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Air New Zealand pondrá a dormir a los pasajeros de clase turista

Air New Zealand pondrá a dormir a los pasajeros de clase turista



Los vuelos largos en los asientos más baratos son una lata, uno no sabe cómo colocarse ni cómo intentar echar una cabezada, porque por mucho que intentes inclinar el asiento y acomodar la cabeza siempre estás incómodo. Pues poco a poco las aerolíneas intenta mejorar estas cosas y ahora Air New Zealand acaba de desvelar su nuevo proyecto que pondrá a dormir a los pasajeros de clase turista en los vuelos más largos.
Una revolución en los vuelos de larga distancia que desde luego facilitará los desplazamientos: literas en medio de la cabina de turista para poder echarse una cabezadita y llegar estupendos a destino.



Airnz Prototype Economy


Según lo que ha adelantado Air New Zealand, el Economy Skynest consistirá en seis cápsulas para dormir en plena cabina de turista. De momento lo que no han confirmado es dónde las van a colocar exactamente pero sí se sabe que tendrán aproximadamente dos metros del largo por 58 centímetros de ancho y estarán equipadas con almohada, sábanas, manta, tapones para los oídos y cortinas para dar privacidad. No descartan tampoco añadirles luces para leer o enchufes USB.


Economy Skynest es el resultado de tres años de desarrollo e investigaciones por parte de Air New Zealand con opiniones de más de 200 clientes en su centro de innovación Hangar 22 en Auckland. Lo más importante es que la aerolínea ya ha inscrito la patente y el nombre para desarrollar estas literas para dormir en el avión.


Airnewzealand


Desde Air New Zealand están muy emocionados y ven una futura experiencia de vuelo en la que un pasajero de clase turista, haciendo una larga distancia, podría reservar el Economy Skynest como mejora a su asiento y conseguir así un descanso de calidad y llegar a su destino listo y fresco. Esto desde luego supondría un cambio en las reglas del juego.

Airnz Prototype


De momento no hablan de plazos para empezar a utilizarlo pero sí que un punto de partida podría ser el próximo servicio en 2021 entre Auckland y Nueva York que durará 17 horas y 40 minutos sin parada, ya sea para implementarlo ahí o justo después. Lo que está claro es que cada vez más las aerolíneas están intentando innovar, con sobrecoste para los viajeros, pero con mejoras también. Es un avance respecto a aquella idea de vuelos de pie



Vía | AirNewZealand

 

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Praga, el mejor destino del mundo para viajar sola

El estudio realizado por la plataforma Taxi2Airport revela los mejores destinos para viajar sola en 2020, ¿se te ocurre qué ciudad española puede formar parte de esta lista?
Praga





Viajar sola. El sueño de muchas, la eterna asignatura pendiente de algunas y el día a día de otras tantas. No se trata ni mucho menos de una novedad, pues existen multitud de historias de lo más inspiradoras de mujers que desafiaron todas las reglas y se aventuraron a explorar el mundo... con ellas mismas.

Una vez tomada la decisión y teniendo en cuenta una serie de consejos, solo queda elegir destino: ¿qué tal una escapada urbana a alguna capital europea como Copenhague, Edimburgo o Budapest? ¿o unas merecidas vacaiones de relax en el Caribe? ¿y si por fin te lanzas a cumplir tu sueño de conocer Tokio? ¿o vuelves a disfrutar de Nueva York, esta vez solo para ti?



Es cierto que hay destinos que ofrecen más facilidades que otros en cuanto a seguridad o igualdad. Por eso, la plataforma Taxi2Airport ha realizado un estudio para averiguar cuáles son los destinos más female-friendly para viajar en 2020.

Viajar sola




En cuanto a la metodología utilizada para elaborar el ranking de las ciudades más female-friendly del mundo, Taxi2Airport ha tenido en cuenta el Top 100 City Destinations 2019 de Euromonitor International, tomando la ciudad más visitada en cada uno de los destinos incluidos para llegar a los 30 mejores.




Asimismo, se contemplaron los datos de Hostel World para descubrir qué porcentaje de albergues de cada ciudad tenían el mayor número de dormitorios femeninos disponibles.

En tercer lugar, se atendió a los resultados del Sustainable Development Goals Gender Index 2019 (el Índice de Género de los Objetivos de Desarrollo Sostenible), del informe de Equal Measures 2030.

También se analizaron los datos de percepción de seguridad entre las mujeres del Women Peace and Security Index elaborado por el Georgetown Institute for Women, Peace and Security (GIWPS). Dicho porcentaje representa el número de mujeres de 15 años o más que afirman "sentirse seguras caminando solas de noche en la ciudad o el área donde viven".

Se estudió además el volumen de búsquedas en Google para el término "female solo travel" (viajar sola en solitario) en cada país y ciudad.
Por último, no debemos olvidar el papel fundamental que juegan las redes sociales y a los datos nos remitimos: ¡el hasgtag #solofemaletraveler contaba con 216.610 en el momento en que se realizó el estudio!

Viajar sola


Tú contigo misma © Photo by Kalen Emsley on Unsplash

A la vista de los resultados del estudio, Praga se alza como ganadora siendo el destino más female-friendly del mundo en 2020. La capital de la República Checa tiene la puntuación más alta en términos generales en lo que se refiere a seguridad para las mujeres ubicándose por encima del resto de destinos.


El 87% de los albergues de la ciudad cuentan con dormitorios solo para mujeres y una considerable cantidad de personas realizaron la búsqueda "female solo travel Prague/Czech Republic", lo que significa que es probable que te encuentres con muchas otras mujeres que viajan solas allí. A pesar de lo anterior, hemos de decir que la percepción general de seguridad de la comunidad para las mujeres es del 65.2%.

En segunda posición se coloca la ciudad china de Shanghái, que cuenta con un 89% de albergues que ofrecen la opción de habitaciones solo para mujeres. Además, obtiene un porcentaje de percepción de seguridad para las mujeres de un 82,3% las cuales afirman sentirse seguras caminando solas de noche.

Nueva York se coloca en tercera posición aunque su porcentaje de albergues con habitaciones femeninas dista mucho de los dos anteriores, siendo del 51%.

Praga


Praga, el destino más female-friendly del mundo en 2020 © Alamy

Le siguen Viena (en cuarto lugar), Hong Kong (en quinto lugar), Delhi (en sexto lugar) y Roma (en séptimo lugar), destacando notablemente el porcentaje de Hong Kong en cuanto a percepción de seguridad, un 85,3%, el más alto del ranking. Completan el top 10 de destinos más female-friendly para 2020 Dublín (en octavo lugar), Londres (en noveno lugar) y Estambul (en décimo lugar).


Atendiendo a este top 10, podemos ver que seis de los destinos más female-friendly del mundo en 2020 son ciudades europeas (Praga, Viena, Roma, Dublín, Londres y Estambul), representando más de la mitad de la lista.

¿Y qué hay de España? Hemos de bajar hasta la posición número 27 para encontrar la ciudad de Barcelona, que cuenta con un 38% de albergues con habitaciones femeninas, una puntuación de 79,7 (para toda España) en el Índice de Género de los Objetivos de Desarrollo Sostenible y un porcentaje de un 82,5% en cuanto a percepción de seguridad para las mujeres.

Nueva York


Nueva York en soledad, ¡por supuesto! © Getty Images

Curiosamente, El Cairo tiene la segunda percepción más alta de seguridad femenina, con un 82,6%, seguida de Barcelona y Shanghái, pero solo el 34% de los albergues tienen habitaciones específicas para mujeres.

Teniendo en cuenta la lista completa de los 30 destinos, Moscú es el menos female-friendly, con solo un 24% de albergues con dormitorios solo para mujeres y un volumen de búsquedas muy bajo. Además la puntuación del SDG para Rusia es de un 67,2. En los puestos 28 y 29 se sitúan Cancún y Johannesburgo, respectivamente.

Si atendemos al SDG Gender Index, es decir, el Índice de Género de los Objetivos de Desarrollo Sostenible del informe de Equal Measures 2030, el top 3 lo conforman Berlín (86,2), Ámsterdam (86,2) y Toronto (85,8).


Por último, en cuanto al porcentaje de albergues con habitaciones específicas solo para mujeres, Shanghái, Praga y Hong Kong se desmarcan del resto de destinos, pues más del 80% de sus albergues cumplen está condición. Por el contrario, Ámsterdam, Estambul y Roma son las ciudades con menos porcentaje de albergues con dormitorios femenios, pues ninguna de ellas supera el 25%.
Puedes consultar el ranking de los diez destinos más female-friendly del mundo aquí.

Barcelona


Barcelona ocupa el lugar número 27 del ranking © Getty Images

 
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Tres libros ilustrados para viajar a Nueva York (y enamorarse de ella)




La ciudad de los rascacielos, inmensa, mítica, ha centrado la mirada no solo de viajeros, también de músicos, artistas, cineastas y escritores. El arte en general se ha rendido a la ciudad. Hoy viajamos desde casa a Nueva York gracias a estos tres libros ilustrados que muestran la pasión por la gran urbe y surgen de ella.
Las personalidades que alguna vez sintieron esa poderosa atracción de Nueva York, la ciudad descubierta a través de su omnipresente vida musical, o una visión impactante en los poemas más universales dedicados a sus calles y sus gentes. En definitiva, un fascinante y variado recorrido ilustrado por la ciudad que nunca duerme.


Espíritus de Nueva York

Espíritus de Nueva York" es un libro ilustrado que nos invita a un viaje a Nueva York a través de 25 personajes míticos, como Federico García Lorca, Marilyn Monroe, Frida Kahlo, John Lennon, Andy Warhol, Edgar Allan Poe... Figuras claves de nuestra historia reciente, ya desaparecidas, que nos dejan una herencia artística genial.
En este libro del periodista y escritor Alberto Gil se suman unos textos inspiradores que nos trasladan a las épocas y vivencias de sus protagonistas a la ilustración de Fernando Vicente (El País, Babelia), el medio para plasmar gráficamente los vínculos de estos personajes con determinados lugares de la ciudad.

Houdini y sus números de escapismo en Coney Island, Billie Holiday en busca de su suerte en los clubs nocturnos de Harlem, Lorca como testigo del pánico en el Wall Street del 29, Frida Kahlo acodada en la barandilla del puente de Brooklyn... Pasamos por el mundo de la literatura, el pensamiento, la política, el espectáculo, el cine, la música y las artes en general.
"Espíritus de Nueva York" está publicado por Lunwerg Editores en su colección Ilustración, tiene 192 páginas y cuesta 21'90 euros". Más información: Planeta de libros

Libro Músicas de Nueva York




Músicas de Nueva York

El libro "Músicas de Nueva York" es una nueva forma de recorrer la ciudad de los rascacielos visitando los lugares míticos del mundo de la música. Una fascinante mezcla de ritmos, estilos y sonidos de la mano del músico y profesor Rafael Lamas, que conoce de primera mano los lugares más representativos, junto a las ilustraciones de César Pigino, arquitecto de profesión y acuarelista de vocación.

