Grietas en el Gobierno de coalición PSOE-PODEMOS; estalla el pacto de no agresión un mes después de acordado (1 Viewer)

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El pacto de no agresión en los medios entre PSOE y Podemos estalla en solo un mes
Firmaron en enero un documento que planteaba una coordinación "estratégica" en los medios. Existe malestar en Podemos ante la actuación de Irene Montero: "Solo Iglesias y Echenique la defienden"
Pedro Sánchez y Pablo Iglesias.

Pedro Sánchez y Pablo Iglesias.
LUCA COSTANTINI
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PUBLICADOhace 5 horas
El protocolo firmado hace tan solo un mes entre el PSOE y Podemos para pactar las declaraciones y filtraciones a la prensa ha saltado por los aires durante la polémica de la ley de libertad sexual. Aquel documento interno, que hablaba de “estrategia de medios conjunta”, debía sellar la coordinación del Gobierno para “hablar con una sola voz”. Pero ha demostrado su debilidad nada más empezar la coalición. El malestar en ambas formaciones es palpable. Cada partido achaca a la otra parte la responsabilidad del incumplimiento del acuerdo.
MÁS INFO
La ley del solo sí es sí impulsada por Irene Montero amenaza, además, con extenderse a otros ámbitos del Ejecutivo. Son al menos dos los ministros que en Podemos señalan como los responsables del enfriamiento. La primera es, sin duda, la vicepresidenta Carmen Calvo. El segundo es Juan Carlos Campo, ministro de Justicia.
Ambos, según fuentes de Podemos, “han intentado retrasar la presentación de la ley para después del 8 de marzo”, en una maniobra destinada a 'robar' a Montero uno de sus proyectos estrella, y son culpables de "incumplir" el acuerdo de Gobierno.



"Solo Iglesias y Echenique defienden a Irene Montero"
Todas las críticas sobre el borrador inicial del proyecto, un documento que según el PSOE tenía graves deficiencias, como adelantó en exclusivaVozpópuli, han reflejado según Podemos la “instrumentalización” de la cuestión. La situación no está resuelta. Miembros del partido de Iglesias consultados vaticinan que “esto puedo ir a más”. Sin embargo, otros mantienen que la actuación de Irene Montero ha recibido críticas internas: “Solo la defienden Iglesias y Echenique”.
Irene Montero, ministra de Igualdad.

Irene Montero, ministra de Igualdad. EFE
Sea como fuere, lo llamativo es que después de un mes de Gobierno, Podemos y PSOE se enzarzan en declaraciones y ataques mutuos en los medios. Más allá de las filtraciones de unos y otros, el pasado martes el vicepresidente Pablo Iglesias insinuó que el ministro de Justicia y sus colaboradores cuestionaron aspectos de la ley de seguridad sexual de Montero por "machismo frustrado".
Esta frase ha molestado profundamente a los socialistas, que reivindican el feminismo como uno de sus valores fundamentales. Adriana Lastra y la propia Calvo han contraatacado afirmando que "no hay ministros machistas". Y Pablo Echenique ha echado leña al fuego: "Cuando las mujeres redactan una ley, parece que hace falta que venga un machote y diga: 'Venga, yo te arreglo la ley, yo te explico cómo hay que hacer las cosas'". En plena tormenta, Iglesias ha intentado apaciguar los ánimos en la tarde del miércoles afirmando que todos los miembros del Ejecutivo son feministas.
Efecto Salvini y 'Calvini'
El documento firmado por Sánchez e Iglesias en el arranque del Ejecutivo contemplaba una “estrategia de medios conjunta”. Y rezaba: “Los miembros del Gobierno de coalición se comprometen a mantener una estrategia de comunicación coordinada y compartida respecto de las iniciativas y acciones que desarrollen en los ámbitos de gestión que asuman en el Gobierno progresista de coalición”.
Ese texto también añadía que “los ministros respetarán su ámbito competencial propio y evitarán opinar o dar publicidad a proyectos de otros ministerios”, en el marco de una colaboración general. “Las discrepancias que se produzcan dentro de la coalición de gobierno serán objeto de debate para la búsqueda de posibles soluciones en la Comisión Permanente de Seguimiento del Acuerdo”, concluía el texto. Cabe señalar que dicha comisión brilla por su ausencia.
El incumplimiento del protocolo de colaboración es, por lo tanto, evidente. Sánchez quiso la aprobación de dicho texto por el temor al llamado "efecto Salvini", o sea, el peligro que Podemos, formación minoritaria de coalición, buscara visibilidad en los medios criticando el Ejecutivo del que forma parte. "Lo que estamos viendo es el 'efecto Calvini'", contraatacan en Podemos


