El Gobierno aprueba el ingreso mínimo vital de al menos 461 € para 850.000 familias en riesgo de pobreza

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El Gobierno aprueba el ingreso mínimo vital de al menos 461 euros para 850.000 familias en riesgo de pobreza
Desigualdad y pobreza

El Consejo de Ministros ha sacado adelante la medida este viernes en un real decreto ley, con la intención del Gobierno de unos 100.000 hogares de escasos recursos reciban la ayuda a finales de junio

CLAVES | Ingreso mínimo vital: cómo pedirla, quién tiene derecho y compatibilidad con el empleo


Laura Olías / Marina Estévez Torreblanca
39 comentarios

29/05/2020 - 12:56h
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez (i), conversa con el vicepresidente segundo, Pablo Iglesias, este miércoles, durante una sesión de control al Gobierno en el Congreso de los Diputados

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez (i), conversa con el vicepresidente segundo, Pablo Iglesias, este miércoles, durante una sesión de control al Gobierno en el Congreso de los Diputados EUROPA PRESS


Personas haciendo cola a la espera de recibir alimentos en el punto de recogida.
La renta mínima estatal, una de las políticas más ambiciosas contra la pobreza de la historia de España


El Gobierno de coalición ha cumplido este viernes con uno de sus compromisos de legislatura: la creación de un ingreso mínimo vital contra la pobreza en todo el Estado. El Consejo de Ministros ha aprobado esta renta mínima a nivel estatal, que pretende alcanzar los 850.000 hogares. La ayuda se podrá solicitar a partir de junio y creará un suelo de ingresos en todo el territorio nacional, que garantizará al menos 461,5 euros mensuales para los hogares compuestos por una sola persona. El máximo garantizado alcanzará unos mil euros, que recibirán familias más numerosas y con niños a cargo.

La renta estatal ha sido anunciada en una rueda de prensa tras el Consejo de Ministros por el vicepresidente segundo, Pablo Iglesias, el ministro de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, José Luis Escrivá, y la ministra portavoz del Ejecutivo, María Jesús Montero.




Pablo Iglesias ha destacado la medida como "el mayor avance en derechos sociales" en la democracia española desde que se aprobara la Ley de Dependencia en 2006. "No hay libertad si una persona tiene que dedicar toda su energía en sobrevivir y no en vivir. No hay libertad si no se llega a fin de mes", ha destacado el vicepresidente segundo, que ha destacado que el ingreso mínimo vital no es un éxito del Gobierno de coalición "sino de las personas anónimas que han trabajado todos estos años para que el ingreso mínimo vital sea posible", con un recuerdo especial al tercer sector y el personal de los servicios sociales.

El ministro José Luis Escrivá ha destacado que la renta estatal cumple dos objetivos fundamentales: redistribuir rentas, con un foco especial en la reducción de la pobreza extrema, y permitir la inclusión social de sus beneficiarios. "Tendremos éxito si somos capaces de que estos hogares puedan transicionar a un estado mejor en la sociedad", ha destacado el ministro, que ha recordado que la ayuda económica estará ligada a itinerarios de inclusión para que las personas que la perciban mejoren su situación, ya sea a nivel laboral o social.

Se trata de una medida histórica en las políticas públicas de lucha contra la pobreza en España. Aunque existían rentas mínimas en las Comunidades Autónomas, muy diferentes entre sí y muy escasas en la gran mayoría de territorios, no había un suelo mínimo de ingresos garantizado en todo el Estado, una anomalía de España frente a sus socios europeos. "Todos los países de la eurozona tienen sistemas de rentas mínimas estatales, muchos de ellos compatibles con el empleo", recuerda Olga Cantó, economista y una de las mayores expertas en España sobre pobreza y desigualdad.

El ingreso mínimo vital será el suelo de ingresos y se compatibilizará con las ayudas autonómicas existentes. En el caso de Euskadi y Navarra, estas Comunidades gestionarán una parte de la prestación estatal a través de un convenio especial, que el Gobierno ha justificado por su estatus foral particular. Uno de los retos más importantes a partir de ahora, según expertas en pobreza consultadas, pasa por orquestar una coordinación eficaz entre la nueva renta estatal y las regionales.

