El caso de Silvia Stephanie Sánchez Viesca Ortiz

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No encontré un artículo especifico, esta nota es del 6 de noviembre del 2018.

Tras 14 años de buscar a Fanny, su madre siente que ya se fue de este mundo
Su hija desapareció el 5 de noviembre de 2004, a los 16 años; catorce años después no se sabe en donde está



Torreón.- El corazón de madre de Silvia Ortiz le dice que su hija Silvia Stephanie Sánchez Viesca Ortiz “Fanny” ya no está en este mundo. Ya son 14 años, desde aquel 5 de noviembre de 2004 en que Fanny fue desaparecida.

Catorce años después, Silvia Ortiz, madre de Fanny y vocera de Grupo Vida que busca a sus familiares desaparecidos, siente que son muchos años. “Ya la verdad no creo que esté con nosotros, ya no la siento, solo quiero saber dónde está”, dice atragantando la voz.

Pero si pudiera darle un mensaje a su hija, Silvia le diría que no fue culpa de ella, que la está esperando, que no tenga miedo y que la van a cuidar. “Le pido perdón por no haberla encontrado hasta ahorita”, comenta.

Este lunes, en la Plaza Mayor de Torreón, a lado de su esposo Óscar y más integrantes del grupo Vida, Silvia Ortiz y su familia exigieron a las autoridades que informen dónde está su hija.

“Ya son 14 años de opacidad, que no sabemos qué fue lo que sucedió, de no ver ningún avance real por parte de las autoridades. Somos la familia los que llevamos los puntos de partida”, reclama Silvia Ortiz.

Según Silvia Ortiz, la Subprocuraduría Especializada en Investigación de Delincuencia Organizada (SEIDO) tiene 50 líneas de investigación que no se concluyen. Y en el estado no sabe cuántas hay porque no ha visto nada, nada que le diga que están avanzando, viendo esto o aquello.

“No hay capacidad, no hay voluntad, es la realidad. No saben investigar, no saben caminar para buscar. Es una realidad o hay complicidad, impunidad, ya basta. Estamos con 14 años de, carajo, no puede ser posible que ya son 14 años y no sabemos nada”, lamenta Silvia.

Inclusive recuerda que se solicitó una declaración a Juan Manuel Muñoz Luévano, “El Mono”, coahuilense detenido en España e identificado como operador contable de los Zetas. Ortiz platica que el empresario gasolinero solicitó que se entregaran la serie de preguntas que se le iban a realizar. Se escribieron las preguntas y una de ellas era si conocía a cierto personaje.

Ese personaje –no detalló Ortiz quién- fue desaparecido y después encontrado muerto.

“Cuando se le hacen las preguntas dice que sí lo conocía pero ya no servía porque ya no se podía mandarlo declarar”, expone Silvia Ortiz.



El calvario

Hace 14 años, Fanny salió de su casa para acudir a un torneo deportivo de la escuela. “Dios te bendiga”, le dijo su mamá. Fueron las últimas palabras que cruzaron, y la última vez que vio a su pequeña de 16 años. Han pasado 14 años desde entonces y Silvia y su familia desconocen el paradero de Fanny.

Fanny salió con su mochila en forma de conejo. Esa última imagen la guarda muy dentro Silvia Ortiz. Pero en su memoria no solo está la despedida, la última bendición, también cuando jugaba en la cama con ella, cuando veía televisión, cuando le platicaba que quería ser pediatra porque decía que los niños no sabían expresarse.
Por eso, a Silvia le duele que aquel 5 de noviembre, en la calle 28 entre Morelos y Matamoros en Torreón, cuando una camioneta Cherokee con tres personas a bordo la levantaron, no se la llevaron a jugar a las muñequitas.

Silvia Ortiz sabe que se la llevaron a unos locales de una persona detenida. También sabe que han asesinado a seis personas que presentaron como presuntos involucrados. Asimismo, sabe que un delegado alguna vez les comentó que la habían enterrado en un fraccionamiento de la localidad, pero que no se ha podido hacer ningún cateo porque no hay un testimonio real.

“Estoy segura que la violaron y ella gritó mamá, papá o Dios, y ninguno estuvo presente para ella”, dice. Señala que el miedo más profundo lo tuvo Fanny, el miedo más fuerte; como cada uno de los desaparecidos y que por eso no se vale que ni ella ni las demás familias de desaparecidos tengan miedo. “Tenemos que luchar por ese miedo que tuvieron ellos, por ese grito que se volvió sordo y que nadie escuchó”, pide a las familias.

En estos 14 años, recuerda Silvia, ella y su familia han sido atacadas por la ciudadanía y las autoridades. “Nos han sobajado”, dice. Le han dicho que ya vio a su hija, que ha hablado con ella. “¡No es cierto!”, exclamó enojada. “No la he visto desde ese día. Catorce años que han dicho tanta barbaridad. Así como a ella han estigmatizado a muchos, que estaba involucrado, que si la novia”, sostiene. Inclusive alguna vez se le vinculó con Heriberto Lazcano Lazcano “El Lazca”, unos de los líderes del grupo criminal de los Zetas, quien fue abatido en el municipio de Progreso, en Coahuila.

Silvia Ortiz tuvo que salir a desmentir, a callar las voces que aseguraban que su hija estaba con un narco. Y así, entre ataques, búsqueda y pérdida de esperanza, han pasado 14 años sin Fanny, la muchacha de 16 años que le gustaba escuchar a Britney Spears.

https://www.eluniversal.com.mx/estados/tras-14-anos-de-buscar-fanny-su-madre-siente-que-ya-se-fue-de-este-mundo
 

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Crónica: “La niña a la que ‘El Lazca’ hizo su novia”

por Redacción AN octubre 13, 2012 5:27 pm


Silvia Stephanie Sánchez Viesca Ortiz, de 16 años, practicaba deporte y escuchaba a Britney Spears; fue secuestrada hace 8 años y ahora, la presunta pareja sentimental de Humberto Lazcano Lazcano.

Quitzé Fernández, reportero de diario El Guardían del Pueblo en Coahuila relata la historia de Silvia Stephanie Sánchez Viesca Ortiz, Fanny, quien era la presunta novia de Heriberto Lazcano Lazcano ‘El Lazca’ y fue secuestrada por Alfonso Martínez Escobedo, La Ardilla, para llevarla a manos del ex líder Los Zetas.

