GRECIA (1 Viewer)

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Segùn el inefable Jean Claude Juncker, Grecia ha salido del àmbito de aplicaciòn de la Carta de Derechos de la UE, y, en consecuencia, todo està permitido.

La confianza en los polìticos se encuentra en el mìnimo històrico, y la pulsiòn de muerte es algo cotidiano en la vida de los griegos que, parece, estàn ya auguràndose la eliminaciòn fìsica de su clase dirigente. Los mismos que, en los tiempos de las primeras manifestaciones del 2011, sedaron intentos de revueltas violentas, hoy se arrepienten, y declaran abiertamente que "habrìamos debido atacar". Entretanto, las normas de la UE han enterrado la contrataciòn coilectiva, los salarios mìnimos son bajìsimos y no son raros los casos en los que, en los dìas de paga, algunos hacen seguir a sus empleados hasta los cajeros automàticos para hacerse restituir una parte del sueldo de èstos...

Nuevo mundo


El ambiente actual es irresumible. Las lluvias y las tormentas azotan intermitentemente Atenas. El 8 de marzo, los agricultores cretenses, llegados desde su gran isla, se manifestaron ante el Ministerio de Agricultura y fueron recibidos, como corresponde con los tiempos que vivimos, por las fuerzas del orden. El sistema se ha vuelto tiránico y, sobre todo, a falta de argumentos. SYRIZA es la última hoja seca del árbol talado de la democracia (y por ende de la izquierda).


Cretenses ante el Ministerio de Agricultura. Atenas, 8 de marzo (prensa griega)

Los cretenses han respondido a su manera, destrozando la fachada del Ministerio. El ministro de Agricultura y el régimen “desconstitucionalizado” griego, han tildado esta acción como un “acto de violencia de gorilas agresivos” (radio 90.1 FM el 8 de marzo). Entrevistado en directo por los periodistas de la radio 90.1 FM de El Pireo, el representante de la manifestación de agricultores Cretenses ha recordado que el gobierno traicionó su “NO” en el referéndum de 2015, y que en enero de 2015, los electores de la isla plebiscitaron por mayoría a los candidatos Syrizistas.

Por otra parte, mucha gente se han dado cuenta (prensa incluida) de la presencia, en esta manifestación, de la bandera de la Creta Independiente (1896-1913). Esta bandera era una variante de la bandera de los insurgentes de la independencia griega en 1821-1822.. Una cruz blanca, dividida en cuatro cuadrados, tres de los cuales de color azul (los colores de Grecia), el primer cuadro es de color rojo y en el centro lleva una estrella blanca. Esta bandera está de nuevo de moda desde los años de la llegada de la Troika (como por casualidad). Aparece impresa en camisetas y en pegatinas.

En el mismo orden de ideas... tan originales... extrañezas introducidas con la nueva Grecia de la Troika, dos grandes empresas, Vodafone y Ryan Air han publicado esta bandera en sus anuncios publicitarios, por lo que cuentan “a posteriori”, ha sido “un error”. Hay que precisar que la estrella sobre fondo rojo significa la sumisión a la Puerta Sublime (sede del gobierno del sultán en el Imperio Otomano). La prensa local actual, citando fuentes de hace un siglo, escribe que los cretenses de la época nunca reconocieron esa bandera como suya. Ésta fue utilizada por la administración oficial cretense bajo tutela extranjera (Francia, Gran Bretaña, Italia y Rusia), antes de la adhesión de la gran isla a Grecia (1913).


Cretenses ante el Ministerio de Agricultura y... la bandera de la Creta Independiente. Atenas, 8 de marzo de 2017 (prensa griega)



El vice-ministro de Agricultura respondía en directo (a modo de excusas) a los periodistas de la radio 90.1 FM de El Pireo (8 de marzo) que “en el marco actual del memorándum, no es posible ir más lejos en la aplicación de otras políticas” (citado de memoria). Cinismo y simplicidad.

Dicho de otra manera, no estamos bajo un régimen (incluso supuestamente) representativo y, a fuerza de ejecutar simplemente órdenes impuestas desde el extranjero (entre otros Berlín y Bruselas), en violación flagrante de la Constitución, la existencia (la función) de los ministros y de los diputados decorativos, se vuelve superflua, y un ultraje escandaloso a los ojos de los Griegos.

