Unai Etxebarria, despedido del Granada tras su apoyo a los condenados de Alsasua

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Unai Etxebarria, despedido del Granada tras su apoyo a los condenados de Alsasua
El portero mostró una camiseta de apoyo a los condenados y el club le abrió expendiente. Su despido ha provocado controversia en las redes sociales

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Unai Etxebarria, en la polémica imagen. (Twitter Granada)

EL CONFIDENCIAL
28/08/2020 12:00

Unai Etxebarria ha dejado de ser jugador del Granada.

El portero, formado en la cantera del Athletic de Bilbao, llevaba meses sin contar para el primer equipo, inscrito en el filial.

Su figura, sin embargo, creó bastante polémica a final de esta temporada, en la celebración del gran año del conjunto andaluz.

Unai se encontraba disfrutando de la clasificación europea del Granada cuando se dejó fotografiar con una camiseta en la que se leía 'Altsasukoak aske' ('los de Alsasua libres' en euskera) y 'Stop montajes policiales': un claro apoyo a los condenados por agredir a dos guardias civiles de paisano y a sus novias en la localidad navarra.

Fue el periódico local El Ideal el que confirmó el despido de Etxebarria por parte del Granada; el perfil del guardameta ya ha desaparecido de la página web del equipo.

Al trascender su apoyo a los condenados de Alsasua, Unai recibió la apertura de un expediente de conducta por parte del club.

No hay aclaración por parte del conjunto granadino acerca de si este despido se debe al desempeño deportivo del jugador o la polémica de la camiseta.



El Granada celebra su clasificación europea. (EFE)

El Granada celebra su clasificación europea. (EFE)

Etxebarria provocó gran controversia por su apoyo explícito.

Macarena Olona, de Vox,
criticó ferozmente el gesto del guardameta, mientras que Oskar Matute, de EH Bildu, se posicionó a su lado.

Unai tenía todavía un año más de contrato con el Granada, con el que ni siquiera llegó a debutar.

 

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Etxeberría, Salva o Zozulya: cuando la política veta a los futbolistas
El caso de Unai Etxeberria, despedido por el Granada tras su apoyo a los condenados de Alsasua, es solo el último de una lista de vetos por las ideas políticas de los futbolistas

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Una concentración en contra del fichaje de Zozulya por el Rayo en 2017. (EFE)

GONZALO MAZARRASA
07/09/2020 05:00

Quizá oscurecidos por otros asuntos deportivos de mayor calado, inmersa en el mes de agosto y sin un continuado interés mediático, han pasado los actos de Unai Etxeberria. Hay que remontarse a la última jornada de Liga. Ahí, el Granada, recién ascendido este año, culmina una espectacular campaña y se impone 4-0 al Athletic de Bilbao, certificando su clasificación para la Europa League. Los jugadores lo celebran, en este nuevo fútbol que no incluye público. Y entre los que festejan está Unai Etxeberría, guardameta del equipo filial y que apenas ha entrado en tres convocatorias ligueras sin llegar a debutar. El jugador en esta celebración luce una camiseta con un lema en euskera “Altsasukoak aske” (Los de Alsasua libres) y STOP MONTAJES POLICIALES, en una referencia directa a los jóvenes condenados por agresión a unos guardias civiles de paisano en la localidad navarra de Alsasua en 2016.

En cuanto las imágenes toman notoriedad, las redes arden y comienzan las críticas feroces al jugador y al equipo, tildándolo incluso de proetarra. También, en círculos abertzales se apoya al futbolista y su valentía por portar la camiseta. Al debate, como no, también se suman políticos: la diputada Macarena Olona (VOX) apunta que incluso se puede estar cometiendo un delito y Oskar Matute (Bildu) agradece su apoyo y que dé difusión ante “tamaña injusticia”.