Por QUITZÉ FERNÁNDEZ, el texto integro de “La niña a la que ‘El Lazca’ hizo su novia”, publicado el 12 de octubre de 2012 en el diario Vanguardia.

Si me voy rapidito alcanzó el camión, fue lo último que dijo Fanny antes que Heriberto Lazcano Lazcano se la llevara para hacerla su novia.

Silvia Stephanie Sánchez Viesca Ortiz, Fanny, una muchacha desaparecida desde hace ochos años de Torreón, Coahuila, podría ser madre de un hijo de “Z-3”, líder del Cártel de los Zetas asesinado por la Marina en Progreso, Coahuila.

Habría sido secuestrada por Salvador Alfonso Martínez Escobedo, La Ardilla, quien la entregó a la mafia, al menos esa es la hipótesis de Homero Ramos Gloria, Procurador de Justicia del Estado de Coahuila.

—Dentro de las explicaciones sucede que señalan a él, o él asume la responsabilidad de haber efectuado la sustracción de ésta víctima y haberla llevado ante Lazcano, vamos a iniciar la averiguación y estoy seguro que daremos con alguna cuestión de atención a esta persona.

Las primeras investigaciones realizadas por la familia Sánchez Viesca Ortiz, fueron en Tamaulipas, donde La Ardilla tenía su imperio, extendiéndolo hasta Nuevo León y Coahuila, donde las investigaciones estuvieron estancadas por muchos años.
Mientras que Alicia Pérez Duarte y Noroña, ex titular de la Fiscalía Especial para la Atención de Delitos Relacionados con Actos de Violencia en Contra de las Mujeres, confió el 8 de Marzo de 2010 a este reportero, en información publicada en el diario Vanguardia.

—Tenemos un caso paradigmático en Coahuila, hasta donde yo conocí no es un asunto de tráfico propiamente, pero es muy similar sacar a una niña menor de edad de su medio para que sea compañera, concubina de una bola de mafiosos.

Pérez Duarte y Noroña, alguna vez filtró la ubicación de Fanny a su familia, pero el peligro era alto. La información le llegó de manera anónima, junto con una fotografía reciente (Diciembre de 2007) a la Asociación Mexicana de Niños Robados y Desaparecidos, AC.

— Qué tanta opción tenía de decidir si se iba o no?, eso está por verse y eso no lo vamos a saber hasta hablar con ella ¿Para qué se la llevaron?, para que sea la concubina de uno de estos desgraciados. A mí no me pueden decir que ella se fue. Es un caso paradigmático en el estado de Coahuila, pero es un mecanismo que grupos de delincuentes siempre han utilizado.

Se la tragó la noche

Fue la noche del 5 de noviembre de 2004 cuando Silvia Stephanie Sánchez Viesca Ortiz desapareció de las calles de la ciudad.

Lo último que hizo fue pedir prestado dinero a una antigua vecina para llegar a casa. Oscurecía, las calles apenas estaban alumbradas por la luz de las farolas.

Fanny, 16 años, regresaba de un torneo deportivo en el Colegio Español. Llegó a la colonia Centro, donde antes vivía para entregar un cd walkman a casa de un amigo. Escuchaba a Britney Spears.

Lucky, su canción favorita en las tardes de ocio.

Caminó deprisa por la calle 28 y Matamoros, autos pasaban lanzando destellos por la avenida Juárez. Iba vestida de pantalonera gris, playera con logotipo del colegio: tenis negros. Llamaba la atención su mochila rosa en forma de conejo.

Según investigaciones de la Procuraduría General de Justicia del Estado de Coahuila, realizadas durante 2004, 2005 y 2006, estaba muerta, enterrada en algún lugar plenamente identificado a las afueras de Torreón. La PGR decía que estaba viva.

Óscar Sánchez Viesca y Silvia Ortiz, sus padres, declararon a este reportero durante el mes de junio de 2007.

— La última vez que fuimos a Saltillo le dijimos al Procurador (Torres Charles 2006-2012) ¿Sabes qué? Ya estuvo suave de que nos traigan como idiotas, porque no puedo llamarle de otra manera con dos hipótesis totalmente contrarias.
Dijeron que en ese entonces hubo golpeteo de Óscar Calderón, Procurador hasta el año 2005.

— Decía que la niña se había ido por culpa de nosotros. Eran tardes de encerrarme en el cuarto a llorar al ver que las autoridades sacaban puras tonterías.

La última vez que la vieron

Aproximadamente a las 4 de la tarde del 5 de noviembre de 2004, Fanny llegó deprisa a casa. Esta vez no se encerró por horas en su cuarto olor perfume de flores a escuchar a Britney Spears, tirada en la cama jugueteando con los muñecos de peluche que adornaban su pieza observada por el cartel de Mickey Mouse en la pared.

Se cambió de ropa, comió en unos cuantos minutos. Y se fue.

— Mamá, tengo que irme a deporte, dijo con la voz acelerada.

— ¿A qué hora sales? ¿La misma hora?, preguntó Silvia Ortiz casi por rutina.

— Si, nada más que ahora no tengo entrenamiento (básquetbol). Tengo torneo.

No iba a jugar, sólo a apoyar a sus compañeros del torneo varonil. Michelle, su hermano, también se preparaba para ir a jugar futbol.

En ese entonces acababan de adquirir una casa en Villas del Nazas, casi a las afueras de la ciudad. Su papá los iba a llevar a la escuela, una llamada del trabajo lo impidió. Los dejó sobre el bulevar Rodríguez Triana donde tomaron el camión Torreón – Matamoros.

Fanny tomó asiento en la quinta fila del lado derecho del camión, iba sola. Michelle se fue atrás; bajó en la Unidad Deportiva de Torreón por la puerta trasera. Fanny volteó ligeramente para ver a su hermano. No le dijo nada.

En casa se hizo de noche. Ambos no llegaban. A Silvia la empezó a embargar la preocupación. Mantenía la esperanza de que sus hijos anduvieran juntos.

—A veces Michelle esperaba que les dieran ‘raid’ y por eso tardaban.

Había llegado Israel, amigo de la familia, para visitar a Michelle. Dieron las 10 sin noticias, Silvia dijo: Yo ya me cansé de esperar, se me hace muy tarde y no llega la niña.

Esa frase coincidió con una llamada de Michelle al celular de su papá.

— ¡Papá voy a llegar tarde porque ando con unos amigos!

— Oye, no ¿Y tu hermana?, cuestionó Óscar Sánchez Viesca.

— No sé. Yo me quedé en la deportiva, ella se fue al colegio. Ya no la vi.