Un paseo por los teatros donde triunfaron los cantantes, las grandes salas de concierto en las que se consagraron los compositores más destacados, los estudios de grabación que dieron a la luz discos inolvidables o las mansiones donde residieron las estrellas.
No en vano Nueva York ha sido el centro del universo musical durante más de un siglo, con templos como el Belasco, Carnegie Hall o el Cotton Club, pianistas como Sergei Rachmaninoff y Vladimir Horowitz, músicos de jazz como Bill Evans o Thelonius Monk, cantantes como Billie Holiday o intérpretes como Astor Piazzola.
Algunos de los capítulos son:
La estatua del Nuevo Mundo, Aún Belasco, El Penthouse , Noches del Apollo, Los camerinos del Guggenheim, La acústica del Carnegie Hall, Hendrix Street, El rey de Broadway, Chaquetas en los retretes del punk, Ventanales...
Un título ideal para quienes aman la música y para aquellos que quieren conocer la ciudad de un modo diferente. El libro "Músicas de Nueva York" está publicado por Ediciones Traspiés, tiene 125 páginas y cuesta 12'50 euros. Más información: Traspiés


Libro Poeta en Nueva York ilustrado



Poeta en Nueva York

Viajamos ahora a un Nueva York diferente, una gran urbe que impresionó a uno de los poetas más universales de nuestras letras. Esa visión particular de Federico García Lorca encontramos en el libro ilustrado "Poeta en Nueva York", una edición bilingüe en castellano e inglés.

Zaida Marín es la ilustradora que ha interpretado y personalizado aquellos espacios urbanísticos que el propio Lorca presenció en su estancia en Nueva York y La Habana entre los años 1929 y 1930. Desde su prisma descubrimos imágenes de lugares y edificios emblemáticos de Nueva York, como pueden ser el Chrysler Building y Coney Island.

El poemario, escrito por por el poeta granadino entre 1929 y 1930 durante su estancia en Estados Unidos, supone un profundo despertar emocional y estilístico que se sumerge en influencias vanguardistas, surrealistas, y suponen un grito a la libertad, contra la alienación y el aislamiento del ser humano, contra la industrialización y el capitalismo de una cambiante sociedad norteamericana moderna.

Temas tan importantes como la discriminación racial, el materialismo, la injusticia del tiempo y el amor como arma bélica, inspirados tal vez por un anochecer en Coney Island, entre las aristas de la torre del Chrysler Building, frente al lago Eden Mills o en un vals bajo la aurora. Escenarios que vemos desfilar por sus páginas en preciosas ilustraciones.

El libro ilustrado "Poeta en Nueva York" es una edición bilingüe y en tapa dura de la editorial MrMomo, tiene 176 páginas y cuesta 29'95 euros. Una manera diferente de atreverse con la poesía, que no defraudará. Más información: MrMomo
¡Feliz lectura!

https://www.diariodelviajero.com/li...ados-para-viajar-a-nueva-york-enamorarse-ella
 
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Air Tahiti Nui bate el récord del vuelo más largo del mundo (a causa del coronavirus)

El avión de Air Tahiti Nui, que voló durante 15 horas y 45 minutos y recorrió 15.715 kilómetros, no pudo aterrizar en Estados Unidos.




Air Tahiti Nui bate el récord del vuelo más largo del mundo (a causa del coronavirus) © Getty Images





Que la expansión del COVID-19 está causando numerosas noticias relacionadas con el sector turístico a nivel mundial es algo que ya sabíamos, pero con lo que no contábamos es que también debido al dichoso virus fuésemos a presenciar un nuevo récord en aviación: el del vuelo más largo del mundo. Y ha sido la aerolínea Air Tahiti Nui, una pequeña compañía del Pacífico, la que acaba de completarlo precisamente esta semana.
Los hechos se remontan al 16 de marzo. El vuelo, que cubría la ruta entre Papeete y París, despegó de Tahití a las 3am hora local del 15 de marzo, aterrizando en Francia a las 5.54am del 16 de marzo también hora local. Sin ni siquiera perseguirlo, el TN64 batió el récord del vuelo comercial más largo del mundo completando un trayecto que duró 15 horas y 45 minutos y cubrió los 15.715 kilómetros que unen ambos destinos.

A bordo de un Boeing 787 Dreamliner que la compañía estrenó a finales del año pasado, la aerolínea se convertía en noticia tras conseguir un nuevo récord en aviación comercial, título que hasta ahora ostentaba la aerolínea Singapore Airlines con un vuelo que une Singapur y Newark, con un total de 15.343 km de ruta. “Sin duda la ruta estaba planificada previamente, y llevarían una tripulación reforzada, porque la carga de combustible no es la misma si va a hacer escala o no” confirma Antonio P., piloto de líneas aéreas comerciales, y continúa: “una vez en el aire se puede modificar la ruta, pero en un vuelo así sería muy complicado porque implicaría muchos permisos de sobrevuelo”.



Paco López, comandante de largo radio de Iberia, también aporta su visión a este hito aeronáutico: "El viaje estaba preparado para llevarlo a cabo sin paradas, y el trabajo previo fue como el de cualquier otro vuelo: calcular ruta, tiempos y combustible. A partir de ahí es solo organizar los turnos de descanso, sueños y comidas para tener una tripulación fresca a los mandos. Es un vuelo normal para nosotros, pero algo más largo", confirma el piloto.

Este hito de la aviación ha sido una consecuencia directa de la pandemia sanitaria que afecta al mundo en general, y que las aerolíneas sufren de forma acuciada en particular. Las últimas restricciones de viaje impuestas por Estados Unidos para frenar el virus hicieron que el avión, que en su ruta de Papeete a París tiene siempre una parada técnica en Los Ángeles, no pudiera llevarla a cabo y continuara volando hasta Francia. El problema de esta escala es que, como pasa siempre que aterrizamos en Estados Unidos, aunque sea en tránsito, todos los pasajeros deben bajarse del avión y pasar por la aduana (en este caso no es necesario recoger maleta porque en las escalas técnicas no se cambia de avión), para poder avanzar con el siguiente tramo del viaje.


Las restricciones actuales de Estados Unidos no permitieron esta escala, por lo que el vuelo continuó hasta su destino final batiendo un récord mundial de aviación, el del vuelo de pasajeros más largo que se haya programado en términos de distancia recorrida.

Si hablamos de duración, el vuelo de Qantas, que unió Nueva York con Sídney en el llamado Proyecto Sunrise y que estuvo volando durante 19 horas y 16 minutos, es hoy por hoy, el vuelo más largo del mundo llevado a cabo en aviación comercial, aunque, de momento, se haya quedado en tan solo un experimento. Qantas aún debe tomar una decisión final sobre si continuará con los servicios regulares en estas rutas, que unen Nueva York y Sídney y Londres y Sídney, y está en negociaciones con Airbus para desarrollar un avión A350 capaz de volarlos. De momento, el viento sopla en contra de los proyectos más innovadores de muchas de las aerolíneas del mundo, que bastante tienen hoy por hoy con mantenerse a flote ajustando sus paneles de vuelos y cancelaciones.

BOEING 7878 DREAMLINER, EL AVIÓN MÁS MODERNO DEL MERCADO

Mientras que Singapore Airlines opera el vuelo más largo del mundo con unos flamantes Airbus A350 ‘tuneados’ para la ocasión (los aparatos no tienen clase turista y el vuelo se realiza en cómodos asientos premium y business), Air Tahití Nui acaba de conseguir su particular hazaña operando un B787-9, considerado hoy por hoy el avión más moderno del mundo. Algunas de las prestaciones que hacen única a esta ‘criatura’ del fabricante americano son un menor consumo y una mayor flexibilidad en cuanto a la autonomía del avión (de ahí que se pudiera completar una ruta tan larga), una forma rentable de optimizar el rendimiento de ruta para las aerolíneas y una experiencia de vuelo única, con más confort y menos cansancio para el pasajero.


Según el propio fabricante, el Dreamliner tiene un alcance de 14.200 a 15.200km y, en el caso del Air Tahiti Nui, su avión cuenta con 30 asientos de clase business, 32 asientos en la premium economy y 232 asientos en clase turista, dando cabida a 294 pasajeros además de la tripulación.

ESTAS SON ALGUNAS DE LAS RUTAS COMERCIALES MÁS LARGAS DEL MUNDO

Singapore-Newark, Singapore Airlines: 15.348 km
Doha-Auckland, Qatar Airways: 14.535 km
Londres-Perth, Qantas: 14.500 km
Auckland-Dubai, Emirates: 14.199 km
Los Ángeles-Singapur, United Airlines: 14.114 km
Houston-Sydney, United Airlines: 13.834 km
Sydney-Dallas, Qantas: 13.804 km
Nueva York-Manila, Philippine Airlines: 13.710 km
San Francisco-Singapur, United Airlines y Singapore Airlines: 13.592 km
Johannesburgo-Atlanta: 13.581 km
Abu Dhabi-Los Ángeles, Etihad: 13.502 km
Dubai-Los Ángeles, Emiratos: 13.420 km
Jeddah-Los Angeles, Saudia: 13.409 km
Doha-Los Ángeles, Qatar Airways: 13.367 km
Toronto-Manila, Philippine Airlines: 13.230 km

 

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Air Tahiti Nui bate el récord del vuelo más largo del mundo (a causa del coronavirus)

El avión de Air Tahiti Nui, que voló durante 15 horas y 45 minutos y recorrió 15.715 kilómetros, no pudo aterrizar en Estados Unidos.




Air Tahiti Nui bate el récord del vuelo más largo del mundo (a causa del coronavirus) © Getty Images





Que la expansión del COVID-19 está causando numerosas noticias relacionadas con el sector turístico a nivel mundial es algo que ya sabíamos, pero con lo que no contábamos es que también debido al dichoso virus fuésemos a presenciar un nuevo récord en aviación: el del vuelo más largo del mundo. Y ha sido la aerolínea Air Tahiti Nui, una pequeña compañía del Pacífico, la que acaba de completarlo precisamente esta semana.
Los hechos se remontan al 16 de marzo. El vuelo, que cubría la ruta entre Papeete y París, despegó de Tahití a las 3am hora local del 15 de marzo, aterrizando en Francia a las 5.54am del 16 de marzo también hora local. Sin ni siquiera perseguirlo, el TN64 batió el récord del vuelo comercial más largo del mundo completando un trayecto que duró 15 horas y 45 minutos y cubrió los 15.715 kilómetros que unen ambos destinos.

