RONNA KEITT: VIUDA DE PAPUCHI IGLESIAS

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19/12/2020

RONNA KEITT: LA VIUDA DE PAPUCHI IGLESIAS: “ME SEDUCÍA CON CENAS EN UNA ISLA TROPICAL”​

19 DÍAS SECUESTRADO POR ETA
DISPERSA Y NUMEROSA FAMILIA​

La madre de los hijos pequeños del afamado ginecólogo rompe su silencio cuando se cumplen 15 años de la muerte del padre de Julio Iglesias. Con él tuvo dos hijos, Jaime y Ruth. Retirada de la vida pública en Jacksonville (Florida), ensalza la figura de su marido para LOC. POR LUIS F. ROMO

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“LLEVO MUCHOS AÑOS SIN HACER ENTREVISTAS o salir en una revista. Nunca me presento en la televisión. Deseo mantener mi vida y la de mis hijos de una forma privada. Cuando eran más pequeños permití que fueran fotografiados, pero después me di cuenta de que era una equivocación. Cuando usted se puso en contacto conmigo estuve de acuerdo en contestar a las preguntas sobre Julio, mi marido, para que se le trate con respeto y para preservar su honor y su memoria”.
A casi 7.000 kilómetros de distancia, Ronna Keitt-Iglesias, segunda esposa del doctor Julio Iglesias Puga (el inolvidable Papuchi), accede a comunicarse por correo electrónico en exclusiva con LOC con motivo del décimo quinto aniversario de la muerte del padre de Julio Iglesias. La empresaria continúa viviendo en Jacksonville, la localidad de Florida donde se casó civilmente con el eminente médico gallego el 1 de marzo de 2001. Se habían conocido una década antes. Tuvieron dos hijos, Jaime (16) y Ruth (14).
Un día como hoy en 2005, concretamente, moría de una parada cardiorrespiratoria a los 90 años. Su corazón ya no daba más de sí. Había tenido romances con bastantes mujeres, le fue infiel a doña Charo de la Cueva –madre de Julio y Carlos Iglesias– y Ronna consiguió apagar el fuego interno del hombre que revolucionó la ginecología en España. Fue uno de los primeros en estudiar el parto sin dolor, uno de los más jóvenes en trabajar en la Seguridad Social y cofundador de la Clínica de la Maternidad de Madrid, el centro más moderno de Europa en aquella época.
Para este Beau Brummell reinventado que habría hecho temblar los cimientos del movimiento #MeToo por su especial habilidad para piropear a las periodistas, la vida no tenía sentido sin pasión. Y como esta le obsequió con muchos limones, ya se sabe, hizo limonadas.
PREGUNTA.- ¿Qué recuerdos conserva de su marido después de todo este tiempo?
RESPUESTA.- Para mí era una persona responsable, cariñosa, disciplinada, feliz, expresivo y realista.
P.- Su marido era casi 50 años mayor que usted, ¿cuáles fueron las mejores y peores críticas que tuvieron sobre su relación?
R.- A pesar de la diferencia de edad, Julio era un hombre moderno, muy joven de espíritu, y yo continúo siendo más reservada y seria. ¡Así que éramos la pareja perfecta! Seguro que hubo críticas, pero no nos enteramos. Éramos felices, libres y adultos. Ya en esa época en España había otras parejas conocidas con grandes diferencias de edad. El apoyo de nuestras familias fue lo que más nos importaba a los dos y contamos con él.
P.- ¿Cómo logró robarle el corazón?
R.- Me conquistó el corazón con su honradez, sentido del humor, la confianza en sí mismo y su amor propio. Era un ser realmente guapo y elegante por dentro y por fuera. Practicaba buenas costumbres, llevaba una vida ordenada y disciplinada. Sentía mucho amor por su familia y a la vez trataba a la mía con mucho cariño. Me convenció que estaba enamorado de mí porque me hacía regalos y demostraba que yo le importaba. Me envió a clases para perfeccionar el castellano, me invitó a compartir su vida como su esposa, siempre fue muy respetuoso y responsable. Así me enamoré de él.
P.- El doctor Iglesias Puga siempre tuvo palabras bonitas hacia las mujeres periodistas. ¿Cómo le solía seducir?
R.- Con una cena romántica en una isla tropical, los dos solos, lejos de todo el mundo. Tener nuestra propia intimidad era algo maravilloso. Julio tuvo un sinfín de detalles y momentos tiernos conmigo porque era un hombre atento.
P.- ¿Cómo les explica a sus hijos, Jaime y Ruth, lo que significó su padre para la Medicina española y como personaje en la prensa del corazón?
R.- Con respecto a la profesión de su padre, a Jaime y Ruth les suelo explicar la influencia que tuvo como obstetra en España, que fue un estudiante brillante de Medicina en la Universidad Complutense en Madrid y que incluso llegó a ser profesor. En una de mis visitas les llevé a ver el actual hospital de la Maternidad en la calle O´Donnell. Por lo que respecta a las revistas del corazón les comento que su papá siempre fue educado con los periodistas y que estos sentían mucho cariño por él. Les mantengo lejos de los medios, pero mi deseo es que entienden que su padre también era padre y abuelo de personas muy conocidas (Julio Iglesias, Enrique Iglesias, Chabeli) y, por ello, suscitaba tanto interés.
P.- ¿Qué valores le dijo que inculcara a sus hijos a medida que fueran creciendo?
R.- Lo que ambos compartíamos y que yo les procuro enseñar a Jaime y a Ruth son la compasión y el respeto para sí mismos y el prójimo, la humildad y la importancia de prepararse para trabajar y mejorar cada día como persona y profesional.
P.- Desgraciadamente falleció antes de enterarse de que usted estaba esperando una niña a quien seguro que le habría convertido en la princesa de la casa. Después de tres hijos varones, ¿tenía especial ilusión por tener una hija?
R.- Como padre y, además obstetra, lo que más le importaba a Julio era nuestra salud durante los embarazos. Que fuera hembra o varón era lo de menos. En una ocasión, años antes de quedarme embarazada, me dijo que si algún día teníamos una niña debíamos llamarla Ronna. Pero al final opté por darle el nombre de mi madre. Ruth y Julio comparten el mismo día de cumpleaños. A pesar de que mi hija no pudo conocer a su padre, los dos hermanos tienen aspectos comunes de la personalidad de su padre.
P.- En una ocasión, Julio confesó que hubo tres momentos en su vida que le marcaron especialmente: la guerra, la enfermedad de Julio y su secuestro. ¿Cómo se enfrentaba en privado ante la adversidad?
R.- Era una persona muy estable a pesar de las experiencias que le tocó vivir. Siempre fue un hombre sincero con compasión hacia los demás y con una férrea voluntad.
P.- ¿Cuál era su faceta menos conocida?
R.- Su sencillez y humildad. Era una persona que lo tenía todo, pero nunca iba con aires de grandeza. Para mí ese es su legado y es lo que me enseñó.
A sus 57 años, Ronna continúa haciendo gala de su discreción. Se ocupa de sus hijos adolescentes –Jaime siente pasión por el piano y Ruth por el cante– y de los negocios que creó tras el fallecimiento de su marido. El doctor Iglesias dejó el futuro de su esposa asegurado con dos pisos en Madrid, uno en Peñíscola y otro en la ciudad estadounidense de Filadelfia. Ronna vivió en un primer momento a caballo entre Estados Unidos y España. Con la fortuna que heredó fundó cuatro empresas, Evergreen LLC (2002), Roig Resources LLC (2004), Jaime’s Corner LLC (2013) y El Tesoro de Ruth LLC (2013). Según los datos del registro mercantil de Florida, al parecer solo permanece activa Roig Resources. Siguiendo la tradición americana de añadir el apellido de sus maridos, el nombre completo de la protagonista es Ronna Keitt-Iglesias, por lo que se deduce que no ha vuelto a contraer matrimonio.