…Hubo un silencio en casa.

Silvia decidió salir a las calles en compañía de Israel para buscar a Fanny; Óscar y el hijo mayor, Christopher, harían guardia.
Visitaron amigos, vecinos y familiares en vano. Para las 12 de la noche regresaron a casa para ver si había noticias: nada. Había llegado Michelle, se incorporó a la búsqueda por las calles de la ciudad.

Una de las últimas instancias fue ir al hogar de Nancy, compañera de escuela y hasta hace dos meses vecina de la familia. Estaba dormida: era la 01:30 de la mañana.

Silvia llamó a la puerta: Me daba vergüenza tocar, dije: Pues primero está mi hija.

Atendió la mamá de Nancy: Pura Concepción. Ella dio detalles.

— Fanny vino porque dijo que le habían robado el dinero para el camión, me pidió dos pesos prestados para regresar a casa.
Son las 8:30 ¿Alcanzas camión?, preguntó Pura Concepción.

— Si me voy rapidito alcanzo el camión, respondió Fanny apurando el paso.

Pura Concepción vio caminar a Fanny una cuadra por la calle 28, iba rumbo al bulevar Revolución para agarrar el camión Ciudad Nazas.

Cerca de ahí un bar llamado Club Fox. A pocos metros una base de taxis: el asfalto gris, la luz de las farolas sombreando las calles.

Pura cerró la puerta de su casa viendo alejarse la mochila rosa en forma de conejo en esa semi oscuridad donde nadie vio nada…

Fue una noche sin dormir vigilando los celulares, hablando a los amigos. Pidiendo a Dios que todo fuera un susto.
A las 06:00 horas del día 6, Óscar Sánchez Viesca hurgó en la memoria de los dos últimos chóferes de ruta de esa noche.

Uno se acordó de ella: Sí, la niña de cara redonda que subía en tal lado y bajaba en tal lado a una hora más o menos precisa.
La noche esa, en la última corrida: no viajó.

Múltiples versiones

Seis meses antes Fanny comentó a su familia que al caminar entre las calles Hidalgo y Juárez, cerca de donde vivían, precisamente a unas cuadras de donde la vieron por última vez, notó que le tomaban fotos desde un auto compacto.
Salió corriendo seguida por el coche escondiéndose en la soledad de un callejón entre las calles 27 y 28. No pasó a mayores, nadie prestó importancia.

Tiempo después, el recuerdo de esa anécdota siguió a la familia de Fanny por todos los recovecos donde preguntaban por ella.

Hasta ese momento la familia Sánchez Viesca Ortiz no tenía número telefónico en casa; después de instalado algunas llamadas de broma, silencios del otro lado de la bocina se hicieron frecuentes.

Incluso hubo un recado anónimo depositado en la urna de un restaurante donde ellos pedían apoyo económico para solventar los gastos de la búsqueda: decía que a Fanny se la habían llevado a Matamoros, Tamaulipas para trabajar en un table dance.
Óscar y Michelle viajaron a Tamaulipas, fueron noches de luces de neón esperando que de la oscuridad saliera ella, que entre las copas alguien les dijera algo relevante. No hallaron nada.

En otra versión, el abogado Carlos Ortiz de la Torre, primo hermano de Silvia Ortiz se acercó a la familia relatando acerca del paradero de Fanny, pidió anonimato de su fuente y de él por temor a represalias.

Los cuestionamientos, las dudas fueron inmediatas, platicó Silvia.

— Preguntábamos por qué precisamente a él le habían dicho y no a nosotros. Decía que una persona había llamado por teléfono diciendo que tenía información de la niña.

En la versión de la fuente de Carlos Ortiz, Fanny fue levantada en una camioneta por José Ramón Ruelas García, El Moyo, sobrino de Rodolfo García Vargas, El Rudy, asesinado el 9 de julio de 2009 en la colonia San Juan de Aragón, en la ciudad de México.

Su cuerpo tenía un balazo en la cabeza, y un recado que decía “Pinole por harina”, dentro de la casa había fotografías de una mujer descuartizada.

En su funeral, en Torreón, Silvia Ortiz fue disfrazada, rezándole a una tumba de sabe quién. Logró ver que los asistentes traían playeras en señal de luto para El Licenciado, pero no vio a su hija.

La versión decía que El Moyo y tres personas más llevaron a Fanny a unos locales comerciales en la colonia Sol de Oriente, para después trasladarla a Nuevo Laredo, Tamaulipas donde fue entregada a una persona vinculada con robo de autos y secuestros, quien en una visita a Torreón vio a Fanny. Y le gustó.

La persona que informó a su primo fue Armando Ávila Ramírez El Bachán. Consiguieron el dato con la secretaria del primo. El teléfono de Ávila Ramírez coincidía con llamadas anónimas.

— Esa persona había estado hablando y colgaba, no se animaba a hablar. Teníamos el número registrado.
Y no era precisamente por teléfono que Armando Ávila había informado. Frecuentaba a Carlos Ortiz en la oficina, tiempo después se enteraron los padres de Fanny.

Silvia Ortiz tenía conocimiento de que El Moyo y sus parientes molestaban a la niña cuando la veían, por eso la duda creció.
En sus primeras declaraciones, José Ramón Ruelas García dijo haber estado en el centro comercial Sams Club con su esposa.
— Nosotros sacamos el reporte: no estuvo ahí. Estuvo cuatro días después. Pero el 5 de noviembre, no.

Después Ruelas García dijo que se había pegado en la cabeza olvidando todo.

Silvia recuerda una anécdota ocurrida en un viaje a Nuevo Laredo. Fue con Michelle, juntos pegaban cartelones con la foto de Fanny, a distancia los seguía un cholo que los iba arrancando.

Al llegar a la puerta de un table dance, Silvia pegó un cartel en un poste cercano. El portero del lugar alzó la voz:

— ¿La estás buscando? Pues entra a ver si la hallas.
Silvia no entró.

Declaraciones contradictorias

La primera comparecencia de Jesús Ramón Ruelas García, “El Moyo”, fue el 27 de Diciembre de 2004, la segunda el 29 de Octubre de 2005, donde declaró no conocer al Licenciado Carlos Ortiz de la Torre, quien dijo ante las autoridades el 23 de Septiembre de ese año que a Fanny se la había llevado una persona apodada “El Moyo”.

Jesús Ramón Ruelas aceptó que le apodaban “El Moyo”, pero como él había varias personas con ese apodo; negó haber conocido a Carlos Ortiz y a Fanny.