En Grecia, prácticamente todo el mundo, se da cuenta, por fin, que esta casta política se mantiene para asegurar un (¿último?) servicio en el mantenimiento más o menos de la fachada. Se adhieren como lapas a términos como “democracia”, “responsabilidad”, “logros europeos”. Obviamente, se entiende perfectamente que estos políticos a lo que se adhieren como lapas es a sus cargos, para así asegurar su supervivencia económica. Todo ello, después de haber vaciado el país de sus muebles, inmuebles y de sus ciudadanos más jóvenes. El exilio económico masivo de los Griegos (500.000 desde 2010), es en realidad el exilio político de los tiempos metademocráticos.

Signo de los tiempos, en una reciente encuesta de opinión llevada a cabo en Grecia (marzo 2017) a la pregunta planteada: “¿Qué confianza otorga usted a las instituciones del país? Sin sorpresa alguna, el ejército llega en primer lugar con un 60%, en segundo y tercer lugar, las empresas privadas y la policía (46% y 44%), y, al final del recorrido, bajo la desconfianza total, aparecen el “Parlamento” (9,5%), los sindicatos (7%), los medios de comunicación (6,5%) y... por supuesto los partidos políticos (5,5%).

Después de cinco elecciones legislativas, cuatro gobiernos y un referéndum traicionado desde 2009, el sistema político griego ya no existe, hemos pasado al otro lado del espejo, deformando las mentiras y las ilusiones pagadas a tan alto precio, SYRIZA sobre todo y ante todo. Por lo que, el cambio, el verdadero, sólo tendrá lugar si tiene lugar profundamente, no en la superficie. Es decir que en Grecia, la solución, en cualquier caso dolorosa, no tendrá lugar por medio de elecciones sino por medio de un cambio de régimen.

Añadiré lo siguiente, para que los lectores de los países (supuestamente) democráticos y esperemos que aún soberanos, puedan entender mejor todo el programa del régimen de ocupación tecnocolonial y europeísta que conoce esa otra Grecia: desde 2015, los ejecutores y los llamados representantes de los “acreedores” reciben a los “ministros” griegos en el Hotel Hilton de la capital. El hotel de lujo se transforma a cada llegada de los troikanos en un bunker. Los vehículos de las fuerzas especiales de policía forman un cinturón impresionante alrededor del hotel, lo cual quizás, explique todo lo demás.




El hotel Hilton... y los vehículos de la policía. Atenas. Marzo, 207 (prensa griega)


La sociedad se mantiene en calma aunque está en ebullición. En el transcurso de un reciente desplazamiento del jefe de ejecutivo a Tesalónica, una mujer (mantenida a distancia por los policías y los guardaespaldas) espetó a Alexis Tsipras, la escena fue filmada y posteriormente difundida por la prensa y, en primer lugar, en Internet: : “¿Puedes tú vivir con 400 euros al mes, teniendo a tu carga a tu familia? ¡No, pues muérete!”.

Un colaborador Syrizista le espetó: “Montas todo este circo porque los periodistas y la televisiones están presentes” a lo que ella respondió, “me da por saco la prensa y la televisión”. En Youtube, un vídeo que mostraba la escena, añadía, con un comentario epónimo (y muy grosero): “Que el traidor, ese hijo de p*ta de Tsipras se muera. Y me cago en su tumba”. Lo curioso es que nuestra administración colonial no censura este tipo de comentarios tan groseros... quizás para que la presión ambiente tenga su vía de escape. Quizás por dejar un espacio (¿inofensivo?) en el que la cólera popular evacue un poco su agrio vapor.

Con la mutación antropológica que padecen los griegos desde 2010, reforzada por el Golpe de Estado SYRIZA/ANEL, a raíz de la indignante traición del resultado del Referéndum de julio de 2015 (un 62% de ‘NO’ a la política de la Troika), la muerte como su pulsión, así como una cierta forma de cultura de guerra, hacen ya parte del imaginario político en las mentalidades de los ciudadanos. Muchos griegos, no sólo desean la muerte política de los dirigentes (lo que es comprensible) sino que incluso desean su muerte física. Una... pulsión que diría ha sobrepasado la que se vivió en tiempos de los Coroneles (dictadura de 1967 a 1974), sin alcanzar (afortunadamente) el nivel paroxístico practicado durante la Guerra Civil griega (1944-1949).

