Crímenes de la extrema izquierda




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Alfonso Ussía​

La pobre Flores​

24 enero 2021
Llegaron a la plazuela de la iglesia los empleados municipales. Los había enviado allí la alcaldesa comunista de Aguilar de la Frontera. La alcaldesa tiene en su despacho, presidiendo la estancia, un cartel con su nombre en caracteres árabes. Los funcionarios iniciaron las labores de demolición de la Cruz de piedra. Una Cruz cristiana de piedra. Un insulto visual para la pobre Carmen Flores, que sueña con una Al-Andalus donde habría de cubrir su rostro con un velo. En este caso, la ocultación de su rostro equivaldría a la delicia estética. Tiene aspecto de “seño” de niños de familia bien de los años cincuenta. —Niños, a portarse bien mientras yo voy al “váter” 0151—. Costó mucho mutilar a la Cruz por su base. Seguidamente, los empleados municipales abandonaron el símbolo supremo de la Paz y la Concordia en un vertedero infame, un altozano desde el que se contempla un maravilloso paisaje olivarero. La Cruz apenas alcanza los dos metros. Para mí, que su vecina de Cabra, utilizó a la “seño” para valorar las dificultades que pueden presentarse para culminar su único proyecto en el Gobierno. Derribar la Cruz del Valle de los Caídos. Una Cruz de granito del Guadarrama con más de cien metros de altura. Si resultó trabajosa la destrucción de la Cruz de Aguilar de la Frontera, Carmen Calvo se habrá decidido por el método a emplear en Cuelgamuros. La Goma-2. A cambio de la libertad de una decena de terroristas más, Otegui le proporcionaría el explosivo sin otras pretensiones.
Rebanar por su base una Cruz de piedra levantada junto a una iglesia en un pueblo de Andalucía, es de una vileza insuperable
La “seño” acusa mucho resentimiento en su rostro, y más aún en su mirada, camuflada tras el parapeto de sus gafas. Algunos vecinos le han solicitado que reúna los ejemplares del Corán de su afligida Biblioteca Municipal y los deposite en el vertedero. Pero no lo hará. Ella es partidaria de la dominación árabe, que ya se está produciendo. Y si no lo fuera, temblaría de pánico. En el año 711, los ejércitos de Don Rodrigo se enfrentaron a los invasores, y en el 2021 no es necesario tanto sacrificio. Marlaska se está ocupando de ello sin que sean necesarios los ataques y las defensas. La “seño” prepara el terreno. No se puede consentir que los musulmanes que nos están invadiendo en silencio se topen con cruces cristianas. Se trataría de una falta de educación y una grosería con el siglo décimo, del que no se han movido desde el siglo décimo, mismamente. Pero también debe recapacitar la alcaldesa comunista de Aguilar de la Frontera respecto a sus conciudadanos heridos. Rebanar por su base una Cruz de piedra levantada junto a una iglesia en un pueblo de Andalucía, es de una vileza insuperable. Pero más aún, más vil y cobarde, es dejarla tirada en un vertedero de basuras. ¿A qué obedece tanto odio?
Claro, es comunista.
Podrán derribar diez mil cruces, que otras diez mil se alzarán para sustituirlas. Un millón de Cruces en el vertedero, y un millón de nuevas Cruces elevadas al aire. La “seño” es muy poquita cosa para destruir Cruces. Por otra parte, los cristianos y católicos de España llevan una Cruz muy firme y sostenida en su ánimo. Esta pobre Flores, esta perversa flor del rencor, la envidia y la incultura, propias de su ideología vencida, puede ordenar mañana que sea incendiada la iglesia. A tanto no se atreverá, pero existen muchos precedentes históricos que prueban hasta que límite de arrebato de odio pueden llegar los suyos. Lo mismo. A iglesia incendiada, iglesia construida.
Lo primero que harán los vecinos de Aguilar de la Frontera cuando deje de ser alcaldesa esta pobre muchacha entrada en años será reponer la Cruz
Para mí, que este saco de frustración que responde al nombre de Carmen Flores, muy folclórico por cierto, tendría que dedicarse a limpiar, asear y mantener los servicios públicos de su pueblo, arreglar los baches, comprar libros, atender a los necesitados —como hace la Iglesia, ahora con mayúscula—, y llevar a cabo todo lo que se supone que debe preocupar a un alcalde. Lo primero que harán los vecinos de Aguilar de la Frontera cuando deje de ser alcaldesa esta pobre muchacha entrada en años será reponer la Cruz. Y ella tendrá que tragarse su envidia talibana, su odio secular y su aliento de cianuro.

COMUNISMO