Una experta en Historia del traje se carga el estilismo de Letizia (1 Viewer)

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MARTA BOLONIO
“Todos los comentaristas de los atuendos letizianos comparten el mismo servilismo y la misma ignorancia de la historia del traje. Solo conocen el baboseo genuflexo y el halago”. En estos términos se dirige Pilar Baselga a la reina Letizia vía blog. La autora de ‘No morir idiota’ comparte con sus seguidores sus amplios conocimientos sobre moda y lo hace utilizando como ejemplo a la esposa de Felipe VI. Baselga es profesora de historia del traje y actualmente imparte sus clases en una academia después de pasar por el Instituto Europeo de Diseño, el museo Thyssen, el museo del Prado o la escuela diplomática. Su trayectoria avala algunas críticas feroces que lanza hacia doña Letizia y, en conversación con este medio, le pide mayor responsabilidad a la hora de vestir. “¡Es la reina de España, no la mujer de un banquero!”, exclama.


Para Pilar Baselga doña Letizia está completamente desubicada y la gota que ha colmado el vaso en lo que a vestir se refiere ha sido el look que eligió para medirse con Juliana Awada, primera dama de Argentina, en la recepción real celebrada en el palacio de El Pardo. Para aquella ocasión, la consorte escogió un vestido de lentejuelas con rayas verticales negras y blancas. Una decisión que desató las críticas de quien conoce al dedillo el verdadero significado de las rayas. “Aunque hoy sea información que sólo manejan los especialistas, desde siempre las prendas de rayas han sido un signo oprobioso que toda la población entendía: así vestían los presos, los condenados a galeras, los locos, los parias, las brujas, los judíos, los saltimbanquis y los revolucionarios. Una reina jamás puede vestir de rayas, pues se está ridiculizando a ella misma, está tirando por tierra la institución que representa”, explica Baselga.




La reina Letizia y Juliana Awada, en su visita a España. / GTRES
La profesora de historia del traje no duda incluso en comparar a Letizia con una serpiente dado su look. “Es un vestido tubo con escamas, como una funda de serpiente venenosa. La Krait rayada (bulgarus multicinctus) es una de las serpientes más venenosas del mundo. Provoca la muerte en 20 horas y causa daños neurológicos irreversibles. Hasta la naturaleza nos informa que conviene alejarse de los seres que visten rayas”, escribe.


Ejemplar de serpiente Krait rayada.
Sin embargo, para ella esta comparación no es calumniante, sino descriptiva: “Hay mucha incultura y resulta demencial que un diseñador le haga un traje de rayas sin informarse antes. A mí lo que me interesa es la parte antropológica y está claro que su estilista tiene que tener un carácter diplomático. Letizia representa una monarquía que siempre ha sido líder en moda hasta el siglo XVII. Es verdad que el que manda es el poder económico, de ahí que ahora imperen los vaqueros y las camisetas de Estados Unidos, pero eso es un horror. Al margen de eso, Letizia representa a un país y debe ser impecable y no una mujer caprichosa que juega a ser original. Ninguna reina se vestiría de rayas. Doña Sofía jamás se hubiera vestido así porque la raya representa al enemigo del orden y la corrección, la enemiga del establishment”.

A pesar de la dureza de sus palabras, para Baselga la del vestido de rayas no fue la peor elección de la Reina desde que se convirtió en la esposa de Felipe de Borbón. Grabado a fuego en la memoria de Pilar está el look que escogió doña Letizia en mayo de 2016 para visitar el Monasterio de Yuso en San Millán de la Cogolla. “Letizia no puede ponerse un pantalón de cuero y unas sandalias sadomaso para visitar un monasterio. Eso es más propio de ir a la discoteca. ¡No puede ir pidiendo guerra estando casada!”, sentencia.


La reina Letizia, en su visita al Monasterio de San Millán de la Cogolla. / GTRES
Las declaraciones de esta profesora de historia del traje coinciden con la presentación en sociedad de la estilista de cabecera de Letizia. La revista ‘¡Hola!’ presentaba a través de unas fotos a Eva Fernández que desde hace un par de años se encarga de organizar el armario de Su Majestad. Para Baselga es un error que Fernández se deje influenciar por las tendencias y la moda que ilustran las revistas y no tenga en cuenta lo que dice la historia. “Parece que la propia Reina quisiera cargarse la institución. Si lo consigue, le estaré agradecida”, termina.

https://look.okdiario.com/casa-real/2017/03/21/letizia-estilismos-criticas-37141
 

gus

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me gustan los comentarios argumentados de esta especialista y la critica a todos los ignorantes que se atreven a comentar sobre "moda y estilo" sin tener ni pajolera idea ni referencias sobre el tema.
Por fin un poco de cordura y de cultura! El nivel actual de ignorancia y de catetez, en trajes como en gestos impropios, de la Corona probablemente esté haciendo historia. Y para ello tanto monta monta tanto, Flip como Lety.
 

