Así es «Yo, Juan Carlos, Rey de España», el documental de TVE guardado desde 2014

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La Casa Real


Los Gobiernos democráticamente elegidos tienen que vigilar la conducta no solamente del Rey, sino también la de los demás miembros su familia

El fin es que no se conviertan en objeto del debate político. Porque si eso ocurre, es la propia Constitución la que se pone en juego

Javier Pérez Royo
30/10/2018 - 20:48h
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La princesa Leonor intervendrá por primera vez leyendo la Constitución EFE

“La ciudad se compone de CASAS”. “República es recto gobierno de varias FAMILIAS y de lo que les es común con poder soberano”. Se trata de las palabras con las que empiezan la Política, de Aristóteles, y los Seis Libros de la República, de Bodino. La casa, la familia, es la unidad a partir de la cual se constituyen las formas políticas previas al Estado Constitucional. La casa, la familia tiene en estas formas políticas preestatales una dimensión constituyente.

Dejan de tenerla en el Estado Constitucional, en el que únicamente el individuo tiene esa dimensión. El individuo tiene derecho a constituir una familia y la familia es una institución civil clave en la sociedad individualista sobre la que se constituye el Estado. Pero carece de dimensión constitucional.

La única familia que tiene una dimensión constitucional en el Estado es la familia real, la Casa Real, en aquellos Estados constitucionales en los que la Monarquía ha continuado formando parte de su fórmula de gobierno. Constitucionalmente en España solo existe una familia. Todas las demás existen civilmente, pero no constitucionalmente.

Justamente por eso, la primera tarea de los Gobiernos en todas las Monarquías parlamentarias es evitar que se planteen problemas en la Casa Real, porque si se plantean, son muy difíciles de manejar constitucionalmente. Los Gobiernos democráticamente elegidos tienen que vigilar la conducta no solamente del Rey, sino también la de los demás miembros de la Casa Real, a fin de que no se conviertan en objeto del debate político. Porque si se convierte, es la propia Constitución la que se pone en juego.

Este es un terreno al que no se le ha prestado la debida atención en España. No es explicable que a nadie se le ocurriera que la conducta del Rey Juan Carlos podía convertirse en un problema para la supervivencia de la Monarquía. Todavía menos explicable es que, una vez que la infanta Cristina contrae matrimonio con Iñaki Urdangarín, no se previera que había que evitar que la pareja pudiera caer en la tentación de enriquecerse de manera indebida. Esto se podía haber hecho sin prácticamente coste alguno para el Estado.

Y lo que ya resulta incomprensible es que el Presidente Mariano Rajoy permitiera que el Rey Felipe VI interviniera de la forma en que lo hizo el día 3 de octubre con su mensaje en televisión sobre Catalunya. Si la integración de Catalunya en el Estado ya era de por sí un problema difícil de manejar en términos constitucionales, tras la intervención del Rey lo es todavía más. Porque ahora es la propia supervivencia de la Monarquía y, por tanto, de la Constitución, la que se ha puesto en cuestión.

Mariano Rajoy no debió permitir nunca esa intervención. Tenía que haber puesto su dimisión encima de la mesa en el caso de que el Rey insistiera en hacerla. Esa era su obligación como Presidente de Gobierno en una Monarquía Parlamentaria. El Rey no debería haberlo puesto nunca en la situación de tener que cumplir esa obligación, pero una vez que lo puso, él debería haberlo hecho. Impedir que el Rey dejara de actuar como un monarca parlamentario es la primera obligación del presidente del Gobierno. La primera. Porque, si no lo hace, es la propia Constitución lo que se pone en cuestión.

Para la Constitución de 1978 Catalunya es un gran problema, pero la Monarquía es un problema todavía mayor. Y ya lo tenemos encima de la mesa. Iñaki Gabilondo en su comentario de este martes en la Cadena SER, se ha expresado contra la inoportunidad de que se suscite este debate y ha dicho que el contenido del discurso de cualquier Jefe de Estado republicano hubiera sido similar al del Rey en las circunstancias del 3 de octubre de 2017. No se si sería así o no, pero es que eso es irrelevante. En un asunto de esta naturaleza una magistratura electiva puede equivocarse. Una magistratura hereditaria, no. El error de la primera es corregible constitucionalmente. El de la segunda, no lo es. Por eso plantea un problema existencial para la forma política del Estado.

Con recursos ante los Tribunales de Justicia o ante el Tribunal Constitucional va a ser difícil que se encuentre la respuesta al problema. Cuanto más se intente proteger a la Monarquía con recursos judiciales, tanto peor será su imagen ante la opinión pública, que es la última instancia de la que depende su supervivencia.

https://www.eldiario.es/zonacritica/Casa-Real_6_830526961.html
 

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El rey emérito Juan Carlos I en una imagen recogida por el documental

https://www.elespanol.com/reportaje...-vetado-tve-dislexico-padres/358965043_0.html

REPORTAJES

'Yo, Juan Carlos I', el documental vetado en TVE: el niño disléxico con dos 'padres'
· La película en la que el rey emérito narra episodios sobre su vida tiene momentos emotivos y dramáticos como su soledad cuando era niño o la muerte de un disparo de su hermano.

