Desaparecen dos hermanos en Córdoba de dos y seis añitos. Caso Breton. TODO AQUI. (1 Viewer)

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  • ANTONIO TEXEIRA
  • 16/06/2013
  • CRONICA

Bretón tiene otro plan. Con el primero ideó supuestamente matar a sus hijos. Con este segundo, que sus familiares declaren al unísono en el juicio. Su batuta es un bolígrafo azul. Su escaleta, un cuaderno de hojas cuadriculadas. En sus trazos gana carácter la mentira. Y el último grito: que nadie se salga del guión. Crónica ha tenido acceso a los documentos de esta película que ha editado desde la sombra el Monstruo de Las Quemadillas. Mañana empieza el juicio contra él.
«José tiene muchos papeles escritos» en su celda y cuando «sus hermanos» van a la cárcel «siempre les da» algún guión «de lo que tienen que decir». El desahogo escapa de uno de los Bretones. De inmediato cae como una bomba de racimo y revienta la línea de defensa que ha apuntalado el presunto asesino de Ruth y José.
Desde octubre de 2011, el inquilino de la cárcel de Alcolea ha redactado el discurso a los suyos para cuando tomen asiento en el banquillo. Delante de ellos, un jurado popular. Delante de todos, quien se disfraza de verdad y apesta a mentira: José Bretón. El martes proyectará su última ocurrencia.
Entre los figurantes hay miedo y desconfianza «por cómo saldrá» la cosa. Están desorientados y saben que cualquier despiste «puede perjudicar» a José. Su padre Bartolomé es uno de los más inquietos. No hace más que preguntar en la intimidad por «cómo le va a salir esto». Ahí salta su otro hijo, Rafael, para taladrar que hay que «estar calladito» y «saber qué decir» cuando le «pregunten algo». Ante el eco del caso y la presión social, esta familia despeja que «al único que tienen que convencer es al juez (jurado popular)».
Esta semana tienen la prueba. Viernes 21 de junio. José comprobará entonces si los suyos han aprendido bien la lección: «Que soy un padre modelo, incapaz de hacer algo a mis hijos y que en todo momento he colaborado con la Policía», les ha instruido.
A la hora de repartir papeles, José convoca por teléfono. Hace uso de la llamada telefónica de cinco minutos que le permite Instituciones Penitenciarias. El ring hace saltar la alarma en casa de los Bretón. Empieza la ronda de contactos. Antonia, madre de José, anuncia a su hija Catalina que éste «nos tiene una cosa» para «cuando estemos allí». Bartolomé pone fecha con su hijo Rafael: «Este domingo» tienen que ir a la cárcel porque «por teléfono» José no puede «hablar más que la mitad de las cosas».
UN GRAN GUIONISTA
Desde el fondo de la pecera, El Cebollo, como llamaban a José Bretón en la adolescencia, le pasa los guiones al Gordo, apodo de su hermano Rafa. Rafaelín en casa. También llegan los garabatos con faltas de ortografía a la Cati, la niña de los hermanos Bretón. Y mientras salen con las mentiras bajo el brazo, dejan una vez al mes un paquete para el recluso. Entre esas «chanclas para la ducha y los enseres de limpieza corporal, dejan hueco para las toallitas de limpiar el wc». Entre la ropa, siempre «escondemos el hilo dental».
La Policía ha descubierto este juego de guiones trileros para engañar a los nueve miembros del jurado popular. Ya ha avisado de la existencia de la «mediación familiar» que «vela por los intereses» del presunto asesino de quien llevaba sus apellidos. Es más. La metástasis de la mentira se ha extendido a amigos de la familia paterna, como El Litri, quien ha seguido las órdenes para no contar a la Policía «muchas cosas de él [José], para no perjudicarle».
