TRIPLE CRIMEN EN USERA: VENGANZA O AJUSTE DE CUENTAS CONTRA FISCAL ANTIDROGA DE PERU

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Patty7

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M. J. ÁLVAREZ- abc_madridMadrid23/06/2016 02:04h - Actualizado: 23/06/2016 13:26h.Guardado en: España Madrid - Temas: Useras/Les Useres , Asesinatos


Tres personas de origen latinoamericano murieron salvajemente asesinadasayer en el despacho de un abogado peruano en pleno corazón del barrio de Usera. Las víctimas son sus dos secretarias y un cliente, que fueronapaleados y atacados con un hacha. La Policía Nacional baraja la hipótesis de que se trate de unan venganza contra el titular del bufete, que fue fiscal en asuntos de narcotráfico en su país hasta hace unos años. Ahora, ejercía de letrado en Madrid y llevaba casos de embargos, extranjería e inmigración, entre otros.

La llamada inicial la hizo una persona que precisamente tenía cita en el lugar, el primero izquierda del número 40 de la calle de Marcelo Usera. Nadie le abría el portal. A las 18.36 horas telefoneó y alertó de que se estaba produciendo un incendio en el inmueble. Se trata de un bloque de apenas una planta, en una zona muy transitada.

Hasta el lugar acudieron el Samur-Protección Civil y varias dotaciones deBomberos del Ayuntamiento, indicaron fuentes de Emergencias Madrid. En la habitación más grande, la que sería el salón, hallaron el cuerpo de un hombre, de 42 años y de nacionalidad ecuatoriana. Le habían clavado un hacha en la cabeza. Era el cliente, que había aparcado un rato antes su Skoda blanco casi en la puerta del despacho. Dejó incluso puestas las luces de emergencia pensando que su gestión le llevaría poco tiempo.

Los sicarios utilizaron papeles para quemar las estancias del despacho y hacer desaparecer las pruebas y vestigios

En otro cuarto del bufete yacían juntas Elisa, dominicana y de 26 años, y Maritza Osorio, cubana, de 42, según apuntaron sus allegados. Se da la circunstancia de que Maritza residía justo al lado, en la calle del Olvido. La primera de ellas, según algunos testimonios, recién licenciada en Derecho se encontraba en parada cardiorrespiratoria y había sido brutalmente apaleada, al igual que el varón. Sin embargo, los médicos, tras realizarle las maniobras de resucitación, no pudieron evitar su fallecimiento. En cuanto a Maritza, la habían degollado. Era ya cadáver.

Sin embargo, en esos primeros momentos todo apuntaba a que habían sido víctimas del incendio, pues las llamas habían afectado sus cuerpos. Debido a la intensa humareda en la vivienda, los sanitarios sacaron al exterior a las dos personas que aún tenían un hilo de vida. Pero cuando manipularon los cadáveres y les dieron la vuelta, ya en la acera, se percataron de la carnicería y de los signos de violencia homicida presentaban. Ahí les realizaron las maniobras de reanimación delante de un montón de curiosos que miraban perplejos la escena detrás del enorme cordón policial. Elisa falleció y el hombre aunque se recuperó unos minutos corrió la misma suerte.

A las cinco estaban vivos
Una de las víctimas habló por teléfono a las cinco de la tarde. Media hora después, ya no contestaba. La Brigada de la Policía Judicial de Madrid se ha hecho cargo de la investigación. Anoche, los agentes tomaron declaración al exfiscal y ahora abogado peruano Víctor Joel Salas Coveñas. En la actualidad llevaba casos de embargos, extranjería e inmigración y daba altas a la Seguridad Social a empleados de la zona, así como asesoraba a los negocios del barrio regentados por ciudadanos suramericanos. Y todo ello, para el despacho Euroasia Abogados, que cuenta con otras oficinas en la calle de José Bergamín, 5 (Ciudad Lineal).

Fuentes del caso indicaron que el asesino o los asesinos, tras la matanza, habían utilizado papeles y libros para quemar el despacho, con la finalidad de ocultar pruebas y vestigios y ganar tiempo. De hecho, en cada habitación había un foco, pero las llamas se apagaron enseguida y desde el exterior no se apreciaban huellas del fuego ni en ventanas, paredes o cortinas; tan solo un ligero olor a quemado justo debajo del edificio.