Alcanzará los 2,3 millones de personas

Las estimaciones del Ejecutivo apuntan que la renta mínima estatal alcanzará los 850.000 hogares, compuestos por 2,3 millones de personas aproximadamente. El nivel de protección del ingreso mínimo vital elevará mucho la cobertura que existía hasta el momento de las rentas mínimas autonómicas. Hasta ahora alcanzaban a unos 300.000 hogares, según los datos del Gobierno, por lo que prácticamente se triplicarán las familias protegidas si se cumplen las previsiones del Ejecutivo.
El Estado garantizará unos mínimos de renta de manera mensual, en 12 pagas, según el tipo de hogar, para el que se ha tenido en cuenta un total de 14 familias diferentes. La Seguridad Social complementará los ingresos de la familia (por ejemplo de alguna prestación o ingresos salariales muy bajos) hasta llegar a determinados umbrales que considera que son los mínimos para vivir según la tipología de hogar: el mínimo, para un hogar de una persona, es de 461,5 euros al mes y el máximo, de 1.015,3 euros al mes, en familias más amplias con menores a cargo.

El coste de la medida es de unos 3.000 millones de euros anuales. El vicepresidente Pablo Iglesias ha destacado la medida no solo como una herramienta de "justicia social", sino también de efectividad económica, ya que supone un "instrumento especialmente útil contra la pobreza infantil" y una "medida absolutamente imprescindible para la recuperación económica", ha destacado ya que los recursos que destine el Estado "no van a acabar en un paraíso fiscal", sino en la economía interna a través del consumo de estas familias.

Las personas que cobren la ayuda estatal y encuentren un empleo podrán compatibilizar de manera temporal ambos ingresos, recibiendo parte del ingreso mínimo durante un tiempo. Se trata así de evitar la llamada "trampa de la pobreza", es decir, que se desincentive la inserción laboral debido al cobro de la ayuda. Esta compatibilidad ya se aplica en varias Comunidades Autónomas y tiene especial sentido en un país como España, con mucho empleo temporal e inestable.

El diseño de la ayuda ha sido liderado por el ministro de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, José Luis Escrivá, pero también ha colaborado con un papel muy activo y mediante negociaciones continuas el equipo de la vicepresidencia social de Pablo Iglesias, que ha encabezado el secretario de Estado de Derechos Sociales, Nacho Álvarez. Aunque ha habido algunas tensiones entre ambos equipos, de la cuota del Gobierno socialista y de Unidas Podemos, como cuando Iglesias defendió la implantación de una renta 'puente', en general las dos formaciones del Gobierno han colaborado para sacar adelante cuanto antes esta medida.

Unas "100.000 familias" lo recibirán en junio

El ingreso mínimo vital podrá solicitarse a partir del 15 de junio y el Gobierno pretende que se abone ya a finales de este mes a unas 100.000 familias, según ha explicado el ministro Escrivá, para las que la Seguridad Social tramitará la ayuda de oficio. La intención del Ejecutivo es acelerar lo máximo posible la gestión de la ayuda en estos momentos de crisis por la pandemia, en los que muchas personas han tenido que pedir ayuda para comer.

"Estamos trabajando con las bases de datos de la Seguridad Social, intentando identificar bien los hogares claramente beneficiarios, para poder desde los primeros días de junio reconocer de oficio la prestación a un porcentaje muy significativo de hogares. No sé exactamente el número, probablemente estemos hablando de unos 100.000 hogares que la recibirán sin pedírnosla", explicó ya el ministro en una entrevista en Onda Cero esta semana.

El diseño de la medida protege en especial a las familias con niños y a los hogares monoparentales, es decir formados por un solo adulto progenitor con menores a cargo. España tiene en ambos casos (entre los niños y familias monoparentales) la segunda mayor tasa de pobreza entre los 28 países de la UE. El 43% de los hogares con niños encabezados solo por un adulto viven con ingresos por debajo del umbral de la pobreza en España. Entre los niños, esta vulnerabilidad económica afecta casi a uno de cada tres menores de 18 años.

