Vacaciones dentro de europa

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Primavera mágica en Praga
La vibrante capital de la República Checa en un paseo por sus parques, plazas, puentes, cervecerías y rincones literarios



El famoso reloj astronómico del Ayuntamiento de Praga (del siglo XV) indica las horas del día, el zodiaco y las fases lunares. GIORGIO FOCHESATO GETTY


JESÚS RUIZ MANTILLA
8 JUN 2018

Los países se descomponen. Praga permanece. Cuando se cumplen 100 años de la creación de Checoslovaquia, una tozuda realidad cuestiona su efemérides. Aquella nación surgida de la desintegración del Imperio Austrohúngaro tras la Primera Guerra Mundial ya no existe. Praga, sí. La dinámica de descomposición tras la caída del Muro de Berlín partió en dos en 1992 el proyecto surgido en 1918. Pero como el espíritu del lugar se muestra ancestralmente esquivo y paradójico, hoy checos y eslovacos, separados y unidos en una sintonía de confianza mutua, reivindican conjuntamente esa aspiración truncada con la capital eterna
como referencia.






Hablamos de una ciudad cuya autosuficiencia enraíza en el siglo XIV, tal como la concibió Carlos IV. El primer rey de Bohemia y emperador del sacro imperio germánico la catapultó al futuro empeñado en emular a las grandes capitales del mundo. Consiguió así que el lugar se justificara a sí mismo. Que Praga fuera capital de Praga, inspirada tanto en París como en Jerusalén. Altiva y discreta. Sabia, ordenada y escéptica. Ella sola se basta y se sirve, aunque hoy la dinámica caprichosa de la peripecia centroeuropea la coloque como referencia de la República Checa.

Será un capítulo más de su historia. Como reina perpetua de Bohemia, sobrevivió a un turbio, violento y fascinante pasado que anduvo a expensas de epidemias, saqueos e invasiones múltiples entre Oriente y Occidente. Hitler la sometió como prólogo a la Segunda Guerra Mundial. Los soviéticos la ocuparon hace 50 años para aplastar su vibrante y truncada rebelión primaveral.

Con razón, como deudores de esa ambigua pasión que la ciudad muestra hacia la alquimia, Praga y los checos sufren el síndrome de los años que acaban en ocho: en 1918 se proclamó Checoslovaquia. En 1938 empezó la ocupación nazi. Una década después quedó en manos de la telaraña estalinista adscrita al bloque soviético. Siempre se encontró incómoda en ese agujero. Tirante y fuera de sitio. Inequívocamente centroeuropea más que otra cosa. Luego, el sueño frustrante de su propio 68 desbarató el desesperado intento de abrirse a la democracia… ¿Ahora qué?


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Estatua del compositor checo Bedrich Smetana y una terraza junto al río Moldava, en Praga. FRANCESCO IACOBELLI GETTY


Ahora Praga es una certeza en mitad de la dispersión perpetua. Con un alma que mira de reojo al este y un pie tambaleante en la idea de Europa. La ciudad resiste como auténtica prueba de sí misma. Con una personalidad secular trufada de mestizajes. Como un sabroso símbolo de multiculturalidad que muestra dicho carácter poliédrico en sus calles, sus barrios, sus parques. En su arquitectura, sus teatros, sus cafés, sus tabernas, en los tranvías y los cementerios.

En la ciudad se proclamó Checoslovaquia en 1918, en 1938 cayó bajo los nazis y en 1968 vivió su revolución

Pasear por Praga supone un continuo cruce de fronteras. De calle en calle. De sus rasgos eslavos y su gravedad alemana a la conciencia judía. Ese es su más firme triángulo secular dentro de la permanente referencia austrohúngara. Y aun así, ha logrado una asombrosa coherencia. La define esa línea soterrada y visible que une el medievo con el Barroco y el neoclasicismo con el art déco. La única condición para que cada una de las épocas deje huella sin temor a ser borrada es innegociable: la belleza.

Pocos lugares en el mundo se muestran más alérgicos a la fealdad que Praga y la República Checa. Todo debe su razón de ser o permanecer a la ley de la medida y la sintonía con el espacio. En conjunto o en línea con la invasiva discreción de sus parques y los bosques que la rodean. Tan solo el castillo y la catedral de San Vito (del siglo XIV) emergerán de su silueta proporcionada, medida, horizontal. Entregada a un sutil rechazo de toda ostentación, marcada por los cientos de agujas de sus iglesias que la convierten en una amable especie de nido de murciélagos arquitectónico.


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Panorámica de Praga desde el monte Petrín. DALIU GETTY


Un anillo verde
Un buen método para huir de las oleadas de turistas y no perder un ápice de sus vistas es pasearla encadenando parques. Uno puede andar alrededor de la ciudad sintiéndose dentro en todo momento durante horas y horas, sin apenas notar bajo sus pies la adherencia del alquitrán. La vista de la ciudad a media altura atrapa permanentemente la atención con la línea del río Moldava como guía delicada y sinuosa.

Desde abajo, por los jardines Kinsky, puede emprenderse la ruta desde el monte Petrín hacia el castillo de Praga. Uno evita las aglomeraciones de Malá Strana —y las escaleras— para plantarse cobijado por los cerezos en el monasterio de Strahov. De ahí, conviene recorrer una parte del empedrado y situarse en los barrios de Loreta o Nuevo Mundo. Al paso, ahondar en el misterio de Dvorák al componer su novena sinfonía, la del Nuevo mundo. ¿Encontró tanta inspiración en ese rincón de Praga como en América?

La Casa Municipal acoge la maravillosa sala Smetana, con su bello café y sus frescos de Alfons Mucha


Por el camino conviene detenerse en el palacio Cernín, hoy Ministerio de Asuntos Exteriores y en el pasado uno de los edificios barrocos donde más decisiones cruciales se han adoptado dentro del país para el futuro de la humanidad. Allí, los checos de bien aún lamentan cómo el KGB, con casi total probabilidad, suicidó en 1948 a Jan Masaryk. Era hijo de Tomás, padre de la patria, y cayó desde la ventana de su baño en extrañas circunstancias. Un método expeditivo. Más cuando se trataba del único miembro del Gobierno que se oponía entonces al influjo totalitario de Stalin. En su salón principal, el sátrapa Reinhard Heydrich —delegado nazi en la zona y cerebro junto a Himmler del diseño de la solución final del Holocausto— proclamó la anexión de los Sudetes y el fin de la independencia. Lo hizo en la misma sala donde cuatro décadas después se ventiló el Pacto de Varsovia en época de Václav Havel.


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Una vidriera de la iglesia de San Cirilo y Metodio, en Praga. FRED DE NOYELLE GETTY


La siniestra figura de Heydrich cuenta con otro lugar de referencia en la ciudad muy presente en HHhH, la novela magistral de Laurent Binet. Ahí, el escritor francés cuenta su asesinato y la posterior aniquilación de los héroes paracaidistas checoslovacos que acabaron con su vida. Fue en la iglesia de San Cirilo y Metodio, donde Gabcík y Kubis se atrincheraron y fueron aniquilados como escarmiento. Hoy todavía pueden apreciarse velas de homenaje a su hazaña. Pero eso nos desvía del camino…

Desde el palacio Cernín se accede hacia el jardín Jelení Príkop, o foso del ciervo. Y de ahí se llega por Královská Zahrada (los jardines reales) hasta el palacete de verano de la reina Anna, esposa de Fernando I de Habsburgo en pleno Renacimiento. Un puente sobre la carretera separa ese lugar desde donde se disfruta de una vista única del armazón del castillo y de la oscura monumentalidad gótica de San Vito hasta Chotkovy Sady y al parque Letná.

Allí domina el espacio un reloj donde antes se había erigido la inevitable estatua de Stalin. Unas escaleras descienden de nuevo hacia el río sin olvidar el lugar como uno de los escenarios que marcaron las manifestaciones de la Revolución de Terciopelo, en 1989. Pero desde abajo se puede acceder al parque Stromovka y al Zoológico. Y así engarzar con el entorno de Sarka para conformar un glorioso semicírculo verde más o menos fiel en su trazo a la ribera del Moldava.

El paseo es una panorámica perfecta con vista continua y próxima de la ciudad. Un refrescante aperitivo para perder miedo a entrar en el meollo. Y ahí las dudas se multiplican a la hora de elegir un principio para el recorrido. Si entramos en la plaza Vieja, debemos ser conscientes de que pisamos el escenario de lo más glorioso y siniestro de la ciudad. En medio se alza la estatua de Jan Hus, famoso filósofo en la historia checa. Alguien que, lejos de haberse adaptado a las circunstancias, dijo no y fue llevado a la hoguera como hereje partidario de una reforma protestante. El otro polo de atracción de la plaza, más allá de su ancha y atrabiliaria figura, es el reloj astronómico pegado a la pared del Ayuntamientoy construido en 1410.


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La plaza Vieja de Praga. MARK SYKES AWL


El Golem, guardián eterno
Si consideramos epicentro a la plaza Vieja, se nos presentan a continuación varias opciones de itinerario. Hacia el barrio judío, hacia la plaza de Wenceslao, hacia la Casa Municipal que acoge la maravillosa sala Smetana —una de las sedes principales del festival Primavera de Praga—, con su precioso café y sus frescos de Alfons Mucha como referente de todos los modernistas praguenses. O hacia el puente de Carlos…

Si escogemos la primera opción, seguimos por la calle de París, puro lujo refulgente de grandes marcas y coches suntuosos aparcados en las aceras. Conduce directamente al complejo custodiado por el Golem, guardián eterno de la ciudad, con una parada obligada: la sinagoga española y el cementerio. Ese laberinto de piedra sedimentada y montículos caóticos nos conduce a una de las almas irrenunciables de Praga. Directamente a la memoria de unos habitantes que, con el purgatorio del gueto de Terezín, acabó en gran parte exterminada en los campos por los nazis.

Dos son los camposantos realmente impactantes de la ciudad: el judío y el de Vysehrad, en un entorno rodeado de sus murallas. Al visitar ambos, pasamos de la inquietante discreción de las piedras hebreas puntiagudas al suntuoso panteón colectivo donde descansan grandes poetas, músicos, políticos, científicos, arquitectos, pintores, pensadores… Eminencias que han forjado el carácter de la ciudad.

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La sinagoga de Jerusalén, en Praga. GETTY IMAGES


Si desde la plaza Vieja nos dirigimos al puente de Carlos, acabaremos rendidos a la evidencia de otra maravilla. Tumultuosa, pero maravilla. Sería la ruta que elegiría Ivan Klíma, autor de El espíritu de Praga, uno de los escritores checos contemporáneos que mejor han reflejado la ciudad, con permiso del genio hoy autoexiliado de Milan Kundera. Dice Klíma que el puente de Carlos representa un símbolo del cruce europeo entre Oriente y Occidente. “También la peculiar invulnerabilidad de la ciudad y su capacidad para recuperarse de los desastres”, escribe.

Cuando uno consigue sortearlo entre tanto transeúnte, repara en la insospechada riqueza de sus estatuas. Son símbolo de esa obsesión de Carlos IV por sacralizar la ciudad a cada paso. Su robustez de piedra y sus torres fronterizas que conducen al embrujo de Malá Strana. El barrio pequeño preludia con su poderosa personalidad de miniatura el ascenso camino del castillo.

La música de Smetana, Dvorák, Mozart o Janácek se hace presente en el Rudolfinum o en el Teatro Nacional

Esa delicatessen urbanística hace de frontera entre recovecos, edificios de aroma austrohúngaro, iglesias, monasterios reconvertidos en hoteles donde se degustan algunas de las mejores cervezas artesanales de la ciudad, parques escondidos, huertas, capillas, signos de logias masónicas, bares en penumbra donde aún se sirve absenta o presencias espectrales de poetas como el genio de Vladimír Holan, habitante de una preciosa casa en la Kampa, al borde del río.

El barrio respira aún la esencia que describió uno de los grandes clásicos checos, Jan Neruda. Fue su cronista, un genio del folletín al que se le conoce casi menos por sus propios méritos que como inspirador para el seudónimo de Ricardo Eliécer Neftalí Reyes Basoalto: el poeta chileno que se hizo llamar Pablo y tomó prestado el apellido de su colega checo.

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Interior del café Louvre, en Praga. INGOLF POMPE GETTY


¿Café o taberna?
Si a las grandes ciudades les definen sus dicotomías, en Praga resultan permanentes. Difícil elegir una plaza frente a otra, un parque, un cementerio, un estilo. O una forma de vida como la siguiente: ¿café o taberna? Los escritores más gloriosos dejaron claras sus predilecciones. Cafés preferentemente para los judíos y los alemanes; tabernas, los checos. También los hay que alternaban ambos foros. Un recorrido fastuoso nos lleva tras los pasos y los sorbos de Kafka, Max Brod, a los que se unió durante su estancia allí Albert Einstein… O Rilke, Seifert, Havel, Kundera, que nos conducen al Savoy, al Louvre, al Slavia... También hacia el Imperial, maravilloso café y restaurante, como el propio Savoy, ambos con su estilizado aire art déco.

En el cementerio Vysehrad descansan artistas, políticos y científicos que forjaron el carácter de la urbe

Por el contrario, en el caso de Jaroslav Hasek o Bohumil Hrabal queda un testamento de espuma dentro de las tabernas abovedadas como el Tigre de Oro, junto a la plaza Vieja, que sobrevive como la preferida del autor de Yo serví al rey de Inglaterra o Trenes rigurosamente vigilados. El compromiso de Hrabal con la cerveza es mítico, según le confesó a su biógrafa Monika Zgustova: “Me daré la extremaunción yo mismo con una Pilsner”. Y a bebidas más contundentes como el Slivovice se dedicaron, entre otros, Kundera o Jaroslav Hasek, autor de Las aventuras del buen soldado Svejk, algo así como el Quijote checo. Hasek fue coetáneo de Kafka. Y ambos representaron el genio de una ciudad bifurcada en dos idiomas a principios del siglo XX: el autóctono y el alemán en que escribía el autor de La metamorfosis.

Ninguno de los dos habría elegido alguno de los monasterios de referencia de la ciudad para rezar el rosario. Pero sí para tomarse unas cervezas elaboradas por los propios monjes. No conviene largarse sin probar la de Strahov, ni la negra de los agustinos en pleno Malá Strana, ni tampoco, algo más alejado, la de Brevnov.


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Ciclistas por el barrio de Loreta, en Praga. VERBASKA GETTY


Ciudad melódica
Lo mismo que nadie debiera pasar por alto una sesión en alguno de sus teatros, óperas y salas de concierto. Porque Praga es también música. Como en el caso de los escritores y poetas que la han habitado, además de artistas, filósofos o científicos eminentes, los músicos la han conformado tal como es. El sonido de Smetana, Dvorák, Suk, Mozart, Martinu, Janácek… se hace presente en la Casa Municipal, en el Rudolfinum o en el Teatro Estatal, donde Mozart estrenó Don Giovanni. Por no hablar del Teatro Nacional, junto al río y frente al café Slavia, centro de operaciones de actores, oficina de Havel, abrevadero del Rilke más joven, nacido en Praga en 1875.

Allí, junto al puente Most Legií, que cruza hacia Petrín en paralelo al de Carlos, cerramos el círculo justo donde los tranvías barruntan su sinfonía de piedra y metal. En esta ciudad de vértices insospechados, colinas amables, entre el agua regeneradora del Moldava y un buen puñado de aves que parecen renunciar a su carácter de paso para quedarse atrapadas en sus entrañas, fluyen la vida y las encrucijadas de Europa.

Entre las piedras eternas que la protegen suspira la discreta seducción de su misterio. La ciudad que encierra en sí misma un universo propio. Praga. Principio y fin. Ensimismada e hipnótica. Ajena al presente, leal a su propia estela de singular eternidad.

https://elviajero.elpais.com/elviajero/2018/06/07/actualidad/1528368238_105769.html















 

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Cuatro islas y diez planes: las mejores ideas para disfrutar de las Baleares
EC BRANDS






FOTOGALERIA :https://www.elconfidencial.com/mult...s-baleares-viajar-avion-vueling-bra_1572941#0

10.06.2018
Las Islas Baleares siempre son un destino a tener en cuenta en cualquier época del año. Playas que nada tienen que envidiar al Caribe, turismo de interior para los amantes del senderismo, puestas de sol perfectas para dar envidia, tradición y gastronomía, sin olvidar el pasado hippie que todavía se respira en alguna de las islas.

Te ofrecemos diez ejemplos para que entiendas por qué Palma de Mallorca, Menorca, Ibiza y Formentera son destinos Vueling.
 
