Haters de Sálvame - Parte I - Tema Cerrado, diríjase a la Parte II.

Estado
Cerrado para nuevas respuestas
Registrado
23 May 2013
Mensajes
11.087
Calificaciones
75.195
"Usea", que el Matamoros estaba "liau" con alguien, pero la pasta solidaria se la soltaba a otra?(n)(n)(n)(n)(n)Que estres!

Mu complicao... esto es como los entramados de los papeles de Panamá, que pa encontrar quién es al final el que realmente tiene la pasta, hay que hacer periodismo de investigación en asociación con otros periodistas internacionales.
 
Registrado
14 Feb 2018
Mensajes
9.010
Calificaciones
53.022
Aqui en Zaragoza tiene prohibido poner los pies en la ciudad por cagarse en Nuestra Patrona La Virgen del Pilar

Pues me parece fatal

Je suis Charlie y la libertad de expresión y eso

Eso si un dictador durante años con honores y con calles en media españa
Pero lo grave es cagarse en una virgen en un país aconfesional, que te meten antes a la carcel por un rap que a Rodrigo rato
y luego piden libertad de expresión cuando se cagan en el islam y que los de aquella religión son intolerantes

En un país aconfesional lo realmente incoherente es los millones que se lleva la iglesia y que estos decidan las Leyes morales
Que te veten por temas religiosos en españa con todo lo que tiene de memoria histórica sin reparar es de risa
Pero vamos que luego se cagaran eb el islam y los musulmanes no toleran las burlas, todas las religiones siempre imponiendo la moralidad y las leyes que no le atañen a todos
 
Registrado
13 Mar 2017
Mensajes
15.257
Calificaciones
93.004
Cualquier excusa le es buena pa rozarse con el Vendas. Le tiene unas ganas que pa qué y ni lo disimula. Tiene que ir acercando posiciones pa ver si se lo camela ya de una vez pa que le quite las telarañas del toto.
Es que, desde donde ella lo ve tiene que ser un Hombreton !!
Y tendrá curiosidad , si todo él es así ...grande
 
Registrado
9 Jul 2015
Mensajes
75.234
Calificaciones
212.423
Qué bien ha escrito Boris Izaguirre lo que recuerda la Potorro de su vida con su marido.

Boris ha dulcificado el libro, como si fuera una telenovela venezolana, de las que está acostumbrado a escribir.

Ha puesto mucho de su guión, , narraciones suyas, que ni por asomos se le ocurrirían a Belén ESteban

CAPÍTULO 16

El mejor padre del mundo


Perder a un padre es una de las cosa
más horrorosas que se puede vivir.Máxime si él es tu referente, como me ocurría a mí, una de las personas que más he querido. En este sentido, la carencia que ha podido tener mi hija no la tuve yo.

Mi padre era magnífico. Y como abuelo fue excepcional. Él llevaba a Andrea al cole todos los días. Recuerdo que cuando ya estaba malito, no le dejábamos que cogiera el coche; entonces lo que hacía era acompañar por las mañanas a su nieta a la parada de autobús, la dejaba y luego se iba él solo en el coche para ver que llegaba bien.

Los monitores de la ruta me decían que no lo hiciera, pero no podíamos con él,
lo hacía dijéramos lo que dijéramos. Y cuando los niños salían al recreo, ahí estaba él para verla en el patio. La quería tanto que hasta cuando se iba a
Ambiciones olía su ropita. Mi hija le adoraba y todos nosotros también.

Nos lo llevó el cáncer, esa enfermedad que ha truncado la vida de tanta gente. Tenía una tos horrorosa y se hizo unas pruebas. Nos dijeron que era cáncer; fue terrible escuchar esa palabra, pero peor aún fue oír a la doctora decir que duraría dos años.

Desgraciadamente, tuvo razón porque aguantó dos años y un día.

Fue una etapa horrible, haciendo tele, vigilando a mi padre. Me volvía loca, pero no dejé de trabajar un solo día. Él se portó con una valentía enorme. Así era mi padre, un hombre valiente, recio, de los que ya no quedan.

Recuerdo que le operaron de un pulmón porque el cáncer le había invadido muchísimo; yo tenía que ir con Ana Rosa a hacer un reportaje a la Feria de Abril y estuve todo el día trabajando supernerviosa. Cuando llegué a Madrid, a las nueve de la noche, las enfermeras me dejaron entrar en la UVI. En la vida
se me olvidará su imagen, eso lo tengo grabado en cada poro de mi piel. ¡Cómo
lloraba mi padre al verme! Yo no hacía más que comérmelo a besos.