Ante semejante despliegue cinematográfico, la Justicia ha ordenado una fuerza de 22 puntos para inculpar a José Bretón. Todo concentrado en dos delitos de asesinato con agravante de parentesco. Todo para que se le enchirone 40 años.
La acusación particular y el fiscal aclaran que el indicio con más peso está en los 130 huesos hallados en la finca de Las Quemadillas. Ésos que para la forense Josefina Lamas fueron de animales y que para un buen puñado de peritos, encabezados por Francisco Etxeberría, son de dos niños de las edades de Ruth y José.
Ahora bien. No hay «prueba contundente» contra Bretón. No hay ADN que demuestre que son de los dos pequeños. Es por esto que José «está bastante animado». No para de hincharse al recordar que «le beneficia» que no haya nada concluyente contra él. Su defensa pedirá la absolución. «Se ha producido una vulneración de derechos fundamentales» (cosa que ya rechazó el TSJA), según su abogado, quien apuesta por explicar en el juicio un supuesto error en la cadena de custodia de los huesos.
Sin embargo, José Bretón cree que no se librará de pagar la indemnización a su ex mujer. Por eso, lanza esta orden que asoma otro bajonazo: hay que vender la finca. Ruth Ortiz, que tiene intención de aparecer por la sala la mayoría de días del juicio, le pide dos millones de euros y el fiscal lo rebaja a 600.000 euros. Ésa es precisamente la cantidad que piden los Bretón por la finca de Las Quemadilllas, el supuesto escenario de los horrores.
En secreto y jugando con el boca a boca, Bartolomé Bretón trata de desprenderse de esa propiedad. Él responde como vendedor, enseña el terreno y contacta con los interesados. Un par hasta hoy. «A la casa hay que hacerle algunos arreglos (la Policía agujereó paredes y techos en busca de los niños)», avisa el mayor de los Bretones, «y el terreno está desatendido, pero dedicándole unos días quedará bien».
Explica que la finca está dividida en dos parcelas. Una de 6.600 metros cuadrados y otra de 3.000. La mayor incluye «casa, tierra con árboles frutales, piscina, depuradora e incluso el tractor». Está todo a la venta y en el mismo paquete. En total, 9.600 metros que, a 60 euros por cada uno, resultan 576.000.
La carrerilla de datos adelanta a este hombre de biografía astillada. Sólo pisa esta tierra para enseñarla y desprenderse de ella. Y de los recuerdos. Ni mú de lo que ocurrió el 8 de octubre de 2011. Tampoco hace falta. Esta propiedad se ha visto hasta patas arriba en prensa y televisión durante dos años. El último interesado huyó de allí sin siquiera traspasar el muro de entrada.
José Bretón está al día de esa complicada venta. También de la compra de otra casa, si sobra algo de parné tras la indemnización. Ya ha mandado a su padre de avanzadilla. A la vuelta, éste le ha dicho que «cuando salgas y la veas, si te gusta, se compra».
Hasta que consiga esa libertad, José Bretón seguirá estrujándose el cerebro en noches de luz y papel. Centrifugando sombras en la jurisdicción bretoniana. Porque durante el día, en el patio de Alcolea, el sol pega sobre el cogote del monstruo y deja cenizas en vez de recuerdos.
 