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Fiordos para soñar despierto
El sur de Noruega De la deliciosa Stavanger a Bergen, con paradas para un pícnic en la roca del Púlpito y un paseo en barca por el Hardangerfjord

EUGENIA RICO
17 JUN 2018



VIDEO : https://elviajero.elpais.com/elviajero/2018/06/07/actualidad/1528366485_527329.html



Los fiordos noruegos parecen estar fuera del tiempo y el espacio. La luz es tan cambiante, las nubes adoptan formas tan caprichosas que casi todos los días puede verse a Odín, el dios de la sabiduría y de la guerra, en el ojo de la tormenta sobre las montañas nevadas, las cascadas congeladas, al otro lado de los bosques de helechos de hielo. El invierno juega a darle la mano al verano en estas tierras escandinavas que inspiraron a J. R. R. Tolkien y a los guionistas de la serie de televisión Vikingos.





Cuando la realidad se vuelve insoportable, nada mejor que huir al territorio de los sueños, sobre todo los que uno tuvo cuando era muy joven. Yo soñé que perseguía a los vikingos por las sagas del norte hasta la aurora boreal; y emprendí el mítico viaje por los fiordos noruegos, una experiencia en la que uno se encuentra todos los días con los antiguos dioses, por ejemplo, en forma de cascada de agua helada que cae sobre un fiordo en pleno agosto.


Stavanger
Situada al sur del país —y con vuelos directos desde Barcelona y Málaga—, la ciudad de Stavanger es conocida como la capital del petróleo. La decisión de Noruega de que los beneficios del negocio de este hidrocarburo fueran para toda su población cambió la faz de este territorio. La pobreza que había obligado a sus habitantes a lanzarse primero a la guerra como vikingos y luego a emigrar a América dio paso a uno de los países más ricos y avanzados del mundo. “Los noruegos somos como los alces, criaturas del bosque encantadoras pero tímidas”, cuentan en la oficina de turismo.

Sin embargo, Stavanger debería ser conocida como la capital gastronómica de los fiordos. Aquí se puede cenar como el rey Ragnar en el restaurante Fish & Cow, en la plaza del Mercado. Su sopa de pescado tiene dimensiones épicas. Tras la visita al Museo del Petróleo (Kjeringholmen, 1), que evoca la vida en una plataforma petrolera, su restaurante Bolgen & Moi ofrece uno de los mejores almuerzos, y con vistas al puerto. Sabores de espuma de mar, como los del Bavaremegvel Restaurant (Skagen, 12), confirman una vez más los méritos de la gastronomía noruega.


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La cima del Preikestolen, o la roca del Púlpito, en el fiordo de Lyse. WOLFGANG MEIER GETTY


Preikestolen

Al día siguiente nos preparamos unos bocadillos en una bolsa de papel como unos verdaderos noruegos para ascender al Preikestolen, también conocida como la roca del Púlpito, en el fiordo de Lyse (a unos 60 kilómetros en coche desde Stavanger). A pesar de que un día de verano pueden ser centenares las personas que realizan esta ascensión a pie, de algo más de dos horas, vale la pena llegar hasta la cima. No parecen turistas, sino peregrinos que ofrecen a los dioses nórdicos su esfuerzo físico, y los dioses les recompensan con una de las vistas más hermosas del mundo. Al llegar al Púlpito nos asomamos a un abismo de 600 metros de altura. Y como si fuera la cosa más normal del mundo, allí mismo hacemos un pícnic.


Ruta 13

El viaje continua hacia Bergen, a unos 200 kilómetros al norte de Stavanger que se traducen en un mínimo de cinco horas de viaje. La carretera de los fiordos, la número 13, que descubre mil y una cascadas, permite parar a descansar en el fiordo de Hardanger, rodeado por montañas siempre nevadas que se reflejan en el agua como si tal cosa o, según cuentan los lugareños, como si fueran gigantes dormidos.

El hotel Ullensvang no es un lugar común. Uno de los favoritos de la reina Sonia de Noruega, fue el espacio donde se alojó el compositor noruego Edvard Grieg y donde compuso algunas de sus obras más famosas. Pertenece a la familia Utne desde hace 150 años; hoy Hans Edmund Harris Utne, la quinta generación de la familia, y su esposa suiza-italiana, Barbara Zanoni, cuidan de las barcas de madera y del spa del alojamiento con vistas al fiordo. Remamos a lo largo de todo el Hardangerfjord hasta emborracharnos con su belleza y sentir la fiebre que llevó a los hombres del norte a navegar por todo el mundo.



El muelle de Bryggen, en Bergen. GETTY IMAGES


Bergen

Después del silencio de los bosques se llega al ajetreo de Bergen con sus bares, sus restaurantes y su animada vida nocturna. Para muchos, Bergen —que también está conectada vía vuelo directo con cinco aeropuertos españoles— es el símbolo de Noruega. Su imagen icónica son las casitas de colores de Bryggen, el barrio hanseático donde vivían concentrados más de mil comerciantes alemanes con la prohibición de tener contacto con las mujeres locales. Los apellidos alemanes de muchos de sus habitantes confirman que las restricciones nunca son del todo eficaces.

Pasear de noche por este laberinto de madera es hacer un viaje en el tiempo, en concreto a 1360, cuando la Hansa, el poderoso gremio de comerciantes alemanes, se estableció en el puerto de Bergen. El barrio sufrió muchos incendios, el más importante en 1702. Los miembros de la Hansa tenían prohibido ser padres, pero el castigo por violar esta regla era invitar a cerveza a toda la comunidad. Más duro era el veto de comer caliente, salvo en invierno, para evitar el temido fuego. Entre las poleas y las casas torcidas, donde uno se marea como si estuviera en alta mar, se encuentran en la actualidad algunos de los restaurantes más recomendables de la ciudad, como el Tracteursted, donde se puede brindar por la luminosidad del verano —en junio, el sol se pone más allá de las once de la noche y vuelve a aparecer justo después de las cuatro de la madrugada— antes de partir aún más al norte en busca del sol de medianoche.

Eugenia Rico es autora de la novela El beso del canguro (Suma).


GUÍA
 

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Restaurantes de moda, una ruta en barco… Vas a querer volver a Sevilla
EC BRANDS





GALERIA : https://www.elconfidencial.com/mult...s-monumentos-sevilla-viajar-vueling_1578718#0


19.06.2018
Da igual cuántas veces la hayas visitado, Sevilla es una ciudad que nunca va a dejar de sorprenderte. Su amplísima oferta histórica y monumental, su cultura, ocio y gastronomía te van a atrapar desde el primer momento con un objetivo: que vuelvas.

El magnetismo y encanto de la capital hispalense te va a seducir una vez pongas un pie en sus calles. Descubre por qué Sevilla es un destino Vueling.
 
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AL SOL
Costa Vicentina, el paraíso playero portugués
De Odeceixe al cabo de San Vicente, un soleado recorrido por en busca de generosos arenales, imponentes acantilados y buen percebe


Surfistas en la playa de Carrapateira, en la Costa Vicentina, al suroeste de Portugal. GONZALO AZUMENDI



JAVIER MARTÍN DEL BARRIO
23 JUN 2018 -


Debajo de los adoquines está —es cierto— la arena. Hoy, como hace 50 mayos, siempre fue así en Monte Clérigo. Dependiendo de los vientos que soplen, hay días en que la arena tapa los adoquines, las dunas avanzan y se comen la carretera que llega a la aldea, dentro del paraíso que es la portuguesa Costa Vicentina. Pero claro, los paraísos no se encuentran junto a una boca de metro.

El parque natural del Sudoeste Alentejano y Costa Vicentina es el más extenso del país. Sus 110 kilómetros de costa en línea recta lindan al norte con el puerto industrial de Sines y al sur con la aldea pesquera de Burgau. La Costa Vicentina forma el cogollo de ese parque, con sus propias fronteras naturales, más que oficiales, desde la desembocadura del río Seixe hasta el faro de San Vicente.



El pueblo portugués de Odeceixe, en la Costa Vicentina. MICHELE FALZONE GETTY


El mundo cambia cruzando el puente de hierro del Seixe, que da nombre al pueblo de Odeceixe y a su impagable playa, libre de cualquier asentamiento humano. Llama la atención que tal maravilla no se haya cuajado de negocios de sombrillas y flotadores, pero parece que el trágico terremoto que arrasó Lisboa en 1755 también se sintió aquí, que el cauce del río se desmadró y las aguas del mar se tragaron la aldea de pescadores. Escarmentados, este pueblo de origen árabe se encuentra en la montaña y a tres kilómetros del océano.

De aquella tragedia hoy queda un lío de aguas y arenas que crea imágenes únicas que parecen hechas para Instagram. Los bañistas se plantan en la arena rodeados de agua; de frente, las olas del mar, de espaldas, las aguas calmas del Seixe; de un lado se saltan olas heladas, del otro se chapotea en aguas templadas o se rema en kayak río arriba hasta llegar al pueblo. Aprovechando la bajamar, es posible andar por la arena hasta la playa vecina, la de Adegas, oficialmente nudista. Lo mejor de los mundos se junta en Odeceixe, que hoy saca partido a los desmanes naturales de aquel terremoto con humildes casas reconvertidas en alojamientos turísticos y buenos restaurantes con precios para lugareños.

“Aquí en 2004 no había nada, nada de nada”. Aunque de aspecto parece italiano, Zé es un portugués lanzado y aventurero que se atrevió a construir en el campo de Odeceixe un alojamiento para albergar, en aquel tiempo, a algún despistado viajero. Su Casa Vicentina es hoy una referencia, con sus casitas de adobe y madera, jardín y una piscina camuflada en un estanque natural, donde por las noches el croar de las ranas espolea el roncar de los hombres, o viceversa.






Madrugamos, lo que va bien para seguir descubriendo la costa. El coche es un suplicio para recorrerla. Riachuelos y torrenteras abren surcos en los valles e impiden que el asfalto comunique playas y acantilados. Como máximo, la carretera osará acercarse a una playa, pero para alcanzar la siguiente debe volver tierra adentro, coger la N-268, subir montañas, bajar montañas y serpentear hasta otro arenal salvaje formado por los vientos, las corrientes, las aguas dulces y las saladas.

Para salvar esos obstáculos, y no por ningún otro motivo, se pasa por Rogil, pueblo anónimo de carretera que rinde homenaje en su plaza principal a un icono gastronómico local, el percebe. La Costa Vicentina es de aguas para tal marisco y de tierras para la patata dulce, el boniato, pero a ella no le ha llegado el momento escultural en Rogil ni en otro lugar que se conozca.

A la derecha del monumento al percebe hay que coger el desvío hacia el mar para llegar a la playa de Vale dos Homens, de los hombres. Lleva fama por su belleza natural, por sus acantilados de pizarras y sus alrededores vírgenes de cemento, pero la pleamar la deja sin espacio para la toalla, único textil imprescindible. Es playa de surfing y reino del autocaravaning, que acampa libre y gratuitamente a sus anchas. Quien quiera pasar un día en esta cala debe traerse el pícnic puesto, pues no hay ni un quiosco de helados en kilómetros a la redonda.

Solo caminando o en bicicleta se pueden descubrir arenales íntimos como los de Bunheira y Carriagem


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El faro del cabo de San Vicente, en la punta suroeste de Portugal. M. LANGE AGE FOTOSTOCK



90 kilómetros, cinco etapas


El zigzag automovilístico de la Costa Vicentina se puede evitar con sistemas ancestrales de comunicación, como el andar y —ya más posterior— el pedalear. Gracias a Rotavicentina.com, las señales de los senderos rupestres son más claras y completas que las del tráfico asfaltado, plagado de reclamos de cama y comida. La ruta histórica (90 kilómetros en cinco etapas) y las rutas circulares de los pescadores (42 kilómetros) siguen caminos de tierra, entre vacas y quintos pinos adonde llegan los coches perdidos; solo a pie —y después de varios errores— se descubren playas como las de Bunheira y Carriagem, más que privadas, íntimas, personales, donde el humano se siente en inferioridad de condiciones.

Vamos ahora marcha atrás y hacia el continente, para seguir bajando por la costa en automóvil. Otra vez el zigzag hasta la Nacional que cruza río y pueblo de Aljezur, como su nombre indica, más árabe que otra cosa, con su castillo en el pico de la montaña, erigido en el siglo X, el último reconquistado a los moros, ya en el siglo XIII. Antes de llegar al centro, un desvío a la derecha conduce a la playa de Amoreira, también, por culpa de aquel terremoto, una verbena de dunas, ríos y mares que deja fuera de toda lógica y de todo orden tanta belleza creada al antojo de la naturaleza.

En Amoreira todo es bonito, aunque aquí sí que hay gente en la playa y coches en las cunetas. A medida que descendemos por la costa aumentan las horas de sol y las hectáreas de arena. La comodidad se cobra su precio, aunque en Portugal siempre es, incluso en agosto, un precio aceptable y, sobre todo, más respetuoso.

Huele a enebro, tomillo y romero. Los arbustos aromáticos y las florecillas silvestres han conseguido milagrosamente prender en las dunas, y ahora estas, protegidas del viento por ese manto verde, han quedado fijadas para siempre, reconvertidas en montañas que van a dar a la mar. El único chiringuito de Amoreira, a un lado, para no molestar, se llama Paraíso del Mar. Nada que objetar.

La marisma impide seguir a la siguiente playa, si es que la hay, pues esta costa de profundos acantilados de pizarra impide intuir el más allá. La exploración pasa por regresar a Aljezur, atravesar el pueblo y otra vez girar hacia el mar; por en medio crece el valle de Telha, donde el viento azota los piñeros, que los ha dejado peinados a la moda, pelados del lado del Atlántico y peludos del lado del Algarve. Y de repente, Monte Clérigo.


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Bañistas en la playa de Monte Clérigo, en la Costa Vicentina (Portugal). ALAMY


Casitas granate y verde

A la entrada de la aldea debería haber un cartel que dijera: “Bienvenidos a Monte Clérigo. Cuando se vaya, cálleselo”. Ingleses y franceses son los que disfrutan de este lugar único, donde no hay nada que hacer. Es cierto, sí, que llega alguna volksvagoneta con cursillistas del surf, pero no nos engañemos, gastan más horas de vida contemplativa que de vida sobre las olas. Nada que decir. Además de teóricos del surfismo, en Monte Clérigo hay una casita granate y otra verde, dos restaurantes y una playa con dos mares, uno de color verde y otro de color azul. También hay un niño-pingüino, a quien su madre le ha disfrazado de nivea,que busca entre las rocas lapas, cangrejos y otras cosas que se muevan. Con edad suficiente para llevar un móvil en la mano, nótase que pasa la mañana ensimismado con una pala y un cubito.

Versión moderna del aislante puente levadizo, la carretera de adoquines de Monte Clérigo se tapa y destapa al capricho de su campo lunar. La arena se la lleva el viento, como si todo fuera un sueño, y nos enseña el camino de piedra y alquitrán que comunicará con otras aldeas, a otras playas, pero ninguna tan agradable.

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Playa de Arrifana, en Aljezur (Costa Vicentina). DANUTA HYNIEWSKA AGE FOTOSTOCK


Después de lo disfrutado, la famosa playa de Arrifana parece la Quinta Avenida. No lo es, pero el pueblecito en alto se trufa de urbanizaciones en blanco y azul. Rodean su playa feroces acantilados de pizarra, que atrae a intrépidos surfistas, pues los amantes del sol acaban, con la pleamar, acostados sobre piedras. El bronco desnivel hasta llegar a la arena desanima a más de uno y además la foto bonita se hace desde arriba.

Es fácil perderse en la búsqueda de playas en la Costa Vicentina, al margen de que a veces, después del esfuerzo, la conquista es un roquedal. A duras penas, después de atravesar Chabouco y Monte Novo, se encuentran las de Penedo y Vale Figueiras, que valen para un “yo estuve aquí” y seguir camino por la a estas alturas peligrosa Nacional. A la angostura de la carretera se le añade un tráfico intenso, señal de que hay más vida hacia el sur, concretamente en Carrapateira.

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Atardecer en la playa de Bordeira, en la Costa Vicentina (Portugal). DANIEL LABAREDA GETTY


El molino del pueblo es como el faro de los surfistas, su centro logístico para compartir una pizza y programar el plan del día siguiente. Ellos se inclinan por la playa de Amado, preciosa sin duda; la opción de los kitesurfers se llama Bordeira, y la de las familias, también. Es una playa que lo tiene todo sin molestar a nadie. Un inacabable arenal con una duna que obliga a culebrear la desembocadura del río del mismo nombre. Sus lagunas temporales son una delicia para los que gustan de agua dulce, limpia, cálida y mansa. Como en toda la costa, solo se llega por pasarelas y escaleras de madera; son playas sin vistas a los coches, como mucho a un chiringuito más o menos provisto. Hay que adentrarse por senderos con el coche para llegar a uno de los mejores, Sítio do Forno, en una terraza única. Su dueño solía ofrecer lo que había pescado ese día, pero esos tiempos ya han quedado lejanos. Ahora el pescador tiene web y precios en consonancia.

La aldea de Pedralva
En las montañas de Carrapateira hay escondrijos para gente bien que paga mucho por día de paz, que quiere recargar pilas, como el Monte Velho de Vilarinho. También hay una woof, una granja orgánica autosuficiente que admite voluntarios y no se les cobra nada por dormir, ni por trabajar.

