Vacaciones dentro de europa

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Ocho ciudades perfectas para conocer en bicicleta


POR
MATEO RIVALTA



Viajar es uno de los grandes placeres de la vida pero si además le sumamos el hacer un poco de ejercicio, se convierte en una auténtica maravilla. Por eso una de las mejores formas de conocer una ciudad es hacerlo en bicicleta. Lamentablemente no todas las ciudades del mundo están preparadas para que las dos ruedas sin motor campen a sus anchas por sus calles, así que nos hemos propuesto encontrar las mejores para que no tengas que tirar mucho de timbre.

En Europa no son pocas las ciudades que cada vez más se consideran bike-friendly, un término que nos gustaría poder extrapolar a muchas ciudades de España pero que por cuestiones de tráfico, tamaño u orografía no son tan amables como parecen. ¿Estás dispuesto a dar pedales?







La capital de los Países Bajos es un básico para cualquier amante de la bicicleta, ciudad donde en ocasiones los dos pedales parecen tener prioridad. Fundamental para recorrer largas distancias y suficientemente llana, esta ciudad ofrece al turista además numerosas opciones de alquiler de bicicletas. Aunque es conveniente no olvidar que se trata de una gran ciudad por lo que las precauciones deben ser extremadas.



GALERIA :
http://www.robbreport.es/viajes/och...m_source=20home&utm_medium=m3&utm_campaign=b3
 

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Noruega: los rincones más insólitos del paraíso de los fiordos

SALVATORE BILLA





02.12.2018

Desde 2005, junto con lugares tan ilustres como la Muralla China, las pirámides egipcias, las cataratas de Victoria o el Gran Cañón, la UNESCO incluye en su prestigiosa lista del Patrimonio Mundial los fiordos noruegos de Geiranger y Nærøy.

La decisión se debió, en gran parte, a su excepcional belleza, derivada de sus estrechas y empinadas montañas de granito, que alcanzan los 1.400 metros sobre el nivel del mar, así como a las numerosas, espectaculares cascadas que allí se generan, primera entre todas la conocida como el Velo de la Novia, en el fiordo de Geiranger.

GALERIA : https://www.gentleman.elconfidencia.../2018-12-02/viajes-fiordos-noruegos_1358762#0
 
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Seis ciudades a las que les sienta muy bien el frío navideño
Lejos de ser un impedimento, a las ciudades norteñas la llegada de las nieves y el frío les sienta muy bien. Las luces cálidas y el ambiente navideño las hacen aún más atractivas en estas fechas




Ambiente navideño habitual en las ciudades del norte de Europa.


PACO NADAL
20 DIC 2018



Para los habitantes del sur de Europa el invierno es un inconveniente climático que solo trae de bueno que pasa rápido. Sin embargo, quienes viven en climas más fríos tuvieron que hacer de la necesidad virtud y aliarse con esas temperaturas para convertirlas incluso en reclamo turístico. En contra de lo que pueda parecer las capitales nórdicas o centroeuropeas, o incluso Nueva York, son más bonitas y atractivas con nieve que sin ella.



La catedral luterana de Helsinki, iluminada en una noche de invierno.



Helsinki

Helsinki es una ciudad equívoca. Los visitantes poco informados pasean por su casco antiguo, en torno a la catedral luterana y los edificios neoclásicos de impronta zarista que dejó siglo y medio de dominación rusa. Suben y bajan un par de veces desde el puerto hasta los almacenes Stockmann por la populosa Explanadii, y ya está. Se van con la idea de que la capital finlandesa no da más de sí. Sin embargo, a poco que se rasque en su fachada funcional, Helsinki depara uno de los pulsos culturales más intensos de Escandinavia. Muy en especial, en Navidad, cuando la ciudad se transforma. La naturaleza finlandesa es muy oscura en otoño y el ambiente es un poco depresivo. Pero cuando llegan las primeras nieves, todo se vuelve más luminoso, los finlandeses se sienten más felices y la población entera parece estar en la calle. Los lagos —y el mar— de la ciudad se congelan y se llenan de patinadores de todas las edades. La agenda cultural se intensifica también en Navidad: baile, teatro, conciertos, ópera, programas con los niños, diferentes happenings. En la explanada del puerto se instala todos los años un mercadillo en el que se puede encontrar pescado, por supuesto fresquísimo, pero también gorros de piel, flores secas, productos de agricultura biológica... Los finlandeses parecen inmunes a los muchos grados bajo cero que puede llegar a soportar la ciudad. Aquí la Navidad se vive al aire libre. Puedes encontrar información de los mercadillos navideños de Helsinki aquí.





Vista nevada del Jardín Inglés de Múnich.


Múnich

La Navidad se celebra en Alemania con un calor inusitado. Las frías temperaturas no impiden que los alemanes visiten a diario, sobre todo a partir de las cuatro de la tarde, cuando acaba la jornada laboral, los muchísimos mercados de Navidad que se instalan en todas las ciudades. El Christkindlmarkt de Múnich, la capital bávara, es uno de los más antiguos y representativos: se celebra desde 1310. Durante las cuatro semanas del Adviento, el centro de Múnich se llena de luces cálidas y motivos navideños y la ciudad rebosa de ambiente. Hay música y mucho glühwein (vino caliente), que la tradición manda agarrar fuerte con las manos para calentársela con la propia taza. Se venden productos gastronómicos (castañas, chocolates, panqueques…) y también motivos de decoración para la casa y el árbol de Navidad. Suele haber también un programa muy amplio de actividades culturales, cantos corales, obras para los niños. Son famosos también los mercadillos de Berlín, Nüremberg y Rüdesheim. En este enlacepuedes encontrar información sobre los mercados de Navidad en Alemania.



La bahía de Estocolmo, semicongelada en invierno.



Estocolmo

“La capital más bella de Europa”. A los suecos les gusta recalcar con esta frase las excelencias de su ciudad. Pero cuando el viajero llega a ella en pleno invierno comprende de forma rápida que la frase no es solo un reclamo publicitario. Estocolmo es una ciudad bella, majestuosa. Lo es en verano, cuando la vida se desliza suave por la multitud de islitas y canales que rodean el casco histórico. Y lo es más aún en invierno, cuando miles de luces cálidas de restaurantes, tiendas y museos exorcizan el blanco impoluto de la nieve que cubre sus calles hasta componer una escena navideña perfecta. Un ritmo vital que lejos de amilanarse por las condiciones climáticas se alía con ellas para hacer la ciudad aún más cálida y acogedora en pleno invierno. Los dos mercadillos de Navidad más concurridos son el de son el de la plaza Stortorget —en el corazón del bellísimo barrio medieval de Gamla Stan— y el mercado de Navidad de Skansen. Hay vino caliente, artesanías, decoración navideña y puestos donde probar las delicatessen invernales suecas, entre ellas, las salchichas de carne de reno o alce.




Centro histórico de Innsbruck.


Innsbruck

Como en un cuento de hadas o de princesas, Innsbruck, la capital del Tirol austríaco, levanta sus cúpulas verdosas hacia un escenario perfecto de montañas nevadas. Un anillo de crestas afiladas y laderas que mudan del verde al blanco según la temporada y que la convierten en una de las ciudades más bellas del mundo. Tanto, que resulta difícil escapar a los tópicos y a los clichés a la hora de describirla. Pero es que Innsbruck es realmente bella. Más de 70 puestos con artesanía, motivos navideños y comida típica se instalan por las calles medievales del centro, en especial junto al Tejadillo de Oro y la calle Kiebachgasse. La música navideña invade todos los rincones de la ciudad. Y de telón de fondo, las montañas nevadas del Tirol. ¿Habrá postal de Navidad más perfecta? Para comer recomiendo el Goldener Adler, el restaurante más antiguo de Innsbruck: casi 600 años sirviendo menús. Y para tomar el postre: la cafetería Sacher, en los bajos del palacio imperial. Un lugar perfecto para sentarse en sillones de terciopelo de aire decimonónico y pedir un café vienés acompañado del más famoso pastel de chocolate del imperio austro-húngaro: la tarta Sacher. Tourist Forum es una empresa que organiza viajes a Innsbruck y Tirol en esta época.




Mercadillo navideño en la plaza Staré Město, Praga.



Praga

La plaza de Staré Město es el corazón de la ciudad vieja praguense. Y en Navidad se llena de casetas de madera que vende adornos navideños, salchichas, trdelník(rolos de masa dulce), figuritas de cristal de Bohemia, ropa de temporada, vino caliente o licor de miel. Es uno de los mercadillos checos más bulliciosos, pero no el único en la ciudad. Se instala otro casi igual de grande en la plaza de Wenceslao y otros dos más pequeños en Havel y la plaza de la República. El de la plaza de Staré Město lo preside un gigantesco árbol de Navidad, recortado sobre la soberbia fachada de la iglesita de Týn. En estas fechas se hace además imprescindible acudir a alguno de los muchos conciertos de música clásica que a diario se programan en las iglesias. Por ejemplo, en la de Santiago el Mayor, de finales del siglo XVII, en la que destacan sus magníficos frescos. Cada sábado por la tarde acoge conciertos de música sacra, algunos de los cuales incluyen el sonido de su extraordinario órgano. Está cerca de Týn, en una callejuela que se abre en su parte posterior, Malá Štupartská. Si quieres información sobre planes navideños en Praga consulta aquí.

https://elpais.com/elpais/2018/12/18/paco_nadal/1545121439_823721.html
 
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ESCAPADAS
La fabulosa Roma de ‘Tosca’
Tres actos, tres arias y tres escenarios reales y emocionantes para revivir la historia de la famosa ópera de Puccini: una iglesia, un palacio y un castillo




Atardecer desde la terraza del castillo de Sant’Angelo, con vistas a la cúpula de San Pedro del Vaticano. MANUEL CUÉLLAR


Si hay una ópera que se asocia con la ciudad eterna, esa es Tosca. La trepidante partitura de Puccini se divide en tres actos y cada uno de ellos transcurre en un escenario muy preciso de Roma: la basílica de Sant’Andrea della Valle, el Palazzo Farnese y el castillo de Sant’Angelo. Tres lugares en los que se teje una maraña de celos, traiciones, asesinatos, engaños, bajas pasiones y muerte. Tres lugares que permiten no solo realizar una ruta musical por algunos de los puntos más hermosos de la capital italiana, sino también comprender cómo era en 1800, año en el que se desarrolla la acción de esta obra maestra del verismo italiano. Justo un siglo antes de su estreno en el Teatro Costanzi de Roma.