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Caso Ruth y Jose: Arranca el juicio a José Bretón por el asesinato de los niños Ruth y José | elmundo.es

El 8 de octubre de 2011 comenzaba un calvario para Ruth Ortiz. Sus hijos, Ruth, como ella, de seis años, y José, de dos, que se llamaba como su marido, José Bretón, pasaban el fin de semana con éste en Córdoba. La relación de la pareja no pasaba por su mejor momento. Ella le había manifestado su intención de separarse. De hecho, ya no vivían juntos.

Ruth no volvió a ver a sus hijos después de aquel fin de semana. Su marido dijo que había ido con los pequeños al parque, que los perdió de vista un momento, y ya nadie volvió a saber de ellos. Todo era muy extraño. Hasta la denuncia. Nadie vio a los niños en el parque. Tampoco los grabó ninguna cámara de seguridad de las que existen por la zona. Las sospechas pronto se centraron en Bretón. Nunca ha habido otro sospechoso. Primero se buscó a los niños, pero las evidencias halladas por los investigadores hicieron cambiar las tornas.

José Bretón se enfrenta a partir de este lunes al juicio por el presunto asesinato de sus dos hijos. Desde aquel 8 de octubre ya se ha enfrentado a dos. Uno, por videoconferencia, por el divorcio instado por su ex esposa, Ruth Ortiz, y otro por presuntos malos tratos a su hijo José, en el que quedó absuelto por falta de pruebas suficientes.

El juicio por el asesinato de los niños Ruth y José se celebrará en la Audiencia de Córdoba con un tribunal popular. La elección de los nueve miembros del jurado será lo que ocupe la primera sesión del juicio, que se prolongará por un mes, según las previsiones iniciales.

La declaración de José Bretón, el único acusado, está prevista para el martes. Su abogado, José María Sánchez de Puerta, ha anunciado que su representado responderá a las preguntas de todas las partes. Un día después comenzará el turno de los testigos. A partir del miércoles lo hará Ruth Ortiz, la madre de los pequeños, que ejerce la acusación particular contra su ex marido, y los padres, hermanos y cuñados de Bretón lo harán el viernes 21.

Hasta 98 testigos

El turno de los profesionales que han participado en la investigación llegará en la segunda semana del juicio. El lunes 25 declarará el comisario que dirigió la investigación, Serafín Castro. En total, está previsto que declaren hasta 98 testigos, de los que 46 son peritos.

Una de las declaraciones más esperadas está prevista para el 3 de julio, cuando declare Josefina Lamas, la forense que dijo en un primer informe que los restos óseos hallados entre los de la hoguera en la que, presuntamente, Bretón se deshizo de los cuerpos de los pequeños eran de animales. Lamas rectificó, posteriormente, cuando se conocieron otros dos informes, firmados por los antropólogos Francisco Etxebarría y José María Bermúdez de Castro, según los cuales esos restos óseos no sólo eran humanos, sino que además eran de humanos de las edades de Ruth y José. Estos dos expertos también declararán el 3 de julio.

El 5 de julio está previsto que se hagan públicas las conclusiones finales y tres días después las partes presentarán sus respectivos informes. A partir de ese momento, el jurado se retirará a deliberar hasta hacer público su veredicto.

Las penas solicitadas

La Fiscalía solicita para José Bretón 40 años de prisión por dos delitos de asesinato con la agravante de parentesco, igual que la acusación particular. Del mismo modo, el Ministerio Público solicita una indemnización de 600.000 euros para la madre, Ruth Ortiz, por la muerte de sus hijos. La indemnización que pide la acusación particular es de dos millones de euros.

Por otro lado, la Fiscalía pide también que el acusado indemnice al Ministerio del Interior con los 137.335 euros que costó la investigación policial; a la empresa que facilitó el georradar para buscar a los críos en la finca de Las Quemadillas con 5.500 euros y el Ayuntamiento de Córdoba con 22.567 euros. El Ministerio Público solicita también que no se le conceda el tercer grado a Bretón, en el caso de ser condenado, hasta que cumpla al menos la mitad de la pena que se le imponga.

La defensa, en cambio, solicita la libre absolución de Bretón, al entender que no se ha conseguido probar que los restos óseos hallados en la finca de Las Quemadillas, pertenecen a sus hijos, pues las pruebas de ADN realizadas no pudieron confirmarlo.
 
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La estrategia de Bretón para quedar libre
Revista Tiempo


El juicio por la desaparición de los niños de Córdoba se inicia este lunes sin que los investigadores hayan podido demostrar con la prueba del ADN que los huesos encontrados son de Ruth y José. La defensa de Bretón alegará, además, que se rompió la cadena de custodia de los restos, por lo que una previsible condena podría ser revocada.


