Historias de Sekso Cítrico

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A ver, @Beltane, hermosa, que es lo que quieres que cuente, que no pueda haber contado ya por algún otro hilo.

Mira, voy a hacer un recopilatorio de otros post o algo, porque estoy vagurria pa escribir. Pero como lo prometido es deuda abro hilo, no sea que la @Aloha me diga que no tengo palabra.

Resumiendo mucho:

1. Descubrir el sekso es de lo mejor que me ha pasado en la vida

2. Adoro a los hombres

3. Me encanta f.ollar

4. Me gustaría editar un atlas catastral seksual para mis futuras descendientes

5. He f.ollado en algunos sitios raros

6. He f.ollado con algunos tíos raros

7. He contratado a fords escors

8. Soy heterosexual perdida, Charlize Theron mediante

9. Si... He fingido algún orgasmo por pena...
 

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en el pub, pinta en mano
A ver, @Beltane, hermosa, que es lo que quieres que cuente, que no pueda haber contado ya por algún otro hilo.

Mira, voy a hacer un recopilatorio de otros post o algo, porque estoy vagurria pa escribir. Pero como lo prometido es deuda abro hilo, no sea que la @Aloha me diga que no tengo palabra.

Resumiendo mucho:

1. Descubrir el sekso es de lo mejor que me ha pasado en la vida

2. Adoro a los hombres

3. Me encanta f.ollar

4. Me gustaría editar un atlas catastral seksual para mis futuras descendientes

5. He f.ollado en algunos sitios raros

6. He f.ollado con algunos tíos raros

7. He contratado a fords escors

8. Soy heterosexual perdida, Charlize Theron mediante

9. Si... He fingido algún orgasmo por pena...

2. a TODOS los hombres?

(pensando en el vice-presi, el pitufo del Tremedal, Ponciano y otros seres de similar presencia).
 
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Procedo a copiar y pegar post ya escritos con anterioridad en otros hilos. Parezco una concejala de urbanismo vaga.