Ahora que móviles y plataformas musicales lo permiten, al afrontar el recorrido es aconsejable llevar auriculares y disfrutar de la música en cada parada. Podría parecer que Puccini lo hubiera hecho a propósito, pues en cada uno de los tres escenarios se canta un aria de esas capaces de dejarlo a uno sin aliento.


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JAVIER BELLOSO



Roma es un personaje fundamental de Tosca debido al contexto histórico en el que se desenvuelve. La obra de teatro de Victorien Sardou en la que se basaron los libretistas Luigi Illica y Giuseppe Giacosa deja claro que la acción se desarrolla entre la mañana del 17 de junio de 1800 y el amanecer del día siguiente. En aquel momento, la ciudad vivía un estado de terror. Tras unos meses de República, instaurada tras la invasión napoleónica en 1798, el Ejército austriaco volvió a hacerse (momentáneamente) con el poder, y desde finales de 1799 comenzó en la ciudad una feroz campaña de limpieza de liberales o de cualquier persona que se hubiera comprometido bajo el dominio francés.


Acto I. Sant’Andrea della Valle
Aria Recondita armonia






Así comienza la ópera: Cesare Angelotti, antiguo cónsul de la extinta República romana, huye de la prisión del castillo de Sant’Angelo hasta la iglesia de Sant’Andrea della Valle para esconderse en la capilla de su panteón familiar. El pintor Mario Cavaradossi, amante de la cantante Floria Tosca, acabará escondiéndolo en su casa.

Columnas, dinteles, nervaduras y gran parte de las decoraciones de las bóvedas están realizadas en pan de oro. La cornisa del tambor de la cúpula —con ocho ventanales, es la tercera en altura de Roma— se cubre con un mosaico con fondo de oro, por lo que la luz que entra a raudales a través de ella, al reflejarse en las paredes, crea una atmósfera dorada que docenas de escenógrafos han tratado de emular en sus producciones de Tosca.

En la amplitud de la nave central es fácil imaginar el andamio en el que Cavaradossi trabaja en el retrato de una madonna; o que esa estatua de una bella mujer con un ramo de flores, y que representa a la Providencia —obra de Giulio Tadolini— en la capilla de San Cayetano, fuera la mismísima Tosca entrando en escena. Es imposible no preguntarse cómo de emocionante sería escuchar en esta exquisita iglesia el Te Deum que Puccini compuso para el final del primer acto. El que celebra las primeras noticias que llegan desde el norte anunciando la presunta victoria de los austriacos sobre Napoleón en la batalla de Marengo.


Acto II. Palazzo Farnese
Aria Vissi d’arte





A unos 400 metros de la iglesia, junto a la animadísima Piazza di Campo dei Fiori, se alza el Palazzo Farnese, una de las joyas renacentistas de la ciudad y actual sede de la Embajada de Francia. En la ópera, esta es la guarida del barón Vitellio Scarpia, el abyecto y lascivo jefe de la policía absolutista de Roma.

A mitades del siglo XVI, Sangallo el Joven comenzó la construcción del edificio que, a su muerte, continuó Miguel Ángel, al que se le atribuyen la cornisa superior, el balcón sobre el portal central y gran parte del patio interior. La fachada posterior, que da a un maravilloso jardín, es obra de Giacomo della Porta. El propio Puccini proporcionó a su escenógrafo una foto de la impresionante galería Carracci para situar en ella el despacho del malo de su ópera. Se trata de una habitación rectangular, en el segundo piso, con bóveda de cañón lujosamente decorada con frescos de los hermanos Carracci. Esta estancia es, junto al salón de Hércules, una de las dos de todo el palacio que pueden visitarse.

Allí Tosca escuchará cómo los esbirros de Scarpia torturan a Cavaradossi en una habitación contigua para que confiese el lugar en el que ha ocultado a Angelotti. En esa misma sala, la cantante se derrumbará y confesará el escondite del fugitivo y, finalmente, asesinará al tirano Scarpia a cuchilladas.

Acto III. Castillo de Sant’Angelo
Aria E lucevan le stelle





El emperador Adriano comenzó a construir esta fortaleza en el año 135 para que fuera su mausoleo y el de su familia. Las vistas de la ciudad desde su terraza son inmejorables. Es en esta azotea donde se sitúa la acción del tercer acto. Cavaradossi ha sido trasladado allí para ser fusilado al amanecer por colaboracionista con la República. La cantante estará a punto de revertir los acontecimientos, pero en esta historia trágica el destino se empecina en enseñar siempre su peor cara.

El propio Puccini lo visitó varias veces para escuchar en primera persona las campanas de San Pedro del Vaticano y el resto de iglesias que rodean el castillo y las incluyó al principio de este último acto.


El castillo tiene en la actualidad cinco niveles: el mausoleo; la cárcel; un nivel de uso militar con dos patios en el que hay un museo; las estancias papales, pues la fortaleza se encuentra conectada con el Vaticano por un corredor fortificado, y la terraza coronada por un bronce del arcángel San Miguel envainando su espada, obra de Pierre van Verschaffelt. No puede visitarse el castillo al alba, como correspondería en la unidad de tiempo de la ópera, pero escuchar la conmovedora E lucevan le stelle desde la terraza, viendo cómo el sol se oculta tras la cúpula de San Pedro, puede convertirse en uno de los momentos más emocionantes de toda una vida.

santandrea.teatinos.org


  • Palazzo Farnese. Piazza Farnese, 67. Entrada, 9 euros. Visitas los lunes, miércoles y viernes en italiano, francés e inglés (necesario reservar). Visita no permitida a menores de 10 años. Prohibido realizar fotografías (inventerrome.com)
  • Castillo de Sant’Angelo. Lungotevere Castello, 50. Abierto de 9.00 a 19.30, todos los días. Entrada, 14 euros en taquilla.
https://elviajero.elpais.com/elviajero/2019/01/03/actualidad/1546516789_513830.html

 

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Bisiego

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¡TRES DÍAS EN LISBOA!
No te puedes perder esta joya.

Cuando vamos a Lisboa siempre tenemos en mente una visita a Sintra, pero de esta hermosa ciudad por lo general siempre oímos hablar del Palacio Nacional, el Castillo de los Moros o el Palacio da Pena, pero hay una joya escondida para el turista, la Quinta da Regaleira.
Aquí podrás ver aparte del Palacio, grutas subterráneas, pasadizos, estanques, etc.. y no dejes de bajar al pozo iniciático, lo dicho toda una joya.
En estas guías descubrirás como poder disfrutar y aprovechar los 3 días de tú estancia en estas lindas ciudades.


QUINTA DA REGALEIRA

La Quinta da Regaleira es uno de los monumentos más sorprendentes de la sierra de Sintra. Situada en el término del centro histórico de la villa, fue construida entre 1904 y 1910, en el periodo final de la monarquía.

Los dominios románticos antaño pertenecientes a la Vizcondesa da Regaleira fueron adquiridos y ampliados por el Sr. António Augusto Carvalho Monteiro (1848-1920) para fundar su lugar predilecto. Poseedor de una fortuna prodigiosa, que le valió el mote de “Montero de los millones”, asoció su singular proyecto de arquitectura y paisaje al genio creativo del arquitecto y escenógrafo italiano Luigi Manini (1848-1936), así como a la maestría de los escultores, canteros y talladores que habían trabajado con él en el Palace Hotel de Buçaco.

Hombre de espíritu científico, vastísima cultura y rara sensibilidad, notable bibliófilo, coleccionista juicioso y gran filántropo, dejó impreso en este libro de piedra la visión de una cosmología, síntesis de memoria espiritual de la humanidad, cuyas raíces se sumergen en la Tradición mítica lusa y universal. La arquitectura y el arte del palacio, de la capilla y demás construcciones se concibieron desde el punto de vista escénico en el contexto de un jardín edénico, en el que destaca la predominancia de los estilos neomanuelino y renacentista. El jardín, representación del microcosmos se revela a través de la sucesión de lugares empapados de magia y misterio. El paraíso se materializa en coexistencia con un inferius – un dantesco mundo subterráneo – al que el neófito sería conducido por el hilo de Ariadne de la iniciación.

Con estos escenarios se hace realidad la representación de un viaje iniciático, cual vera peregrinatio mundi, por un jardín simbólico en el que podemos sentir la Armonía de las esferas y escrutar la alineación de una ascesis de consciencia que viaja por las grandes epopeyas. En él se vislumbran referencias a la mitología, al Olimpo, a Virgilio, a Dante, a Camões, a la misión templaria de la Orden de Cristo, a grandes místicos y taumaturgos, los enigmas del Arte real y a la Magna Obra Alquímica. En esta sinfonía de piedra se revela la dimensión poética y profética de una Mansión filosofal lusa. Aquí se funden el cielo y la tierra en una realidad sensible, la misma que presidió la teoría de lo bello, de la arquitectura y de la música, que la concha acústica de la Terraza de los mundos celestes permite propagar por el infinito.

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Fuente: http://www.regaleira.pt/es/quinta-da-regaleira
 
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LONELY PLANET
15 pueblos para enamorarse de la Toscana
De San Quirico a Certaldo, cuna de Bocaccio, una ruta en coche que visita enclaves maravillosos de la región italiana



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Una calle de la villa de Pienza, en la Toscana (Italia). DADO DANIELA GETTY


LONELY PLANET
14 FEB 2019


Son muchos los viajeros que coinciden: en la Toscana se encuentran algunos de los paisajes más bellos del mundo. En cualquier recodo de una carretera sorprenden imágenes llenas de poesía, de arte y armonía: pueblos en lo alto de colinas, caminos jalonados de cipreses, iglesias que rivalizan en belleza y grandeza. ¿Quién puede resistirse a ellas? Son como un imán para viajeros en busca de la belleza con mayúscula. Estos son algunos de los rincones más bellos de la región italiana, una tentación irresistible para instagramers.



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Una granja entre campos de maíz cerca de San Quirico d'Orcia, en la Toscana. GETTY IMAGES



1. De Siena a San Quirico por el valle d’Orcia
Probablemente la estampa más bella y típica de la Toscana sea la de un camino acompañado por largas hileras de cipreses, entre campos cultivados que van cambiando de color y, al final, un pueblo amurallado sobre una colina. Una imagen idílica que podemos encontrar, por ejemplo, en el camino a San Quirico a través del valle d’Orcia, uno de los más bellos y encantadores de esta región de Italia. Pero menos conocido, y más tranquilo, es el valle de Chianti —entre Florencia, Arezzo y Siena—, lo que le da un atractivo extra.


Una interesante visita en San Quirico es el Jardín Leonini, un parque público de estilo italiano diseñado en el siglo XVI con forma de rombo y decorado con estatuas. Con sus murallas, palacios, jardines, sus pequeños hoteles y sus tiendecitas, San Quirico es una parada imprescindible a la que pocos pueden resistirse. Las cámaras y los móviles, tampoco.