El Granada guardó discreción los primeros días, salvo elegir cuidadosamente qué fotografías publicaba en su web y que no apareciese la camiseta, y recientemente anunció la rescisión del contrato del portero. Sin especificar motivos. Aunque la evidente sombra de su manifestación política subyace en la decisión. El PNV ha pedido incluso a la mesa del Congreso que se investigue los motivos de este despido y en su localidad natal ha recibido una concentración de apoyo. Pero, viendo las críticas y la vinculación, el Granada ha preferido optar por no defender a su futbolista y escapar del asunto.

Salva Ballesta no pudo ser segundo entrenador del Celta

La política ha estado ligada al fútbol desde un principio y el fútbol español tiene sobrados ejemplos. En febrero de 2013, un Celta inmerso en la zona baja anunciaba la destitución de Paco Herrera y decidía contratar a Abel Resino como nuevo entrenador. El ex portero, venía con Salva Ballesta como segundo, y cuando ya viajaba hacia Vigo para firmar su contrato, recibió una llamada del propio presidente del equipo gallego que le decía que Salva no podía formar de su cuerpo técnico. Su fichaje había levantado una reacción incomoda entre la afición y habían tomado la decisión de no contratarle. Abel, pese al veto a su número dos, sí que aceptó el cargo, y al final de campaña, logró la salvación del Celta.

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Salva Ballesta en una imagen de su etapa de jugador en el Atlético de Madrid

Las "sublevaciones" de aficionados con respecto a algunos fichajes son notorias y han existido siempre, sobre todo con jugadores con pasado en el eterno rival o con gestos o declaraciones acordándose de los afectados. Pero, Salva aseguraba, y así lo hizo en El Larguero por la noche, que su veto se debía a motivos extradeportivos. A sus manifestaciones e ideas políticas de las que hacía gala, aunque él tratara de desmarcarse de esta vinculación, habían propiciado malestar entre los aficionados radicales del Celta, vinculados al nacionalismo gallego y que consiguieron impedir su contratación. Y es que el currículum de Ballesta en afirmaciones políticas era bastante extenso. Siempre identificado con lo español y contrario a los independentismos ("Si hay algún vasco o catalán que no se siente español, se tiene que joder", “tengo más respeto a una caca de perro que a Oleguer”) e incluso con declaraciones animando a "las Fuerzas Armadas a dar un taconazo"...

Zubikarai y sus lazos de sangre con ETA

Pero sí Salva Ballesta es el que habla por su boca y lamenta verse "vetado" por unas ideas y manifestaciones ideológicas, peor le fue a Eñaut Zubikarai en este caso por sus progenitores. Portero guipuzcoano formado en la cantera de la Real Sociedad. A la sombra de Asier Riesgo y del chileno Claudio Bravo no tuvo un periplo sencillo. Acabó como titular la campaña del ascenso en 2ª en el 2010. Pero en el retorno a primera siguió a la sombra de Bravo y apenas tuvo participaciones. Es por ello que, en 2011, la Real Sociedad le buscaba un destino en forma de cesión. Y todo parecía ya hecho para recalar en el Hércules que acababa de subir a Primera y buscaba un guardameta... hasta que el equipo alicantino anunció que se rompían las negociaciones.

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Eñaut Zubikarai, durante una rueda de prensa.

Se divulgó que el padre de Eñaut Zubikarai, Kandido Zubikarai se encontraba en prisión desde 1989 por colaborar con un comando de ETA que había perpetrado dos asesinatos. Los tres miembros del comando fueron detenidos escondidos en la vivienda y a Kandido se le condenó por colaboración con banda armada y por cooperación necesaria en un doble asesinato. Su hijo, el portero, ha participado en abundantes ocasiones en actos a favor de los presos. Además, la condena finalizaba a los pocos meses y la imagen del portero yendo a recibir a su padre saliendo de prisión tras 22 años debió resultar demasiado pesada en Alicante. El Hércules decidió vetar su fichaje escudándose en diferencias económicas y Zubikarai continuó en San Sebastián. En 2016 tuvo un breve paso por la Liga portuguesa y posteriormente emigró a Australia a jugar en las filas del Auckland City.

