Visita de Estado a la República de Cuba. Noviembre 11 al 14, 2019

Que mal presentados ambos (no le favorece la guayabera a Felipe) y parece que Letizia está aplicando la estrategia insular en materia de calzado. Tanto en Mallorca como en Cuba utiliza las mismas cuñas con cordones amarrados en los tobillos. Es lo que tiene ser tan perfecta. En las islas toca calzar cuñas y vestir de blanco por la mañana y de rojo por la noche. Será que no se enteró que Japón es una isla sino llega con cuñas y vestido estival a la entronización del Emperador.
 
pues un vestidito ni fu ni fa..parece fresquito al menos
no me queda bien con tono de zapatos
cara de aburridos ambos
y ella muy feota y como basta
 
Letizia y el chic caribeño



CARLOS GARCÍA CALVO
Miércoles, 13 noviembre 2019




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SM la Reina ha aportado un magnifico "touch of class" en Cuba desde el momento mismo en que, bajando de la escalerilla del avión, posó su zapato en tono fucsia de Carolina Herrera en la isla.
Daba igual que su vestuario fuese casi todo repetido ya que los isleños no lo conocían; daba igual que predominasen marcas muy comerciales y nada de autor, lo importante era la imagen que transmitía de discreción, pulcritud y frescor muy royal.
El vestuario de la visita ha estado muy bien elegido ya que no se trataba de epatar a los lugareños con un derroche de "glitz" como puede ocurrir en otras visitas de estado en las que doña Letizia debe competir con primeras damas que chorrean glamour como Juliana Awada o primas reales de Europa como las reinas Máxima o Matilde.



UN VESTIDO ENIGMA






El vestido camisero de Hugo Boss, el de topos de Herrera que llevó para la ofrenda floral a José Martí y el blanco de falda de vuelo, de Herrera también, para visitar la escuela taller Gaspar Melchor de Jovellanos, eran de una elegancia discreta muy apropiada para una atribulada ciudad eternamente tropical. Y el modelito rojo de cuello halter, uno de esos "vestidos enigma" cuya autoría se desconoce a pesar de la tan cacareada transparencia desde que lo estrenase este verano, daba un toque discretamente festivo.

La única pega que le encuentro a un vestuario modélico son esas mules de Steve Madden que llevan un tira de transparente de lo que en mi infancia se llamaba plexiglás, que deben de dar un calor espantoso.

Estoy seguro de que tanto a SM el Rey como a su consorte les hubiese encantado conocer la Habana en otras circunstancias, no en una incómoda visita de Estado impuesta por un Gobierno en funciones. La ciudad decadente de "Papa" Hemingway o Graham Greene donde Jean Simmons le cantaba a Marlon Brando que tenía ojos de hombre enamorado.

Esta guapisima y me encanta el pelo (ese flequillo la favorece) el maquillaje precioso.
 
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