· La infanta Pilar, que también interviene en el documental, desvela que su hermano sufría dislexia y tenía dificultades para aprender.

8 diciembre, 2018 02:34

1. JUAN CARLOS I
2. CONSTITUCIÓN ESPAÑOLA
3. DOCUMENTALES
4. HISTORIA
5. FELIPE VI

Enrique Recio
EL ESPAÑOL desgrana el documental, de 150 minutos de duración, sobre la vida del Rey Juan Carlos. Una película que a juicio del cineasta francés no ha sido censurada por ninguno de los equipos directivos que han capitaneado RTVE hasta la fecha, sino por la propia Casa Real, a la que no le interesa que se difunda la imagen que se desprende de Yo, Juan Carlos I, rey de España.

1. La soledad del niño disléxico

Imagen de la familia de Borbón
El pequeño Juan Carlos llega a España en 1948 a bordo del Lusitania Expressdespués de haberse criado junto a sus hermanos en el extranjero. Con sólo 10 años y gran ingenuidad, el niño toca suelo español por primera vez e incluso habla español con acento francés. "Fue cambio muy grande", relata el monarca. "Cuando llegué allí no conocía a nadie, me acompañaban unos señores mayores que no conocía".

Ese joven que camina extrañado entre señores, que como mínimo le cuadruplican en edad e intereses, ni siquiera se imaginaba en aquel entonces lo que el futuro le iba a deparar: ser el rey de España durante casi 40 años.

"Yo no pensaba en ser rey, sólo pensaba en divertirme, como el niño que era". En la escuela, la soledad de Juan Carlos era su principal compañia, sobre todo los fines de semana. Franco mando diseñar una clase hecha a medida para el heredero. Junto a otros ocho niños, recibía clases e intentaba divertirse en la medida de lo posible. Con muchos de ellos, hizo amistad y trató de mantenerla en el tiempo. Con el rostro algo triste, el emérito cuenta en el documental que se sentía especialmente solo cuando sus amigos recibían la visita de su familia y él se tenía que quedar en su habitación entreteniéndose con alguno de sus juegos.
A la soledad de este niño, también se sumaba una gran dificultad para estudiar. Pero el problema de Juan Carlos no era una falta de interés por los estudios. Era algo innato. Tenía dislexia. Así lo revela en el documental la hermana del rey, la infanta Pilar: "Descubrimos que mi hermano era disléxico. Estudiar le costó mucho, era difícil para él. Pero los disléxicos desarrollan otro tipo de inteligencia. Creo que esa gran intuición que tiene viene de ahí", cuenta la infanta Pilar en el minuto 10 de la película.

Una intuición, precisamente, que le llevó a convertirse más tarde en uno de los reyes más campechanos de la historia, y que ha protagonizado momentos tan conocidos como el "por qué no te callas" a Hugo Chávez en noviembre de 2007, haciendo la peineta a un grupo de radicales en Alava en 2004, o simplemente poniéndose unas gafas de sol en público para un conocido programa de televisión.

Para él, encontrarse con Franco por primera vez también fue una especie de juego. Era un niño al fin y al cabo. Así que no tuvo otra ocurrencia que decir en pleno encuentro con el dictador: "Mire señor, mire cómo va ese ratón por ahí", cuenta riendo el rey. Al parecer, un ratón campaba a sus anchas en el despacho de Franco y eso fue lo que más captó la atención en aquel entonces de Juan Carlos de Borbón en su primer encuentro con el dictador.

Durante esa época, fueron muchas las críticas que el futuro monarca recibía de los entornos políticos. El exvicepresidente del Gobierno Alfonso Guerra, que participa en el documental, recuerda cómo durante aquella época muchos pensaron que "era un joven tonto, muy tonto, pero pronto descubrimos que de tonto no tenía nada". Pues auguraba un cambio político que muy pocos ni siquiera se planteaban en aquella época.

El premio Nobel de Literatura Mario Vargas Llosa también cuenta como la infancia y la adolescencia de Juan Carlos, su vida en general, fue difícil e incluso trágica. "Es una persona que se ha formado en la austeridad, en una disciplina extremadamente estricta. Sin embargo, nada de eso se muestra en su personalidad".

2. Fusilamientos en la Guerra Civil

Fusilamientos durante la Guerra Civil Española

1948. El futuro príncipe llegaba a España en plena posguerra. Y sin apenas cerciorarse de ello. Pero el cineasta Miguel Courtois pone en contexto al espectador y relata cómo Francisco Franco perpetra un golpe de estado que acaba con la República, tras una sangrienta Guerra Civil en la que mueren miles de españoles.