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Pueblo de Pitigliano, en la provincia de Grosseto, en la Toscana. PETER ZELEI GETTY



2. Pitigliano y su pequeña Jerusalén
Pitigliano es otro de esos lugares que no parecen reales: un bellísimo laberinto de casas de piedra desordenadas y callejones en cuesta con mucho encanto. En este pueblo de postal lo más llamativo es la Pequeña Jerusalén, una pequeña cápsula del tiempo, herencia de la que en otra época fue una rica comunidad judía, que se asentó aquí cuando el papa Pío IV los expulsó de Roma en el siglo XVI. Su mayor legado es la sinagoga y la judería. Pitigliano está muy cerca del mar, fuera de las rutas principales de la región, asentado sobre unos acantilados volcánicos verticales que le dan una espectacularidad única.



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Interior del ayuntamiento de Volterra, en la Toscana italiana. STEFANO EMBER GETTY



3. Volterra, entre vampiros y etruscos
Este pueblo de tradición etrusca es famoso por sus espectaculares atardeceres, entre los más bellos de la Toscana. Sus murallas medievales, bien conservadas, le dan a este municipio ventoso un aspecto imponente que a la escritora Stephenie Meyer le inspiró el hogar de la camarilla vampírica de su serie de novelas Crepúsculo. La realidad es mucho más acogedora, como se puede demostrar paseando por sus calles adoquinadas. Lo más interesante, además de sus restos etruscos (las murallas), romanos (uno de los teatros más bonitos y mejor conservados de Italia), medievales y renacentistas, son las ruinas de Velathri, y, por supuesto las torres, palacios e iglesias de alabastro. No le falta el inevitable Duomo con frescos y esculturas muy interesantes, así como su imprescindible museo arqueológico dedicado a este pueblo prerromano.



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Vista aérea de Monteriggioni, en la Toscana. STEFANO MARINARI GETTY



4. Monteriggioni, un viaje a la Edad Media
La oficina de turismo define Monteriggioni como la entrada a la Edad Media y es una buena definición. Pequeñísimo pero precioso, como un pueblo de juguete, con solo atravesar las puertas de su muralla viajamos directos al Medievo. Circular, enorme y con 14 atalayas, el muro encierra una estructura urbana que apenas ha cambiado desde su fundación en el siglo XIII, cuando se convirtió en una popular parada en la ruta de peregrinación de la Vía Francigena. Hay que pasear sin prisa por sus calles, entre casas renacentistas. Descubriremos uno de los conjuntos medievales mejor conservados de Italia, que ha servido de plató para muchas películas, como Gladiator o La vida es bella.


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Una calle de la villa medieval de Anghiari. GETTY IMAGES



5. Anghiari, decorado renacentista
Cuestas, calles empedradas y viejas casonas. Anghiari es un pueblo tan bello que casi parece un decorado. Pero además hay mucho por ver: el palacio Pretorio, la abadía de San Bartolomeo, la Villa La Barbolana, el Teatro de la Academia, la iglesia de Santa María Magdalena y también uno de los frescos legendarios de Leonardo Da Vinci. Aquí vivieron muchos artistas del Renacimiento, como Miguel Ángel o Piero della Francesca.


6. Pienza, la ciudad ideal
Es un proyecto inacabado pero, de cualquier forma, es una de las joyas renacentistas de la Toscana. Nació en el siglo XV como un proyecto del papa Pío II, quien quería crear la ciudad ideal, armónica, bella y geométrica. Actualmente Pienza solo cuenta con unos 2.000 habitantes entre monumentos de aire florentino, como el palacio Piccolomini, en la plaza principal, el palacio Comunal, una geométrica catedral renacentista y el palacio Borgia, la antigua residencia de los obispos. En 1996 fue declarada patrimonio mundial por su revolucionaria visión del espacio urbano. Si se visita entre semana resulta una delicia.



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Terraza de un restaurante en Pienza, en la Toscana. GARY YEOWELL GETTY



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Panorámica del pueblo de Montefioralle. DAVID MAHER GETTY



7. Montefioralle, la cuna de Vespucci

Un pueblo medieval en lo alto y con mucho sabor toscano, rodeado de olivares y viñedos, al que se accede por un sendero de dos kilómetros que sale del centro de la localidad de Greve. Es un placer pasear por sus calles armónicas, pero además es el sitio perfecto para probar el mejor vino y explorar la región de Chianti, entre un mar de vides. Montefioralle debe su buen estado de conservación a la caída de la república de Siena, tras la cual esta región entró en decadencia y se quedó como congelada en el tiempo. Afortunadamente para los visitantes.

Una curiosidad: es el pueblo natal del explorador Amerigo Vespucci, que terminó dando nombre al Nuevo Mundo que descubrió Cristóbal Colón.


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Una plaza del pueblo toscano de Cortona. SAMANTHA OHLSEN ALAMY



8. Cortona, bajo el sol de la Toscana

Casi todas las habitaciones de las casas de Cortona tienen vistas excepcionales gracias a su espectacular ubicación sobre las montañas. Aquí trabajaron a finales del siglo XIV muchos artistas como Fra Angélico o Pietro da Cortona, que nació en esta ciudad amurallada. Pero mucho antes de todo esto ya había sido un importante reino etrusco que sobrevivió sin conquistar hasta hoy. El municipio presume hoy de un Duomo impresionante, del palazzo Comunale, de sus museos y de una bellísima panorámica al atardecer. Y si encontramos algo familiar en sus calles es porque aquí se rodó buena parte de la película Bajo el sol de la Toscana(2003).


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Un guitarrista en la 'piazza' Grande de Montepulciano, en la Toscana. ALAMY


9. Montepulciano, a imagen de Florencia
El palazzo Comunale preside con su gran torre gótica la plaza de este pueblo entre medieval y renacentista, amurallado y con un casco histórico precioso. Su Ayuntamiento recuerda por un momento el palazzo Vechio de Florencia y su catedral evoca la de Bolonia, pero de aspecto algo más desconchado. Casas señoriales, palacios renacentistas y hermosas plazas superpuestas sobre una colina y con una calle principal que articula todos los hitos turísticos para los visitantes. Su piazza Grande también puede resultar familiar: ha figurado en la serie de Los Medici y en algunas escenas de la saga Crepúsculo. Eso sí, es preciso salir de intramuros para visitar uno de sus principales atractivos: la iglesia de la Madonna de San Biaggio, un templo renacentista del siglo XVI con una magnífica cúpula octogonal y revestido de mármol blanco.

Montepulciano, estratégicamente situado entre los valles de Chiana y d’Orcia, es un buen punto de partida para organizar un circuito en coche por la Toscana.

SIGUE..
 

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Una tienda de vinos en Montalcino. PAUL SEHEULT GETTY


10. Montalcino, enoturismo con aire medieval

La panorámica sobre la campiña toscana es especialmente bella desde este pueblo medieval fortificado en el siglo XIII que encierra lugares como la Torre de San Giovanni o la Capilla del Castillo, y que sobre todo es famoso por el vino Brunello di Montalcino, considerado uno de los mejores del mundo. Se puede practicar enoturismo entre sus calles medievales o hacer un tour por las almenas y las estancias de su fortaleza. En la Edad Media fue una gran ciudad, que ahora vuelve a vivir una época dorada gracias al turismo. Un lugar perfecto para degustar además la cocina local.



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Panorámica de Castiglion Fiorentino, en la carretera de Arezzo a Cortona.



11. Castiglion Fiorentino y su alma etrusca
Esta es otra de las joyas medievales poco visitadas en la Toscana. Si se viaja por carretera desde Arezzo hasta Cortona, conviene hacer un alto aquí. A primera vista, un pueblo toscano más, de esos encaramados en colinas que son la seña de identidad de la región, con vistas a la campiña y sus viñedos. Pero si uno se aproxima, Castiglion Fiorentino deslumbra con su torre de origen etrusco y sus antiguas iglesias. Y en lo alto, el Cassero, una impresionante fortaleza medieval restaurada desde la que se abarca el bello paisaje del valle di Chiana.



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El enriscado pueblo de Barga, en la Toscana. ALAMY



12. Barga, un refugio inglés
En la provincia de Lucca, al norte de la Toscana, se encuentra este pueblo pequeño entre montañas, en el valle medio del río Serchio. Irresistiblemente lento, acoge bastantes residentes anglosajones, que no han desaprovechado un sitio tan idílico para crear un magnífico lugar donde disfrutar de la vida: talleres de artesanos, bonitas casas de piedra y palacios construidos por ricos comerciantes entre los siglos XV y XVII adornan las empinadas y fotogénicas calles que suben hasta una elegante catedral románica. Y entre toda esta belleza: cafés y terrazas en las que saborear los productos locales.


13. Murlo, agroturismo y senderismo
Tras unos 20 minutos conduciendo desde Barga se llega a este pequeñísimo pueblo entre montañas que apenas ha cambiado en 700 años. No tiene nada especial, cierto, pero sí ofrece un hermoso alto en el camino si estamos recorriendo en coche la región toscana.

Murlo se encuentra junto a un pequeño paraíso natural, la reserva de Basso Merse, con numerosos senderos para caminar, bonitos paisajes para fotografiar y muchas opciones para el agroturismo.



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Baños termales de Petriolo, en la reserva natural de Basso Merse, cerca de Murlo.LAURENT GIRAUDOU GETTY


La Toscana tiene mar, aunque a veces se nos olvide, y aquí los viajeros encontrarán nuevos e irresistibles atractivos. Desde playas y clubes turísticos hasta hallazgos como la isla de Giglio, antiguo enclave defensivo frente al litoral, en el mar Tirreno. Es la segunda en extensión de las siete islas que componen el archipiélago toscano. Aunque en estas costas naufragó el crucero Costa Concordia en 2012, de triste recuerdo, se trata de un lugar muy sugerente para pasar el día. Se llega en ferri desde Porto Santo Stefano, en Monte Argentario.


Exteror del 'palazzo' Pretorio, en el pueblo toscano de Certaldo. GUIDO COZZI GETTY

15. Certaldo y Boccaccio
Aquí nació el humanista Giovanni Boccaccio. Un funicular nos sube hasta la parte alta para contemplar uno de los pueblos medievales mejor conservados de Italia. La ciudad fue fundada por los etruscos pero tuvo una edad de oro en el Renacimiento, cuando llegó a ser el centro más importante entre Siena y Florencia. Hoy conserva su centro histórico intacto y cuenta, por supuesto, con un museo dedicado al autor de El Decamerón.