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El problema es que tiene más pinta de periodista alocada en busca de la cámara y la noticia,que de esposa de un "rey".Es inútil pedir peras al olmo,ella no nació para representar con dignidad a nadie,solo a si misma y lo estamos viendo.
 

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Esta mujer vive para la camara, todo su afan es quedar bien ante la camara, por eso la controla con la mirada.
Sigue siendo lo que fue.
No puede cambiar, es demasiado cuadrada.
No acepta la critica, ni siquiera la constructiva.
Si no se hacen las cosas explota.
Tiene un marido sin eggs, un blandengue con ella que elimina su stress con el pueblo, algunas veces su mirada me da miedo.
Asi España no va a cambiar.
Seguiremos siendo, como alguien dijo un pais aceitunero.
 
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MARTA BOLONIO
“Todos los comentaristas de los atuendos letizianos comparten el mismo servilismo y la misma ignorancia de la historia del traje. Solo conocen el baboseo genuflexo y el halago”. En estos términos se dirige Pilar Baselga a la reina Letizia vía blog. La autora de ‘No morir idiota’ comparte con sus seguidores sus amplios conocimientos sobre moda y lo hace utilizando como ejemplo a la esposa de Felipe VI. Baselga es profesora de historia del traje y actualmente imparte sus clases en una academia después de pasar por el Instituto Europeo de Diseño, el museo Thyssen, el museo del Prado o la escuela diplomática. Su trayectoria avala algunas críticas feroces que lanza hacia doña Letizia y, en conversación con este medio, le pide mayor responsabilidad a la hora de vestir. “¡Es la reina de España, no la mujer de un banquero!”, exclama.


Para Pilar Baselga doña Letizia está completamente desubicada y la gota que ha colmado el vaso en lo que a vestir se refiere ha sido el look que eligió para medirse con Juliana Awada, primera dama de Argentina, en la recepción real celebrada en el palacio de El Pardo. Para aquella ocasión, la consorte escogió un vestido de lentejuelas con rayas verticales negras y blancas. Una decisión que desató las críticas de quien conoce al dedillo el verdadero significado de las rayas. “Aunque hoy sea información que sólo manejan los especialistas, desde siempre las prendas de rayas han sido un signo oprobioso que toda la población entendía: así vestían los presos, los condenados a galeras, los locos, los parias, las brujas, los judíos, los saltimbanquis y los revolucionarios. Una reina jamás puede vestir de rayas, pues se está ridiculizando a ella misma, está tirando por tierra la institución que representa”, explica Baselga.




La reina Letizia y Juliana Awada, en su visita a España. / GTRES
La profesora de historia del traje no duda incluso en comparar a Letizia con una serpiente dado su look. “Es un vestido tubo con escamas, como una funda de serpiente venenosa. La Krait rayada (bulgarus multicinctus) es una de las serpientes más venenosas del mundo. Provoca la muerte en 20 horas y causa daños neurológicos irreversibles. Hasta la naturaleza nos informa que conviene alejarse de los seres que visten rayas”, escribe.


Ejemplar de serpiente Krait rayada.
Sin embargo, para ella esta comparación no es calumniante, sino descriptiva: “Hay mucha incultura y resulta demencial que un diseñador le haga un traje de rayas sin informarse antes. A mí lo que me interesa es la parte antropológica y está claro que su estilista tiene que tener un carácter diplomático. Letizia representa una monarquía que siempre ha sido líder en moda hasta el siglo XVII. Es verdad que el que manda es el poder económico, de ahí que ahora imperen los vaqueros y las camisetas de Estados Unidos, pero eso es un horror. Al margen de eso, Letizia representa a un país y debe ser impecable y no una mujer caprichosa que juega a ser original. Ninguna reina se vestiría de rayas. Doña Sofía jamás se hubiera vestido así porque la raya representa al enemigo del orden y la corrección, la enemiga del establishment”.