A bordo de un Boeing 787 Dreamliner que la compañía estrenó a finales del año pasado, la aerolínea se convertía en noticia tras conseguir un nuevo récord en aviación comercial, título que hasta ahora ostentaba la aerolínea Singapore Airlines con un vuelo que une Singapur y Newark, con un total de 15.343 km de ruta. “Sin duda la ruta estaba planificada previamente, y llevarían una tripulación reforzada, porque la carga de combustible no es la misma si va a hacer escala o no” confirma Antonio P., piloto de líneas aéreas comerciales, y continúa: “una vez en el aire se puede modificar la ruta, pero en un vuelo así sería muy complicado porque implicaría muchos permisos de sobrevuelo”.



Paco López, comandante de largo radio de Iberia, también aporta su visión a este hito aeronáutico: "El viaje estaba preparado para llevarlo a cabo sin paradas, y el trabajo previo fue como el de cualquier otro vuelo: calcular ruta, tiempos y combustible. A partir de ahí es solo organizar los turnos de descanso, sueños y comidas para tener una tripulación fresca a los mandos. Es un vuelo normal para nosotros, pero algo más largo", confirma el piloto.

Este hito de la aviación ha sido una consecuencia directa de la pandemia sanitaria que afecta al mundo en general, y que las aerolíneas sufren de forma acuciada en particular. Las últimas restricciones de viaje impuestas por Estados Unidos para frenar el virus hicieron que el avión, que en su ruta de Papeete a París tiene siempre una parada técnica en Los Ángeles, no pudiera llevarla a cabo y continuara volando hasta Francia. El problema de esta escala es que, como pasa siempre que aterrizamos en Estados Unidos, aunque sea en tránsito, todos los pasajeros deben bajarse del avión y pasar por la aduana (en este caso no es necesario recoger maleta porque en las escalas técnicas no se cambia de avión), para poder avanzar con el siguiente tramo del viaje.


Las restricciones actuales de Estados Unidos no permitieron esta escala, por lo que el vuelo continuó hasta su destino final batiendo un récord mundial de aviación, el del vuelo de pasajeros más largo que se haya programado en términos de distancia recorrida.

Si hablamos de duración, el vuelo de Qantas, que unió Nueva York con Sídney en el llamado Proyecto Sunrise y que estuvo volando durante 19 horas y 16 minutos, es hoy por hoy, el vuelo más largo del mundo llevado a cabo en aviación comercial, aunque, de momento, se haya quedado en tan solo un experimento. Qantas aún debe tomar una decisión final sobre si continuará con los servicios regulares en estas rutas, que unen Nueva York y Sídney y Londres y Sídney, y está en negociaciones con Airbus para desarrollar un avión A350 capaz de volarlos. De momento, el viento sopla en contra de los proyectos más innovadores de muchas de las aerolíneas del mundo, que bastante tienen hoy por hoy con mantenerse a flote ajustando sus paneles de vuelos y cancelaciones.

BOEING 7878 DREAMLINER, EL AVIÓN MÁS MODERNO DEL MERCADO

Mientras que Singapore Airlines opera el vuelo más largo del mundo con unos flamantes Airbus A350 ‘tuneados’ para la ocasión (los aparatos no tienen clase turista y el vuelo se realiza en cómodos asientos premium y business), Air Tahití Nui acaba de conseguir su particular hazaña operando un B787-9, considerado hoy por hoy el avión más moderno del mundo. Algunas de las prestaciones que hacen única a esta ‘criatura’ del fabricante americano son un menor consumo y una mayor flexibilidad en cuanto a la autonomía del avión (de ahí que se pudiera completar una ruta tan larga), una forma rentable de optimizar el rendimiento de ruta para las aerolíneas y una experiencia de vuelo única, con más confort y menos cansancio para el pasajero.


Según el propio fabricante, el Dreamliner tiene un alcance de 14.200 a 15.200km y, en el caso del Air Tahiti Nui, su avión cuenta con 30 asientos de clase business, 32 asientos en la premium economy y 232 asientos en clase turista, dando cabida a 294 pasajeros además de la tripulación.

ESTAS SON ALGUNAS DE LAS RUTAS COMERCIALES MÁS LARGAS DEL MUNDO

Singapore-Newark, Singapore Airlines: 15.348 km
Doha-Auckland, Qatar Airways: 14.535 km
Londres-Perth, Qantas: 14.500 km
Auckland-Dubai, Emirates: 14.199 km
Los Ángeles-Singapur, United Airlines: 14.114 km
Houston-Sydney, United Airlines: 13.834 km
Sydney-Dallas, Qantas: 13.804 km
Nueva York-Manila, Philippine Airlines: 13.710 km
San Francisco-Singapur, United Airlines y Singapore Airlines: 13.592 km
Johannesburgo-Atlanta: 13.581 km
Abu Dhabi-Los Ángeles, Etihad: 13.502 km
Dubai-Los Ángeles, Emiratos: 13.420 km
Jeddah-Los Angeles, Saudia: 13.409 km
Doha-Los Ángeles, Qatar Airways: 13.367 km
Toronto-Manila, Philippine Airlines: 13.230 km

Muchas gracias por esta valiosa informacion , Compañera @Coti7495 .-
Saludos cordiales.-
 

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Cuando volvamos a California, Encinitas será nuestro paraíso

No es tan conocido como Monterrey ni falta que le hace. Cuando volvamos a Estados Unidos, iremos a Encinitas.




Cuando volvamos a California, Encinitas será nuestro paraíso © iStock

¿Cuántas veces has pensado en hacer ese road trip por la costa californiana? Recorrer la mítica Pacific Coast Highway 101 conduciendo, por qué no, un descapotable y creyéndote un actor de peli. Al fin y al cabo, esto es California, la meca del cine. Bordear el océano y toparte con sus salvajes acantilados, disfrutar de algunos de los spots surferos más famosos del mundo, perderte por las mini urbes que aparecen en tu camino.
Una de esas villas es Encinitas, un lugar a dos horas de Los Ángeles y 30 minutos de San Diego que nos enamoró y atrapó más días de los que planeábamos. Pero nosotros, que nos dejamos llevar como la corriente a las olas, felices. Porque Encinitas es el rincón para escaparse en la costa californiana. Prepárate para zambullirte en el mundo del surf y desconectar de todo aquello que no sea mar-arena-sol (¡aquí siempre luce el sol!), tacos-tequila-cerveza y, por supuesto, mucha vida sana.






Encinitas, California © Photo by Katie Rodriguez on Unsplash

Lo primero que hay que hacer al llegar a Encinitas es ir a la playa, ya sea a sentarse en la arena, darse un chapuzón o animarse a coger unas olas. Solo así, uno puede empezar a captar la onda de esta localidad, escondida entre las lagunas de San Elijo y Barquitos. Hay opciones playeras para todos los gustos: desde South Ponto Beach hasta Cardiff Beach (gozarás de una de las mejores puestas de sol), pasando por Beacon’s Beach (para surfistas intrépidos), Moonlight Beach (para los menos osados o familias con niños) o Swami’s (para los más melómanos, porque esta fue la que inspiró la famosa 'Surfin’ USA' de los Beach Boys).


En los últimos años, este enclave costero tan surfero es el destino elegido por familias jóvenes para vivir. Además de por el surf y the good vibes, nos cuentan los locales con hijos, por a la calidad de sus colegios. Precios de inmuebles subiendo como la espuma y negocios abriendo a ritmo trepidante. Pero aun así, Encinitas todavía conserva ese punto desenfadado de los 60 que permite disfrutar sin agobios ni aglomeraciones turísticas de todos sus recovecos.
Lo comprobamos al pasear por sus calles, especialmente Vulcan Avenue y la Highway 101, y sentir cómo sigue latiendo un espíritu bohemio que no se deja avasallar por los tiempos modernos. No hay más que ver La Paloma, el mítico cine de estilo colonial español con más de 100 años, Pannikin Coffee, una cafetería cuyo edificio de 1800 es una antigua estación de tren, o el Centro de Meditación, puesto en pie en 1948, dedicado a Paramahansa Yogananda (padre del yoga occidental) y que reconocerás por sus cúpulas doradas. Si buscas un retiro espiritual, este es el sitio.



Cervecería Modern Times en Encinitas © Modern Times

Y entre tanto, lo clásico convive con lo nuevo de manera verdaderamente atractiva. Te darás cuenta en cuanto te pierdas por Old Encinitas, su downtown. Nos encantan sus edificios bajos, que le confieren un toque apacible y una sensación de amplitud, y su rollo despreocupado y amistoso. En una tarde cualquiera, puedes ver a la gente con sus perros disfrutando de una cerve en alguna de sus cervecerías locales. Nos gustan Culture, Modern Times y Saint Archer que, aunque esté un poco más alejada (en la zona de Leucadia), merece la pena visitar.


¿Hambre después de tanta playa y cerveza? The Taco Stand causa furor y las colas son de órdago; pero sí, los tacos merecen la espera. Si no tienes paciencia, déjate caer por Fish Shop, un restaurante donde tú eliges el pescado que quieres comer y cómo quieres que te lo cocinen. Uno de nuestros sitios favoritos durante el día.


Porque por la noche, sin dudarlo, tienes que ir a Valentina. Después de un día de mar, surf y sol, nada mejor que disfrutar de una cena tranquila con deliciosa comida (¿el risotto negro con langostinos? De escándalo) y un buen vino. Este pequeño restaurante nos atrae ya desde fuera, con su fachada de madera blanca sutilmente iluminada, y nos atrapa al entrar por su decoración (¡el patio es lo más!). Morgan y Mario Guerra son los propietarios de este local que nombraron como a su hija y que también cuentan con Moto Deli, donde sirven unos sándwiches a los que tampoco nos hemos podido resistir.

Pero sin lugar a dudas, lo que más nos seduce de Encinitas son sus mercados locales. El más molón es el que montan en el jardín del colegio Paul Ecke. ¿Qué por qué nos gusta tanto? Entre otras cosas, porque si vas en bici te hacen descuento. California es el paraíso de la filosofía healthy & organic y sus tenderetes, a rebosar de productos frescos de temporada, no iban a ser menos. Perderse por ellos es toparse con una paleta de colores con todas esas frutas, verduras y flores (¡nos chiflan sus múltiples puestos de flores!), de olores a panes y cruasanes recién hechos, incluso a auténticos tacos de baja california, ¿quién dijo que no se podían desayunar tacos? Abierto todos los domingos de 10.00 a 14.00.