Para ilustrarlo, durante brevísimos segundos se suceden una serie de imágenes apenas conocidas que dan muestra de la sangre que corrió en aquella época (a partir del minuto cinco): españoles gritando, llorando, una mujer con la cabeza tapada, sujeta a un mástil, que se estremece al recibir un disparo. A continuación, en otra toma, varios hombres, de espaldas, y con el rostro cubierto, son fusilados por uniformados del ejército sublevado.

3. La muerte de su hermano

Imagen del hermano fallecido del rey, Alfonso de Borbón

1956. Una trágica noticia toca de lleno a la familia de Borbón el 29 de marzo de aquel año. Mientras Juan Carlos y su hermano Alfonso estaban manipulando un arma de fuego, que supuestamente creían descargada, ésta se dispara y en pocos minutos el hermano del rey muere. El arma estaba en manos del protagonista del documental. En la película el monarca emérito señala, asintiendo,: "Ahora lo echo mucho de menos. No tenerlo a mi lado, no poder hablar con él. Estábamos muy unidos, yo le quería mucho y él me quería mucho a mí. Era muy simpático", concluye.

Esta tragedia marcó para siempre la vida del actual monarca y de su familia, y fue envuelta durante décadas de un halo de misterio y sospechas. Ninguna investigación aclaró las causas del supuesto accidente. El tema se cerró con un comunicado oficial que señalaba que "mientras el niño Alfonso limpiaba un revolver en presencia de su hermano, se produjo un disparo que le alcanzó en la frente y lo mató en pocos minutos". Asunto zanjado.

Al día siguiente de la muerte de su hermano, Juan Carlos regresaba a Madrid para participar en un acto del Ejército, más preparado que nunca ante cualquier adversidad: "No tenía tiempo para pensar en otra cosa, sólo en desfilar". Posiblemente nunca se conozca la verdad. Un secreto que el rey se llevará a la tumba.

4. "Simpático y gran bailarín"

El rey Juan Carlos era un soltero "codiciado, atractivo y buen bailarín" EFE

Pero no todo eran compromisos políticos y desfiles en el Ejército. El futuro rey llega a la edad adulta y con ello a su época más gamberra. Fue todo un ligón. Y así lo desgrana su hermana, la infanta Pilar: "Era un soltero muy codiciado. Tenía un éxito tremendo, era guapo, simpático y un gran bailarín. ¿Qué más se puede pedir?". Pero para disgusto de quienes le pretendían, el rey Juan Carlos ya había elegido hace tiempo. Y no precisamente entre bailoteo y bailoteo.

La había conocido en un crucero y se había visto con ella durante los festejos que reunían a las familias reales. La familia de Borbón quería que su hijo tuviese una mujer digna de su estatus. Algo que sólo podía encontrar en ciertos sitios. Y el rey concreta: "las familias reales solo nos veíamos en bautizos, bodas y entierros", dice, riendo, el rey.

Fuera como fuere, el rey eligió a Sofia, la hija del rey de Grecia, o fue ella quien eligió al futuro rey, quién sabe. Tras un corto periodo de noviazgo, al final del verano de 1961 Juan Carlos I se lanza y le pide matrimonio. No fue el típico "¿Te quieres casar conmigo?" hincando rodilla. Al rey le gustaba sorprender y en plena comida familiar entre los de Borbón y los de Grecia, Juan Carlos le lanza una pequeña caja a Sofia con un anillo de compromiso dentro. Y, ante la sorpresa -o no- de todos, le pide matrimonio. Sofia acepta.

5. Los dos 'padres'

Juan Carlos I junto al dictador Francisco Franco EFE

Juan Carlos, Franco y Juan de Borbón conformaron un triángulo del todo singular durante la dictadura franquista. Intereses cruzados e idas y venidas con un peón en medio: aquel niño que acabaría siendo rey.

"Franco me estudiaba sin cesar, quería saber como era yo, mi mentalidad, lo que pensaba. Yo trataba de ser natural -tal vez campechano-, de ser como era", relata el rey Juan Carlos, tras ser preguntado por su relación con el dictador.

Poco a poco, ambos fueron forjando con el tiempo su amistad, una relación que parecía casi afectiva. El dictador no era un hombre de muchas palabrasen las distancias cortas. Pero Juan Carlos de Borbón parecía despertar en él más interés que el resto de sus allegados. "Era una persona que hablaba muy poco, pero conmigo sí que hablaba, se reía y comentábamos cosas. En cambio, él con la gente hablaba muy poco. Más bien era hermético", destaca el monarca.