Dentro de la abundante mitología griega, la historia de Medea fue una de las más transmitidas de generación en generación. La tragedia se produce cuando su célebre esposo, el argonauta Jasón, la repudia tras enamorarse de la hija del rey de Corinto a su vuelta de la Cólquida, en la que había encontrado el vellocino de oro. La esposa despechada se venga de la afrenta sentimental elaborando una pócima mortal con la que impregna un vestido de regalo para su contrincante princesa. Tras lograr su macabro propósito, acaba asesinando con un cuchillo a sus hijos en presencia del mismísimo Jasón y huye en un carro tirado por caballos alados.

La frialdad de Medea pareció mutar en José Bretón a comienzos de octubre de 2011. Este antiguo militar al que su experiencia en Bosnia abocó a un intento de suicidio en 1997, se sintió despreciado por su esposa en aquel momento, tras recibir de ella la noticia de que quería el divorcio. Su respuesta fue urdir una venganza con la que presuntamente acabó con sus dos hijos, de 6 y 2 años de edad, y que a partir de este lunes juzgará un jurado popular de Córdoba. Bretón se arriesga a ser condenado a 40 años de cárcel por asesinato con el agravante de parentesco y simulación de delito, aunque existen varios resquicios que le hacen ser optimista.

El caso de los niños desaparecidos en Córdoba tuvo desde el principio la particularidad de ver a un padre altivo, frío e inteligente a la hora de hablar de este suceso. Lejos de derrumbarse o dejar que aflorasen las lágrimas en algún momento, Bretón aportó durante casi un año elementos que atestiguaban su teoría de la desaparición, sobre todo al ver cómo la Policía Científica española determinó al mes de extraviar a sus hijos que los restos óseos encontrados en la finca familiar del polígono de Las Quemadas eran de origen animal.

Los precedentes de esta tragedia se desencadenan en el verano de 2011, cuando Ruth Ortiz empieza a madurar la idea de separarse de José Bretón y quedarse con la custodia de sus hijos. El 15 de septiembre le comunica su decisión y el exmilitar reacciona con gran enfado: se marcha a Córdoba, donde pasa dos días antes de volver al domicilio conyugal en El Portil (Huelva). Pero al abrir la puerta se encuentra con que Ortiz va en serio. Ella se ha marchado al domicilio de sus padres en la capital onubense y, tras llamarla por teléfono, le reitera su firme decisión de separarse y quedarse con los niños. Bretón retorna a Córdoba tras convenir con su todavía esposa que pueda tener a sus hijos durante fines de semana alternos mientras esté en marcha el procedimiento de separación o divorcio. Así se hizo la primera vez entre el viernes 23 de septiembre y el domingo 25. Una semana más tarde, el domingo 2 de octubre, el padre acudió a Huelva de forma excepcional para asistir al cumpleaños de su hija.
 
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Nadie quiere ser jurado de Bretón - La Razón digital

Arranca en Córdoba el juicio por uno de los casos que más han estremecido a la opinión pública en los últimos años. A José Bretón se le acusa de dos delitos de asesinato con agravante de parentesco por los que la Fiscalía pide 40 años de cárcel. Hoy se elegirán los nueve miembros del jurado popular, así como dos reservas, de un total de 36 personas seleccionadas. De ellas, 12 personas argumentaron ya diferentes motivos para no tener que ser miembros del jurado popular durante el trámite de excusas. Un protocolo «previo al juicio, en el que se cita a los candidatos para determinar si se admiten o no las excusas», explica el abogado Fernando Pomo.

