Fallece la hija del Duque de Sevilla, Cristina de Borbón a los 44 años


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Da la impresión de ser la « punta de la pirámide » , se dice , cuando alguien tiene toda una familia de enfermos ( con respeto lo digo) , pero solo se reconoce al más enfermo de todos que es el que da visibilidad a la enfermedad existente en la familia , normalmente esquizofrenia, y ese es el miembro más debil claro , pero el resto no lo reconoce porque están igual de enfermos. ,pues eso es lo que parece.
En este caso se adulzora, con persona frágil, dulce , extravagante, si no fuera aristócrata se diría de otra forma que no quiero reproducir.
 

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pilou12

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MOMENTOS MUY DUROS
Se retrasa el funeral de Cristina de Borbón: hablamos con su familia
Se ha suspendido por la situación sanitaria en la que se encuentra la Comunidad de Madrid por el coronavirus



Foto: Cristina Elena de Borbón. (EFE)


Cristina Elena de Borbón. (EFE)



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PALOMA BARRIENTOS
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OLIVIA DE BORBÓN
JULIÁN PORRAS

11/03/2020



Estaba previsto que el próximo 19 de marzo se celebrara en la iglesia de Santo Domingo el Real, en Madrid, la misa funeral en recuerdo de Cristina Elena de Borbón. La joven, que falleció el 14 de febrero, era hija del duque de Sevilla, Francisco de Borbon Escasany, y de Beatriz von Hardenberg. El encuentro litúrgico se ha cancelado por la situación sanitaria en la Comunidad de Madrid como consecuencia del coronavirus.
La propia familia informa a Vanitatis que “por el momento no hay fecha. No sabemos cuándo será posible organizar la misa. Lo importante es mantener las recomendaciones y lo haremos cuando se pueda”.

La muerte inesperada de Cristina a los 44 años ha dejado fuera de juego a sus familiares, que siguen sin procesar su desaparición. La madre, Beatriz, era la que más trato tenía con su hija: “Hablábamos todos los días. Mi Cristina era un alma blanca, muy cariñosa, muy dulce, yo la sigo sintiendo a mi lado. Era demasiado sensible y buena para ser de este mundo”, contaba muy triste a los pocos días del fallecimiento de la hija querida.



Olivia de Borbón y su marido, en la capilla ardiente. (EFE)


Olivia de Borbón y su marido, en la capilla ardiente. (EFE)



Desde hace unos años, Beatriz von Hardenberg se ha visto resentida por sus problemas de salud. Dejó su casa familiar de Las Rozas, donde también vivia Cristina, para instalarse en Marbella, que fue siempre para la familia Borbón su paraíso particular. Estos días ha tenido que tener supervisión médica y se encuentra siempre atendida por su hija Olivia, que también vive en Marbella, donde pasó todos sus veranos de infancia. “Es muy complicado digerir su muerte y a Beatriz la está costando emocional y físicamente afrontar estos momentos tan duros. Están los nietos, que son una parte importante tanto para ella como su hija”, nos dicen.

Olivia está casada con Julián Porras y tiene dos niños pequeños a los que tiene que atender y la ayudan a superar el trance. Aunque cada una tenía vida independiente y Cristina vivía en Madrid, a menudo pasaba temporadas en la Costa del Sol, donde aseguran volvía a reencontrarse con su mundo feliz. Ahí estaba arropada por una familia que siempre le prestó ayuda y, sobre todo, un cariño inmenso. Ese amor que ahora está recibiendo la 'duquesa de las ranas', como se la conocía por su querencia a que estos animales formaran parte de la decoración de su casa y sus complementos.

 

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pilou12

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POSITIVA, ESPIRITUAL E IDEALISTA
Beatrice, duquesa de las ranas: visionaria de la moda, Marbella y la tragedia de su vida
A Beatrice Von Hardenberg zu Furstemberg nadie la conocía por su apellido de soltera. “Es impronunciable”, decía con su acento alemán que nunca perdió.



Foto: Beatrice Von Hardenberg y su familia en una imagen de archivo. (Paloma Barrientos)


Beatrice Von Hardenberg y su familia en una imagen de archivo. (Paloma Barrientos)



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PALOMA BARRIENTOS
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OLIVIA DE BORBÓN
14/03/2020



A Beatrice Von Hardenberg zu Furstemberg nadie la conocía por su apellido de soltera. “Es impronunciable”, decía con su acento alemán que nunca perdió. Para todos, era Beatrice de Borbón, por matrimonio, o la “duquesa de las ranas”, por su afición a estos animales.
Aseguraba que tenía la mejor colección del mundo y en sus casas de Madrid y Marbella no había un resquicio donde no apareciera la rana en cualquier variante posible. “Conmigo los amigos y la familia no tienen problemas a la hora de elegir mis regalos. Saben lo que me gusta y más si es un colgante o algo que me pueda poner”. Aseguraba que le daban suerte.

