Eva Cobo habla de la muerte de su hija con Toni Cantó: «Caí en una depresión muy fuerte y estuve un año sin poder salir de la cama»

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La actriz reside ahora en Torremolinos y sigue volcada en sus hijos y en un negocio de aceite de oliva​

«Me ha costado muchísimo superar lo que le pasó a Carlota. Caí en una depresión muy fuerte y estuve un año sin poder salir prácticamente de la cama. No podía entender que la gente siguiese su vida como si nada». Así de tajante se muestra Eva Cobo, la actriz y ahora empresaria, que vivió el duro trance en el 2011 de ver cómo su hija Carlota, fruto de su efímera relación con Toni Cantó, moría trágicamente en un accidente de tráfico provocado por un kamikaze.

Han pasado once años y Cobo ha aprendido a vivir sin Carlota, pero en una entrevista en la revista ¡Hola! no esconde que le costó muchísimo superar su muerte, con apenas 18 años.





En total Eva Cobo lleva casi veinte años retirada de la profesión que la lanzó al estrellato, la interpretación. En el 2004 escogió dejarlo todo para atender a su familia y se mudó a A Coruña. Llevaba una vida tranquila hasta que en el 2011 volvió brevemente a las portadas con la trágica muerte de su hija Carlota, fruto de su relación con Toni Cantó. Ellos se separaron antes de que naciese la niña y ni tenían relación antes de su muerte ni la han tenido después, explica. La joven dejó una profunda huella en A Coruñadonde pasó parte de su adolescencia.


Tras perder a su hija, se mudó a Londres con sus dos hijos y pasó allí nueve años, y desde hace uno, regresó a España y reside en Torremolinos. Por el camino de esta década, ha vivido una historia de superación, ya que su vida se truncó con la inesperada muerte de Carlota, que volvía a casa junto a su novio, sobrino del político Xavier Trías, cuando un coche en sentido contrario acabó con sus vidas.




Es lo peor y lo que nunca imaginas que te pueda suceder. Fue, además, tan inesperado... La niña se fue la madrugada del sábado 29 de enero. El domingo anterior me entró una necesidad enorme de visitarla en Barcelona. Ella vivía allí, porque estudiaba Dirección y Administración de Empresas en Esade. ¡Me fui al aeropuerto sin billete!», recuerda de aquellos días previos a su muerte.


«Viajé el lunes 24 y volví el jueves 27. Hicimos un montón de cosas, como ir de compras... Muchos planes de chicas. Me pidió que no me fuera. Yo le contesté que tenía que atender a sus hermanos y me contestó: "Mami, te quiero mucho". Y ya está... Un día después, al regresar a su casa en el coche de su chico, después de haber cenado con él, un kamikaze chocó contra ellos», lamenta.

Superar su muerte le costó muchísímo. «Caí en una depresión muy fuerte y estuve un año sin poder salir prácticamente de la cama. Me daba pena por mis dos hijos porque, a parte de lo que les había pasado con su hermana, se encontraron con que mamá estaba ausente. ¡No podía entender que los autobuses siguieran circulando, que la gente siguiera su vida como si nada!», añade.


«Me recomendaron que cambiara de sitio y nos fuimos a Londres para que los pequeños aprendieran inglés. Lo hice para superar unas circunstancias dramáticas. Y lo que iba a ser un año se terminó convirtiendo en nueve», explica en ¡Hola!.

Ahora reconoce que hay determinadas fechas en las que le da «el bajón», como su cumpleaños, Navidad... «y me dura hasta el 29 de enero, que es cuando se fue». Pero asegura que está bien «creo que vino a hacer lo que tenía que hacer y se fue cuando cumplió. Ahora me está esperando. No hay un día que no piense en ella y siento que me acompaña. Siempre llevo conmigo su cruz de bautismo. Es como si tuviese un ángel de la guarda», añade.


A sus 55 años, Eva Cobo no descarta retomar su carrera en el cine, el teatro y la televisión. Durante años fue chica Almodóvar, protagonizó series y programas y también se subió a las tablas en numerosas ocasiones. Pero ahora está centrada en su proyecto Decobo y en una empresa que organiza viajes estudiantiles a Inglaterra e Irlanda para aprender inglés, que fundó durante su etapa en Londres.
 

La actriz reside ahora en Torremolinos y sigue volcada en sus hijos y en un negocio de aceite de oliva​

«Me ha costado muchísimo superar lo que le pasó a Carlota. Caí en una depresión muy fuerte y estuve un año sin poder salir prácticamente de la cama. No podía entender que la gente siguiese su vida como si nada». Así de tajante se muestra Eva Cobo, la actriz y ahora empresaria, que vivió el duro trance en el 2011 de ver cómo su hija Carlota, fruto de su efímera relación con Toni Cantó, moría trágicamente en un accidente de tráfico provocado por un kamikaze.

