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Rato cerró 2 offshore panameñas tras sacarlos los 3,6 millones que ocultaban

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KO Diario
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Lo de Rato es de chiste, tendría que estar en la cárcel desde hace tiempo, pero siempre pasa algo a su favor y se va librando; mucho debe saber... La operación salvar al soldado Rato sigue su curso...
 
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M. RECUERO / C. SEGOVIA MADRID

16/04/2017
















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Rodrigo Rato realizó «distintas prácticas compatibles con actividades de blanqueo de capitales» mientras fue vicepresidente del Gobierno y ministro de Economía y Hacienda. Así concluye el último informe remitido por la Unidad Central Operativa de la Guardia Civil (UCO) al juez que investiga a Rato por presuntos delitos fiscales, corrupción entre particulares y blanqueo de capitales, al que tuvo acceso este diario. Los investigadores revelan que en su época de vicepresidente poseía, al menos, siete millones de euros en sociedades consideradas opacas en el exterior.

El informe, un documento de 321 páginas remitido al Juzgado de Instrucción número 31 de Madrid el pasado 27 de marzo, advierte de que los hechos investigados evidencian «indicios racionales de criminalidad», así como «acciones asociadas a activos vinculados a las entidades del Grupo Rato compatibles con una actividad de blanqueo de capitales».

El juez instructor del caso, Antonio Serrano-Arnal, encargó a la UCO esclarecer si Rato blanqueó dinero, además de defraudar, presuntamente, a Hacienda. La investigación, iniciada hace dos años –el 8 de mayo de 2015–, concluye que existe «un entramado societario nacional o interno, y otro internacional o externo» en torno al ex ministro desde que llegara al Gobierno, en 1996. El informe deja constancia de que hubo «patente voluntad» por parte de Rato de «la búsqueda de ocultación o encubrimiento del origen ilícito de las ganancias», además de realizar movimientos en el exterior y en España «activando un procedimiento de blanqueo de capitales».

Atendiendo a la investigación realizada por la UCO, Rato y sus hermanos poseían desde al menos 1999 un patrimonio en empresas opacas en el exterior, cuyo origen de los fondos no pudo ser descifrado por completo por los investigadores. No obstante, detectaron que una de esas sociedades –Red Rose, con una sede nómada entre Irlanda y Panamá– transfirió siete millones en tres momentos distintos, entre los años 2001 y 2003, a las empresas del Grupo Rato. En concreto, a las sociedades Aurosur y Manantial de Información.

De esta cantidad, se repatriaron cuatro millones, como publicó EL MUNDO, que corresponden a «un negocio simulado» de Aurosur, que fue detectado en 2006 por una inspección de la Agencia Tributaria. Sin embargo, no se llegó a averiguar entonces quién era el verdadero dueño de la misteriosa empresa extranjera. Precisamente, de esa época es también otra de las sociedades extranjeras vinculadas a Rato, la empresa panameña Westcastle, cuyos fondos no son conocidos. Rato se limitó a declarar que en Red Rose había «fondos de origen familiar».

Las transferencias desde Red Rose circularon por el entramado empresarial de Rato hasta llegar, en parte, a Muinmo, una de sus sociedades españolas. El objetivo era amortizar parte del préstamo de 3,1 millones de euros que esta empresa recibió de la entidad HSBC en 2000, según se destapó en una comisión de investigación sobre el caso Gescartera celebrada en 2001 en el Congreso de los Diputados.

Otra de las transferencias investigadas son 1,1 millones que llegaron a otra de las empresas de Rato, Explotaciones de Carabaña, cancelando así un préstamo de Bankpyme. La UCO tiene claro que «la obtención de un préstamo en territorio nacional que se amortiza con fondos de origen desconocido, que proceden de territorios o países considerados por España como paraísos fiscales» era «una práctica recurrente por el investigado, lo que es, a su vez, un proceder relativamente frecuente en las operativas de blanqueo de capitales».