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Playa de Vila do Bispo, en la Costa Vicentina (Portugal). SABINE LUBENOW GETTY


Entre los dos extremos se encuentra Pedralva, una aldea que en 2006 tenía 9 habitantes y 50 casas, todas semiderruidas. Durante años, António Justino Ferreira se dedicó a buscar por Europa a herederos y propietarios de esas residencias olvidadas. En 2010 la aldea recuperó vida con 24 casas fielmente reconstruidas y la agradable convivencia de vecinos y foráneos. Hoy son más las recuperadas, ya no quedan vecinos, pero el lugar sigue siendo delicioso, y se paga por ello (nada por debajo de los 150 euros por noche en una casa de dos cuartos).

El centro comercial de la zona es la agradable Vila do Bispo, con su iglesia parroquial cubierta de azulejos y su mercado de productos frescos, especialmente los pescados, de allí mismo. El turismo de los últimos años ha traído dinero a este lugar olvidado 10 meses al año; sus casas se han repintado y cualquier rincón ha pasado de almacenar aperos a cobijar extranjeros. Pero hay cosas que no cambian, como Solar do Perceve, con un rótulo viejuno que echa para atrás al turista. Allá entramos


—Buenas, ¿tienen percebes?

—Solo a partir de 250 gramos.

—¿Calientes o fríos?

El camarero, joven y musculoso, no tiene ganas de escuchar que en algunos sitios los sirven fríos.

—Aquí salen calientes, recién hervidos. ¿Quiere o no?

—¿Son de aquí?

—De dónde van a ser. ¿Quiere o no?

En la Costa Vicentina no existen los meses sin erres y el percebe se encuentra en restaurantes modestos como O Chaparro (Odeceixe) por dos 2 los 100 gramos. Aquí, con más turismo, sube la cuenta a 2,50 euros los 100 gramos, que dan ganas de decir al camarero que se vaya a las rocas a por más; pero contra la gula del percebe, la templanza de una humilde ración de sardinas, eso sí, de tamaño tiburón. Con ambas bandejas en la mesa, un sudor frío recorre mi cuerpo y una pesadilla mi cabeza, con hordas de sardinas asaltando el monumento de Rogil a los percebes para ponerse ellas mismas en su altar. Ya la factura lo confirma, sale más cara la sardina-tiburón que el marisco. Es el acabose, el fin del mundo se acerca. Google Maps lo confirma: a 15 kilómetros está, en el cabo de San Vicente, el finis terrae del planeta hasta que Enrique el Navegante dijo que había algo más allá. Para comprobarlo habría que echarse a nadar desde la playa de La Mareta, y no hay tiempo que perder en conjeturas absurdas cuando aquí mismo ya gozamos, en la Costa Vicentina, del paraíso.



UNA PISTA: LA CASA DE AMÁLIA RODRIGUES


La casa de playa de Amália Rodrigues se esconde en el parque natural Alentejano. Aunque no forma parte propiamente de la Costa Vicentina, apenas le separa una decena de kilómetros. La diva del fado compró en la década de 1960 esta finca de 10 hectáreas donde se refugiaba entre gira y gira.

Tras su muerte en 1999, la casa cayó en el olvido, excepto para los mitómanos más aventureros. Una margarita gigante al borde de la carretera entre Brejão y Azenhas do Mar es la única señal que indica el lugar.

En 2012, después de una rehabilitación por parte de la fundación de la artista, la casa, de tres habitaciones, abrió como alojamiento turístico. Una noche en la suite de la cantante, con fabulosas vistas al mar, cuesta unos 150 euros. Toda la decoración mantiene el respeto a la época de la artista, aunque en sus paredes no hay memorabilia fadista. La paz del lugar no se rompe con el rugido del mar, pues para llegar a él hay que avanzar por un sendero oculto entre zarzas, arroyos y túneles de bambú hasta unas escaleras que nos bajarán a la arena. Lo normal es no encontrarse a nadie en este rincón del mundo.


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Cerámicas en el cabo de San Vicente, en el Algarve portugués. PERRY VAN MUNSTER ALAMY



IZIBEACH, LA ‘APP’ MÁS PLAYERA

Portugal tiene más de 600 playas, pero ninguna es igual a otra. La recién estrenada aplicación Izibeach (para Android) es un buen punto de información. De momento en inglés y portugués, es una referencia imprescindible para elegir un día de playa. Aparte de la localización de cada una,incluye previsiones meteorológicas, estado de la mar, oleaje, si hay o no sombrillas y hamacas y a qué precio; facilidades de aparcamiento y puntuación por sus bañistas.

Una aportación fundamental para los jóvenes es la información sobre los chiringuitos y sus fiestas nocturnas. Cada vez es más frecuente que la actividad playera no acabe cuando se pone el sol; entonces comienza otro estilo de ocio que se encuentra con la dificultad para promocionar sus actividades más allá de los pasquines y el boca a boca. Con la aplicación se pueden reservar sombrillas, reservar mesa en restaurantes o incluso pedir bebidas al chiringuito desde la hamaca en la arena.

https://elviajero.elpais.com/elviajero/2018/06/21/actualidad/1529569700_745765.html?por=mosaico

















 

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Ruta por la Sierra Sur de Jaén, la comarca del aceite de oliva
La iglesia renacentista de Los Villares, la fortaleza de La Mota y el paraje de Las Chorreras. Gastronomía, literatura y naturaleza alrededor del pico de la Pandera

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Alcalá la Real, en Jaén, con la fortaleza de La Mota. IVAN PENDJAKOV


La cima más alta de los alrededores, la Pandera, vigila con sus 1.872 metros hasta Sierra Nevada a lo lejos. Llegamos por el norte, es decir, desde Jaén. Y desde el primer pueblo que encontramos en la Sierra Sur, Los Villares, el paisaje nos anuncia, entre cimbras rocosas, cañones abruptos y valles de olivos de troncos retorcidos —como escribió Miguel Hernández—, que el itinerario va a ser imborrable.


Los Villares

Como en toda la Sierra Sur, su principal riqueza reside en el aceite de oliva virgen extra. Los Villares se halla en el antiguo camino de Granada. Fundado en 1508 por Juana I de Castilla, aún se aprecian las trazas de la cañada real por un camino casi extinto. No hay que dejar de agasajarse en Casa Aniceto, El Olivo o el Mesón Niño Cádiz. Destaca el palacio del Vizconde, hoy felizmente recuperado como biblioteca municipal. El ayuntamiento posee el gusto del siglo XVIII, y la iglesia es renacentista, sencilla, como casi todas las de la zona, con un solo campanario. Siempre en las faldas de la Pandera, llegamos a Río Frío, un paraje hermoso y magnético donde no falta el agua helada. Un poco más arriba la embotellan Sierras de Jaén y Sierra Natura. A partir de aquí comienza la auténtica aventura hacia el corazón de la Sierra Sur. Pocos rincones en Andalucía conservan un estilo de vida tan anclado en sus costumbres.

En la localidad de Fuensanta de Martos transcurre la novela El lector de Julio Verne, de Almudena Grandes


Valdepeñas de Jaén


En Puerto Viejo comienzan el encinar y las dehesas. Giramos hacia Fuensanta de Martos. Allí transcurre la novela El lector de Julio Verne, de Almudena Grandes. Damos una vuelta por la fuente de la Negra, o por la iglesia, también renacentista, para dirigirnos por la misma carretera con curvas, entre olivos, huertas y sierra al fondo, hacia Valdepeñas de Jaén, fundado en 1539. Aquí se suicidó uno de los últimos maquis, Tomás Villén Roldán (1903-1947), tras dinamitar la Guardia Civil varias casas donde se había atrincherado junto a sus fieles. Valdepeñas es un pueblo fresquito donde se mantiene lo mejor de las tradiciones populares y gastronómicas, como su exquisito pan con masa madre o el queso de cabra. Aquí todavía se hallan habitados cortijos por lugareños y pastores, muy alejados de Internet. Hay que conocer el Molino-Museo de Santa Ana, y entre los mejores locales están Patatillas o Los Manueles. A pocos metros, el paraje de Las Chorreras exhibe una excepcional belleza. En temporada, las aficiones más arraigadas pasan por buscar setas de cardo, alcaparras y alcaparrones, espárragos o cardillos. La sierra también se presenta ideal para caminar hacia el inmenso embalse del Quiebrajano o realizar rutas de senderismo.

Observando las estrellas
Declarada reserva Starlight en 2014, la Sierra Sur ofrece cielos increíblemente estrellados. A poco que se recorra cualquier camino, asaltan conejos o bandadas de perdices, y de noche son frecuentes jabalíes, ginetas, zorros, tejones, comadrejas e incluso gatos monteses. De Valdepeñas tomamos la A-6050 en dirección a Castillo de Locubín, donde cada primavera se convoca la fiesta de la cereza, que congrega muchísimos visitantes. No hay que perderse el paraje del nacimiento del río San Juan, una especie de oasis. Esta carretera es sin duda de una original hermosura, y también peligrosa, con sus riscos y curvas. Se recomienda también tomar la JV-2262 hacia Frailes, la carretera más bonita de la comarca. En estos 25 kilómetros se contemplan en todo su esplendor las bondades de la Sierra Sur.

Semillas y mantecados
El escritor inglés Michael Jacobs (1952-2014) se afincó en sus últimos años en Frailes. Algo que hace que aquí los sabores sean especiales es que se guardan las semillas autóctonas de hortalizas como pepinos o pimientos. Esto aporta un ingrediente distinto a los platos tradicionales, entre los que destaca el choto (cabrito), cocinado de muchas maneras, o la pipirrana, una suerte de ensalada de tomate. El restaurante El Choto es un buen lugar para probar gastronomía local. En Frailes hay vinos propios, de las bodegas Campoameno, y ricos quesos.

Cuenta Juan Eslava Galán en su novela Guadalquivir que ya en época medieval los mantecados de Alcaudete eran famosos. Entre sus puntos de interés, el castillo del siglo XI brinda un ameno paseo por la historia de la Orden de Calatrava, por la que se celebran las Fiestas Calatravas.





Festival Etnosur
Llegamos a la perla, Alcalá la Real, una pequeña y próspera ciudad coronada por la impresionante fortaleza de La Mota, dotada con un excelente centro de interpretación. Alcalá conserva palacios, iglesias y un sinfín de recovecos históricos y monumentales, entregándonos otra parada inexcusable. Núcleo industrial y emprendedor de la comarca, de entre sus eventos destaca el Festival Etnosur desde hace más de dos décadas, de carácter gratuito, que congrega a más de 40.000 personas cada año siempre el tercer fin de semana de julio, y en el que no solo hay música, sino muchas otras actividades para grandes y chicos.

Patria de ilustres como el Arcipreste de Hita (1283-1351) o el escultor barroco Juan Martínez Montañés (1568-1649), no hay que olvidar las aldeas del entorno de Alcalá, gozoso descubrimiento para el viajero, que ve atónito cómo perviven usanzas ya olvidadas. Las cosas del campo, se diría, o la vida retirada, también. En Mures, por ejemplo, pasan temporadas los poetas Olvido García Valdés y Miguel Casado.

https://elviajero.elpais.com/elviajero/2018/07/12/actualidad/1531396883_669722.html
 
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NI LO PIENSES
La mejor ciudad europea para hacer una escapada. Y es barata
Si buscas vuelos baratos, algunas ciudades de Europa del Este están tiradas de precio. Además, podrás comer y beber por mucho menos de lo que imaginas



Vilna, capital de Lituania. (iStock)

E. ZAMORANO

22/08/2018

Si eres de los pocos desafortunados que todavía no ha podido disfrutar de sus vacaciones de verano bien por trabajo o por falta de dinero, este es el destino perfecto para realizar una escapada en suelo extranjeroy al mejor precio. Según los datos compilados por la agencia de viajes Travel Supermarket, la ciudad lituana de Vilna es el destino europeo más barato para visitar este otoño. Aunque los precios pueden variar ligeramente de un día para otro y en función de la demanda, seguramente por menos de 100 euros podrás disfrutar de sus espléndidas calles y patrimonio histórico en el corazón de Lituania.

En un intento por atraer a los viajeros más jóvenes, las empresas turísticas de Vilna han calificado la ciudad como "el punto G de Europa". Su oferta de viaje se abre con este particular y gracioso eslogan: "Nadie sabe dónde está, pero cuando lo encuentras, es increíble", haciendo alusión al desconocimiento reinante de la región entre los países más occidentales de Europa y aquellos que se encuentran más allá del Océano Atlántico.

Si eres un amante de la cerveza, te convendría saber que en Sofía, Bulgaria, esta bebida está a solamente un euro el litro

Vilna aseguró su primer puesto en el índice de Travel Supermarket gracias a su coste de vida tan barato. Un suculento menú en cualquiera de sus restaurantes puede llegar a costar menos de 10 euros, mientras que el valor de una buena y refrescante pinta de cerveza local no llega a los 2,5 euros. Además, conserva un casco antiguo y bellos edificios barrocos que compagina a la perfección con una arquitectura moderna y buenas propuestas de ocio. Centro indiscutible de artistas, es el enclave perfecto al que ir para dedicarse a la creación de una obra artística, lo que la convierten en un punto de encuentro cultural europeo entre diferentes disciplinas.






Foto: iStock.


Pero no solo es este recóndito urbano de la Europa del Este uno de los destinos más prometedores en cuanto a precio se refiere. La capital eslovaca Bratislava, ocupa el segundo lugar, que a nivel económico sale la mitad de barata que por ejemplo, su ciudad hermana en cuanto a cercanía, Budapest (Hungría). Si has leído "cerveza" y se te han abierto los ojos como platos, la ciudad que debes visitar inmediatamente es Sofía, en Bulgaria, donde dicho oro líquido tan solo vale 1 euro el litro. Has leído bien: solo un euro.

Si por el contrario no quieres irte tan lejos y estar más cerca de España, Turín, en medio de los Alpes, es la tercera ciudad situada en el ránking como más barata para viajar una vez pase el 31 de agosto. En el otro extremo del espectro se encuentran Dubrovnik (Croacia), Helsinki (Finlandia) o Brujas (Bélgica).

Un destino cuyo viaje mejor deberías dejar para otro momento o para cuando esté más barato es Islandia, de quien ya hablamos en una ocasión. En otoño, los precios de los aviones y hoteles suben, por lo que se encuentra en temporada alta. No es nada raro, ya que sus espectaculares auroras boreales y su naturaleza tan peculiar en una zona tan septentrional del planeta, la hacen el destino favorito una vez el verano ha pasado y la gente de aquí del sur se olvida de las barbacoas, playas o piscinas.

https://www.elconfidencial.com/alma...uania-europa-mejor-ciudad-vacaciones_1606835/
 
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SUPERA EL 90% DE OCUPACIÓN EN AGOSTO
Elogio de Benidorm: el gran invento del turismo español firma otro verano de éxito
Tras algunos síntomas de debilidad en julio, la ciudad de la playa y los rascacielos cierra agosto creciendo en ocupación. Sus críticos señalan sus excesos, pero su modelo arrasa año tras año


Vista general de Benidorm desde la Serra Gelada. (Reuters)


VÍCTOR ROMERO. VALENCIA
10/09/2018

'Souvenirs' baratos, alojamientos baratos, hoteles baratos, alcohol barato, comida barata…Todo en Benidorm parece barato, pero no se deje engañar, el dinero fluye a espuertas en la ciudad de los rascacielos y la playa. No hay un destino así en toda España, en toda Europa. La combinación de un turismo urbano y estival, nocturno y diurno, costero y vertical. Hortera, masivo y tumultuoso para algunos; fascinante, asequible y popular para muchos otros. Benidorm es un gran invento que ha hecho y está haciendo rica a mucha gente, desde las familias originarias del poblado de pescadores de hace un siglo hasta los inversores que llegaron atraídos por el 'boom' turístico, del que viven miles de personas de muy distintas procedencias.

Pese a los argumentos en contra de sus críticos, Benidorm es probablemente una de las ciudades españolas más cosmopolitas del momento. Aquí se habla castellano, valenciano, inglés, alemán, francés, paquistaní, hindú, japonés, chino, árabe… No es solamente la comunidad de turistas, también el crisol de nacionalidades de quienes les dan servicio. El sociólogo de origen guipuzcoano José Miguel Iribas, fallecido en 2015, ironizó sobre su capacidad para satisfacer funciones antropológicas básicas (“alcohol y droga, baile y s*x* furtivo”, decía), al igual que otras grandes urbes del hedonismo mítico, como Las Vegas. Para él, Benidorm era, es y será un icono pop irrepetible: “Benidorm es al turismo lo que la Coca-Cola a la vida: asequible, divertida, para todas las edades y combina bien con todo”. Pero Iribas aportó además la justificación intelectual de su modelo de construcción vertical frente a quienes en los años de la Transición solo veían excesos desarrollistas y mucho trepa avaricioso e ignorante suelto, como el Benito González que Bigas Luna retrató en su película 'Huevos de oro'.




