La marcha del Rey Juan Carlos deja a la Infanta Elena desprotegida. (1 Viewer)

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MONARQUÍA
La marcha del Rey Juan Carlos deja a la Infanta Elena desprotegida
Su padre se preocupó especialmente por ella desde pequeña. La hija más problemática, le pusieron un tutor para sus estudios que luego fue su secretario. Mientras Victoria y Froilán hacen su vida, ella vive en soledad y con tristeza la marcha de su padre y valedor
Don Juan Carlos y Doña Elena

Don Juan Carlos y Doña ElenaGTRES

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  • CONSUELO FONT
Viernes, 11 septiembre 2020 - 22:38
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Este dos de septiembre se ha cumplido un mes de la marcha del Rey Juan Carlos a Abu Dabi, donde decidió instalarse bajo la protección de su amigo, el jeque Mohamed Bin Zayed. Su blindaje es total, nada ha trascendido sobre su vida allí aunque, según revela a LOC una fuente de su entorno, "quien piense que está viviendo un cuento de las mil y una noches al abrigo de sus amigos se equivoca. Es un anciano de 82 años queapenas puede andar y su salud está muy tocada, sobre todo por su grave operación de corazón el verano pasado. No se ha ido por capricho, sino obligado, para evitar la brutal campaña que había contra la corona, pese a no estar siquiera estar encausado por la justicia. Claro que echa de menos España, sus amigos, sus regatas en Sanxenxo, y sobre todo le inquieta la suerte que pueda correr su familia, especialmente sus hijas, las infantas Elena y Cristina, y sus nietos, a los que ve desprotegidos. De hecho, este miércoles Victoria Federica, a la que adora, cumplió 20 años y no pudo estar con ella".
Nada que ver con su también señalada mayoría de edad hace dos años, cuando su abuelo le organizó una gran celebración en Zarzuela, a la que se desplazó la infanta Cristina desde Ginebra con sus hijos. Hoy, en el palacio se respira una gran tristeza tras un verano amargo que Doña Sofía ha pasado prácticamente enclaustrada en Marivent con su hermana Irene y su prima Tatiana Ratziwill. El hecho de que no se haya dejado ver por Palma con su hijo Don Felipe, ni con sus nietas Leonor y Sofía, es indicativo de la tensión familiar. Porque en la recta final de sus vidas, Don Juan Carlos y Doña Sofía habían limado asperezas y logrado una relación cordial -ella aún se refiere a él en la intimidad como "mi marido"-, donde prevalecían las vivencias compartidas y el futuro de sus hijos y nietos, la mayor preocupación del matrimonio.

Son las infantas Elena y Cristina las que más han sufrido por la marcha de su padre. De hecho, en vísperas de su partida, estuvieron con él en Zarzuela. Un trance muy duro, sobre todo para Elena, su ojito derecho, que no se ha separado de él estos últimos meses en los que la situación se le ha ido complicando. Don Juan Carlos se refugió en su casa en marzo la víspera de que Don Felipe, tras publicarse que aparecía como segundo beneficiario sin su consentimiento de una fundación que albergaba la donación de cien millones de dólares hecha por la monarquía saudí a su padre, emitiera un durísimo comunicado en que le repudiaba, renunciando a su herencia y a todo dinero de origen sospechoso. Le despojó también de su asignación.
La Infanta Elena con Don Juan Carlos y Don Juan

La Infanta Elena con Don Juan Carlos y Don Juan
Tras el confinamiento, que la infanta pasó sola en su casa del barrio del Niño Jesús, Elena iba a diario a Zarzuela y mantenía con su padre largas charlas en el jardín. Ha sido su gran bastión desde que se divorció de Jaime de Marichalar, con quien su relación es nula: sólo se hablan para cuestiones de sus hijos.
MEDIADORA
El Rey Padre, a raíz del escándalo de la cacería de Botsuana y de saltar su relación con Corinna Larsen, hechos que provocaron su abdicación en 2014, se apartó bastante de su familia, salvo de Elena y sus hijos, su gran refugio. Además, con su primogénita, las más Borbón, comparte aficiones como los toros, la caza, la buena mesa y hasta las regatas en Sanxenxo, en las que últimamente compite Elena. Dados sus problemas de movilidad, le ha acompañado a viajes y fue su sombra en actos públicos hasta que en 2019 se jubiló de la vida oficial. Además, ejerció de mediadora cuando Don Felipe y su hermana Cristina rompieron tras el caso Noós, que también distanció a Don Juan Carlos de su hija menor, aunque Elena contribuyó a su acercamiento, y asimismo a limar tensiones entre sus padres tras el affaire Corinna.
Don Juan Carlos se ha volcado con su primogénita, a la que ve muy sola en la crianza de sus hijos, dos jóvenes, de 20 y 22 años, nada fáciles. Ha ejercido de paraguas económico, ayudándole a costear su actual hogar y pagando la universidad de Froilán y Vic, el International College of Studies, a razón de 20.000 euros el curso.
Una de sus preocupaciones es que, cuando falte, Elena mantenga el puesto como directora de proyectos sociales de la Fundación Mapfre que ocupa desde 2008 con un sueldo de unos 200.000 euros anuales. No en vano, tras la proclamación de Don Felipe, fue apartada de la Familia Real y de la agenda oficial, perdiendo su asignación, de unos 70.000 euros por año. Don Juan Carlos, que siempre veló económicamente por sus hermanas Pilar y Margarita, descarta que el Rey Felipe asuma ese rol con Elena y Cristina. De hecho, una parte de esos 100 millones de dólares saudíes depositados en la fundación Lucum eran para garantizar el mantenimiento de Doña Sofía, las infantas y sus nietos, atendiendo además cualquier petición razonable que le hicieran.
Cristina es su máximo apoyo