Se están analizando los casos que ha llevado el abogado en España, pero la lupa principal está en su época como fiscal en Perú, donde tramitó asuntos contra narcotraficantes y secuestradores. Anoche declaró en sede policial. Lo que parece claro, según las primeras hipótesis, es que se trata de una«vendetta» contra él. Tuvo la suerte de no encontrarse en el piso en el momento en que los sicarios irrumpieron y realizaron una auténtica carnicería.

Al parecer, el letrado fue avisado por la persona que estaba citada y esperaba en la calle cuando se dirigía a su despacho sobre las 18.30 horas. Según esta versión, Salas Coveñas le abrió el portal para que subiera, dijo que él iba a aparcar la moto mientras y poco después se descubrió el triple crimen.

En cuanto a las pruebas físicas, los agentes del Grupo de Delitos Violentos (DEVI) de la Policía Científica analizaron durante varias horas el escenario de los crímenes, en busca de vestigios que conduzcan al autor o autores. De hecho, cinco horas después, aún permanecían en el lugar. La Policía Municipal se llevó también el coche particular del cliente asesinado.

«¡Que paguen por lo que han hecho!»
En el barrio de Usera todo era consternación ante semejante crueldad. Una decena de familiares de las víctimas tuvieron que ser atendidas porpsicólogos del Samur. «No hay derecho a hacer algo así. ¡Que lo paguen!», decían los vecinos atónitos e indignados. Muchos eran de origen latinoamericano, como las víctimas si bien no faltaban los chinos, que se limitan a observar, y los españoles.

¿A quién buscaban? ¿Qué querían? ¿Fue un aviso? Estas y otras interrogantes tendrán que ser despejadas
Algunos tenían lágrimas en los ojos. «Marisa -por Maritza, como era conocida la rubia cubana- era un encanto. Llevaba más de 15 años viviendo en esta zona junto a su hija y a un sobrino. En el bufete hacía de todo, lo mismo llevaba papeles de un lado a otro que realizaba distintas gestiones o repartía propaganda del despacho en el que trabajaba desde hacía unos cinco años. Antes estuvo en una inmobiliaria», explicaban. Era muy querida.

«Han destrozado tres familias así porque sí. No se entiende. ¿A quién buscaban? ¿Por qué a ellos? ¿Qué querían? ¿Fue un encargo? ¿Un aviso? Todas estas interrogantes tendrán que ser despejadas
 

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Qué lamentable.
En qué lugar habrá sido fiscal.
Qué raro que un fiscal, excepto haya sido destituído, o renunciado, haya migrado a España.
En Perú ganan muy bien, más que un médico incluso.
 
C

chica

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Qué lamentable.
En qué lugar habrá sido fiscal.
Qué raro que un fiscal, excepto haya sido destituído, o renunciado, haya migrado a España.
En Perú ganan muy bien, más que un médico incluso.

Que ganan más que un médico?. NO me digas, claro, en asuntos de drogas y cosas asi, no me extraña.

De todas maneras no se ha sabido más de esta historia,
 

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El jefe de las cubanas asesinadas en Madrid pagará la repatriación de los cuerpos
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Por Jose Nacher Hace 5 días 9

El abogado peruano para el que trabajaban las dos mujeres cubanas asesinadas en Madrid pagará los costes de repatriación de los cuerpos. "Me haré cargo de los gastos de repatriación hasta Cuba, de donde eran oriundas. Si tuviera problemas económicos no podría pagar el precio, que rondará entre los 8.000 y 12.000 euros en total", aseguró al periódico español ABC el letrado Víctor Joel Salas Coveñas.

Las víctimas perdieron la vida en un horrendo crimen el pasado 22 de junio y las principales líneas de investigación apuntan a que el triple crimen responde a un ajuste de cuentas, relacionado con la actividad de Salas Coveñas como abogado en Madrid o en alguna deuda pendiente.