Estas son algunas preguntas que el Licenciado Ramón López Rodríguez, agente investigador del Ministerio Público de la PGJE hizo a Ruelas García:

—¿Por qué manifestó que el 5 de Noviembre de 2004 había ido de compras a Sams a las 21:00 horas y se retiró entre las 21:30 y las 22:30 horas?

—Me sentía presionado por los agentes que estaban ahí y fue lo único que se me ocurrió decir. Además porque no estoy realmente seguro si fue el día 5 de Noviembre de 2004 cuando fui a hacer compras con mi esposa o fue otro día.

—¿Se acuerda que hizo el día 5 de Noviembre de 2004 de las 20:00 a las 22:00 horas?

—No me acuerdo que hice ese día a esas horas.

—¿Conoce Laredo, Tamaulipas?

—Sólo de pasada.

—¿Todavía labora con el Ingeniero Emilio Silva Siwady?

—Ya no.

—¿Ha sabido algo de Silvia Stephanie Sánchez Viesca?

—No he sabido nada.

Pero, el 5 de Octubre de 2006, Emilio Silva Siwady, un administrador de gasolineras de Torreón, dio una versión distinta ante la Licenciada Verónica Garza García, agente del Ministerio Público de la Procuraduría General de Justicia del Estado, cambiando lo expuesto en su primera declaración vertida el 29 de noviembre de 2004.

Silva Siwady aclaró que la primera vez omitió detalles por temor a represalias en contra de él y su familia. Dijo que los familiares de El Moyo eran “personas conflictivas, problemáticas y vengativas”.

Explicó que conocía de vista a Fanny, la había visto en dos ocasiones. La primera una tarde en la colonia Sol de Oriente; la segunda semanas después, una tarde de 5 de noviembre afuera del Club Fox acompañada de 5 jóvenes menores de edad y de El Moyo en una camioneta tipo Van color azul.

Detalló que alguna ocasión posterior a su primera declaración, El Moyo lo buscó en su casa para pedirle de favor que declarara que habían andado juntos el 5 de noviembre de 2004.

Las instrucciones de El Moyo eran que primero se habían visto en la colonia Sol de Oriente a las nueve de la mañana, trasladándose horas después a Matamoros, Coahuila para verificar los detalles de una obra en construcción, de ahí se habían ido al bar Club Fox a las dos de la tarde.

Para el 6 de noviembre el favor consistía en declarar que habían viajado a Ceballos, Durango a las 9 de la mañana para supervisar una gasolinera hasta el medio día; de ahí regresaron a Torreón al Club Fox, donde estuvieron aproximadamente una hora retirándose a la casa de Silva Siwady donde departieron hasta las 11 de la noche.

“Quería que yo dijera eso porque me comentó que era lo que él había declarado ante el Ministerio Público, pero quiero declarar que es totalmente falso eso que él refiere, toda vez que yo no estuve con él en esos lugares”, testificó en la diligencia.
Aclaró que sí vio a “El Moyo”, fue el 5 de noviembre en la colonia Sol de Oriente a las 9 de la mañana en una construcción de casa habitación y locales comerciales, después se fue a Ceballos donde verificó una gasolinera regresando a Torreón a las dos de la tarde.

Alrededor de las 4, dijo Silva Siwady, regresó al bar Club Fox donde vio a El Moyo arriba de una camioneta con varias jovencitas cuyas edades oscilaban entre los 14 y 15 años, entre ellas Fanny.

Para el 6 de noviembre Emilio Silva Siwady regresó a Ceballos, no sin antes pasar a casa (a media cuadra de Club Fox) de la abuela de El Moyo para ver si lo acompañaba. No pudo ir con él.

Una investigación realizada por un agente ministerial para ayudar a los padres de Fanny en la búsqueda, explica que el 5 de noviembre de 2004 hubo una fiesta en el bar Club Fox donde había varias camionetas con placas de Nuevo Laredo, Tamaulipas. Fue secuestrada y llevada a esa ciudad.

Agregó que las investigaciones fueron desviadas por un comandante del Grupo Especial Antisecuestros de Torreón que trabajaba para la persona de Nuevo Laredo que probablemente se llevó a Fanny, y podría haber sido Salvador Alfonso Martínez Escobedo, La Ardilla, por órdenes de ‘El Lazca’.

Hace cuatro años, la familia de Fanny recibió una filtración donde decían que había sido mamá de un niño, y era frecuente que ella los observara a la distancia para tener la certeza que estuvieran bien.

Y apenas ante ayer apareció una foto de una mujer de 24 años que tiene rasgos muy parecidos a ella al lado de Lazcano. Una foto de una mujer que se parece a la niña de la mochila rosa en forma de conejo que escuchaba a Britney Spears.

https://m.aristeguinoticias.com/1310/mexico/cronica-la-nina-a-la-que-el-lazca-hizo-su-novia/














 
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El extraño caso de Fanny quien fue entregada a Los Zetas y decían era novia de Heriberto Lazcano “El Lazca”

MC
AGOSTO 15, 2016
Silvia Stephanie Sánchez Viesca tiene 27 años y desapareció en Torreón, Coahuila, hace ya casi doce años, cuando fue levantada por tres hombres en una camioneta, quienes la entregaron al cártel de Los Zetas.

Eso indica la investigación que realizó la Subprocuraduría Especializada en Investigación de Delincuencia Organizada (Seido), de la Procuraduría General de la República (PGR).

El papel de la procuraduría de Coahuila fue limitado, pues no aportó datos que llevaran al rescate de la joven, incluso la dio por muerta durante algún tiempo para después revivirla.

“Hija, estamos luchando contra un monstruo, una adversidad muy grande”, le manda decir su padre Óscar Sánchez Viesca, quien confía en que ella, de algún modo, de alguna manera fortuita, pueda escuchar su mensaje. “Estamos seguros de que te vamos a encontrar”.


NI NOVIA NI AMANTE DEL “LAZCA”

“El día que desapareció mi chaparra tenía 16 años y dos meses de edad, era una joven introvertida, asediada constantemente por su aspecto físico. Tenía muchos deseos de ser pediatra”, describe Silvia Ortiz, su madre. Su casa es una modesta vivienda rentada en Torreón, ya que la propia se perdió junto con los autos vendidos para financiar la búsqueda de su hija.