¿Se admitirán las excusas? Hoy se despejará la duda cuando acudan al juicio, pero son al menos 20 los que acudirán a la Audiencia de Córdoba, ya que, de lo contrario, se habría procedido a un nuevo sorteo. Lo que sí se sabe es que se descartó, hace ya un mes, a tres personas: una por fallecimiento y dos por tener más de 65 años. Y es que tener esa edad es una de las siete excusas permitidas para no actuar como jurado. Otras son: tener la residencia en el extranjero, los que sufran un grave trastorno por tener cargas familiares, los que ya hayan sido jurado cuatro años antes, los que desempeñen trabajo de interés general, los militares en activo cuando concurran razones de servicio, y los que acrediten suficientemente cualquier otro motivo que les dificulte el desempeño de la función del jurado. Ésta última es la excusa que muchos intentan alegar cuando les toca. En ocasiones, se consigue. Por ejemplo, el diseñador José Luis Medina, de Victorio & Lucchino, logró hace diez años que la Audiencia de Sevilla le excusara de formar parte de un jurado popular por su actividad profesional y los perjuicios que le podría ocasionar.

No hay tradición juradista

«En España no hay tradición juradista», asegura el abogado Joaquín Moeckel, que coincide con el resto de abogados consultados. «La gente –prosigue– no quiere ser jurado y el que quiere serlo resulta muy peligroso, quiere impartir justicia como si fuera un ''justiciero''». «De ahí que los acusados suelan intentar evitar el jurado popular porque saben que están condenados de antemano», añade Moeckel.

En cualquier caso, mañana «cuando empiece el juicio tendrá lugar la selección de los candidatos que podrán aportar documentos médicos, familiares o de trabajo para no estar en el juicio», explica el abogado Marcos García Montes. «Después –continúa–, el fiscal, la abogada de Ruth y el abogado de la defensa, por ese orden, interrogarán al jurado. Entre las previsibles preguntas que se les hará será si han padecido, ellos o sus familiartes, maltrato o lesiones de menores, si están de acuerdo con la pena de muerte y si tienen hijos, entre otras».

Una vez elegidos los nueve miembros del jurado y los dos reservas, éstos tendrán que jurar y nombrar un portavoz, y se los informará de lo que tienen que hacer. «Dormirán en casa durante el juicio y luego cuando llegue el momento de las deliberaciones se los ''encierra'' a los nueve miembros (no los reservas) en la Sala de Deliberaciones de la Audiencia, de donde no saldrán hasta que haya un acuerdo de veredicto. Tendrá que haber como mínimo cinco votos para absolver y siete para condenar. Una vez incomunicados, sólo podrán hablar con el secretario judicial. El portavoz será el que redacte y lea el veredicto. Después quedará disuelto el jurado. Si no hay acuerdo, se iría a otro juicio», concluye Montes.
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Caso Ruth y Jose