Cristina es su máximo apoyo
Su obsesión por proteger a su hija mayor viene de su infancia, pues no fue una niña fácil, tenía un carácter indómito y problemas de rendimiento académico, por lo que requirió ayuda especializada. Sus travesuras tenían en vilo a sus padres, como cuando se escapó a toda velocidad en un kart por los jardines de Zarzuela, y casi se asfixia al engancharse su melena en una rueda. Según reveló Gabriel Cisneros, uno de los padres de la Constitución, Don Juan Carlos hizo sólo una petición a los constituyentes y fue mantener al Príncipe Felipe como sucesor, pese a ser Elena primogénita.
Providencial fue la aparición de Carlos García Revenga, tutor de Elena en su colegio, Santa María del Camino, y actualmente íntimo suyo. Se volcó en sacarla adelante en los estudios, propiciando que cursara Magisterio y lograra diplomarse en ciencias de la educación en la Universidad de Comillas, de la que era profesor. Mérito que decidió a Don Juan Carlos a nombrarle jefe de la secretaría de las infantas en Zarzuela, convirtiéndose en una especie de niñera que velaba hasta de sus asuntos personales. De hecho, alertó cuando Elena montó una empresa, Ginoscéfalos, que fue disuelta. Entonces la infanta ejercía como profesora de inglés en la guardería Mikos, etapa de la que data una significativa anécdota que relató el primo de Doña Letizia en su libro Adiós, Princesa.
Al preguntarle cómo se apañaba para enseñar inglés a niños tan pequeños, su reacción fue: "Pues voy a la pizarra, escribo blue y entonces les digo que el cielo es bluuuuu", escenificó, prolongando el sonido las ues en un leve aullido y levantando ambas manos al cielo, que dejó sin palabras a su interlocutor.
Desolación es la palabra que mejor define el estado actual de Elena, con su padre a 7.500 kilómetros, ya que sus hijos Froilán y Victoria Federica hacen de su capa un sayo. Durante el confinamiento la dejaron sola. Vic se marchó con su novio, el dj Jorge Barcenas, a una finca de Jaén, El Aserradero; y Froilán, con amigos a un hotel en Benahavís, cerca de Marbella. La hermana de Don Felipe permaneció en su domicilio del barrio del Niño Jesús con la unica compañía de Tula, su perrita fox terrier.
CRISTINA, SU APOYO
Tras la marcha de Don Juan Carlos, su refugio fue la infanta Cristina, a la que cada día está más unida y con la que se recluyó unos días en la finca de su íntima, Rita Allendesalazar, en la localidad segoviana de Muñopedro. Posteriormente se marchó con su hermana a Bidart, localidad vasco-francesa donde el clan Urdangarin tiene su cuartel veraniego y Cristina pasa sus vacaciones desde que el caso Noós la convirtió en non grata en Marivent.
Elena finalmente no acudió a Mallorca con Doña Sofía, como se especuló, quizá porque le resultaba demasiado duro estar allí sin su padre, que el verano pasado acudió a Marivent por vez primera desde su abdicación. Es un lugar lleno de nostalgia para ella porque le hace añorar su niñez y esos veranos en que los tres hermanos estaban unidos. La última vez que se la vio en público fue el 4 de septiembre en Madrid, cuando acudió al tanatorio de La Paz para dar el pésame a Xandra Falcó, viuda de Jaime Carvajal Hoyos, fallecido de infarto con 56 años y cuyo padre es íntimo de Don Juan Carlos. Pero evitó coincidir con los Reyes, que también se acercaron al tanatorio.
 

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Ay que pena...que penita, pena.... Jaaaa! Desprotegida. Otra que ha chupado del dinero negro de su padre. A ésta si que se la puede investigar, no? ¿Por que no se hace?
 

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Han chupado del bote todos - Han robado a manos llenas todos.
Los plebeyos que se incorporaron a la familia también lo hacen desde entonces.

Marichalar se fue por la puerta de atrás y sin hacer ruido.
Fue CR quién dio que hablar con la retirada de estatua de cera y las acusaciones de la infanta Elena con las drogas.
Con todo y con eso, deben tenerlo muy bien huntado para que mantenga un silencio sepucral como el que mantiene.

Aquí no se salva ni el apuntador y ninguno tiene que darnos lastima, porque desprotegido no ha quedado nadie.
Han tenido toda la vida para robar, asegurarse el futuro y aunque JC esté lejos, estará pendiente de su familia.
 

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