En la sala hay fotografías de Silvia Stephanie y un retrato compuesto (elaborado por computadora) que muestra una proyección de cómo sería actualmente. De la foto principal —donde aún era quinceañera— cuelga un rosario que simbólicamente la cuida. Y arriba de ella, esperando, aguarda su muñeca preferida envuelta en plástico.

Fanny, como le decían sus amigos, acudió la tarde del 5 de noviembre de 2004 a un evento deportivo escolar. Al salir fue a casa de una amiga, donde pidió prestados dos pesos para el pasaje de camión. A las ocho y media de la noche la miraron caminar hacia la parada del autobús, cerca de una cantina que, esa noche, fue reinaugurada como table dance.

“Nunca llegó a la parada… Una llamada anónima nos dijo que una camioneta con tres tipos la subió a la fuerza”, narra Silvia. El dato fue confirmado dos semanas después gracias a los perros de búsqueda que alguien prestó para encontrarla; corroboraron que el olor de Fanny desaparece en la avenida Juárez.

En esta búsqueda imparable, Silvia y Óscar se convirtieron en detectives y policías que aportaron información a las autoridades, auxiliados por amigos, civiles, llamadas sin nombre y recados anónimos por Facebook.

“Jesús Ramón Ruelas García, alias Moyo o Chuyín, es el principal sospechoso de haberla levantado. Él es sobrino de Rodolfo García Vargas, alias El Rudy, contador de Los Zetas en Laredo, quien, a su vez, era el dueño del table dance que esa noche inauguraron.“La hermana del Rudy es María Concepción y administra varios tables en las ciudades de Escobedo, Monterrey y Tamaulipas. Supimos que El Rudy, en pago de una mala obra que hizo a Los Zetas, les entregó a mi hija”, explican.

Hubo otros datos que llegaron a destiempo. Por ejemplo, integrantes del grupo antisecuestros de Coahuila confesaron dos años después que sí localizaron a Fanny, pero que su jefe (involucrado con ese cártel) les impidió recuperarla.

Otros aseguraron que altos mandos desviaron la investigación por dinero, y alguien más señaló que un comandante, René de León, no buscó a la adolescente porque era amante de María Concepción.

La verdad más dura llegó en 2007, cuando la comandante Estela Sánchez, de la entonces AFI, les informó: “Señora Silvia, nos dicen que a su hija la tiene el 3”. “¿Qué es el tres, tres qué?”, preguntó. “El Z-3, Heriberto Lazcano”

En 2010, la entonces fiscal de víctimas de trata, Alicia Pérez Duarte, retomó el tema y ante la prensa resumió así la historia de Fanny: “Una niña menor de edad fue sacada de su medio para ser concubina de una bola de mafiosos”.

Lazcano, informó el gobierno federal, murió en octubre de 2012 en un enfrentamiento con elementos de la Marina en Progreso, Coahuila. En esa coyuntura, El blog del narco difundió una fotografía en la que presuntamente aparecían él y su novia, Fanny.



Lo que dio pie a un reportaje publicado con el título “La niña a la que El Lazca hizo su novia”.“No era mi hija —rebate Silvia—, te lo puedo afirmar porque yo hablé con la muchacha, la encontré, está viva y me confirmó que el hombre a su lado tampoco es El Lazca”.

VÍCTIMA DE TRATA

Tras la muerte del capo, la última información recibida fue por una llamada anónima. Una mujer confirmó que Fanny seguía viva. “Yo estuve a su lado, nos tenían en una casa donde llegaban políticos, militares, federales y hasta sacerdotes y el producto éramos nosotras. Logré escapar, pero su hija no pudo, era la mujer de cama de El Lazca, él la eligió, solo él la podía tocar y ahora está muerto”, le dijo.

“¡Estoy frita!”, grita Silvia. “Si Lazcano ya murió, ¿dónde está mi hija? Siento que estoy parada en una roca y alrededor hay un abismo donde no puedo avanzar. Lo único que me queda es seguir buscándola, ella es víctima de trata, todo ha ocurrido contra su voluntad”.

El caso pasó por las administraciones de los hermanos Moreira, la extinta AFI, la Seido y la Fiscalía Especial para los Delitos de Violencia contra las Mujeres y Trata de Personas, donde se encuentra ahora.

Incluso hubo un año en que el expediente desapareció. “¡Nos fregamos con los cambios de gobierno! Hay que empezar de cero cada vez que llega alguien nuevo y pide tiempo para ver el expediente”, resume Óscar.

Hoy, El Moyo y María Concepción siguen libres. El Rudy fue encontrado muerto en 2011 en el Distrito Federal. El comandante Enrique Ruiz Arévalo, quien inició la averiguación del caso, fue levantado y asesinado en 2007. Y el comandante René de León trabaja en Monterrey ofreciendo servicios de seguridad privada.

“¿Tú crees que tengo miedo? ¡Por favor!”, reta Silvia en el único momento en que llora con impotencia. “¿Tú me puedes decir qué le hicieron a mi hija? ¡No se la llevaron para jugar a las muñecas! ¡La violaron! ¿Y tú crees que ella no lloró, no gritó, no sufrió y no sé qué está pasando ahorita?”

La larga espera del matrimonio Sánchez Viesca Ortiz, paradójicamente, se ha convertido en trabajo positivo con la formación del grupo civil Víctimas por sus Derechos en Acción (Vida). Ellos recorren semanalmente el desierto de Coahuila buscando fosas y encontrando restos óseos de personas desaparecidas entre 2005 a 2013.



“Si mi hija logra ver este reportaje, que sepa que la amamos, que la estamos buscando. ¡No vamos a parar, chaparra! ¡Si puedes, comunícate, manda una señal, hazlo!”, le dice esperanzada su madre, quien no descarta la posibilidad de que Fanny pueda ser liberada por sus tratantes cuando su edad ya no sea atractiva para ese tipo de clientela. El mensaje de su padre no es menos sentido. “Solo quiero decirle a mi niña que nos perdone por tanto tiempo de no encontrarla”.

Teresa Ulloa, quien asesora jurídicamente a Óscar y Silvia, es también directora regional de la Coalición contra el Tráfico de Mujeres y Niñas en América Latina y el Caribe AC (Catwlac). “En el caso de Fanny hay una serie de fallas. Una niña de 16 años no se va por gusto con Los Zetas. Aquí lo importante es localizar a esta joven. Si El Lazca está realmente muerto, eso me daría más miedo, porque seguramente Fanny tiene información que pone en riesgo al grupo delictivo, lo que implica que no la dejarán regresar. Y si no se la entrega el cártel a otro de los jefes, la pueden matar. Mientras sus padres no se rindan, seguiremos buscando nuevas líneas hasta que alguien nos diga: vimos a Fanny”.