De los 2,3 millones de personas que el Gobierno estima que se podrán beneficiar del ingreso mínimo vital, un 30% son menores y el 16% de los 850.000 hogares potenciales beneficiarios son monoparentales. "En ellos, casi el 90% están encabezados por una mujer", explican fuentes del Gobierno.

 

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El Gobierno eximirá de pagar la universidad a las familias beneficiarias del ingreso mínimo y sin derecho a beca

El Gobierno calcula que se beneficiarán de esta medida 700 familias, que en 2019 tuvieron una renta superior a los máximos establecidos para tener derecho a beca, pero cuyos ingresos han caído ahora hasta tener derecho al ingreso mínimo vital


Daniel Sánchez Caballero
29/05/2020 - 13:22h
Universidades estudia eximir pago de segunda matrícula por asignatura perdida

EFE
El Gobierno va a aprobar una disposición por la que eximirá del pago de las tasas universitarias a las familias que por renta queden excluidas de las becas, pero que "se han visto gravemente afectadas por la pandemia", según explica el Ministerio de Universidades, de manera que su nivel de renta en 2020 "haya sufrido un cambio tan dramático que resulten beneficiarias del ingreso mínimo vital".
Universidades calcula que, según se desprende de los datos de la última convocatoria de becas, unas 700 familias se beneficiarán de esta medida, que tendría un coste para las arcas públicas de 645.426 euros. El Ministerio sostiene que "la disposición pretende servir como último recurso para estos supuestos" de pobreza sobrevenida por la pandemia y que "se evita así el abandono escolar y se garantiza el acceso a la educación superior".





La disposición tiene únicamente tres puntos. El primero establece que los beneficiarios estarán exentos del pago y el tercero explica que se compensará a las universidades. Es el segundo el que explica la medida: "La exención prevista en esta disposición se aplicará a los beneficiarios de la prestación del ingreso mínimo vital que hayan visto denegada su solicitud de concesión de una beca del sistema estatal para cursar estudios postobligatorios en dicho curso por superar los umbrales de renta y patrimonio establecidos en la normativa correspondiente".

Esta disparidad –demasiada renta para tener derecho a beca, pero una caída fuerte de los ingresos por motivo de la pandemia que dé derecho al ingreso mínimo vital– se explica porque para solicitar una ayuda para los estudios se tiene en cuenta el nivel de renta del año fiscal anterior al curso para el que se pide esa beca (o sea, para el año universitario 2020-2021 se calcula la renta del año 2019), mientras que una familia puede tener derecho a recibir el ingreso mínimo vital si durante este 2020 han sufrido una notable caída de ingresos (consultar en el enlace).

Dado que los tres tipos de becas que ofrece el Gobierno incluyen el pago de la matrícula (la diferencia entre unas y otras está en la ayuda económica directa, en mano), para ser beneficiaria de esta medida una familia debió superar en 2019 el umbral máximo de renta contemplado, que son 38.831 euros anuales para una familia de cuatro miembros (32.697 euros para una de tres miembros, el cuadro completo está aquí). Pero a la vez debe haber sufrido una gran caída en sus ingresos en 2020, de manera que tenga derecho al ingreso mínimo vital.

Esta medida complementa, solo durante este año de momento, la reforma del sistema del becas que presentaron la semana pasada los Ministerios de Educación y de Universidades. El nuevo modelo, que incluye 179 millones de euros extras para las ayudas a los estudios universitarios, eleva los umbrales de renta máximos que dan derecho a las becas y elimina los requisitos académicos que imponía el anterior para conseguir y mantener las ayudas, un movimiento que el Gobierno calcula duplicará el número de beneficiarios, pasando de algo menos de 90.000 a 176.000.

Cuando José Ignacio Wert cambió el sistema de becas nada más acceder el PP al poder, se fijaron unos umbrales de renta con mucha variación entre sí (el segundo triplica al primero) que dejaban fuera a muchas familias de pocos ingresos. El umbral 1, el único que da acceso a una beca completa que incluye el pago de la matrícula y una ayuda económica de unos 1.700 euros anuales, se estableció en 13.909 euros anuales para una familia de cuatro miembros. Los hogares que ingresaran más de eso en un año quedaban fuera y pasaban al 2, que sube hasta los 36.421 euros pero que ya no incluye la ayuda económica directa, solo el pago de la matrícula, la residencia para quien estudie fuera de su lugar de origen y una ayuda variable.