Han pasado once años y Cobo ha aprendido a vivir sin Carlota, pero en una entrevista en la revista ¡Hola! no esconde que le costó muchísimo superar su muerte, con apenas 18 años.





En total Eva Cobo lleva casi veinte años retirada de la profesión que la lanzó al estrellato, la interpretación. En el 2004 escogió dejarlo todo para atender a su familia y se mudó a A Coruña. Llevaba una vida tranquila hasta que en el 2011 volvió brevemente a las portadas con la trágica muerte de su hija Carlota, fruto de su relación con Toni Cantó. Ellos se separaron antes de que naciese la niña y ni tenían relación antes de su muerte ni la han tenido después, explica. La joven dejó una profunda huella en A Coruñadonde pasó parte de su adolescencia.


Tras perder a su hija, se mudó a Londres con sus dos hijos y pasó allí nueve años, y desde hace uno, regresó a España y reside en Torremolinos. Por el camino de esta década, ha vivido una historia de superación, ya que su vida se truncó con la inesperada muerte de Carlota, que volvía a casa junto a su novio, sobrino del político Xavier Trías, cuando un coche en sentido contrario acabó con sus vidas.




Es lo peor y lo que nunca imaginas que te pueda suceder. Fue, además, tan inesperado... La niña se fue la madrugada del sábado 29 de enero. El domingo anterior me entró una necesidad enorme de visitarla en Barcelona. Ella vivía allí, porque estudiaba Dirección y Administración de Empresas en Esade. ¡Me fui al aeropuerto sin billete!», recuerda de aquellos días previos a su muerte.


«Viajé el lunes 24 y volví el jueves 27. Hicimos un montón de cosas, como ir de compras... Muchos planes de chicas. Me pidió que no me fuera. Yo le contesté que tenía que atender a sus hermanos y me contestó: "Mami, te quiero mucho". Y ya está... Un día después, al regresar a su casa en el coche de su chico, después de haber cenado con él, un kamikaze chocó contra ellos», lamenta.

Superar su muerte le costó muchísímo. «Caí en una depresión muy fuerte y estuve un año sin poder salir prácticamente de la cama. Me daba pena por mis dos hijos porque, a parte de lo que les había pasado con su hermana, se encontraron con que mamá estaba ausente. ¡No podía entender que los autobuses siguieran circulando, que la gente siguiera su vida como si nada!», añade.


«Me recomendaron que cambiara de sitio y nos fuimos a Londres para que los pequeños aprendieran inglés. Lo hice para superar unas circunstancias dramáticas. Y lo que iba a ser un año se terminó convirtiendo en nueve», explica en ¡Hola!.

Ahora reconoce que hay determinadas fechas en las que le da «el bajón», como su cumpleaños, Navidad... «y me dura hasta el 29 de enero, que es cuando se fue». Pero asegura que está bien «creo que vino a hacer lo que tenía que hacer y se fue cuando cumplió. Ahora me está esperando. No hay un día que no piense en ella y siento que me acompaña. Siempre llevo conmigo su cruz de bautismo. Es como si tuviese un ángel de la guarda», añade.


A sus 55 años, Eva Cobo no descarta retomar su carrera en el cine, el teatro y la televisión. Durante años fue chica Almodóvar, protagonizó series y programas y también se subió a las tablas en numerosas ocasiones. Pero ahora está centrada en su proyecto Decobo y en una empresa que organiza viajes estudiantiles a Inglaterra e Irlanda para aprender inglés, que fundó durante su etapa en Londres.


La entiendo perfectamente.

Esa sensación de que el mundo siga y para ti se haya parado.

La muerte de los hijos jóvenes es una muerte en vida para los padres. Es el único caso en el que entiendo que te encierres en la religión, porque no hay ninguna respuesta, ninguna razón, nada que te pueda hacer levantar cabeza.

Espero que además de sus hijos tenga un entorno más amplio que la apoye.
 
Se me ponen los pelos de punta...
Me acuerdo muchas veces de Eva y me pregunto cómo estará...
Recuerdo perfectamente aquel día...

No hay palabras para describir lo que tiene que ser perder a un hijo.

Me alegra saber de ella y que siga viviendo poco a poco y que se encuentre bien, dentro de lo que cabe.

Mucha fuerza Eva.
 
Detras del kamikaze que provoco el accidente que mato a la hija de Eva Cobo y a su amigo, hay una historia muy triste y nada agradable para el supuesto kamikaze.
 
Qué pena tan enorme leyéndola…. mi hija se llama igual que la suya, y cada vez que leía el nombre….😢. Recuerdo que en su día también me dió una lástima infinita la abuelita de la niña, se la veía devastada de dolor.
 

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