EL POLVO MÁS DESAPROVECHADO

Pues nada. Una naranja mucho más joven que ahora, estaba disfrutando de una beca de estudios en el extranjero. Concretamente en Gran Bretaña. Yo, que en España soy una cosa de lo más normal, allí triunfaba que no veas. Soy morena y con curvas (bueno, con curvas entonces, ahora con lorzas, señor... la edad y los kilos, la película) y debía llamarles la atención, pero sobre todo soy LIMPIA, si amigas, limpita y huelo bien (os juro por Dios que TODOS me decían eso, qué bien hueles me decían, you smell so sweet y cosas así). El caso, mi periplo allí se terminaba y me volvía para España, así que montamos una fiestuki de despedida de la spaniard naranjil.
A todo esto, como detalle conmemorativo para mi cítrica persona, los escoceses del grupo se presentaron... con kilt. Si amigas, con kilt. Y a mi, que me gusta más un kilt que a un tonto un lapicero se me puso un mal cuerpo que ni la de leche. Yo no podía dejar de ver a aquellos maromos enfundaos en el tartan, y pensaba que no era serio ni decente, que me liase con ninguno en mi fiesta de despedida, que era la homenajeada y que no estaba bien. Y además, con cuál de ellos me liaba? San Andrés Bendito estaban tres de ellos como tres putos trenes de mercancías. Uno, me gustaba muchísimo, pero muchísimo. Era inteligente, culto y estaba muy bueno. Pero me había mantenido prudentemente alejada de él (nos tratabamos en clase y en alguna fiesta nos podíamos cruzar) porque sabía que era la clase de tío por la que yo podía terminar más colgada que un cuadro de Velazquez en el Prado. Y va el tío y aparece en mi fiesta (si, de Mecano, tal cual) y yo pensando que no teníamos tanta relación y que pintaba allí. Así que me acerco a él y le digo que güat a surprais de verle y me dice que se enteró de que me marchaba de vuelta y que le daba mucha pena pensar en no volver a verme.
Ejem... la combinación de la frasecita, el tono de voz bajo, el puto kilt de los cojones y unos ojos azules inteligentísimos bajo unas cejas rojas supercuquis... pues que quereís que os cuente. Mentalmente empecé a cagarme en todo por no haber cogido condones. Exteriormente trate de sonreir (temo que hice una mueca más cercana al gesto de una mona que de una humana) y me di media vuelta y me puse como a saludar, como a mirar por el rabillo del ojo a ver si le calibraba a él el rabillo debajo del kilt. Dios qué mal rato... luchando conmigo misma y mis institntos primarios, una pelea de poder a poder, vamos.
Total, que me empecé a poner mala de lo mío, muy nerviosa y acelere el ritmo de la ingesta alcohólica. Mucho. Al final decidí que mira, que total. Que a tomar por culo. Que eso que me llevaba.
Fui al baño y le dije a una amiga (que era la que me había organizao todo): mira, no te parezca mal, pero voy a tratar de follarme al maromo este. Se que es una putada pero tengo que irme ya con él que si no se va a cocer demasiao y luego no se le levanta.
Me arreglé rimel y morros, me pasé una toallita desmaquillante por la sobaca mora, porsiaca, y allá que fui. Con toda la artillería de campaña. Me había costao, pero allea iacta est....
Y ahí estaba el buen Mac, hablando con una hija de la gran p*ta que no se porque cojones apareció en mi fiesta si me odiaba y yo a ella. Atención señoras, que viene lo bueno. Mi Mac estaba departiendo alegremente con otra erasmus... si.... CON UNA p*ta GABACHA.
Me empecé a cagar en mi p*ta madre por lenta, me cagaba en la francesa por hija de p*ta, que voy al baño y me lo levanta, a cagarme en mi misma otra vez por torpe. Y a cagarme en la p*ta madre que parió a la francesa de mierda.
Total, que salgo fuera (la fiesta era en un pafeto del tío de un conocido) y me pongo a fumar un pitillo cual perdedora de mierda y cobarde de la pradera. Porque lo que tenía que haber hecho era darle una ostia en todos los morros a la p*ta gabacha. Pero no, soy una pringada y mucho mauser y mucha coña, pero a la hora de la verdad soy una mierdosa...
Asi que en ese puto momento, sin haberme pillao ni el pedo cachondo, me empieza a dar la versión "borrachera llorona". Empecé a llorar pensando en que me tenía que ir, en que no me había follao al mac´romo, en que nunca volvería a ver a muchos de esos amigos, yo había visto cosas que no creerían en España, güisquis más allá de Orión, pero todo se perdía como lágrimas en la lluvia... Un lllanto que no veas, con estremecimientos y todo. Unos hipos y una cosa que para que....
