Juego: "Sólo cinco palabras"

Tema en 'El Foro de los Juegos' iniciado por BERILO, 11 May 2019.

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    Había una vez un chico de ojos verdes y moreno que guardaba un gran secreto. En su habitación oculta algo. Nunca deja que nadie entre. La puerta siempre permanece cerrada. Se oyen ruidos raros dentro. Sin embargo, en la noche de su cumpleaños invitó a sus viejos amigos de la facultad a una gran fiesta temática italiana. Había pasta, vino, queso, pizza, helados, lasaña y risottos. La comida estaba envenenada con un somnífero muy potente que causaba sueño de forma instantánea. ¿Quién había envenenado la comida?, se preguntó el inspector de policía que acudió a la casa. El inspector es un poco despistado, como Colombo, y es muy divertido. Siente vocación por su trabajo y siempre se implica con las víctimas. Le dijo a su ayudante: "este caso hay que resolverlo con la mayor premura posible". Aunque ambos saben que va a ser un caso muy difícil de resolver debido a que no parece haber ninguna víctima que quiera hablar. Entonces decidieron interrogar al chico para averiguar si estaba implicado. Necesitan además, coger muestras de todo, los CSI encontraron huellas, saliva, sangre... El chico parecía algo nervioso, inquieto, las manos le temblaban mucho y su mirada era temerosa, tenía miedo, como si estuviese ocultando algo. El inspector le tomó las huellas para comprobar cuanto antes si había alguna coincidencia con las que Grissom había recogido de la casa. Hay coincidencias, pero no todas, así que no están seguros de que él sea culpable. Además hay otros sospechosos como Jensen, su declaración no concuerda con la de los otros. Dijo que la noche del suceso se había quedado dormido después de la cena, pero hay testigos que le vieron en el salón despierto recogiendo todo. ¿Estaría ocultando alguna prueba o es que el somnífero no le había causado efecto porque su masa corporal está por encima de la media?. El inspector está convencido de que no es trigo limpio y por eso le va a pinchar a ver si consigue que hable y cuente la verdad. Su ayudante, por otro lado no piensa lo mismo. En realidad él sospecha más de Carlos, el protagonista de la historia. Conoce sus negocios sucios en el tráfico de drogas y en el de armas.
    Carlos vive con su madre, que desconoce a que se dedica, a negocios ilegales. Cree que trabaja como mecánico en un taller a las afueras y por eso llega tarde siempre. Julia, la vecina, cuenta que desde hace un tiempo no ve a la madre salir a regar sus plantas ni a pasear a Mozart, su perro pastor alemán. Además, la persiana de su dormitorio permanece constantemente bajada. Julia está preocupada. Pudieron haberle hecho daño. Por eso le pide a Blas, su marido, que pida las llaves al portero para entrar en el piso y comprobar si todo está correcto. Entra con miedo de encontrarse a la pobre mujer muerta. Explora la casa pero no encuentra a la madre de Carlos. Puede que la secuestraran Los Medusa, una banda criminal que trapichea con droga o que la mujer simplemente bajara a comprar. La casa parece limpia y ordenada y todo parece en su sitio.
    Mientras esto sucede, el inspector recibe una llamada pidiendo auxilio, pero cuelgan antes de que puedan identificar y localizar la llamada. Era la voz de una mujer, que podría ser la madre de Carlos. El inspector escucha la grabación varias veces con su ayudante para ver si puede averiguar en donde está, por los ruidos de fondo, parece escucharse un tren y una voz anunciando la próxima parada: estación de CLAVELES. "¡Rápido!" dice el inspector, "tenemos que ir para allí, a ver si conseguimos encontrar alguna pista o las imágenes de las cámaras de la estación. Si en 48 horas no hemos conseguido aclarar nada el caso pasará a manos del FBI y estoy harto de que varios casos míos ya se los han pasado a ellos". Inesperadamente, llaman al inspector. Es el comisario Cenguíz. Quiere un informe completo sobre su mesa antes de mañana a las 3 de la tarde sin falta o será apartado del caso. Son pocas horas por delante pero no es imposible conseguirlo, con la colaboración de todo su equipo.
    Cae la noche en Portogrosso. Carlos está en su casa, sube a su habitación para comprobar que tiene el dinero bien escondido y seguro en...
     