Durante una emisión (nocturna) sobre análisis político y geopolítico en la radio 90.1 FM de El Pireo, en la que participé en el estudio la noche del miércoles al jueves 9 de marzo, Dimitris Kollatos (realizador, guionista de cine, dramaturgo y escritor) recordó un episodio poco conocido que ocurrió en lo que se denominó el movimiento de los indignados (mayo-julio 2011). Dimitris Kollatos inició en esa misma época un movimiento popular que expresaba su descontento hacia la clase política:

“Participamos en las grandes manifestaciones que tuvieron lugar en la Plaza de la Constitución ante el Parlamento. El pueblo quería atacar... asaltar el Parlamento. Un oficial de policía alarmado me vino a ver. ‘Señor Kollatos’, hay que evitar que el asalto tenga lugar, no tenemos suficientes efectivos, el edificio no está protegido’. Dudé... Los que controlaban la parte baja de la Plaza, es decir los Syrizistas, también vinieron a verme. ‘No hay que atacar el Parlamento, no hay que hacerlo’. Finalmente acepté y yo y los míos retrocedimos. No tenía que haberme dejado convencer. Ese Parlamento tenía que haber sido ocupado...” Un espíritu resistente el Dimitris Kollatos. Durante la Dictadura de los Coroneles, se instaló en París en 1971 donde fundó el Théâtre d’Art, en un ala del Théâtre du Châtelet, donde montó varias obras de teatro.

Mutación antropológica, aunque parcial, o dicho de otra manera, inacabada, porque siempre bajo control. Irresumible ambiente actual, con las apariencias (fachada) preservadas. En los barrios chic del sur de la capital, los adinerados (o los casi adinerados) empezaran a ir a las playas y comprarán en los delicatessen especias exóticas, a precios astronómicos que pueden alcanzar los 200€ el kilo. Los pobres, ellos, se contentarán con la carne de cabra lechera vieja, vendida a 3€ el kilogramo en el mercado popular de Atenases.


Carne de cabra lechera vieja. Atenas, marzo 2017

Rápida pauperización, desaparición forzada de la clase media, “ambiente reinante de psiquiátrico” (Radio 90.1 FM, el 10 de marzo durante la mañana), y, en primer lugar, estado de excepción, ésa es la realidad griega.

Recordemos que a Grecia se le ha situado (gracias a un putsch permanente) fuera del marco de los derechos fundamentales que se supone son válidos en la Unión europeísta. Ésta triste verdad, ya difícilmente disimulable, empiezan a comentarla algunos periodistas de la prensa internacional (incluso la ampliamente mainstream) como por ejemplo “La Tribune”, el periódico sobre economía y finanzas, francés, fundado por Bruno Bertez en 1985. El artículo dice así:

“El 1ero de diciembre, dos diputados socialistas, la portuguesa Maria Joao Rodrigues, vice-presidenta del grupo socialista en el Parlamento Europeo y su colega la alemana Jutta Steinruck, coordinadora en temas de empleo, han escrito a Jean-Claude Juncker para deplorar que ‘Grecia haya sido forzada por los memorándum a descentralizar la negociación colectiva, lo que ha provocado el derrumbe del sistema de negociación colectiva’. Medidas que explicarían la disminución de salarios de hasta un 40%”.

“Los dos cargos electos exigen al presidente de la Comisión que se respete en Grecia la Carta de los Derechos Fundamentales, de la que, por cierto, el presidente Juncker dice ser un ferviente defensor, Carta que en su artículo 28 estipula el derecho a la negociación colectiva. ‘El sistema actual no cumple la Carta de los Derechos Fundamentales, ni los acuerdos de la Organización Internacional del Trabajo. Hay que restaurar el ejercicio colectivo de la negociación colectiva’ escriben los cargos electos en la carta publicada y comentada por La Tribune.”

“La respuesta, enviada una semana más tarde por el presidente de la Comisión a los dos cargos electos, viene acompañada de cierta conmoción. Apoyándose en el decreto de la Corte Europea de Luxemburgo, el presidente contesta que los ‘Memorandum of Understanding’ (MoU) -dicho en román paladino, las condiciones puestas por los acreedores para dar su acuerdo-, son actos del Mecanismo Europeo de Estabilidad ’y quedan fuera del orden legal de la Unión Europea’. Teniendo en cuenta que Grecia ha puesto en funcionamiento el MoU, deja de aplicársele el orden legal de la Unión Europea y ‘en consecuencia, la Carta de los Derechos Fundamentales Europea no se aplica como tal, a las medidas aplicadas y aceptadas en Grecia’”.

“En otros términos: la Carta que tanto costó instaurar en el 2009 ya no se aplica en la Grecia de 2017... Hay materia de sobra para que los ciudadanos ordinarios se conmocionen, ellos que creían que serían protegidos por la Carta de Derechos y que pensaban que cumpliría la función de paraguas de los derechos universales.” (Blog de Florence Aubert, 2 de marzo de 2017).