Zozulya “not welcome” en Vallecas

Quizá el caso más sonado de todos los precedentes. El del jugador Roman Zozulya. Internacional ucraniano, es contratado por el Betis en 2016, pero no termina de hacerse un hueco en la primera vuelta y el equipo sevillano le busca acomodo en 2ª. Y lo encuentra en el Rayo… momentáneamente. En cuanto comienza a saberse todas las simpatías del futbolista con el Ejercito y con grupos paramilitares ucranianos, de fotografías con vinculaciones a símbolos nazis o incluso donaciones y apoyo público a estos movimientos, la afición más activa políticamente de España comienza a criticar su fichaje y explota, una vez más, contra la directiva de Raúl Martin Presa.

El jugador percibe su rechazo en la propia presentación. Y aunque el fichaje ya ha sido consumado, tras unas semanas en Madrid, el jugador decide volver al Betis sin llegar a lucir la camiseta del Rayo y sin posibilidad de poder jugar tampoco con los sevillanos al estar fuera del periodo de inscripción. El Betis busca otras opciones como colocarlo en Suecia, pero nadie parece tener ganas de recibir a Zozulya. La afición de Vallecas lo celebra con alegría, “evitan que un nazi vista la franja” como lucirán en tifos en el fondo posteriormente.

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Zozulya, en su partido en Vallecas.

Finalmente, Zozulya al verano siguiente sí que consigue equipo, además en España. Se convierte en jugador del Albacete y con buenas participaciones. 9 goles el primer año, 11 el segundo y con partido de promoción de ascenso a 1ª incluido. Pero todo cambia en diciembre de 2019, Vallecas y Zozulya vuelven a verse las caras. La afición del Rayo recibe al futbolista con pancartas y se escuchan pitos e insultos cada vez que recibe el balón. El jugador, en el descanso sonríe con sorna… pero el partido no se reanuda y por vez primera en España, se decide suspender un encuentro por canticos ofensivos contra un jugador.

 
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Etxeberría, Salva o Zozulya: cuando la política veta a los futbolistas
El caso de Unai Etxeberria, despedido por el Granada tras su apoyo a los condenados de Alsasua, es solo el último de una lista de vetos por las ideas políticas de los futbolistas

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Una concentración en contra del fichaje de Zozulya por el Rayo en 2017. (EFE)

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Quizá oscurecidos por otros asuntos deportivos de mayor calado, inmersa en el mes de agosto y sin un continuado interés mediático, han pasado los actos de Unai Etxeberria. Hay que remontarse a la última jornada de Liga. Ahí, el Granada, recién ascendido este año, culmina una espectacular campaña y se impone 4-0 al Athletic de Bilbao, certificando su clasificación para la Europa League. Los jugadores lo celebran, en este nuevo fútbol que no incluye público. Y entre los que festejan está Unai Etxeberría, guardameta del equipo filial y que apenas ha entrado en tres convocatorias ligueras sin llegar a debutar. El jugador en esta celebración luce una camiseta con un lema en euskera “Altsasukoak aske” (Los de Alsasua libres) y STOP MONTAJES POLICIALES, en una referencia directa a los jóvenes condenados por agresión a unos guardias civiles de paisano en la localidad navarra de Alsasua en 2016.

En cuanto las imágenes toman notoriedad, las redes arden y comienzan las críticas feroces al jugador y al equipo, tildándolo incluso de proetarra. También, en círculos abertzales se apoya al futbolista y su valentía por portar la camiseta. Al debate, como no, también se suman políticos: la diputada Macarena Olona (VOX) apunta que incluso se puede estar cometiendo un delito y Oskar Matute (Bildu) agradece su apoyo y que dé difusión ante “tamaña injusticia”.

El Granada guardó discreción los primeros días, salvo elegir cuidadosamente qué fotografías publicaba en su web y que no apareciese la camiseta, y recientemente anunció la rescisión del contrato del portero. Sin especificar motivos. Aunque la evidente sombra de su manifestación política subyace en la decisión. El PNV ha pedido incluso a la mesa del Congreso que se investigue los motivos de este despido y en su localidad natal ha recibido una concentración de apoyo. Pero, viendo las críticas y la vinculación, el Granada ha preferido optar por no defender a su futbolista y escapar del asunto.