Florencia y la Toscana, de Lonely Planet, y en lonelyplanet.es
 
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Los 5 pueblos más bonitos del Pirineo aragonés




Rincones imprescindibles del Pirineo Aragonés / pixabay.com/es/users/mertxegranena-7074082/



Autor: Eduardo Basanta



El Pirineo aragonés afronta el final de la temporada de esquí ofreciendo lo mejor que tiene: preciosas montañas y unos espectaculares paisajes nevados.

Los pueblos de la parte norte de la provincia de Huesca esconden un aire soñoliento, un ritmo apacible cargado de antigüedad y silencio. Sus alrededores guardan infinidad de valles, praderas, bosques, ríos o acantilados. Todo lo que el espíritu aventurero que guardas en tu interior quiere recorrer.

Si todavía no conoces este rincón oscense puede que tengas que hacer un hueco en tu agenda y empezar visitando los 5 pueblos más bonitos del Pirineo aragonés que te recomendaremos a continuación





1. Sallent de Gállego



Vista de Sallent de Gállego / flickr.com/photos/jesusabizanda/




Sallent de Gállego es, desde el siglo XIII, una de las villas más importantes del Valle de Tena. A pesar de la influencia de modernidad que ejerce la estación de Formigal sobre el pueblo, todavía conserva sus tortuosas y estrechas callejuelas, un puente medieval del siglo XVI (más conocido entre los lugareños como 'Puente del Paco') y una deliciosa iglesia gótica.

El espléndido paraje natural de Sallent se sitúa a los pies del espectacular Embalse de Lanuza, cuyas aguas cristalinas te maravillarán.



2. Aínsa-Sobrarbe



Plaza Mayor de Aínsa / Wikimedia commons



Aínsa es uno de los pueblos medievales más bonitos que verás. Su espectacular Plaza Mayor se convierte en el centro neurálgico del esta localidad oscense. Los balcones que dan a la plaza siempre te recibirán repletos de flores y el campanario de su iglesia te permitirá tener un vista inigualable.

El paso de distintas civilizaciones (de celtas a musulmanes) por sus tierras le ha otorgado a Aínsa un halo histórico, lo que convertirá tu visita en un auténtico viaje en el tiempo.



3. Panticosa



Vista de Panticosa / flickr.com/photos/anaypacosancho/


Este pueblo pirenaico cuenta dentro de su término municipal con una estación de esquí alpino, Panticosa-los Lagos, además de un famoso balneario que, a su vez, también cuenta con varios kilómetros para los amantes del esquí de fondo. El balneario no se fue construido aquí por casualidad, ya que las aguas termales de la zona son conocidas desde la época romana.

Pero Panticosa no es sólo nieve y aguas termales. Concentra alguna de las mejores rutas de senderismo de toda la región. Una de las más sencillas es la ruta al Ibón de Sabocos, un precioso lago de origen glaciar a 1.900 metros sobre el nivel del mar.



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4. Broto


Vista de Broto / Wikimedia commons



Broto es un pequeño y precioso pueblo ideal por su situación para una visita al Parque nacional de Ordesa y Monte Perdido.

Cuando visites Broto hay varias cosas que no te puedes perder: la iglesia de San Pedro Apóstol, del siglo XVI, que funde el estilo gótico aragonés con el renacentista, el río Ara que divide a la localidad en dos barrios y el paseo a la Ermita de la Piedad, antigua iglesia románica del siglo XI.



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5. Tramacastilla de Tena


Vista de Tramacastilla de Tena / flickr.com/photos/[email protected]


Esta localidad situada en la comarca del Alto Gállego, a más de 1.200 metros sobre el nivel del mar, cuenta con algunas de las casas de piedra más bonitas de la región, así como una vista privilegiada sobre las montañas y unos atardeceres espectaculares.

Esta pequeña villa es sobre todo conocida por su iglesia, San Martín de Tramacastilla de Tena, del siglo XII, que quedó en ruinas para su posterior remodelación en el siglo XVII, además de por su excelente cocina donde destacan las migas.



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Después de leer este artículo querrás viajar a los Dolomitas
Montañas vertiginosas, valles verdes y profundos, y pueblos encantadores en una ruta con 11 paradas de Trento a Cortina d’Ampezzo


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Dos senderistas ante las Tres Cimas de Lavaredo, en el macizo de los Dolomitas, al norte de Italia. De izquierda GETTY IMAGES



Un experto en armonía como Le Corbusier dijo que sus paisajes eran “la arquitectura natural más perfecta del mundo”. Los Dolomitas, cordillera que se extiende por cinco provincias y tres regiones del norte de Italia, presentan verticales estructuras geológicas —con 18 picos por encima de los 3.000 metros— entre las que se abren valles majestuosos en los que conviven una inmensa variedad de especies de plantas y animales, una infinidad de pueblos de montaña, cuatro idiomas diferentes y mil leyendas.

Aquí hay mucho donde escoger: los inmaculados valles de la región de Trentino-Alto Adigio; los bellos pueblecitos del Véneto o la naturaleza salvaje de Friul-Venecia Julia. Cada zona con una arquitectura única, localidades preciosas y un patrimonio enogastronómico que combina influencias muy diversas. Declarado patrimonio mundial en 2009 por su belleza y su excepcional valor geológico, lo recorremos en 11 etapas fabulosas.




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Turistas y locales en la plaza del Duomo, en Trento (Italia). GILBERTO TREVISAN GETTY




1 Trento
Ciudad tranquila y señorial, su catedral es especialmente llamativa y su castillo, en lo alto, aún custodia ricos tesoros. Estéticamente, parece casi perfecta, hasta empalagosa, rodeada por montañas casi pegadas al centro histórico, como un decorado falso, demasiado cercano. Sorprende que la capital de la región del Trentino sea tan poco turística, a pesar de su historia y su relevante legado artístico: ciudad romana de importancia estratégica por su ubicación junto a los Alpes; sede episcopal desde el siglo IV, capital del ducado de Trento y sede del famoso Concilio (1545-1563) que definió los principios de la Contrareforma.

Trento conserva su Duomo original, mezcla de varios estilos, abierto a una plaza preciosa con pórticos que acogen cafés donde sentarse a contemplar la vida de la ciudad y su gente, como bastidores de un teatro. El Palazzo Pretorio, reconocible por una altísima Torre Civica del siglo XI con punta almenada y aspecto medieval, destaca en una esquina. Curiosos también son los apretados edificios de Case Cazuffi Rella, del siglo XVI, ejemplo de la arquitectura laica local, con fachadas cubiertas de frescos. Siguiendo por la Via Belenzaniaparecen más edificios nobles y bonitos, como los palacios Quetta y Geremia y la barroca iglesia de San Francesco.

Pero lo más representativo de Trento es su castillo, alzado sobre la ciudad, vigilando —en épocas pasadas— la ruta que comunicaba los valles trentinos con Alemania. Y si nos remontamos más aún en el tiempo, podemos seguir los rastros de la Tridentum romana en el subsuelo. En el Spazio Archeologico Sotterraneo (SASS) se ha sacado todo un barrio a la luz. Cruzando el río Adigio encontraremos otro barrio, el de Piedicastello, con aspecto de aldea y una pintoresca sucesión de casas, tras las que se puede tomar un vino en la bodega de la Associazione Nazionale Alpini, anclada en la década de 1970. Un buen lugar para planificar una ruta por los Dolomitas, que lo ideal es comenzar subiendo previamente —en teleférico— al monte Bondone, al oeste de la ciudad, donde se puede esquiar en invierno y disfrutar de la bici y el senderismo en verano.




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Dos excursionistas en la vía ferrata Bocchette Central, en el macizo de Brenta, en Dolomitas. HARALD WENZEL-ORF GETTY



2 Dolomitas de Brenta
Una de las mejores experiencias en el macizo de Brenta, al noroeste de Trento, es probar la altura en alguna de sus vías ferratas, espectaculares y al alcance de cualquiera con una mínima preparación física y (preferiblemente) con el acompañamiento de un guía alpino de Madonna di Campigio. A diferencia de otras —que recuperan trazados usados por los soldados en la I Guerra Mundial—, las de Brenta han sido equipadas expresamente para excursionistas, potenciando la integridad de la montaña y potenciando el paisaje. Para primerizos, la vía ferrata SOSAT (la 305B) es la opción ideal: accesible y panorámica, cuenta con secciones muy diversas en su recorrido por la Città dei Sassi, una vasta plataforma de piedras monumentales. Quienes tengan cierta experiencia pueden lanzarse a por la Via delle Bocchette Central, no demasiado difícil, la estrella de los Dolomitas de Brenta: uno de los recorridos más bonitos y adrenalíticos del macizo. Los más expertos pueden elegir la impresionante Ferrata Castiglioni.




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Atardecer en las torres de Vajolet, en Dolomitas. LORENZO TONELLO GETTY




3 Las Torres del Vajolet
Fabulosas formaciones de roca natural, las Torres del Vajolet son uno de esos paisajes que los amantes de la montaña recomiendan no perderse: espectaculares agujas de piedra que se elevan hacia el cielo, elegantes y majestuosas, como construidas por un arquitecto gótico. En los días claros se divisan incluso desde Bolzano, pero lo mejor es verlas de cerca desde el Rifugio Vajolet, el Rifugio Re Alberto I y el Passo Santer, que ofrecen tres perspectivas privilegiadas de esta maravilla geológica en el corazón del Catinaccio.




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Visitantes en el museo Archeologico dell’Alto Adige, en Bolzano, ante la momia de Ötzi. SOUTH TYROL MUSEUM OF ARCHAEOLOGY / FLIPFLOP COLLECTIVE




4 Bolzano
Algunas de las ocho bendiciones que antaño representaban el espíritu burgués de Bolzano —una casa bajos los pórticos, vino de viñedos propios en la bodega, casa de veraneo en el Renon, un banco en la iglesia, un palco en el teatro, una tumba familiar, ropa de casa suficiente para seis meses y una esposa bolzanina— siguen representando a esta localidad de bonitos edificios, iglesias, castillos y un centro cuidado y limpio, y que figura habitualmente entre las ciudades italianas donde mejor se vive. Animada y fascinante, concentra en su casco histórico toda la belleza del Tirol del Sur, y regala a los visitantes rincones maravillosos como la piazza Walther, la Via dei Portici o la piazza delle Erbe. Y entre las joyas de su patrimonio cultural, como el museo Archeologico dell’Alto Adige que custodia la momia de Ötzi, se encuentra el castillo Firmiano, sede principal de los seis museos de montaña de Reinhold Messner, así como el Museion y su colección de arte contemporáneo.