En este sentido, la Policía ya trabaja con un listado de sospechosos para esclarecer quién perpetró la muerte de Elisa Consuegra Gálvez, de 33 años y natural de La Habana; y Maritza Osorio Riverón, de 46 años y nacida en Holguín.


"Estoy despertando de este mal sueño, de una pesadilla que, por desgracia, es real. Mis dos empleadas y compañeras, Maritza y Elisa, eran más que eso para mí: eran como de mi familia; por eso han matado parte de mí. Aunque sigo en estado de shock estoy comenzado a reaccionar", lamentó Coveñas.

El abogado, cuyo despacho está situado en el número 40 de la calle de Marcelo Usera, confesó que no sabe cuánto tiempo tardará el proceso de repatriación, pero irá al Consulado para agilizar los trámites y que puedan viajar a España los padres de su mujer y compañera de despacho para que les entreguen su cuerpo.

Este es el caso de Elisa Consuegra Gálvez, quien hacía poco le habían homologado el título de abogado y que fue agredida con una palanqueta.

Los amigos de la joven, que llegó a ser jueza en la Isla, aseguran que el matrimonio con su jefe fue de conveniencia para poder legalizar su situación en España. Salas Coveñas negó que fuera así.

"Elisa tenía los papeles en regla. Lo nuestro no fue un matrimonio de conveniencia; nos separamos por motivos personales". Añadió que "era una excelente profesional" y que le pagó un máster completo "para que pudiera ejercer" en Madrid.

La otra víctima, Maritza Osorio Riverón, de 46 años, natural de Holguín, hacía las labores de secretaria, de relaciones públicas y limpieza desde hacía unos cuatro años cuando puso en marcha el bufete. Fue degollada.

Salas Coveñas niega, en contra de lo manifestado por sus allegados, que le pagara tarde y mal y que a veces no la tenía dada de alta.

La tercera víctima y las sombras sobre Salas Coveñas

La tercera víctima fue el ecuatoriano Jhon Pepe Castillo, de 43 años, a quien el homicida le clavó un cuchillo en la cabeza y le dio una paliza tras acercarse al despacho ante los gritos.

El asesino preguntó por el letrado y como no estaba discutió con las mujeres. Tras perpetrar los crímenes, quemó los cuerpos con la gasolina que llevaba en una botella y se fue del despacho.

Víctor Joel Salas Coveñas llegó a España en 2008 tras estar relacionado, cuando era secretario judicial en Lima, con la denuncia de una trama por la que acusó a su jefa, magistrada, de favorecer a un narco en su condena.
 
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Por lo que leo no fue Fiscal, me parecía complicado de creer porque, como repito, en el Perú los fiscales están bien pagados.
Secretario de Juzgado es una especie de asistente del Juez.
Qué ferocidad estos crímenes, lamentable.
Aquí en Perú no hay noticias al respecto.
 

C

chica

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algo habrá más cuando no dicen nada.

Usera barrio de inmigrantes primero de dentro de ESpaña, luego vinieron mucha gente de otras nacionalidades, sobre todo chinos.
 
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Es cierto Rosa María, acá en Lima no han difundido mucho esa noticia. Conversando con amigos y parientes que trabajan tanto en el Poder Judicial como en el Ministerio Público, me comentan que la juez con la que trabajó este abogado, fue destituida por haber favorecido a varios narcotraficantes, y como secretario o especialista (que le llaman ahora) judicial de hecho que conocia todos los asuntos turbios de esta señora.
Esta mujer, también estuvo involucrada en un escándalo cuando apareció en un video haciendo rituales de magia negra con una mujer de la alta sociedad que luego fue asesinada, asesinato que se convirtió en caso bastante "mediático" (caso Fefer). Lo que también me comentan, es que se rumorea que esta juez o sus allegados, han tenido que ver en los homicidios de Usera
 
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pilou12

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DOCUMENTOS. CRÓNICA NEGRA
El triple asesino de Usera tiene nombre
Bertrand de la Grange10 MIN.

Elisa, Maritza y Pepe. Tres inocentes que se toparon con una muerte atroz en un despacho de abogados de Madrid. Un año después, la policía tiene la certeza de haber identificado al autor del crimen.




