Raffaella Carrà.

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CARRARAFFAELLA


15/08/2020

EL DINERO PÚBLICO QUE HIZO MILLONARIA A LA ‘DONNA’ ITALIANA
LA GRAN FORTUNA QUE LA DIVA HIZO CON DINERO PÚBLICO
MORENA Y CON EL PELO RIZADO
CENSURADA POR EL VATICANO

Hace 50 años debutó en la RAI, donde logró un sueldo tan alto, más de tres millones de euros, que fue debatido en el Parlamento. La cadena también se enriqueció gracias a ella.
Hace 50 años que inició su camino al Olimpo. En los 80 llegó a cobrar más de tres millones de euros de la RAI, un sueldo que llegó al Consejo de Minis-tros italiano. Pero la cadena ganó gracias a ella 18 millones anuales en publicidad. Por TVE pasó también. Y no se ha retirado POR LUIS FERNANDO ROMO

SI FUERA UN TÍTULO, SERÍA EL DE Emperatriz de Roma. Si fuera un dibujo de Picasso, sería el de La paloma de la paz. Si fuera un pecado, sería la lujuria. Si fuera... (siga usted jugando a esta televisiva adivinanza). Raffaella Carrà es la respuesta a todos esos enigmas, aunque definirla sería limitarla. Nacida en Bolonia el 18 de junio 1943, su mamma Angela Iris la protegió siendo un bebé en un refugio antiaéreo mientras Italia se encaminaba hacia un neorrealismo que haría soñar a las almas empobrecidas. A finales de 1945, nació su hermano Vincenzo.
Tras el abandono de su progenitor, creció en un matriarcado en el que la nonna (abuela) Andreina regentaba una heladería y su madre se encargaba del bar de la familia paterna. De niña quería ser coreógrafa y se matriculó en una escuela de danza, pero un encuentro fortuito en Roma con un director de cine cambió su sino.
Con la misma inocencia que Natalie Wood miraba a Papá Noel en Milagro en la calle 34 (1947), la piccola Raffaella enterneció con su mirada cuando a los 9 añitos intervino en su primer filme, Tormenta del passato (1952). Posteriormente se matriculó en el Centro Sperimentali di Cinematografia ubicado frente a la fábrica de sueños de Cinecittà, donde habían desembarcado Robert Taylor, Audrey Hepburn y otras hollywoodienses fagocitadas por la dolce vita de los paparazzi.
Paralelamente al nacimiento de la RAI en 1954, se ganaba unas liras protagonizando fotoromanzi (fotonovelas) como en su momento hizo Sophia Loren con su alter ego, Sofia Lazzaro. En su caso, el suyo fue Raffaella Pelloni, el apellido paterno, que tenía relación consanguínea con el bandido más famoso del siglo XIX en la región de la Romaña, Stefano Pelloni. En 1961, el director Dante Guardamagna se lo cambió por Carrà. Ante su incipiente fama, Raffaele, su padre, la llamaba para asegurarse de que aún era virgen.
Tras rodar Los camaradas (1964) de Mario Monicelli junto a su íntimo amigo Marcello Mastroianni y Annie Girardot, la 20th Century Fox la contrató. ¡Trabajaría con Frank Sinatra! Durante el rodaje de El coronel von Ryan (1965) el cantante le regaló un brillante que la Carrà rechazó con elegancia porque no estaba lista para comprometerse.
Pero su compañera de piso, que rodaba en el estudio de al lado el culebrón La caldera del diablo con Ryan O’Neal, quería perder la virginidad a toda costa. Era Mia Farrow. Ella y Sinatra se casaron en 1966. Él tenía 48 años y ella, 19.
Amante de la libertad, que no del libertinaje, Raffaella esquivó aquella hoguera de las vanidades regada por cocaína y alcohol. Rescindió su contrato con los estudios, regresó a la madre patria, se tiñó de rubia, se peinó al estilo carré y en 1969, con 26 años, conoció a su primer gran amor, Gianni Boncompagni, presentador radio-televisivo y autor de sus canciones más conocidas: Tuca tuca, Fiesta, Tanti auguri… Once años mayor que ella, la italiana vio en él el sustituto perfecto de una figura paterna.
En 1970, hace ahora 50 años, la Carrà inició sin saberlo su camino hacia la inmortalidad. “Dame tres minutos para hacer lo que quiera”, sentenció antes de participar en Io, Agata e tu con Nino Ferrer. La RAI, la televisión pública italiana, enloqueció y la contrató para presentar Canzonissima (1970-74). Aquello fue todo un es-cán-da-lo (como diría Raphael) porque mientras cantaba Ma che música maestro con un diseño de Enrico Ruffini, fue la primera mujer en mostrar el ombligo en la puritana cadena nacional. ¡Peccato! A partir de entonces se la conoció como “el ombligo de Italia”.
Su picardía en los últimos coletazos del franquismo durante su aparición en el progama ¡Señoras y señores! (1975) de TVE conllevó que la cadena española la contratara por primera vez para presentar La hora de Raffaella Carrà (1976). España y Raffaella comenzaban así un idilio que duraría años.
De espíritu curioso, hizo historia al aparecer en el primer programa en color de la RAI con el espectáculo Ma che será (1978). En los 70 reinó también en las discotecas. Con sus canciones fue el emblema de la homosexualidad (Lucas) e hizo una oda a la mas***bación femenina (53 53 456). Siempre conjugaba provocar con simpatía. De hecho, a Luca Sabatelli, otro de sus modistos, le decía que alargara el escote trasero hasta que se le viera el principio del derrière. Caliente, caliente eo.