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    Había una vez un chico de ojos verdes y moreno que guardaba un gran secreto. En su habitación oculta algo. Nunca deja que nadie entre. La puerta siempre permanece cerrada. Se oyen ruidos raros dentro. Sin embargo, en la noche de su cumpleaños invitó a sus viejos amigos de la facultad a una gran fiesta temática italiana. Había pasta, vino, queso, pizza, helados, lasaña y risottos. La comida estaba envenenada con un somnífero muy potente que causaba sueño de forma instantánea. ¿Quién había envenenado la comida?, se preguntó el inspector de policía que acudió a la casa. El inspector es un poco despistado, como Colombo, y es muy divertido. Siente vocación por su trabajo y siempre se implica con las víctimas. Le dijo a su ayudante: "este caso hay que resolverlo con la mayor premura posible". Aunque ambos saben que va a ser un caso muy difícil de resolver debido a que no parece haber ninguna víctima que quiera hablar. Entonces decidieron interrogar al chico para averiguar si estaba implicado. Necesitan además, coger muestras de todo, los CSI encontraron huellas, saliva, sangre... El chico parecía algo nervioso, inquieto, las manos le temblaban mucho y su mirada era temerosa, tenía miedo, como si estuviese ocultando algo. El inspector le tomó las huellas para comprobar cuanto antes si había alguna coincidencia con las que Grissom había recogido de la casa. Hay coincidencias, pero no todas, así que no están seguros de que él sea culpable. Además hay otros sospechosos como Jensen, su declaración no concuerda con la de los otros. Dijo que la noche del suceso se había quedado dormido después de la cena, pero hay testigos que le vieron en el salón despierto recogiendo todo. ¿Estaría ocultando alguna prueba o es que el somnífero no le había causado efecto porque su masa corporal está por encima de la media?. El inspector está convencido de que no es trigo limpio y por eso le va a pinchar a ver si consigue que hable y cuente la verdad. Su ayudante, por otro lado no piensa lo mismo. En realidad él sospecha más de Carlos, el protagonista de la historia. Conoce sus negocios sucios en el tráfico de drogas y en el de armas.
    Carlos vive con su madre, que desconoce a que se dedica, a negocios ilegales. Cree que trabaja como mecánico en un taller a las afueras y por eso llega tarde siempre. Julia, la vecina, cuenta que desde hace un tiempo no ve a la madre salir a regar sus plantas ni a pasear a Mozart, su perro pastor alemán. Además, la persiana de su dormitorio permanece constantemente bajada. Julia está preocupada. Pudieron haberle hecho daño. Por eso le pide a Blas, su marido, que pida las llaves al portero para entrar en el piso y comprobar si todo está correcto. Entra con miedo de encontrarse a la pobre mujer muerta. Explora la casa pero no encuentra a la madre de Carlos. Puede que la secuestraran Los Medusa, una banda criminal que trapichea con droga o que la mujer simplemente bajara a comprar. La casa parece limpia y ordenada y todo parece en su sitio.