MIÉRCOLES 30 DE AGOSTO DE 2017


Cuando descubrió que su pareja lo engañaba, Dahud Hanid-Ortiz, de 45 años, decidió vengarse. El exmilitar estadounidense de origen venezolano y residente en Alemania se plantó en Madrid, en el despacho del abogado peruano que se acostaba con su esposa. No lo encontró, pero se desquitó con las dos empleadas cubanas y un cliente ecuatoriano, matándolos con una palanqueta y un puñal. Desde entonces el autor del triple crimen de la calle de Marcelo Usera está en paradero desconocido.

Esa es la línea que ha terminado por prevalecer en la investigación del asesinato, el 22 de junio de 2016, de la abogada Elisa Consuegra Gálvez, de 31 años; de la secretaria del bufete, Maritza Osorio Riverón, de 46, y de Pepe Castillo Vega, de 43. No ha sido siempre así y las discrepancias entre la policía y el juez de instrucción han contribuido a que el principal sospechoso pusiera tierra por medio, escondido quizás en Estados Unidos, Venezuela o Malasia, como lo sugiere el propio fugitivo en su cuenta de Facebook. El titular del juzgado número 41, Juan Carlos Peinado, “iba por una tesis muy extraña de sicarios de un cartel mexicano, que tenían supuestamente cuentas pendientes con el dueño de ese bufete, y que se cargaron al personal”, explica una fuente de la Brigada de la Policía Judicial de Madrid.




El peruano Víctor Salas, dueño del bufete donde se perpetró el triple asesinato.


El juez tenía, sin embargo, varios indicios para sustentar su hipótesis, empezando por los antecedentes del propio abogado peruano, Víctor Salas. Él mismo contaba que, siendo secretario judicial en su país de origen, había recibido amenazas, en 2006, a raíz de la condena de un narcotraficante israelí. Recaló en España en 2008, a punto de cumplir 30 años. Después de algunos trabajos temporales y de convalidar su título de Derecho, abrió su propio bufete especializado en extranjería. En esta última etapa, según la investigación, Salas habría tenido desavenencias con unos clientes de un cartel mexicano.



LAS DISCREPANCIAS ENTRE LA POLICÍA Y EL JUEZ DE INSTRUCCIÓN HAN CONTRIBUIDO A QUE EL SOSPECHOSO PUSIERA TIERRA POR MEDIO

La pista de un ajuste de cuentas del narcotráfico se ha enfriado y las filtraciones del sumario apuntan ahora al exmilitar. “Tenemos pruebas que van mucho más allá de un tapón de plástico”, asegura la fuente de la Policía Judicial, en referencia a los restos de una botella de agua fabricada en Alemania que se encontró en el lugar del crimen y que se salvó del incendio provocado por el asesino para borrar las huellas. “Debemos mantener esas pruebas bajo extrema reserva porque son las que servirán para incriminarle si algún día se le detiene”.

Las divergencias de criterio entre el juez y los investigadores complicaron la cooperación con la policía alemana. “Necesitábamos su apoyo, pero la justicia española puso trabas al inicio”, se queja el alto cargo de la Brigada de Madrid. Finalmente, la colaboración alemana fue muy exitosa y permitió, entre otras cosas, desmontar la coartada que se había fabricado el sospechoso para evitar que se le ubicara en España en el momento del crimen.

Dahud Hanid-Ortiz vivía en la pequeña ciudad de Wurzburgo, en Baviera. Había llegado a Alemania en 2011 como teniente primero del Ejército de Estados Unidos después de haber sido soldado en Irak y Corea. Con excepción de una condecoración, un Corazón Púrpura que recibió por sufrir heridas en la guerra de Irak, su carrera militar de 19 años no fue demasiado brillante y terminó abruptamente. El 30 de junio de 2015, un tribunal militar confirmó una condena por uso de documentación falsapara conseguir el rango de oficial del Ejército. Fue además sancionado por fraude contra el Estado al haber simulado que su familia seguía viviendo en EE UU mientras él estaba destinado en Alemania, lo que le permitió recibir una ayuda social de 87.000 dólares a la que no tenía derecho.