Al principio pensé que podía hacer todo por ayudarle, pero luego me di cuenta, con impotencia, de que no era verdad. Llevé los análisis a Estados Unidos y me dijeron que no se podía hacer nada. Sin embargo, se trató la enfermedad en España y tengo que decir que los médicos fueron magníficos con mi padre. A él le correspondía el Ramón y Cajal, pero le llevaron todo en el hospital de La Princesa, y allí le trataron de maravilla.

Le llevaban a quimioterapia en las ambulancias de la Comunidad de Madrid y todos le adoraban. Del primero al último.

Cuando murió, le enviaron los de las ambulancias una corona. Los taxistas de
Radio Taxi, que a mí me querían tanto, mandaron otra.

El cáncer es algo horrible que te une a mucha gente y te pone en unas situaciones espantosas… Me acuerdo del primer día que vi a mi padre calvo.

Una noche se acostó con pelo y al día siguiente se levantó sin nada. Pobrecito.
¡Con qué entereza lo llevó! Ya al final le engañaba, le decía que le daban
radioterapia para curarse, pero ya no le daban porque estaba muy mal y él iba
más contento que un ocho pensando que se iba a curar.

Una cosa que me molestó muchísimo fue cuando le dijeron la verdad. Yo no quería que se lo contaran porque él estaba tan mal que me parecía horrible y cruel. Me enfadé con todos.

Aunque él se lo imaginaba, no creo que fuera necesario decírselo, porque se
podía haber evitado ese sufrimiento.

El día que falleció vino la madre de Jesús para llevarse a Andrea, y en el
camino del hospital a mi casa, murió. Se lo dije a Rosa Benito y ella lo contó en
el Tomate y ahí salió la noticia. Me
molestó, me lo tomé como una pequeña traición, pero creo que ella lo hizo
inconscientemente.

Cuando estaba llegando el final, la doctora nos dijo que mi padre estaba teniendo muchísimos dolores y nos preguntó si queríamos que le sedásemos.
Mi respuesta fue que sí. No podía morir sufriendo; era lo poco que ya podíamos hacer por él. Le sedaron y a las cinco horas se murió. ¿Por qué va a pasar
dolor si se puede evitar? Fue terrible cuando nos dijeron que nos despidiéramos de él. Eso fue un trauma.

En la habitación 902, en la vida se me olvidará. Mis hermanos lloraban y mi
abuela, pobrecita… mi abuela, que había enterrado a todos sus hijos. Tenía
más de ochenta años.No puedo entender a los que les parece mal practicar la sedación o la eutanasia. ¿Por qué ver sufrir a una persona si se puede evitar? Mi padre estaba muy mal, gritaba de dolor. La doctora me dijo que tenía como un globo en la cabeza y ese globo estaba a punto de romperse. En el momento en que se rompió fue cuando se murió. Tenía el cáncer extendido a todas las partes del cuerpo, hasta por los pies.

Cuando mi padre se murió la que tenía cogida su mano era mi madre. Eso
es muy importante. Cuando uno se muere y tiene a su lado a la mujer que le ha
cuidado toda su vida… Y aunque mis padres discutían, como todos los
matrimonios, se querían mucho. Por eso mi madre lo pasó tan mal. Ella se
quedaba en casa para llorar a solas.

Con su muerte yo también morí un poco. Fue muy duro. Le incineraron. En
el tanatorio, yo desesperada de dolor, le gritaba a mi madre:

—¡Mamá, mira dónde está mi padre!

La gente flipaba al verme de esa forma y no dejaba a nadie que se acercara a tocar a mi padre. Estaba como loca. Sinceramente, agradecí mucho que viniera Jesús. Fue un detalle y así quiero dejarlo escrito. Al pan, pan, y al vino, vino.

Mi padre era muy asustadizo para todo y, como a mí, la muerte le daba mucho miedo. Recuerdo que el día en que se murió, por la mañana —estaba con Mariví y mi abuela—, él me quería abrazar y yo sentía mucha angustia. Mariví no hacía más que decirme que me acercara porque quería abrazarme, pero yo no podía. ¿Pero por qué, si era mi padre? Miedo de verle tan blanco y tan frío, por eso le di un beso rápido. Algo que no me he perdonado y no creo que pueda hacerlo jamás. Supongo que me dio pánico la muerte en sí y me paralicé. Pensar que se estaba despidiendo de mí y que ya no le vería más me aterraba. Cuando al día
siguiente fui al cementerio les dije quequería saber cómo era la incineración.