    Mientras esto sucede, el inspector recibe una llamada pidiendo auxilio, pero cuelgan antes de que puedan identificar y localizar la llamada. Era la voz de una mujer, que podría ser la madre de Carlos. El inspector escucha la grabación varias veces con su ayudante para ver si puede averiguar en donde está, por los ruidos de fondo, parece escucharse un tren y una voz anunciando la próxima parada: estación de CLAVELES. "¡Rápido!" dice el inspector, "tenemos que ir para allí, a ver si conseguimos encontrar alguna pista o las imágenes de las cámaras de la estación. Si en 48 horas no hemos conseguido aclarar nada el caso pasará a manos del FBI y estoy harto de que varios casos míos ya se los han pasado a ellos". Inesperadamente, llaman al inspector. Es el comisario Cenguíz. Quiere un informe completo sobre su mesa antes de mañana a las 3 de la tarde sin falta o será apartado del caso. Son pocas horas por delante pero no es imposible conseguirlo, con la colaboración de todo su equipo.
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    Carlos vive con su madre, que desconoce a que se dedica, a negocios ilegales. Cree que trabaja como mecánico en un taller a las afueras y por eso llega tarde siempre. Julia, la vecina, cuenta que desde hace un tiempo no ve a la madre salir a regar sus plantas ni a pasear a Mozart, su perro pastor alemán. Además, la persiana de su dormitorio permanece constantemente bajada. Julia está preocupada. Pudieron haberle hecho daño. Por eso le pide a Blas, su marido, que pida las llaves al portero para entrar en el piso y comprobar si todo está correcto. Entra con miedo de encontrarse a la pobre mujer muerta. Explora la casa pero no encuentra a la madre de Carlos. Puede que la secuestraran Los Medusa, una banda criminal que trapichea con droga o que la mujer simplemente bajara a comprar. La casa parece limpia y ordenada y todo parece en su sitio.
    Mientras esto sucede, el inspector recibe una llamada pidiendo auxilio, pero cuelgan antes de que puedan identificar y localizar la llamada. Era la voz de una mujer, que podría ser la madre de Carlos. El inspector escucha la grabación varias veces con su ayudante para ver si puede averiguar en donde está, por los ruidos de fondo, parece escucharse un tren y una voz anunciando la próxima parada: estación de CLAVELES. "¡Rápido!" dice el inspector, "tenemos que ir para allí, a ver si conseguimos encontrar alguna pista o las imágenes de las cámaras de la estación. Si en 48 horas no hemos conseguido aclarar nada el caso pasará a manos del FBI y estoy harto de que varios casos míos ya se los han pasado a ellos". Inesperadamente, llaman al inspector. Es el comisario Cenguíz. Quiere un informe completo sobre su mesa antes de mañana a las 3 de la tarde sin falta o será apartado del caso. Son pocas horas por delante pero no es imposible conseguirlo, con la colaboración de todo su equipo.
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    Carlos vive con su madre, que desconoce a que se dedica, a negocios ilegales. Cree que trabaja como mecánico en un taller a las afueras y por eso llega tarde siempre. Julia, la vecina, cuenta que desde hace un tiempo no ve a la madre salir a regar sus plantas ni a pasear a Mozart, su perro pastor alemán. Además, la persiana de su dormitorio permanece constantemente bajada. Julia está preocupada. Pudieron haberle hecho daño. Por eso le pide a Blas, su marido, que pida las llaves al portero para entrar en el piso y comprobar si todo está correcto. Entra con miedo de encontrarse a la pobre mujer muerta. Explora la casa pero no encuentra a la madre de Carlos. Puede que la secuestraran Los Medusa, una banda criminal que trapichea con droga o que la mujer simplemente bajara a comprar. La casa parece limpia y ordenada y todo parece en su sitio.