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La villa de Santa Maddalena y, al fondo, los montes Odle, en Val di Funes (Dolomitas). ACHIM THOMAEGETTY




5 Val di Funes y los Odle
Esa imagen idílica de un atardecer con una cabaña en mitad de una pradera verde y, al fondo, un perfecto anfiteatro de hermosas montañas existe. Está en Val di Funes, más concretamente en la villa de Santa Maddalena, y los riscos del fondo son los Odle, montes de perfiles increíbles que nos remiten al famoso alpinista Reinhold Messner —primera persona en ascender los 14 ochomilesprincipales del Himalaya y de coronar (junto a Peter Habeler, en 1978) la cima del Everest sin respirar oxígeno suplementario—, pues nació y escaló sus primeras montañas, con apenas 10 años, en este precioso valle surtirolés.

Entre las cumbres locales destacan el Sass Rigais y el Furchetta, que con sus siluetas severas y puntiagudas parecen casi inaccesibles. Las mejores vistas desde Santa Maddalena se consiguen desde el prado que hay frente a la Chiesetta di San Giovanni in Ranui. Y para quien no tenga reparos en darse una buena caminata, el Rifugio Genova y el Col di Poma, donde arranca el valle, proporcionan las mejores panorámicas.




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Dos ciclistas descendiendo del Passo Gardena, en Dolomitas. GETTY IMAGES




6 Passo Gardena
Otro de los puntos panorámicos imprescindibles en los Dolomitas es el Passo Gardena, con vistas —a 2.100 metros de altitud— al grupo del Cir, con los Odle a lo lejos, por un lado; las torres del Sella por otro; el Sassolungo, los Cinque Dita y Punta Grohman al frente y el Val Gardena, que se extiende hacia el valle del Isarco. Las montañas, los pastos, las laderas, las cerradas curvas de la carretera y hasta las nubes parecen colocadas en el lugar ideal por un paisajista; una parada obligada en la ruta.



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Estación de esquí de Lagazuoi, en la zona de Cortina d'Ampezzo, en los Dolomitas. FRANZ ABERHAMGETTY




7 Por la Conca Ampezzana
Imaginemos un enorme anfiteatro casi perfecto, flanqueado por las plateadas paredes de la Croda da Lago, de las Tofane, del Pomagagnon, del monte Cristallo y del Sorapiss. Añadamos unos bosques de color verde oscuro cubriendo las siluetas redondeadas de las colinas y amplios prados más claros que se pierden en la distancia. Luego salpicamos todo con unas cuantas casas. El resultado es Cortina d’Ampezzo y la Conca Ampezzana, dominio veneciano hasta 1511, posesión austrohúngara durante tres siglos y, tras la I Guerra Mundial, devuelta a Italia.

Cortina, en el centro de este extraordinario paisaje, es uno de los destinos más glamurosos de estas montañas. Esnob, austríaca, divertidísima, romana, aristocrática… única. En invierno se llena de apasionados del esquí (hasta 30.000 visitantes cada temporada) y en verano se pueden explorar a paso lento los innumerables senderos que se adentran en la naturaleza circundante, apenas contaminada y de excepcional belleza.




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Un senderista cerca del refugio Antonio Locatelli, frente a las Tres Cimas de Lavaredo, al fondo. NORBERT EISELE-HEIN GETTY




8 Las Tres Cimas de Lavaredo
En los Dolomitas hay montañas inmensas y majestuosas. Torres puntiagudas, algunas torcidas y otras de laderas tan anchas que parecen enormes alas desplegadas. Y luego están las Tre Cime di Lavaredo, tres grandes dedos rocosos que se elevan alineadas y verticales: un grupo inconfundible, convertido en símbolo del alpinismo mundial. Hasta la Cima Grande, en el medio, la Cima Piccola (pequeña), a su derecha, y la Cima Ovest (oeste) acuden miles de viajeros, senderistas y escaladores cada año con intenciones tan dispares como los cuatro puntos de acceso hasta ellas, distantes entre sí: desde el valle de Lanzo, en Pustería; desde el Val Campo di Dentro; desde el Val Fiscalina, cerca de Sesto, y desde Misurina, único punto de acceso que permite subir en coche. Escaladas por primera vez en 1869 (la Cima Grande), y míticas dentro del universo alpinístico, tengamos intención o no ascender a sus cimas resulta imprescindible acercarse a verlas por el magnético paisaje que componen.

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Panorámica del pueblo de Feltre, en los Dolomitas. GILBERTO TREVISAN GETTY



9 Feltre
La pequeña Feltre, con su casco antiguo en lo alto salpicado de palacios del siglo XVI, mantiene, como las ciudades amuralladas, un aura atemporal. El momento ideal para subir y pasear por sus calles empedradas, entre espléndidos edificios nobiliarios, iglesias y museos, es a finales de verano y principios de otoño, tras los frenéticos días del palio y antes de que las nieblas cubran el ambiente. Además de la Piazza Maggiore, resumen de la elegancia y refinamiento de Feltre, nos toparemos con sorpresas inesperadas como la Galleria d’Arte Moderna Carlo Rizzarda, dedicada a este artista local del hierro forjado que vivió entre los siglos XIX y XX, con una preciosa exposición de lámparas, jaulas, puertas, rejas y balaustradas.

Pero Feltre es conocida sobre todo como la ciudad pintada: muchos de los edificios de su centro histórico decoran sus fachadas con frescos o esgrafiados, como los palazzos Crico Tauro, Salce-Aldovini-Mezzanotte, con escenas de la mitología romana, y Tomitano, el antiguo Monte de Piedad, decorado con esgrafiados.



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Panorámica del Piani eterni, un verde valle glaciar en los Dolomitas de Belluno. FABIO PERELLI GETTY



10 Piani Eterni
El altiplano coronado por las cumbres de los Alpi Feltrini es uno de los escenarios naturales más espectaculares de los Dolomitas de Belluno. Ocupada originalmente por un enorme glaciar, la cuenca es actualmente una pradera (Paini Eterni, los llanos eternos) con barrancos y profundísimas grutas que se alternan con amplios pastos salpicados de establos y cabañas alpinas en las que se producen quesos extraordinarios.

Para llegar hay que superar el exigente sendero 802, de ocho kilómetros (unas tres horas de caminata), pero por suerte al final espera una gran extensión de hierba con una acogedora cabaña para descansar. En verano el paisaje es una maravilla, con rebecos que corretean entre los pinos negros y marmotas que dan la alarma con sus silbidos en cuanto ven intrusos a lo lejos.


11 Il Grido di Pietra
Conocido como el Grito de Piedra, el Campanile di Val Montanaia es una especie de tótem del alpinismo, al que se llega recorriendo el Val Cimoliana, de agreste paisaje lunar en el corazón de los Dolomitas del Friul. Un icónico campanario de roca hasta cuya cima de 2.173 metros se asciende por un sendero duro. Para quien no tenga ganas de subir, hay dos miradores frente al Campanile, a unos cinco minutos de distancia a pie el uno del otro.

https://elviajero.elpais.com/elviajero/2019/02/27/actualidad/1551286955_645085.html
 
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FIN DE SEMANA

Los 10 pueblos más bonitos de Castilla y León, según los lectores de EL PAÍS

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Las batipuertas de Candelario (Salamanca), una princesa noruega en Covarrubias (Burgos) o los tejados de pizarra del valle del Silencio (León). Un viaje al interior entre calles medievales, grandes bosques de sabinas y deliciosos embutidos



EL VIAJERO
10 ABR 2019





  • 1 La Alberca (Salamanca) El nombre de esta localidad salmantina, en el parque natural


    El nombre de esta localidad salmantina, en el parque natural de Las Batuecas-Sierra de Francia y a 1.048 metros de altitud, evoca arquitectura popular, bordados y el rojo punzante de los geranios en los balcones. Su singular entramado urbano fue declarado conjunto histórico artístico en 1940. El pasado otoño fue el pueblo más votado de Castilla y León por los lectores de EL PAÍS a partir una selección inicial de 250 localidades de menos de 10.000 habitantes de toda España. Más información: laalberca.com




    • 2 Pedraza (Segovia) Un recinto medieval sobre un peñasco, ceñido de murallas y con una sola puerta de acceso, que ha servido de plató de películas como 'Campanadas a medianoche', de Orson Welles (1965). En la plaza Mayor, durante el mes de julio (este año, los días 6 y 13), se celebran conciertos nocturnos de música clásica iluminados por cerca de 45.000 velas. Más información: pedraza.info




      • 3 Frías (Burgos) El castillo de los Velasco domina la pequeña urbe medieval de Frías, encaramada sobre un risco de piedra toba que se asoma al valle y a su famoso puente medieval sobre el río Ebro. La arquitectura popular de sus calles y casas con entramado de madera es uno de sus mayores atractivos, junto con la subida a la torre del castillo, con vistas a los montes Obarenes y el embalse de Sobrón. Más información: ciudaddefrias.es






        4 Candelario (Salamanca) Calles en cuesta, casas del siglo XVIII muy bien conservadas y las curiosas batipuertas, barreras que evitaban que el ganado penetrase en los zaguanes, son las señas de identidad de este pueblo salmantino, famoso también por sus jamones y embutidos. Más información: candelario.es




        • 5 Puebla de Sanabria (Zamora) Con unos 1.523 habitantes, Puebla de Sanabria se encuentra en el noroeste de Zamora, cerca de Galicia, Portugal y León. Su casco histórico se asienta sobre una loma dominada por el castillo de los condes de Benavente, levantado en el siglo XV por Alonso Pimentes. Además de la fortaleza, destacan sus calles con flores y corredores de madera y la iglesia de Santa María del Azogue, construida entre los siglos XII y XVIII. Más información: pueblasanabria.com



          • 6 Covarrubias (Burgos) Situada en la comarca de Arlanza y conocida como cuna de Castilla, Covarrubias atesora un rico patrimonio monumental entre el que destaca el Torreón de Fernán González, la única fortaleza castellana anterior al siglo XI que se conserva. Desde hace años, cada otoño se celebra en esta villa burgalesa el festival de música Notas de Noruega. Los conciertos se celebran en la capilla de San Olav, un proyecto de Pablo López Aguado y Jorge González Gallegos, y en la colegiata de Covarrubias, donde está enterrada la princesa Kristina de Noruega, esposa de un hermano de Alfonso X El Sabio. Más información: covarrubias.es

            SIGUE...

