Glenn Close, la eterna candidata al Oscar, prima del conde Lecquio, que mantiene intacta su pasión por el s*x* a los 73 años

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Glenn Close, la eterna candidata al Oscar, prima del conde Lecquio, que mantiene intacta su pasión por el s*x* a los 73 años​


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En las distancias cortas, Glenn Close (73) es un ser entrañable, adorable, tímido y con una educación exquisita. Creció en el seno de una familia de clase alta ya que su padre fue el prestigioso doctor William Taliaferro Close, uno de los principales investigadores del virus del Sida y médico personal de Mobutu, dictador de la República Democrática del Congo (actual Zaire).

Para echar más pedigrí a su sangre, su madre fue la socialité americana Bettine Moore, prima de Alessandra Torlonia di Civitella-Cesi (nieta de Alfonso XIII) cuyo hijo es Alessandro Lequio. Tanto Close como la ex pareja de Ana Obregón están emparentados con la actriz Brooke Shields, ya que su abuelo, el tenista Francis Xavier Shields, se casó con la princesa Donna Marina Torlonia di Civitella-Cesi, tía de Sandra Torlonia.

Katharine Hepburn fue la inspiración para dedicarse a esta profesión. A pesar de que empezó en el mundo de la actuación de forma tardía con 35 años, Glenn Close está considerada como una de las mejores intérpretes de las últimas décadas. Aunque, de momento, la Academia de Hollywood se le ha resistido porque es la actriz viva con más nominaciones al Oscar (7) que no tiene la estatuilla dorada.

Este hecho le causa mucha gracia y se ríe a mandíbula batiente cuando se lo recuerdan. Sin embargo, atesora otros importantes galardones como tres Globos de Oro, tres Emmys, tres Tonys, dos Scrren Actors Guild Awards y el Premio Donostia a su trayectoria profesional.

Siguiendo la estela de otras actrices que fueron madres tardías, como Ursula Andress, en 1988 Glenn tuvo a su primera hija Annie Starke a los 41 años, con quien se presentó en brazos en la edición del Festival de Cine de San Sebastián de 1991. Dos meses después de dar a luz se incorporó al rodaje de otro de sus clásicos, Las amistades peligrosas. Es una madre protectora, pero se niega a darle consejos a su hija que ya ha hecho sus pinitos en el mundo artístico.

La Glenn Close más personal huye del foco mediático, no le interesa la celebridad ya que considera que es lo peor que le puede suceder a un intérprete, es una fiel defensora de los animales (especialmente de los perros, a pesar de haber dado vida a Cruella De Vil en 101 dálmatas) y, sobre todo, colabora en un sinfín de causas benéficas y sociales. Entre ellas, los derechos de la mujer, el matrimonio igualitario entre personas del mismo s*x* y, especialmente, las relacionadas con las enfermedades mentales ya que uno de sus sobrinos padece esquizofrenia y una de sus hermanas tiene trastorno bipolar.

A pesar de sus tres divorcios, la protagonista de la serie Damages aún cree en el matrimonio y asegura que, aunque vaya envejeciendo, su pasión por el s*x* sigue intacta. Ha sido una fiel defensora durante la candidatura del presidente Joe Biden y siente auténtica devoción por Madonna. Al igual que la actuación, la música es una de sus grandes pasiones, de ahí que siempre triunfe cada vez que se pone en el papel de Norma Desmond en el musical Sunset Boulevard.