Así estoy yo, con toda la cara llena de churretones de rimmel, los ojos hinchaos, los mocos corriendo libremente por mi piel... cuando siento una mano que se apoya en mi espalda... me giro tratando de enjugarme las lágrimas y miro... a quien me encuentro? Al Mac? Pues no! El hijoputa debía seguir con la p*ta gabacha de mierda! Pero frente a mi estaba el hombre más amable que he conocido en mi vida. Era otro erasmus. Al que yo creo que ni había dedicao cinco segundos pues me pareció que era un parao (ignorante, eso es lo que era yo, una ignorante) y un bicho raro porque no hablaba y ponía siempre unas miradas como muy intensas. Y en esto que me fijo y me doy cuenta de que está muy muy bueno. Y me sonrie. Y yo, entre el pedo, (considerable) la pena, el cabreo y mi forma de ser, voy y le digo: Cómo te llamas? Es que nunca me acuerdo, lo siento. Debería saberlo y debería haberme dado cuenta de lo buenísimo que estás, pero como me pareces un puto friki la verdad es que no me había fijao. Así, con dos cojones. Es uno de los últimos recuerdos que tengo de esa noche. Y que él se puso a reir como un loco por lo que le había dicho. Caí en la cuenta de mis modales de mierda y trate de pedir disculpas, también traté de levantarme (estaba sentada en el suelo, cual colilla tirada) y no pude, me caí. Fue la primera de las muchas caidas de esa noche. Con una paciencia y una amabilidad infinitas me ayudó a volver al garito, se sentó a mi lado y se dedicó a escucharme mi rollo patatero contra Francia y sus gentes (mientras no dejaba de servirme todas las copas que le pedía). Mis recuerdos se empiezan a perder y desdibujar, se que terminé hablando en gallego y él mantenía su misma cara de interés y de atención. Se que en algún momento de la noche nos fuimos juntos, porque recuerdo perfectamente (casi se me caen las bragas) como me hablaba al oido al ir saliendo (lo que me decía ya ni flouers porque él también estaba tocado del ala y ya no hablaba en inglés). Se que paseamos por una zona de parques y se que en uno de los puentes nos besamos.
Ya no me acuerdo de más.
El siguiente recuerdo es el más atroz y poderoso dolor de cabeza que he sentido en mi vida. Sólo comparable, en nivel de porculización, con la sed tan espantosa que sentía. Me desperté en un banco de una estación de tren. Sola. Busqué instintivamente mi bolso y no lo encontré. Miré a mi alrededor y vi como la gente me miraba, debían ser las nueve o diez de la mañana de un domingo y no había mucho ambiente, pero los pocos que pasaban por allí debían flipar. Como buenamente pude busqué los aseos y entré. Miedo me daba, pero me miré al espejo. Pa que lo haría.... Era toda yo un horror humano. Entro a hacer pis y ya el remate. No llevo bragas. No pude ni pararme a pensar en ello.
No podía llorar aunque quería porque no me daba el cuerpo ya ni para eso.
Esoy en el baño pensando en como coxx llegar al consulado español y en que puñetas decir, porque identifiqué la ciudad en la que estaba pero (y eso no podía creerlo) estaba a 400 millas de donde vivía. No sabía que me había pasado y hasta cierto punto, tampoco quería saberlo.
Me sentía avergonzada, asustada, muerta del asco. No tenía un duro así que, con grandísimo pesar y repelús, bebí agua del grifo del baño en un aseo público en Gran Bretaña (que son unos guarros) pero es que me moría de sed.
Y salí del baño. Cual cristiana que va a la arena del circo a que se la coman los leones. En mi vida me he sentido tan culpable, tan sucia y tan subnormal. No sabía como lo haría pero tenía que volver a casa. Sentía unas ganas terribles de llorar, pero me dolía tanto la cabeza que no podía. Ni siquiera podía levantar la cabeza y mirar al frente. Me daba vergüenza que mi mirada se cruzara con la de los transeuntes que pasaban. Pero al final levanté la vista.
Y allí estaba él. De pie, esperando a la puerta del baño. Con mi bolso en una mano y una lata de CocaCola en la otra.
No me dijo ni una sóla palabra en las siete horazas de tren que duró el trayecto de vuelta. (no nos quedaba pasta para alta velocidad y fuimos en ferrobús...) Yo no sabía donde meterme. Pero estaba muerta y al final me quedé dormida otra vez. Cuando llegamos a casa ya era de noche. Me acompañó al piso que compartía. Sin decir ni mu. Yo no sabía si despedirme con un hasta luego, si darle un beso, si que... pero había una cosa que no podía dejar pasar. Asi que, sacando fuerza de algún sitio desconocido de mi misma y con la dignidad por los suelos le digo: Mira, no recuerdo que pasó anoche y puede que esto sea ofensivo para tí, pero... te pusiste condón?
Aún recuerdo su carcajada, aún me acuerdo de lo amablemente que me respondió. Del beso en la mejilla con que se despidió de mi y como me dijo que había sido la mejor noche de su vida. Y yo cagándome en todo, porque debió de ser también la mía, pero NO ME ACUERDO de nada, joder!!!
 