    Mientras esto sucede, el inspector recibe una llamada pidiendo auxilio, pero cuelgan antes de que puedan identificar y localizar la llamada. Era la voz de una mujer, que podría ser la madre de Carlos. El inspector escucha la grabación varias veces con su ayudante para ver si puede averiguar en donde está, por los ruidos de fondo, parece escucharse un tren y una voz anunciando la próxima parada: estación de CLAVELES. "¡Rápido!" dice el inspector, "tenemos que ir para allí, a ver si conseguimos encontrar alguna pista o las imágenes de las cámaras de la estación. Si en 48 horas no hemos conseguido aclarar nada el caso pasará a manos del FBI y estoy harto de que varios casos míos ya se los han pasado a ellos". Inesperadamente, llaman al inspector. Es el comisario Cenguíz. Quiere un informe completo sobre su mesa antes de mañana a las 3 de la tarde sin falta o será apartado del caso. Son pocas horas por delante pero no es imposible conseguirlo, con la colaboración de todo su equipo.
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    Mientras esto sucede, el inspector recibe una llamada pidiendo auxilio, pero cuelgan antes de que puedan identificar y localizar la llamada. Era la voz de una mujer, que podría ser la madre de Carlos. El inspector escucha la grabación varias veces con su ayudante para ver si puede averiguar en donde está, por los ruidos de fondo, parece escucharse un tren y una voz anunciando la próxima parada: estación de CLAVELES. "¡Rápido!" dice el inspector, "tenemos que ir para allí, a ver si conseguimos encontrar alguna pista o las imágenes de las cámaras de la estación. Si en 48 horas no hemos conseguido aclarar nada el caso pasará a manos del FBI y estoy harto de que varios casos míos ya se los han pasado a ellos". Inesperadamente, llaman al inspector. Es el comisario Cenguíz. Quiere un informe completo sobre su mesa antes de mañana a las 3 de la tarde sin falta o será apartado del caso. Son pocas horas por delante pero no es imposible conseguirlo, con la colaboración de todo su equipo.
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    Carlos vive con su madre, que desconoce a que se dedica, a negocios ilegales. Cree que trabaja como mecánico en un taller a las afueras y por eso llega tarde siempre. Julia, la vecina, cuenta que desde hace un tiempo no ve a la madre salir a regar sus plantas ni a pasear a Mozart, su perro pastor alemán. Además, la persiana de su dormitorio permanece constantemente bajada. Julia está preocupada. Pudieron haberle hecho daño. Por eso le pide a Blas, su marido, que pida las llaves al portero para entrar en el piso y comprobar si todo está correcto. Entra con miedo de encontrarse a la pobre mujer muerta. Explora la casa pero no encuentra a la madre de Carlos. Puede que la secuestraran Los Medusa, una banda criminal que trapichea con droga o que la mujer simplemente bajara a comprar. La casa parece limpia y ordenada y todo parece en su sitio.
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    Cae la noche en Portogrosso. Carlos está en su casa, sube a su habitación para comprobar que tiene el dinero bien escondido y seguro en la caja fuerte del armario. Es un dinero procedente de la venta de drogas, armas y apuestas ilegales. Abre la caja y se encuentra con un dedo cercenado, una nota
     