Discípulo y amigo de Mario Gaviria, Iribas llegó a Benidorm en 1972, cuando comenzó a trabajar como jefe de estudios del Gobierno municipal, e hizo de la ciudad su laboratorio para fusionar la sociología con el urbanismo y el turismo. Abogó por el modelo intensivo y vertical como alternativa a la construcción extensiva y depredadora del territorio y abundó en el escenario que había dejado en herencia el alcalde Pedro Zaragoza, considerado primer visionario de la ciudad que es hoy. "Me quedé solo en 1976 defendiendo ardorosamente Benidorm, ahora ya lo dice el Laboratorio de la Sostenibilidad. Es la ciudad más sostenible, más ecológica y más sensata. Y, desde el punto de vista urbano, es el producto turístico más enraizado con la idea de ciudad y el único que mantiene el liderazgo”, señalaba en esta entrevista en 2010, cuando el pinchazo inmobiliario y la crisis económica encapotaron el cielo del sector turístico y el ladrillo.

"Esto no es un resort, es el Nueva York de la playa", dice el presidente de Hosbec, la influyente patronal hotelera de la Costa Blanca alicantina

Este verano de 2018, cuando los titulares anuncian alarmados el finalde una nueva luna de miel del turismo español vivida en gran parte gracias al hundimiento de otros destinos alternativos del Mediterráneo, Benidorm presume de amortiguar el golpe, con cifras de ocupación en agosto de más del 90% y, lo que es más importante que los números absolutos de turistas, una mejora en la rentabilidad y los ingresos medios por habitación (RevPar). Sí, quizás ha llegado menos gente en el conjunto de los meses estivales, pero han gastado más.

La temporada empezó regular para los hoteleros, en guerra abierta con plataformas de alojamientos turísticos como Airbnb para que vigilen la legalidad de su oferta, pero fieles aliados de Booking y de los grandes turoperadores como TUI o Thomas Cook, estos últimos cómplices de su nacimiento. Las alarmas se encendieron porque la ocupación había descendido ¡al 89%! en la primera quincena de julio. La esperada moderación en la llegada de británicos como consecuencia de la recuperación de los mercados de Turquía, Egipto o Túnez explicaba el descenso, compensado en parte por la mayor afluencia de turistas nacionales.




La playa de Benidorm. (EFE)


La influyente patronal hotelera de la Costa Blanca alicantina, Hosbec, anunciaba este lunes que en la segunda quincena de agosto Benidorm no solamente ha logrado mantener sus cifras de ocupación, sino que además las ha incrementado en seis décimas (hasta el 92%) por la mayor llegada de turistas españoles o portugueses, que han llenado el hueco dejado por los clientes del Reino Unido.

Los hoteleros, como los muchos empresarios del sector, ven los excesos que en ocasiones se producen en la ciudad, donde familias con carritos de niños se cruzan como si tal cosa en sus paseos nocturnos con gritones grupos de británicos empapados en cerveza barata, como un efecto colateral que no merma la atracción de decenas de miles de personas año tras año. “Benidorm es en realidad tres ciudades —explica a El Confidencial Antoni Mayor, presidente de Hosbec—. La zona de levante es muy británica, el centro de la ciudad y casco antiguo lo copan el turismo nacional, y poniente es muy traquilo y con menos densidad, dirigido a los alemanes y otros mercados. Por su ubicación de orientación sur, tiene sol todo el día en sus dos playas, y es una ciudad compacta, llana, con una escena urbana muy atractiva. Esto no es un resort, es el Nueva York de la playa, porque tiene vida todo el año”.

Mayor señala el equilibrio entre el turismo nacional e internacional y la diversa procedencia de su demanda como una de las claves del éxito. “Estamos vacunados contra las crisis. Nuestro secreto es que logramos mantener un porcentaje de turistas internacionales, ingleses, belgas u holandeses, con una ocupación del conjunto de la planta del 50%. Eso no lo tiene el resto de zonas de España. Eso nos da un plus que nos hace sobrevivir en verano y en invierno”, indica. “Somos un destino masivo y popular, es verdad, pero tenemos una oferta muy completa, diurna y nocturna, urbana y de playa, con parques temáticos y una singularidad vertical que nos hace diferentes a todos los destinos del Mediterráneo”, concluye.

Y si no le gusta Benidorm, pues visite Altea, que está a un paso.


https://www.elconfidencial.com/espa...enidorm-verano-exito-turismo-espanol_1612074/
 
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LONELY PLANET
10 razones para enamorarse de Córcega
Una ruta alrededor de la ínsula corsa, entre playas de agua turquesa, acantilados calcáreos esculpidos por el viento y ciudades luminosas


Vista de la ciudad de Bonifacio, en Córcega. GETTY IMAGES



Situada en el Mediterráneo, entre Francia e Italia, Córcega es un mundo aparte, repleto de misterios y rincones secretos. Tras acoger el paso de multitud de pueblos y culturas, de una mezcla que ha durado siglos, ahora presume de ser genuinamente corsa, con una cultura propia, original, rica y profunda, que tiene la suerte de disfrutar en el excepcional entorno natural del golfo de Génova.

A pesar de su reducido tamaño, distinguimos al menos tres grandes áreas antes de lanzarnos a recorrer la isla: el mar, con sus acantilados y sus playas de aire casi caribeño; la montaña y el interior, que conservan tradiciones ancestrales, y por último, las luminosas corsas, repletas de tesoros históricos. Entre las muchas razones que existen para visitar Córcega, estas 10 la convierten en un destino casi irrenunciable…


1 Historias de naufragios en el Gibraltar corso
BONIFACIO

En el sur, Bonifacio se asoma al mar colgada de espectaculares acantilados de caliza blanca, sobre los que el viento y la sal han esculpido calas, ensenadas y playas. Hay quien la llama el Gibraltar corso, y su espectacularidad tal vez se aprecia mejor desde el mar, desde la cubierta de un barco. Bonifacio es una ciudadela de callejuelas estrechas y empinadas que dominan, desde unos 70 metros de altura, las aguas turquesa del estrecho homónimo. Una auténtica joya, cuyas calles y playas se saturan en la temporada alta, gracias a uno de sus encantos añadidos: las cercanas costas de Cerdeña, a tan solo 12 kilómetros.




Escalera del Rey de Aragón, en Bonifacio (Córcega). WITOLD SKRYPCZAK GETTY


Bonifacio arrastra además una historia truculenta, de asaltos, conquistas y pirateo. Los aragoneses dejaron sus huellas por todas partes –en iglesias, en la escalera del rey, en las puertas de la muralla…–, así como lo hicieron los muchos naufragios que registraron las costas del estrecho de Bonifacio, entre Córcega y Cerdeña. Un cementerio marino, con impresionantes filas de sepulturas inmaculadas, recuerda a los muchos que perdieron la vida en estas aguas, como la tripulación de la fragata LaSémillante,a la que Alphonse Daudet dedicó un relato en sus Cartas desde mi molino:se hundió una noche de febrero de 1855 con sus 773 pasajeros, una de las grandes catástrofes marítimas del Mediterráneo.

En la ciudad alta, la mejor vista es desde Saint-Roch Mirador. La subida requiere algo de esfuerzo, pero la panorámica, fantástica, merece la pena.

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Cala de la bahía de Tuara, en la reserva naural de Scandola (Córcega). MARTIN MOOS GETTY


2 Contemplar bellezas naturales
RESERVA DE SCANDOLA

Córcega ha logrado mantener algunas de sus bellezas naturales al margen del turismo de masas, como la reserva natural de Scandola, patrimonio mundial. Parte de su belleza y de su preservación se debe a su aislamiento, ya que es accesible sobre todo por mar. Con una extensión de 920 hectáreas en de tierra y otras 1.000 de espacio marítimo, la reserva, creada en 1975, ofrece paisajes fabulosos y fondos marinos de una gran biodiversidad notable gracias a la confluencia de varios factores: la diversidad rocosa, el clima (particularmente bueno) de la península y muchos días de sol al año. Refugio privilegiado de numerosas especies (animales y vegetales), como cormoranes, cabras salvajes, pardelas, algas o corales, Scandola constituye también un vivero único de meros y águilas pescadoras. Y entre las curiosidades marinas, una variedad de alga calcárea tan dura que llega a formar auténticas aceras en la superficie del agua.

Está prohibido cazar, pescar, hacer camping, recolectar y fondear de noche en la reserva, gestionada por el parque natural regional de Córcega. Para visitar la reserva hay que apuntarse a las travesías que parten desde Porto. Otras opciones son la cercana Girolata, pueblo con paisajes similares a los de la reserva, o las cercanas calas de Piana, que dibujan brechas abiertas al mar desde una altura de casi 400 metros, formando una especie de jardín de piedra.


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Vistas desde el refugo de Paliri hacia la Punta di Ferriate (1.085 metros), durante una etapa del GR20, en Córcega. FRANCK GUIZIOU GETTY


3 Un sendero mítico
EL GR20

Este sendero de largo recorrido, que atraviesa la isla en diagonal, desde Calanzana, en el interior de Calvi, hasta Conca, cerca de Porto-Vecchio, ofrece una visión diferente y muy montañosa de la geografía corsa, mientras coquetea con las cumbres de la isla (solo apta para senderistas curtidos). El GR20 abre una perspectiva casi aérea, aunque la costa se adivine en el horizonte. Creado en 1972, atrae cada año a más de 12.000 aficionados al senderismo de toda Europa, con ganas de probar sus fuerzas y enfrentarse a sus desniveles. El recorrido se estira, de noroeste a sureste, a lo largo de 200 kilómetros que se suelen dividir en 16 etapas con una duración media de 4 a 8 horas. En pleno corazón del parque natural regional de Córcega (PNRC), atraviesa magníficos paisajes salvajes del interior de la isla, a una altitud media de entre 1.000 y 2.000 metros. La diversidad de los paisajes que atraviesa lo convierten en una ruta especialmente valiosa: bosques de hayas y de pinos laricios, paisajes graníticos, crestas peinadas por el viento, torrentes, lagos glaciares, turberas, mesetas, neveros… y apenas tres aldeas, aunque el itinerario está salpicado de refugios y apriscos.

Los excursionistas menos experimentados pueden disfrutar igualmente con paseos y senderos de menor dificultad, como la ruta de Mare a mare –que atraviesa Córcega de este a oeste–, y la ruta de Mare a Monti, entre Calenzana y Cargèse, de unos 10 días de duración.


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Veleros navegando en las islas Lavezzi, en Córcega. CAMILLE MOIRENC GETTY



4 Chapuzón en aguas turquesas
ISLAS LAVEZZI

Último bastión corso antes de Cerdeña, las islas Lavezzi invitan a hacer una excursión en barco hasta un paraíso protegido entre el cielo y el mar. A este archipiélago se llega desde Bonifacio, y en la distancia se asemejan a las escamas de monstruos marinos que descansasen bajo el agua. Veremos rocas abruptas, erizadas, junto a otras redondeadas y pulidas por el viento, de formas más sensuales. El grupo de las Lavezzi agrupa una decena de islas que deben buena parte de su belleza a su paleta de colores, que alterna el turquesa y el azul ultramar de los fondos marinos con los tonos claros del granito. La más conocida de estas islas erosionadas por el viento y las olas es la isla Cavallo, aunque al resto se puede llegar también en barco desde el puerto de Bonifacio.

La isla Lavezzi, la más accesible y meridional de Córcega, tiene como únicos habitantes de sus 65 hectáreas a sus fareros. Excepcional por la pureza de sus fondos marinos y la belleza del entorno, cuenta con fantásticas calas, minúsculas e ideales para un chapuzón, un cementerio, una capilla paleocristiana tallada en la roca y una morera endémica, el único árbol de la isla. Solo se puede visitar en travesías organizadas desde Bonifacio: la travesía hasta la isla dura unos 30 minutos, y tras pasar unas horas recorriéndola, se regresa navegando placenteramente entre calas y acantilados, y pasando cerca de la isla Cavallo, el Cap de Spérone y la cueva del Sdragonato.

Al noreste de las Lavezzi, la isla Cavallo, casi dos veces mayor, es un paraíso protegido para los millonarios y celebrities, que han construido allí lujosas villas de acceso restringido.



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El pueblo de corso de Zonza, con las agujas de Bavella al fondo, en la región de Alta Rocca. WALTER BIBIKOW GETTY



5 Descubrir un universo granítico

ALTA ROCCA

En el extremo sur de la cadena montañosa que recorre la isla, las formaciones rocosas forman un universo singular que refleja la extraordinaria belleza de la montaña corsa: Alta Rocca. Este macizo que domina las playas meridionales de la isla combina la aspereza de sus cumbres con el suave abrigo de sus bosques de pinos laricios. Alta Rocca está repleto de torrentes aptos para el descenso de cañones y de rutas de senderismo, que conectan casi todos los pueblos de la zona. Localidades graníticas y hermosas, que aportan a la región una nota cultural e histórica, con tesoros como el museo de Levie y su Dama de Bonifacio, el vestigio humano más antiguo descubierto en Córcega.

El broche final lo añade el magnífico macizo de Bavella y sus agujas talladas como hojas de cuchillo, que dejan sin aliento a quien las contempla.


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La ciudadela de la localidad Corte, en el interior de Córcega. AGE FOTOSTOCK



6 Viaje al interior
CORTE

Alejada del mar –si esto es posible en la isla–, Corte es la ciudad que ejerce de guardiana de la identidad corsa. Durante siglos, su magnífica ciudadela ha dominado el centro geográfico de Córcega, como si fuera un nido de águila en lo alto de un promontorio rocoso. Plaza fuerte desde el siglo IX, la ciudad ha participado en todas las batallas y fue el principal foco de resistencia, desde el interior, contra la ocupación genovesa (concentrada en la costa). Allí se instaló en 1755 el primer gobierno independiente corso y también fue aquí donde se creó en 1981 la Universidad de Córcega, reclamada durante décadas. Pero la ciudad no vive acurrucada en el pasado. Con una ubicación ideal para visitar el centro de la isla, es una ciudad agradable, acogedora y muy animada.

Además de admirar la ciudadela, que parece en precario equilibrio en el extremo de la roca, hay que visitar el antiguo castillo, construido en 1419 y ampliado posteriormente. Vauban, el creador de las fortalezas en forma de estrella, levantó a su alrededor poderosas murallas. La vista desde el camino de ronda es fantástica, como lo es degustar la repostería corsa, por ejemplo, en la Pâtisserie Casanova, que desde 1887 vende típicos canistrelli, amaretti, migliacci y pasteles de castaña, todo elaborado siempre con productos ecológicos.

Para los más activos, el sendero Mare a Mare norte pasa por los alrededores y también se puede probar con la escalada y el barranquismo en varios cañones del centro de la isla.


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Terraza de un restaurante en el centro histórico de Calvi (Córcega). IZZET KERIBAR GETTY



7 El jardín de Córcega
PIGNA

Tradicionalmente, esta zona del noroeste de la isla estaba dedicada al comercio con el continente, algo que se puede apreciar todavía en los callejones de la imponente ciudadela de Calvi, así como en otros pueblos de la costa. Pero el interior también reserva sorpresas, como algunos de los pueblos más bonitos de Córcega, suspendidos sobre el Mediterráneo. Es el caso de Pigna, localidad que vive una segunda juventud gracias a los artesanos que se han ido instalando en ella desde hace décadas, gracias a la iniciativa de una joven alcaldesa que decidió luchar contra la despoblación de las aldeas y devolver al pueblo su vitalidad primitiva. Comenzó adoquinando las calles y restaurando la iglesia, y después recibiendo a músicos y lutieres, fabricantes de flautas, escultores, pintores, cantantes… incluso artesanos dedicados a las cajitas de música. Todos mantienen sus talleres abiertos, donde se puede contemplar cómo trabajan y comprar alguna de sus creaciones.

El alma artística de Pigna es la Casa Musicale, una hospedería que es toda una institución, acogiendo a músicos que pasan por el pueblo. El restaurante es íntimo y sirve una cocina de calidad, muy original pero siguiendo la tradición.



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Playa de Ostriconi, en la costa norte de Córcega. PAWEL KAZMIERCZAK GETTY



8 Fina arena frente al Mediterráneo
PLAYA DE OSTRICONI

La discreta localidad Ostriconi, en la punta norte, es famosa por su larga playa con una de las arenas más finas del mundo. Ostriconi hace de bisagra entre la Balagne, el desierto de Agriates y los macizos del centro de Córcega, y lleva el nombre de su río que desemboca, en forma de delta, en la playa, conocido como el paraje natural de Ostriconi. Este arenal es en realidad una magnífica extensión de arena y dunas por donde serpentean brazos de mar rodeados de cañaverales.