Su relación era buena, aunque si bien algo extraña. El rey sé cansó de esperar para que llegase su momento. El momento en el que el dictador le nombrase su heredero. No tenía hijos y todo parecía indicar que su nombre estaba el primero en la lista del dictador. Nunca hablaban de eso, nunca habían mencionado el tema. Simplemente eran sospechas -o no-. Al menos, es lo que cuenta el rey.

Pero con 31 años y de la manera más inesperada el día llega en 1969. "Un día Franco me dijo: 'Le voy a nombrar mi heredero a titulo de Rey. ¿Acepta usted?' No me dijo nada más."

Aceptara o no, esa decisión traería consecuencias. La primera, la traición a su padre. Juan de Borbón no tenía en sus planes que su hijo reinase antes que él, no era el heredero de la Corona.

Y la segunda, enfrentarse al reto de intentar reconducir la dictadura hacia un régimen más abierto -sin que se notase demasiado-, y que con el tiempo, terminase convirtiéndose en una democracia.

Tal vez fueron décimas de segundo en las que miles de planteamientos pasaron por la mente del rey. Pero Juan Carlos I no declinó la propuesta, llevaba tiempo esperándola. Fue entonces cuando el emérito pensó más que nunca que "la cosa iba en serio", como el mismo recuerda en el documental.

"No, no, era fácil. Pero si no hubiera aceptado ser el heredero del trono, cómo entonces habría hecho lo que hice. El cambio político que se hizo no se hubiera podido hacer", explica en el documental el rey a modo de justificación. En cuanto a Don Juan, el monarca, aunque asiente y no olvida todo lo que le enseño su padre, aclara que jamás podría haber reinado en España puesto que el Ejercito de Franco no le habría dejado.

Desde entonces, Franco se encargó de borrar del plano al padre del Rey. El dictador ordenó colgar el cuadro del abuelo de Juan Carlos, Alfonso XIII, en el que sería el despacho del príncipe, en el Palacio de la Zarzuela. Quería dejar claro al futuro monarca que él era el sucesor directo de su abuelo. Algo que, en cierto modo, caló en Juan Carlos, el cuadro sigue en el mismo sitio desde entonces.

"El cuadro de Alfonso XIII lo hizo colgar el mismo Franco en el despacho, antes estaba en el Palacio Real. Dijo: 'El cuadro de Alfonso XIII, lo ponemos en el despacho del Príncipe'". Siempre lo he tenido aquí", explica el emérito.

Juan Carlos I y Franco formaron "un extraño tándem", cuenta el documental. Aunque el rey siempre tuvo claro lo qué quería hacer y en algunas ocasiones se lo dejaba entrever al dictador: "mi general, habría que abrir un poco, y el me decía: 'yo no. Eso tendrá que hacerlo usted. Yo no puedo hacerlo. Yo no puedo cambiar'".

Aún así, el dictador parecía no estar preocupado por el futuro de su legado mientras entraba en una edad avanzada. Alfonso Guerra relata una anécdota a modo de chiste en la que Franco, tras haber sido obsequiado con una especie de tortuga que vivía más de 200 años, dice: "Llevensela de aquí porque se va a morir antes que yo y me dará mucha pena".

6. La orden de Franco: "Manten la unidad de España"

Juan Carlos I en el entierro del dictador Francisco Franco

Aunque en aquellos años algunod españoles llegaron a creer en la inmortalidad del dictador, le llegó su hora.

Un día antes de que Franco muriese le visitó. No fue una conversación larga. "Solo le pido que preserve la unidad de España", le pidió el moribundo.

El rey no recibió otras órdenes concretas sobre cómo dirigir un país. Tan solo expresó que mantuviese unidos a todos los españoles. "No me dijo haga esto o no haga lo otro, y si uno lo piensa se puede interpretar de muchas maneras", recalca al tiempo el monarca en el documental y enfatiza gesticulando ante la cámara.

La consigna de Franco la maduró él a su manera con un discurso público hablando en catalán en la ciudad condal (minuto 52), una lengua que Franco había prohibido hasta entonces en España. "El sentimiento de libertad de los catalanes es legendario", decía el rey, ante miles de asistentes. Un discurso que en la actualidad se antoja improbable de pronunciar. Pero en aquel entonces, había que conquistar al pueblo catalán en general.

7. Firma de la Constitución y Partido Comunista

El presidente del Gobierno Felipe Suárez junto al rey Juan Carlos I

Tras el anuncio de la ansiada democracia -al menos, por una gran parte de los españoles en la época-, el rey nombra como presidente a Adolfo Suárez.

Juan Carlos expresa en el documental que "no podía haber democracia sin la participación del Partido Comunista. No había otro camino, había que pasar por ahí". Su líder, Santiago Carrillo, estaba exiliado.

Esta decisión no gustaba en muchos sectores. Pero , "¿Qué ibamos a hacer? Era necesario", dice el rey. "En los cuarteles, los militares estaban descontentos con esto, había reuniones. En ese momento había que navegar a ojo".