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  8. Pistacho

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    @chumis bienvenida al hilo!! Me alegra ver que cada vez poco a poco somos más y ma historia va tomando diferentes puntos jajaja. :p
    @virgovamp se te echa de menos :(
    @Barbie Plataformas a ver si te animas a escribir corazón!!! :love:
     
  9. chumis

    chumis

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    Gracias :happy: hasta hace poco vi que había juegos :ROFLMAO::facepalm:y son adictivos :D(y)
     
  10. Pistacho

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    Totalmente adictivos :D:D
    Pues bienvenida eres, yo también participo en otros hilos como el de silabas encadenadas, o asociación de palabras y te invito a que participes, se pasan buenos ratos :p:love:
     
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    • Gracias Gracias x 1
  11. BERILO

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    Había una vez un chico de ojos verdes y moreno que guardaba un gran secreto. En su habitación oculta algo. Nunca deja que nadie entre. La puerta siempre permanece cerrada. Se oyen ruidos raros dentro. Sin embargo, en la noche de su cumpleaños invitó a sus viejos amigos de la facultad a una gran fiesta temática italiana. Había pasta, vino, queso, pizza, helados, lasaña y risottos. La comida estaba envenenada con un somnífero muy potente que causaba sueño de forma instantánea. ¿Quién había envenenado la comida?, se preguntó el inspector de policía que acudió a la casa. El inspector es un poco despistado, como Colombo, y es muy divertido. Siente vocación por su trabajo y siempre se implica con las víctimas. Le dijo a su ayudante: "este caso hay que resolverlo con la mayor premura posible". Aunque ambos saben que va a ser un caso muy difícil de resolver debido a que no parece haber ninguna víctima que quiera hablar. Entonces decidieron interrogar al chico para averiguar si estaba implicado. Necesitan además, coger muestras de todo, los CSI encontraron huellas, saliva, sangre... El chico parecía algo nervioso, inquieto, las manos le temblaban mucho y su mirada era temerosa, tenía miedo, como si estuviese ocultando algo. El inspector le tomó las huellas para comprobar cuanto antes si había alguna coincidencia con las que Grissom había recogido de la casa. Hay coincidencias, pero no todas, así que no están seguros de que él sea culpable. Además hay otros sospechosos como Jensen, su declaración no concuerda con la de los otros. Dijo que la noche del suceso se había quedado dormido después de la cena, pero hay testigos que le vieron en el salón despierto recogiendo todo. ¿Estaría ocultando alguna prueba o es que el somnífero no le había causado efecto porque su masa corporal está por encima de la media?. El inspector está convencido de que no es trigo limpio y por eso le va a pinchar a ver si consigue que hable y cuente la verdad. Su ayudante, por otro lado no piensa lo mismo. En realidad él sospecha más de Carlos, el protagonista de la historia. Conoce sus negocios sucios en el tráfico de drogas y en el de armas.
    Carlos vive con su madre, que desconoce a que se dedica, a negocios ilegales. Cree que trabaja como mecánico en un taller a las afueras y por eso llega tarde siempre. Julia, la vecina, cuenta que desde hace un tiempo no ve a la madre salir a regar sus plantas ni a pasear a Mozart, su perro pastor alemán. Además, la persiana de su dormitorio permanece constantemente bajada. Julia está preocupada. Pudieron haberle hecho daño. Por eso le pide a Blas, su marido, que pida las llaves al portero para entrar en el piso y comprobar si todo está correcto. Entra con miedo de encontrarse a la pobre mujer muerta. Explora la casa pero no encuentra a la madre de Carlos. Puede que la secuestraran Los Medusa, una banda criminal que trapichea con droga o que la mujer simplemente bajara a comprar. La casa parece limpia y ordenada y todo parece en su sitio.
    Mientras esto sucede, el inspector recibe una llamada pidiendo auxilio, pero cuelgan antes de que puedan identificar y localizar la llamada. Era la voz de una mujer, que podría ser la madre de Carlos. El inspector escucha la grabación varias veces con su ayudante para ver si puede averiguar en donde está, por los ruidos de fondo, parece escucharse un tren y una voz anunciando la próxima parada: estación de CLAVELES. "¡Rápido!" dice el inspector, "tenemos que ir para allí, a ver si conseguimos encontrar alguna pista o las imágenes de las cámaras de la estación. Si en 48 horas no hemos conseguido aclarar nada el caso pasará a manos del FBI y estoy harto de que varios casos míos ya se los han pasado a ellos". Inesperadamente, llaman al inspector. Es el comisario Cenguíz. Quiere un informe completo sobre su mesa antes de mañana a las 3 de la tarde sin falta o será apartado del caso. Son pocas horas por delante pero no es imposible conseguirlo, con la colaboración de todo su equipo.
    Cae la noche en Portogrosso. Carlos está en su casa, sube a su habitación para comprobar que tiene el dinero bien escondido y seguro en la caja fuerte del armario. Es un dinero procedente de la venta de drogas, armas y apuestas ilegales. Abre la caja y se encuentra con un dedo cercenado, una nota le informa de que el...
     