En 1980, y tras romper con Boncompagni, conoció al coreógrafo Sergio Japino. El amor duró 17 años. Intentaron tener hijos, pero al reloj biológico parecía habérsele caído las manecillas. Nunca creyó en el matrimonio y siempre ha sido partidaria del tú en tu casa y yo en la mía.
De hecho, la diva posee en Roma una inmensa vivienda de dos plantas en una urbanización privada con vigilancia las 24 horas donde Japino también tiene otra, enfrente de la de la artista.
Con la calma que le da fumarse varios Muratti al día, la Carrà se empoderó al ser la pionera en equiparación de salarios. En 1984, la RAI renovó su contrató por 600 millones de pesetas (unos 3,6 millones de euros) por tres años para hacer Pronto... Raffaella?Ese dinero público provocó tal escándalo que llegó hasta el Parlamento, donde salpicó a Bettino Craxi, presidente del Gobierno socialista en la Italia de la época.
El tema se zanjó de forma matemática. Raffaella consiguió aumentar la audiencia de uno a 14 millones de espectadores a la hora del almuerzo (de 12.20 a 14 horas), lo que se tradujo en 3.000 millones de pesetas anuales en publicidad (más de 18 millones de euros) para la cadena. Si no hubiera firmado ese millonario contrato, la alternativa habría sido irse con Berlusconi a la privada Canale 5.
Con esa fortuna se compró una casa de veraneo sobre un acantilado en Porto Santo Stefano (Toscana). Sergio tiene otra muy cerca. A pesar de la ruptura, ambos siguen queriéndose porque el amor ni se crea ni se destruye, tan solo se transforma. Y cuando vienen a Madrid (a menudo) comparten su apartamento de la capital.
En España hizo grandes amigos. Lola Flores, Lina Morgan y Paloma Gómez-Borrero la adoraban. También Loles León, que desvela a LOC una de sus aficiones: “Le encanta cocinar. Las salsas las prepara durante todo el día, de forma lenta [se extiende en la ‘e’], es muy minuciosa y perfeccionista”. Ambas son como hermanas. Tras nueve meses en paro, la italiana contrató a la actriz en Hola, Raffaella! (1992-1994) y en A las 8 con Raffaella(1993-1994).
“RAPPEL, coj*nes”
Raffaella es luz y vida; Pelloni roba los corazones y Carrà disemina el summun de los placeres. En su Parnaso catódico armoniza la elocuencia de Calíope, la comicidad de Talía, la musicalidad de Euterpe y el ritmo de Terpsícore. Mujer utópica en búsqueda de la excelencia, nunca olvida empatizar con los demás. “Rappel, coj*nes”, le dijo al vidente español antes de salir a un teatro romano para el programa diario 40 minuti con Raffaella (1996).
Hacía unas horas que la madre del adivino había fallecido. Sergio Japino y la optimizadora –así le gusta autodenominarse- lo organizaron todo para que el futurólogo asistiera al entierro en Madrid. Nadie se enteró. Y al día siguiente, Rappel ya estaba en Roma. Aún la sigue venerando. Ella le entendió porque los golpes más duros de su vida fueron la muerte de su abuela en 1983, la de su madre en 1987 y la de su único hermano en 2002. Sus dos sobrinos son como sus hijos.
Rappel siguió colaborando dos años con la diva los sábados por la noche en Carramba! Chè sorpresa! El vidente confiesa uno de los vicios de su amiga: “Le encantan los mercadillos y en Roma hay uno parecido al Rastro de Madrid. Cuando íbamos todo eran aplausos y ovaciones. Es entrañable, prudente, tímida, hospitalaria y nada soberbia”. Y añade: “Un verano coincidimos en su casa con Loles y cuando Raffaella se iba a dormir, nosotros nos seguíamos descojonando. Entonces se levantaba y decía: ‘¡Pero de qué coxx os reís! A la cama!’”.
La Carrà también es transnacional. Fabrizio Caputo, actual propietario de uno de los Bribones del Rey Juan Carlos, cuenta a LOC una historia extraordinaria. “Mi padre acababa de morir y tenía que llegar a Italia lo antes posible. Navegando contracorriente por el Mar Rojo, en Halayib [territorio que se disputaban Sudán y Egipto] los sudaneses nos pararon y nos apuntaron con kaláshnikovs. Cuando llegó el comandante nos pidió los pasaportes. ‘¿Italiano?’, me dijo. ‘Sí, ¿por qué?’, le contesté. Nombró a Raffaella Carrà, se tocó los pechos y vociferó ‘As-Salaam alei-kum’. Y ordenó a los soldados bajar las armas”.
Aunque sea de poco comer, cuando está en nuestro país se vuelve loca con la paella y el jamón de bellota. “La primera vez que fui a su casa le llevé un jamón entero escondido en la funda de una raqueta de tenis”, se troncha Loles.
También es tremendamente supersticiosa. Odia el color violeta, evita pasar por debajo de una escalera, huye de los gatos negros “y le encanta jugar a las cartas por las noches. Pero es muy mala perdedora. Los amigos se desquician porque no soporta perder”, afirma entre risas Enrique del Pozo sobre la que es su madrina artística en Italia. La Carrà ha sido un fenómeno sociológico. Normalizó lo prohibido, visibilizó las desigualdades y nadó a contracorriente ante el encorsetamiento. Y España se lo reconoció. En 2018 recibió la condecoración de la Orden del Mérito Civil otorgada por Felipe VI. De Italia aún no le ha llegado ese reconocimiento.
En 2016 anunció su retirada, pero en 2019 aceptó presentar A raccontare comincia tu, la versión italiana del espacio de Bertín Osborne. Y aún seguirá más de actualidad el 2 de octubre cuando se estrene la película Explota explota, basada en sus canciones. Raffaella hipnotiza. Carràmba!