La consecuencia lógica y, sin embargo, irracional de los “Memorandum of Understanding” (MoU), que rozan la ilegalidad, es que da lugar al canibalismo en las relaciones económicas, sociales y simbólicas entre seres humanos que se les supone, precisamente, su humanidad. En Grecia, muchos empleados del sector privado reciben su salario en cupones alimentarios, algo que es ilegal. Y, sin embargo, una reciente ley obliga a los empleadores a ingresar en la cuenta de sus empleados el monto del salario de acuerdo con los contratos y convenciones. Ocurre que muchos empleados prefieren comer.


Expresarse así no tiene que ver con ningún tipo de truismo. Sin la intención de sorprender a los amigos y lectores del blog, digamos que... bienaventurados los habitantes de los países menos tocados por el último de los capitalismos. He de precisar, en primer lugar, que, a menudo, muchos empleadores sólo pagaban una parte del salario legal, después de haber llegado a un “acuerdo” implícito y oral bajo la amenaza verbal e incluso física. Es decir que el asalariado recibía menos de lo estipulado legalmente.

Desde que esta nueva ley ha sido promulgada, la de pagar en dinero, la cosa ha derivado en prácticas abiertamente mafiosas. En este marzo 2017, se oye decir que en cuanto los asalariados reciben sus salarios, matones contratados les “acompañan” a los cajeros, obligándoles a retirar el salario que “debe volver” a los patrones bajo la amenaza de una paliza y/o ser despedidos. A cambio: cupones alimentarios.

Estas prácticas mafiosas las ha facilitado, ya lo sabemos, la legislación troikiana que ha impuesto el derrumbe del sistema de la negociación colectiva y, como el paro real alcanza mas del 40% de los trabajadores, los sindicatos ya no pueden reaccionar por las vías supuestamente legales... es decir pacíficas (prácticas mafiosas reveladas por la prensa griega, por ejemplo, el “Cotidiano de los Redactores” el 9 de marzo de 2017).

Irresumible ambiente actual y, por lo tanto, insoportable e insostenible. Primavera griega 2017. Lluvia pero también períodos de gran sol. Los turistas que frecuentan las terrazas en los tejados de los hoteles atenienses, sólo habrán encontrado con empleados sonrientes y enérgicos y... sin embargo. ...Tiempos que no están de nuestro lado, no obstante, como signo de vida, en el recinto del Ágora romana de Atenas, en el lugar preciso en el que se encontraba la Biblioteca de Adriano (emperador romano de la dinastía de los Antoninos), nuestras tortugas, ya despiertas del letargo, se agitan ante la indiferencia general.

Todo ello bajo la mirada misteriosa de nuestros animales, más adéspotas que nunca. Lluvias y tormentas caen intermitentemente sobre Atenas. Una forma de vivir.

Traducido por: JM Alegria

http://www.greekcrisis.fr/2017/03/nuevo-mundo.html#deb
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CONSEJO DE EUROPA: PICO DE AIDS, BOOM DE PROBLEMAS MENTALES, SANIDAD PUBLICA AL BORDE DEL COLAPSO. LA AUSTERIDAD EN GRECIA VIOLA LOS DERECHOS HUMANOS"

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Un alarmante informe del Consejo de Europa revela los efectos de las medidas de austeridad en la población griega

(Huffington Post)
Por Claudio Paudice
El pasado 4 de julio, el Comisario de la UE, Pierre Moscovici, anunció sin ocultar una ligera complacencia: "Al final de los tres programas de rescate, Grecia vuelve a ser un país normal de la zona euro". Pocos días antes, el 29 de junio, la Comisaria de Derechos Humanos del Consejo de Europa, Dunja Mijatović, había completado su misión a Grecia. Hace tres días se publicó el informe de su viaje y la respuesta es despiadada: las medidas de austeridad aplicadas por Atenas a petición de la Troika han integrado una violación de los derechos humanos. Entre 2010 y 2018, el Estado griego se benefició (por así decirlo) de una ayuda de 288.700 millones de euros de la Comisión Europea, el FMI y el BCE, vinculada a la aprobación de quince paquetes de austeridad por parte del Gobierno griego.

Según Moscovici, "las profundas reformas llevadas a cabo han sentado las bases para una recuperación sostenible", permitiendo a Grecia ser "de nuevo un país normal". Para comprender cuán "normales" son las vidas de los ciudadanos griegos tras la violenta inyección de austeridad, especialmente en los sectores más débiles de la población, basta con conocer algunos datos bien resumidos por la investigación realizada por el Comisario Mijatović del Consejo de Europa, la principal organización (ajena a las instituciones de Bruselas) en defensa de los derechos humanos, la democracia y el Estado de Derecho.