El informe no pasa por alto que una parte del dinero que la familia Rato poseía en esos territorios opacos puede corresponder a ingresos procedentes de las empresas privatizadas españolas a las que el ex ministro ofreció trabajos de publicidad a través de la sociedad Cor Comunicaciones, aprovechando su poder sobre ellas cuando era vicepresidente del Gobierno.

Tal y como ya publicó este diario, «los abonos de las empresas privatizadas a las cinco entidades de Rodrigo de Rato [y del resto de su familia] suman un total de 82,9 millones de euros, siendo 28,9 millones pagados en el período en el que era miembro del Gobierno».

«Puede afirmarse que Rodrigo de Rato perseguía, a través de la utilización de su extensa estructura societaria, creando y modificando las entidades precisas y dando los pasos pertinentes, activar un proceso de integración de las cantidades que procedían del pago de las empresas privatizadas y que, con pleno conocimiento de la comisión de una irregularidad, buscó la ocultación de su participación en las empresas que habían de recibir dichos abonos, de tal manera que no se pudiera vincular su nombre con las mismas», indica la Guardia Civil.

En lo que los investigadores llaman «el blanqueo interior», Rato utilizó, sobre todo, las empresas Cor Comunicación, Muinmo, Viajes Ibermar, Congress XXI y, de manera marginal, la que llevaba su apellido, Rueda de Emisoras Rato. «En cuanto al blanqueo exterior», como lo define la UCO, se centra en las sociedades Red Rose, Westcastle (Panamá-Suiza) y Vivaway (Reino Unido), con prolongación en Kradonara 2001 (Sotogrande) con administración gibraltareña.

Todas ellas «sin sustancia económica, teniendo como única finalidad el velar la realidad». Además, «las entidades extranjeras de Rato están detentadas por testaferros» y «radicadas en paraísos fiscales o territorios de riesgos, u operan a través de los mismos, siendo administradas por fiduciarias y no siendo declaradas hasta 2013». Desde ese año, los españoles que no declaran bienes en el exterior corren el riesgo de ser sancionados con el 150% del valor de lo que tienen.

«En definitiva, por todo lo expuesto anteriormente, se ha llevado a cabo por el investigado un presunto delito de blanqueo de capitales», concluye la UCO, que añade, además, que podría determinarse «sobre las cantidades obtenidas como consecuencia de la percepción de los abonos de las empresas privatizadas». No obstante, los investigadores resaltaron al juez la necesidad de solicitar comisiones rogatorias a Suiza, Mónaco y Panamá para completar la investigación.

La UCO considera que los hechos investigados revelan «una pluralidad de indicios racionales de criminalidad, compatibles con una presunta conducta delictiva» de Rato. Dicho esto, resalta que de esta conducta derivan «activos ilícitos susceptibles de ser blanqueados».

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Los investigadores advierten de que el político dispuso de beneficios «a través de una sociedad pensada y creada» para, presuntamente, «cumplir los elementos esenciales del tipo de blanqueo de capitales», entre los años 1998 y 2013, siendo entre junio de 2004 y noviembre de 2007 cuando Rato estuvo en el Fondo Monetario.

José María Aznar facturó 31,29 millones de euros a través de la empresa Cor Comunicación mientras ocupó el cargo de gerente de este organismo. Más del 90% de ese dinero procedía de los ingresos que recibió de empresas privatizadas, para las que la citada sociedad realizaba campañas de publicidad.

La Oficina Nacional de Investigación del Fraude, dependiente de la Agencia Tributaria, definió a Cor Comunicación como «una sociedad constituida de manera opaca». La UCO advierte en su informe de que «la voluntad de ser utilizada para ocultar el origen ilícito de los beneficios procedentes de la consecución de un delito cometido previamente, podría constituir una conducta típica aparejada a un presunto delito de blanqueo de capitales».

Tomando como referencia los años investigados, en 2004, Cor Comunicación facturó 3,18 millones -un 90% de empresas privatizadas-; en 2005, 7,47 millones -un 91% de privatizadas-; en 2006, 10,5 millones -un 97% procedente de sociedades privatizadas-, y en 2007, 10,14 millones -un 98% de privatizadas-.

imputado en el caso-, ordenando transferencias de dinero entre las sociedades extranjeras y nacionales vinculadas al presunto delito de blanqueo por el que el ex ministro está encausado en los juzgados de la Plaza de Castilla de Madrid.