Con el cambio de sistema, el Ministerio de Universidades eleva el umbral 1 hasta equipararlo al umbral de la pobreza, dato que determina el Instituto Nacional de Estadística (INE) y que corresponde al 60% de la mediana de los ingresos. Esa cifra, en 2018, era de 18.628,9 euros para la misma familia de cuatro miembros. La subida es del 34% y, según el Ministerio de Universidades, permitirá a 71.155 personas más acceder a las becas.

Por último, el Ministerio de Universidades también modificará los precios máximos de la Universidad a partir del año que viene, tras negociarlo con las comunidades autónomas (pero con el desacuerdo de algunas de ellas). Diez Gobiernos autonómicos tendrán que bajar sus tasas para el curso que viene. Los mayores descensos se darán en Catalunya y Madrid.

 

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Sin hambre el patrón no paga miseria

No hay nada que rompa más las cadenas que eliminar el hambre propio de la mesa de negociación con el patrón

Antonio Maestre
30/05/2020 - 20:58h
Rueda de prensa del Consejo de Ministros tras aprobar el ingreso mínimo vital

Pablo Iglesias, María Jesús Montero y José Luis Escrivá, durante la presentación del ingreso mínimo vital este viernes. REMITIDA / HANDOUT POR POOL | EUROPA PRESS

El insulto aporafóbico que subyace tras catalogar de "paguita" el ingreso mínimo vital nace de un profundo odio de clase integrado en la ideología neoliberal. Un ítem propagandístico hegemónico que una inmensa mayoría vividora de ricos wannabes, carne de cañón de préstamo cancelado para una start up, ha mamado de forma acrítica hasta alienarse. Se creen que su opinión, dirigida hasta la trepanación, nace de un profundo análisis emancipatorio frente al marxismo cultural imperante. No hay más oveja que quien llama rebaño a la masa.

Manuel Sacristán, uno de los marxistas de referencia olvidados de nuestro tiempo, era vilipendiado por rechazar el dogmatismo y enarbolar la utilidad pragmática para conseguir avances sociales mientras no se había alcanzado el socialismo. El mientrastantismo era aquella idea que buscaba cómo ser útil en las democracias liberales hasta lograr los postulados marxistas. El ingreso mínimo vital es mientrastantismo en esencia pura: usar una situación coyuntural como la pandemia para cambiar sustancialmente un problema estructural apabullando a la crítica que de otra manera hubiera sido furibunda y ahora es solo una muestra de estertores liberales. Los pragmáticos que dudábamos de este Gobierno, los dogmáticos que llamaban vendidos a los que entraban en él y los vocingleros que han llegado al Congreso a mostrar su inutilidad con una bandera han comprobado para qué sirve un BOE. Para cambiar de manera sustancial la vida de quienes más lo necesitan.

Es cierto que, como siempre, asoma la paradoja de la desmovilización para la izquierda, con pan no hay revolución. Que las medidas socialdemócratas como el ingreso mínimo vital que mitigan el dolor sufrido por la lógica capitalista sin cambiar las dinámicas que lo provocan es la mejor herramienta de pervivencia del sistema. El capitalismo desaforado crea las desigualdades que acabarían por destruirlo y llega la socialdemocracia con sus medidas reparadoras para quienes más sufren a darle aliento. El ingreso mínimo vital es contrarrevolucionario, como cualquier medida que otorga protección social porque mitiga el hartazgo, pero eso solo puede inmovilizar en sus políticas a aquel que no pasa hambre. La estrategia a largo plazo no puede hacer olvidar que la prioridad fundamental de la izquierda es mejorar la vida de las clases populares, como dice David Harvey: "Si la política preferida de las élites dominantes es après moi le déluge [después de mí, el diluvio], no hay que olvidar que el diluvio se traga sobre todo a los impotentes y a los desprevenidos mientras que las élites tienen bien preparada su arca en la que, al menos por el momento, pueden sobrevivir bastante bien".