Tratemos de ponerlos en línea: En seis años, el número de personas sin hogar se ha cuadruplicado, pasando de 11.000 a 40.000; los robos de electricidad por parte de ciudadanos que no pueden pagar las facturas han aumentado en casi un 1000% entre 2008 y 2016; el sistema sanitario griego está gravemente infrafinanciado, con un gasto público en salud de alrededor del 5,2% del PIB, muy por debajo de la media de la UE del 7,5%; Más de la mitad de los griegos en 2017 sufrían problemas de salud mental, con el estrés, la inseguridad y la decepción entre las causas más citadas; los suicidios aumentaron en un 40% entre 2010 y 2015, con una tasa media anual de mortalidad por suicidio que alcanzó el 7,8%, frente al 1,6% antes de la crisis; la financiación de los hospitales públicos disminuyó en más de la mitad entre 2009 y 2015.

Básicamente, un escenario apocalíptico. Según Mijatović, la austeridad en Grecia ha puesto en peligro el derecho a la salud y el derecho a la educación en particular. En cuanto a la primera, se ha paralizado "la capacidad del sistema sanitario para responder a las necesidades de la población, aumentando al mismo tiempo la necesidad de asistencia". Y añade: "Como ha señalado la Asociación Médica Panhelénica, el sistema de salud está al borde del colapso.

El impacto de las medidas económicas restrictivas también ha tenido efectos devastadores en la salud mental de los ciudadanos griegos, que se ha "deteriorado considerablemente, con una depresión particularmente extendida debido a la crisis económica". No sólo eso: "Como resultado, la mayoría de los hospitales psiquiátricos están superpoblados, lo que contribuye al deterioro de las condiciones dentro de estas instalaciones. Los informes estudiados por el Comisionado para los Derechos Humanos también indican que desde 2010, año de inicio del período de austeridad, el número de admisiones forzadas ha "aumentado drásticamente": la mayoría de estos pacientes son personas desempleadas, antiguos empresarios que más tarde se declararon en quiebra o padres que ya no saben cómo alimentar a sus hijos, escribe Mijatović Pacientes que, por supuesto, nunca han mostrado signos de locura mental.

El Comisario también señaló que, durante los años más difíciles, se han registrado "picos en las tasas de VIH y tuberculosis entre los consumidores de drogas" tras el recorte de la financiación de los programas de ayuda a los jóvenes en situación de riesgo. En resumen, concluye Mijatović, las medidas de austeridad y sus consecuencias concretas para la población "socavan el derecho a la salud consagrado en el artículo 11 de la Carta Social Europea, de la que Grecia es miembro".

Un capítulo aparte está dedicado a la educación, otro derecho que los recortes presupuestarios públicos han puesto en peligro. Los recursos asignados al Ministerio de Educación griego se han reducido de 5.645 millones de euros en 2005 a 4.518 millones de euros en 2017. "Por lo tanto, los recortes presupuestarios han afectado seriamente al personal docente, que se ha reducido significativamente, así como a la remuneración de los profesores, a la vez que se amplían sus horas de trabajo". La crisis económica ha tenido un impacto negativo, según el Consejo de Europa, en la calidad de la educación y el aprendizaje. La Comisaria, en varias partes de su informe, dice que está "particularmente preocupada" por las condiciones de la población griega. Afortunadamente, en Bruselas hay quienes creen que la vida en Atenas y sus alrededores ha vuelto a la normalidad.


Traducción realizada con el traductor www.DeepL.com/Translator


https://www.huffingtonpost.it/2018/...124278840752272204&ec_carp=124278840752272204
 
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Bruselas dice ahora que "insultó" e "injurió" a Grecia durante la crisis económica


El presidente del Ejecutivo comunitario, Jean-Claude Juncker, dice que "lamenta la falta de solidaridad con Grecia"

Grecia fue sometida a severos recortes por la Troika –la Comisión Europea, el FMI y el Banco Central Europeo–, de los que acaba de salir

La dura intervención del país a partir de 2015 truncó la expectativa de la alternativa que representaba el Gobierno de Syriza de Alexis Tsipras

Andrés Gil - Enviado especial en Estrasburgo
15/01/2019 - 13:25h

El primer ministro griego, Alexis Tsipras, se dispone a ofrecer un discurso durante el pleno en el Parlamento Europeo en Estrasburgo. EFE

Tsipras: de la defensa de una Europa alternativa a los guiños a Macron para tejer una "alianza europeísta amplia"
"La insultamos, la injuriamos". Así ha resumido el presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, la actuación de la Troika ante la crisis griega, una crisis que fue abordada con unas recetas de recortes sociales de las cuales está saliendo el país en estos momentos.