El perfil del acusado
Bretón, el manipulador 'rabioso'
José Bretón, esposado y rodeado de policías. | Madero Cubero
  • Los psiquiatras que lo han tratado descartan trastorno mental
  • Destacan de él su carácter sumamente manipulador y obsesivo
  • También que hace grandes esfuerzos por controlar sus emociones
Toñi Caravaca | Córdoba
Ni esquizofrénico, ni bipolar, ni sufre trastorno de la personalidad. El psiquiatra forense José Cabrera Forneiro habla de un sentimiento de "rabia" hacia sí mismo y hacia el mundo, ante el fracaso de su matrimonio, la única relación afectiva que ha mantenido en sus 40 años.
En un artículo publicado en EL MUNDO cuando se descubrió que los huesos hallados en la hoguera de Las Quemadillas pertenecían humanos de las edades de Ruth y José, este psiquiatra destacaba la frialdad mostrada por Bretón las veces que se le pudo ver desde que se produjeron los hechos, su falta de expresividad y gestos de sentimiento, lo único que distingue al ser humano de los animales.
El padre de Ruth y José no es ningún psicópata. Lo dicen todos y cada uno de los psiquiatras y psicólogos que han analizado su personalidad desde que ingresara en la cárcel acusado primero de hacer desaparecer a sus hijos y, después, de haberlos asesinado quemándolos calculadamente en la hoguera de la finca familiar.
Bretón no padece ningún trastorno mental. Su mente actúa con total claridad hasta el punto de que es capaz de distinguir a la perfección el bien del mal, lo justo de lo injusto. Los informes forenses que se le realizaron constatan que los rasgos de su personalidad no repercuten en la capacidad de entendimiento y voluntad en relación a los hechos por los que está imputado.
Con su hijo José.
Los informes, realizados por orden del juez instructor, José Luis Rodríguez Laín, para valorar si el acusado padecía algún tipo de esquizofrenia o trastorno mental podrían haber servido a su defensa llegado el momento del juicio oral para acogerse a una línea médica legal. Pero ninguno de los médicos forenses, psiquiatras y psicólogos que lo valoraron llegaron a ninguna conclusión patológica. Su conducta es totalmente imputable.
¿Cómo es posible entonces que éste actuara con la crueldad con la que supuestamente actuó contra sus hijos? El psiquiatra José Cabrera habla en su artículo de odio, venganza, celos, rencor o incluso maldad. Envenenado por un posible sentimiento de inferioridad, consumido por la rabia, Bretón creyó que tenía derecho a decidir sobre algo que entendía era suyo, sus hijos.
'Inteligencia superior'
Y lo hizo urdiendo un plan durante semanas, por lo que tampoco podrá alegar en el juicio que actuó (si es que finalmente reconoce lo que el juez, la Fiscalía y la acusación particular creen que hizo) en un arranque de ira, por arrebato o bajo un momento de locura. Su plan fue premeditado al milímetro, de forma cuidadosa, hasta llevar a los investigadores a creencias falsas por una serie de pistas dejadas sólo por una persona con un carácter manipulador como el suyo. Un rasgo éste, el de su personalidad, que no pasó desapercibido para los psiquiatras que lo examinaron.
Su abogado, José María Sánchez de Puerta, confirmó que éstos recogieron en su estudio que Bretón tiene "rasgos excesivos de manipulación", un carácter sólo atribuible, según éste, a una "inteligencia superior". Y no andaba el letrado muy desencaminado. El informe psiquiátrico concluye que el presunto asesino tiene uncoeficiente intelectual de 121, es decir, sensiblemente por encima de la media.
En un caso tan complejo como éste, sin un diagnóstico de trastorno mental que pueda explicar que un padre llegue, presuntamente, a asesinar a sus hijos, es obligatorio rebuscar en lo más recónditode su mente situaciones vividas con anterioridad que pudieran haberle marcado en el presente y sentenciado su futuro.
La forma en la que José Bretón ha actuado con su familia, como un "pequeño dictador" que daba escasas muestras de cariño a sus vástagos, sólo puede ser explicada por heridas profundas de antaño. Así lo entiende el catedrático de Psicología Pedro Hernández, quien ha escrito el libro Los pasadizos secretos de la mente. José Bretón no es un psicópata a partir de los informes policiales y las informaciones aparecidas en los medios de comunicación.
Un volcán a pesar de la frialdad
Hernández sostiene que el padre de Ruth y José pensó que lo mejor para no repetir en éstos la sumisión que había proyectado en él su padre era deshacerse de ellos. Y adopta esta decisión porque es una persona "con una carga emocional muy fuerte, como un verdadero volcán a pesar de la frialdad", al mismo tiempo que hace sobreesfuerzos "por controlarse y encerrar todas sus emociones, algo que ha hecho desde pequeño". Por eso no se ha derrumbado en todo este tiempo.
Este experto en Psicología Clínica llama la atención sobre el carácter polivalente de Bretón, porque "cuando actúa lo hace siempre con objetivos muy distintos". De ahí que "no haya manera de pillarlo y engaña tanto". Pedro Hernández destaca también eltrastorno obsesivo-compulsivo que lo lleva a ser sumamente escrupuloso en determinadas ocasiones (se envuelve las manos en papel higiénico para tocar objetos que han tocado otras manos) y ordenado con sus cosas.
 
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Solo un monstruo podria matar a sus hijos.

Curiosidad tengo x saber q va a decir la primera forense, la q confundio dientes de ninos con dientes de roedores, supuestamente.....
 

