Letizia, malencarada, malvestida y poco profesional (1 Viewer)

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MARÍA FIDALGO CASARES/ MUNDIARIO

La primera vez que los actuales Reyes presiden la sesión de apertura de las Cortes, y España, en alerta 4, desplegó a más de cuatro mil agentes para velar por su seguridad y de todos los miembros del Congreso. Se antojaba una jornada incómoda por las amenazas de la izquierda radical que por primera vez tenía una gran presencia numérica en la cámara. La compostelana Bescansa había advertido a Letizia en un tweet que sería insultada con sus hijas. El horno no estaba para bollos y parecía lo más lógico que buscara un modelo serio, discreto y austero para pasar lo más desapercibida posible. Pero ni así... Tuvo que dar la nota con su indumentaria y la de las niñas.

Sin embargo, su afán de starlette desubicada fue lo de menos, porque lo que fue más censurable no fue la elección de su ropaje, sino su comportamiento muy poco profesional.

Todas las miradas del mundo de la moda y del couché estaban esperando el traje de Doña Letizia en su comparecencia como reina en la XII legislatura. Se sabía que esta vez no podía aparecer exhibiendo sus brazos de halterofílica liliputiense. Por la época del año no podía ir a cuerpo gentil, aunque la verdad lo ha hecho con reiteración, y la seriedad del acto impediría su obsesión por el ceñido excesivo y la exhibición de anatomía que ha prodigado desde su coronación, tan impropios no sólo de una reina, sino de cualquier mujer elegante que se precie, como hemos comentado en nuestros exitosos artículos de MUNDIARIO.

¿Qué llevaría? Pues no se esmeró y repitió modelo: lo había llevado ya cuatro veces, entre ellos una fiesta de la Hispanidad. Un abriguito diminuto de tweed imitación Chanel en color azul plomo, cómo no de Varela. Kate Middelton había llevado uno muy parecido y las comparaciones son odiosas como podrán apreciar en las fotos.






Imágenes de la reina española.


Un abriguito que en su momento nos hizo escribir… “Menos mal.. Pero ah! ¡Qué raro! ¿No le queda demasiado ceñido?. Y cuando se dio la vuelta, vimos algo inaudito… ¡La parte de atrás no era un abrigo, era de una tela distinta, más elástica y fina para que consiguiera ceñir la cintura y poder marcar un exagerado busto por delante y sus nalgas por detrás!… algo que ningún abrigo normal podría hacer por muy a la medida que lo llevase. Era un trampantojo, es decir era un vestido ceñidísimo, casi reventón, y para que pareciera un abrigo sólo la tela de abrigo estaba en la parte delantera, y la de la trasera en surrealista argucia la comprimía de tal manera que parecía que "envasaba su cuerpo al vacío". Al andar se le marcaban las ingles y una antiestética cremallera dividía su espalda.

En esta ocasión el “abrigo” se vio que vislumbraba hasta los omóplatos y no es una exageración como puede comprobarse en las fotos. El de la Middelton, aun siendo algo ajustado era un abrigo de verdad, y claro no ceñía, por lo que era muy elegante y éste, más propio de una starlette.

En esta ocasión el “abrigo” se vio que vislumbraba hasta los omóplatos.


Estaba guapa de cara y no se pasó con el maquillaje, aunque alguien con seso debería decirle que esas pestañas postizas son completamente inapropiadas.
El peinado nada lucido, el pelo muy lamido y poco estructurado con cierto aspecto de desaliño, en un moño como de Bernarda Alba. Los zapatos y el bolso correctos y los pendientes en dos colores de esos joyeros que invitan a su madre en vacaciones a la elitista masía. Por cierto que algunos medios comentaron un moratón que llevaba en la pierna. Curiosamente el moratón era "rectangular", lo que podría apuntar a que no era un moratón accidental, sino producto de algún tratamiento estético de radiofrecuencia o similar. Ella tiesa como una vara, esa postura que aumenta ópticamente su pectoral tipo Afrodita A y que ha hecho que los franceses la apostillen "la baggette".

Los modelos de las niñas

A ella le pudo su afán de ceñirse en lugar de buscar algo más correcto y discreto. y tal vez para contrarrestar su frivolidad, para las niñas eligió –¡Dios mío!– unos trajes muy austeros y holgados de línea campesina. Sin abrigo, en pleno mes de noviembre mesetario. Estaban monas porque las niñas son luciditas, pero toda una bofetada social y protocolaria a un acto que hubiera exigido unos trajes más "vestidos". En la misma línea, Laura Ingalls y la cieguita cuando asistían al oficio dominical con el macizo Michael Landon en la Casa de la Pradera, eran mucho mas elegantes.

El de Leonor se atemperaba un poco por el colorido bermellón, pero el de Sofía, gris rata era directamente de hospiciana de Dickens. El rechamante modelo que luce Leonor en el Museo de Cera –esa imagen que hace parecer angelicales a las niñas de El Resplandor– asemejaba para una recepción en el Buckingham Palace al lado de estos modelos bucólico-pastoriles que les plantó Letizia. Los zapatos demasiado informales, aunque costaban la friolera de 130 euros para ser una simples manoletinas y las medias transparentes de cristal muy poco apropiadas para unas niñas que hubieran debido llevar leotardos que rebajarían lo minifaldero de su metraje. Nada digamos de sus peinados un tanto infantiles. Quizás por su complejo de clase, Letizia suele evitar poner lazos a sus hijas porque los llevaban en Oviedo las "niñas bien", mientras ellas que ella de clase humilde, según se ha publicado, sufría al tener problemas incluso para pagarse la calefacción.