"Siempre he lamentado la falta de solidaridad con la crisis griega", ha dicho Juncker en Estrasburgo durante su discurso sobre el 20 aniversario del euro: "No fuimos solidarios con Grecia, la insultamos, la injuriamos, y nunca me he alegrado de que Grecia, Portugal y otros países se encontraran así. Siempre he querido que remontaran su lugar entre las democracias de la UE".


Precisamente las políticas de recortes aplicadas por la Troika en Grecia fueron el detonante de la irrupción de Alexis Tsipras y Syriza en 2015, que convocaron un referéndum en ese verano para rechazar los memorandos, los planes de austeridad impuestos desde Bruselas.

Tsipras ganó aquel referéndum, pero terminó aceptando la intervención de la UE y los paquetes de recortes. Y, con ello, acabó com la expectativa que había despertado en Europa como alternativa a la salida de la crisis más allá de las recetas de la Troika.

Cuatro años después de aquello, de las consecuencias de aquella salida de la crisis por la vía de los recortes, la rebaja de las pensiones, las prestaciones por desempleo y las privatizaciones, Juncker hace un acto de contricción: "Insultamos e injuriamos a Grecia".

https://www.eldiario.es/internacional/Bruselas-insulto-injurio-Grecia-economica_0_857414617.html

No creo en los arrepentimientos tardíos una vez conseguidos los propósitos en tiempos de esas injurias e insultos. Eso es pura HIPOCRESÍA, muy de boga hoy en día entre los políticos potentes.
 

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EL CANDIDATO VAROUFAKIS
“NO HE VUELTO A VER A TSIPRAS… YO SE QUE ES UN MENTIROSO...
SERA BARRIDO POR LA HISTORIA, COMO SE MERECE”
HACE CUATRO AÑOS. Alexis Tsipras, líder del partido radical Syriza y primer ministro griego, y Yanis Varoufakis, entonces ministro de Economía, conversan con complicidad. Tras dos rescates y un referéndum, Tsipras se plegó a las exigencias de austeridad de la troikaeuropea y Varoufakis dimitió. Los dos hombres jamás se volvieron a hablar. EFE


Habla el primer hombre que abandonó al presidente griego, que hoy podría perder las elecciones. Llegó a ser más popular que él. Se llama Varoufakis, y su cara salió en camisetas donde le moteaban Varoufucker por su ‘sex appeal’. Estas son sus verdades el día en que él también se somete a las urnas tras su fracaso europeo. Aparece en moto
Varoufakis llega como nos tiene acostumbrados a verle llegar: a lomos de su moto.

En los seis meses entre finales de enero y principios de julio de 2015 en los que fue el díscolo ministro de Economía griego —apenas 162 días—, siempre llegaba así, en moto. A las sesiones del Parlamento griego, a los consejos de ministros, a las durísimas reuniones con los representantes de la troika, a las recepciones oficiales... Y siempre con ese aspecto rozando lo macarra, demasiado informal para lo que se espera de un señor ministro de Finanzas de un país al borde del precipicio. Como cuando se presentó en Downing Street con chupa de cuero.

Nada ha cambiado. Varoufakis sigue siendo Varoufakis. Hoy va vestido con una gastada camiseta negra, unos vaqueros del mismo color —agujereados a la altura de una de las rodillas— y unas zapatillas deportivas. Tiene exactamente el mismo aspecto que hace cuatro años, como si no hubiera pasado el tiempo. Aunque ya ha cumplido 58 años, el deporte le permite seguir luciendo una buena musculatura.

La única diferencia es que ya no acude a reuniones que tenían al mundo entero conteniendo la respiración, ya no participa en arduas negociaciones de cuyo resultado estaba pendiente toda Grecia, toda Europa, todo el planeta. El mundo ya no gira a su alrededor.

Varoufakis desmonta de su moto, se quita el casco y entra tan campante en la Plaza del Reloj en Pasalimani, un barrio del Pireo. Un centenar de personas se concentran allí esperando que comience su mitin, incluida Danae, su rubísima mujer. Varoufakis ya no está bajo los focos, pero sigue haciendo política. Y sigue diciendo exactamente las mismas cosas que decía hace cuatro años, cuando era ministro de Economía de Grecia. Sin cambiar una sola coma, un solo punto. Sigue siendo marxista.