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El 29 de diciembre de 1981, Isabel Preysler comunicó por teléfono a su ex marido, Julio Iglesias, que ETA había secuestrado a su padre. España se quedó muda. Un falso equipo de periodistas de la televisión alemana alegó que quería entrevistarle para un documental sobre la meteórica carrera artística de su primogénito. Así que fueron a recogerle a su despacho. Pocos minutos después le apuntaron con una pistola en el pecho y le dijeron que estaba secuestrado.
En la familia Iglesias-Preysler reinó el miedo, la incertidumbre, el caos. Julio, desde su mansión en Indian Creek (Miami), vigilaba las operaciones de rescate e Isabel Preysler protegía a sus hijos pequeños, Chabeli, Enrique y Julio, del acoso de la prensa.
Se dijo que los captores pidieron 2.000 millones de pesetas por su liberación, que tuvo lugar la madrugada del 17 de enero de 1982 en un zulo ubicado en Trasmoz (Zaragoza). A partir de ese momento, los tres hijos del cantante se mudaron a Miami donde estuvieron protegidos por guardaespaldas.
Desde que falleciera Papuchi, Ronna y sus hijos, Jaime y Ruth, han tenido un perfil social púbico prácticamente inexistente. La relación de los adolescentes con sus hermanos mayores, Julio (77) y Carlos (75) no es mala, pero se ven realmente bastante poco debido no solo a su diferencia de edad, sino también a la distancia geográfica y los compromisos profesionales. En alguna ocasión han acudido a un concierto de Julio Iglesias, donde siempre les ha tratado con mucho cariño.
Tampoco existen imágenes públicas de Jaime y Ruth con sus célebres sobrinos que son infinitamente más mayores, Chabeli (49), Julio Iglesias Jr. (47) y Enrique (45), a pesar de que todos viven en Florida. Ni rastro de fotografías junto a la extensa prole que el intérprete de Hey! ha tenido con Miranda Rijnsburguer: Miguel Alejandro (23), Rodrigo (21), Victoria y Cristina (19) y Guillermo (13). Al menos, con estos últimos, Ruth y Jamie podrían haber sido compañeros de juegos.