Una vez en esta miniregión septentrional, no conviene perderse las vistas pintorescas que ofrecen sus pueblos colgantes: localidades-mirador como Lama, Urtaca, Pietralba, Novella y Palasca. Alguno de ellos con acceso complicado, pero recompensa magnífica, entre casas antiguas con mucho encanto y vistas al mar impresionantes. Probablemente, la mejor es Lama, que domina el valle del Ostriconi. En sus estrechas callejuelas del viejo barrio se pasea tranquilamente contemplando casas burguesas de los siglos XVII y XIX que en otros tiempos pertenecieron a ricos aceiteros del valle.



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Frente marítimo de Ajaccio, en Córcega. ELEANOR SCRIVEN GETTY



9 Descubrir la cuna de Napoleón

AJACCIO

No es la ciudad más bonita de Córcega, pero sí la patria de Napoleón, que la convirtió en la primera ciudad de la isla. Y tiene algunos rincones interesantes, como el museo Fesch, buenos restaurantes y un ambiente muy relajado. Su paseo, la larga playa de Ricanto y las islas frente a ella conforman un perfecto panorama marítimo. Ajaccio sustituyó a Bastia como capital corsa en tiempos napoleónicos, y así comenzó su época más próspera. Su dinamismo ha continuado hasta ahora aunque para muchos resulte demasiado ruidosa.

En su frente marítimo destacan el pintoresco puerto pesquero, las plazas y callejuelas, así como las avenidas sombreadas por palmeras, sus callejuelas. Un ambiente con mucho de encanto donde encaja, por supuesto, el Palais Fesch, el museo más interesante de la isla. Construido por iniciativa del cardenal Fesch, tío de Napoleón, para albergar la colección que cedió a la ciudad. En 2010 reabrió tras una intensa reforma. Su colección de arte incluye la colección napoleónica y otras muchas obras, y en el patio, la capilla imperial alberga las tumbas de varios miembros de la familia imperial.

La otra visita imprescindible es, como era de esperar, la Casa Bonaparte, convertida en museo nacional. Para los aficionados a la figura de Napoleón puede ser interesante contemplar su habitación natal, y objetos como el árbol genealógico de los Bonaparte; incluso el acta de nacimiento de Napoleón.


10 Contemplar aves marinas
ISLAS SANGUINARIAS Y PUNTA DE LA PARATA

A pocos kilómetros del centro de Ajaccio, las Îles Sanguinaires (islas Sanguinarias) conforman un archipiélago en miniatura: cuatro islotes protegidos frente a la Punta de la Parata, una península afilada flanqueada por una torre genovesa. Sus alrededores están algo descuidados pero las islas merecen una visita por su austero paisaje marítimo, refugio magnífico para aves marinas y para dar un paseo que tiene como recompensa vistas espléndidas sobre unas islas que revelan todo su encanto al anochecer.

Las islas Sanguinarias albergan 150 especies de plantas y esto, junto con su riqueza en aves marinas, les ha valido la condición de reserva protegida. El acceso está limitado de forma natural por la geografía –a pie solo se pueden llegar a contemplar desde el promontorio de la Pointe de la Parata–, pero en barco podemos desembarcar en la Grande Sanguinaire. Salpicada por una decena de playas, la carretera que recorre las Sanguinarias es también una popular zona de marcha. A lo largo de sus 11 kilómetros se suceden varios locales, sobre todo chiringuitos, que hacen las veces de restaurantes durante el día y se transforman en discotecas las noches de verano.


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De La Gomera a Berlín, 25 viajes para estrenar el otoño
Bosques, fiestas, exposiciones, islas, ciudades. De la selva de Irati a las Columbretes, citas y propuestas para vivir la nueva estación, que comienza este domingo


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Mirador en el parque nacional de Garajonay, en la isla canaria de La Gomera. HELEN ROSS GETTY

ISIDORO MERINO
21 SEP 2018



Pasado mañana (23 de septiembre), a las 3.54, hora peninsular, comenzará oficialmente el otoño, la estación del vino joven, de los bosques amarillos, de las aves de paso, del cortejo de los gamos, de los viajes cercanos, de las setas, los zombis y los puentes antes de la Navidad. Recopilamos 25 ideas y citas para fines de semana muy apetecibles.


Ecoturismo en La Gomera

La Asociación Ecoturismo en España (soyecoturista.com) agrupa empresas y destinos que ofrecen experiencias de turismo sostenible en espacios protegidos. Entre sus propuestas están los programas de senderismo por los bosques de laurisilva de Garajonay, en La Gomera, o las salidas al mar para ver delfines y calderones que ofrece la empresa Gomera Experience en las costas de la isla canaria. Precio: 40 euros por persona.


Lugo gastronómico

Del 4 al 12 de octubre se celebra en Lugo San Froilán, con una semana de verbenas, pasacalles, mercado medieval, feria de artesanía, conciertos y cefalópodos: toneladas de pulpo a feira se preparan y consumen, tras ser hervidos en ollas de cobre y espolvoreados con pimentón y sal gruesa, en las casetas instaladas en el parque Rosalía de Castro y en la plaza Mayor, a menudo acompañados de un guiso de carne o caldeiro, otro plato tradicional de Lugo. Las raciones de pulpo tienen este año un precio único de 12 euros.

Burgos misterioso


Ermita de San Bernabé, en Las Merindades (Burgos).


comarca burgalesa de Las Merindades es la ermita rupestre de San Bernabé, puerta de acceso al mundo subterráneo de Ojo Guareña: 100 kilómetros de simas, ríos y galerías que forman el complejo de cuevas más extenso de la Península, con un tramo acondicionado para las visitas turísticas. En la vecina localidad de Quintanilla del Rebollar, donde se halla el centro de visitantes del complejo, se alza la posada El Prado Mayor, una casa de labranza del siglo XVI rehabilitada que convirtió su antigua leñera en una luminosa biblioteca a dos alturas. Habitaciones desde 59 euros la noche.

Irati, el rey de los bosques

El esplendor otoñal alcanza sus máximas cotas en la Selva de Irati (Navarra), uno de los mayores bosques de hayas y abetos de Europa. La agencia de viajes culturales y senderismo Arawak propone recorrerlo a pie aprovechando el puente de Todos los Santos, del 1 al 4 de noviembre. El viaje cuesta 325 euros por persona e incluye el autocar desde Madrid, alojamiento en un hotel de cuatro estrellas en Pamplona, media pensión y rutas con guía.


Pedaleando por Murcia

La región de Murcia suma ya más de 150 kilómetros de vías verdes, senderos acondicionados para caminantes y ciclistas que aprovechan antiguos trazados de ferrocarril. Hay cuatro rutas: la vía verde del Campo de Cartagena (entre Totana y Cartagena), la de Mazarrón (entre La Pinilla y Mazarrón), la de Almendricos (entre la localidad almeriense de Huércal-Overa y la murciana Almendricos) y la del Noroeste (que une Murcia y Caravaca, 78 kilómetros entre naranjos, melocotoneros y un paisaje lunar de campos baldíos).

Con vistas al Roque Nublo

El 17 de septiembre reabrió el parador de Cruz de Tejeda, un edificio de estilo racionalista canario de los hermanos Miguel y Néstor Martín-Fernández de la Torre, en la cumbre de la isla de Gran Canaria. La remodelación, tras el incendio que sufrió hace justo un año, incluye 10 nuevas habitaciones y un jacuzzi exterior con vistas al Roque Nublo. Desde 85 euros la noche.

Música celta junto al Tajo

El parque natural del Tajo Internacional, en la frontera entre Extremadura y Portugal, es, además de un santuario de especies en peligro como la cigüeña negra o el águila imperial, escenario de fiestas como El Magusto, de la localidad cacereña de Carbajo (el 3 de noviembre), un festival de música celta aderezado con caldereta de venado, castañas asadas y migas extremeñas.




El Faedo de Ciñera, en León



Faedo de Ciñera, en León

Las montañas centrales de León esconden tesoros como el Faedo de Ciñera, un bosque de hayas centenarias —una de ellas, llamada Fagus, tiene más de 500 años— en la comarca leonesa de los Cuatro Valles, junto a las hoces del río Villar. Se puede recorrer en un paseo de 10 kilómetros, ida y vuelta, que parte del pueblo de Villar del Puerto y termina en la localidad minera de Ciñera de Gordón, una ruta que seguían a diario los vecinos de Villar que iban a trabajar a las minas.

Luces de Ámsterdam y Berlín

Ámsterdam celebra la séptima edición de su Festival de las Luces (del 29 de noviembre al 20 de enero de 2018), que, bajo el lema El medio es el mensaje,presentará 30 instalaciones artísticas creadas específicamente para ser exhibidas en los canales de la ciudad holandesa. La luz será también protagonista de las noches berlinesas del 5 al 14 de octubre, con espectáculos láser, proyecciones de luz y fuegos artificiales en los edificios y calles más significativos de la capital alemana. Ryanair tiene vuelos directos entre Madrid y Berlín desde 41 euros, ida y vuelta.

El regreso de Montgolfier en Aranjuez

Una veintena de globos de aire caliente —incluida una réplica del primer globo aerostático, el Montgolfier, que se estrenó en Versalles (Francia) y sobrevoló Aranjuez el 5 de junio de 1784— participarán en el Festival de Aerostación Villa de Aranjuez, que se celebrará (si las condiciones meteorológicas lo permiten) el fin de semana del 12 al 14 de octubre. Se puede asistir como público o volar reservando a través de la empresa The Balloon Company. La noche del sábado 13 de octubre, la plaza de Parejas, la gran explanada frente al palacio Real, acogerá el Night Glow Show, un espectáculo en el que todos los globos encenderán sus quemadores al ritmo de la música.

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La fábrica Ca l’Alier, en Barcelona. ADRIÀ GOULA PHOTO


Barcelona por partida doble

Del 12 al 14 de octubre se celebrará el segundo congreso de yoga de Barcelona, organizado por la cadena de gimnasios Yoga One. Tres días de mantras, control mental, meditación y kriyas (serie de posturas, respiración y sonido) en 150 sesiones impartidas por 90 instructores internacionales pertenecientes a diferentes escuelas. Y el fin de semana del 27 y 28 de octubre se celebrará el 48H Open House Barcelona, el festival de arquitectura de la ciudad durante el cual se podrán visitar más de 150 edificios destacados.

Aventuras en el Pirineo aragonés

En Aragón, la cuenca del río Gállego y la sierra de Guara reúnen excelentes condiciones para la práctica de deportes de aguas bravas y descenso de cañones, actividades que tienen su centro de operaciones en el pueblo de Murillo de Gállego (Zaragoza) y en la localidad de Aínsa (Huesca). A un kilómetro de la localidad de Biescas (Huesca), el parque Biescas Aventura ofrece ocho circuitos diferentes de tirolinas y puentes tibetanos en los árboles (a partir de cuatro años; entre 17 y 21 euros), y rutas con guía por las vías ferratas de la zona (45 euros; a partir de 10 años).



Isla Foradada, en las islas Columbretes (Castellón). JUAN CARLOS MUÑOZ AGE


Escapada a las islas Columbretes

Desde Castellón, Oropesa y Peñíscola zarpan golondrinas y catamaranes para visitar la reserva natural de las islas Columbretes, un archipiélago volcánico formado por cuatro islas —Illa Grossa, la Ferrara, la Foradada y el Carallot— y varios islotes, con una superficie total de 19 hectáreas, a las que hay que sumar las 5.500 hectáreas de las reserva marina. En sus riscos viven especies como gaviota de Audouin, la pardela cenicienta, el halcón de Eleonor o el cormorán moñudo, y bajo el agua, langostas, corvinas, morenas, dentones y enormes meros.

El arte del vino

La sala de exposiciones de Pago de los Capellanes en Pedrosa de Duero, localidad burgalesa donde se vendimian algunas de las mejores uvas de la Ribera del Duero, acoge hasta el 30 de noviembre la exposición Tierra Adentro, una serie de obras de pequeño y gran formato del pintor asturiano Marcos Tamargo (Gijón, 1982) inspiradas en las tierras del vino. El acceso es gratuito y complementa el programa de catas y visitas guiadas que organiza la bodega (desde 15 euros).

Exquisitos jardines ingleses

Por la campiña inglesa se reparten preciosos parques y jardines, como los de Hyde Hall, en Essex; el palacio de Eltham, al sureste de Londres; el castillo de Leeds, en Kent; Hatfield House & Gardens, en Hertfordshire; Cliveden, en Berkshire, o Wisley, en Surrey. La oficina de turismo británico invita a conocerlos en otoño, aprovechando que todos ellos se encuentran a menos de una hora en tren desde Londres. Compañías como EasyJet o Ryanair vuelan en octubre a la capital británica a un precio muy tentador: 37 euros, ida y vuelta.

Delicias andaluzas

Migas con sardinas, castañas asadas, nueces, almendras, boniatos, membrillos, huesos de santo, mantecados con anís. Sabores de puro otoño que llegan a finales de octubre y primeros de noviembre a poblaciones andaluzas como Santa Ana la Real (Huelva), las malagueñas Ojén, Istán y Alcaucín, o Cádiz, con las celebraciones de Tosantos.


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Visitantes en el recinto del Oktoberfest, la fiesta de la cerveza de Múnich (Alemania). KURT AMTHOR


Vuelos a la Oktoberfest

Desde mañana (22 de septiembre) y hasta el 7 de octubre, Múnich celebra su Oktoberfest, la gran fiesta de la cerveza. Además de mucha espuma, la capital de Baviera ofrece al visitante lugares como la Haus der Kunst, la Casa del Arte o el Museo BMW. Iberia vuela entre Madrid y Múnich por unos 205 euros, ida y vuelta.

Bisontes en el valle de Tena

El parque faunístico Lacuniacha ocupa un bosque de 30 hectáreas de pinos, hayas, cerezos, abedules y robles a dos kilómetros de Piedrafita de Jaca, en el oscense valle de Tena. En su interior, repartidos por seis zonas acotadas, viven en semilibertad 60 ejemplares de lobos, gamos, rebecos, ciervos, bisontes europeos, caballos de Przewalski, uros, linces, renos, corzos y cabras montesas. Una de las joyas del parque es el lince boreal, de mayor tamaño que el lince ibérico, en peligro de extinción (entradas entre 12 y 16 euros).

Dos citas de Halloween

Los parques de ocio acicalan a sus monstruos para Halloween. PortAventura(Tarragona) se llenará de zombis hambrientos desde mañana (22 de septiembre) hasta el 18 de noviembre. En el madrileño Parque de Atracciones los gritos llegarán del 9 de septiembre al 4 de noviembre con nuevos pasajes de terror y espectáculos inspirados en series como The Walking Dead.


EXPOSICIONES

Exposición 'Van Gogh Alive. The experience' en Alicante.

Cita con Toulouse-Lautrec

  • El mundo de Cristina. Se acaba de inaugurar en Puertollano (Ciudad Real) el Museo Cristina García Rodero (Puertollano, 1949), el primero dedicado a una fotógrafa en España. El centro, que ocupa las dependencias del antiguo museo municipal, cuenta con más de 2.100 metros cuadrados distribuidos en tres plantas en las que se exponen cerca de 200 fotografías en blanco y negro.
  • Universo Van Gogh. Hasta el 16 de diciembre, la Lonja del Pescado de Alicante acoge Van Gogh Alive: The Experience, una exposición interactiva organizada por Nomad Art que combina 3.000 imágenes en movimiento, luz y música de manera envolvente, creando la sensación de moverse por el interior de los cuadros del artista. Entrada: 12 euros (fin de semana, 14 euros).
  • Un nuevo museo escocés. Dundee, una localidad de la costa este de Escocia, acaba de inaugurar la primera sede del Museo Victoria & Albert fuera de Londres, obra del japonés Kengo Kuma: una estructura con 2.500 paneles de hormigón inspirada por los acantilados. El nuevo centro, dedicado al diseño escocés, despega con la exposición Ocean Liners: Speed and Style(Transatlánticos: velocidad y estilo).
  • Cancán en Barcelona. El 18 de octubre se inaugura en CaixaForum BarcelonaToulouse-Lautrec y el espíritu de Montmartre, una exposición sobre el París de fines del siglo XIX y principios del XX con medio centenar de obras del pintor del Moulin Rouge y de contemporáneos como Paul Signac o Pierre Bonnard.
  • Inteligencia artificial. Del 31 de octubre al 18 de febrero, el madrileño Espacio Fundación Telefónica presentará Más allá de 2001. Odiseas de la inteligencia, una muestra que, partiendo de la película de Kubrick 2001: una odisea del espacio, abordará las posibilidades de la inteligencia humana y nuestra relación con las máquinas. Otras exposiciones: Nosotros, robots, del 5 de octubre al 3 de febrero.
  • Un genio del cine. El CCCB barcelonés también homenajea a Stanley Kubrick en el 90º aniversario del nacimiento del cineasta, y a partir del 24 de octubre ofrecerá una muestra dedicada por entero a su cine, con proyecciones a gran pantalla que darán vida a algunas de sus escenas clave.