Salva Ballesta no pudo ser segundo entrenador del Celta

La política ha estado ligada al fútbol desde un principio y el fútbol español tiene sobrados ejemplos. En febrero de 2013, un Celta inmerso en la zona baja anunciaba la destitución de Paco Herrera y decidía contratar a Abel Resino como nuevo entrenador. El ex portero, venía con Salva Ballesta como segundo, y cuando ya viajaba hacia Vigo para firmar su contrato, recibió una llamada del propio presidente del equipo gallego que le decía que Salva no podía formar de su cuerpo técnico. Su fichaje había levantado una reacción incomoda entre la afición y habían tomado la decisión de no contratarle. Abel, pese al veto a su número dos, sí que aceptó el cargo, y al final de campaña, logró la salvación del Celta.

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Salva Ballesta en una imagen de su etapa de jugador en el Atlético de Madrid

Las "sublevaciones" de aficionados con respecto a algunos fichajes son notorias y han existido siempre, sobre todo con jugadores con pasado en el eterno rival o con gestos o declaraciones acordándose de los afectados. Pero, Salva aseguraba, y así lo hizo en El Larguero por la noche, que su veto se debía a motivos extradeportivos. A sus manifestaciones e ideas políticas de las que hacía gala, aunque él tratara de desmarcarse de esta vinculación, habían propiciado malestar entre los aficionados radicales del Celta, vinculados al nacionalismo gallego y que consiguieron impedir su contratación. Y es que el currículum de Ballesta en afirmaciones políticas era bastante extenso. Siempre identificado con lo español y contrario a los independentismos ("Si hay algún vasco o catalán que no se siente español, se tiene que joder", “tengo más respeto a una caca de perro que a Oleguer”) e incluso con declaraciones animando a "las Fuerzas Armadas a dar un taconazo"...

Zubikarai y sus lazos de sangre con ETA

Pero sí Salva Ballesta es el que habla por su boca y lamenta verse "vetado" por unas ideas y manifestaciones ideológicas, peor le fue a Eñaut Zubikarai en este caso por sus progenitores. Portero guipuzcoano formado en la cantera de la Real Sociedad. A la sombra de Asier Riesgo y del chileno Claudio Bravo no tuvo un periplo sencillo. Acabó como titular la campaña del ascenso en 2ª en el 2010. Pero en el retorno a primera siguió a la sombra de Bravo y apenas tuvo participaciones. Es por ello que, en 2011, la Real Sociedad le buscaba un destino en forma de cesión. Y todo parecía ya hecho para recalar en el Hércules que acababa de subir a Primera y buscaba un guardameta... hasta que el equipo alicantino anunció que se rompían las negociaciones.

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Eñaut Zubikarai, durante una rueda de prensa.

Se divulgó que el padre de Eñaut Zubikarai, Kandido Zubikarai se encontraba en prisión desde 1989 por colaborar con un comando de ETA que había perpetrado dos asesinatos. Los tres miembros del comando fueron detenidos escondidos en la vivienda y a Kandido se le condenó por colaboración con banda armada y por cooperación necesaria en un doble asesinato. Su hijo, el portero, ha participado en abundantes ocasiones en actos a favor de los presos. Además, la condena finalizaba a los pocos meses y la imagen del portero yendo a recibir a su padre saliendo de prisión tras 22 años debió resultar demasiado pesada en Alicante. El Hércules decidió vetar su fichaje escudándose en diferencias económicas y Zubikarai continuó en San Sebastián. En 2016 tuvo un breve paso por la Liga portuguesa y posteriormente emigró a Australia a jugar en las filas del Auckland City.