Una de las mejores cosas de Encinitas es que puedes recorrerla entera en bicicleta, algo bastante inusual para una ciudad estadounidense, donde todo se hace en coche. Aquí, velocípedos y monopatines son la norma. No dudes en coger una bici (o un skate si eres más atrevido) y recorrer su magnífico Coastal Rail Trail, un camino de poco más de 2 kilómetros que discurre paralelo al océano y que te lleva hasta Cardiff-by-the-Sea. Y ya que estás aquí, entra en Vg’s a por una de las obsesiones de los californianos: los donuts, no te arrepentirás. Quién sabe, tal vez hasta te encuentres a Rob Machado, uno de los surfistas más pro de todos los tiempos. Sí, vive aquí y le van los donuts.



Vg’s, los mejores donuts de Encinitas © Vg’s


DÓNDE DORMIR EN ENCINITAS

Si pensabas que no podías relajarte más, es porque no conoces Inn at The Moonlight Beach. Esta es la definición de paz y tranquilidad, de calma y sosiego. Tu salud y bienestar son el principal motor de este pequeño hotel que abrió sus puertas a principios de 2019 y que, de momento, es el único que cuenta con la Certificación WELL Platino. Desde el primer momento, sus propietarios, Shangwen y Mike Kennedy, tuvieron claro que querían crear un espacio donde uno pudiera desconectar del mundanal ruido para conectar con uno mismo y con el entorno que le rodea. Y vaya si lo han conseguido.






Inn at The Moonlight Beach © Inn at The Moonlight Beach

Lo intuyes con solo ver el edificio, una pequeña estructura de dos pisos y 6 habitaciones con paredes interiores recubiertas de bambú y madera. Y lo confirmas al ver su jardín con distintos niveles y recovecos donde las fuentes con agua, plantas herbales y flores otorgan una placidez de lo más reparadora. Como no podía ser de otra manera, cuenta con un huerto con frutas y hortalizas locales y de temporada. Y con todo lo que sale de su pequeño vergel, preparan los tés y desayunos con los que mima a sus huéspedes.

Lo que más nos gusta es cómo nos cuidan desde primera hora de la mañana, llevándonos a la habitación una cesta con un desayuno de lo más saludable, ideal para empezar el día con buena energía. Frutas y hortalizas, tés y tisanas, pan y algún dulce recién hecho, ¡hasta chocolate negro y un ramito de flores! Así da gusto arrancar.



Surf House © Surf House

Si en cambio tienes ganas de un poco más de adrenalina, Surf House es lo tuyo. Después de mucho viajar buscando olas, los hermanos Nikki y Sander decidieron que una meca del surf como Encinitas necesitaba un hotel como este, en el que uno pudiera vivir la auténtica experiencia californiana de rollo surfero, vida playera y mucha buena onda.


Aquí hay que venir dispuesto a disfrutar del Océano Pacífico y de sus olas, de los pies descalzos llenos de arena, de los neoprenos colgados de la barandilla, del pelo revuelto con sabor a sal, de la gente saludándote como si fueras un local. Porque si algo llama la atención cuando estás por estos lares, es que todo el mundo te saluda como si te conociera de toda la vida. ¡Y sienta tan bien!

Lo mejor de esta “casa surfera”, además de que te ofrece bicis gratuitas y te alquila tablas de surf, es que está en la mítica Highway 101, a tiro de piedra de un buen número de comercios (las legendarias tablas Bing tienen tienda enfrente y también las alquilan). ¿Quieres una recomendación que no puedes dejar escapar? Ve a desayunar y a comprar tus comidas para llevarte a la playa a Nectarine Grove. Además de hacerlo todo ellos (¡todo!), da igual cuál sea tu alergia o intolerancia que aquí la tienen en cuenta, adaptando cualquier cosa del menú a tus necesidades. Un puntazo que nos encanta.



El desayuno playero perfecto en Encinitas © Nectarine Grove

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Cuando volvamos a California, Encinitas será nuestro paraíso

No es tan conocido como Monterrey ni falta que le hace. Cuando volvamos a Estados Unidos, iremos a Encinitas.




Cuando volvamos a California, Encinitas será nuestro paraíso © iStock

¿Cuántas veces has pensado en hacer ese road trip por la costa californiana? Recorrer la mítica Pacific Coast Highway 101 conduciendo, por qué no, un descapotable y creyéndote un actor de peli. Al fin y al cabo, esto es California, la meca del cine. Bordear el océano y toparte con sus salvajes acantilados, disfrutar de algunos de los spots surferos más famosos del mundo, perderte por las mini urbes que aparecen en tu camino.
Una de esas villas es Encinitas, un lugar a dos horas de Los Ángeles y 30 minutos de San Diego que nos enamoró y atrapó más días de los que planeábamos. Pero nosotros, que nos dejamos llevar como la corriente a las olas, felices. Porque Encinitas es el rincón para escaparse en la costa californiana. Prepárate para zambullirte en el mundo del surf y desconectar de todo aquello que no sea mar-arena-sol (¡aquí siempre luce el sol!), tacos-tequila-cerveza y, por supuesto, mucha vida sana.






Encinitas, California © Photo by Katie Rodriguez on Unsplash

Lo primero que hay que hacer al llegar a Encinitas es ir a la playa, ya sea a sentarse en la arena, darse un chapuzón o animarse a coger unas olas. Solo así, uno puede empezar a captar la onda de esta localidad, escondida entre las lagunas de San Elijo y Barquitos. Hay opciones playeras para todos los gustos: desde South Ponto Beach hasta Cardiff Beach (gozarás de una de las mejores puestas de sol), pasando por Beacon’s Beach (para surfistas intrépidos), Moonlight Beach (para los menos osados o familias con niños) o Swami’s (para los más melómanos, porque esta fue la que inspiró la famosa 'Surfin’ USA' de los Beach Boys).


En los últimos años, este enclave costero tan surfero es el destino elegido por familias jóvenes para vivir. Además de por el surf y the good vibes, nos cuentan los locales con hijos, por a la calidad de sus colegios. Precios de inmuebles subiendo como la espuma y negocios abriendo a ritmo trepidante. Pero aun así, Encinitas todavía conserva ese punto desenfadado de los 60 que permite disfrutar sin agobios ni aglomeraciones turísticas de todos sus recovecos.
Lo comprobamos al pasear por sus calles, especialmente Vulcan Avenue y la Highway 101, y sentir cómo sigue latiendo un espíritu bohemio que no se deja avasallar por los tiempos modernos. No hay más que ver La Paloma, el mítico cine de estilo colonial español con más de 100 años, Pannikin Coffee, una cafetería cuyo edificio de 1800 es una antigua estación de tren, o el Centro de Meditación, puesto en pie en 1948, dedicado a Paramahansa Yogananda (padre del yoga occidental) y que reconocerás por sus cúpulas doradas. Si buscas un retiro espiritual, este es el sitio.



Cervecería Modern Times en Encinitas © Modern Times

Y entre tanto, lo clásico convive con lo nuevo de manera verdaderamente atractiva. Te darás cuenta en cuanto te pierdas por Old Encinitas, su downtown. Nos encantan sus edificios bajos, que le confieren un toque apacible y una sensación de amplitud, y su rollo despreocupado y amistoso. En una tarde cualquiera, puedes ver a la gente con sus perros disfrutando de una cerve en alguna de sus cervecerías locales. Nos gustan Culture, Modern Times y Saint Archer que, aunque esté un poco más alejada (en la zona de Leucadia), merece la pena visitar.


¿Hambre después de tanta playa y cerveza? The Taco Stand causa furor y las colas son de órdago; pero sí, los tacos merecen la espera. Si no tienes paciencia, déjate caer por Fish Shop, un restaurante donde tú eliges el pescado que quieres comer y cómo quieres que te lo cocinen. Uno de nuestros sitios favoritos durante el día.


Porque por la noche, sin dudarlo, tienes que ir a Valentina. Después de un día de mar, surf y sol, nada mejor que disfrutar de una cena tranquila con deliciosa comida (¿el risotto negro con langostinos? De escándalo) y un buen vino. Este pequeño restaurante nos atrae ya desde fuera, con su fachada de madera blanca sutilmente iluminada, y nos atrapa al entrar por su decoración (¡el patio es lo más!). Morgan y Mario Guerra son los propietarios de este local que nombraron como a su hija y que también cuentan con Moto Deli, donde sirven unos sándwiches a los que tampoco nos hemos podido resistir.

Pero sin lugar a dudas, lo que más nos seduce de Encinitas son sus mercados locales. El más molón es el que montan en el jardín del colegio Paul Ecke. ¿Qué por qué nos gusta tanto? Entre otras cosas, porque si vas en bici te hacen descuento. California es el paraíso de la filosofía healthy & organic y sus tenderetes, a rebosar de productos frescos de temporada, no iban a ser menos. Perderse por ellos es toparse con una paleta de colores con todas esas frutas, verduras y flores (¡nos chiflan sus múltiples puestos de flores!), de olores a panes y cruasanes recién hechos, incluso a auténticos tacos de baja california, ¿quién dijo que no se podían desayunar tacos? Abierto todos los domingos de 10.00 a 14.00.


Una de las mejores cosas de Encinitas es que puedes recorrerla entera en bicicleta, algo bastante inusual para una ciudad estadounidense, donde todo se hace en coche. Aquí, velocípedos y monopatines son la norma. No dudes en coger una bici (o un skate si eres más atrevido) y recorrer su magnífico Coastal Rail Trail, un camino de poco más de 2 kilómetros que discurre paralelo al océano y que te lleva hasta Cardiff-by-the-Sea. Y ya que estás aquí, entra en Vg’s a por una de las obsesiones de los californianos: los donuts, no te arrepentirás. Quién sabe, tal vez hasta te encuentres a Rob Machado, uno de los surfistas más pro de todos los tiempos. Sí, vive aquí y le van los donuts.



Vg’s, los mejores donuts de Encinitas © Vg’s


DÓNDE DORMIR EN ENCINITAS

Si pensabas que no podías relajarte más, es porque no conoces Inn at The Moonlight Beach. Esta es la definición de paz y tranquilidad, de calma y sosiego. Tu salud y bienestar son el principal motor de este pequeño hotel que abrió sus puertas a principios de 2019 y que, de momento, es el único que cuenta con la Certificación WELL Platino. Desde el primer momento, sus propietarios, Shangwen y Mike Kennedy, tuvieron claro que querían crear un espacio donde uno pudiera desconectar del mundanal ruido para conectar con uno mismo y con el entorno que le rodea. Y vaya si lo han conseguido.