Fue horrible. Se ve cómo entra la cajaen el crematorio y salen unas llamas
altas, como la fumata de los papas. Pero necesitaba saber cómo desaparecería mi padre. Pienso si él se enteraría de algo.Porque creo que cuando uno se muere,lo ve todo. Estoy segura de que mi padre me vio sufrir mucho ese día.

Mientras el cura daba el responso,yo estaba de pie abrazada al féretro, y
cuando se lo llevaron no podía dejar degritar. Al día siguiente, con ese dolor tan
grande, teníamos que recoger las cenizas.

—¿Eso nada más son las cenizas? —dije.—

Sí, pero son las cenizas de tu padre —me contestaron.

Pero ¿cómo sé que son las de mi padre? No podía entender que él fuera aquello. Mi hermano las lanzó en Benidorm a una cruz que hay. Yo fui incapaz de ir. Me contó que cuando abrió el bote le vinieron todas las cenizas a la cara. Qué tristeza.

Siempre que acudo a una entrevista importante me acuerdo de él. Pienso en
lo orgulloso que estaría ahora de mí. Porque cuando llevaba esa mala vida me torturaba mucho pensando que él me estaba viendo desde donde fuera.

Si me metía una raya, parecía que estaba mi padre al lado.

Yo sé que él está aquí conmigo. La gente dice que estoy loca,pero hay cosas que noto que no son normales. Es como una protección.

Por ejemplo, en la última entrevista
que di en Sálvame Deluxe, sé que tenía
a mi padre a mi lado y le sentía diciéndome: «Hija, sigue». Si me viera
ahora y viera a mi hija, el chalé… —porque él quería que me comprara un
chalé, era su obsesión—. Y yo veo ahora mi casa tan bonita, con la piscina,
y pienso: «Joder, si mi padre estuviera aquí». Pero el cáncer se lo llevó.

Vi a tanta gente enferma en esa época. Al principio del tratamiento le acompañaba a la quimio y había seis o siete enfermos en la misma sala. Pero
llegabas un día y se moría uno; a las dossemanas, otro. Yo me ponía a llorar del
esconsuelo, y las enfermeras me decían que no lo hiciera, pero era incapaz de
parar.

En la vida se me olvidará.

Me sentía tan implicada con cada uno de

aquellos enfermos… Me daba mucha pena. Cuando mi padre se murió no había suficientes sillas de ruedas. Entonces decidí comprar casi cien sillas para el hospital.

Cuando pasan cosas como esta se aprende a vivir de otro modo. Fran y yo
éramos todavía novios y él me ayudó mucho. Pero no ver a mi padre es horrible. Con el tiempo, lo peor es la ausencia. Vivir de los recuerdos y sentir
que no habrá más, cuando lo que más te gustaría sería cosechar otros nuevos. Me siento muy tranquila porque sé que me vio triunfar y se sentía orgulloso de mí,aunque se va a perder tantas cosas…

A uno no le enseñan lo suficiente sobre la muerte. Deberían prepararnos para ello. Ya he dicho que a mí me da mucho miedo, porque no sé si habrá algo
después, y si lo hay, no puedo figurarme cómo será. Me asaltan muchas dudas
sobre este tema. Tengo una amiga que
dice que la otra vida es como en Ghosth
la película, pero no lo sé. También me da cosa que me quemen, con las llamas,
y me ahogo solo con imaginarlo.

Muchas veces me pongo a pensar en cuánto me quedará de vida. Sé que eso
no lo puede saber nadie, es imposible,pero me lo pregunto en infinidad de
ocasiones. Por eso vivo todo intensamente, y la verdad es que si tengo la oportunidad de hacer las cosas, las hago. He vivido muchas etapas y creo que voy bien de tiempo.

De todos modos, si un día Dios quiere que me vaya, ya he hecho testamento, porque soy diabética, y si a mí me pasa algo, ¿qué le sucederá a mi
hija?

No, no, esas cosas hay que dejarlas bien, pero que muy bien ataditas.

El primer testamento lo hice nada más separarme de Jesulín.

Luego lo he cambiado tres veces.