Zozulya “not welcome” en Vallecas

Quizá el caso más sonado de todos los precedentes. El del jugador Roman Zozulya. Internacional ucraniano, es contratado por el Betis en 2016, pero no termina de hacerse un hueco en la primera vuelta y el equipo sevillano le busca acomodo en 2ª. Y lo encuentra en el Rayo… momentáneamente. En cuanto comienza a saberse todas las simpatías del futbolista con el Ejercito y con grupos paramilitares ucranianos, de fotografías con vinculaciones a símbolos nazis o incluso donaciones y apoyo público a estos movimientos, la afición más activa políticamente de España comienza a criticar su fichaje y explota, una vez más, contra la directiva de Raúl Martin Presa.

El jugador percibe su rechazo en la propia presentación. Y aunque el fichaje ya ha sido consumado, tras unas semanas en Madrid, el jugador decide volver al Betis sin llegar a lucir la camiseta del Rayo y sin posibilidad de poder jugar tampoco con los sevillanos al estar fuera del periodo de inscripción. El Betis busca otras opciones como colocarlo en Suecia, pero nadie parece tener ganas de recibir a Zozulya. La afición de Vallecas lo celebra con alegría, “evitan que un nazi vista la franja” como lucirán en tifos en el fondo posteriormente.

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Zozulya, en su partido en Vallecas.

Finalmente, Zozulya al verano siguiente sí que consigue equipo, además en España. Se convierte en jugador del Albacete y con buenas participaciones. 9 goles el primer año, 11 el segundo y con partido de promoción de ascenso a 1ª incluido. Pero todo cambia en diciembre de 2019, Vallecas y Zozulya vuelven a verse las caras. La afición del Rayo recibe al futbolista con pancartas y se escuchan pitos e insultos cada vez que recibe el balón. El jugador, en el descanso sonríe con sorna… pero el partido no se reanuda y por vez primera en España, se decide suspender un encuentro por canticos ofensivos contra un jugador.



Bien por el Granada Un futbolista ,ni nadie puede apoyar a asesinos, ni aplaudirles o comprenderlos, lo dice el Codigo penal. Y el desconocimiento de una ley, no impide su cumplimiento. Lo dicho, Bien por el GRANADA
 


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Etxeberría, Salva o Zozulya: cuando la política veta a los futbolistas
El caso de Unai Etxeberria, despedido por el Granada tras su apoyo a los condenados de Alsasua, es solo el último de una lista de vetos por las ideas políticas de los futbolistas

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Una concentración en contra del fichaje de Zozulya por el Rayo en 2017. (EFE)

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Quizá oscurecidos por otros asuntos deportivos de mayor calado, inmersa en el mes de agosto y sin un continuado interés mediático, han pasado los actos de Unai Etxeberria. Hay que remontarse a la última jornada de Liga. Ahí, el Granada, recién ascendido este año, culmina una espectacular campaña y se impone 4-0 al Athletic de Bilbao, certificando su clasificación para la Europa League. Los jugadores lo celebran, en este nuevo fútbol que no incluye público. Y entre los que festejan está Unai Etxeberría, guardameta del equipo filial y que apenas ha entrado en tres convocatorias ligueras sin llegar a debutar. El jugador en esta celebración luce una camiseta con un lema en euskera “Altsasukoak aske” (Los de Alsasua libres) y STOP MONTAJES POLICIALES, en una referencia directa a los jóvenes condenados por agresión a unos guardias civiles de paisano en la localidad navarra de Alsasua en 2016.

En cuanto las imágenes toman notoriedad, las redes arden y comienzan las críticas feroces al jugador y al equipo, tildándolo incluso de proetarra. También, en círculos abertzales se apoya al futbolista y su valentía por portar la camiseta. Al debate, como no, también se suman políticos: la diputada Macarena Olona (VOX) apunta que incluso se puede estar cometiendo un delito y Oskar Matute (Bildu) agradece su apoyo y que dé difusión ante “tamaña injusticia”.

El Granada guardó discreción los primeros días, salvo elegir cuidadosamente qué fotografías publicaba en su web y que no apareciese la camiseta, y recientemente anunció la rescisión del contrato del portero. Sin especificar motivos. Aunque la evidente sombra de su manifestación política subyace en la decisión. El PNV ha pedido incluso a la mesa del Congreso que se investigue los motivos de este despido y en su localidad natal ha recibido una concentración de apoyo. Pero, viendo las críticas y la vinculación, el Granada ha preferido optar por no defender a su futbolista y escapar del asunto.