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50 pequeños grandes viajes por España
De Asturias a las islas Canarias, pasando por Extremadura y Baleares, estrenos y propuestas de arte, naturaleza, gastronomía y mar para fines de semana llenos de emoción por toda la geografía española


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Vista aérea de las marismas del Guadalquivir (Sevilla). IGNACIO PALACIOS GETTY



ISIDORO MERINO
10 OCT 2018

ANDALUCÍA
Paisajes de película

La Gran Ruta del Cine invita a recorrer los escenarios andaluces de películas y series de televisión como La isla mínima, El bueno, el feo y el malo o Juego de tronos por las marismas del Guadalquivir, el desierto de Tabernas (Almería) o el Real Alcázar de Sevilla, respectivamente.

Leyendas del sur

El Patronato de la Alhambra de Granada ha restaurado el muro de la tapia de la Huerta Grande del Generalife, recuperando un antiguo camino medieval que se sumará al programa de visitas guiadas. También ha concluido la restauración de las pinturas sobre cuero de la bóveda de la Sala de los Reyes, del siglo XIV, con exquisitas escenas cortesanas. Además, se abren al público las excavaciones del mítico palacio de los Abencerrajes, escenario de relatos y leyendas sobre matanzas y amores imposibles. Y en Córdoba se sigue celebrando el reconocimiento de Medina Azahara como patrimonio mundial y acaba de reabrir la sinagoga.

Este otoño comenzarán las exposiciones para el 200º aniversario del Museo del Prado


Arte por cañones

Sevilla acogerá en abril de 2019 la cumbre global del Consejo Mundial de Viajes y Turismo (WTTC, por sus siglas en inglés), que reúne a las mayores empresas del sector turístico mundial, y se reabre la Real Fábrica de Artilleríadonde se fundieron los cañones de la flota de Indias, un edificio industrial del siglo XVII reconvertido en espacio cultural.

Caminos malagueños

Tras el éxito del Caminito del Rey, se presenta ahora la Gran Senda de Málaga, un recorrido circular de 660 kilómetros repartidos en 35 etapas que atraviesa nueve comarcas malagueñas.

ARAGÓN
Una estación con historia

Las leyendas sobre nazis, espías y trenes cargados de oro y wolframio acompañan como una sombra a la estación internacional de Canfranc, un pequeño municipio de Huesca a los pies del puerto de Somport, en la frontera con Francia. La inauguró Alfonso XIII en 1928 y vio partir su último vagón en 1970. Medio siglo después de su cierre han comenzado las obras de una rehabilitación que permitirá la reapertura del paso ferroviario internacional entre Huesca y la región francesa de Aquitania. Los planes incluyen un hotel, un museo del ferrocarril y un centro de acogida de peregrinos en la explanada de Los Arañones, junto al edificio modernista de la estación, que se inaugurará el próximo año para impulsar el Camino de Santiago a su paso por Aragón. Se espera que las obras finalicen en 2021.

El castillo de Belmonte, en Cuenca, estrena una colección de 40 máquinas de asedio históricas


Elogio de la carretera

Slow Driving Aragón propone siete rutas temáticas para disfrutar sin prisas de la carretera y los paisajes del Moncayo, los Montes Universales, el Prepirineo, la comarca de Somport-Jaca, los puertos de la comarca de Gúdar-Javalambre o los valles de Hecho y Ansó. Tienen paradas en lugares como el claustro del monasterio benedictino de San Juan de la Peña, panteón de los reyes de Aragón desde el siglo X, una obra maestra del románico por su delicadeza, o el legendario castillo de Loarre, donde Ridley Scott rodó El reino de los cielos (2005).

Tras los pasos de los iberos

Los aficionados a la arqueología pueden recorrer la Ruta de los Iberos, que incluye una veintena de yacimientos arqueológicos recuperados y ubicados en bellos parajes del Bajo Aragón

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Un bosque en la región de Ponga (Asturias). ALFREDO MAIQUEZ GETTY


ASTURIAS
Territorio boscoso

Asturias conserva alguno de los mayores bosques autóctonos de la cornisa cantábrica, enormes extensiones de hayas, robles y castaños, como la reserva de Muniellos o el parque natural de Redes, donde viven más de un centenar de osos. Acaba de incorporar una nueva reserva de la biosfera a su catálogo de tesoros verdes: el parque natural de Ponga, el séptimo de una lista de espacios protegidos que cubren ya una superficie de 2.624 kilómetros cuadrados, el 25% de su territorio. Además de sus hayedos y robledales, el concejo de Ponga atesora fiestas ancestrales como la del Guirria de Beleño, un trasgo burlón y enmascarado que cada 1 de enero recorre los caminos de Ponga armado con una vara y un saco con cenizas, tratando de besar a quien encuentra en su camino mientras fustiga y lanza puñados de ceniza a quien intenta impedirlo.

En el cabo Tiñoso, en la costa de Murcia, es fácil avistar calderones, delfines y hasta ballenas


Aventuras subterráneas

Bajo la marca Minas de Asturias se recuperan para uso turístico antiguas explotaciones mineras, instalaciones como el Museo de la Minería y la Industria, el Ecomuseo Minero del Valle de Samuño o el Pozo Sotón, una de las primeras minas españolas abiertas a turistas, donde tras descender en la jaula-ascensor hasta los 500 metros de profundidad, pertrechados con el equipo minero, los visitantes pueden conocer el día a día de una mina de carbón guiados por mineros de Hunosa y probar sus habilidades como picadores en el tajo.

Diente de sable

En el centro de interpretación de la fauna glacial de la Cuevona de Avín, a 15 kilómetros al este de Cangas de Onís (Asturias), se pueden ver reproducciones a tamaño real de mamuts, ciervos gigantes, dientes de sable, rinocerontes lanudos y osos cavernarios. faunaglacial.com

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Una pradera de posidonia en los fondos marinos de Ibiza. JOSÉ M.PINATEL GETTY


BALEARES
Archipiélago sostenible

La creación de un atlas submarino de las extensas praderas de Posidonia oceanica de Ibiza y Formentera, declaradas patrimonio mundial por la Unesco y responsables de la claridad y calidad de las aguas y playas del archipiélago, es uno de los 108 proyectos financiados por el fondo del impuesto de turismo sostenible en Baleares.

El parque natural asturiano de Ponga se declaró este verano reserva de la biosfera


Experiencias ibicencas

El turismo de experiencias inspira el proyecto Ibiza Creativa, integrado en la red internacional Creative Tourism Network. Entre sus propuestas hay cursos de música electrónica para DJ, talleres de espardenyes (zapatillas tradicionales ibicencas), de joyería, de cerámica…

Raqueta en mano

Menorca, por su parte, será en 2019 la sede del World Padel Tour, del 20 al 27 de octubre en Maó y Sant Lluís.

Caminos y miradores

La pedra en sec (piedra en seco) es una técnica tradicional de construcción de la sierra de Tramuntana, al noroeste de Mallorca, que emplea las rocas sueltas del campo, unidas sin argamasa, para levantar muros entre parcelas; edificar barracas, carboneras y hornos de cal, o pavimentar caminos de montaña como los de la ruta Pedra en Sec, el primer sendero de largo recorrido del archipiélago (GR-221), que ya cuenta con más de 160 kilómetros señalizados. Cuando esté terminado tendrá 271 kilómetros transitables, distribuidos en ocho tramos, con albergues donde pernoctar entre las etapas.


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La playa de La Francesa, en La Graciosa (al fondo, Lanzarote), en Canarias. ERNESTO R. AGEITOS GETTY



CANARIAS

Siempre conectados

Las Palmas de Gran Canaria se ha convertido en uno de los destinos mundiales de referencia para los nómadas digitales, profesionales con un perfil joven y activo que viajan sin dejar de trabajar gracias a las posibilidades que les ofrece Internet. La comunidad Wifi-Tribe.co la ha incluido entre las cuatro mejores ciudades de Europa para trabajar desde lejos en 2019, y del 8 al 14 de octubre acogerá el congreso Nomad City 2018, en el que los participantes podrán asistir a actividades turísticas y deportivas y encuentros afterwork tras la jornada laboral. En la isla de Gran Canaria también hay citas deportivas como la trigésima edición de la Cicloturista Gran Canaria Bike Week, que se celebrará del 2 al 8 de diciembre con un recorrido de más de 500 kilómetros.

Cuatro islas con estrella

El turismo astronómico se ha convertido en una seña de identidad de Canarias, que promociona en 12 idiomas los límpidos cielos del archipiélago, con cuatro islas —Gran Canaria, La Palma, Fuerteventura y Tenerife— que han conseguido la certificación Starlight de la Unesco (destinos que reúnen las mejores condiciones para ver el firmamento). En el punto más alto de la isla de La Palma, la primera reserva Starlight del mundo, se alza el observatorio del Roque de Los Muchachos, que organiza visitas guiadas a sus instalaciones. La isla está recorrida por una red de miradores y senderos astronómicos con nombres tan sugerentes como Ruta de la Luna Llena o Ruta de las Estrellas. Hay empresas especializadas y guías Starlight con propuestas de turismo astronómico.

Pequeña y bonita

Unos 25.000 turistas visitan al año La Graciosa, que ya es oficialmente la octava isla de Canarias, separada de Lanzarote por un brazo de mar que cruzan cada media hora los ferris de Órzola.


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La cueva de El Soplao, en Cantabria. JUAN CARLOS MUÑOZ AGE FOTOSTOCK


CANTABRIA
Santander y las vanguardias

El turismo cultural y de ocio es, junto a la naturaleza, la gran baza turística de Cantabria. Al Centro Botín, inaugurado el año pasado y obra de Renzo Piano, se une ahora la nueva sede del Museo Reina Sofía en Santander con el Archivo Lafuente, una gran colección documental dedicada a las vanguardias del siglo XX en todo el mundo.

Cavernas accesibles

El mundo subterráneo es otro de los polos de atracción de Cantabria, con uno de los conjuntos más ricos del mundo en prehistoria y arte rupestre, y tesoros geológicos como la cueva de El Soplao, que se ha convertido en “la primera caverna de España totalmente accesible”, según la directora general de Turismo del Gobierno de Cantabria, Eva Bartolomé, gracias a las obras de acondicionamiento que permiten la visita a la gruta con silla de ruedas.

Buscadores de tesoros

La Asociación de Desarrollo Rural Saja Nansa y Turismo de Cantabria acaban de lanzar Geotour: el tesoro de los templarios, una app de geocaching (un juego que consiste en buscar con GPS objetos escondidos) para descubrir, a lo largo de un año, 148 tesoros ocultos en acantilados, edificios históricos o monumentos naturales de la comarca cántabra siguiendo una serie de pistas. El juego está inspirado en el Grimorio de San Cipriano, un manual de ocultismo del siglo XXI donde, según la leyenda, los caballeros templarios ocultaron las claves para dar con 148 tesoros escondidos a lo largo del Camino de Santiago.


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El castillo de Belmonte (Cuenca). FRANCIS CORMON GETTY


CASTILLA-LA MANCHA
Los señores del acero

El castillo de Belmonte (Cuenca), una fortaleza del siglo XV que ha servido de escenario de numerosas películas ambientadas en la Edad Media, estrena Trebuchet Park, una colección de 40 máquinas de asedio históricas, reproducciones a tamaño real de diferentes épocas y culturas: onagros, trabuquetes, catapultas, arietes, fundíbulos, tortugas, balistas, ballestas de torno, manteletes… Los artefactos han sido reconstruidos con el máximo rigor histórico a partir de miniaturas, grabados, textos de la época y restos arqueológicos, y son completamente funcionales.

El espectáculo de la historia

El grupo francés Puy du Fou, especializado en parques de ocio que recrean otras épocas, planea construir el año que viene en la provincia de Toledo el primer parque temático dedicado a la historia de España, en la línea del espacio Puy du Fou de Les Epesses, a 85 kilómetros de Nantes, con recreaciones históricas, barcos vikingos y un espectáculo nocturno de luces, música y fuegos artificiales en el que participan cerca de 2.000 personas, entre actores, técnicos y especialistas.

Campos de color púrpura

El último fin de semana de octubre (este año, del 26 al 28 de octubre) se celebra en Consuegra, Toledo, la fiesta de la Rosa del Azafrán. Se organizan rutas guiadas con visita al castillo, paseo por los campos de flores y molienda tradicional en los molinos de viento (12 euros por persona), y también hay paquetes de fin de semana que incluyen dos noches de alojamiento, comidas y actividades relacionadas con el azafrán.

CASTILLA Y LEÓN
Por la EV1

Un buen punto de partida para organizar una escapada con bici: las tres rutas de EuroVelo, una red de itinerarios ciclistas integradas en el proyecto Feder de desarrollo rural que recorren toda Europa y que pasan por España. La EuroVelo 1 (EV1), o Ruta Costera del Atlántico, va en su tramo español desde Irún (Gipuzkoa) hasta Ayamonte (Huelva), solapándose a su paso por Castilla y León con el trazado del Camino de Santiago, el Canal de Castilla, la Ruta del Duero y un tramo de la antigua Vía de la Plata.

Burgos intemporal

Burgos calienta motores para el 8º centenario de su catedral, que se cumple en 2021, coincidiendo con el Año Jacobeo. Las celebraciones comenzaron el pasado mes de julio. En el Museo de la Evolución Humana (MEH) se acaba de inaugurar la exposición 40 años de excavaciones en la sierra de Atapuerca, un recorrido fotográfico por las investigaciones y descubrimientos en el célebre yacimiento de fósiles de homínidos desde 1978.

Globos y estrellas

La provincia de Segovia aspira a convertirse en 2019 en el nuevo destino turístico Starlight en España, aprovechando las buenas condiciones que ofrecen la sierra de Ayllón, la falda norte de la sierra de Guadarrama o las lagunas de Cantalejo para la observación del cielo nocturno. Y el próximo verano los cielos de Segovia se volverán a llenar de artefactos voladores durante la segunda edición del Festival Aerostático de Globos Accesibles, del 19 al 21 de julio.

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Exterior del Museo de Arte Contemporáneo de Barcelona (Macba), del arquitecto Richard Meier, en Barcelona. TONI VILCHES AGE FOTOSTOCK



CATALUÑA

La magia del delta

La comarca catalana de Terres de l’Ebre ha sido escogida por la asociación internacional Green Destinations como uno de los cien mejores destinos turísticos sostenibles del mundo, con hoteles singulares como el Marjal Allotjament, en Poble Nou del Delta, un edificio blanco y sobrio con un salón mirador en el que se puede leer, escuchar música o contemplar a través de un telescopio las garzas y flamencos de la laguna de La Encañizada.

Noches de terror

El histórico Parc Samà, en Cambrils (Tarragona), acogerá del 12 de octubre al 10 de noviembre las Halloween Scream Nights 2018, que transformarán sus 14 hectáreas en el escenario de una película de cine de miedo, con 80 actores, 8 pasajes del terror, pavorosos espectáculos y un laberinto de maíz poblado de zombis.

De compras en el museo

Turismo de Barcelona, a través del programa Barcelona Shopping City, ha creado una ruta de arte y compras por las tiendas de cinco museos y espacios culturales emblemáticos de la ciudad: el CCCB, el Macba, la Casa de les Punxes, el Museo Egipcio de Barcelona, la Fundación Joan Miró y el Pueblo Español.

Astroboy en Montjuïc

El Salón del Manga y del Anime, del 1 al 4 de noviembre en Fira de Barcelona Montjuïc, es una cita clásica del otoño barcelonés que este año estará dedicada al dibujante y productor japonés Osamu Tezuka y su personaje Astroboy, un clásico del cine de animación, en el 90º aniversario de su nacimiento.

Cocina de proximidad

Nueve restaurantes de la Costa Brava, Lleida, Tarragona y Barcelona (El Ginjoler, en Sant Feliu de Guíxols; Marítim, en Tossa de Mar; La Calèndula, en Regencós; Ca La Lola, en Ullastret; La Baula Ateneu Cooperatiu, en Lleida; Equilicuà, en Valls; Casa Gallau, en Cambrils; Maspubills Restaurant Ecològic, en Vinyols i els Arcs, y L’Artesanal, en Granollers) se adhieren este año a Slow Food Catalunya Km0, una asociación formada por 50 restaurantes que dan prioridad en sus menús a la agricultura de producción ecológica y los alimentos de temporada.

COMUNIDAD VALENCIANA
Inteligente y verde

Valencia es una de las 10 ciudades candidatas a ser capital europea del turismo inteligente 2019, una iniciativa de la Unión Europea (UE) para potenciar el turismo sostenible mediante las nuevas tecnologías de la información y comunicación (TICS). La ciudad del Turia está a punto de concluir la primera fase de su gran proyecto, el Parque Central, con 80.000 metros cuadrados de espacios verdes. Y Covent Carmen, un antiguo convento de clausura en el casco antiguo de Valencia, abre hoy (28 de septiembre) por primera vez al público en 400 años reconvertido en mercado gastronómico y centro cultural y de eventos.