Con información de: Blog del Narco

http://antenasanluis.mx/el-extrano-caso-de-fanny-quien-fue-entregada-a-los-zetas-y-decian-era-novia-de-heriberto-lazcano-el-lazca/
 
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Novia del 'Lazca' dio a luz en Pharr

El mensaje en Facebook que comenzó a circular el miércoles podría pasar por uno más de los miles que circulan diariamente en redes sociales en busca de jóvenes desaparecidos
sábado, 13 de octubre de 2012

CIUDAD DE MÉXICO —

“Usuarios, soy la mamá de Silvia Stephanie Sánchez Viesca Ortiz ‘Fanny’, y quiero por favor que tomen en cuenta mi dolor y necesidad de encontrar a mi hija.

“Tengo casi 8 años sin verla y lo que más deseo es poder encontrarla. No hay nada más”. El mensaje en Facebook que comenzó a circular el miércoles podría pasar por uno más de los miles que circulan diariamente en redes sociales en busca de jóvenes desaparecidos de manera forzada en el país.

Sin embargo, la diferencia en el mensaje de Silvia Élida Ortiz Solís se encuentra líneas más abajo, cuando alude a una foto que circula en las redes sociales, presuntamente extraída de entre las ropas de Heriberto Lazcano, según la Secretaría de la Marina el domingo pasado en Progreso, Coahuila.

“Ahora bien, el revuelo que causó esa foto es comprensible”, dice en otro de sus mensajes, “pero quiero que vean todas las que han salido durante este tiempo de espera y angustia (se refiere a fotos de ‘otras’ Fanny), y que me digan cuál se parece más a ella pues ya son varias que han salido”.

La madre, una profesora de secundaria de Torreón, publica varias fotos en su página de Facebook en las que dice que sale su hija y que le han llegado de fuentes anónimas y confidenciales.

“Esta última en la que sale con el 'Lazca', primero no se ve bien”, continúa. “Segundo, si así fuera, no quiero pensar el riesgo que corre por estar en ese ambiente y más”.

En la imagen, el presunto Lazcano no se parece al de la foto que han dado a conocer las autoridades. Sin embargo, se desconoce la fecha en que fue tomada. Pero, ¿qué tiene que ver Fanny con Lazcano? La historia de esta chica inició a las 16:30 horas del 5 de noviembre del 2004, cuando en compañía de su hermano Michel salió de su casa en la Colonia Quintas del Nazas.

Ambos tomaron un camión y él se bajó primero para ir a su entrenamiento de fútbol en la Ciudad Deportiva de Torreón. Ella, entonces de 16 años, avanzó hasta un torneo deportivo en el Colegio América.

Según testigos, la niña estuvo en la competencia y, al finalizar, fue a devolver un discman a la casa de un amigo que, sin embargo, la esperaba en casa de ella.

Al no encontrarlo, fue a la casa de una amiga y le pidió a la mamá 2 pesos para el camión. La mujer se los dio y la vio caminar hacia la parada, en la Calle 28 casi esquina con Matamoros.

El sitio donde desapareció. De acuerdo a lo que la familia se enteró, la niña habría sido secuestrada por miembros del crimen organizado con la presunta complicidad del entonces Grupo Antisecuestros de Coahuila, agrupación disuelta tiempo después.

Años después, la Fiscal para la Atención de Delitos contra las Mujeres de la PGR, Alicia Pérez Duarte, quien duró 22 meses en el cargo al que renunció por “vergüenza profesional” al no recibir apoyo para combatir la trata de personas, les habría revelado que, según investigaciones, Fanny vivía de pareja de una figura prominente de la delincuencia: Heriberto Lazcano.

De acuerdo a la investigación, Lazcano habría sido ubicado por la autoridad cuando Fanny dio a luz a un hijo de él en un hospital de Estados Unidos.

De hecho, se sabía hasta la ciudad en la que estaba el domicilio: Pharr, Texas. En entrevista telefónica en el 2008, Pérez Duarte habló sobre el caso sin mencionar el nombre de Lazcano.

“A la hora que solicitamos a las autoridades que tenían que acompañarnos para cruzar la frontera y hablar con autoridades de Estados Unidos y hacer el ‘alejamiento’ de las personas que la tienen (a Fanny), no sucedió nada”.

La fiscalía que encabezaba no contaba con armamento, por lo que sus elementos no podían emprender una búsqueda. “Nos faltó simplemente la ayuda de la SIEDO y del área internacional de la PGR para hacer contacto con autoridades de Estados Unidos”, expresó, agregando que menos se podía contar con la colaboración de la autoridad estatal tamaulipeca, tomada por la delincuencia.

Cuestionada sobre su trabajo en la fiscalía, Pérez Duarte indicó en ese entonces que sí logró rescatar a víctimas de trata, pero que con Fanny era distinto.

“Desde luego encontramos a varias que pudimos sacar del espacio en el que estaban porque no eran tan prominentes”, aclaró. “Éste es un caso más particular”.

El nombre de Lazcano no figura en el expediente del secuestro de Fanny: las declaraciones de testigos e informantes aluden a que su captor es identificado a este capo, o como “alguien pesado”.

María Elena Solís, Presidenta de la Asociación Mexicana de Niños Robados y Desaparecidos, ha dicho que en los últimos años ha repuntado en miles el número de desapariciones de jovencitas que serían llevadas a redes de trata, ya sea para servicios sexuales, participación en actividades de la delincuencia organizada o como parejas de los líderes.

La madre de Fanny, desde que supo esta versión de Lazcano de voz de Pérez Duarte, siempre la ha creído. Incluso, ciertas situaciones la corroboraron ante sus ojos.

Por ejemplo, durante los primeros meses de búsqueda, póster con la imagen de Fanny que pegaban en bardas de tierras tamaulipecas, póster que arrancaban manos anónimas.

Lo mismo le sucedió una vez que estaba en el hotel de una ciudad: la madre de Fanny vio cuando un grupo de hombres salió huyendo de la habitación que ella ocupaba, la cual dejaron revuelta.

Ortiz Solís nunca ha dejado de buscar a su hija, por lo que esporádicamente se entera de cosas. Recientemente, una fuente le confirmó su hija habría sido secuestrada, enviada a Salvador Martínez “La Ardilla” y que él se la llevó a Lazcano.