Mientras tanto, mientras la derecha pierde tiempo insultando y criticando una medida contra la que no se atreverá a votar en contra ni siquiera la ultraderecha cobarde de Vox, se consolidará un nuevo avance social que mitigará la pobreza estructural en nuestro país. Un ingreso que no está vinculado a la lógica mercantilista, que pone en el centro la dignidad, y que otorga a las clases más depauperadas la oportunidad de protegerse ante la esclavitud impuesta de aquellos que, conocedores de la miseria, se sienten con la fuerza totalitaria del hambre ajeno para torcer la libre elección de quien tiene que alimentar a su familia. Podrán explotar menos si el sustento está garantizado, por eso no les gusta. La lógica capitalista se ha negado por sistema a cualquier avance que otorgue un mínimo de libertad a los trabajadores y a las trabajadoras para que tengan capacidad de negociación de las condiciones de trabajo. Y no hay nada que rompa más las cadenas que eliminar el hambre propio de la mesa de negociación con el patrón.

Se dice erradamente que quienes critican esta medida no conocen el hambre, pero lo conocen muy bien, lo que no hacen es sufrirlo. Lo conocen porque llevan siglos utilizándolo como chantaje para imponer medidas draconianas a la clase trabajadora. Lo conocen tan bien como conoce el que sufría cómo lo usaban para subyugar o, como decía Miguel Hernández en El hombre acecha: "Tened presente el hambre: recordad su pasado/ turbio de capataces que pagaban en plomo./ Aquel jornal al precio de sangre cobrado,/ con yugos en el alma, con golpes en el lomo". El '400 euros es mejor que nada' que apareció durante la crisis de 2008 para abrir el debate de los minijobs desaparece si ese montante está asegurado por el Estado. Sin hambre, sin necesidad, la patronal pierde su mejor arma de diálogo social.

 

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Sin hambre el patrón no paga miseria

No hay nada que rompa más las cadenas que eliminar el hambre propio de la mesa de negociación con el patrón

Antonio Maestre
30/05/2020 - 20:58h
Rueda de prensa del Consejo de Ministros tras aprobar el ingreso mínimo vital

Pablo Iglesias, María Jesús Montero y José Luis Escrivá, durante la presentación del ingreso mínimo vital este viernes. REMITIDA / HANDOUT POR POOL | EUROPA PRESS

El insulto aporafóbico que subyace tras catalogar de "paguita" el ingreso mínimo vital nace de un profundo odio de clase integrado en la ideología neoliberal. Un ítem propagandístico hegemónico que una inmensa mayoría vividora de ricos wannabes, carne de cañón de préstamo cancelado para una start up, ha mamado de forma acrítica hasta alienarse. Se creen que su opinión, dirigida hasta la trepanación, nace de un profundo análisis emancipatorio frente al marxismo cultural imperante. No hay más oveja que quien llama rebaño a la masa.

Manuel Sacristán, uno de los marxistas de referencia olvidados de nuestro tiempo, era vilipendiado por rechazar el dogmatismo y enarbolar la utilidad pragmática para conseguir avances sociales mientras no se había alcanzado el socialismo. El mientrastantismo era aquella idea que buscaba cómo ser útil en las democracias liberales hasta lograr los postulados marxistas. El ingreso mínimo vital es mientrastantismo en esencia pura: usar una situación coyuntural como la pandemia para cambiar sustancialmente un problema estructural apabullando a la crítica que de otra manera hubiera sido furibunda y ahora es solo una muestra de estertores liberales. Los pragmáticos que dudábamos de este Gobierno, los dogmáticos que llamaban vendidos a los que entraban en él y los vocingleros que han llegado al Congreso a mostrar su inutilidad con una bandera han comprobado para qué sirve un BOE. Para cambiar de manera sustancial la vida de quienes más lo necesitan.