He puesto a mi amiga Mariví y a mi hermano Cuqui como tutores de mi hija para que lo poco que tuviera, Jesús no lo pudiera vender, porque ¡claro!, al ser menor…

De administrador del dinero está Toño, porque con él sé que no le va a faltar de nada.

También me gasté tres mil euros en su momento para que mis padres pudieran verla como si fueran una pareja separada, ahora que no está mi padre, para que pueda verla mi madre. Ahora que ya tiene catorce años,la niña ya puede elegir. Y ella elegirá estar con su abuela y con sus tíos. No quiero que Jesús venda nada que sea mío. Si así fuera, capaz soy de levantarme de la tumba.

Además, tengo escrita una carta y le he dicho a Toño que si alguna vez me pasara algo, que la lea delante de mi familia. No antes.

Y también tengo una cláusula en la que consta que mi madre puede tener
acceso a esa custodia. Es que luego se ven casos como el de Eugenia y Fran
con su hija Cayetana, y piensas que si la niña ha pedido estar con su padre, será por algo. Pero al final no se ha ido a vivir con él y con Lourdes. Y es que una madre tira mucho.

Tengo claro que mi hija no se iría con el padre.
Ella preferiría estar con la abuela o con la tía antes que con él. Cuando hablo con Andrea de estas cosas me dice:

—Yo me iría con la yaya o con la
yaya Carmen, con tío Cuqui y la tía Sandra.

Por eso he querido que las cosas estén bien hechas, porque nunca se sabe,
para que el día de mañana no haya problemas.


upload_2018-9-12_20-29-53.png upload_2018-9-12_20-30-48.png upload_2018-9-12_20-32-20.png upload_2018-9-12_20-33-44.png


Pues mira con quien está al final potorrina, con noviopotorrino, ni hace caso de las marivisis, ni tinas, ni su tio Cuqui, ni su tia Sandra, que ni les verá
 
Registrado
14 Feb 2018
Mensajes
9.010
Calificaciones
53.022
Mira que yo no comulgo con todo lo que diga o haga Willy Toledo
Pero más les valdría a la asociación de abogados cristianos denunciar a los integrantes De la Iglesia involucrados por ejemplo en el robo de bebés que si realmente les importa la iglesia así deberían reparar el daño y lavar la imagen

Otras victimas ninguneadas de este país
Que den apoyo legal a esas madres en su mayoría ya ancianas
 
Registrado
15 Abr 2017
Mensajes
53.855
Calificaciones
310.157
Boris ha dulcificado el libro, como si fuera una telenovela venezolana, de las que está acostumbrado a escribir.

Ha puesto mucho de su guión, , narraciones suyas, que ni por asomos se le ocurrirían a Belén ESteban

CAPÍTULO 16

El mejor padre del mundo


Perder a un padre es una de las cosa
más horrorosas que se puede vivir.Máxime si él es tu referente, como me ocurría a mí, una de las personas que más he querido. En este sentido, la carencia que ha podido tener mi hija no la tuve yo.

Mi padre era magnífico. Y como abuelo fue excepcional. Él llevaba a Andrea al cole todos los días. Recuerdo que cuando ya estaba malito, no le dejábamos que cogiera el coche; entonces lo que hacía era acompañar por las mañanas a su nieta a la parada de autobús, la dejaba y luego se iba él solo en el coche para ver que llegaba bien.

Los monitores de la ruta me decían que no lo hiciera, pero no podíamos con él,
lo hacía dijéramos lo que dijéramos. Y cuando los niños salían al recreo, ahí estaba él para verla en el patio. La quería tanto que hasta cuando se iba a
Ambiciones olía su ropita. Mi hija le adoraba y todos nosotros también.

Nos lo llevó el cáncer, esa enfermedad que ha truncado la vida de tanta gente. Tenía una tos horrorosa y se hizo unas pruebas. Nos dijeron que era cáncer; fue terrible escuchar esa palabra, pero peor aún fue oír a la doctora decir que duraría dos años.

Desgraciadamente, tuvo razón porque aguantó dos años y un día.

Fue una etapa horrible, haciendo tele, vigilando a mi padre. Me volvía loca, pero no dejé de trabajar un solo día. Él se portó con una valentía enorme. Así era mi padre, un hombre valiente, recio, de los que ya no quedan.