Pero de su desaparición a la fecha ya son ocho años. El jueves apareció una foto en la que aparece Lazcano en la boda de “La Ardilla” en Ciudad Victoria, Tamaulipas, en el 2010.

El líder supremo de esa zona, está con una joven que a simple vista no se parece a Fanny. Otra versión no confirmada es que Lazcano estaba en Coahuila porque vivía en Monclova.

Al parecer, una pareja suya es del lugar y habría tenido con ella un hijo con capacidades diferentes, por lo que la mujer le pidió al líder que estuvieran juntos, hasta que fue asesinado.

Ortiz Solís, distante a estas historias, lo único que quiere es a su hija, por lo que pide apoyo total por parte de la autoridad. “Quiero volver a verla”, suplica, demolida emocionalmente por la búsqueda de años, pero en pie por la esperanza.

En su Facebook, aquel llamado para que ojos distintos a los de ella exploren las fotos concluye de esta manera: “Yo esperaré a que se haga lo conducente con mi corazón en Dios y no en las especulaciones”. Y expresa: “Dios les bendiga a todos en general”.

(Con información del Nuevo Heraldo)

http://laprensa.mx/notas.asp?id=152272

 

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Jueves 9 de febrero del 2012

CÁRTELES, CORRUPCIÓN Y LA DESAPARICION DE SILVIA STEPHANIE SÁNCHEZ VIESCA ORTIZ.




Sin lugar a dudas, esta entrada podría tratarse de una de esas películas que se ruedan en los estudios de Hollywood sobre temas tan escabrosos como la corrupción, los cárteles, drogas, desapariciones, etc. Sin ir mas lejos, podríamos detenernos en una película de Denzel Washington, 'El fuego de la venganza', en la que el ganador de dos Oscar´s interpreta a un guardaespaldas de una niña en México que es secuestrada. Pero como siempre hemos mantenido desde este rincón, la realidad siempre supera la ficción. La dura realidad esta vez golpearía a la familia Sánchez Viesca Ortiz.

En crimenycriminologo traspasamos las fronteras y nos trasladamos hasta la ciudad de Torreón Coahuila en Mexico. Volamos de la mano de Silvia Elida Ortiz Solis con el fin de hacernos eco de la desaparición de su hija, Silvia Stephanie Sánchez Viesca.



Torreón es una ciudad mexicana del estado de Coahuila, ubicada al norte del país. Es una de las urbes más jóvenes de México, pues celebró cien años en 2007. En conjunto con otras ciudades del estado de Coahuila y de Durango forman la llamada Comarca Lagunera.

El 5 de Noviembre de 2004, la joven Silvia de 16 años de edad se dirigía como cada mañana al colegio, regresando a su hogar a la hora de la comida y dándose prisa, como siempre, para no llegar tarde a las actividades extraescolares de carácter deportivo que realizaba. Aquel día, Silvia terminaría sus actividades más tarde de lo habitual a causa de un torneo que había jugado en un colegio distinto al suyo. Desde allí, y tras haber conversado durante unos minutos con algunos compañeros, la joven se subiría en un bus dirección a la calle 27 donde residía su amiga Nancy, a la que iba a visitar. A su llegada, la madre de su amiga le comunicaría que esta no se encontraba en casa, advirtiendo a la joven que se estaba haciendo tarde y preguntándola si le daría tiempo a coger el bus. Silvia con un gesto afirmativo como respuesta puso rumbo hacia aquella parada que se alejaba a escasos trescientos metros de la residencia de su amiga. Cubrió el camino bajo la atenta mirada de la madre de Nancy durante ochenta metros. (Hasta que Silvia llegó a la calle 28 y Avenida Matamoros). Se desconoce que ocurriría en los doscientos veinte metros restantes. Lo que sí se sabe es que Silvia nunca acabaría subiéndose a aquel bus.

La intranquilidad comenzaría pocas horas después a apoderarse de la casa de la familia de Silvia al comprobar que no acababa de llegar. En ese momento, su familia comenzaría una búsqueda que aún perdura.

El primer de los pasos que dio la familia fue el de ponerse en contacto con la madre de Nancy, la última persona de la que se tenía constancia que se había encontrado con su hija. Le contó lo sucedido y les dirigió a aquella parada hacia la que vio andar a la desaparecida. Una indagación que condujo al padre de Silvia a la terminal de autocares para preguntar a los conductores, que realizan el recorrido que debía haber cogido Silvia, si habían visto a su hija. Estos la reconocerían como cliente habitual, pero negaron a su vez haberla visto subir aquella noche al autocar.

Denunciada la desaparición, la investigación policial se centraría en los mencionados escasos trescientos metros desde la casa de Nancy, amiga de Silvia y la parada de bus. Los perros seguirían el rastro de la joven hasta perder el mismo, concluyendo los investigadores que podría deberse a que Silvia hubiese sido introducida en una furgoneta.


El tiempo corría en contra de la familia. Y la desgracia estaría a punto de golpearla nuevamente. El día 20 de noviembre, otro hijo de la familia fue seguido por un tipo, pero esta vez el joven consiguió dar aviso a las autoridades para que éstos, tras una persecución, consiguiesen detener a Jesús Ramón Ruelas García ' El Moyo' o 'El chuyin', sobrino de los hermanos Rodolfo y Concepción García Vargas, apodados 'El Rudy' y 'La Cony' , respectivamente. Cabecillas de una familia de contrabandistas que presuntamente facilitó la entrada al cártel de 'Los Zetas' (grupo criminal de sicarios integrado por ex militares) a Torreón con la complicidad del Grupo Antisecuestros de Coahuila, según relatan los periódicos locales.

Días después, 'El Moyo' quedaría en libertad al no hallarse pruebas por el intento de secuestro.

La investigación en torno a la desaparición de Silvia Stephanie continuaría y la familia de la menor desaparecida se toparía con una sorpresa. La noche en la que la menor desapareció, en la esquina, frente a la casa de Nancy, la amiga de Silvia, se estaría realizando la inauguración del bar 'Club Fox'. Este club pertenecería al citado Rodolfo Garcia Vargas 'El Rudy'. Un hombre cuya hermana tenía fama por su presunta dedicación a la explotación de mujeres para locales de baile. Se da la circunstancia además que varios testigos confirmaron que a la puerta de aquel establecimiento se encontraban varias furgonetas desconocidas en el vecindario.