 

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Tampoco hay acuerdo sobre el 8 M

Sánchez quiere que el Gobierno vaya unido al 8-M pese a la bronca por la 'Ley Montero'
En cambio PSOE y Unidas Podemos tienen previsto ir por separado a la manifestación de Madrid en mitad de la polémica por la Ley de Libertad Sexual de Irene Montero

 
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Iglesias exige a Sánchez la cabeza de Calvo tras la bronca con Montero por la ley feminista
Fuentes cercanas a Pedro Sánchez no ven motivo para cesar a la vicepresidenta primera
El jefe del Ejecutivo mantiene en ella la misma confianza que el primer día



 

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Las tensiones en el seno del Gobierno van en aumento. Los dos partidos de la coalición, PSOE y Podemos, siguen distanciados en cuestiones estéticas como se ha evidenciado con la conocida ley del ‘sí es sí’. Las tiranteces entre la vicepresidenta primera, Carmen Calvo, y la ministra de Igualdad, Irene Montero, que esta semana han provocado un incendio en Moncloa, han llevado a Pablo Iglesias a pedir a Pedro Sánchez la cabeza de Calvo, según ha podido saber OKDIARIO de fuentes solventes.

En la formación morada creen que la dirigente socialista «no ha digerido perder las competencias en materia de Igualdad» por lo que «pone objeción a todas las iniciativas que tiene la actual ministra». Lamentan que la vicepresidenta primera «no tenga una actitud propositiva», con las propuestas del Ministerio de Irene Montero, hecho que ha ralentizado por ejemplo la aprobación de esta Ley de libertades sexuales.

Cabe recordar que todas las leyes, antes de ser aprobadas por el Consejo de Ministros, deben pasar por la Comisión General de Secretarios de Estado y Subsecretarios que preside Carmen Calvo. Una reunión semanal a la que el PSOE le da «máxima importancia» y que tiene la capacidad de filtrar los temas que llegan a la reunión de los martes.





Confianza en Calvo

Pero la número dos del Gobierno va a seguir en su cargo. Así lo aseguran fuentes cercanas a Sánchez que mantiene «toda la confianza» en Carmen Calvo. La ex ministra de Igualdad, competencia ahora en manos de Podemos y Montero, es la mano derecha del jefe del Ejecutivo en cuestiones tan relevantes como la organización interdepartamental y así lo seguirá siendo. Apuntan en Moncloa que «no hay motivos para pensar en su relevo» pese a las exigencias de Podemos y de algún otro cargo muy cercano al presidente del Gobierno.





Tal es esa confianza de Sánchez en Calvo que la propia vicepresidenta primera está muy tranquila. Según su entorno, consultado por este periódico, Carmen Calvo mantiene la misma relación con Sánchez que el primer día. Recuerdan, además, que la ministra de la Presidencia se reúne de forma habitual con el jefe del Gobierno, mucho más de lo que lo se reúnen Pablo Iglesias o Irene Montero.

La entrada de Podemos en el Ejecutivo y el fortalecimiento del jefe de gabinete del presidente, Iván Redondo, ya provocó una reducción de las tareas encomendadas a Calvo. La vicepresidenta perdió la dirección de las políticas de Igualdad, bandera del socialismo, aunque sumó las de memoria histórica. Además, Redondo, que no mantiene una buena relación con Calvo, asumió competencias que hasta el momento eran únicamente exclusivas de la vicepresidencia
 
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Nueva grieta; Educación. Potemos contra Celaa

Podemos ha abierto un nuevo frente contra la ministra de Educación, Isabel Celaá. A la formación de Iglesias no le ha gustado el proyecto de derogación de la LOMCE que ha presentado el Gobierno. Y entiende que hay un incumplimiento del acuerdo de coalición al no incluirse la retirada de subvenciones a la escuela concertada, especialmente aquellos colegios que mantienen en su oferta aulas diferenciadas para niños y niñas.