Después de esa baja deshonrosa, el exmilitar se dedica a fabricar currículos falsos para conseguir trabajo en Alemania. La relación con su esposa, una doctora alemana, entra en crisis y, a finales de 2015, anuncia en su Facebook que tiene novia. Dice que vive en Kuala Lumpur, la capital de Malasia, pero sus intervenciones en otras redes sociales, como Twitter, Pinterest o Skyrock, donde se hace llamar David Ortiz o bien usa su verdadero nombre, lo sitúan en Alemania.


Elisa Consuegra y Maritza Osorio.



En LinkedIn, asegura que ha estudiado en la University of Mumbay (India) y se presenta como business manager en la compañía L’Oréal en la ciudad alemana de Colonia. Pero comete el error de poner el Twitter de David Ortiz en sus datos personales. El ex teniente primero Dahud Hanid-Ortiz, el empleado de L’Oréal formado en India y David Ortiz, que ilustra su perfil de Twitter con la sonrisa inquietante de un macaco, viven todos en la misma casa en Wurzburgo y son una sola persona.



A DAHUD HANID-ORTIZ LE ECHARON DEL EJÉRCITO DE EE UU POR FALSEAR SU EXPEDIENTE, Y DESPUÉS SIGUIÓ FABRICÁNDOSE PERSONALIDADES

El 4 de junio de 2016, 18 días antes del crimen, el exmilitar contesta en inglés desde su correo Yahoo a un anuncio de un piso en alquiler en la ciudad donde reside desde 2011. Deja un número de teléfono alemán y se describe a sí mismo: “Hola, soy americano y estoy estudiando un máster en Business en la FHWS (una universidad de Wurzburgo). Me interesa este apartamento (…). Hablo un poco de alemán. No fumo, no bebo, soy tranquilo y muy ordenado (…)”.

Cuatro días antes, el 31 de mayo, Hanid-Ortiz actualiza por última vez sus cuentas en las redes sociales. Lo hace para consultar un sitio argentino, Comunidad Dateas, especializado en la búsqueda de personas y direcciones de correos electrónicos en América Latina y España. En retrospectiva, esta consulta y el apagón repentino de su actividad en Internet eran señales anunciadoras de la tragedia que enlutaría a tres familias pocos días después en Madrid. Sabemos por las filtraciones del sumario que el sospechoso había descubierto que su esposa tenía una relación sentimental con el abogado peruano Víctor Salas y que los amantes habían tenido varios encuentros tanto en Alemania como en Madrid.

Poco después de sus indagaciones en Internet, el exmilitar empieza a mandar desde su Yahoo amenazas de muerte al abogado, según una fuente que tuvo acceso al sumario. Víctor Salas cometió la imprudencia de contestarle, desafiándolo.

Mientras los dos hombres se enzarzaban en un duelo verbal, las empleadas cubanas del bufete Euroasia cumplían con sus labores habituales en el número 40 de la calle de Marcelo Usera en Madrid, recibiendo a los clientes, sobre todo sudamericanos y chinos, y preparando los expedientes en materia de extranjería. Maritza Osorio Riverón hacía de recepcionista y de secretaria. Había dejado su natal Holguín (Cuba) 20 años atrás y vivía con su hija, que trabajaba en una tienda de ese barrio popular, al suroeste de la capital española. Elisa Consuegra Gálvez, abogada formada en la Universidad de La Habana, era la que realmente hacía funcionar el despacho y cubría las ausencias cada vez más frecuentes del jefe.


Homenaje a Elisa en el Templo de Debod, uno de sus rincones favoritos.