 
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  • 7 Castrillo de los Polvazares (León) Los arrieros maragatos dieron forma a este precioso pueblo de calles empedradas, fachadas de arcilla roja y puertas de vivos colores que atraviesa el Camino de Santiago a su paso por la provincia de León. En las afueras del pueblo se conservan los restos de un castro romano. Castrillo de los Polvazares es también conocido por su famoso cocido maragato. Más información: castrillodelospolvazares.netLUCAS VALLECILLOS ALAMY STOCK PHOTO




    • 8 Calatañazor (Soria) Esta pequeña villa soriana donde parece haberse detenido el tiempo se alza en la cima de una roca que domina la vega del río Abión. Sus sencillas casas con entramados de madera de sabina, paredes encestadas entretejidas con ramas y cubiertas de adobe le confieren un aire inequívocamente medieval. En Calatañazor Orson Welles rodó también escenas de su película 'Campanadas a medianoche'. Cerca, en la sierra de Cabrejas, se encuentra La Fuentona, una profunda surgencia donde nace el río Abión. Más información: calatanazor.es



      • 9 Peñalba de Santiago (León) La iglesia mozárabe de Peñalba de Santiago, del siglo X, es la joya de esta pedanía de Ponferrada ubicada en la vertiente norte de los montes Aquilianos, en la comarca leonesa de El Bierzo. El pueblo conserva su encantadora y montaraz arquitectura de madera y lajas de pizarra, que le han valido el reconocimiento como bien de interés cultural. Desde Peñalba se pueden emprender rutas a pie como el sendero circular de la Tebaida Berciana, de unos 18 kilómetros. Más información: peñalbadesantiago.es




        • 10 El Burgo de Osma (Soria) La silueta de El Burgo de Osma está marcada por la hermosa torre de su catedral, de estilo gótico, levantada sobre otro templo de estilo románico. En su interior se puede contemplar un precioso retablo de Juan de Juni y el sepulcro de San Pedro de Osma. Arropando la catedral, un conjunto medieval bien conservado, con antiguas casas sustentadas por soportales con columnas de piedra. Las murallas, el Palacio Episcopal, la plaza Mayor y la Universidad de Santa Catalina completan el catálogo monumental de la localidad soriana. burgodeosma.com

          https://elviajero.elpais.com/elviaj...554482983_627399.html?por=mosaico#foto_gal_10

 
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La Lisboa imprescindible para el que le guste comer bien

El país vecino tiene una gastronomía rica y honesta, un poco más atlántica que la nuestra mediterránea pero con claros nexos. Con esta ruta, la ciudad donde nuestro Tajo sale al mar dejará de ser un misterio, gastronómicamente hablando


Carmela Díaz
18.04.2019




La ciudad de Lisboa. (iStock)


Lisboa, una de las escapadas que elegimos los españoles en cualquier época del año, presenta una oferta gastronómica variada que abarca desde platos regionales hasta alta cocina, tanto nacional como internacional. Los viajeros encuentran un sinfín de lugares ideales para todo tipo de propuestas: panaderías, cafeterías, terrazas al aire libre, pequeñas tabernas o restaurantes de alto nivel. ¿Queréis conocer algunos de los imprescindibles? Comenzamos.


Solar dos Presuntos. Desde hace muchos años este restaurante tiene fama de servir algunos de los mejores arroces de Lisboa, como el negro de choco o el caldoso de langosta. Buen pescado (especialmente el bacalao) y marisco que se disfrutan en un ambiente con un punto decadente, aunque eso forma parte de su encanto. Suele estar lleno y no resulta difícil encontrarse con estrellas del fútbol luso en la mesa de al lado.


Casa de Fado. Uno de los atractivos que buscan los visitantes durante su estancia en Lisboa, es cenar mientras se escucha de fondo la voz desgarrada de un fado en directo. Frente a una taza de caldo verde (la sopa nacional de Portugal elaborada con col gallega, patatas y chorizo ahumado), Casa de Fado es un restaurante centenario que ofrece cocina tradicional mientras intérpretes de cierto prestigio entonan temas populares.


Alma. Sin duda, una de las referencias gastronómicas de Lisboa, un restaurante ideal para los paladares más sibaritas ubicado en pleno Chiado. Su estrella Michelin lo avala y el chef, Henrique Sa Pessoa, es uno de los más mediáticos del país. Platos inspirados en la cocina portuguesa y mediterránea con un buen juego de sabores y texturas. Atención a los aperitivos del menú que están riquísimos (también se puede pedir a la carta). Buen servicio y gran carta de vinos. Los precios son más elevadosque los habituales en Lisboa.




Alma.


El Decadente. Su ubicación es todo un acierto: se encuentra entre el funicular de Gloria y el mirador de San Pedro de Alcántara. Tiene una decoración de lo más cool y ofrece una propuesta gastronómica diversa en la que resulta imprescindible probar su Portugal en el plato, una cazuela de arroz con langostinos y pescado blanco. También es una buena opción para disfrutar de un brunch durante el fin de semana.


Sea Me. Es un establecimiento ideal para los amantes de los productos del mar servidos de todas las maneras posibles: crudos, al horno, ahumados, a la brasa, a la plancha, cocidos… Tú eliges cómo los prefieres y ellos te complacen. Un ambiente informal y un gran escaparate de marisco y pescado, te pondrá difícil la elección porque todo lo que sirven es producto fresco. Los ceviches están muy buenos y hay barra de sushi. Una advertencia: los fines de semana suele haber cola para entrar. Es uno de los sitios de moda.




Pulpo de Sea Me.


Fifty Seconds. Una experiencia gastronómica de altura de la mano de Martín Berasategui. Se encuentra en la última planta de la emblemática Torre Vasco da Gama, a 120 metros de altura (su nombre se debe a los 50 segundos que tarda el ascensor en subir allí). Las vistas bien merecen la visita, además de una cocina de inspiración mediterránea e internacional, bien elaborada y mejor presentada, que se puede degustar por menús o a la carta. Precios elevados para los habituales en la ciudad.


Belcanto. Cerca del Teatro Nacional encontramos este restaurante que está muy solicitado en los últimos tiempos. El gran chef Jose Avillez elabora una cocina tradicional portuguesa con toques de vanguardia y técnicas sofisticadas. En Belcanto también vas a encontrar una buena bodega, excelente servicio y posibilidad de carta o unos más que recomendables (y completos) menús degustación.




Belcanto


El hotel emblemático de la ciudad
¿Y dónde me alojo? Entre tanta propuesta gastronómica, vamos a hacer una parada en el hotel que posiblemente cuenta con la mejor ubicación de la ciudad. Parece un pequeño museo por la cantidad de maquetas de obras reales que alberga. El Pousada de Lisboa (perteneciente a Small Luxury Hotels of the World) está situado en el centro de la plaza del Comercio, corazón de la ciudad. Su entorno de lujo se completa con unas instalaciones decoradas al detalle, unos desayunos estupendos y un servicio a la altura. Además, si quieres probar algunas de las mejores carnes de la ciudad no tienes que salir de sus instalaciones: su restaurante Rib Beef&Wine ofrece buenos cortes y una carta interesante a precios estupendos. Déjate aconsejar y marida la cena con vinos portugueses. Y no te pierdas sus postres.


Eleven. Situado en las colinas del parque Eduardo VII, en los jardines de Amalia Rodrigues, su fabulosa ubicación ofrece algunas de las mejores vistas de la ciudad. El entorno, así como unos interiores elegantes y minimalistas, envuelven al comensal en una atmósfera ideal (pide una mesa junto a las cristaleras). El chef Joachim Koerper -aunque alemán- elabora una propuesta gastronómica que realza los productos mediterráneos y diseña platos que llegan a la mesa con un alarde visual y estético. Su muy buena bodega y un parking privado completan su oferta.




Restaurante Eleven.


Bistro 100 Maneiras. Un toque internacional en la gastronomía de la capital lusa de la mano del chef yugoslavo Ljubomir Stanisic. En un ambiente divertido, informal y situado en pleno Chiado, vas a encontrar una carta que mezcla creaciones inspiradas en la cocina portuguesa, yugoslava, francesa e italiana. Raciones generosas, buen producto nacional, ricas carnes, destacado ceviche y especial mención a sus postres. Una advertencia: hay un 100 Maneiras restaurante que ofrece menús degustación, por lo que hay que fijarse bien al hacer la reserva.

Una excursión imprescindible
Desde la estación central salen cada hora trenes que en apenas cuarenta minutos te dejan en el centro de Cascais. Un pueblo costero lleno de encanto e ideal para saborear las especialidades gastronómicas portuguesas. Si prefieres un almuerzo alejado del bullicio de los turistas, tienes que traspasar las puertas de la histórica ciudadela. Allí se encuentra la Taberna Da Praça. En un ambiente elegante y sereno vas a comer de maravilla por un precio moderado en el restaurante del hotel Pousada Ciudadela &Art District. Pide sus propuestas de tapas para compartir: mejillones, almejas, ensalada de pulpo o de bacalao, sardinas rebozadas, gambas al ajillo… ¡Buenísimas!




Taberna da Praça en el pueblo de Cascais.


Pharmacia. Nos adentramos en un establecimiento sumamente original porque su decoración se inspira en las boticas de antaño. Cada detalle del menaje y hasta del mobiliario rememora utensilios de laboratorio. Un establecimiento informal en el que elaboran cócteles de autor muy ricos, un tapeo interesante (patés, buñuelos de bacalao, tomates rellenos, croquetas…) y además disponen de un menú sorpresa para los más atrevidos. Otro punto fuerte son sus postres. Una experiencia muy divertida e instagrameable (para los fanáticos de esta red social).


Taberna Rua das Flores. Una taberna modesta, pequeña, pero llena de encanto si lo que realmente se desea es conocer la gastronomía portuguesa genuina y la cocina casera. El local suele estar lleno. Anímate con el plato del día (escrito en pizarra) que elaboran con los mejores productos del mercado. Sus petiscos (tapas) son variadas: desde unos ricos callos de bacalao, pasando por sardinas asadas, escabeches, almejas, mejillones, chipirones, jureles o casquería (como unas estupendas manitas de cerdo). También cuentan con muy buenos vinos: déjate aconsejar por la sabiduría gastro del propietario.


La marisquería de referencia. Ramiro. Si eres un fan del marisco, no lo dudes. Tienes que visitar Ramiro, considerada una de las mejores marisquerías de Lisboa. Para muchos, la mejor. Fue fundada en 1956 por gallegos y los hijos de los propietarios originales han continuado atendiendo el negocio. Gambas, percebes, carabineros, almejas, mejillones, langosta, bogavante, ostras, buey de mar… No falta la opción de un Cinco Jotas para los que prefieren ir abriendo boca con un buen jamón. Un producto de calidad y bien tratado a precios más que razonables.


¿Qué hay del afternoon tea?