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EL POLVO MÁS VERGONZOSO

Berlín, finales muy finales de los años 90. Diez de la noche de un día de Noviembre, un frío de pelotas. Naranja y su follamigo Naranjo caminan hacia casa de la primera paseando por Unter den Linden, que es como muy de rigor si vas de visita a la ciudad. Hace frío. Naranja, ya más cachonda que la mona chita (porque Naranjo llegó al caer la tarde y como tenía hambre al llegar a casa no se folló sino que fuimos a un restaurante a cenar... decidme si no es pa cortarle los huevos), Naranja como digo ya va dándolo todo gracias al desembragamiento que Naranjo le provoca siempre, al alcohol de la cena y al frío. Gran apretujamiento y achuchoneo hasta el punto de que tiene que ser. Tiene que ser. Estábamos casi frente a la Puerta de Brandemburgo, pero yo ya no podía con las ganas. No puede ser de otra manera. Naranja ya no aguanta más. Nos metemos (le arrastro más bien) por una calle trasversal porque, pese al invierno y los árboles del paseo, la iluminación es demasiada para asegurarse intimidad. Nos vamos a la parte de atrás de un edifico que tiene como un pequeño patio inglés. El sitio es discreto e ideal. En un pis pas se soluciona el asunto, dejando a Naranja mucho más apaciguada. Pero.... cuando nos estamos reconponiendo las ropas (fue uno de nuestros polvos de mayor derroche de habilidad porque ninguno de los dos nos quitamos los pantalones vaqueros, seee.... hacía frío) intuimos dos sombras y una voz que nos reclama la documentación, en un alemán "raro".
Nos giramos con cuidado, Naranjo que abraza en plan protector, pero temo que estaba más acojonado que yo, porque él no habla alemán. Me mira, le miro. Miramos a dos maromos de uniforme "raro". No son la policia. Pero van como militarizados. Pregunto, como puedo, si hay algún problema. (yo no sabía que era delito fo.llar en la calle en Alemania). Me contestan que no, que por favor la documentación. Sacamos pasaportes. Se miran, nos miran. Nos piden que nos acerquemos a una luz para vernos bien las caras, vamos justo al lado de lo que parece una entrada trasera del edifico. Y ahí fue amigas, ahí lo vi.
Con las prisas del momento no nos dimos cuenta de que nos pusimos a fo.llar en la parte de atrás de la Embajada Rusa, justo bien enfocaditos por una cámara de seguridad. Hay que agradecer a los guardias rusos la decencia de esperar a que nos corríeramos antes de salir a pedirnos la identificación. Tomaron nota de nuetros nombres, nos dijeron que no pasaba nada y miraron a Naranjo con un aire de camaradería varonil que traspasa fronteras y culturas. Fue una mirada de: muy bien macho, le has echao un polvo que las ha dejao como una seda, así se hace, amigo.
Queeeeeeé cooooooorte!!! No ha sido lo peor que me ha pasado en la vida, pero durante 3 segundos me vi a mis misma en un Gulag haciendo trabajos forzados mientras mis padre escribían cartas a Amnistía Internacional en pos de mi liberación. Todo precioso. Si me atendiera al llegar, no pasaban estas cosas.


Edito que olvidé un detalle: Naranjo guardando el condón en el bolsillo y caérsele al sacar el pasaporte. Precioso todo.
 
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Procedo a copiar y pegar post ya escritos con anterioridad en otros hilos. Parezco una concejala de urbanismo vaga.