En palabras de la Guardia Civil, «existe documentación que muestra cómo en el año 2006 Rato da orden a su cuñado», Santiago Alarcó, para hacer un «préstamo» -palabra que la UCO entrecomilla en su informe- a la sociedad Vivaway, para que ésta, a su vez, introduzca 900.000 euros en España, a la empresa Kradonara, otra de las empresas consideradas opacas. Los citados correos son enviados entre los días 4 y 21 de septiembre de 2006.

La investigación revela que Rato usó ese dinero para una inversión inmobiliaria que hizo a través de la empresa VR Inversones Residenciales, sociedad considerada por la UCO propiedad del ex vicepresidente del Gobierno. En este sentido, los investigadores concluyen que los fondos invertidos «proceden del exterior de España», pertenecen a Rato y que Alarcó es el que tiene el poder para realizar la transferencia.

La Guardia Civil no pasa por alto que esta «forma de traspaso» de dinero de una sociedad a otras, utilizando varias entidades interpuestas y mediante préstamos, para después invertirlo en proyectos inmobiliarios, es «habitual en los procesos de blanqueo de capitales».

Dicho esto, el informe de la UCO deja constancia de que, en 2006, Rato se hizo con la estructura empresarial Vivaway-Kradonara, comprando estas entidades a su cuñado, que a su vez las había adquirido en 2001. «A partir de este momento, el investigado utilizó estas dos empresas para introducir fondos en España», resalta la Guardia Civil, que destapa otro correo, fechado el 8 de diciembre de 2006 y remitido por Rato desde su cuenta electrónica de director gerente del Fondo Monetario Internacional, ordenando que Red Rose -empresa extranjera vinculada a Rato-, a través de Vivaway, traspasara a Kradonara 150.000 euros.

La hipótesis criminal que barajan los agentes de la UCO en su informe es que «Rato, en su condición de autoridad, se habría enriquecido ilícitamente y a través de distintas empresas bajo su dominio, relacionándose esa licitud con el ejercicio de un cargo público».

Las cifras del escándalo
82 millones.
Cinco empresas de los Rato facturaron 82 millones entre 1998 y 2004 a nueve compañías que él privatizó como vicepresidente. La mayoría pagó a la sociedad Cor Comunicación sin recibir contrapartida alguna.

Siete millones.
Rato escondía ya al menos siete millones offshore en su etapa de vicepresidente de Aznar. La UCO detalla tres transferencias en 2001 y 2003. Una canceló el crédito del HSBC revelado en la comisión de Gescartera.

31 millones.
La sociedad opaca Cor Comunicación siguió facurando en la etapa de Rato como director del FMI: 31 de los 82 millones se abonaron entre 2004 y 2007. Rato llegó a usar su email en el Fondo para operaciones de blanqueo.

Dos días.
Uno de los grandes misterios de la vida política de Rato, su sorpresiva salida del FMI, ha sido desvelado: se produjo dos días después de que la auditora externa del Fondo le interrogase por su empresas en paraísos fiscales.

http://www.elmundo.es/espana/2017/04/16/58f24fe4ca4741ec468b45c0.html
 
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Los investigadores advierten de que el político dispuso de beneficios «a través de una sociedad pensada y creada» para, presuntamente, «cumplir los elementos esenciales del tipo de blanqueo de capitales», entre los años 1998 y 2013, siendo entre junio de 2004 y noviembre de 2007 cuando Rato estuvo en el Fondo Monetario.

José María Aznar facturó 31,29 millones de euros a través de la empresa Cor Comunicación mientras ocupó el cargo de gerente de este organismo. Más del 90% de ese dinero procedía de los ingresos que recibió de empresas privatizadas, para las que la citada sociedad realizaba campañas de publicidad.