Un mes después de la desaparición, el 5 de diciembre, la familia Sanchez Viesca Ortiz recibiría una llamada de un hombre llamado Armando, quien le aseguraba que 'El Moyo' se había llevado a Silvia a la frontera norte del país, sin saber con exactitud donde. Más allá de dar una primera pista sobre el posible paradero de su hijo, esta llamada supondría la primera prueba hacia la implicación de 'El Moyo' en tal desaparición.

Sin embargo, y aunque todos los indicios señalaban directamente a 'El Moyo' como presunto culpable, los investigadores nunca lo han acabado por relacionar del todo con la desaparición de la menor. Y el tiempo pasa. Más de siete años. E incluso muchos de los presuntos implicados ya han fallecido, caso de 'El Rudy', asesinado en Ciudad de México. De este modo, aunque la investigación sigue abierta, todo invita a pensar a la familia que las autoridades la tienen más que olvidada.

Ante los indicios mostrados de que Silvia Stephanie Sanchez Viesca Ortiz haya sido victima de una red de trafico de personas y tomando como referencia los datos de la llamada telefónica de Armando, indicando que 'El Moyo' se la hubiese llevado a la frontera norte del país, no seria del todo descabellado pensar que la joven se podría encontrar por el estado de Texas (EE.UU). En este caso, se torna verdaderamente importante la difusión de la foto de Silvia para que sea cual sea su paradero vuelva pronto con su familia.

Desde crimenycriminologo queremos agradecer a Silvia Elida Ortiz Solis el relato de tan dolorosa desaparición de su hija. Sólo esperamos que con esta entrada, sólo una gota en el océano, se pueda dar a conocer este caso y esta película, que por desgracia no es de ficción, tenga un final feliz.




http://www.crimenycriminologo.com/2012/02/carteles-corrupcion-y-la-desapacion-de.html?m=1
 
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Vaya, pobre chica.
Me contaba una prima mexicana aqui e el foro que en Mex no hay Unidad de desaparecidos ni antropologos que puedan buscar en fosas.
Que situación tan triste.
Si está en USA ojalá esté bien
 

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“Por favor, no cataloguen a mi hija como chica fácil”
octubre 18, 2012 - by AIMedios




México.- Las noticias que vinculaban a Silvia Stephanie Sánchez Viesca, Fanny, con el líder de Los Zetas, Heriberto Lazcano, El Lazca, provocaron tantos comentarios críticos sobre la joven desaparecida el 5 de noviembre de 2004 que su madre salió en su defensa: “No era una chica fácil”.

Silvia Ortiz partió hace una semana de Torreón, Coahuila, rumbo al DF en busca de autoridades federales para aclarar detalles sobre la joven, a la que se ha señalado como presunta novia de El Lazca, debido a una fotografía difundida en blogs y medios de comunicación.

Con ayuda de organizaciones civiles, consiguió que Alfonso Martínez, La Ardilla, jefe de Los Zetas en Tamaulipas, Coahuila y Nuevo León (detenido hace unos días), declarara que nunca conoció a Fanny y que no la entregó a El Lazca. El martes logró encontrarse con funcionarios de la PGR y otros 17 familiares de desaparecidos en la oficina de la procuradora Marisela Morales.

“No era una chica que le gustara exhibirse; estaba en casa regularmente y su única salida era el deporte. No tenía novio, sí tenía muchos pretendientes, pero los mandaba al carajo en dos patadas”, explicó Silvia, mientras 17 diapositivas de su hija aparecían en la pantalla de un salón de conferencias.

“Por favor: no la cataloguen como chica fácil, porque no lo era. De verdad, se los suplico”. Las fotos mostraban a Fanny desde que era un bebé y hasta que cumplió 16 años, cuando fue plagiada en Torreón.

En conferencia de prensa, Silvia relató que ella comía los chocolates que los pretendientes le enviaban a su hija, pero ella le pedía que no lo hiciera, pues así los incentivaba a seguirla buscando.

“Muchos pueden decir muchas cosas porque me las hicieron saber: ¿Por qué no se comunica, por qué esto, que es una desgraciada? Quién sabe a ciencia cierta cómo está, nadie sabe. Es más: yo no sé si está viva. No sé si en este tiempo ya la echaron a una fosa y ya no voy a saber de ella. Lo que quiero que quede claro es que esa chica no es mi hija”, sentenció.

Silvia insistió en aclarar que su hija no es la de la foto. Es más: reveló que el martes contactó con la joven que aparece ahí, quien tiene 21 años y vive en Estados Unidos. Esta joven, a su vez, reveló otra cosa: el hombre de la fotografía, tomada en 2010, no es Lazcano.

“No voy a decir cómo ni qué se hizo. Platicamos, tiene muchísimo miedo, no quiere saber nada.”

La presidenta de la Coalición contra el Tráfico de Mujeres y Niñas en el Caribe, Teresa Ulloa, recalca que Fanny no pudo haberse unido por voluntad a Los Zetas. Su explicación es que los grupos delictivos reclutan a las mujeres a la fuerza para utilizarlas con distintos fines.

“Las reclutan para usarlas como esclavas sexuales o bien como sicarias, halcones, mulas, siempre amenazadas. No están ahí por gusto: están amenazadas de que las maten a ellas o a toda su familia”, indicó.

De hecho, en el periodo 2004-2005 (en el que desapareció Fanny). El organismo tiene el reporte de 55 jóvenes desaparecidas en Torreón.

En la conferencia, Silvia y Teresa acusaron al procurador de Coahuila, Homero Ramos, de ser “negligente e irresponsable” al haber anunciado una investigación para determinar si la joven de la fotografía es Fanny.

“El procurador ha estado mintiendo. Ha de tener bola de cristal o cómo se comunicó con La Ardilla para dar a conocer información que no tiene”, cuestionó Ulloa.

El expediente del caso tiene 50 líneas de investigación no agotadas sobre el paradero de la joven. Una de ellas indica que Fanny aparece en la portada de un sitio de por**grafía que opera desde Japón.

La PGR también elaboró un retrato de cómo sería la joven actualmente, a sus 24 años, pero sus familiares no han querido difundir la imagen al argumentar que “es poco creíble”.

Antes de irse, Silvia reiteró una petición a los reporteros: “No soy más que una mexicana que está solicitando apoyo, no soy pariente de ningún político. Quiero que me ayuden a encontrar a mi hija”.

http://alinstantenoticias.com/2012/10/por-favor-no-cataloguen-a-mi-hija-como-chica-facil/