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    Había una vez un chico de ojos verdes y moreno que guardaba un gran secreto. En su habitación oculta algo. Nunca deja que nadie entre. La puerta siempre permanece cerrada. Se oyen ruidos raros dentro. Sin embargo, en la noche de su cumpleaños invitó a sus viejos amigos de la facultad a una gran fiesta temática italiana. Había pasta, vino, queso, pizza, helados, lasaña y risottos. La comida estaba envenenada con un somnífero muy potente que causaba sueño de forma instantánea. ¿Quién había envenenado la comida?, se preguntó el inspector de policía que acudió a la casa. El inspector es un poco despistado, como Colombo, y es muy divertido. Siente vocación por su trabajo y siempre se implica con las víctimas. Le dijo a su ayudante: "este caso hay que resolverlo con la mayor premura posible". Aunque ambos saben que va a ser un caso muy difícil de resolver debido a que no parece haber ninguna víctima que quiera hablar. Entonces decidieron interrogar al chico para averiguar si estaba implicado. Necesitan además, coger muestras de todo, los CSI encontraron huellas, saliva, sangre... El chico parecía algo nervioso, inquieto, las manos le temblaban mucho y su mirada era temerosa, tenía miedo, como si estuviese ocultando algo. El inspector le tomó las huellas para comprobar cuanto antes si había alguna coincidencia con las que Grissom había recogido de la casa. Hay coincidencias, pero no todas, así que no están seguros de que él sea culpable. Además hay otros sospechosos como Jensen, su declaración no concuerda con la de los otros. Dijo que la noche del suceso se había quedado dormido después de la cena, pero hay testigos que le vieron en el salón despierto recogiendo todo. ¿Estaría ocultando alguna prueba o es que el somnífero no le había causado efecto porque su masa corporal está por encima de la media?. El inspector está convencido de que no es trigo limpio y por eso le va a pinchar a ver si consigue que hable y cuente la verdad. Su ayudante, por otro lado no piensa lo mismo. En realidad él sospecha más de Carlos, el protagonista de la historia. Conoce sus negocios sucios en el tráfico de drogas y en el de armas.
    Carlos vive con su madre, que desconoce a que se dedica, a negocios ilegales. Cree que trabaja como mecánico en un taller a las afueras y por eso llega tarde siempre. Julia, la vecina, cuenta que desde hace un tiempo no ve a la madre salir a regar sus plantas ni a pasear a Mozart, su perro pastor alemán. Además, la persiana de su dormitorio permanece constantemente bajada. Julia está preocupada. Pudieron haberle hecho daño. Por eso le pide a Blas, su marido, que pida las llaves al portero para entrar en el piso y comprobar si todo está correcto. Entra con miedo de encontrarse a la pobre mujer muerta. Explora la casa pero no encuentra a la madre de Carlos. Puede que la secuestraran Los Medusa, una banda criminal que trapichea con droga o que la mujer simplemente bajara a comprar. La casa parece limpia y ordenada y todo parece en su sitio.
    Mientras esto sucede, el inspector recibe una llamada pidiendo auxilio, pero cuelgan antes de que puedan identificar y localizar la llamada. Era la voz de una mujer, que podría ser la madre de Carlos. El inspector escucha la grabación varias veces con su ayudante para ver si puede averiguar en donde está, por los ruidos de fondo, parece escucharse un tren y una voz anunciando la próxima parada: estación de CLAVELES. "¡Rápido!" dice el inspector, "tenemos que ir para allí, a ver si conseguimos encontrar alguna pista o las imágenes de las cámaras de la estación. Si en 48 horas no hemos conseguido aclarar nada el caso pasará a manos del FBI y estoy harto de que varios casos míos ya se los han pasado a ellos". Inesperadamente, llaman al inspector. Es el comisario Cenguíz. Quiere un informe completo sobre su mesa antes de mañana a las 3 de la tarde sin falta o será apartado del caso. Son pocas horas por delante pero no es imposible conseguirlo, con la colaboración de todo su equipo.
    Cae la noche en Portogrosso. Carlos está en su casa, sube a su habitación para comprobar que tiene el dinero bien escondido y seguro en la caja fuerte del armario. Es un dinero procedente de la venta de drogas, armas y apuestas ilegales. Abre la caja y se encuentra con un dedo cercenado, una nota le informa de que el Richi se ha llevado todo
     