Un momento que marcó la vida de Juan Carlos de Borbón. "Me sentí muy bien, me decía a mi mismo: 'Todos los partidos políticos tanto de derechas como de izquierdas, todos juntos vamos a hacer esto. Fue maravilloso".

"Casi me temblaba la mano, era un día tan importante para el país", recuerda sobre el día en que firmó la Constitución.

El 23-F está también presente en el documental. Una vez perpetrado el golpe de estado en el Congreso de los Diputados por el General Tejero, Juan Carlos I cuenta, muy tranquilo, que llamó a todos los generales del Estado Mayor. "Tener amigos entre ellos me ayudó bastante y haber estado en la Academia Militar también".

El monarca se ufana de haber sido quien desbarató el golpe pese a que los militares sublevados querían cambiar el Gobierno pero manteniéndole a él como rey. Revela que el capitán que estaba al mando de las tropas que bloqueaban TVE era muy amigo del entonces Jefe de la Casa Real. Tenía un as en la manga.

"Luego grabé dos discursos para la televisión y cuando la gente lo vio se fue tranquila a dormir. Pensaron:' ya no hay peligro'", comenta con convicción el rey Juan Carlos.

8. Felipe y la herencia de una Corona

El rey Felipe VI junto a su padre, el rey emérito Juan Carlos I EFE

A Juan Carlos I nunca le gustó el poder o, al menos, es lo que quiere decir en la entrevista que le realizó Miguel Courtois. "A la gente le gusta el poder y yo lo he cedido con mucho alivio".

Dice arrepentirse de no haberle dado "más boato" al acto en 1977 en el que su padre Don Juan, renunció a todos los derechos dinásticos en favor de él. 'Abdicaba' de todos sus poderes. "Y ese momento tenía que haber tenido mucha más trascendencia". Eso sí, cuando el padre del rey fallece en abril de 1993, "tuvo un funeral digno de un rey", comenta, con alivio, el emérito.

Respecto a su hijo, el príncipe y ahora rey Felipe VI, Juan Carlos dice tener muy buena relación, "comemos juntos", "hablamos bastante". Algo que él no pudo hacer con el Conde de Barcelona. Para él, su hijo Felipe es alguien "preparado" y con una "carrera y un máster", una suerte con la que "yo no pudo contar". Aunque tampoco le fue tan mal.

En las palabras del rey durante la película, en cambio, no ocupan lugar ninguno de los escándalos que han salpicado a la familia real durante los últimos años de su reinado. Tales como la imputación de su hija Cristina y de su yerno Iñaki Urdangarin, o el episodio que el mismo Juan Carlos protagonizó en Botsuana (África) cazando elefantes mientras en España azotaba con fuerza la crisis económica. Tampoco sus infidelidades.

Vea aquí el contenido íntegro del documental.
 
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La infanta Pilar habla sobre el rey Juan Carlos en el documental vetado en España: "Descubrimos tarde que mi hermano era disléxico"


La entrevista forma parte del documental ‘Yo, Juan Carlos, rey de España’ cuyo contenido el emérito ha dado permiso para que se publique.
Por Vanity Fair
16 de febrero de 2019 · 17:58


Rey Juan Carlos asistió a una corrida benéfica el pasado mes de junio en Las Ventas. ©Getty

Poco antes de que el rey Juan Carlos abdicara en 2014 se reunió en la Zarzuela con la escritora francesa Laurence Debray y con el cineasta Miguel Courtois Paternina para ofrecerles una larga entrevista que nutriría de contenido el documental llamado Yo, Juan Carlos, rey de España.

Una cinta que se emitió en 2016 en Francia pero fue vetada en España. Ahora, don Juan Carlos ha dado permiso a la autora para publicar el contenido en la revista Point de Vue. Lo está haciendo por partes: en la primera y más relevante el rey relató su infancia, descartó que Franco fuera su mentor y afirmó seguir echando de menos a su hermano Alfonsito.

En esta segunda entrega, quien habla es su hermana, la infanta Pilar de Borbón, recién operada de urgencia por un problema intestinal, y revela datos sorprendentes sobre el rey emérito como que es disléxico, un trastorno del aprendizaje que dificulta, entre otras cosas, la capacidad para aprender a leer y escribir, y que la familia tardó en descubrir.

Cuenta anécdotas de cuando le enviaron a estudiar a Suiza y pasó un frío terrible, y cómo se fraguó el amor entre doña Sofía y don Juan Carlos, un hombre que puso “a su país por encima de todo”.


Un rey con dislexia
“Descubrimos tarde que mi hermano era disléxico. Tuvo que trabajar duro para obtener buenas calificaciones. Los disléxicos deben desarrollar su inteligencia de manera diferente, de una manera más intuitiva. De aquí viene la gran intuición del rey”, alaba la infanta a su hermano que con solo ocho años se fue a un internado a Suiza.