«Soy muy aburrido, ¿verdad? Siempre digo lo mismo. Y no sólo desde hace cuatro años, lo digo desde hace diez», asegura a Crónica. «Porque si la situación es la misma, si se siguen cometiento los mismos errores con Grecia, sólo se puede esperar el mismo resultado. Y yo sólo puedo seguir diciendo las mismas cosas».

Se le podrá acusar de arrogante, de ir de sobrado, de ególatra, de vanidoso, de narcisista, de gastar ademanes un tanto chulescos. Pero no de incoherente.

Varoufakis defiende hoy el mismo plan para sacar a Grecia de la crisis que tenía en 2015, el mismo que presentó a las autoridades europeas, el mismo que puso a Bruselas los pelos de punta, exactamente el mismo que le tumbaron y que contemplaba una reestruccturación de la salvaje deuda pública griega.

«Sí, el mismo plan. Lo único es que ahora no se lo presentaría a Europa, ese error ya lo cometí y he aprendido la lección. Si fuera primer ministro implementaría ese plan y punto, sin consultar a Bruselas. Porque, ¿qué derecho tiene Bruselas a decirnos a los griegos el nivel de impuestos que debemos tener? ¿Qué derecho tiene Bruselas a exigirnos que vendamos nuestras joyas de la corona, las pocas empresas públicas que nos quedan, a sus propios oligarcas? Y si nos quieren echar de la eurozona, pues muy bien, adelante, que nos echen. Les desafío a que lo hagan».

—Pero, ¿podría sobrevivir Grecia fuera de la eurozona?

—Lo que está claro es que tal y como está actuando actualmente la eurozona, no habrá ninguna Grecia, el país está condenado a muerte. Nosotros, entiéndame, no queremos salir del euro. Nosotros no queremos entrar en conflicto con nadie. Pero tampoco nos da miedo salir del euro y tampoco nos da miedo entrar en conflicto. Todos nosotros, en cada uno de nuestros países, tenemos la obligación de hacer lo que es justo y correcto para la mayoría, para el pueblo. El que Europa permanezca unida bajo la amenaza de echar a los que levanten la voz es una distopía. Y esa Europa no vale la pena que exista.

En estos cuatro años Varoufakis no ha parado. Ha escrito Adultos en la sala, un libro demoledor de 550 páginas en el que relata los entresijos de las frenéticas negociaciones en el peor momento de la crisis entre Grecia y la llamada troika, el triunviato formado por Bruselas, el Fondo Monetario Internacional y el Banco Central Europeo. Ha montado un nuevo partido griego, MeRA25, acrónimo en griego de Frente Europeo Realista de Desobediencia, que en las elecciones europeas de mayo pasado logró el 2,99% de votos (se quedó a un suspiro de entrar en el europarlamento) y que hoy domingo espera poder abrirse paso hasta el Parlamento heleno en los comicios que celebra el país. Y también ha puesto en marcha DiEM25, un movimiento político transeuropeo.

«En estos cuatro años he recorrido de arriba abajo Europa y Grecia tratado de poner en pie aquello en lo que la izquierda ha fracasado estrepitosamente: un movimiento paneuropeo, internacionalista, transnacionalista y progresista, un punto de encuentro para la gente que viene de la izquierda marxista, del centro, de las familias ideológicas tradicionales», nos cuenta.

Aún así le ha quedado tiempo para dar charlas, conferencias y entrevistas, algunas de ellas suculentamente pagadas. Como aquella que concedió en septiembre de 2015 a la Rai, la televisión pública italiana y por la que, por apenas 22 minutos de charla, se embolsó 24.000 euros, algo más de 1.000 euros por minuto.

Ya sabemos todos lo que ocurrió en julio de hace cuatro años. Alexis Tsipras, líder del partido de izquierda radical Syriza, llevaba siete meses como primer ministro. Grecia había pasado ya por dos rescates y dos planes de austeridad y seguía sin levantar cabeza. Necesitaba un tercer rescate, pero el nuevo paquete de medidas de austeridad que la troika le exigía al país a cambio de soltar más pasta, se le atragantaba a Syriza, que había basado su campaña electoral en arremeter ferozmente contra ellas. Tsipras decidió entonces someter a referéndum las condiciones de ese tercer rescate. El 62% de los griegos lo rechazó, el ‘no’ se impuso en absolutamente todas las circunscripciones del país. Al día siguiente, Varoufakis dimitió como ministro de Economía. Y Alexis Tsipras, liberado de su incómoda presencia, tragó saliva y terminó aceptando las condiciones que le pedía la troika.

—¿Se ha arrepentido en algún momento de haber dimitido como primer ministro?