Arte rupestre

En diciembre de 1998 se acordó incluir en la lista del patrimonio mundial de la Unesco el arte rupestre del arco mediterráneo, una manifestación pictórica extraordinaria que solo se encuentra en la península Ibérica (con 757 yacimientos que se extienden desde el extremo oriental de Andalucía hasta el Prepirineo leridano y oscense por abrigos y grutas de las sierras litorales) y protagonista de la exposición Rupestre. Los primeros santuarios que acaba de inaugurar el Museo Arqueológico de Alicante.

EUSKADI
Placeres norteños

Cultura y gastronomía son las señas de identidad del País Vasco, con propuestas que van desde los festivales en San Sebastián —de cine, jazz o la Quincena Musical— hasta el Guggenheim de Bilbao, y sus 22 restaurantes con estrellas Michelin. Con el lema Todo está cerca, Euskadi presenta un programa de escapadas y excursiones alrededor de temas tan diversos como la geología del flysch, la sidra, el chacolí, el turismo marinero, la observación de aves o los talleres de alta cocina. La historia de los balleneros vascos y sus aventuras por las costas de Islandia (donde hasta 2015 estaban proscritos) y Terranova (Canadá) se puede seguir en una ruta por pueblos marineros como Zumaia, Deba, Ea, Elantxobe, Kanala, Zarautz o Getaria.

Perros y bicicletas

La Gran Ruta Cicloturista por la Llanada Alavesa, un itinerario familiar sin desniveles, con una longitud de 117 kilómetros, se suma a la red de itinerarios verdes en Álava, que cuenta ya con un total de 1.130 kilómetros. Y la nueva guía Bienvenidogs. Euskadi con perros (se puede descargar gratis en la web de turismo) incluye rutas, actividades, lugares, transportes y perriconsejos.


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La sierra de las Villuercas, en el geoparque Villuercas-Ibores-Jara, en Cáceres. JUAN CARLOS ZAMARREÑOAGE FOTOSTOCK



EXTREMADURA

Por tierras de Siberia

La Asamblea de Extremadura aprobó en julio una ley que facilitará el establecimiento de grandes instalaciones de ocio en la región, en especial en zonas despobladas como la Siberia Extremeña (Badajoz), una comarca tan desconocida como bella, con cinco grandes pantanos y 19 municipios donde apenas viven 20.000 personas y que aspira a convertirse en 2019 en reserva de la biosfera. Sus opciones turísticas van desde el senderismo hasta la ornitología, pasando por la pesca y los deportes acuáticos.

Flores de piedra

Por el entorno de la villa monumental de Guadalupe se extiende el geoparque Villuercas-Ibores-Jara, un macizo montañoso de 2.544 kilómetros cuadrados en el sureste de la provincia de Cáceres, entre las cuencas del Tajo y del Guadiana. Fue declarado geoparque mundial por la Unesco en noviembre de 2015, título que reconoce que esta área natural guarda un rico patrimonio geológico. Bajo tierra, sorprende el mundo cárstico de la cueva de Castañar de Ibor, declarada monumento natural en 1997, con sus excéntricas de calcita y sus delicadas flores de aragonito.

GALICIA
Sabores gallegos

Entre septiembre y abril se suceden los meses con letra “r”, la mejor temporada para degustar mariscos gallegos, que volverán a su cita anual en la localidad pontevedresa de O Grove, en las Rías Baixas, durante la Festa do Marisco, del 4 al 14 de octubre. Y hasta el 16 de diciembre las casas de la asociación Turismo Rural de Galicia celebrarán su 11º Otoño Gastronómico. Este año participan 86 alojamientos que ofrecerán menús especiales a 30 euros. También existe la posibilidad de adquirir el paquete Otoño Gastronómico, que además del menú incluye una noche de estancia (80 euros en habitación individual y 120 para dos personas), o las ofertas Fin de Semana Otoño Gastronómico (desde 140 euros) y Fin de Semana Familiar Otoño Gastronómico, para dos adultos y uno o dos niños (desde 260 euros).

Sobre raíles

Los trenes turísticos de Galicia regresan este otoño con más de 20 salidas y nuevas rutas. Entre los itinerarios que se pondrán en marcha se encuentra la Ruta de los Monasterios, que permite acercarse hasta los jardines del Pazo de Oca, en el Ayuntamiento pontevedrés de A Estrada, y finaliza con un relajante baño termal en el balneario orensano de Caldas de Partovia (40 euros; niños, 20 euros).

LA RIOJA
De catas sin conducir

Del 22 de septiembre al 27 de octubre, el Vinobús —un programa de catas y visitas a bodegas sin preocuparse de conducir después— recorrerá 18 bodegas riojanas que ofrecen una cata tras las visitas guiadas a las instalaciones y viñedos. Las rutas partirán a las diez de la mañana de la oficina de turismo en Logroño y tienen un precio de 15 euros. Sin salir de Logroño, y hasta el 25 de enero en Espacio Lagares, las catas de vino estarán maridadas con productos gastronómicos locales y actuaciones en directo del programa Catarte.

Un templo para el vino

Enclavado en el corazón del viñedo riojano, el Museo Vivanco de la Cultura del Vino, bodega y espacio cultural en la localidad de Briones, se ha convertido en una referencia del enoturismo y el primer destino de La Rioja. Este museo alberga más de 6.000 piezas arqueológicas procedentes de culturas como la egipcia, la griega o la romana, y obras de Miró, Barceló, Chillida o Tàpies relacionadas con la cultura del vino. En su jardín de Baco se cultivan más de 220 variedades de uva de todo el planeta.


MADRID
Ciudad abierta

El otoño de Madrid se presenta lleno de citas como el festival Open House de Arquitectura (29 y 30 de septiembre), que permitirá visitar de forma gratuita y guiada más de cien edificios singulares, muchos de ellos habitualmente cerrados al público o de acceso restringido, como el palacete de la Embajada de Italia o la Residencia de Estudiantes. La arquitectura es también protagonista del proyecto de remodelación de la plaza de Colón y dos de sus construcciones más representativas: el edificio de Barclays, a cargo de Norman Foster, que renovará la fachada con una estructura de acero y vidrio, y las Torres de Colón, de Antonio Lamela.

200 años no es nada

En 2019 se celebra el bicentenario del Museo del Prado, que acaba de ser elegido quinto mejor museo del mundo por los usuarios de TripAdvisor. Las celebraciones empiezan este otoño, el 19 de noviembre, con la exposición Museo del Prado 1819-2019. Un lugar de memoria y continuarán a lo largo de 2019 con exposiciones como la dedicada a Fra Angélico y los inicios del Renacimiento en Florencia (del 28 de mayo al 15 de septiembre). La pinacoteca madrileña actúa como centro de gravedad del eje museístico Atocha-Prado-Recoletos que, junto al parque del Retiro, aspira a ser reconocido en 2019 como patrimonio mundial por la Unesco. La ruta, que incluye espacios como el Centro Reina Sofía, CaixaForum o el Museo Thyssen, se prolonga hacia el sur hasta Matadero Madrid, en Legazpi, que en 2019 se convertirá en la sede de la colección Sandretto.

Los ríos de Medina Mayrit

En octubre abrirá al público el Viaje del Agua de Amaniel, una obra hidráulica del siglo XVII, construida a imitación de los mayrat árabes, que recogía agua del subsuelo en el norte de Madrid para llevarla al centro de la ciudad.

MURCIA
Camino de Levante

El equivalente del Camino de Santiago en Murcia es el Camino de Levante, una ruta de peregrinación de 117 kilómetros desde la alicantina Orihuela hasta el santuario de la Vera Cruz en Caravaca (Murcia), en un viaje de cinco días a pie o dos en bicicleta, atravesando la vega del Segura y las comarcas del río Mula. La ruta aprovecha en los primeros tramos el carril peatonal y ciclista que discurre en paralelo al río Segura por un paisaje de naranjos, limoneros y frutales. Más tarde se adentra en las tierras arcillosas de su afluente, el Mula, aprovechando la Vía Verde del Noroeste.

Cetáceos a la vista

Desde Cartagena zarpan embarcaciones para la observación de cetáceos en aguas del cabo Tiñoso, donde es fácil avistar calderones comunes y grises, delfines comunes, mulares y listados y, con suerte, alguna ballena jorobada o yubarta.


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Ciclistas en el desierto de las Bardenas Reales, en Navara. MIKEL ORTEGA GETTY


NAVARRA
Hayedos de colorines

Turismo de Navarra ofrece paseos guiados por senderos naturales y varios tramos del Camino de Santiago (siete euros), una propuesta para impulsar el turismo en espacios como Irati o Urbasa, donde las hayas pintan uno de los mejores escenarios otoñales. A 25 kilómetros de Pamplona está el bosque de Orgi, un robledal milenario con paseos bien señalizados. Y Lekunberri, desde donde parte la vía verde del Plazaola, un camino que recupera para el ocio el antiguo trazado del tren que unía Pamplona y San Sebastián.

De Pamplona a Bayona

Ederbidea, camino hermoso en euskera, es el nombre de una ruta ciclista transfronteriza de 240 kilómetros que unirá la ciudad francesa de Bayona con San Sebastián y Pamplona, conectando las vías verdes del Plazaola y del Bidasoa, dos de los tramos que ya están acondicionados.

CEUTA Y MELILLA
Bucear con tubo

Ceuta, donde conviven las culturas cristiana, musulmana, judía e hindú, cuenta con 21 kilómetros de costa bañada por aguas del Estrecho rebosantes de vida marina. Un buen lugar para bucear con gafas y tubo es la cala del Desnarigado o de la Potabilizadora, a la que se puede llegar en taxi. La ciudad autónoma también aprovecha el tirón del turismo cinematográfico de películas como El niño(2014), de Daniel Monzón, o la serie de televisión El Príncipe.

Modernismo y minicruceros

Melilla invita a descubrir atractivos como el triángulo de la arquitectura modernista. Su centro de recuperación de aves rapaces en el recinto del fuerte de Rostrogordo ofrece visitas divulgativas y demostraciones de cetrería. Alrededor se extiende uno de los lugares más utilizados por los melillenses para disfrutar de la naturaleza cerca de casa: los 350.000 metros cuadrados de Pinares de Rostrogordo, una zona natural catalogada como parque periurbano. El Gobierno de Melilla también está impulsando minicruceros de fin de semana desde Almería, Málaga o Motril.

https://elviajero.elpais.com/elviajero/2018/10/09/actualidad/1539075966_072034.html
 
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Por qué Croacia se ha convertido en el mejor destino para viajar en otoño

CAYETANA VELA SÁNCHEZ-MERLO






GALERIA https://www.gentleman.elconfidencia...jes/2018-10-21/croacia-viajes-otono_1632135#0



21.10.2018
Croacia, se ha convertido en uno de los destinos más exclusivos del mundo a la hora de viajar. Un país con una historia y una cultura latentes en cada uno de sus rincones, que mantienen su esencia original y una belleza única, consiguiendo enamorar a todo aquel que la visita.

De norte a sur, la diversidad de las diferentes regiones, muchas de ellas Patrimonio de la Humanidad, tienen un factor en común y ese es, la amabilidad y hospitalidad de su gente, que insiste en adentrarte en la Croacia más auténtica.

Su impecable papel en el pasado mundial de fútbol, su presencia año tras año en los rankings más prestigiosos a nivel internacional, solo ha conseguido acentuar más un deseo irrevocable por conocer este país, que esconde auténticas joyas dispuestas a superar las expectativas de los viajeros más sibaritas durante todo el año, especialmente en otoño.
 
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Visitamos Albarracín, el pueblo más bonito de España, con la actriz Ana Labordeta
La particular Casa de la Julianeta, vestigios del pasado en la catedral y una preciosa panorámica desde la torre de doña Blanca. Un paseo por la villa turolense


ELISABET SANS
JAIME CASAL

16 NOV 2018



Una intensa gama otoñal de amarillos, verdes y marrones copa los árboles junto a la serpenteante carretera que conduce hasta Albarracín. La llegada al destino amplía la paleta de colores, y los tonos rojos y ocres se convierten en los protagonistas en cuanto aparece esta localidad de pasado bereber abrazada por el río Guadalaviar. Elegido el pueblo más bonito de España por los lectores de EL PAÍS, como ya lo describió Azorín (“Visite una de las ciudades más bonitas de España, visite Albarracín”), lo recorremos junto a la actriz Ana Labordeta, hija del fallecido cantautor, escritor y político aragonés José Antonio Labordeta.

“Cuando venía de niña, para mí era sobre todo un sitio muy misterioso. De repente te encontrabas con sus murallas, el castillo, con sus casas medievales, los increíbles llamadores de las puertas y leyendas como la de la princesa doña Blanca”, recuerda Ana Labordeta (1965, Teruel) de sus primeras visitas a este pueblo a 35 kilómetros de Teruel. “Es un sitio para perderte paseando, en el que lo que hay que hacer es abandonarte, dejarte llevar por el misterio, por la fantasía y por su belleza”.

Tras dejar el coche en el parking, que se encuentra a los pies del pueblo —circular por sus estrechas y empedradas calles solo está permitido a sus habilidosos vecinos (son poco más de 1.100)—, se escucha el apacible sonido de un caudaloso Guadalaviar. Una buena manera de ir al encuentro de las bellezas arquitectónicas que esconde Albarracín, monumento nacional desde junio de 1961, es adentrarse por la cuesta de Teruel.






Diez minutos después de emprender el paso aparece un edificio sorprendentemente irregular hecho de yeso rojo y madera, el más emblemático de la arquitectura popular del pueblo. “¡Madre mía! Es la casa de la Julianeta”, exclama Labordeta al verla. “Es una casa muy medieval, sobria, humilde. Aquí jugábamos y corríamos”, recuerda. Pero hoy, tres décadas después de los viajes familiares de los Labordeta, luce un aspecto rejuvenecido. Se ha convertido en una residencia para artistas tras la restauración que llevó a cabo en 2005 la Fundación Santa María de Albarracín.

Un punto de color
Nacida en 1996, sin el trabajo de recuperación patrimonial que lleva a cabo esta organización sin ánimo de lucro el paisaje de este mágico lugar no sería el mismo. “La fundación se creó con el objeto de hacer de Albarracín una ciudad cultural. Es un proyecto de desarrollo integral del patrimonio: por un lado se restaura, y por otro se activa culturalmente lo restaurado y todo Albarracín”, explica Antonio Jiménez, su director gerente, desde el mirador situado frente a la catedral del Salvador. La parte alta de su campanario aporta el único punto de color en este rojizo horizonte turolense. El templo, del siglo XVI, fue restaurado durante seis años por la fundación y su interior revela ahora vestigios del pasado. Han reaparecido restos de una primitiva edificación que puede remontarse a la mezquita mayor de la primera medina islámica de los Ibn-Racin (que dieron su nombre a la villa), restos arquitectónicos y pictóricos medievales y decoraciones coloristas del siglo XVIII, que vuelven a adornar su interior.

La catedral se comunica por el claustro con el antiguo palacio episcopal, que hoy alberga el Museo Diocesano y la sede de la fundación. Aquí imparten sus talleres de conservación y restauración, en los que han participado unos 2.000 técnicos desde 1998. Junto con el castillo —a menos de cinco minutos caminando por la calle de San Juan— es el monumento más importante de la localidad. “Hemos puesto Albarracín en el mapa y hoy es un lugar que sirve de referencia por lo que se ha hecho con el patrimonio”, afirma Jiménez, que habla con pasión del proyecto.


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La catedral del Salvador y Albarracín, desde un balcón de la plaza Mayor. F. J. FERNÁNDEZ AGE


Albarracín embriaga mientras se pasea junto a sus mansiones señoriales (destaca la de los Monterde) o a pie de calle entre edificios que parecen abalanzarse los unos sobre los otros, como los de la calle de Azagra. Sorprende además a lo alto la Casa de la Comunidad, sobre todo cuando se observa el equilibrio con el que se superponen los pisos. También enamora desde las alturas, cuando el pueblo se observa desde la torre de Doña Blanca. Aunque antes de subir sus 18 metros de altura quizá sea el momento de picar algo en el bar La Taberna, con suerte sentado en una mesa al sol en la apacible plaza Mayor.

“Albarracín tiene mucha armonía, el paisaje y la arquitectura se han encajado perfectamente”, dice la actriz de series como Vis a vis y premio Miguel Mihura 2003 por su interpretación en la obra 23 centímetros. Esto se confirma desde la torre Blanca, un antiguo castillo defensivo situado en el extremo sur y rehabilitado por la fundación como espacio para exposiciones. Desde este perfecto mirador, los edificios se presentan apiñados y monocromáticos, pues la gran mayoría están construidos con madera de la sierra de Albarracín y el característico yeso rojo de las montañas del Arrabal, que el Ayuntamiento proporciona cada vez que aprueba una licencia de obras. Solo una vivienda pone la nota discordante: la casa de los Navarro de Arzuriaga. En la provincia donde se vivió la gran historia de amor de los amantes de Teruel, se cuenta que su color azul se debe a que un joven prometió a su amada que nunca echaría de menos su tierra andaluza si se casaba con él, y con ese objetivo pintó la fachada que mira a la calle de Azagra. Nada más lejos de la realidad: fue la forma de esta familia de demostrar su gran poder económico.



