"Soy una mujer infeliz de 42 años y me llamo Romy Schneider"

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"Soy una mujer infeliz de 42 años y me llamo Romy Schneider"
  • LUIS FERNANDO ROMO
Lunes, 3 agosto 2020 - 02:57


La austriaca estaba predestinada para ser actriz, pero también a ser desgraciada. Sus padres fueron nazis (de lo que ella siempre se avergonzó), fue abandonada por el amor de su vida, su hijo murió a los 14 años y ella falleció, dicen, por suicidio.

La actriz Romy Schneider.

La actriz Romy Schneider. EM

"No soy nada en la vida, pero todo en la pantalla", confesaría una deprimida Romy Schneider antes de su fallecimiento en 1982. Desde que nació, estaba predestinada para ser actriz. Su interpretación de Isabel de Baviera en la trilogía sobre la emperatriz de Austria, Sissi (1955), Sissi emperatriz (1956) y El destino de Sissi (1957), la convirtieron en estrella. Y también, según el destino, estaba condenada a sufrir a lo grande.

Sus padres, Wolf Albach-Retty y Magda Schneider, fueron dos actores simpatizantes del régimen nazi que se ganaron a pulso los favores de Hitler y Goebbels. Se dijo que Magda había sido amante del dictador, le habían perdonado tributar al fisco y su marido se había librado de hacer el servicio militar. En la intimidad, el progenitor maltrató psicológicamente a su hija cuando le decía "tienes cara de rata, pero eres fotogénica". Su madre se divorció y Romy detestó a su padrastro.
A lo largo de su vida se sintió tan avergonzada por la tendencia política de sus padres que no tuvo reparos en bautizar a sus hijos con nombres judíos e incluso fue enterrada con la estrella de David.

Con su gran amor, Alain Delon, quien la abandonó para fugarse con Nathalie Barthélem.

Con su gran amor, Alain Delon, quien la abandonó para fugarse con Nathalie Barthélem.GTRES

Debutó en el cine a los 15 años junto a su madre en Cuando florezcan las lilas blancas (1953). Convertida en un icono europeo gracias a Sissi, en cuanto conoció al galán Alain Delon en 1959 cortó por lo sano la relación de posesión que su madre había estado ejerciendo. La pareja se mudó a París. Su amor llenó miles de páginas en la prensa del corazón, pero en 1963 todo se hizo añicos cuando el intérprete francés la dejó por Nathalie Barthélemy, madre de su hijo Anthony.

Delon dejó patente su poca hombría cuando se despidió a la francesa -nunca mejor dicho- dejándole una carta y un ramo de flores. Barthélemy también fue objeto de los paparazzi con sus sonados romances con Eddie Fisher y Richard Burton, una vez que estos se divorciaron de Elizabeth Taylor. Al final se reconciliaron y protagonizaron La piscina (1968).

En 1966 se casó con el actor Harry Meyen, que sufría fuertes trastornos depresivos tras las torturas a la que le sometieron los nazis por ser medio judío. A los pocos meses nació su hijo David. Tras su divorcio en 1975, buscó consuelo inmediato en su secretario personal, Daniel Biasini, casándose ese mismo año. Debido a un accidente de coche perdió al bebé que esperaba, pero la culminación de su amor llegó con el nacimiento de su hija Sarah en 1977. Dos años después, su primer esposo se ahorcó en su casa en 1979, lo que sumió a Romy en una profunda depresión que intentó combatir con tranquilizantes, antidepresivos, pastillas para dormir, tabaco y alcohol.

Para colmo de males, 1981 fue el peor periodo de su vida. Su primogénito falleció a los 14 años al intentar trepar las verjas de su casa, pero al resbalar quedó empalado por las afiladas puntas metálicas. Su gran amor, Alain Delon, fue el encargado de darle la terrible noticia. La guinda del pastel la puso Biasini, cuando le dijo que quería separarse. Cuando Michael Jürgs la entrevistó para la revista Stern, la actriz se abrió en canal: "Soy una mujer infeliz de 42 años y me llamo Romy Schneider".

Schneider, con su segundo marido, Daniel Biasini, con quien se casó en 1975, el mismo año en el que se divorció de Harry Meyen.

Schneider, con su segundo marido, Daniel Biasini, con quien se casó en 1975, el mismo año en el que se divorció de Harry Meyen.GTRES

A partir de ese momento, se hundió por completo, pero su amiga Simone Signoret le aconsejó que siguiera trabajando en la película Testimonio de mujer (1982) para mitigar su dolor. Pero la pena pudo con ella. En la mañana del 29 de mayo de 1982, su novio, el productor Laurent Pétin, la encontró muerta en su domicilio del distrito VII de París. En la mesa de su escritorio se encontraron botellas de alcohol, medicamentos y una carta de disculpas por anular una sesión de fotos. No hubo autopsia y se declaró oficialmente que falleció de un ataque al corazón. Sin embargo, la sombra del suicidio siempre ha planeado sobre la actriz austríaca más famosa de todos los tiempos.

Atrás dejaba impecables trabajos a las órdenes de Otto Preminger, Orson Welles o Lucchino Visconti e hizo historia al ser la primera intérprete en ganar un César por Lo importante es amar (1975). Tres años después obtendría otro por Una historia simple (1978).

 

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Que pena vaya vida le tocó, y luego dicen que la suerte no existe que es uno el que diseña su vida ,cuando los golpes que llevo ni los merecería ni estaba a su alcance que no existieran.
 
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soy un m***** infeliz de 42 años (¿será una señal?) y me llamo rohmerin.