Antes de trasladarse a Madrid en 2012, Elisa fue una estudiante brillante y, con apenas 23 años, empezó su carrera de juez en la Sección Laboral del Tribunal Municipal Popular de Plaza, en La Habana. Después pasó a la Sección Civil y luego a Delitos Económicos. En 2010 asumió la presidencia de la Sección Especial Penal del mismo tribunal. Sin embargo, a pesar de su éxito profesional, la joven abogada no se sentía a gusto. “Se dio cuenta muy rápidamente de que la justicia en Cuba no era independiente del poder ejecutivo y que no podía dictar sentencias en función de criterios únicamente jurídicos”, cuenta una amiga de Elisa. Su malestar no se limitaba al ámbito de la justicia. “De manera general le molestaban la falta de libertades, el acceso muy limitado a Internet y muchas otras cosas. Por eso decidió irse cuando encontró la oportunidad”.

En esto, y solo en esto, chocaba con su familia, muy vinculada al poder en La Habana. Su padre, Juan Carlos Consuegra Espinosa, que era también licenciado en Derecho, había sido teniente coronel en la Contrainteligencia y miembro de la Comisión de Asuntos Constitucionales y Jurídicos en el Parlamento. Su madre, Elisa Gálvez Cabrera, era especialista en medicina legal y profesora en la Facultad de Ciencias Médicas, además de directora de un centro sobre drogodependencias. Elisa estaba muy unida a ellos, pero quería respirar otro aire.

A diferencia de la mayoría de los cubanos, que entonces no podían viajar libremente al extranjero, Elisa no tuvo problema para salir de la isla. Llegó a Madrid con la intención de estudiar para homologar su título y lo logró el 3 de junio de 2016. Ya podía ejercer su profesión en España. La joven cubana, que había cumplido 31 años el 24 de mayo, había comentado a sus amigos que quería dejar el bufete de la calle de Marcelo Usera para trabajar por su cuenta. Estaba feliz. “He conocido poca gente que le gustara tanto Madrid como a ella”, cuenta su amiga más cercana, Suzanne, también abogada. “Me decía siempre, con esa sonrisa de niña traviesa, que no entendía cómo siendo yo madrileña podía querer estar en ningún otro sitio. Ella estaba donde quería estar”.

El 22 de junio, tres semanas después de recibir su título en el Colegio de Abogados de Madrid, Elisa estaba en su despacho cuando llegó un desconocido sobre las dos de la tarde. Lo atendió Maritza. Quería hablar con Víctor Salas. Como siempre, el jefe no estaba. El hombre insistió tanto que la secretaria llamó al abogado para explicarle la situación. El peruano sospechó que se trataba de Dahud Hanid-Ortiz, el marido despechado que lo había amenazado por correo electrónico unos días antes. Decidió quedarse en casa y “echarse la siesta”, según diría después a la familia de una de las víctimas.

“Actuó como un cobarde”, acusan los amigos de las dos cubanas. Tampoco llamó a la policía para avisar de una situación que podía tornarse violenta. Cuando Salas llegó por fin a su oficina, cuatro horas después de la llamada angustiada de la secretaria, los bomberos estaban apagando un incendio y recogiendo los cadáveres de tres personas. Además de Elisa y Maritza, había muerto un taxista ecuatoriano, Pepe Castillo Vega, que había pasado a recoger unos documentos.

Ya con los cuerpos en la acera, quedó claro que se trataba de un triple asesinato. Las víctimas tenían heridas profundas provocadas por un arma blanca y una barra de hierro. El puñal no apareció en la escena del crimen, pero sí se encontró la palanqueta que destrozó el cráneo de Maritza y del cliente ecuatoriano. Los peritos de la policía científica aislaron unas pocas huellas dactilares, pero no hallaron vestigios biológicos que pudieran servir para identificar al autor de la matanza. El incendio y el trabajo de los bomberos para apagarlo habían borrado todo.


Allegados de las víctimas. ÁLVARO GARCÍA



Víctor Salas no hizo nada para prevenir la tragedia pero, según la policía, su testimonio fue clave para identificar al asesino. “Desde el primer momento esta persona colaboró, por la razón que sea, pero sobre todo porque el asesino iba contra él. El peruano nos dio acceso a su agenda, a los expedientes de clientes, a sus comunicaciones, y es lo que nos permitió llegar a la pista del sospechoso”, resume el alto cargo de la Policía Judicial citado previamente.