En Portugal se puede degustar muy buen té (las islas Azores cuentan con lasúnicas plantaciones de té en Europa). Por ello os recomendamos una visita al hotel Valverde en la avenida de la Liberdade, que además se acaba de incorporar a losRelais&Chateaux. Allí, en un elegante edificio de fachada clásica, columnas y frisos con unos interiores repletos de charme, preparan un estupendo té de la tarde al estilo inglés que puedes disfrutar con champán. También merece la pena su brunch de los domingos que sirven en un oasis urbano, su jardín interior: puedes elegir el especial del hotel -bautizado como Da Avenida- o elegir a la carta (no te pierdas sus huevos pochados con carabinero y las especialidades del chef). Los martes y sábados organizan veladas de fado.




Brunch de Valverde.


El bocata típico. La bifana es a Lisboa lo que la franceshina a Oporto. Un bocadillo típico elaborado con finas lascas de carne adobada con vino y especias durante más de doce horas. Se sirve con una salsa sabrosa y contundente y se suele acompañar de cebolla (algunos añaden también mostaza). Un bocado sabroso y económico que será un perfecto tentempié durante tus caminatas. Dos de los lugares más típicos para probarlo son Casa das Bifanas o Alfonso a Torres.


La parada dulce

Lisboa es una de las ciudades europeas con más pastelerías en sus calles. Tropezarás con una en cada rincón y te resultará imposible no caer en la tentación de probar sus dulces: los portugueses elaboran una repostería deliciosa acompañada de buenos cafés. Citamos cuatro establecimientos de obligada visita.

  • Antigua confitería de Belem. Situada cerca del monasterio de los Jerónimos, aquí elaboran los famosos y únicos pasteles de Belén con una receta secreta que se mantiene inalterada desde hace siglos. Imprescindible también durante el período navideño su típico bolo-rei (parecido a nuestro roscón): impresionante.



Pasteles de Belem.


  • Versailles. Una de las pastelerías portuguesas más tradicionales ubicada en un local de los de antaño, con una decoración y una estética clásica. Hay que probar sus pastelitos de nata.
  • Confitería Nacional. Es una de las pastelerías más antiguas de todo el Viejo Continente (fue inaugurada en 1829). Tanto la fachada como el interior son preciosos. Trabajan bien todos los dulces, pero elige sus especialidades de chocolate y el bolo-rei.
  • Landeau Chocolate. Se afirma que elaboran una de las mejores tartas de chocolate del mundo (sin harina ni fermentos y con doble concentración de cacao). Cuando te aproximas al local, antes siquiera de traspasar sus puertas, te envuelve el olor a chocolate. Muchos devotos de su sabor y textura peregrinan a este establecimiento.

Mercado da Ribera. Merece la pena visitar este mercado lisboeta para conocer a fondo los productos y las especialidades del país. Además de todos los puestos de frutas y verduras frescas de la planta baja, es uno de los mejores lugares de la ciudad para comer -y con precios para todos los bolsillos-. Decenas de puestos con bocados portuguesas, cocina de autor, street food, caprichos gourmet… También podrás comprar los mejores productos típicos: latas de conserva, vinos, quesos, chocolate…



Mercado da Ribeira


Una copa con vistas

Después de un día intenso, nada mejor que hacer una parada para disfrutar de un gin-tonic fresquito o de un cóctel bien elaborado. ¿Quieres saborear tu bebida con un plus? Elige cualquiera de estas dos terrazas que ofrecen algunas de las mejores panorámicas de la ciudad.

  • Entretanto Rooftop Bar. Se encuentra en la séptima planta del hotel Chiado y ofrece unas vistas espectaculares. Es un entorno ideal para tomar una copa de vino mientras picas algo y cae el sol.
  • Sky Bar del hotel Tivoli Avenida Liberdade. Una azotea de lo más cosmopolita ubicada en el centro de la ciudad desde la que podrás contemplar los tejados lisboetas, el Tajo o el castillo de San Jorge. Y rodeado de gente guapa.

Comprar café portugués. Si te apetece traer un buen café en la maleta tienes que visitar Sa Pereira da Conceição. Allí también puedes encontrar las famosas (y bonitas) cafeteras de balão con las que podrás elaborar un café suave y delicioso siguiendo la tradición antigua.

https://www.alimente.elconfidencial...04-18/ruta-gastronomica-lisboa-viaje_1945282/
 
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pilou12

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Diez atracciones turísticas ocultas que debes visitar por Europa
Tesoros poco conocidos pero muy apreciados en las principales ciudades europeas


27/04/2019





Dom Arkhitektora de San Petersburgo




Europa tiene muchas y variadas atracciones turísticas que narran en cada una de sus piedras siglos de historia. Ciudades como Londres, París o Roma reunen a millones de personas atraída por sus monumentos. Pero en ocasiones, el brillo que emanan estas estrellas hacen olvidar que hay mucho más por descubrir en las ciudades que las acogen. Holidu, el buscador de alquileres vacacionales, ha recogido los tesoros mejor guardados de las ciudades europeas. Estos son algunos ejemplos.


Moscú
Todo aquel que visite Moscú recorrerá la Plaza Roja, el Kremlin o el famoso Teatro Bolshoi pero Moscú tiene otros tesoros por descubrir uno de ellos es Podpol'naya Tipografiya una antigua copistería subterránea que durante más de 100 años ha engañado a los transeúntes con un cartel que reza «comercio al por mayor de productos caucásicos», cuando en realidad se dedicaba a imprimir y difundir panfletos revolucionarios durante la Primera Revolución Rusa (1905-07), todo esto a escasos metros de la comisaría de policía.


San Petersburgo
Continuamos en Rusia para visitar la segunda ciudad con más secretos, la hermosa San Petersburgo. La que fue capital imperial durante más de dos siglos, regala al visitante con vistas al Mar Báltico y atracciones de sobra conocidas como el Hermitage, el Palacio de Invierno y la Catedral de Cristo Salvador. Sin embargo, San Petersburgo tiene una cara oculta que esconde joyas como





Dom Arkhitektora


A un paso de la Catedral de San Isaac se encuentra la Dom Arkhitektora, conocida como la «Casa de los Arquitectos» y fundada en 1932. Desde el exterior parece un edificio sin importancia, pero los interiores esconden un auténtico tesoro: la riqueza de sus detalles, las enormes dimensiones de las salas y la elegancia de su decoración te sumegirán en un majestuoso entorno que conserva la grandeza de tiempos pasados.

En el barrio de Tsentralny, en el corazón de la ciudad, se encuentra la casa museo de Gumilëv, historiador y antropólogo soviético con una vida accidentada. Después de pasar 14 años en un campo de concentración, vivió en esta casa los últimos años de su vida. Visitarla te ayudará a comprender su pensamiento y su influencia en la geopolítica postsoviética.


Ucrania
Si se va de vacaciones a Kiev, no se puede dejar de visitar el monasterio de la cueva y la catedral de Santa Sofía, pero si lo que se quiere es conocer los secretos mejor guardados de Kiev hay que explorar otras opciones como por ejemplo el Artkvadrat. Se trata de un teatro verdaderamente insólito; desde 1991 es el único en Ucrania que se basa completamente en la improvisación y el espectáculo en vivo. Especialmente dedicado para aquellos que viven al máximo el presente.


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Otra posibilidad es visitar el Muzey Komp'yuteriv Ta Prohramnoho Zabezpechennya. En un mundo cada vez más tecnológico, nunca está de más una visita al museo de historia de la informática. Cuenta con algunos ordenadores de la época de la URSS y consolas que han marcado la infancia de muchos, como el Commodore 64, la Sega Megadrive con su Mega CD y la Game Gear.


Berlín
La capital alemana no podía faltar en esta clasificación. alternativa, original y llena de historia, Berlín esconde tesoros por descubrir, que harán las delicias de los turistas más exigentes, que no se conforman con visitar la Puerta de Brandeburgo, el Reichstag y los restos del Muro de Berlín. Un ejemplo es el Filmrauschpalast, una delicia para los amantes del cine. Repleto de proyecciones originales y con una excelente calidad de audio y vídeo, Filmrauschpalast es un pequeño cine dentro de una antigua fábrica situada en el multicultural barrio de Moabit. Los tickets son baratos, hay pelis en versión original y se proyectan sin publicidad.


Londres
No cabe duda de que la capital del Reino Unido es uno de los destinos estrella de Europa. La mayoría de los visitantes llegan con una misión clara: visitar el Big Ben, hacerse una foto en una cabina roja, otra frente al Palacio de Buckingham y disfrutar de las vistas a bordo del London Eye, pero, una vez que has cumplido ¿por qué no ir en busca de las joyas escondidas que sólo una ciudad dinámica como Londres te puede ofrecer? The Castle Cinema, es un cine coqueto y acogedor situado cerca del Parque Olímpico. Fue fundado como cine independiente en 1913 y, tras haber cambiado de manos a lo largo de los años, se ha convertido en un cine con un hermoso lounge bar.


Viena, Austria
Viena, la hermosa capital austriaca, es una meca para los amantes del arte y la música y es conocida por la belleza de su Palacio Sissi, Schönbrunn y por el Museo Belvedere, pero tiene mucho más por descubrir como Schlosstheater Schönbrunn. Justo detrás del Palacio de Schönbrunn se encuentra esta coqueta joya con encanto propio. Es un teatro pequeño, delicadamente decorado que te impresionará por su belleza. Aquí podrás asistir a conciertos y obras de teatro de todo tipo.



Museo del Tercer Hombre


Otra opción es el Museo del Tercer Hombre, dedicado al famoso cine negro de los años 40 «El Tercer Hombre», ambientado en la Viena de la posguerra. El museo está situado en el distrito universitario de Wieden y homenajea a esta película con sus exposiciones su decoración.


Zagreb, Croacia
Visitar Zagreb no es sólo visitar su Catedral, el cementerio de Mirogoj y el Museo Mimara. La capital croata ofrece otras atracciones menos conocidas por los turistas, que hacen las delicias de los lugareños y presentan una sólida alternativa para quien quiere conocer su lado más auténtico. Backo Mini Express, en pleno centro encontrarás este encantador museo de maquetas de trenes. Con efectos especiales espectaculares recrean hasta tormentas en un entorno distendido dónde la única regla es divertirse.

https://www.abc.es/viajar/top/abci-...ebes-visitar-europa-201904270219_noticia.html







 
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pilou12

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LONELY PLANET
Tres países del Cáucaso para sorprender a viajeros que creen haberlo visto todo
Una ruta por la cordillera euroasiática que atraviesa Georgia, Armenia y Azerbayán, tres Estados emergentes con mucho por descubrir





Iglesia Tsminda Sameba, con el monte Kazbek de fondo, en Georgia. ANDREI BORTNIKAU GETTY



LONELY PLANET
16 MAY 2019

El Caúcaso es todavía un territorio poco trillado y todo un reto para viajeros que buscan nuevos caminos. La región es más pequeña que Reino Unido, pero comprende tres países —dos de ellos cristianos, uno musulmán— y al menos 16 idiomas locales, con sus respectivas peculiaridades culturales. Allí donde se encuentran Europa y Asia encontraremos huellas de rusos, persas o turcos, que junto a otras influencias menores han cristalizado en comunidades locales muy interesantes, pues mantienen añejas convenciones sociales mientras tratan de incorporarse a la modernidad europea. Algo que unido a un espectacular paisaje montañoso como telón de fondo hacen del Caúcaso un destino muy original.