Raffaella Carrà era morena y con el pelo rizado como una escarola. Pero renació con tintes dorados y una cabellera lisa a base de mucha plancha. El latigazo cervical mientras bailaba ‘Explota mi corazón’ puso de relieve la melena midi y flequillo recto.
También creó tendencia gracias a los diseños de Corrado Colabucci y Enrico Ruffino con sus pantalones de pata de elefante, las lentejuelas, los monos ajustados… El brilli-brilli le jugó una mala pasada cuando en abril de 1984 fue la única en entrevistar en televisión a la madre Teresa de Calcuta. La invitada fue una sorpresa de última hora.
Cuando Carrà lanzó el ‘Tuca tuca’ en 1971, el papa Pablo VI censuró aquella coreografía en la que un hombre tocaba diferentes partes del cuerpo de una mujer. Cuando el actor Alberto Sordi lo bailó con Raffaella en la RAI, comentó: “Pero cómo uno viene a ‘Canzonissima’ y no ‘tuca tuca’ a Raffaella”. Además, para evitar las represalias de Pinochet (Chile) y Videla (Argentina), cambió la letra de “para hacer el amor hay que venir al sur…” por “para enamorarse bien hay que venir al sur…”.
 
Raffaella es estupenda, yo tengo varios discos de ella, pero este reportaje me parece que viene un poco traído por su antigua condición de amiga entrañable del emérito, es una serpiente de verano (pero qué gran artista es, y su música como digo me encanta)

en la época de Enrico Berlinguer no se recataba en decir que votaba al Partido Comunista, se conoce que el eurocomunismo iba con ella; pero si tenía que liarse con un rey metepatas no tenía problema ninguno, che male fa?

allá por el 2005 la espectacular cantante Roser grabó un disco de homenaje a la gran Raffaella que está muy bien
 
el articulo es para prepararnos para el estreno de un filme español que han hecho sobre ella
sus canciones y que llegará en octubre.

 
yo de 6 años me sabia todas sus canciones, en español y en italiano, ahora las escucho y digo pero cómo me dejaban jajajaja
me pedi de cumpleaños su disco LP
mis hijas siguen con temas infantiles a esa edad

fuimos muy muy fans de la Rafaella en casa de mis abuelos y tias
 
Raffaella es estupenda, yo tengo varios discos de ella, pero este reportaje me parece que viene un poco traído por su antigua condición de amiga entrañable del emérito, es una serpiente de verano (pero qué gran artista es, y su música como digo me encanta)

en la época de Enrico Berlinguer no se recataba en decir que votaba al Partido Comunista, se conoce que el eurocomunismo iba con ella; pero si tenía que liarse con un rey metepatas no tenía problema ninguno, che male fa?

allá por el 2005 la espectacular cantante Roser grabó un disco de homenaje a la gran Raffaella que está muy bien


Con Raffaella también estuvo el emérito?
Va a resultar que era peor que Julio Iglesias...
 
La adoro!!!
Me ha entrado un susto al ver este hilo nuevo..... por un momento pensé que la había palmado, Uff que alivio que no!!
aunque ya tiene una edad eh.. casi como mi madre.....
Que también se ha tirado al Juancar???
Bueno yo creo que si acaso una noche o dos, este pedazo de mujer no tiene pinta de que le gusten los hombres facilones...
Nunca existirá rey a la altura de esta Reina!
 
Esta mujer es preciosa.
¿ con el emérito ? Vaya plan este hombre , todo o que tenga falda , yo alucinooooooo
 

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