Salva Ballesta no pudo ser segundo entrenador del Celta

La política ha estado ligada al fútbol desde un principio y el fútbol español tiene sobrados ejemplos. En febrero de 2013, un Celta inmerso en la zona baja anunciaba la destitución de Paco Herrera y decidía contratar a Abel Resino como nuevo entrenador. El ex portero, venía con Salva Ballesta como segundo, y cuando ya viajaba hacia Vigo para firmar su contrato, recibió una llamada del propio presidente del equipo gallego que le decía que Salva no podía formar de su cuerpo técnico. Su fichaje había levantado una reacción incomoda entre la afición y habían tomado la decisión de no contratarle. Abel, pese al veto a su número dos, sí que aceptó el cargo, y al final de campaña, logró la salvación del Celta.

Ver el archivo adjunto 1594904
Salva Ballesta en una imagen de su etapa de jugador en el Atlético de Madrid

Las "sublevaciones" de aficionados con respecto a algunos fichajes son notorias y han existido siempre, sobre todo con jugadores con pasado en el eterno rival o con gestos o declaraciones acordándose de los afectados. Pero, Salva aseguraba, y así lo hizo en El Larguero por la noche, que su veto se debía a motivos extradeportivos. A sus manifestaciones e ideas políticas de las que hacía gala, aunque él tratara de desmarcarse de esta vinculación, habían propiciado malestar entre los aficionados radicales del Celta, vinculados al nacionalismo gallego y que consiguieron impedir su contratación. Y es que el currículum de Ballesta en afirmaciones políticas era bastante extenso. Siempre identificado con lo español y contrario a los independentismos ("Si hay algún vasco o catalán que no se siente español, se tiene que joder", “tengo más respeto a una caca de perro que a Oleguer”) e incluso con declaraciones animando a "las Fuerzas Armadas a dar un taconazo"...

Zubikarai y sus lazos de sangre con ETA

Pero sí Salva Ballesta es el que habla por su boca y lamenta verse "vetado" por unas ideas y manifestaciones ideológicas, peor le fue a Eñaut Zubikarai en este caso por sus progenitores. Portero guipuzcoano formado en la cantera de la Real Sociedad. A la sombra de Asier Riesgo y del chileno Claudio Bravo no tuvo un periplo sencillo. Acabó como titular la campaña del ascenso en 2ª en el 2010. Pero en el retorno a primera siguió a la sombra de Bravo y apenas tuvo participaciones. Es por ello que, en 2011, la Real Sociedad le buscaba un destino en forma de cesión. Y todo parecía ya hecho para recalar en el Hércules que acababa de subir a Primera y buscaba un guardameta... hasta que el equipo alicantino anunció que se rompían las negociaciones.

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Eñaut Zubikarai, durante una rueda de prensa.

Se divulgó que el padre de Eñaut Zubikarai, Kandido Zubikarai se encontraba en prisión desde 1989 por colaborar con un comando de ETA que había perpetrado dos asesinatos. Los tres miembros del comando fueron detenidos escondidos en la vivienda y a Kandido se le condenó por colaboración con banda armada y por cooperación necesaria en un doble asesinato. Su hijo, el portero, ha participado en abundantes ocasiones en actos a favor de los presos. Además, la condena finalizaba a los pocos meses y la imagen del portero yendo a recibir a su padre saliendo de prisión tras 22 años debió resultar demasiado pesada en Alicante. El Hércules decidió vetar su fichaje escudándose en diferencias económicas y Zubikarai continuó en San Sebastián. En 2016 tuvo un breve paso por la Liga portuguesa y posteriormente emigró a Australia a jugar en las filas del Auckland City.