Inn at The Moonlight Beach © Inn at The Moonlight Beach

Lo intuyes con solo ver el edificio, una pequeña estructura de dos pisos y 6 habitaciones con paredes interiores recubiertas de bambú y madera. Y lo confirmas al ver su jardín con distintos niveles y recovecos donde las fuentes con agua, plantas herbales y flores otorgan una placidez de lo más reparadora. Como no podía ser de otra manera, cuenta con un huerto con frutas y hortalizas locales y de temporada. Y con todo lo que sale de su pequeño vergel, preparan los tés y desayunos con los que mima a sus huéspedes.

Lo que más nos gusta es cómo nos cuidan desde primera hora de la mañana, llevándonos a la habitación una cesta con un desayuno de lo más saludable, ideal para empezar el día con buena energía. Frutas y hortalizas, tés y tisanas, pan y algún dulce recién hecho, ¡hasta chocolate negro y un ramito de flores! Así da gusto arrancar.



Surf House © Surf House

Si en cambio tienes ganas de un poco más de adrenalina, Surf House es lo tuyo. Después de mucho viajar buscando olas, los hermanos Nikki y Sander decidieron que una meca del surf como Encinitas necesitaba un hotel como este, en el que uno pudiera vivir la auténtica experiencia californiana de rollo surfero, vida playera y mucha buena onda.


Aquí hay que venir dispuesto a disfrutar del Océano Pacífico y de sus olas, de los pies descalzos llenos de arena, de los neoprenos colgados de la barandilla, del pelo revuelto con sabor a sal, de la gente saludándote como si fueras un local. Porque si algo llama la atención cuando estás por estos lares, es que todo el mundo te saluda como si te conociera de toda la vida. ¡Y sienta tan bien!

Lo mejor de esta “casa surfera”, además de que te ofrece bicis gratuitas y te alquila tablas de surf, es que está en la mítica Highway 101, a tiro de piedra de un buen número de comercios (las legendarias tablas Bing tienen tienda enfrente y también las alquilan). ¿Quieres una recomendación que no puedes dejar escapar? Ve a desayunar y a comprar tus comidas para llevarte a la playa a Nectarine Grove. Además de hacerlo todo ellos (¡todo!), da igual cuál sea tu alergia o intolerancia que aquí la tienen en cuenta, adaptando cualquier cosa del menú a tus necesidades. Un puntazo que nos encanta.



El desayuno playero perfecto en Encinitas © Nectarine Grove

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Te felicito Compañera @Coti7495 , siempre conviene viajar a sitios sensatos y paradisiacos.- Debe uno asesorarse muy bien sobre a donde debe viajarse.-
El Sudeste Asiatico ahora mismo no me parece conveniente.-
Un Abrazo.-
 
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Portugal, menos mal que nos quedas

Te tenemos cerca; te sentimos más cerca que nunca. Cuando volvamos a Portugal...




Portugal, menos mal que nos quedas © Getty Images



Nunca me dejaban pasar el cruce. Mi pequeña BH, y mi pequeño mundo también, derrapaba a todo freno –jamás subestimes una BH– antes de que la estrecha carretera se enredase con otra de doble sentido, justo donde el cartel anunciaba la distancia a Portugal: 7 kilómetros. No me importaba. Sabía de sobra que el extranjero estaba aún más cerca; que, si pedaleaba con mi todoterreno por todos esos atajos reventones de jaras, encinas y chiviteros, llegaba al acantilado en un pispás. Y allí enfrente me esperaba Portugal, no digas separado, pegadito a España gracias a un Duero/Douro conciliador y salvaje.

Aunque la hazaña épica habría sido cruzar el río a nado, impensable e imposible plan, lo fácil era subir al coche, atravesar la frontera rumbo a Trás-Os-Montes y vivir sin cesar la emoción de retrasar una hora el reloj en apenas cinco minutos de trayecto. Ojo, en esa hora que le ganabas al cosmos te daba tiempo a hacer un montón de cosas: empacharte a pastéis de nata cuando los pastéis de nata aún carecían de libre circulación, decir obrigado a todo quisque para hacerte pasar (fatal) por portuguesinho, probar las pernas de rã en casa de aquellas aldeanas, pedir siempre posta de vitela con un montón de cogumelos y comprar sábanas muy blancas de infinitos hilos de algodón.

Pero eso fue hace mucho, mucho tiempo.

Siglo XXI. La primera vez que fuimos a Oporto nos entró tal ansia de realidad que ni soñamos. Tras una noche interminable, lo siguiente fue una ducha que nos supo a spa en la decadente, y no es eufemismo, Pensão dos Aliados, que desde fuera parecía un Ritz y sí, era nuestro Ritz. Tras devorar una francesinha y bebernos un galão –ese café con leche de altura descomunal que solo en Portugal saben poner en vaso de abuela–, somnolientos y veloces, queramos pensar que a lo Bande à part, fuimos a la Fundación Serralves para hacernos selfies –ah no, que no había– saltando de warhol en warhol. Corría el año 2000, vaya si corría, y ahí están las hemerotecas para confirmarlo.

En aquel tiempo tocó vivir en Coimbra, donde lo primero que aprendí fue que espanto quiere decir sorpresa, esquisito es raro, cuando brincas es porque bromeas, si te echas salsa te estás hartando a perejil y con la vassoura así barría así así. También un refrán que, normal, les hace gracia infinita, “De Espanha nem bom vento nem bom casamento”, que deja muy claro lo poco que se fían de nosotros si soplan vientos del Este o se avecina boda ibérica.


De esos días recordaré siempre los valientes baños en Figueira da Foz al inicio de la primavera, los tazones de caldo verde, el echarle a todo piri-piri, las serenatas de fado junto a la Sé Velha, los road trips por la Serra da Estrela, los desayunos pantagruélicos con venga de torradas cuando las torradas no engordaban porque éramos jóvenes, el Viaje al principio del mundo de Oliveira, el duplicarnos con Saramago, el querer escribir como Lobo Antunes, las madrugadas bailando esta, los traspiés de regreso asidos a un cachorro-quente.



Y tocó vivir en Coimbra... © Pexels

Entonces ir a Portugal no era cool. O peor, nos creíamos nosotros muy cool, tan listos éramos, y pretendimos que Portugal no tenía pósters para fardar de pared. Le faltaba un Truffaut, un Fellini, un Berlanga también. Una Bardot, una Vitti o venga, una Montiel. Un Gainsbourg, una Mina o vale, Marisol. Quizá fue porque mientras Francia surfeaba en el chulesco desdén de la nouvelle vague, Italia capeaba el asunto entre maggiorate y neorrealismo y España hacía lo que podía, Portugal luchaba por salvarse a sí mismo de la dictadura más larga del siglo XX en Europa, que no era floja tarea. Eso sí, siempre con Amália Rodrigues en el pick up, que Amália fue una artista descomunal y a ella sí que no la tuvimos nadie. Pero ni con su rainha presumen de más los portugueses, atlánticos ellos y de fanfarria contrita. Ay, la saudade. Tampoco les falta cierta flema británica que –uno supone– les vendrá del 13 de junio de 1373, día en que se firmó una alianza aún vigente y la más antigua del mundo, el Tratado Anglo-Portugués. Con todo, nuestros vecinos han logrado hoy que cambiemos el póster por el azulejo, hasta la flamenca por el gallo, y, mientras el resto del mundo se enamora, nosotros, con cierta envidia y relativo disimulo, suspiramos sin cesar: “Menos mal que nos queda Portugal”.


Menos mal.

En los años siguientes se sucedieron las visitas por cualquier motivo, con cualquier excusa. Así fue como nos bañamos en playas kilométricas, interminables, que empezaban en Comporta cuando en Comporta no empezaba nada, solo a picarte los mosquitos según salías de Alcácer do Sal. Y lo conté por aquí y la gente decía que para qué ir allí si allí no hay nada. Fue también como otra vez nos perdimos por la estepa alentejana buscando lo mismo, la nada, una sombra si acaso. Y navegamos en Alqueva, y pisamos alfombras en Arraiolos, y regateamos entre velharias de Estremoz, y bordeamos la Costa Vicentina como el joven extranjero en la canción de Family, empapados en poesía, hasta que las olas de Carrapateira nos empaparon de sal. Y ya en Algarve llegamos a Tavira pero enseguida dimos la vuelta, no fuera a aparecer España con su reloj adelantado a decir que vaya horas.



Detalle de a casa de Marina Espírito Santo Saldanha © Charlene Shorto y Carlos Souza

Y entre medias Lisboa, claro. Lisboa mil veces y siempre a destiempo para no toparnos con nadie más que con Lisboa, difícil asunto ahora que el orbe entero se ha encaprichado de ella. Noches de fado por los callejones de Mouraira, almoços rebosantes de sardinhas en tascas que luego resultaron ser hipsters, travesías hasta Cacilhas en pos de maratones de marisco, mañanas de Feira da Ladra y noches de robarle minutos al sol sentados junto a Pessoa para decirle que escribió la frase viajera más bella de la literatura: As viagens são os viajantes. O que vemos não é o que vemos, senão o que somos.







No se me olvida el viento molón de Guincho, ni las mil olas y siete faldas de Nazaré, el chocolate de Óbidos, las casitas de cuento de Piodão, los vinos de Colares, el estadio de Soto de Moura en Braga, el choco frito en las terrazas de Setúbal, las quintas imponentes de Peso da Régua. Y que nadie se acuerde de que existen las Azores, no vayamos a ir todos, ni las Ilhas Selvagens de Madeira, cuyas aguas son las más limpias y transparentes que viera Cousteau.
En fin, que en estos días inciertos, tão malucos, en los que los portugueses han vuelto a tendernos su mano, a agarrarnos fuerte, se te escapa un gracias enorme y una sonrisa al pensar en aquello de Carlos III: “Mientras Portugal no se incorpore a los dominios de España por los derechos de sucesión, conviene que la política la procure unir por los vínculos de la amistad y del parentesco”.

Hecho.

Portugal, ¿queres casar connosco?

Portugal, ¿queres casar connosco?


Portugal, ¿queres casar connosco? © David Moralejo

 
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Así era -y será- la Semana Santa en Jerusalén

Este año no hay turistas en las calles de la ciudad más santa de Israel. Pero la esencia de la semana más especial se puede vivir… incluso desde casa.