La Oficina Nacional de Investigación del Fraude, dependiente de la Agencia Tributaria, definió a Cor Comunicación como «una sociedad constituida de manera opaca». La UCO advierte en su informe de que «la voluntad de ser utilizada para ocultar el origen ilícito de los beneficios procedentes de la consecución de un delito cometido previamente, podría constituir una conducta típica aparejada a un presunto delito de blanqueo de capitales».

Tomando como referencia los años investigados, en 2004, Cor Comunicación facturó 3,18 millones -un 90% de empresas privatizadas-; en 2005, 7,47 millones -un 91% de privatizadas-; en 2006, 10,5 millones -un 97% procedente de sociedades privatizadas-, y en 2007, 10,14 millones -un 98% de privatizadas-.

imputado en el caso-, ordenando transferencias de dinero entre las sociedades extranjeras y nacionales vinculadas al presunto delito de blanqueo por el que el ex ministro está encausado en los juzgados de la Plaza de Castilla de Madrid.

En palabras de la Guardia Civil, «existe documentación que muestra cómo en el año 2006 Rato da orden a su cuñado», Santiago Alarcó, para hacer un «préstamo» -palabra que la UCO entrecomilla en su informe- a la sociedad Vivaway, para que ésta, a su vez, introduzca 900.000 euros en España, a la empresa Kradonara, otra de las empresas consideradas opacas. Los citados correos son enviados entre los días 4 y 21 de septiembre de 2006.

La investigación revela que Rato usó ese dinero para una inversión inmobiliaria que hizo a través de la empresa VR Inversones Residenciales, sociedad considerada por la UCO propiedad del ex vicepresidente del Gobierno. En este sentido, los investigadores concluyen que los fondos invertidos «proceden del exterior de España», pertenecen a Rato y que Alarcó es el que tiene el poder para realizar la transferencia.

La Guardia Civil no pasa por alto que esta «forma de traspaso» de dinero de una sociedad a otras, utilizando varias entidades interpuestas y mediante préstamos, para después invertirlo en proyectos inmobiliarios, es «habitual en los procesos de blanqueo de capitales».

Dicho esto, el informe de la UCO deja constancia de que, en 2006, Rato se hizo con la estructura empresarial Vivaway-Kradonara, comprando estas entidades a su cuñado, que a su vez las había adquirido en 2001. «A partir de este momento, el investigado utilizó estas dos empresas para introducir fondos en España», resalta la Guardia Civil, que destapa otro correo, fechado el 8 de diciembre de 2006 y remitido por Rato desde su cuenta electrónica de director gerente del Fondo Monetario Internacional, ordenando que Red Rose -empresa extranjera vinculada a Rato-, a través de Vivaway, traspasara a Kradonara 150.000 euros.

La hipótesis criminal que barajan los agentes de la UCO en su informe es que «Rato, en su condición de autoridad, se habría enriquecido ilícitamente y a través de distintas empresas bajo su dominio, relacionándose esa licitud con el ejercicio de un cargo público».

Las cifras del escándalo

82 millones.
Cinco empresas de los Rato facturaron 82 millones entre 1998 y 2004 a nueve compañías que él privatizó como vicepresidente. La mayoría pagó a la sociedad Cor Comunicación sin recibir contrapartida alguna.

Siete millones.

Rato escondía ya al menos siete millones offshore en su etapa de vicepresidente de Aznar. La UCO detalla tres transferencias en 2001 y 2003. Una canceló el crédito del HSBC revelado en la comisión de Gescartera.

31 millones.

La sociedad opaca Cor Comunicación siguió facurando en la etapa de Rato como director del FMI: 31 de los 82 millones se abonaron entre 2004 y 2007. Rato llegó a usar su email en el Fondo para operaciones de blanqueo.

Dos días.

Uno de los grandes misterios de la vida política de Rato, su sorpresiva salida del FMI, ha sido desvelado: se produjo dos días después de que la auditora externa del Fondo le interrogase por su empresas en paraísos fiscales.

http://www.elmundo.es/espana/2017/04/16/58f24fe4ca4741ec468b45c0.html

Sueltecito y a su aire continúa el del "milagro".