Es cierto que, como siempre, asoma la paradoja de la desmovilización para la izquierda, con pan no hay revolución. Que las medidas socialdemócratas como el ingreso mínimo vital que mitigan el dolor sufrido por la lógica capitalista sin cambiar las dinámicas que lo provocan es la mejor herramienta de pervivencia del sistema. El capitalismo desaforado crea las desigualdades que acabarían por destruirlo y llega la socialdemocracia con sus medidas reparadoras para quienes más sufren a darle aliento. El ingreso mínimo vital es contrarrevolucionario, como cualquier medida que otorga protección social porque mitiga el hartazgo, pero eso solo puede inmovilizar en sus políticas a aquel que no pasa hambre. La estrategia a largo plazo no puede hacer olvidar que la prioridad fundamental de la izquierda es mejorar la vida de las clases populares, como dice David Harvey: "Si la política preferida de las élites dominantes es après moi le déluge [después de mí, el diluvio], no hay que olvidar que el diluvio se traga sobre todo a los impotentes y a los desprevenidos mientras que las élites tienen bien preparada su arca en la que, al menos por el momento, pueden sobrevivir bastante bien".

Mientras tanto, mientras la derecha pierde tiempo insultando y criticando una medida contra la que no se atreverá a votar en contra ni siquiera la ultraderecha cobarde de Vox, se consolidará un nuevo avance social que mitigará la pobreza estructural en nuestro país. Un ingreso que no está vinculado a la lógica mercantilista, que pone en el centro la dignidad, y que otorga a las clases más depauperadas la oportunidad de protegerse ante la esclavitud impuesta de aquellos que, conocedores de la miseria, se sienten con la fuerza totalitaria del hambre ajeno para torcer la libre elección de quien tiene que alimentar a su familia. Podrán explotar menos si el sustento está garantizado, por eso no les gusta. La lógica capitalista se ha negado por sistema a cualquier avance que otorgue un mínimo de libertad a los trabajadores y a las trabajadoras para que tengan capacidad de negociación de las condiciones de trabajo. Y no hay nada que rompa más las cadenas que eliminar el hambre propio de la mesa de negociación con el patrón.

Se dice erradamente que quienes critican esta medida no conocen el hambre, pero lo conocen muy bien, lo que no hacen es sufrirlo. Lo conocen porque llevan siglos utilizándolo como chantaje para imponer medidas draconianas a la clase trabajadora. Lo conocen tan bien como conoce el que sufría cómo lo usaban para subyugar o, como decía Miguel Hernández en El hombre acecha: "Tened presente el hambre: recordad su pasado/ turbio de capataces que pagaban en plomo./ Aquel jornal al precio de sangre cobrado,/ con yugos en el alma, con golpes en el lomo". El '400 euros es mejor que nada' que apareció durante la crisis de 2008 para abrir el debate de los minijobs desaparece si ese montante está asegurado por el Estado. Sin hambre, sin necesidad, la patronal pierde su mejor arma de diálogo social.

Sólo tiene razón en una cosa: votarán a favor todos los partidos.
El resto ... parece que el autor vive en el siglo XIX
 
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Sólo tiene razón en una cosa: votarán a favor todos los partidos.
El resto ... parece que el autor vive en el siglo XIX

Enhorabuena, parece que tú no has pasado penalidades y ni te ha hecho falta una ayuda en algún momento.

Yo tampoco ¡Gracias a Dios!, pero sé de personas que por circunstancias de la vida lo han pasado mal o lo están pasando mal.
 
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1.- Eso no es lo que dijo el koleta. que iba a ser.
2.- Solo dura 1 año.
3.- Dijeron que se iban a gastar 8.000 millones y solo se van a gastar 3.000.
 
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Enhorabuena, parece que tú no has pasado penalidades y ni te ha hecho falta una ayuda en algún momento.

Yo tampoco ¡Gracias a Dios!, pero sé de personas que por circunstancias de la vida lo han pasado mal o lo están pasando mal.
Pues sí hizo falta, y no la tuvimos. La escuda es que se disponía de una vivienda en propiedad. Ya ves, un piso de 60 metros, sin garaje siquiera, en un barrio modesto de una capital de provincias. Hubo sobrevivir como se pudo, trabajando duro. Lo bueno de esto último, es que te hace valorar las cosas. Nada que sea gratis se valora.

El ingreso mínimo vital es un tremendo error. Porque no irá a quienes se verdad lo necesitan, y desincentivará el esfuerzo. Es un error garrafal. Hay que fomentar el empleo, ese es el camino.
 
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