Jerusalén


Jerusalén © Photo by Francesca Noemi Marconi



Las calles de la Ciudad Vieja de Jerusalén, una de las ciudades más fascinante del mundo, siempre, siempre, irradian una energía especial.
No importa si están vacías o repletas de gente, si es a primera hora de la mañana o a última de la noche. Si lo hacen mientras los almuecines inundan con su llamada a la oración musulmana la inmensidad del espacio, o cuando las campanas de las milenarias iglesias tañen recordando que aquí, en este preciso lugar, se halla el origen de todo.


De hecho, los detalles importan tan sumamente poco, que incluso el hecho de ser o no creyente deja de ser relevante a la hora de sentir esa espiritualidad que aquí, en este pedazo de universo sagrado para judíos, cristianos y musulmanes por igual, se palpa más que en ningún otro lugar.
Y es que Jerusalén no es una ciudad cualquiera.
La primera y única vez que pisé las calles de Jerusalén fue en la Semana Santa de 2015. No soy en absoluto una persona religiosa, más bien todo lo contrario, pero tenía claro que enfrentarme a la esencia de un lugar tan particular como este sería mucho más especial en estas fechas señaladas. Y no me equivocaba.


Quise vivir la mayor festividad cristiana en los mismos lugares donde sucedieron, hace más de dos mil años, los hechos que se conmemoran. Por algo cada año Jerusalén es invadida por miles de feligreses en busca de la historia que les une, pero también por turistas y curiosos ansiosos de vivir la experiencia en primera persona. Una peculiar combinación que hace que en sus calles la solemnidad del momento se combine con el ambiente festivo de quienes están de vacaciones.

El muro de las lamentaciones


El muro de las lamentaciones © Photo by Dave Herring on Unsplash

Recuerdo que mientras dedicaba las primeras horas en la ciudad a perderme en el laberinto de estrechas callejuelas de su zona antigua, todo me daba vueltas: la cabeza y las emociones.
Quedaba atrapada por las tiendas de souvenirs, presentes a cada paso, que lo mismo ofrecían una corona de espinas que un rosario, una estrella de David o el Corán. Me quedaba anestesiada contemplando esa mezcla tan maravillosamente increíble de creencias y religiones conviviendo en escasos metros cuadrados. Los judíos ortodoxos con sus inmensos shtreimels sobre la cabeza avanzaban rumbo al Muro de las Lamentaciones. El barrio musulmán desbordaba de vida con pequeños comercios en los que catar sus panes y un buen plato de falafel. Los frailes franciscanos caminaban con sus sobrias túnicas marrones arrastrando sobre los gastados adoquines radiantes de historia.


Todo sucedía sin cesar, sin apenas tiempo para analizar y asimilar la sobredosis de información y estímulos que llegaban a cada minuto: había que luchar por conservarlos. Para no olvidar ninguno.
Recuerdo con especial claridad, sobre todo, el primer vía crucis de muchos con los que acabaría topándome durante aquellos días.

Se trataba de un grupo de peregrinos alemanes que con cánticos y en filas de dos se abrían paso entre el tumulto repitiendo el recorrido que Jesús realizó, dos siglos atrás, por la Via Dolorosa. Lo hacían concentrados en sus plegarias, con los ojos entrecerrados, avanzando lentamente y ajenos a aquel mundo que seguía funcionando a su alrededor como si la cosa no fuera con ellos. Como si estuvieran más que acostumbrados a contemplar escenas similares día tras día.
Pero si en aquella primera ocasión fueron alemanes, en los días sucesivos la historia se repitió con mexicanos, húngaros, rusos y hasta filipinos. Estos últimos, de hecho, dieron un paso más allá y recrearon, con todo lujo de detalles, la penitencia de Jesús, romanos y cruz incluidas —estas, por cierto, se pueden alquilar en diversos negocios del centro—, hasta alcanzar la iglesia del Santo Sepulcro, el destino común a todas las procesiones y uno de los lugares más visitados de Jerusalén. ¿La razón? Se encuentra levantada en el lugar donde se produjo la crucifixión, el entierro y la resurrección de Cristo.


Envuelta por situaciones como esta a cada segundo, la vida en Jerusalén me resultaba casi irreal, como soñada. Como si todo se desarrollara en una dimensión diferente, en un universo paralelo. Como si traspasar las murallas de acceso a su Ciudad Vieja supusiera un viaje en el tiempo varios cientos de años atrás.
¿Acaso no era eso precisamente lo que estaba ocurriendo?

Monjes franciscanos (y un gato) en la iglesia del Santo Sepulcro


Monjes franciscanos (y un gato) en la iglesia del Santo Sepulcro © Photo by Dave Herring on Unsplash

Y EN 2020… ¿QUÉ?

Resulta extraño imaginar que aquellas mismas calles repletas de gente y aquellas mismas iglesias rebosantes de vida, se hallen vacías ahora, cuando más pletórica debería estar la ciudad.

Porque si la situación de este 2020 fuera normal, si medio mundo no anduviera confinado en su casa y las fronteras continuaran abiertas, las celebraciones en Tierra Santa que conmemoran los últimos días de vida de Jesucristo hubieran arrancado este Domingo de Ramos con la tradicional bendición y procesión de las palmas, un ritual multitudinario que comienza normalmente en lo más alto del Monte de los Olivos y que recrea la entrada de Jesús en Jerusalén.

Ese sería solo es pistoletazo de salida a una semana grande en la que la ciudad irradiaría misticismo a raudales. El fervor se sentiría en las calles y los eventos se desarrollarían sin cesar en cada uno de los barrios de la Ciudad Vieja.


Si todo transcurriera con normalidad, cualquier otro Jueves Santo los fieles se reunirían para conmemorar la Última Cena y los momentos previos al apresamiento de Jesús tanto en la iglesia del Santo Sepulcro como en el Cenáculo —el lugar donde Jesús se reunió aquella última noche con sus discípulos—.

Caminarían hasta la iglesia de Santa María Magdalena o se adentrarían en la de Santa Ana. Y por supuesto, participarían del via crucis que cada Viernes Santo recorre la Via Dolorosa hasta alcanzar, como ya habrían adelantado los fieles a lo largo de la semana, la iglesia del Santo Sepulcro, donde se celebraría el entierro de Cristo.

Iglesia del Santo Sepulcro


Iglesia del Santo Sepulcro © Photo by David Rodrigo on Unsplash

Sin embargo y a pesar de todo, la buena noticia para los feligreses es que la inventiva ha decidido hacerse fuerte también en el plano espiritual, y para que no se diga que la fe está reñida con las nuevas tecnologías, diversos eventos como las lecturas que se dan cada año en la Basílica de Getsemaní —el lugar donde según apunta la tradición, Jesús oró la noche antes de su crucifixión— serán retransmitidas en streaming hasta en seis idiomas diferentes por el Christian Media Center. También se compartirá mediante el —más que nunca— bendito internet la Vigilia desde el Santo Sepulcro del Sábado Santo.

Una manera diferente de vivir la Semana Santa, sí, pero al menos, es una manera.

UNA CIUDAD PARA REGRESAR

Lo que sí está claro es que cuando todo vuelva a la normalidad —que volverá—, y Jerusalén vuelva a ser la ciudad que ha sido y será siempre, las escenas bíblicas, los lugares sagrados y los enclaves históricos también volverán a ser los protagonistas del día a día.

Lo simple volverá a hacerse extraordinario y las calles rebosarán de nuevo de fieles y turistas, de curiosos y devotos ávidos de una experiencia que les llene. Que les permita comprobar y que les confirme que, efectivamente, nadie regresa igual de un viaje a Jerusalén.
Mucho menos, en Semana Santa.

 
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78 elefantes tailandeses han dejado de cargar turistas -¡para siempre!- debido a la crisis del Coronavirus

El problema al que se enfrentan los dueños de estos paquidermos ahora es otro: ¿cómo conseguir dinero para alimentarlos?


elefante mama con su bebe




Afortunadmente, parece que está naciendo una conciencia global que protege a estos animales... © Photo by paweldotio on Unsplash



Es difícil verle alguna cara positiva a la complicada situación que vive el mundo últimamente. Sin embargo, la puesta en libertad de 78 elefantes tailandeses, que ya nunca más tendrán que cargar turistas a sus espaldas, podría ser una.

La decisión de liberar de sus cadenas a los paquidermos -literalmente hablando- estaba tomada hacía un tiempo, pero la crisis sanitaria la ha acelerado unos meses. "El 23 de marzo de 2020, debido a la situación planteada por el Coronavirus, el gobierno tailandés anunció que todas las empresas no esenciales deberían cerrar hasta el 13 de abril. Se decidió entonces que ese sería el momento de finalizar el espectáculo de elefantes y los paseos de turistas en el campamento de Maesa", afirmaban el pasado 30 de marzo los responsables del negocio en sus redes sociales.



"Ese día, todas las sillas utilizadas para esos paseos fueron retiradas del campamento. No habrá más elefantes llevando cargas, no habrá más espectáculos para visitantes. Cuando Maesa Camp vuelva a abrir, será para que la gente venga y vea que los elefantes son elefantes, viven naturalmente, forman grupos sociales entre ellos y se divierten", continuaba el comunicado.
"La directora del campamento de elefantes de Maesa, la Anchalee Kalmapijit, decidió que había llegado el momento de un cambio", reflexiona para Traveler Colin Penberthy, responsable del departamento de Relaciones Públicas de Maesa Elephant Camp.


elefantes montados por mahouts en Maesa Elephant Camp


Esta imagen forma ya parte del pasado del Maesa Elephant Camp © Maesa Elephant Camp

"Los antiguos espectáculos que ofrecían estos animales, así como su monta, son actividades muy controvertidas estos días. Las personas están mejor informadas ahora, y existe un movimiento general hacia una práctica más ética para todas las atracciones de vida silvestre, no solo para los elefantes. La mayoría de los turistas ahora quieren ver a estos seres en un entorno natural, comportándose de una manera normal para ellos".
"Pero esto no va solo de negocios: se trata de lo que es correcto para los elefantes. Nuestro fundador, Choochart Kalmapijit, lamentablemente, falleció el año pasado, y queremos que Maesa Elephant Camp [ahora regido por su hija], se convierta en algo especial para honrar su memoria y continuar con su legado. Y qué mejor manera que ver a los elefantes libres para disfrutar de la vida", explica Penberthy.
LOS PRIMEROS DÍAS EN LIBERTAD
"Al principio fue raro para ellos", recuerda la profesional. "Estaban acostumbrados a la rutina de estar encadenados y de llevar el asiento para ser montados colocado sobre sus espaldas desde el comienzo del día. El descubrir de repente que eso ya no sucedía, los hizo no querer alejarse mucho de donde solían estar", continúa.
"Además, los mahouts ("domadores") desconfiaban del cambio. No estaban seguros de cómo reaccionarían. Tuvimos que formarlos para controlar a sus elefantes sin usar un anzuelo, sino dando órdenes verbales únicamente. Fue un proceso de aprendizaje tanto para el personal como para los animales".