El rey Juan Carlos con su hermana la infanta Pilar, en el rastrillo de Nuevo Futuro de 2015. © Gtres
El frío del internado en Suiza
Su padre, el conde de Barcelona, pensaba que su mujer, doña María de las Mercedes de Borbón y Orleans, “había echado a perder” al niño, “lo cual no era cierto”, niega doña Pilar. El “pobre” pasaba tanto frío allí que “dormía con los calcetines puestos y no se lavaba de tanto frío que tenía. Cuenta en la entrevista que un día fue la familia a visitarlo y que la ella y su madre lavaron al futuro rey de España con jabón de miel. Lo enjuagaron "¡tres veces!" hasta dejarlo completamente limpio.

El funeral de Alfonsito
La infanta Pilar de Borbón recuerda, como también hace el emérito en el documental, uno de los momentos más trágicos de su vida, la muerte de Alfonsito y un funeral al que no pudo asistir. “En ese momento, a las mujeres no se les permitía asistir a los funerales. Era la tradición, en España y Portugal. No había necesidad de discutirlo. Así que me quedé en casa con mi hermana y mi madre. Un momento terrible ..”



La infanta Pilar de Borbón, hermana mayor del rey Juan Carlos I, posando para Vanity Fair en el Hotel Meliá Castilla de Madrid. © Javier Salas

Una infancia “deliciosa”
Pero no solo hay lugar para dramas, porque la infanta, que describe a su hermano como un “chico muy gay”, rememora una infancia “realmente deliciosa” rodeada de primos y amigos en un ambiente “feliz”. Independientemente de donde vivieran, entre Roma, Lausana o Estoril, su madre conseguía crear un hogar en el que sentirse “como en casa”.

Cuando conoció a doña Sofía
Fue en 1954 a bordo del crucero Agamenón. En aquel mítico viaje en el que se embarcaron casi un centenar de miembros de distintas casas reales europeas, la infanta -como el rey Juan Carlos- conoció a quien años después sería reina de España, Sofía de Grecia. Tras el crucero, “nos vimos en los juegos de vela olímpicos de Nápoles, en los que Constantino, el hermano de la emérita, ganó la medalla de Oro.

Estábamos tan felices que lo tiramos al agua”, recuerda la broma aún la infanta. Más adelante volvieron a encontrarse en la boda del duque de Kent con Catherine Worsley, y a partir de ahí don Juan Carlos y doña Sofía decidieron “verse un poco más. Y un poco más. Después de un verano en Corfú, su relación se consolidó”.

Los primeros años en Zarzuela
De doña Sofía dice la infanta doña Pilar que fue “un gran apoyo durante los primeros años en España”, de donde salieron “poco y no tuvieron un papel político oficial” y donde tuvieron que vivir una situación “muy incómoda”. En Zarzuela, su vida fue “austera”, afirma, “pero mi hermano nunca se quejó de nada” porque en su familia, asegura, “estamos en silencio incluso al borde de la muerte”.


El emérito siempre es muy cariñoso y bromista con sus nietas. Aquí, con la princesa Leonor y doña Sofía, en el 40 aniversario de la Constitución. © Gtres

Como marido y padre
Cuenta la infanta, madre de Simoneta, Beltrán, Bruno y Fernando Gómez-Acebo, que “el rey ama mucho a los niños. Y amaba a sus hijos”. También que cuando el ahora rey, Felipe VI, a los 18 años juró la Constitución su padre estaba muy orgulloso de él. “Estuvo muy cerca de sus sobrinos quienes lo llamaban para pedirle consejo. Fue muy cariñoso y comprensivo con todos.
Don Juan Carlos, rey
Según la infanta Pilar de Borbón, “el rey tiene la modestia de los grandes hombres”. Asegura que “la historia lo juzgará. Defendió la democracia y puso a su país por encima de todo. Estoy segura de que algún día la Historia se lo agradecerá”.
 
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Realeza

Sale a la luz la entrevista al rey Juan Carlos vetada en España: "Sigo echando mucho de menos a mi hermano Alfonso”

El emérito ha dado permiso a la escritora Laurence Debray para que publique la entrevista en la que también dice que Franco no fue su mentor.
Por Vanity Fair
27 de enero de 2019 · 14:46


El Rey Juan Carlos, junto a la portada de 'Point de Vue', la revista que ofrece la entrevista en exclusiva.