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    Había una vez un chico de ojos verdes y moreno que guardaba un gran secreto. En su habitación oculta algo. Nunca deja que nadie entre. La puerta siempre permanece cerrada. Se oyen ruidos raros dentro. Sin embargo, en la noche de su cumpleaños invitó a sus viejos amigos de la facultad a una gran fiesta temática italiana. Había pasta, vino, queso, pizza, helados, lasaña y risottos. La comida estaba envenenada con un somnífero muy potente que causaba sueño de forma instantánea. ¿Quién había envenenado la comida?, se preguntó el inspector de policía que acudió a la casa. El inspector es un poco despistado, como Colombo, y es muy divertido. Siente vocación por su trabajo y siempre se implica con las víctimas. Le dijo a su ayudante: "este caso hay que resolverlo con la mayor premura posible". Aunque ambos saben que va a ser un caso muy difícil de resolver debido a que no parece haber ninguna víctima que quiera hablar. Entonces decidieron interrogar al chico para averiguar si estaba implicado. Necesitan además, coger muestras de todo, los CSI encontraron huellas, saliva, sangre... El chico parecía algo nervioso, inquieto, las manos le temblaban mucho y su mirada era temerosa, tenía miedo, como si estuviese ocultando algo. El inspector le tomó las huellas para comprobar cuanto antes si había alguna coincidencia con las que Grissom había recogido de la casa. Hay coincidencias, pero no todas, así que no están seguros de que él sea culpable. Además hay otros sospechosos como Jensen, su declaración no concuerda con la de los otros. Dijo que la noche del suceso se había quedado dormido después de la cena, pero hay testigos que le vieron en el salón despierto recogiendo todo. ¿Estaría ocultando alguna prueba o es que el somnífero no le había causado efecto porque su masa corporal está por encima de la media?. El inspector está convencido de que no es trigo limpio y por eso le va a pinchar a ver si consigue que hable y cuente la verdad. Su ayudante, por otro lado no piensa lo mismo. En realidad él sospecha más de Carlos, el protagonista de la historia. Conoce sus negocios sucios en el tráfico de drogas y en el de armas.
    Carlos vive con su madre, que desconoce a que se dedica, a negocios ilegales. Cree que trabaja como mecánico en un taller a las afueras y por eso llega tarde siempre. Julia, la vecina, cuenta que desde hace un tiempo no ve a la madre salir a regar sus plantas ni a pasear a Mozart, su perro pastor alemán. Además, la persiana de su dormitorio permanece constantemente bajada. Julia está preocupada. Pudieron haberle hecho daño. Por eso le pide a Blas, su marido, que pida las llaves al portero para entrar en el piso y comprobar si todo está correcto. Entra con miedo de encontrarse a la pobre mujer muerta. Explora la casa pero no encuentra a la madre de Carlos. Puede que la secuestraran Los Medusa, una banda criminal que trapichea con droga o que la mujer simplemente bajara a comprar. La casa parece limpia y ordenada y todo parece en su sitio.
    Mientras esto sucede, el inspector recibe una llamada pidiendo auxilio, pero cuelgan antes de que puedan identificar y localizar la llamada. Era la voz de una mujer, que podría ser la madre de Carlos. El inspector escucha la grabación varias veces con su ayudante para ver si puede averiguar en donde está, por los ruidos de fondo, parece escucharse un tren y una voz anunciando la próxima parada: estación de CLAVELES. "¡Rápido!" dice el inspector, "tenemos que ir para allí, a ver si conseguimos encontrar alguna pista o las imágenes de las cámaras de la estación. Si en 48 horas no hemos conseguido aclarar nada el caso pasará a manos del FBI y estoy harto de que varios casos míos ya se los han pasado a ellos". Inesperadamente, llaman al inspector. Es el comisario Cenguíz. Quiere un informe completo sobre su mesa antes de mañana a las 3 de la tarde sin falta o será apartado del caso. Son pocas horas por delante pero no es imposible conseguirlo, con la colaboración de todo su equipo.
    Cae la noche en Portogrosso. Carlos está en su casa, sube a su habitación para comprobar que tiene el dinero bien escondido y seguro en la caja fuerte del armario. Es un dinero procedente de la venta de drogas, armas y apuestas ilegales. Abre la caja y se encuentra con un dedo cercenado, una nota le informa de que el Richi se ha llevado todo el dinero porque tiene que...
     