No obstante, pasados esos primeros momentos llenos de dudas, ahora, menos de una semana después, ya se empiezan a notar los efectos positivos del cambio: "Los elefantes comienzan a mostrar su verdadero carácter", afirma Penberthy.

"Empezamos a ver que algunos son juguetones, otros traviesos, otros más prefieren mantener las distancias y darse caminatas solitarias por el campamento... Están formando sus grupos sociales, haciéndose amigos los unos con los otros. Es conmovedor observarlos mientras inician este nuevo capítulo en sus vidas".

Cuando todo vuelva a la normalidad, eso sí, los elefantes seguirán disfrutando de su merecida libertad, pero el campamento no reabrirá aún: hará falta todavía un tiempo para reconvertir las instalaciones del Thai Elephant Care Center, que forma parte de la misma empresa, en The Chang ("el elefante"), un espacio de museos y espacios educativos -de acceso libre- y centro de protección de los paquidermos salvajes que aún queden en el país, así como mejorar el hospital para estos animales que ya está en marcha.

También tratarán de darle mejor vida a los elefantes domesticados, con una escuela de mahouts en la que se enseñen modos de entrenamiento respetuosos a estos profesionales. Asimismo, en el lugar no se van a seguir criando animales en cautividad.


Con la reapertura, también, comenzará el programa de voluntariado, que formará el corazón de Maesa Camp, que pasará a llamarse The Maesa Elephant Conservation Center. El mismo permitirá estancias de hasta una semana para cuidar de los elefantes, cconvivir con la comunidad local para experimentar la cultura Lanna y prestar ayuda escolar a los niños de las tribus cercanas.

elefante en libertad en Maesa Elephant Camp


Una nueva y feliz vida para los elefantes © Maesa Elephant Camp

EL PROBLEMA TRAS EL FELIZ CAMBIO DE PARADIGMA

"Pasar del espectáculo tradicional de elefantes a permitir a estos animales más libertad, se está convirtiendo en un cambio popular para muchos campamentos", analiza la experta. "Este es el camino para cualquiera negocio relacionado con animales salvajes que quiera sobrevivir. Es cada vez más lo que el público quiere, y todos somos conscientes de que es lo adecuado".

Sin embargo, esta liberación no incluye la suelta de los paquidemos en la naturaleza por dos razones: la primera es que está prohibido hacerlo por ley, pero, aunque no lo estuviese, los animales no sabrían cómo desenvolverse en la selva. "Además, la invasión humana de la tierra conllevaría conflictos para los elefantes", añade Penberthy. "Lo vemos con demasiada frecuencia en los pocos rebaños de elefantes salvajes que quedan".

La profesional se refiere a los 3.000 ejemplares libres que viven en el ya poco espacio salvaje disponible en el país, un número menor que el de elefantes domesticados, que alcanza los 3.800, según recoge The New York Times. Así, suponiendo que liberar a los paquidermos en la jungla fuese posible, tampoco sería viable.


Por todo ello, durante estos meses en los que no hay turistas, con los animales liberados en Maesa Camp o simplemente de vacaciones forzosas en el resto de campamentos que aún los utilizan para comerciar con ellos, la preocupación principal radica en cómo conseguir los medios para poder alimentar a los elefantes.


"Estamos todos cerrados debido a la situación que plantea el Coronavirus, sin ingresos, mientras que alimentar y mantener la salud del elefante es una prioridad. Tratamos de ayudarnos mutuamente, suministrando alimentos y otros artículos esenciales que podemos facilitar a otros. También recibimos muchas donaciones del público, y no solo dinero [que se puede donar a través de transferencia], sino también comida. Por ejemplo, recibimos llamadas de granjeros que nos invitan a ir a sus tierras y cortar maíz u otros cultivos para alimentarlos", explica Penberthy.
Tal y como recoge el ya citado artículo de The New York Times, alimentar a uno solo de estos gigantescos animales, símbolo de la nación tailandesa, cuesta unos 40 dólares al día, una cantidad que multiplica por tres el salario mínimo diario en el país.

La presión es grande. Theerapat Trungprakan, presidente de la Asociación de Alianza de Elefantes de Tailandia, que reúne a atracciones que tienen por protagonistas a estos animales, ha declarado que teme que, a menos que intervenga el gobierno, algunos elefantes sean obligados a buscarse la vida en las calles o incluso a ser utilizados para operaciones de tala ilegal, uno de los oficios para los que tradicionalmente se han destinado estos paquidermos.

 
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El ir llegando

"Son días raros estos. Días raros por el maldito virus, obviarlo sería naíf, que nos tiene a todos con el alma en cuarentena...
El ir llegando...



El ir llegando... © Íñigo Studio

Son días raros estos. Días raros por el maldito virus, obviarlo sería naíf, que nos tiene a todos con el alma en cuarentena, sí, pero también con la maleta lista para seguir el traqueteo en cuanto vuelva la tan feliz rutina. Que volverá. Desde Condé Nast Traveler somos muy conscientes de que esta situación deja feo margen para la improvisación viajera que tanto nos va y, aun así, sabemos que nuestra tarea, por encima de todo, es hacerte soñar... que para quimeras no hay freno.

Por eso llevamos meses preparando el número que tienes entre manos, un número especial, mucho, de los de guardar.



Si el año pasado dedicamos las páginas de abril a recorrer nuestro país de orilla a orilla hasta dibujar un nuevo mapa de la España desconocida, esta vez hemos querido incluir a Portugal en un caminar sin prisa a través de carreteras secundarias de la Península Ibérica y sus islas. Buscábamos viajar cerca para mirar más lejos, eso es.

Ni un páramo de los tantos arribados, ni una brizna de hierba soplada al tuntún tendrían aquí sentido sin Miguel Delibes, cuyo recuerdo hilvana este cuaderno coincidiendo con el centenario de su nacimiento. Las letras del escritor que más y mejor habló de lo rural, que se anticipó a todos en su visión realista –con su optimismo, con su pesimismo– de la España vacía, que previno de los latigazos del cambio climático y la mano torcida del hombre frente a la Naturaleza, inspiran cada línea. Y lo hacen de corazón, el que hemos puesto a la relectura de sus libros, con el que hemos seleccionado fotografías únicas de sus archivos personales gracias a la cariñosa ayuda de la Fundación Miguel Delibes, y el que destilan las ilustraciones del gran Íñigo Studio.


Cipreses, perros de caza, cigüeñas, perdices y otros pájaros de cuenta, bicicletas, bodegones y árboles mesetarios sirven de rúbrica a este viaje con mucha, muchísima parada y fonda. Ya lo explicó el mismo Delibes en El Norte de Castilla a cuento de la reedición de su diario Dos viajes en automóvil (1982): “Viajar no es desplazarse sin más de un lugar a otro, es ir descubriendo lugares y gentes a lo largo del camino. El viajero que solo tiene una meta a la que llegar se pierde todas las sorpresas y gozos del ir llegando”.

El ir llegando. A las pozas y regatos, pura vida, de La Vera, donde la protagonista de nuestra portada, la artista Itziar Aguilera, viajó con la fotógrafa Irina Isasia en pos de alargadas sombras bajo las que sestear, caminos de cadente pedaleo y bonitas milanas.

A la Costa da Morte, ese frenesí de olas que trepan y nubarrones que bajan al ras. A Lanzarote y Porto Santo, dos vecinas, duas vizinhas, que comparten paz volcánica y costumbres sin reloj. A los hoteles donde te despiertan las que te duermen, las chicharras. A lugares remotos donde unos nuevos souvenirs están reivindicando hoy el valor de lo artesano, de la vuelta a lo que una vez dejamos ir. A esas Alpujarras en las que Gerald Brenan descubrió el perfecto plan de fuga, huir para encontrarse.


La frase de Delibes se torna así, y hoy, más certera. Porque, pase lo que pase, nos seguiremos desplazando aquí mismo o allá lejos para perdernos por carreteras secundarias; para soñarnos descubridores. Y es que viajar, como vivir, era esto: ir llegando.

Ilustración reportaje de Miguel Delibes de Íñigo Studio


Ilustración reportaje de Miguel Delibes de Íñigo Studio © Íñigo Studio

https://www.traveler.es/viajeros/articulos/el-ir-llegando/17580
 
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Cataratas en cuarentena: sin agua ni visitantes, el drama del principal punto turístico de la Argentina
Más del 80% de la población de Puerto Iguazú depende del turismo que se genera en torno a una de las siete maravillas naturales del mundo. La pandemia de coronavirus anuló por completo la llegada de visitantes en Semana Santa, el momento de mayor afluencia del año


Por Joaquín Cavanna
12 de abril de 2020

[email protected]









Cataratas del iguazú sin agua

Cuando en 2011 la fundación New7Wonders eligió a las Cataratas del Iguazú como una de las siete nuevas maravillas naturales del mundo, para los entonces 45.000 habitantes de Puerto Iguazú no fue una sorpresa. El impactante caudal de agua, sumado a un paisaje único en el mundo representaba una joya hace tiempo atesorada y la principal fuente de riqueza para la pequeña ciudad del norte de Misiones.

Sin embargo, nueve años después de aquel galardón histórico, Puerto Iguazú atraviesa una situación crítica e inédita. la pandemia del coronavirus que azotó al mundo castigó de manera directa a la región misionera. El turismo, actividad que involucra directa o indirectamente a más del 80% de la población, se encuentra totalmente frenado, con un panorama desolador por delante ante el riesgo de la pérdida de empleos y el temor al contagio que crecen a la par de la pandemia.

A la desesperante situación del turismo se le sumó un fenómeno que no ocurría desde 2006. Una sequía voraz originada en el cordón montañoso brasileño de Serra do Mar, provocó que hoy las cataratas se vean prácticamente sin agua, lo que no sólo afecta a la actividad comercial sino también a la fauna y la flora de la zona.

Hoy se ve a animales en zonas urbanas y algunas especies modifican comportamientos.





Se cree que la sequía en la cuenca donde nace el Río Iguazú se prolongará hasta finales de mayo

Estamos ante el panorama más extraño y preocupante que yo recuerde. Tenemos a las cataratas sin agua y sin gente. Nunca imaginamos vivir algo así”, se lamentó Sergio Acosta, intendente del Parque Nacional Iguazú, en diálogo telefónico con Infobae.