En 2014, poco antes de que anunciara su abdicación, el rey Juan Carlos recibió en su despacho del palacio de la Zarzuela a la escritora francesa Laurence Debray y al cineasta Miguel Courtois Paternina para ofrecerles una larga entrevista que nutriría de contenido un futuro documental llamado Yo, Juan Carlos, rey de España. La cinta se emitió en febrero de 2016 en la cadena gala France 3, pero fue vetada en España debido a la infructuosa negociación de TVE con la productora del trabajo, Cinétévé, para que apareciese el testimonio de Mariano Rajoy, entonces presidente del Gobierno. Mientras este documental inédito acumula polvo en las estanterías de Prado del Rey, don Juan Carlos ha dado permiso a Laurence Debray para que publique el contenido de sus declaraciones en la revista Point de Vue.

El rey emérito ofrece una emotiva y sincera entrevista que comienza con el recuerdo de su infancia. “Nací en Roma, viví en Suiza antes de instalarme en Portugal. No descubrí mi país, España, hasta 1948, cuando tenía 10 años. Hablé francés antes que el español”. El padre de Felipe VI también evoca cómo eran sus días en el exilio portugués. “No reinaba un sentimiento de nostalgia en casa. Siempre teníamos muchos amigos y primos con los que jugar. Los hermanos nos queríamos mucho y estábamos muy unidos a nuestros padres”.



Su abuela, la reina Victoria Eugenia, jugó un papel fundamental en la vida del monarca. “Era una mujer excepcional, con un carácter fuerte. La quise mucho. Desempeñó un papel muy importante en mi vida. Cuando mi familia se fue a Portugal, mientras yo me quedaba en el internado de Friburgo, mi abuela venía todos los jueves de Lausanne para ocuparse de mí. Los domingos, yo la visitaba en su casa. Fue como una madre para mí”. Pero don Juan Carlos también tiene muy buenas palabras para su progenitora, Doña María de las Mercedes. “Mi relación con ella era excelente. Me acuerdo de que cocinaba muy bien. Le encantaba. Cuando estábamos todos de vacaciones en el barco, era ella quien se encargaba de cocinar. En casa también lo hacía, a pesar de tener cocinera”.

“¿Cuál era su plato favorito?”, le pregunta Laurence Debray. “Comíamos de todo, a pesar de las restricciones debidas a la Guerra y a nuestros escasos medios. Recuerdo que no me gustaba la piña y que tenía que comerla todo el tiempo. En Portugal era muy barata y nos la ponían para comer y cenar todos los días. Cuando llegué a España descubrí las naranjas. Una maravilla. Hoy en día me sigue sin gustar la piña”. De sus días en Estoril, también guarda un grato recuerdo. “Estaba la familia real italiana, la francesa, la rumana, la búlgara… No estábamos solos. Portugal nos acogió muy bien. Es una especie de segunda patria para mí. Tengo muy buenos amigos y hablo portugués”.

Un homenaje a su padre

El rey Juan Carlos, junto a su padre, Don Juan. GETTY

Especialmente emotiva es la parte en la que el rey emérito habla de su padre, don Juan. “Era una persona fantástica, de gran calidad humana. Fue mi mejor consejero y mi mejor amigo. Me inculcó el amor por España y por la libertad. España ha sido mi leitmotiv toda mi vida. Estoy sentado en este despacho gracias a él. Él sacrificó su posición de jefe de familia. Tras la ceremonia de renuncia a los derechos dinásticos, me dijo: “Ahora es tu turno. Adelante” Como se dice en francés: “Chapeau”. Fue un momento muy emotivo para los dos. A pesar de todo lo que se haya podido decir o escribir, he tenido una relación muy estrecha con mi padre. Evidentemente, ha habido diferencias puntuales entre nosotros, pero que nunca han perjudicado el afecto que nos teníamos. Existía una entente extraordinaria entre nosotros. Nos entendíamos con solo mirarnos. Siempre he tenido un gran respeto y una gran admiración hacia mi padre”.

A su vez, el rey analiza el día en el que tuvo que despedir a su progenitor. Un momento muy triste en el que incluso lloró. Aquella imagen dio la vuelta al mundo. “La muerte de un padre es un momento muy duro. Uno se da cuenta de que, a partir de ese momento, está en primera línea. Perder a una persona como don Juan fue un momento realmente duro, era mi aliado más fiel. Le contaba todo. Lo enterré como rey. Se lo merecía. Dedicó toda su vida a España. Me preparó para convertirme en rey, sacrificó su persona por el bien de un país. Esa es la grandeza de ese hombre. Tuve la suerte de que fuese mi padre”.

Otra de las muertes que afectó mucho al rey emérito fue la de su hermano Alfonso. “Permítame que abordemos este tema doloroso, Su Majestad. ¿Podría decirme algo sobre su hermano pequeño Alfonsito?”, le pregunta Debay. “Éramos muy cómplices. Lo quería mucho. Era muy simpático y despierto. Jugaba muy bien al golf. Lo sigo echando mucho de menos. No poder tenerlo a mi lado, no poder hablar con él, pero la vida debe continuar…”, contesta el monarca.