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Detalle de las casas de Albarracín, cubiertas de yeso rojo. AGE


El espíritu de doña Blanca
Se cuenta además que cada luna llena de los meses de verano se ve el espíritu de doña Blanca, princesa de la Corona de Aragón que se refugió en Albarracín camino del exilio, bajar de la torre que lleva su nombre. Leyendas aparte, desde esta atalaya también se divisa una magnífica perspectiva de la esbelta muralla coronada por la torre del Andador, una construcción califal datada en el siglo X y el punto más alto de Albarracín, al que se puede subir en una excursión a pie siguiendo la muralla. Desde ambos extremos del pueblo uno entiende a los árabes que vieron en este lugar una ubicación privilegiada donde asentarse y construir su refugio, protegidos de cualquier amenaza a unos 1.170 metros sobre el nivel del mar y rodeados por el meandro de un río que hacía las veces de foso natural.

“Creo que hoy hay dos amenazas, y una de ellas se llama masificación turística”, sentencia Jiménez. De ahí el objetivo de la fundación: restaurar para regenerar y generar cultura para que este conjunto histórico siga siendo un lugar en el que vivir. Un ejemplo más: la iglesia de Santa María, del siglo XVI y atribuida al arquitecto Quinto Pierres Vedel, se usa ahora como auditorio. El otro peligro que señala Jiménez es la despoblación, aunque, según dice, por ahora Albarracín se está salvando porque el turismo y las actividades culturales generan empleo. En este pequeño enclave se concentran más de una veintena de hoteles que absorben a los viajeros de fin de semana y una docena de bares y restaurantes donde probar los quesos y carnes de caza típicos de la zona.



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Vista del pueblo de Albarracín, en Teruel.SANTIAGO URQUIJO GETTY IMAGES



Pero aún hay trabajo por hacer. La fundación actualmente está rehabilitando parte de la muralla de la zona sur y la Casa de la Comunidad, donde se prevé instalar el Museo del Territorio. Además, en su centro de restauración, ubicado en el antiguo matadero, los “médicos del patrimonio”, como llama Jiménez a los restauradores, trabajan con mimo en el retablo del siglo XVI de San Cosme y San Damián de la iglesia de San Pedro de Teruel.

Paisaje cultural

“Es un lujo despertarte y tener frente a ti uno de los paisajes culturales más importantes de Europa”, dice orgulloso Antonio Jiménez. Tras la visita, Ana Labordeta mantiene que “misterioso” sigue siendo el adjetivo fundamental que describe Albarracín, para ella un lugar donde se viaja hasta la Edad Media. Ya lo dejó escrito su padre, José Antonio Labordeta, en el poema Todos los santos en Albarracín: “Silenciosa la anciana / reza en tu cementerio. Corre la niña. / El cielo está pendiente de la roca. / Aire sobre la muralla, / detenido, / como un lamento, / como una larga frase derrumbada. / Guadalaviar torcido, ausente, / lames, ceremonioso, la roca / que desciende. / Albarracín, / quilla de piedra, / rojo penacho de cuestas y de arcadas, / sobre ti duerme el tiempo, / sólo pervive el agua”.


VIDEO:
https://elviajero.elpais.com/elviajero/2018/11/15/actualidad/1542273758_657958.html










 
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ESCAPADAS
Sin prisas por el sur de Italia
De Nápoles a Matera, un viaje en coche que incluye la célebre Costa Amalfitana y la deliciosa isla de Procida, entre pizzas irresistibles, coquetas iglesias y pueblos maravillosos



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Matera, en la región italiana de Basilicata, será capital europea de la cultura en 2019 (título que compartirá con la ciudad búlgara de Plovdiv). RAFAEL ESTEFANÍA



Desde sus 15 metros de altura, un joven y atractivo san Genaro, patrono de Nápoles, mira con gesto más propio de catálogo de moda que de una pintura religiosa. Es la obra del artista urbano Jorit, un creador que a golpe de murales gigantes e hiperrealistas (suyo es también el mural del otro santo de Nápoles, Maradona) ha puesto el arte moderno en las calles de una ciudad anclada en el pasado. Así es Nápoles, aferrada a su historia y su tradición, pero también a su caos y su suciedad, como si sus vicios y sus virtudes fueran las dos caras de una misma moneda.






Quizá gracias a eso es aún posible deambular por su espectacular monumentalidad sin montones de turistas ávidos de selfies y almorzar en trattorias donde los sencillos platos se comen en lugar de fotografiarse. Algo digno de celebrar y ningún lugar mejor para hacerlo que en la confitería Pintauro, desayunando una sfogliatelle,delicada concha de hojaldre relleno de ricota servida caliente en este local desde 1785. Luego están los palacios, con su aire deliciosamente decadente; los museos, repletos de tesoros; las avenidas majestuosas a pesar de la basura en sus aceras, el barroco absoluto del teatro de San Carlo, la altivez de sus castillos, el misterio de sus catacumbas y pasadizos subterráneos y el majestuoso Vesubio al fondo vigilándolo todo.

Uno se quedaría mucho más tiempo aquí, alimentándose de pizzas tan simples como deliciosas —con tomate, mozzarella y albahaca como únicos ingredientes—, pero en esta ocasión Nápoles no es el destino, sino la puerta de entrada de otro viaje rumbo a la Costa Amalfitana.


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Una terraza frente al mar en la ciudad de Sorrento, en el golfo de Nápoles (Italia). R. ESTEFANÍA



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Una pequeña terraza en la plaza del Duomo de la localidad de Ravello, en la Costa Amalfitana.R. ESTEFANÍA


Costa de Amalfi

Para este road trip elegimos un Fiat 500. Más allá de la nostalgia, hay razones prácticas para escoger el más evocador y más pequeño de los coches italianos. Por delante espera la famosa carretera SS163 desde Sorrento a Salerno, abrazando acantilados a 40 metros de altura, sinuosa y estrecha, sin apenas espacio para un vehículo, pero compartida con cientos de coches y autobuses. Desafortunadamente, esa saturación de vehículos, incluso fuera de temporada, hace que los 43 kilómetros de ese anhelado viaje romántico por una de las carreteras costeras más bellas del planeta se conviertan en un gran atasco con vistas. Decidimos hacer noche en Sorrento y convertir esta ciudad en base de operaciones desde donde explorar los pueblos de la costa. Pueblos como Positano, aferrados de forma imposible a la montaña, construido en plano vertical en lugar de horizontal y salpicado de casas de colores e iglesias de cúpulas doradas. Lugar mágico que inspiró a Patricia Highsmith a escribir en 1955 El talento de Mr. Ripley, llevada al cine con Jude Law encarnando al perfecto hedonista italiano. Un pueblo de cuento que sedujo a músicos y a intelectuales y que hoy seduce a miles de instagramers. Su encanto es indudable, pero su magia se desvanece un poco con cada autobús y barco cargado de turistas que atraca en su puerto. Solamente al caer la tarde Positano empieza a respirar. También en Amalfi las tiendas de souvenirs y los restaurantes turísticos reemplazaron a los comercios locales y las trattorias de barrio hace mucho.

Un poco más adelante se encuentra Atrani, un pueblo pequeño pero con una alta densidad de iglesias, monasterios y capillas por metro cuadrado. La carretera costera delimita el pueblo y se ciñe a los muros de la colegiata de Santa Maria Maddalena en una curva que es más bien un abrazo y que lleva hacia el interior por una zigzagueante ruta por el valle del Dragone entre olivares hasta llegar a Ravello.

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Marina Corricella, en la isla italiana de Procida, desde el mirador de los Cañones de Terra Murata. R. ESTEFANÍA


Ravello
Sin el reclamo del mar y rodeado de montañas, Ravello es hoy el último baluarte de la Riviera Napolitana, el lugar donde habita la cultura y donde aún es posible respirar ese mismo aire refinado que conquistó a Wagner cuando encontró en Villa Rufolo la calma que buscaba para componer. Ese mismo lugar es el escenario del Festival de Música de Ravello, uno de los más importantes de Italia. Wagner no fue el único. La lista de escritores y artistas que encontraron aquí su lugar en el mundo es tan larga como ilustre: Turner, Miró, Graham Greene, Tennessee Williams, Alberti… Fue en Ravello donde D. H. Lawrence escribió El amante de Lady Chatterley, y también aquí, tras los muros cubiertos de hiedra de Villa Cimbrone, donde otros amantes, Greta Garbo y Leopold Stokowski, vivieron un tórrido affaire. Paseando por el cóctel de estilos, épocas y culturas, entre estatuas, fuentes y jardines en Villa Cimbrone es fácil sumergirse en el glamourde aquella época. Desde su impresionante mirador infinito flanqueado por bustos neoclásicos, uno se pierde en un horizonte que Gore Vidal definió como “la vista más bella del mundo”.


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El templo de Hera, en el conjunto arqueológico de Paestum (Italia). R. ESTEFANÍA


Paestum
Siguiendo camino hacia el sur, dejando las montañas atrás, avanzamos sin perder de vista el mar. Próxima parada: Paestum, un complejo arqueológico donde está uno de los templos más bellos de la antigua Grecia. Las proporciones perfectas del templo de Hera inspiraron al arquitecto francés Jacques-Germain Soufflot para crear el Panteón de París, bandera del neoclásico que cautivó Europa. Aquí es posible deambular entre columnas dóricas, tocar la piedra y sentir el peso y el paso de la historia en sus pilares pulidos por siglos de viento. Desde una pequeña basílica románica cercana salen gritos de Evviva gli sposi!Por su pórtico aparece una pareja de recién casados rumbo al recinto arqueológico para hacerse las fotos de boda frente al templo de Hera, la diosa griega protectora del matrimonio.

Antes de dejar la región de Campania, una parada en Barlotti, una de las granjas de búfalas de donde sale posiblemente la mejor mozzarella del mundo. Se puede comer cruda, a la parrilla, zamparse una hamburguesa de búfala, tomarse un helado de mozzarella y hasta hidratarse la piel con crema de leche de búfala. Sentado en la terraza del restaurante, frente a un plato con una bola blanquísima de medio kilo, se observan docenas de búfalas en sus corrales.


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El café Bonacchi, en Matera (Italia). R. ESTEFANÍA


Matera
Ahora sí, con el estomago lleno, el camino sigue al interior, hacia la región de Basilicata, hasta una de las más bellas y misteriosas ciudades de Italia. Después de dos horas y media de viaje, aparece en la distancia el perfil de piedra de Matera. Nada te prepara para esa primera impresión cuando, tras caminar por sus estrechas calles empedradas, aparece un valle de casas excavadas en una toba volcánica. Tejados que son los suelos de otras casas construidas sobre ellas en una amalgama de cuevas y casas monocromáticas que hace que la ciudad parezca un gigantesco belén de cartón piedra, que recuerda a los que se venden en la calle de los pesebres de Nápoles. En los siguientes días aquí se sucederán atardeceres de un rojo irreal, tormentas furiosas precedidas de nubes negras y hasta un doble arcoíris surgido desde las profundidades del barranco de la Gravina, como si el impacto dramático de esta ciudad por sí solo no fuera suficiente y tuviera que echar mano de efectos especiales meteorológicos.

La sensación de estar en un lugar primitivo se constata al averiguar que se trata de la ciudad más antigua de Italia, lugar habitado desde el Paleolítico en las grutas calcáreas que aún perduran hoy. A partir de esas cuevas y a lo largo de los siglos se fueron horadando otras y construyendo casas, iglesias y pasadizos subterráneos que dieron forma al complejo entramado urbano actual de esta fascinante ciudad. Muchas de las antiguas sassis (cuevas vivienda) se han transformado en restaurantes y hoteles boutique como el Ai Maestri, donde las paredes de la habitación se ajustan a las formas redondeadas de la gruta original excavada en el tufo volcánico. Próxima capital europea de la cultura en 2019, la dueña del hotel cuenta cómo era prácticamente un pueblo abandonado hace solo dos décadas. El rodaje de La pasión de Cristo (2004), de Mel Gibson, obró el milagro, la dio a conocer mundialmente y aceleró su rehabilitación. Escenario cinematográfico de otras películas como El rey David (1985) y El evangelio según san Mateo (1964), la ciudad acentúa sus credenciales de plató cuando al caer la noche se ilumina con la luz ocre y tenue de las farolas que la salpican. Por el día espera el circuito de íntimas capillas rupestres con frescos bizantinos, los palacios y museos barrocos de Via del Corso en la parte moderna de Matera y las calles laberínticas en el antiguo barrio del Sasso Caveoso.

A 10 kilómetros de Matera está la llamada capilla sixtina del arte rupestre, con sus frescos del siglo XIII recién restaurados y abierta al público hace solo dos años.

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Plaza del Plebiscito en la ciudad italiana de Nápoles. R. ESTEFANÍA


Pompeya
Con la cabeza aún rebosante de las imágenes de la asombrosa Matera, toca regresar a Nápoles para coger el avión de vuelta. De camino, una parada en el tiempo en la ciudad dormida de Pompeya. Pasear por sus calles, plazas y casas conservadas intactas bajo las cenizas del Vesubio en el año 79 después de Cristo es una experiencia sobrecogedora, una ventana única desde la que asomarse a la historia.

Procida
Los últimos días de este viaje por Italia apuran los rayos de sol otoñal junto a las claras aguas del Tirreno. Tres islas a tiro de piedra de Nápoles y solo tiempo para una. Capri es la niña bonita, arrebatadora y glamurosa, refugio de poetas y lugar de recreo de la jet set. “El hogar de las sirenas”, que decía Homero, es hoy parada obligada de turistas que intentan atrapar la dolce vita en excursiones de un día. La segunda isla, Isquia, la más grande del golfo de Nápoles, con sus aguas termales de sus entrañas volcánicas, es hoy una isla balneario. Fiel a la hoja de ruta en busca de lo auténtico, la elección es Procida, la hermana pequeña de las islas napolitanas, modesta y humilde y por eso más verdadera, tan discreta y callada, como el inolvidable personaje del cartero de la película Il Postino (1994), rodada aquí.

Asomado al balcón de la habitación en La Casa Sul Mare, uno se queda hipnotizado contemplando las fachadas de color pastel en el viejo puerto de la Corricella. Las pequeñas casas, construidas de forma espontánea unas encima de otras, recuerdan a los cuadros geométricos de Paul Klee. Puede que fuera aquí mismo donde el pintor experimentara su epifanía con el color (“El color me domina. No necesito ir en busca de él. Me posee, yo y el color somos uno”). El sol del atardecer sube aún más la intensidad de los tonos. La melancolía es el envoltorio de una isla que nunca creció (tiene los mismos habitantes, unos 10.000, que hace medio siglo) y que por alguna inexplicable y afortunada razón se le pasó de largo al turismo. En los huertos familiares se siguen cultivando limones que acabarán macerados en botellas de limoncello, y en el puerto de Marina Corricella, los pescadores remiendan cada día las redes. Aquí, boyas, amarras y redes enmarañadas comparten el muelle con las terrazas de los restaurantes donde se sirven los boquerones, la sepia y el polipetti pescados esa noche.


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Playa de Chiaiolella, en Procida, en el sur de Italia. R. ESTEFANÍA


Con una bicicleta eléctrica, uno puede recorrer la pequeña pero escarpada isla y perderse por sus carreteras angostas entre limoneros y motocarros que te adelantan impacientes a golpe de bocina. La isla está rodeada de playas estrechas de arena negra, volcánica, y de aguas tan cristalinas como las de Capri, aunque sin el tono turquesa de su mar. En esta isla de pueblo, el cementerio es la referencia para llegar hasta la playa del Pozzovecchio, lugar donde el cartero de Il Postino descubre de la mano de Neruda lo que es una metáfora. En el corazón de la isla, a 90 metros de altura sobre los acantilados, se levanta Terra Murata, el viejo centro histórico amurallado de Procida, lugar de refugio contra los sarracenos. Un miedo antiguo que aún se respira en el Palazzo d’Avalos —convertido en cárcel y hoy abandonado— y en las inquietantes catacumbas de la abadía de San Michele Arcangelo. Afortunadamente, esta sensación de ligera claustrofobia se disipa al llegar al mirador de la abadía con sus impresionantes vistas del golfo de Nápoles.

Siguiendo en el horizonte la estela de un barco que navega por el Tirreno, se escuchan fuegos artificiales y tracas provenientes de Marina Grande. La razón del alboroto: las reliquias de un santo acaban de llegar por barco desde Nápoles para quedarse en la iglesia de Santa Maria della Pietà. Todo el pueblo se agolpa en la iglesia para recibir con confetis y charangas los huesos de tan ilustre nuevo habitante. El tiempo parece haberse detenido en esta maravillosa isla que a pesar de sus colores de Instagram aún es capaz de regalar momentos en blanco y negro.


Turismo de Nápoles.



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