¿Un crimen pasional en el que se mata a tres personas ajenas al asunto y sobrevive el objetivo de la venganza? “El asesino va a matarle a él, pero una de las dos mujeres tenía mucho temperamento y trata de discutir, y entonces la mata, porque es un paranoico”, explica el policía. Los forenses determinaron que Elisa fue la primera en morir —“se ensañó con ella”— después de recibir varias puñaladas con un arma blanca que llevaba el asesino.

La reconstrucción del crimen establece que Maritza, al ver lo que ocurría, intentó defenderse con una palanqueta que tenían en la oficina. El exmilitar se la quitó de las manos y la mató a golpes. Pese a la situación, Hanid-Ortiz decidió quedarse en el lugar hasta que llegara Víctor Salas. Había recorrido de un tirón casi 2.000 kilómetros en coche para vengarse y no tenía ninguna intención de echarse para atrás.

Estuvo esperando unas dos horas, con los cuerpos de las dos mujeres tendidos en el suelo. Sobre las cinco de la tarde, llegó un hombre. El exmilitar se le abalanzó y lo mató con la palanqueta. Lo más probable, según los investigadores, es que Hanid-Ortiz pensara que se trataba del abogado peruano. Pero no era él, sino un cliente que tenía prisa y había dejado su coche en doble fila en la calle de Marcelo Usera.

Antes de huir, el asesino arrojó sobre los cuerpos de las dos mujeres los expedientes acumulados sobre el escritorio y les prendió fuego. Se fue como había llegado, en coche, y desde entonces la policía no logra dar con él. Los investigadores tienen indicios de que volvió a Wurzburgo el mismo día, pero le pierden rápidamente la pista y sospechan que está en Estados Unidos o Venezuela.

En sendas cartas dirigidas en septiembre del año pasado al juez instructor, Juan Carlos Peinado, y a la Jefatura de la Policía, los padres de Elisa expresaron su “angustia” ante la falta de información. “Sabemos, por nuestra experiencia profesional, que en los crímenes de este tipo ‘el tiempo que pasa es verdad que huye’. Ya han pasado tres largos meses y ni siquiera sabemos si hay un sospechoso en este brutal asesinato de tres personas, que ocurrió en pleno día, en medio de un transitado barrio del centro de Madrid, (…) y donde hubo un intercambio previo telefónico con alguien que en nuestra opinión sabe bien qué fue lo que ocurrió”.


Elisa (segunda por la derecha) en La Habana.



Si Víctor Salas había recibido una llamada de Maritza para decirle que un cliente insistía en verle, tenía que saber algo sobre la identidad del asesino. Esa era la convicción de la policía, pero el juez desconfiaba de ese testigo turbio. “Le tenía animadversión y rechazaba toda la información que venía de él, y esto entorpeció mucho la labor investigativa”, insiste la fuente de la policía de Madrid.

Esa desconfianza hacia el abogado era ampliamente compartida por los allegados de Elisa. “Víctor tiene una responsabilidad penal, por lo menos por omisión del deber de socorro”, se indigna uno de ellos. Las discrepancias entre los investigadores encontraron su cauce en la prensa a golpe de filtraciones, que pusieron sobre aviso a Hanid-Ortiz.

“La situación está ahora muy complicada y no le puedo decir nada”, se disculpa el juez Peinado. El titular del juzgado 41 de Madrid no quiere confirmar si ha cursado una orden de búsqueda y captura contra el exmilitar a través de Interpol, pero deja entender que el caso se resolverá pronto. “Las circunstancias podrían cambiar en las próximas semanas”, dice en tono enigmático.

Después de un largo periodo de desasosiego ante la actuación de la justicia española, la familia de Elisa dice ahora que está “satisfecha con la investigación de la policía y del juez”. Sus padres y su hermana menor, Claudia, acaban de pasar dos meses en España para ponerse al día y hablar con los investigadores. “No tengo dudas de que la policía tiene todos los elementos para llevar al asesino a juicio”, asegura Elisa Gálvez durante una breve conversación en la ciudad donde su hija había encontrado la felicidad.



http://elpaissemanal.elpais.com/documentos/triple-asesino-usera-nombre/?por=mosaico