“Lo del agua responde a un evento cíclico, que ocurre cada 15 años aproximadamente. Y justo se produjo al mismo tiempo que la pandemia”, agregó.

Acosta explicó que el caudal habitual de las cataratas es de 1500 metros cúbicos por segundo. “Ahora, el río Iguazú está en unos 280 metros cúbicos por segundo. Y, por cómo se ve el panorama, va camino a batir el récord de 1978, cuando se registraron 120 metros cúbicos. El último más bajo que recuerde ocurrió en 2006, cuando hubo 122 metros cúbicos”.

Desde algunos sectores de la provincia de Misiones se apunta al cierre de las compuertas de las seis represas aguas arriba en la región brasileña: Foz de Areia, Salto Segredo, Salto Santiago, Salto Osorio, Salto Caxias y Baixo Iguazú, inaugurada en 2019.

De hecho, las representantes por la provincia de Misiones en el Parlasur, Cecilia Britto y Julia Argentina Perié, presentaron hace unos días una recomendación al Consejo del Mercorsur para que se le exija a Brasil la reapertura de sus compuertas y así poder “regular el caudal, salvaguardando el derecho fundamental del acceso al agua”.



La imagen de la roca, que debería estar cubierta por el agua de uno de los saltos

Sin embargo, la visión de Acosta es muy diferente. “La gente suele echarle la culpa a las represas, cuando en realidad lo que hacen las represas brasileñas es un condimento pero no es determinante. Las represas son reguladoras del agua en época de sobrante, no de faltante”.

“Habitualmente, en situaciones de faltante, las represas pueden cerrarse dos o tres días, pero cuando empieza a generar corriente las tenés que volver a abrir. Como este caudal ni siquiera es aprovechable, directamente no las están cerrando. Lo poco que van acumulando durante unos días, lo terminan soltando, porque lo que necesitan es generar energía”, completó.

“Además, el riesgo de la falta de potabilización del agua no es por la actividad de las represas en sí, sino que por la infraestructura de las construcciones en Argentina, sólo pueden trabajar las aguas con una creciente del río. En ciudades como Corrientes, Posadas o Reconquista, lo que está pasando es que las tomas se quedan bombeando en el aire porque no están lo suficientemente dentro del caudal. Sé que están tratando de readaptar ahora esa infraestructura”, explicó Acosta.



Desde el 2006 que no se registraba una sequía de tal magnitud en las cataratas del Iguazú

Según el intendente del Parque Iguazú, la sequía y el faltante de agua responden a un proceso cíclico natural: "Cada 10 o 15 años sucede esto y es parte de un proceso natural. Hace dos meses que no llueve en la cuenca del Iguazú, donde normalmente llueve casi todas las semanas”.

Tanto Acosta como otros especialistas en ríos y clima cotejan día a día las previsiones climáticas en un sistema brasileño denominado Simepar. El panorama es aun más sombrío: la sequía en Brasil continuará al menos hasta fines de mayo o principios de junio.

Así y todo, la principal preocupación de Puerto Iguazú es la falta de visitantes. Es una ciudad tan dependiente del turismo, que todavía nadie empezó a imaginar alternativas de subsistencia en un año que será completamente incierto.

“La situación, sinceramente, es desesperante”, reflexiona el presidente de la Cámara de Turismo de Puerto Iguazú, Jorge “Pali” Bordín, en una charla telefónica con Infobae. “Hay muchos factores que complican toda nuestra vida. La Semana Santa representa nuestra temporada más alta. Si en un día normal, las cataratas promedian unos 4.500 visitantes por día, el jueves y el viernes santo llegamos a tener 11.000 cada día. La mayoría de los comercios pequeños y medianos dependen de lo que se gane en esta Semana Santa para poder pasar junio y julio, que es la temporada baja”. completó.



La imagen imponente de las cataratas del Iguazú cuando hay creciente

En 2019, las cataratas del Iguazú batieron un récord histórico de visitantes: 1.650.000 turistas, cifra máxima de visitas en la región. En la Semana Santa de ese mismo año, la ocupación hotelera fue del 97,1%.

“Hoy, la cabeza de todos los pequeños y medianos comerciantes está en ver cómo pagar los sueldos a sus empleados. En marzo se pudo tirar, pero en abril y mayo no sabemos qué vamos a hacer. Y lo peor es que justo en nuestro rubro la reapertura y el regreso a la normalidad va a llegar al final, seremos de los últimos en reanudar nuestra actividad”, afirmó Bordín.

La situación para trabajadores cuentapropistas o informales, como los taxistas, los guías de turismo o los vendedores de accesorios o botellas de agua, es aún más comprometida. Viven del día a día y en estos momentos sus ingresos son nulos.

Hoy hay 13 mil personas de Puerto Iguazú relacionadas de manera directa a la actividad turística. Y de manera indirecta con más del 80% de nuestra población, unas 90 mil personas”.

“Acá todo funciona de acuerdo al turismo. Desde las empresas de refacción de aires acondicionados, cuyos clientes exclusivos son los hoteles, hasta los productores de alimentos, que proveen en especial a restaurantes y bares. Están todos parados, sin nada para hacer”, describió Bordin.



La actividad hotelera de Puerto Iguazú se vio completamente detenida a raíz de la pandemia del coronavirus en todo el mundo

Según su cálculo, recién se puede aspirar a un atisbo de recuperación dentro de varios meses, hacia fin de año. Y será condicionado: sin una esperanza en puerta por la reapertura próxima de fronteras, la idea es volver a apostar de lleno a los turistas argentinos.

Hay un rubro al que los dos dramas actuales de la región afectaron de manera directa: el servicio de transporte y gomones dentro de las cataratas.

“Lo más paradójico de todo es que si en este momento no existiera la pandemia de Coronavirus y no hubiera cuarentena, nosotros también estaríamos parados. Con este faltante de agua, tampoco podríamos trabajar”, le explicó a Infobae Ignacio Acha, gerente general de Iguazú Jungle, la principal empresa que hace excursiones en el Río Iguazú.



La principal empresa de gomones no podría retomar su actividad aún sin la pandemiadel coronavirus. La sequía anula su actividad comercial

“A la fuerza, nosotros nos tuvimos que preparar con anterioridad para escenarios de esta magnitud -agregó el empresario, señalando una relativa ventaja sobre otros rubros-. En el 2006, cuando hubo otra bajante fuerte del río, estuvimos entre dos y tres meses sin poder brindar nuestro servicio. Y los sueldos había que seguir pagándolos. Lo mismo nos pasa cuando un puma se escapa de la zona salvaje e invade los puntos de tránsito humano. Ahí también tenemos que cortar el servicio”, detalló Acha.

“Por eso, desde hace tiempo, contamos con un fondo de reserva para poder seguir pagando los sueldos a los 120 empleados que tenemos. Podemos tirar durante meses, pero aún así en un momento vamos a necesitar que se reanude nuestra actividad”, afirmó el empresario bonaerense, afincado desde hace 25 años en Puerto Iguazú.

“Realmente, no sabemos a lo que nos enfrentamos. Ante esta pandemia, no tenemos una noción clara de cómo va a afectar en el ser humano. Algunos dicen que esto va a tardar mucho, y otros nos aseguran que el turismo se va a reanudar rápidamente porque la gente va a querer disfrutar cada segundo al aire libre, va a cambiar su concepción de la vida”, añadió.



La sequía del 2006 provocó que la empresa de gomones debiera permanecer cerrada entre dos y tres meses

La sequía, la cuarentena y la fauna

La sequía y la ausencia absoluta de visitantes también afectó a la fauna de Puerto Iguazú.

“Cada día, visitan las cataratas unas 4.500 personas promedio. Esa es la principal fuente de alimentación de los monos caí y los coatíes. Comen lo que les dan los turistas. Ahora estos animales se metieron en lo profundo de la selva en busca de una nueva alimentación. En los últimos días no los volvimos a ver”, contó Acosta.

“Hay una especie que se llama pájaro vencejo de cascada, que está adaptado a una vida constante en el spray que generan las cascadas. Este pájaro anida sobre la roca detrás de los saltos y utiliza como cobertura el chorro de la cascada para evitar la amenaza de depredadores. Ahora tiene que buscar un nuevo lugar”, explicó.



El pájaro vencejo de cascada utiliza los saltos de las cataratas para poder anidar. La sequía afectó de manera directa su estilo de vida

Acosta también destacó la aparición de animales temerarios en zonas casi urbanas. En la última semana se vio a un Yaguareté a las 10 de la mañana en las inmediaciones de la estación Garganta, un lugar muy transitado habitualmente. La presencia del animal fue captada por cámaras trampa.

En la actualidad, el Parque Nacional Iguazú mantiene en sus funciones laborales a los 15 guardias de seguridad, de un total de 85 empleados.

Los guardias intentan proteger a las especies silvestres de la caza y la depredación humana. “Hay muchos cazadores que están aprovechando la cuarentena. Algunos salen a cazar por subsistencia y otros por negocio. Por eso, nuestra obligación es cuidar este ecosistema”, afirmó Sergio Acosta.







A raíz de la ausencia total de visitantes, las cámaras trampa de una zona de paseo humano cotidiano registraron la aparición de un Yaguareté

“En los últimos días encontramos muchos más ‘saleros’ de los que habitualmente veíamos. El suelo de Iguazú es muy pobre en sales minerales y, por eso, toda la fauna tiene una necesidad fisiológica de sal. Lo que hacen los cazadores es colgar una bolsa con sal bajo el sol. Debido al calor, la sal se empieza a derrretir y gotea sobre la tierra y así se forma un lodo que es un ‘manjar’ para los animales”, describió. Los cazadores los esperan entonces a dos o tres metros de estos saleros. "Hay que tener en cuenta que una piel de yaguareté puede valer unos buenos dólares”.

Por el momento, Puerto Iguazú no tiene un horizonte claro sobre cuándo se volverá a la normalidad. En principio, mientras ven cómo salir adelante con sus economías, los habitantes del destino turístico más importante de la Argentina esperan al menos poder volver a disfrutar de la belleza única de las Cataratas del Iguazú en todo su esplendor.

 
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Hola, veo que este hilo está un poco muerto y voy a aprovechar para preguntar sobre un tema que me llama mucho (aunque evidentemente con la situación que hay ahora pues no podrá ser).

Quería saber si existe una forma de viajar por ejemplo a eeuu y vivir las vacaciones con una familia de allí, como cuando se hacen los intercambios pero sin intercambio y siendo ya mayor (más de 30) ¿existe algo así? ¿conoceis experiencias de alguien? es que me llama mucho la atención pero claro, una ya es mayor :LOL: y de inglés pues 0 patatero, un saludo.