 

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A tres bandas la guerra; Potemos contra PSOE y en medio Iván Redondo

La guerra interna Calvo-Redondo paraliza la toma de decisiones del Gobierno frente al coronavirus
Coronavirus


Iván Redondo y Carmen Calvo


La crisis interna en el seno del Gobierno socialcomunista ya no es una guerra sólo entre los ministros morados y los socialistas. Ahora lo es a tres bandas entre los podemitas, los del PSOE, y las decisiones de Iván Redondo, jefe de Gabinete del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez.

La gestión profesional y técnica de Fernando Simón, director del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias del Ministerio de Sanidad, está solventando, por el momento, la crisis sanitaria provocada por la expansión del coronavirus. Mientras, la lucha de poder entre la vicepresidenta Carmen Calvo e Iván Redondo ha llevado a que la Comisión Interministerial –bajo influencia de Calvo– funcione sin impulso ni respaldo del jefe de Gabinete de Pedro Sánchez, y a que el Consejo de Seguridad Nacional –bajo el campo de actuación de Redondo– esté con el mismo diagnóstico –inacción– por la falta de apoyo tácito de los altos cargos más fieles al partido. Y, todo ello, aderezado con la consabida pelea entre Calvo e Irene Montero por ver quién lidera las cuestiones de Igualdad.

El último capítulo visible de esta fractura interna en la gestión del coronavirus lo ha protagonizado la ministra comunista de Trabajo, Yolanda Díaz, con su guía laboral. El polémico texto ha sido desautorizado por Moncloa, después de que Sanidad avalara los consejos que se daban en el mismo. Se trata de un documento donde se recuerda la capacidad de los representantes sindicales de parar la producción empresarial en caso de que observen un riesgo de contagio; y donde se señala la responsabilidad del empresario en caso de que no adopte las medidas adecuadas para evitar la propagación del virus entre la plantilla.





La guía, como no podía ser de otra manera, también ha conseguido enfadar a la empresa, y es que, de nuevo, tampoco la patronal CEOE había sido consultada antes de hacer circular el documento.

Pero ahora la pelea y descoordinación interna avanza en otras direcciones. Ya no es únicamente una guerra abierta entre los ministros del PSOE y los de Podemos. Ahora lo es también en la lucha soterrada de poder que mantienen dos de los grandes alfiles de este Ejecutivo: Carmen Calvo y el recién aupado Iván Redondo.



‘Delcygate’ y coronavirus

La vicepresidenta mantiene y personaliza la presencia del PSOE. Iván Redondo, la de Sánchez. Y ni la gestión del ‘Delcygate’, ni de la mesa con Quim Torra, ni ahora del coronavirus o del 8M, contenta a las bases del PSOE. Unas bases que culpan de muchas de las cuestiones a Redondo y su pacto con Pablo Iglesias, y que escenifican de este modo su rechazo a una persona impuesta por el presidente con un inmenso poder pero sin el respaldo de sectores importantes del PSOE.

Nadie saltará: ni desde Aragón, ni desde Andalucía, ni desde Castilla La-Mancha. Pero el clima de crítica interna crece con fuerza y se muestra a cada frente abierta.

Son ya dos los meses transcurridos desde que Pedro Sánchez diera el banderazo de salida a su Gobierno socialcomunista. Las discrepancias entre Carmen Calvo, Juan Carlos Campo e Irene Montero por culpa del proyecto de ley de libertad sexual se han hecho ya visibles.

Pablo Iglesias, de hecho, no dudó en apuntar al ministro de Justicia como un «machista frustrado» y Echenique calificó al mismo ministro Campo de «machote». El Ministerio de Justicia, de hecho, publicó el informe completo con todas las alegaciones técnicas dejando en evidencia la falta de rigor técnico y jurídico de la norma estrella del departamento de Irene Montero.

Ahora la pugna por la gestión del coronavirus ha vuelto a abrir otro flanco, uno en el que ni la Comisión Interministerial –bajo influencia directa de Carmen Calvo– goza de capacidad operativa: su actividad es mínima; y en el que el Consejo de Seguridad Nacional -bajo el campo de actuación del jefe de Gabinete de Sánchez, Iván Redondo, se encuentra exactamente igual: en punto muerto.