Aguardan escenográficas rutas a pie o a caballo por las regiones del Gran Cáucaso (Svaneti, Kazbegi y Tusheti); ruinas de castillos, torres y antiguas iglesias en lugares pintorescos; estaciones de esquí, descensos en rafting y vuelos en parapente, o escalar el georgiano Monte Kazbed y otros cincomiles. O descender a las profundidades espeleólogas de Armenia y alcanzar la orilla del Mar Caspio, en Azerbaiyán, escenario de curiosos fenómenos naturales cercanos, como los volcanes de lodo.

Georgia, la Europa más sorprendente
En 2018 este país celebró su primer centenario como Estado independiente. Enclavado en un complejo nudo geográfico, entre Rusia, Turquía, Armenia y Azerbaiyán, su historia es larga y compleja. Ahora vive un momento de calma que anima a descubrir iglesias ortodoxas en altísimas cimas, ciudades excavadas en acantilados o monasterios medievales en valles verdes, especialmente en verano. Dicen que fue aquí donde nació el vino, buen motivo para lanzarse a recorrer el país en siete paradas imprescindibles.





Panorámica de la Ciudad Vieja de Panoramic Tbilisi, capital de Georgia. EMAD ALJUMAH GETTY



1. Tbilisi. La ciudad con más encanto del Caúcaso, y capital georgiana, combina en su centro histórico el pasado romántico del país con el deseo de modernidad y futuro: serpenteantes calles de casas elegantes e iglesias de piedra conducen hasta plazas sombreadas y barrios más modernos; mezcla de cafés bohemios con modernos bares lounge y curiosos hotelitos. La fortaleza de Narikala lo contempla todo desde lo alto, y de sus balcones de madera delicadamente tallados que recuerdan la influencia árabe saltamos al vanguardista palacio presidencial, cuya cúpula de vidrio en forma de huevo mira hacia el río. La excursión más típica desde Tbilisi es Mtskheta (a unos 20 kilómetros), capital espiritual del país que cuenta con tres lugares patrimonio mundial: la catedral de Svetiskhoveli y las iglesias de Samtavro y de Jvari.




Vista del pueblo de Ushguli, en la región de Svanetia (Georgia). GETTY IMAGES



2. Svanetia. Región de valles alpinos en el extremo noreste de Georgia, jalonados por picos nevados, es un apartado paraíso estival para senderistas, con idioma propio y una arraigada cultura tradicional, simbolizada por los 175 koshkebi(antiguas torres defensivas de piedra) que se conservan junto a sus pueblos, así como los viejos frescos de sus iglesias, con más de 1.000 años de antigüedad. En la poco accesible Tusheti los visitantes suelen alojarse en casas locales donde pueden probar delicias gastronómicas como el kubdari (pan relleno de carne). Y, siempre de fondo, impresionantes montañas de nieves perpetuas que superan los 4.000 metros.





Vardzia, ciudad excavada en la roca, en Georgia. EVA MENCNEROVA GETTY



3. Vardzia. Entre las pequeñas Capadocias que podemos encontrar en Georgia —como las impresionantes ciudades cueva como Uplistisikhe y Davit Gareja—, Vardzia es la que más sorprende al viajero: una localidad medieval excavada en un acantilado, casi en la frontera con Turquía. Llegar hasta ella requiere atravesar angostos cañones y tranquilos valles, visitando lugares como la fortaleza de Khertvisi, encaramada en lo alto de una roca, o el castillo de Tmogvi, con más de 1.000 años de historia. Vardzia, símbolo cultural para los georgianos, fue construida en el siglo XII por el rey Jorge III y su hija, la reina Tamar, y se convirtió en el bastión espiritual nacional en la frontera oriental. Hoy conserva más de 400 habitaciones, 13 iglesias y 25 bodegas de vino.





Un caballo en la región caucásica de Kazbegi (Georgia). Al fondo, la iglesia Tsminda Sameba. GETTY



4. Kazbegi. Con la silueta del legendario monte Kazbek presidiendo el paisaje circundante, Kazbegi es el lugar ideal para conocer (y recorrer) el Cáucaso georgiano. La imagen de la iglesia Tsminda Sameba silueteada contra el macizo del monte Kazbek cubierto de nieve es una de las más icónicas del país. Numerosas rutas de senderismo, equitación y bici de montaña recorren estos valles —glaciares, cascadas, pasos de montaña—, salpicados de pequeños pueblos aislados como Kazbegi. Llegar supone unas dos horas en coche desde Tbilisi a través de la Georgian Military Road, camino milenario que atravesaba estas montañas y formaba parte de la legendaria Ruta de la Seda.





Frescos del monasterio de Davit Gareja, en la región de Kakheti (Georgia). GETTY IMAGES



5. Davit Gareja. Este antiguo monasterio excavado en un solitario acantilado al sureste de Georgia, en la frontera con Azerbaiyán, se convirtió en la cuna de la cultura mística medieval y de la pintura al fresco. Las tumbas de los santos, los murales milenarios, un paisaje que parece de otro mundo o la misma forma de vivir en cuevas solitarias que eligieron sus gentes, hacen de este lugar una experiencia muy original. A pesar de estar bastante lejos, se pueden hacer excursiones de un día desde Tbilisi, Telavi o Sighnnaghi.

6. Batumi. Bienvenidos a la capital veraniega para los georgianos, a orillas del Mar Negro. Ambiente relajado, buenos restaurantes y cierta vida nocturna, entre elegantes casas estilo belle époque que nos remontan un siglo atrás, cuando Batumi vivió su gran momento como destino vacacional. Desarrollada entre finales del siglo XIX y principios del XX como punto final del ferrocarril desde Baku, que transportaba la producción de aceite hacia el Mar Negro, el cierre de la frontera con Turquía durante la época soviética desdibujó el auge de Batumi. Desde 2004 se ha intentado recuperar como atractivo centro turístico, reformándose el bulevar y la ciudad antigua.





Bodega en la ciudad de Telavi, en la región georgiana de Kakheti. GETTY IMAGES



7. Kakheti. La fama de los vinos georgianos ha dado lugar a la proliferación de rutas enoturistas, concretamente en la región de Kakheti, la Rioja georgiana, con multitud de bodegas que ofrecen visitas y catas, y en algún caso también alojamiento y restauración. Las denominaciones de origen no nos sonarán (Tsinandali, Mukuzani, Kindzmarauli, Akhasheni o Napareuli), pero las podremos conocer en degustaciones organizadas que, si se desea, se pueden combinar con visitas culturales como el monasterio de Alaverdi, la fortaleza Gremi o la ciudad amurallada de Signhagui.

Armenia, senderos por tierras sagradas
Hay pocas naciones con una historia tan antigua, compleja y trágica como Armenia, cuya riqueza cultural es pura resistencia a los infortunios. Un país repleto de monumentos sorprendentes y grandes paisajes que, sin embargo, no resulta fácil de explorar: las carreteras son complicadas, el transporte local no está preparado para el emergente turismo y, sin hablar armenio o ruso, la cosa se complica más. Pero solo por la extraordinaria colección de monasterios medievales de Armenia merece la pena el viaje. También por sus rutas senderistas en escenarios naturales espectaculares y, como guinda final, ciudades como Yereván, una de las más antiguas y carismáticas de Europa.





Turistas ante las ruinas de la catedral de Zvartnots, cerca de Yereván (Armenia). TIGRAN HAYRAPETYAN



1. Yereván. Por su situación central, la capital armenia es un buen punto desde el que recorrer el país mediante excursiones de un día: la mayor parte de los lugares de interés están a menos de dos horas en coche. La vida aquí es tranquila y los locales acostumbran a tomar café o cerveza en las muchas terrazas al aire libre que encontraremos en sus calles. Para el turista hay más atractivos: la Galería Nacional (con más de 19.000 piezas), el museo de Historia de Armeniao el moderno centro de Arte Cafesjian. Visita imprescindible para conocer su historia es el museo del Genocidio (entre 1915 y 1922 los turcos asesinaron a un millón y medio de armenios), ubicado a las afueras y con unas buenas vistas de la ciudad y, en días claros, del monte Ararat, símbolo histórico y religioso del país, que actualmente se encuentra en territorio turco, al otro lado de la cercana frontera. Una postal típica armenia es la del monasterio de Khor Virap, con las cumbres del Ararat al fondo, sobre todo a primera hora de la mañana, con la mejor luz.





Interior de la catedral de Etchmiadzin, en Armenia. SZILAGYI PALKO PAL GETTY



2. Echmiadzin. A 20 kilómetros de la capital, es otro de los hitos imprescindibles en un recorrido básico por el país. Se trata del Vaticano armenio, donde vive la máxima autoridad de su iglesia, el Catholicós. Dicen que la de Echmiadzin es la catedral cristiana más antigua del mundo y para atestiguarlo guarda reliquias como la lanza sagrada o un trozo (supuestamente) del Arca de Noé. Cuenta con otras iglesias patrimonio mundial, como Santa Gayané, Santa Hripsimé o Shoghakat.





El monasterio de Geghard, en el valle del río Azat, en la provincia armenia de Kotayk. GETTY IMAGES



3. Geghard. Armenia presume de haber sido la primera nación que hizo oficial el cristianismo (en el año 301), y conserva bastantes templos de aquellos tiempos; construcciones que atestiguan también cómo eran los ritos de aquel cristianismo primitivo. Entre los destacados se encuentran sus monasterios medievales, como el de Geghard, patrimonio mundial, y excavado (parcialmente) en la fachada rocosa de la garganta del río Azat. La leyenda dice que fue fundado en el siglo IV y sus capillas más antiguas son del siglo XII. Hay más ejemplos, como los monasterios de Kasagh Gorge o los del cañón Debed, Haghpat y Sanahin, también patrimonio mundial. La carretera del cañón es la vía principal entre Armenia y Georgia, y cuenta con hoteles y restaurantes en los pueblos que atraviesa.


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