EL POLVO MÁS DESAPROVECHADO

Pues nada. Una naranja mucho más joven que ahora, estaba disfrutando de una beca de estudios en el extranjero. Concretamente en Gran Bretaña. Yo, que en España soy una cosa de lo más normal, allí triunfaba que no veas. Soy morena y con curvas (bueno, con curvas entonces, ahora con lorzas, señor... la edad y los kilos, la película) y debía llamarles la atención, pero sobre todo soy LIMPIA, si amigas, limpita y huelo bien (os juro por Dios que TODOS me decían eso, qué bien hueles me decían, you smell so sweet y cosas así). El caso, mi periplo allí se terminaba y me volvía para España, así que montamos una fiestuki de despedida de la spaniard naranjil.
A todo esto, como detalle conmemorativo para mi cítrica persona, los escoceses del grupo se presentaron... con kilt. Si amigas, con kilt. Y a mi, que me gusta más un kilt que a un tonto un lapicero se me puso un mal cuerpo que ni la de leche. Yo no podía dejar de ver a aquellos maromos enfundaos en el tartan, y pensaba que no era serio ni decente, que me liase con ninguno en mi fiesta de despedida, que era la homenajeada y que no estaba bien. Y además, con cuál de ellos me liaba? San Andrés Bendito estaban tres de ellos como tres putos trenes de mercancías. Uno, me gustaba muchísimo, pero muchísimo. Era inteligente, culto y estaba muy bueno. Pero me había mantenido prudentemente alejada de él (nos tratabamos en clase y en alguna fiesta nos podíamos cruzar) porque sabía que era la clase de tío por la que yo podía terminar más colgada que un cuadro de Velazquez en el Prado. Y va el tío y aparece en mi fiesta (si, de Mecano, tal cual) y yo pensando que no teníamos tanta relación y que pintaba allí. Así que me acerco a él y le digo que güat a surprais de verle y me dice que se enteró de que me marchaba de vuelta y que le daba mucha pena pensar en no volver a verme.
Ejem... la combinación de la frasecita, el tono de voz bajo, el puto kilt de los cojones y unos ojos azules inteligentísimos bajo unas cejas rojas supercuquis... pues que quereís que os cuente. Mentalmente empecé a cagarme en todo por no haber cogido condones. Exteriormente trate de sonreir (temo que hice una mueca más cercana al gesto de una mona que de una humana) y me di media vuelta y me puse como a saludar, como a mirar por el rabillo del ojo a ver si le calibraba a él el rabillo debajo del kilt. Dios qué mal rato... luchando conmigo misma y mis institntos primarios, una pelea de poder a poder, vamos.
Total, que me empecé a poner mala de lo mío, muy nerviosa y acelere el ritmo de la ingesta alcohólica. Mucho. Al final decidí que mira, que total. Que a tomar por culo. Que eso que me llevaba.
Fui al baño y le dije a una amiga (que era la que me había organizao todo): mira, no te parezca mal, pero voy a tratar de follarme al maromo este. Se que es una putada pero tengo que irme ya con él que si no se va a cocer demasiao y luego no se le levanta.
Me arreglé rimel y morros, me pasé una toallita desmaquillante por la sobaca mora, porsiaca, y allá que fui. Con toda la artillería de campaña. Me había costao, pero allea iacta est....
Y ahí estaba el buen Mac, hablando con una hija de la gran p*ta que no se porque cojones apareció en mi fiesta si me odiaba y yo a ella. Atención señoras, que viene lo bueno. Mi Mac estaba departiendo alegremente con otra erasmus... si.... CON UNA p*ta GABACHA.
Me empecé a cagar en mi p*ta madre por lenta, me cagaba en la francesa por hija de p*ta, que voy al baño y me lo levanta, a cagarme en mi misma otra vez por torpe. Y a cagarme en la p*ta madre que parió a la francesa de mierda.
Total, que salgo fuera (la fiesta era en un pafeto del tío de un conocido) y me pongo a fumar un pitillo cual perdedora de mierda y cobarde de la pradera. Porque lo que tenía que haber hecho era darle una ostia en todos los morros a la p*ta gabacha. Pero no, soy una pringada y mucho mauser y mucha coña, pero a la hora de la verdad soy una mierdosa...
Asi que en ese puto momento, sin haberme pillao ni el pedo cachondo, me empieza a dar la versión "borrachera llorona". Empecé a llorar pensando en que me tenía que ir, en que no me había follao al mac´romo, en que nunca volvería a ver a muchos de esos amigos, yo había visto cosas que no creerían en España, güisquis más allá de Orión, pero todo se perdía como lágrimas en la lluvia... Un lllanto que no veas, con estremecimientos y todo. Unos hipos y una cosa que para que....