Recuerdo que le operaron de un pulmón porque el cáncer le había invadido muchísimo; yo tenía que ir con Ana Rosa a hacer un reportaje a la Feria de Abril y estuve todo el día trabajando supernerviosa. Cuando llegué a Madrid, a las nueve de la noche, las enfermeras me dejaron entrar en la UVI. En la vida
se me olvidará su imagen, eso lo tengo grabado en cada poro de mi piel. ¡Cómo
lloraba mi padre al verme! Yo no hacía más que comérmelo a besos.

Al principio pensé que podía hacer todo por ayudarle, pero luego me di cuenta, con impotencia, de que no era verdad. Llevé los análisis a Estados Unidos y me dijeron que no se podía hacer nada. Sin embargo, se trató la enfermedad en España y tengo que decir que los médicos fueron magníficos con mi padre. A él le correspondía el Ramón y Cajal, pero le llevaron todo en el hospital de La Princesa, y allí le trataron de maravilla.

Le llevaban a quimioterapia en las ambulancias de la Comunidad de Madrid y todos le adoraban. Del primero al último.

Cuando murió, le enviaron los de las ambulancias una corona. Los taxistas de
Radio Taxi, que a mí me querían tanto, mandaron otra.

El cáncer es algo horrible que te une a mucha gente y te pone en unas situaciones espantosas… Me acuerdo del primer día que vi a mi padre calvo.

Una noche se acostó con pelo y al día siguiente se levantó sin nada. Pobrecito.
¡Con qué entereza lo llevó! Ya al final le engañaba, le decía que le daban
radioterapia para curarse, pero ya no le daban porque estaba muy mal y él iba
más contento que un ocho pensando que se iba a curar.

Una cosa que me molestó muchísimo fue cuando le dijeron la verdad. Yo no quería que se lo contaran porque él estaba tan mal que me parecía horrible y cruel. Me enfadé con todos.

Aunque él se lo imaginaba, no creo que fuera necesario decírselo, porque se
podía haber evitado ese sufrimiento.

El día que falleció vino la madre de Jesús para llevarse a Andrea, y en el
camino del hospital a mi casa, murió. Se lo dije a Rosa Benito y ella lo contó en
el Tomate y ahí salió la noticia. Me
molestó, me lo tomé como una pequeña traición, pero creo que ella lo hizo
inconscientemente.

Cuando estaba llegando el final, la doctora nos dijo que mi padre estaba teniendo muchísimos dolores y nos preguntó si queríamos que le sedásemos.
Mi respuesta fue que sí. No podía morir sufriendo; era lo poco que ya podíamos hacer por él. Le sedaron y a las cinco horas se murió. ¿Por qué va a pasar
dolor si se puede evitar? Fue terrible cuando nos dijeron que nos despidiéramos de él. Eso fue un trauma.

En la habitación 902, en la vida se me olvidará. Mis hermanos lloraban y mi
abuela, pobrecita… mi abuela, que había enterrado a todos sus hijos. Tenía
más de ochenta años.No puedo entender a los que les parece mal practicar la sedación o la eutanasia. ¿Por qué ver sufrir a una persona si se puede evitar? Mi padre estaba muy mal, gritaba de dolor. La doctora me dijo que tenía como un globo en la cabeza y ese globo estaba a punto de romperse. En el momento en que se rompió fue cuando se murió. Tenía el cáncer extendido a todas las partes del cuerpo, hasta por los pies.

Cuando mi padre se murió la que tenía cogida su mano era mi madre. Eso
es muy importante. Cuando uno se muere y tiene a su lado a la mujer que le ha
cuidado toda su vida… Y aunque mis padres discutían, como todos los
matrimonios, se querían mucho. Por eso mi madre lo pasó tan mal. Ella se
quedaba en casa para llorar a solas.

Con su muerte yo también morí un poco. Fue muy duro. Le incineraron. En
el tanatorio, yo desesperada de dolor, le gritaba a mi madre:

—¡Mamá, mira dónde está mi padre!

La gente flipaba al verme de esa forma y no dejaba a nadie que se acercara a tocar a mi padre. Estaba como loca. Sinceramente, agradecí mucho que viniera Jesús. Fue un detalle y así quiero dejarlo escrito. Al pan, pan, y al vino, vino.