[LEA MÁS: Muere Cristina Elena de Borbón, hermana de Olivia, a los 44 años de edad]

La historia de su querencia venía de cuando era pequeña y vivía en el castillo de la Selva Negra, donde nació. Contaba que fue su abuela Minzie la que se lo inculcó con cuentos y leyendas de ranas que se convertían en seres mágicos. Nada de príncipes azules, en los que nunca creyó a pesar de tener un árbol genealógico aristocrático con una madre que sí lo era y un padre que era conde prusiano.
Solo le gustaban las hadas, que disimulaban sus poderes disfrazadas de esa manera y que solo las personas con corazón podían verlas.




Beatrice Von Hardenberg junto a su hija Olivia de Borbón. (Cordon Press)


Beatrice Von Hardenberg junto a su hija Olivia de Borbón. (Cordon Press)


Beatrice se quedó con ese testimonio infantil y lo adecuó a su vida. Fue siempre una mujer generosa, buena y creativa.
Consiguió que la revista Vogue tuviera la versión española y llenó sus páginas de talentos nuevos para los que habría sido imposible aparecer en un medio como el que ella dirigió varios años.
Manuel Piña, Agatha Ruiz de la Prada, Francis Montesino, Pepe Rubio, Pedro del Hierro o Adolfo Domínguez eran la novedad que alternaban con los históricos.

Una de las convocatorias que aún recuerdan muchos de ellos fue cuando organizó un desfile al aire libre en el museo de Arte Contemporáneo (hoy museo del Traje) y las modelos bajaban por la escalinata ante el aplauso de un público muy diferente al que asistía a las pasarelas Cibeles y Gaudí.
Invitaba a dueños de tiendas pequeñas de las que se conocían como boutiques, a costureras y patronistas que habían trabajado en talleres y casas de moda.
La etapa Vogue se acabó y ya no quiso probar en otros medios a pesar de las ofertas que recibió. Si algo ha salido bien no hay que repetir porque segundas partes no son buenas”.



Beatrice Von Hardenberg zu Furstemberg en una imagen de archivo. (Paloma Barrientos)


Beatrice Von Hardenberg zu Furstemberg en una imagen de archivo. (Paloma Barrientos)



Se dedicó al sector inmobiliario, a la venta de arte y a criar a sus tres hijos: Olivia, Cristina y Francisco, que siempre fueron su prioridad y a los que educaba en libertad y con el punto justo de su herencia alemana.
Su casa de Marbella era una especie de cuartel general que abría al sol cuando empezaban las vacaciones escolares.
En verano recibía a la prensa de Madrid que se desplazaba para contar en sus medios las andanzas de la llamada jet marbellí, que en aquellos años 80 y 90 eran potentes.

Organizaba cenas y las tertulias podían alargarse hasta la madrugada. Por el jardín paseaban tranquilamente perros sin pedigrí que jugaban con conejos con aspecto de figurantes de película Disney y un cerdo vietnamita que un verano desapareció y nunca más se volvió a saber de él. Los rumores aseguraban que alguien lo cocinó. Historias de esa Marbella donde todo era posible.



Beatrice con su familia en una imagen de archivo. (Paloma Barrientos)


Beatrice con su familia en una imagen de archivo. (Paloma Barrientos)



Beatrice de Borbón utilizaba el apellido de su marido porque en su pasaporte alemán siempre figuro así. Nunca ejerció de duquesa y respetaba los títulos, pero decía que el único valor que hay en la vida “son nuestros principios”.
Fue feliz mientras duró su matrimonio con Francisco de Borbón Escasany. Se casaron en el castillo mágico donde nace el Danubio.
El duque, al que conoció en Marbella, tenía 26 años y ella unos pocos menos.

Beatrice era una mujer positiva, espiritual, idealista y sensible. Lo que no le acompañó en estos últimos años fue la salud.
Cambió Madrid por la Costa del Sol para tener más calidad de vida. Allí viven su hija Olivia, los nietos y su hijo Francisco. Hasta su casa llegaba también Cristina, la niña de sus ojos que también era como ella, sensible, idealista y un “alma blanca”, como la definía la madre, y que murió el pasado 13 de febrero.
Desde esa fecha el calendario de la duquesa de las ranas se paró. Poco a poco se fue apagando hasta que este sábado 14 de marzo se marchó de este mundo para encontrase con su hija pequeña, quien la estaba esperando.

 
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QEPD junto con su hija
que pena deben sentir Olivia y Francisco al haber perdido en un mes a su hermana y a su madre
 
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Este hilo no tiene nada que hacer en el apartado de la Familia Real Española, su lugar es en elbapartado de Famosos, famosillis y Famisetes!!!