A lo largo de la entrevista, don Juan Carlos se detiene en otros de momentos más relevantes de su vida: su llegada a España. “Conocer por fin a tu propio país es una cosa muy fuerte. Por su puesto que mis padres, mi abuela y mis amigos me habían hablado constantemente de España, pero pisar por fin España es muy diferente. Estaba muy emocionado cuando llegué a la estación. Y totalmente aterrorizado, rodeado de personas mayores que yo no conocía”. Sobre la educación que recibió, manifestó: “Mi educación fue planificada entre Franco y mi padre. Fue como una pelota de ping pong. Cuando su relación era buena estudiaba en España, cuando era mala, lo hacía en Portugal. Ese ha sido el resumen de mi vida hasta que entré en la Academia Militar”.

“¿Esa inestabilidad le afectó?”

“Uno se acostumbra. No me quedaba otra que aceptarlo. Era así…”.

En estas confesiones que recoge Point de Vue, don Juan Carlos se explaya sobre su relación con Franco. “La primera vez que lo vi tenía 10 años. Estaba bastante impresionado con la idea de conocer a un jefe de Estado. Pero sobre todo yo era un niño. Lo que más me llamaba la atención eran las cosas raras que me encontraba sobre la mesa de su despacho. Recuerdo que había un ratón correteando entre los pies del General. Yo no podía parar de mirarlo. Agobiado, Franco me preguntó qué hacía. Yo le contesté: “¡Hay un ratón entre sus pies!”. Él se quedó muy sorprendido”. Y reivindica de nuevo a su padre. “Franco no fue mi mentor. Fue mi padre, a pesar de la distancia”. Sobre sus recuerdos del General, concluye. “Era una persona hermética que no hablaba mucho. Me escrutaba todo el rato. Intentaba descifrarme”.

Sus hijos, doña Sofía y la política

El rey Juan Carlos y Doña Sofía, el día de su boda. GETTY

La entrevista también ofrece momentos más personales, como su boda con doña Sofía. ”El día de antes, estaba practicando judo con mi cuñado Constantino. Él es un excelente profesor. Estábamos de risas, tirándonos al suelo el uno al otro, y se me salió el hombro. Tuve que ir al hospital. El día de la boda todavía me dolía muchísimo. Me pusieron infiltraciones. Aun así pude bailar. Me quedaba el otro brazo”.


“Otro gran día fue cuando lo proclamaron rey…”, le recuerda la coautora del documental.

“No había dormido, lo que explica las ojeras que tenía aquel día. Estaba muy agobiado por mi discurso. Lo había reescrito al menos 10 veces. Mi primer discurso como rey. Un verdadero bautizo de fuego. Tenía algunos minutos lo que quería hacer: ser el rey de todos los españoles. Hay que recordar que tomaba la palabra frente a los miembros del Parlamento, totalmente rendidos a Franco. No sabía cómo iban a reaccionar”.

“En esa época lo apodaron Juan Carlos El breve…”, evoca Debray. “Santiago Carrillo me llamaba asó. La situación era muy difícil, pero gracias al pueblo español y a los dirigentes políticos de aquella época pudimos construir la democracia. Sin ellos, hubiese sido una misión imposible. Día tras día, hemos hablado, solucionado los problemas y acometido grandes avances. La clave de todo fue el diálogo”.

Para finalizar, don Juan Carlos cuenta cómo educó a su hijo Felipe, el actual monarca. “ Se ha formado como yo en el seno de tres academias militares. Pero ha estudiado más que yo. Estudió una carrera brillante en España y luego la continuó en Estados Unidos. Sobre si la infancia del actual monarca fue diferente a la suya, don Juan Carlos contesta: “Claro. Nació en su país y creció siempre en el mismo sitio”.

“Ha disfrutado de un sentimiento de seguridad…”, repregunta Debray.

“Ha nacido en palacio. Yo he nacido en Roma”.

Sobre si han existido diferencias en la manera de educar a sus hijas, dice: “Los tres han realizado estudios universitarios. Siempre he intentado estar cerca de ellos. Mis hijas se casaron y se fueron de casa. Él se quedó. Tuvimos la oportunidad de vernos a solas, de comer juntos, de comentar la actualidad, de debatir. Esos momentos privilegiados fueron muy importantes”. Y es entonces cuando llega la pregunta final: ¿Cómo se enseña “el duro oficio de ser rey?”. “Se puede transmitir valores y se puede dar ejemplos, pero hace falta aprender este oficio por uno mismo. Yo no le puedo decir: 'Tienes que hacer las cosas así'. Son elecciones personales. Lo hará a su manera. Y lo hará muy bien”.
 

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Que emotiva la foto del hermano emocionado besando a la hermana.
Veremos a Felpudo besar la mano de alguna de sus hermanas?