Zozulya “not welcome” en Vallecas

Quizá el caso más sonado de todos los precedentes. El del jugador Roman Zozulya. Internacional ucraniano, es contratado por el Betis en 2016, pero no termina de hacerse un hueco en la primera vuelta y el equipo sevillano le busca acomodo en 2ª. Y lo encuentra en el Rayo… momentáneamente. En cuanto comienza a saberse todas las simpatías del futbolista con el Ejercito y con grupos paramilitares ucranianos, de fotografías con vinculaciones a símbolos nazis o incluso donaciones y apoyo público a estos movimientos, la afición más activa políticamente de España comienza a criticar su fichaje y explota, una vez más, contra la directiva de Raúl Martin Presa.

El jugador percibe su rechazo en la propia presentación. Y aunque el fichaje ya ha sido consumado, tras unas semanas en Madrid, el jugador decide volver al Betis sin llegar a lucir la camiseta del Rayo y sin posibilidad de poder jugar tampoco con los sevillanos al estar fuera del periodo de inscripción. El Betis busca otras opciones como colocarlo en Suecia, pero nadie parece tener ganas de recibir a Zozulya. La afición de Vallecas lo celebra con alegría, “evitan que un nazi vista la franja” como lucirán en tifos en el fondo posteriormente.

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Zozulya, en su partido en Vallecas.

Finalmente, Zozulya al verano siguiente sí que consigue equipo, además en España. Se convierte en jugador del Albacete y con buenas participaciones. 9 goles el primer año, 11 el segundo y con partido de promoción de ascenso a 1ª incluido. Pero todo cambia en diciembre de 2019, Vallecas y Zozulya vuelven a verse las caras. La afición del Rayo recibe al futbolista con pancartas y se escuchan pitos e insultos cada vez que recibe el balón. El jugador, en el descanso sonríe con sorna… pero el partido no se reanuda y por vez primera en España, se decide suspender un encuentro por canticos ofensivos contra un jugador.

Pero en este caso, no es por ideas políticas es por apoyar públicamente a terroristas y gentes llenas de odio.
 
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Bien por el Granada Un futbolista ,ni nadie puede apoyar a asesinos, ni aplaudirles o comprenderlos, lo dice el Codigo penal. Y el desconocimiento de una ley, no impide su cumplimiento. Lo dicho, Bien por el GRANADA
Pero a que asesinos apoya este chico? En Alsasua no hubo asesinatos, sino una pelea de bar por la que unas personas están pagando un precio altisimo y que si hubiera ocurrido en Cartagena no habría pasado a mayores.
De Zozulya no dices nada??? Ah no, que ese puede jugar sin problemas. En fin...
 
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¿Donde se ha apoyado públicamente a terroristas?
IDOLO, en estos tiempos de tanto sufrimiento, no entiendo que todavía apoyes a gente enferma de odio, racista y muchas cosas mas, donde los jefes de esos partidos, solo buscan su prosperidad económica y el pueblo le importamos un bledo, desde el momento que apoyan a esos movimientos de los sucesores de ETA, que han cambiado de nombre y no se arrepienten de tantos crímenes cobardes y tanto terror en la sociedad vasca, se les sigue festejando como héroes cuando salen de la cárcel, discúlpame IDOLO, pero no se puede poner paños calientes ante tanto imbécil cobarde. Saludos y salud
 
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IDOLO, en estos tiempos de tanto sufrimiento, no entiendo que todavía apoyes a gente enferma de odio, racista y muchas cosas mas, donde los jefes de esos partidos, solo buscan su prosperidad económica y el pueblo le importamos un bledo, desde el momento que apoyan a esos movimientos de los sucesores de ETA, que han cambiado de nombre y no se arrepienten de tantos crímenes cobardes y tanto terror en la sociedad vasca, se les sigue festejando como héroes cuando salen de la cárcel, discúlpame IDOLO, pero no se puede poner paños calientes ante tanto imbécil cobarde. Saludos y salud


¿Racista? ¿Enferma de odio? ¿Donde los jefes de esos partidos buscan prosperidad económica?

¿Te refieres a VOX? ¿PP?