 
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A tres bandas la guerra; Potemos contra PSOE y en medio Iván Redondo

La guerra interna Calvo-Redondo paraliza la toma de decisiones del Gobierno frente al coronavirus
Coronavirus


Iván Redondo y Carmen Calvo


La crisis interna en el seno del Gobierno socialcomunista ya no es una guerra sólo entre los ministros morados y los socialistas. Ahora lo es a tres bandas entre los podemitas, los del PSOE, y las decisiones de Iván Redondo, jefe de Gabinete del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez.

La gestión profesional y técnica de Fernando Simón, director del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias del Ministerio de Sanidad, está solventando, por el momento, la crisis sanitaria provocada por la expansión del coronavirus. Mientras, la lucha de poder entre la vicepresidenta Carmen Calvo e Iván Redondo ha llevado a que la Comisión Interministerial –bajo influencia de Calvo– funcione sin impulso ni respaldo del jefe de Gabinete de Pedro Sánchez, y a que el Consejo de Seguridad Nacional –bajo el campo de actuación de Redondo– esté con el mismo diagnóstico –inacción– por la falta de apoyo tácito de los altos cargos más fieles al partido. Y, todo ello, aderezado con la consabida pelea entre Calvo e Irene Montero por ver quién lidera las cuestiones de Igualdad.

El último capítulo visible de esta fractura interna en la gestión del coronavirus lo ha protagonizado la ministra comunista de Trabajo, Yolanda Díaz, con su guía laboral. El polémico texto ha sido desautorizado por Moncloa, después de que Sanidad avalara los consejos que se daban en el mismo. Se trata de un documento donde se recuerda la capacidad de los representantes sindicales de parar la producción empresarial en caso de que observen un riesgo de contagio; y donde se señala la responsabilidad del empresario en caso de que no adopte las medidas adecuadas para evitar la propagación del virus entre la plantilla.





La guía, como no podía ser de otra manera, también ha conseguido enfadar a la empresa, y es que, de nuevo, tampoco la patronal CEOE había sido consultada antes de hacer circular el documento.

Pero ahora la pelea y descoordinación interna avanza en otras direcciones. Ya no es únicamente una guerra abierta entre los ministros del PSOE y los de Podemos. Ahora lo es también en la lucha soterrada de poder que mantienen dos de los grandes alfiles de este Ejecutivo: Carmen Calvo y el recién aupado Iván Redondo.



‘Delcygate’ y coronavirus

La vicepresidenta mantiene y personaliza la presencia del PSOE. Iván Redondo, la de Sánchez. Y ni la gestión del ‘Delcygate’, ni de la mesa con Quim Torra, ni ahora del coronavirus o del 8M, contenta a las bases del PSOE. Unas bases que culpan de muchas de las cuestiones a Redondo y su pacto con Pablo Iglesias, y que escenifican de este modo su rechazo a una persona impuesta por el presidente con un inmenso poder pero sin el respaldo de sectores importantes del PSOE.

Nadie saltará: ni desde Aragón, ni desde Andalucía, ni desde Castilla La-Mancha. Pero el clima de crítica interna crece con fuerza y se muestra a cada frente abierta.

Son ya dos los meses transcurridos desde que Pedro Sánchez diera el banderazo de salida a su Gobierno socialcomunista. Las discrepancias entre Carmen Calvo, Juan Carlos Campo e Irene Montero por culpa del proyecto de ley de libertad sexual se han hecho ya visibles.

Pablo Iglesias, de hecho, no dudó en apuntar al ministro de Justicia como un «machista frustrado» y Echenique calificó al mismo ministro Campo de «machote». El Ministerio de Justicia, de hecho, publicó el informe completo con todas las alegaciones técnicas dejando en evidencia la falta de rigor técnico y jurídico de la norma estrella del departamento de Irene Montero.

Ahora la pugna por la gestión del coronavirus ha vuelto a abrir otro flanco, uno en el que ni la Comisión Interministerial –bajo influencia directa de Carmen Calvo– goza de capacidad operativa: su actividad es mínima; y en el que el Consejo de Seguridad Nacional -bajo el campo de actuación del jefe de Gabinete de Sánchez, Iván Redondo, se encuentra exactamente igual: en punto muerto.


La toma de decisiones está paralizada frente al coronavirus y frente a todo lo demás, también. Ni está, ni se la espera.

Tenemos un desgobierno de pandereta. Eso es lo que hay.
 

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