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Si un hombre,supuestamente,mata a sus hijos por hacerle daño a la madre y así vengarse porque ésta quería separarse
¿Por qué no lo dice abiertamente?"Sí,lohice yo para vengarme de mi mujer porque ya no me quería" o algo así,pero es que,locurioso es que él siempre dice y se empeña, en que él no ha sido...
Hoy salió un video en el telediario donde ponían a camara rápida todos los movimientos de la sala y excepto él,todos se movían en algún momento,está como en estado catatónico.Al final me voy a creer las teorías conspiratorias de que a él lo programaron -mkultra-en el ejercito y los niños en realidad fueron secuestrados por sectas para comérselos.
Quien sabe...
 
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Pienso que Bretón es un loco, tiene unos ojos de loco que echa para atras...

La forense que dijo que los huesos eran de animales, debería dejar la profesión ... o empezar a estudiar de nuevo la carrera forense y tambien un curso de ética...

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Si,esa es otra cosa que escapa a mi conocimiento,o sea que analizan los huesos y dicen que son de animales,y luego cambian la versión,seguramente con intención de culpar a Bretón y dar carpetazo al asunto.

Y repito,si de verdad quiere hacerle daño a la madre no estaría diciendo que no están muertos,que los ha perdido,diría,los he matado para fastidiar a mi exmujer y bien agusto me he quedao,pero no,él se empeza en decir que no ha sido.

Y eso de quemar dos cuerpos en una hoguera,tampoco me parece creíble,se necesitan temperaturas altísimas para quemar un cuerpo humano(aunque sea de un niño)y dicha temperatura no se alcanza en una hoguera al aire libre por muchas mesas metálicas de parapeto que pongas.

A mí todo ésto se me hace raro rarísimo.
 
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Pienso que Bretón es un loco, tiene unos ojos de loco que echa para atras...

La forense que dijo que los huesos eran de animales, debería dejar la profesión ... o empezar a estudiar de nuevo la carrera forense y tambien un curso de ética...

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La han largado del trabajo.Mejor que se dedique a otra cosa.
 
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La mirada de José Bretón, protagonista de las declaraciones

Declaración de la Directora de la Guardería

Controla a su abogado y prueba a intimidar a los testigos


20.06.13 | 14:06h.

http://www.cuatro.com/_60c20d1b


La declaración de los testigos en el juicio que se le sigue a José Bretón se ha visto marcado por la actitud intimidatoria del acusado, que no ha quitado la vista de las personas que han prestado declaración. Una de ellas, la directora de la guardería de Ruth y José, rompe a llorar por la presión de Bretón sobre ella.
 
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Es un juicio horrible. Y como la instrucción tiene fallos, la decisión judicial puede ser imprevisible.
La mirada de Jose Bretón da pavor... hay personas que se desequilibran al volver de misiones en países conflictivos.
 
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Yo tengo mi propia idea de porque Bretón negará siempre lo de los niños. Este hombre es malo,destila odio por todos los poros y por encima es listisimo cocktel malo donde los haya. El no quiere que la mujer sepa que los hijos están muertos. Porque los llorará, y saldrá adelante como mejor sea posible ante un caso así.
El no quiere eso,él la quiere hundida y sufriendo hasta el final de sus dias. Por eso el cuento del robo/secuestro/perdida de los niños. El quiere que la mujer viva el resto de sus dias sufriendo por no saber que paso con sus niños. Si están vivos, si están muertos, si tienen hambre etc. Quiere que la duda la acompañe para seguir lastimandola.
Le he dado cuarenta mil vueltas y es la conclusión que saco de todo esto. Claro que es opinión mia nada más.
 
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La declaración de la directora de la guardería me ha dado pena,infinita,pero tenía que haberle mantenido la mirada.Es fácil decirlo pero la pobre estaba asustadisima.
Sé que es presunto asesino pero...
De la instrucción del caso yo no tengo idea.
 

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