Así estoy yo, con toda la cara llena de churretones de rimmel, los ojos hinchaos, los mocos corriendo libremente por mi piel... cuando siento una mano que se apoya en mi espalda... me giro tratando de enjugarme las lágrimas y miro... a quien me encuentro? Al Mac? Pues no! El hijoputa debía seguir con la p*ta gabacha de mierda! Pero frente a mi estaba el hombre más amable que he conocido en mi vida. Era otro erasmus. Al que yo creo que ni había dedicao cinco segundos pues me pareció que era un parao (ignorante, eso es lo que era yo, una ignorante) y un bicho raro porque no hablaba y ponía siempre unas miradas como muy intensas. Y en esto que me fijo y me doy cuenta de que está muy muy bueno. Y me sonrie. Y yo, entre el pedo, (considerable) la pena, el cabreo y mi forma de ser, voy y le digo: Cómo te llamas? Es que nunca me acuerdo, lo siento. Debería saberlo y debería haberme dado cuenta de lo buenísimo que estás, pero como me pareces un puto friki la verdad es que no me había fijao. Así, con dos cojones. Es uno de los últimos recuerdos que tengo de esa noche. Y que él se puso a reir como un loco por lo que le había dicho. Caí en la cuenta de mis modales de mierda y trate de pedir disculpas, también traté de levantarme (estaba sentada en el suelo, cual colilla tirada) y no pude, me caí. Fue la primera de las muchas caidas de esa noche. Con una paciencia y una amabilidad infinitas me ayudó a volver al garito, se sentó a mi lado y se dedicó a escucharme mi rollo patatero contra Francia y sus gentes (mientras no dejaba de servirme todas las copas que le pedía). Mis recuerdos se empiezan a perder y desdibujar, se que terminé hablando en gallego y él mantenía su misma cara de interés y de atención. Se que en algún momento de la noche nos fuimos juntos, porque recuerdo perfectamente (casi se me caen las bragas) como me hablaba al oido al ir saliendo (lo que me decía ya ni flouers porque él también estaba tocado del ala y ya no hablaba en inglés). Se que paseamos por una zona de parques y se que en uno de los puentes nos besamos.
Ya no me acuerdo de más.
El siguiente recuerdo es el más atroz y poderoso dolor de cabeza que he sentido en mi vida. Sólo comparable, en nivel de porculización, con la sed tan espantosa que sentía. Me desperté en un banco de una estación de tren. Sola. Busqué instintivamente mi bolso y no lo encontré. Miré a mi alrededor y vi como la gente me miraba, debían ser las nueve o diez de la mañana de un domingo y no había mucho ambiente, pero los pocos que pasaban por allí debían flipar. Como buenamente pude busqué los aseos y entré. Miedo me daba, pero me miré al espejo. Pa que lo haría.... Era toda yo un horror humano. Entro a hacer pis y ya el remate. No llevo bragas. No pude ni pararme a pensar en ello.
No podía llorar aunque quería porque no me daba el cuerpo ya ni para eso.
Esoy en el baño pensando en como coxx llegar al consulado español y en que puñetas decir, porque identifiqué la ciudad en la que estaba pero (y eso no podía creerlo) estaba a 400 millas de donde vivía. No sabía que me había pasado y hasta cierto punto, tampoco quería saberlo.
Me sentía avergonzada, asustada, muerta del asco. No tenía un duro así que, con grandísimo pesar y repelús, bebí agua del grifo del baño en un aseo público en Gran Bretaña (que son unos guarros) pero es que me moría de sed.
Y salí del baño. Cual cristiana que va a la arena del circo a que se la coman los leones. En mi vida me he sentido tan culpable, tan sucia y tan subnormal. No sabía como lo haría pero tenía que volver a casa. Sentía unas ganas terribles de llorar, pero me dolía tanto la cabeza que no podía. Ni siquiera podía levantar la cabeza y mirar al frente. Me daba vergüenza que mi mirada se cruzara con la de los transeuntes que pasaban. Pero al final levanté la vista.
Y allí estaba él. De pie, esperando a la puerta del baño. Con mi bolso en una mano y una lata de CocaCola en la otra.
No me dijo ni una sóla palabra en las siete horazas de tren que duró el trayecto de vuelta. (no nos quedaba pasta para alta velocidad y fuimos en ferrobús...) Yo no sabía donde meterme. Pero estaba muerta y al final me quedé dormida otra vez. Cuando llegamos a casa ya era de noche. Me acompañó al piso que compartía. Sin decir ni mu. Yo no sabía si despedirme con un hasta luego, si darle un beso, si que... pero había una cosa que no podía dejar pasar. Asi que, sacando fuerza de algún sitio desconocido de mi misma y con la dignidad por los suelos le digo: Mira, no recuerdo que pasó anoche y puede que esto sea ofensivo para tí, pero... te pusiste condón?
Aún recuerdo su carcajada, aún me acuerdo de lo amablemente que me respondió. Del beso en la mejilla con que se despidió de mi y como me dijo que había sido la mejor noche de su vida. Y yo cagándome en todo, porque debió de ser también la mía, pero NO ME ACUERDO de nada, joder!!!