Mi padre era muy asustadizo para todo y, como a mí, la muerte le daba mucho miedo. Recuerdo que el día en que se murió, por la mañana —estaba con Mariví y mi abuela—, él me quería abrazar y yo sentía mucha angustia. Mariví no hacía más que decirme que me acercara porque quería abrazarme, pero yo no podía. ¿Pero por qué, si era mi padre? Miedo de verle tan blanco y tan frío, por eso le di un beso rápido. Algo que no me he perdonado y no creo que pueda hacerlo jamás. Supongo que me dio pánico la muerte en sí y me paralicé. Pensar que se estaba despidiendo de mí y que ya no le vería más me aterraba. Cuando al día
siguiente fui al cementerio les dije quequería saber cómo era la incineración.

Fue horrible. Se ve cómo entra la cajaen el crematorio y salen unas llamas
altas, como la fumata de los papas. Pero necesitaba saber cómo desaparecería mi padre. Pienso si él se enteraría de algo.Porque creo que cuando uno se muere,lo ve todo. Estoy segura de que mi padre me vio sufrir mucho ese día.

Mientras el cura daba el responso,yo estaba de pie abrazada al féretro, y
cuando se lo llevaron no podía dejar degritar. Al día siguiente, con ese dolor tan
grande, teníamos que recoger las cenizas.

—¿Eso nada más son las cenizas? —dije.—

Sí, pero son las cenizas de tu padre —me contestaron.

Pero ¿cómo sé que son las de mi padre? No podía entender que él fuera aquello. Mi hermano las lanzó en Benidorm a una cruz que hay. Yo fui incapaz de ir. Me contó que cuando abrió el bote le vinieron todas las cenizas a la cara. Qué tristeza.

Siempre que acudo a una entrevista importante me acuerdo de él. Pienso en
lo orgulloso que estaría ahora de mí. Porque cuando llevaba esa mala vida me torturaba mucho pensando que él me estaba viendo desde donde fuera.

Si me metía una raya, parecía que estaba mi padre al lado.

Yo sé que él está aquí conmigo. La gente dice que estoy loca,pero hay cosas que noto que no son normales. Es como una protección.

Por ejemplo, en la última entrevista
que di en Sálvame Deluxe, sé que tenía
a mi padre a mi lado y le sentía diciéndome: «Hija, sigue». Si me viera
ahora y viera a mi hija, el chalé… —porque él quería que me comprara un
chalé, era su obsesión—. Y yo veo ahora mi casa tan bonita, con la piscina,
y pienso: «Joder, si mi padre estuviera aquí». Pero el cáncer se lo llevó.

Vi a tanta gente enferma en esa época. Al principio del tratamiento le acompañaba a la quimio y había seis o siete enfermos en la misma sala. Pero
llegabas un día y se moría uno; a las dossemanas, otro. Yo me ponía a llorar del
esconsuelo, y las enfermeras me decían que no lo hiciera, pero era incapaz de
parar.

En la vida se me olvidará.

Me sentía tan implicada con cada uno de

aquellos enfermos… Me daba mucha pena. Cuando mi padre se murió no había suficientes sillas de ruedas. Entonces decidí comprar casi cien sillas para el hospital.

Cuando pasan cosas como esta se aprende a vivir de otro modo. Fran y yo
éramos todavía novios y él me ayudó mucho. Pero no ver a mi padre es horrible. Con el tiempo, lo peor es la ausencia. Vivir de los recuerdos y sentir
que no habrá más, cuando lo que más te gustaría sería cosechar otros nuevos. Me siento muy tranquila porque sé que me vio triunfar y se sentía orgulloso de mí,aunque se va a perder tantas cosas…

A uno no le enseñan lo suficiente sobre la muerte. Deberían prepararnos para ello. Ya he dicho que a mí me da mucho miedo, porque no sé si habrá algo
después, y si lo hay, no puedo figurarme cómo será. Me asaltan muchas dudas
sobre este tema. Tengo una amiga que
dice que la otra vida es como en Ghosth
la película, pero no lo sé. También me da cosa que me quemen, con las llamas,
y me ahogo solo con imaginarlo.

Muchas veces me pongo a pensar en cuánto me quedará de vida. Sé que eso
no lo puede saber nadie, es imposible,pero me lo pregunto en infinidad de
ocasiones. Por eso vivo todo intensamente, y la verdad es que si tengo la oportunidad de hacer las cosas, las hago. He vivido muchas etapas y creo que voy bien de tiempo.

De todos modos, si un día Dios quiere que me vaya, ya he hecho testamento, porque soy diabética, y si a mí me pasa algo, ¿qué le sucederá a mi
hija?

No, no, esas cosas hay que dejarlas bien, pero que muy bien ataditas.