Leonor y Sofía se portaron como lo que son, niñas, muy alegres y risueñas.


Una actitud poco profesional

La Reina Letizia, que suele resbalar en asuntos de protocolo, de nuevo volvió a saltárselo, pero esta vez llegando a la grosería.

Desde las 12:00 horas de la mañana, Letizia lució un rostro malencarado. Cuando bajaron del coche, Felipe saluda a Rajoy, ella le da la espalda, Rajoy tuvo que forzar la situación hasta que consiguió que le saludara. Cuando llegó el saludo fue seco. Ella, desatenta y poco profesional con el parapeto de estar pendiente de las niñas con un comportamiento ridículo que rayaba la sobreactuación. Así continuó el trayecto que hicieron andando, el Rey delante saludando a los presentes y al público y ella mirando y aleccionando a sus hijas de forma continuada. La prensa achacó su "seriedad" a los republicanos del hemiciclo. Algo que no es cierto porque ya la traía de casa... y la hemos visto otras veces con ese gesto adusto sin que hubiera un republicano activo por los contornos, como es el caso de los actos militares o recientemente en uno de los actos del Princesa de Asturias.

Alguien tiene que explicarle que una profesional de la representación no se puede permitir el lujo de mostrar su malestar en un acto. Y más cuando goza de innumerables privilegios por ello.
¿Se pagaría a un peso pesado de la imagen por su presencia en un acto si éste tuviera cara de perro?

Su semblante contrariado no cambió cuando hizo su entrada en el hemiciclo. En los discursos de Ana Pastor y Felipe VI en lugar de mostrar respeto e interés, no vislumbró ni un solo gesto de empatía. Altiva y tan molesta que hasta la prensa cortesana e informativa llamó la atención. La única que obvió esta realidad fue Hola, que la describió como "seria y elegante" Ni se alteró cuando el Rey acabó su intervención y la miró en busca de complicidad y de apoyo, sabiendo que el discurso era un
difícil trago para su marido, dado el ambiente de la cámara, único en la historia de la democracia reciente. Un discurso en que su marido estuvo espléndido. Como episodio sobrenatural cuando oyó el himno se puso un momento ojiplática. Las fotos así lo evidencian pero nadie se lo explica.

En el besamanos nada varió

En el posterior besamanos la actitud de la Reina no varió. Doña Letizia saludó a los desfilantes con un seco 'buenos días' centrada en que sus hijas lo hicieran bien y saludaran con corrección. Sólo cambio el tono con algunos políticos, entre ellos una socialista catalana"castigada" por votar no a Rajoy.

La reina volvió a exhibir otra falta absoluta de respeto cuando impidió a Sofía terminar de saludar a la última persona y antes de terminar se llevó a las dos.




Descripción de una escena bochornosa

Al concluir el besamanos, la Reina hizo un pequeño corrillo con Leonor y Sofía y las acompañó a sentarse en uno de los sofás del Salón de los Pasos Perdidos, y se produjo una bochornosa escena, de tal calibre que hasta la prensa cortesana ha intentado justificarla con argumentos imposibles, como cierto malestar de la niña Sofía A la niña no le pasaba nada, de hecho fue la primera en levantarse cuando el padre las llama. La Reina presiona a las niñas empujándolas con firmeza por la espalda y las lleva hasta uno de los sofás del Salón de los Pasos Perdidos. Pasa delante del grupo formado por el presidente Rajoy, Ana Pastor y Felipe VI, que pensando que se acercan a ellas, se giran y sonríen, pero ella ni corta de perezosa, los esquiva sin mirarles y en una especie de pirueta hace un hueco para pasar de largo y sentarse en el sofá, ella en medio de las dos. Y el grupo, más educado que ella, tiene que darse la vuelta para no darle la espalda.

Uno de sus amiplín con las personas más importantes del país. Una papeleta para el rey, la presidenta del Congreso, al Presidente del Senado, al presidente del Gobierno que no sabían dónde meterse. A Rajoy se le intuye un gesto de retranca gallega de "cousas veredes". El Rey en dos ocasiones tiene que hacer un movimiento para que se levanten a su esposa y a sus hijas, uno con la cabeza y otro con la mano.Esto no es justificable, ni en protocolo real ni social, es de una pésima educación Si las niñas necesitaban sentarse, debería haberlas acompañado al sofá, hacer un gesto a los presentes significativo al pasar. y ella haberse quedado de pie con el grupo.

En este tipo de actos ya que ella suele resbalar... ¿Por qué no se le impone la presencia de la Reina Sofía? En fin, un capítulo más de una Reina que no aprende y lo peor, no quiere aprender. Cada vez más voces culpan a Felipe que está haciendo un gran papel como monarca constitucional. Sin embargo, eligió una mala compañera de viaje, dado el cargo que ostenta. Pero ya que la elección está hecha debería tomar cartas en el asunto y no permitir faltas de profesionalidad como estas. No se puede consentir una Reina mal encarada, mal vestida y poco profesional en el solemne acto de apertura de la XII legislatura. Tienen un cargo de representación y no de gobierno y lo tienen que hacer con la máxima corrección que ese es su papel y más en los tiempos que corren. Tiene una disyuntiva, o divorciarse, que es lo que preferirían muchos o abandonar el trono como hizo Eduardo por Wallis Simpson. No sería la primera vez ni la última, porque si espera que Leticia cambie... vamos aviados.
 

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Ya se encuentra en el tema de María Fidalgo. No sé por qué lo han concentrado todo ahí pues hay que bucear para encontrar los artículos nuevos, pero sí, ya está colgado.
 
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