—¿Por qué me debería de arrepentir? Cuando estás prisionero es un campo de concentración, tu obligación es tratar de escapar. Y eso es lo que yo hice.

—¿Ha vuelto a ver en alguna ocasión a Alexis Tsipras desde que renunció a su cargo?

—Por supuesto que no. Sólo siento desprecio por él. No tengo nada que decirle. Yo sé que es un mentiroso y él sabe que lo sé. Punto. ¿De qué podríamos hablar?

—¿Considera a Alexis Tsipras un traidor, como mucha gente en Grecia?

—Yo no uso esas palabras. Me conformo con saber que es alguien que será barrido por la Historia, olvidado, tal y como se merece.

Lo de la Historia ya se verá. Pero lo que parece claro, a tenor de las encuestas, es que Tsipras dejará de ser primer ministro. Los sondeos vaticinan que Syriza se verá arrollada hoy en las urnas por el partido conservador Nueva Democracia. La formación de Yannis Varoufakis, por su parte, ahí está, conteniendo la respiración.

«Tenemos algunas encuestas secretas que indican que estamos salvados, que entraremos en el Parlamento. Crucemos los dedos porque así sea», dice Varoufakis.

El 25 que lleva como coletilla tanto su partido griego como su movimiento europeo hacen alusión al año 2025. «Con esa fecha queremos transmitir a los ciudadanos la urgencia que hay. Porque si no hacemos algo antes de 2025 estaremos en un punto de no retorno, Grecia quedará irreparablemente dañada. Este país está perdiendo a sus jóvenes, y cuando un país pierde su reserva de jóvenes se convierte en un país fracasado, sin futuro», advierte.

Y lo mismo aplica a la Unión Europea. «La UE se está derrumbando. Ya ha visto lo que ha pasado en las elecciones europeas: el resultado ha sido un desastre para los progresistas, incluso para la gente de centro. Los únicos a los que la jugada les ha salido increíble es a los fascistas, han sido los partidos del Brexit en toda Europa los que han ganado esas elecciones. Marine Le Pen en Francia, Salvini en Italia, Vox en España... Todo se va a la ruina en varios países a la vez. En 2025 no habrá ninguna Europa que salvar. ¿Vio el otro día los nombramientos que se hicieron de los más altos cargos de la UE? Fue un verdadero regalo para los fascistas, porque, esos nombramientos, de democráticos no tuvieron nada», subraya.

El más mediático ministro de los últimos tiempos se queja de que es víctima de una campaña de acoso y derribo. «En realidad, lo que ha habido y sigue habiendo es un auténtico intento de asesinato. Ese intento de liquidarme empezó en marzo de 2015, yo fui advertido al respecto en Washington, en la Casa Blanca, por un consejero del presidente Obama que me dijo que una semana después iba a empezar una campaña de difamación en mi contra. Y, efectivamente, una semana después empezó. Y sigue hasta hoy. Allá donde voy me acusan de esto, de lo otro. Es una campaña digna de Goebbels: se dedican a decir mentiras enormes sobre mí y a repetirlas sin cesar».

—¿Es quizás por esa campaña por lo que su partido no termina de despegar?

—¿Cómo que no? Nuestro partido lo está haciendo magníficamente bien. Empezamos de cero, nadie nos conocía, todas las televisiones nos han ignorado. Ni siquiera el canal estatal de la televisión griega —y eso que ese canal fue cerrado en 2013 y yo jugué un papel importante en conseguir que se reabriera— me ha invitado una sola vez, ni una sola vez, a ninguno de sus espacios, ni una sola vez. Hoy me han sacado pero sólo porque lidero un partido, y porque la ley exige que hay que dar espacio en la televisión a todos los partidos que concurren a los comicios. Ese es el autoritarismo que afrontamos a diario».

El acoso contra él y su partido, denuncia Varoufakis, también es financiero. «No tenemos dinero, cero, ni un céntimo. Nuestra cuenta bancaria está siempre bloqueada, los bancos llevan a cabo una campaña contra nosotros, así que si intentamos ingresar dinero en la cuenta del partido es prácticamente imposible, no puedes hacer una transferencia vía internet, no podemos usar las tarjetas de crédito, hacer ninguna gestión... Eso lo que hay: somos un partido completamente legal y democrático y nos tienen bloqueados. Estar a punto de entrar en el Parlamento griego en esas circunstancias y encima con Syriza, Nueva Democracia y la troika atacándonos de manera feroz, es un gran logro. Además, una vez que entremos en el Parlamento todo cambiará, estoy seguro».

Varoufakis se pone el casco, se sube a la moto, arranca, acelera y se va.
 

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