El primer testamento lo hice nada más separarme de Jesulín.

Luego lo he cambiado tres veces.

He puesto a mi amiga Mariví y a mi hermano Cuqui como tutores de mi hija para que lo poco que tuviera, Jesús no lo pudiera vender, porque ¡claro!, al ser menor…

De administrador del dinero está Toño, porque con él sé que no le va a faltar de nada.

También me gasté tres mil euros en su momento para que mis padres pudieran verla como si fueran una pareja separada, ahora que no está mi padre, para que pueda verla mi madre. Ahora que ya tiene catorce años,la niña ya puede elegir. Y ella elegirá estar con su abuela y con sus tíos. No quiero que Jesús venda nada que sea mío. Si así fuera, capaz soy de levantarme de la tumba.

Además, tengo escrita una carta y le he dicho a Toño que si alguna vez me pasara algo, que la lea delante de mi familia. No antes.

Y también tengo una cláusula en la que consta que mi madre puede tener
acceso a esa custodia. Es que luego se ven casos como el de Eugenia y Fran
con su hija Cayetana, y piensas que si la niña ha pedido estar con su padre, será por algo. Pero al final no se ha ido a vivir con él y con Lourdes. Y es que una madre tira mucho.

Tengo claro que mi hija no se iría con el padre.
Ella preferiría estar con la abuela o con la tía antes que con él. Cuando hablo con Andrea de estas cosas me dice:

—Yo me iría con la yaya o con la
yaya Carmen, con tío Cuqui y la tía Sandra.

Por eso he querido que las cosas estén bien hechas, porque nunca se sabe,
para que el día de mañana no haya problemas.


Ver el archivo adjunto 821811Ver el archivo adjunto 821815Ver el archivo adjunto 821817Ver el archivo adjunto 821818


Pues mira con quien está al final potorrina, con noviopotorrino, ni hace caso de las marivisis, ni tinas, ni su tio Cuqui, ni su tia Sandra, que ni les verá


Ay @turn jamia, estas fotos son una maravilla para estar informadas de LA ANÓNIMA y su Justin Bieber particular, ... el niño a buen árbol se ha arrimado, viajecitos pagados a New York, regalitos, etc... como tonto,
 
Registrado
14 Feb 2018
Mensajes
9.010
Calificaciones
53.022
Que en este país te detengan por cargarte en una virgen cuando se puede venerar a un dictador es la incoherencia al cuadrado

no puedes meter en prision a una persona por eso
Luego a manifestarse a Francia por la libertad de opinión y aquí haciendo opresión, como para hablar de la falta de libertad en Venezuela y aquí la justicia últimamente se está luciendo con sentencias ideológicas

Me parece una pasada que alguien entre en prision por eso nos caiga mejor o peor esta persona
 
Registrado
17 Jul 2015
Mensajes
1.363
Calificaciones
7.919
Mujer, si tanto apego le tenías a tu diente, aunque no lo llevases más en la boca, lo podrías llevar colgado en el cuello. Aun recuerdo la moda en la que las madres se hacían una joyita con el primer diente de su hijo y tan pichis...
O esto o_Oo_Oo_O jajajaaaa


anillosdientes.jpg
jajajaaa.. aunque no lo creas, estaba saliendo ya del consultorio, volví y le dije al dentista que quería mi diente (que se había roto, y y luego me tenían que hacer la extracción y quería que me lo hagan exactamente igual en el implante, ejem, esa fue la excusa), y me lo puso en el cofrecito que le de dan a los niños!!!! Ahora no sé donde lo tendré, pero si lo miro seguro me pongo a llorar!!! era tan lindo mi premolar 15!!!!
 
Última edición:
Registrado
15 Abr 2017
Mensajes
53.855
Calificaciones
310.157
jajajaaa.. aunque no lo creas, estaba saliendo ya del consultorio, volví y le dije al dentista que lo quería (porque quería que me lo hagan exactamente igual en el implante, ejem, esa fue la excusa), y me lo puso en el cofrecito que le de dan a los niños!!!! aún lo conservo ( solo la parte externa claro) pero no lo miro, porque me pongo a llorar!!! era tan lindo mi premolar 15!!!!

Pues a mi me encanta ir al dentista, seré rara hija... o igual es la anestesia con la cual me suelo pegar un buen viaje, ...:rolleyes::rolleyes::rolleyes:
 

Estado
Cerrado para nuevas respuestas