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  14. Pistacho

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    Carlos vive con su madre, que desconoce a que se dedica, a negocios ilegales. Cree que trabaja como mecánico en un taller a las afueras y por eso llega tarde siempre. Julia, la vecina, cuenta que desde hace un tiempo no ve a la madre salir a regar sus plantas ni a pasear a Mozart, su perro pastor alemán. Además, la persiana de su dormitorio permanece constantemente bajada. Julia está preocupada. Pudieron haberle hecho daño. Por eso le pide a Blas, su marido, que pida las llaves al portero para entrar en el piso y comprobar si todo está correcto. Entra con miedo de encontrarse a la pobre mujer muerta. Explora la casa pero no encuentra a la madre de Carlos. Puede que la secuestraran Los Medusa, una banda criminal que trapichea con droga o que la mujer simplemente bajara a comprar. La casa parece limpia y ordenada y todo parece en su sitio.
    Mientras esto sucede, el inspector recibe una llamada pidiendo auxilio, pero cuelgan antes de que puedan identificar y localizar la llamada. Era la voz de una mujer, que podría ser la madre de Carlos. El inspector escucha la grabación varias veces con su ayudante para ver si puede averiguar en donde está, por los ruidos de fondo, parece escucharse un tren y una voz anunciando la próxima parada: estación de CLAVELES. "¡Rápido!" dice el inspector, "tenemos que ir para allí, a ver si conseguimos encontrar alguna pista o las imágenes de las cámaras de la estación. Si en 48 horas no hemos conseguido aclarar nada el caso pasará a manos del FBI y estoy harto de que varios casos míos ya se los han pasado a ellos". Inesperadamente, llaman al inspector. Es el comisario Cenguíz. Quiere un informe completo sobre su mesa antes de mañana a las 3 de la tarde sin falta o será apartado del caso. Son pocas horas por delante pero no es imposible conseguirlo, con la colaboración de todo su equipo.
    Cae la noche en Portogrosso. Carlos está en su casa, sube a su habitación para comprobar que tiene el dinero bien escondido y seguro en la caja fuerte del armario. Es un dinero procedente de la venta de drogas, armas y apuestas ilegales. Abre la caja y se encuentra con un dedo cercenado, una nota le informa de que el Richi se ha llevado todo el dinero porque tiene que pagar al sicario. El dedo
     
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    Carlos vive con su madre, que desconoce a que se dedica, a negocios ilegales. Cree que trabaja como mecánico en un taller a las afueras y por eso llega tarde siempre. Julia, la vecina, cuenta que desde hace un tiempo no ve a la madre salir a regar sus plantas ni a pasear a Mozart, su perro pastor alemán. Además, la persiana de su dormitorio permanece constantemente bajada. Julia está preocupada. Pudieron haberle hecho daño. Por eso le pide a Blas, su marido, que pida las llaves al portero para entrar en el piso y comprobar si todo está correcto. Entra con miedo de encontrarse a la pobre mujer muerta. Explora la casa pero no encuentra a la madre de Carlos. Puede que la secuestraran Los Medusa, una banda criminal que trapichea con droga o que la mujer simplemente bajara a comprar. La casa parece limpia y ordenada y todo parece en su sitio.
    Mientras esto sucede, el inspector recibe una llamada pidiendo auxilio, pero cuelgan antes de que puedan identificar y localizar la llamada. Era la voz de una mujer, que podría ser la madre de Carlos. El inspector escucha la grabación varias veces con su ayudante para ver si puede averiguar en donde está, por los ruidos de fondo, parece escucharse un tren y una voz anunciando la próxima parada: estación de CLAVELES. "¡Rápido!" dice el inspector, "tenemos que ir para allí, a ver si conseguimos encontrar alguna pista o las imágenes de las cámaras de la estación. Si en 48 horas no hemos conseguido aclarar nada el caso pasará a manos del FBI y estoy harto de que varios casos míos ya se los han pasado a ellos". Inesperadamente, llaman al inspector. Es el comisario Cenguíz. Quiere un informe completo sobre su mesa antes de mañana a las 3 de la tarde sin falta o será apartado del caso. Son pocas horas por delante pero no es imposible conseguirlo, con la colaboración de todo su equipo.
    Cae la noche en Portogrosso. Carlos está en su casa, sube a su habitación para comprobar que tiene el dinero bien escondido y seguro en la caja fuerte del armario. Es un dinero procedente de la venta de drogas, armas y apuestas ilegales. Abre la caja y se encuentra con un dedo cercenado, una nota le informa de que el Richi se ha llevado todo el dinero porque tiene que pagar al sicario. El dedo pertenece a su madre y...

    Me está empezando a dar miedo esta historia. :confused:
    Espero que tenga final feliz.
     
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