Yo leí en directo este post en el hilo correspondiente. Y ahí yo vi el origen del por qué Naranja y sus cosas con Gabachistán. ¿Me equivoco?
 
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EL POLVO MÁS VERGONZOSO

Berlín, finales muy finales de los años 90. Diez de la noche de un día de Noviembre, un frío de pelotas. Naranja y su follamigo Naranjo caminan hacia casa de la primera paseando por Unter den Linden, que es como muy de rigor si vas de visita a la ciudad. Hace frío. Naranja, ya más cachonda que la mona chita (porque Naranjo llegó al caer la tarde y como tenía hambre al llegar a casa no se folló sino que fuimos a un restaurante a cenar... decidme si no es pa cortarle los huevos), Naranja como digo ya va dándolo todo gracias al desembragamiento que Naranjo le provoca siempre, al alcohol de la cena y al frío. Gran apretujamiento y achuchoneo hasta el punto de que tiene que ser. Tiene que ser. Estábamos casi frente a la Puerta de Brandemburgo, pero yo ya no podía con las ganas. No puede ser de otra manera. Naranja ya no aguanta más. Nos metemos (le arrastro más bien) por una calle trasversal porque, pese al invierno y los árboles del paseo, la iluminación es demasiada para asegurarse intimidad. Nos vamos a la parte de atrás de un edifico que tiene como un pequeño patio inglés. El sitio es discreto e ideal. En un pis pas se soluciona el asunto, dejando a Naranja mucho más apaciguada. Pero.... cuando nos estamos reconponiendo las ropas (fue uno de nuestros polvos de mayor derroche de habilidad porque ninguno de los dos nos quitamos los pantalones vaqueros, seee.... hacía frío) intuimos dos sombras y una voz que nos reclama la documentación, en un alemán "raro".
Nos giramos con cuidado, Naranjo que abraza en plan protector, pero temo que estaba más acojonado que yo, porque él no habla alemán. Me mira, le miro. Miramos a dos maromos de uniforme "raro". No son la policia. Pero van como militarizados. Pregunto, como puedo, si hay algún problema. (yo no sabía que era delito fo.llar en la calle en Alemania). Me contestan que no, que por favor la documentación. Sacamos pasaportes. Se miran, nos miran. Nos piden que nos acerquemos a una luz para vernos bien las caras, vamos justo al lado de lo que parece una entrada trasera del edifico. Y ahí fue amigas, ahí lo vi.
Con las prisas del momento no nos dimos cuenta de que nos pusimos a fo.llar en la parte de atrás de la Embajada Rusa, justo bien enfocaditos por una cámara de seguridad. Hay que agradecer a los guardias rusos la decencia de esperar a que nos corríeramos antes de salir a pedirnos la identificación. Tomaron nota de nuetros nombres, nos dijeron que no pasaba nada y miraron a Naranjo con un aire de camaradería varonil que traspasa fronteras y culturas. Fue una mirada de: muy bien macho, le has echao un polvo que las ha dejao como una seda, así se hace, amigo.
Queeeeeeé cooooooorte!!! No ha sido lo peor que me ha pasado en la vida, pero durante 3 segundos me vi a mis misma en un Gulag haciendo trabajos forzados mientras mis padre escribían cartas a Amnistía Internacional en pos de mi liberación. Todo precioso. Si me atendiera al llegar, no pasaban estas cosas.


Edito que olvidé un detalle: Naranjo guardando el condón en el bolsillo y caérsele al sacar el pasaporte. Precioso todo.



Qué fuerte, ultrajando la embajada rusa, verás Vladimir. No se le hace eso al líder.
 

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