A pesar de la dureza de sus palabras, para Baselga la del vestido de rayas no fue la peor elección de la Reina desde que se convirtió en la esposa de Felipe de Borbón. Grabado a fuego en la memoria de Pilar está el look que escogió doña Letizia en mayo de 2016 para visitar el Monasterio de Yuso en San Millán de la Cogolla. “Letizia no puede ponerse un pantalón de cuero y unas sandalias sadomaso para visitar un monasterio. Eso es más propio de ir a la discoteca. ¡No puede ir pidiendo guerra estando casada!”, sentencia.


La reina Letizia, en su visita al Monasterio de San Millán de la Cogolla. / GTRES
Las declaraciones de esta profesora de historia del traje coinciden con la presentación en sociedad de la estilista de cabecera de Letizia. La revista ‘¡Hola!’ presentaba a través de unas fotos a Eva Fernández que desde hace un par de años se encarga de organizar el armario de Su Majestad. Para Baselga es un error que Fernández se deje influenciar por las tendencias y la moda que ilustran las revistas y no tenga en cuenta lo que dice la historia. “Parece que la propia Reina quisiera cargarse la institución. Si lo consigue, le estaré agradecida”, termina.

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Vamos a tener que abrirle hilo propio, como a Fidalgo.

Otras perlas de Baselga:

Letizia, anorexia y transhumanismo
4 Julio, 2016 por Pilar Baselga
Paradigma de una sociedad esclava de la autoimagen, sumisa a los patrones del papier couché.

El éxito de mi último artículo sobre la jefa del Estado español, me anima a seguir reflexionando en voz alta sobre esta mujer menuda, anoréxica y con complejo de Cenicienta. Y me interesa ya no como individuo, sino como fenómeno paradigmático de una sociedad diabólica, esclava de la autoimagen y sumisa a los patrones transhumanistas del papier couché, entendiendo aquí diabólico no como un calificativo infamante, sino como, dia-bolo, lo que separa, divide, contrapone, por oposición a simbólico, de sym-bolo, que expresa lo que une, lo que integra y armoniza.

Muchos habíamos quedado seducidos por la joven de mirada franca, nariz importante y mentón decidido, pero en el 2008 Letizia se transformó en una desconocida.

Nuestra sociedad es diabólica porque se sostiene sobre la escisión, la separación, la negación de la posibilidad de una comprensión integradora del Ser y del Universo, siendo lo diabólico lo que nos fragmenta y separa de la Verdad, de nuestra verdad, haciéndonos seres desintegrados, escindidos de nosotros mismos y, en consecuencia, frágiles, miedosos y fáciles de manipular. Letizia es diabólica porque reniega de sí misma, no acepta su cara, su altura, su cuerpo, su origen social, su edad, sus arrugas. Sueña con ser otra: más alta, más lisa, más joven, más elegante, más fina, más sexy. En esto, Letizia es alumna cum laude de su admirada Sra. de Iglesias, de Falcó, de Boyer y de Vargas Llosa, maestra en pasar de una cama a otra sin transición, una maestría que, hay que reconocer, sólo alcanzan las profesionales.

Letizia y el transhumanismo















El logotipo del transhumanismo se asemeja al de Hewlett Packard, y es que esta corporación está detrás de la mayoría de los institutos eugenésicos, como el Guttmacher Institute, especializado en abortos.

El transhumanismo es un movimiento científico contemporáneo, entre filosofía y religión, que considera la naturaleza humana imperfecta y afirma que la tecnología genética, la química y la cirugía pueden darle al ser humano la perfección y la inmortalidad que Dios no le ha dado. Llevan años trabajando sobre el Ciborg (cibernetic organism) y hasta se afirma que han logrado crear híbridos de animales y humanos.















El lector tal vez desconozca el término pero esta nueva religión, financiada por ayudas multimillonarias, ha calado tan hondo en nuestra sociedad que todos entendemos hoy que implantar óvulos fecundados in vitro en una mujer de 60 años o pretender aparentar 40 años cuando se tienen 70 es, no sólo normal, sino legítimo.

El transhumanismo es la eugenesia del Siglo XXI y está detrás de las clínicas especializadas en abortos, discretas y cómodas proveedoras de la materia prima indispensable para la experimentación biogenética, que no ética: fetos humanos, extracción y venta de órganos y tejidos, células madre…

Desde el último tercio del siglo XIX, los eugenistas, primero británicos y estadounidenses, y después nazis, siguen al mando de la creación de modas y logran imponer su ideal de belleza gracias a las estrellas de Hollywood y la publicidad en los medios de comunicación de masas. (ver Propaganda de Edward Bernays).

La estética nazi actual tiene auténtica obsesión por la superioridad de la raza blanca, la blancura, la limpieza extrema, la desinfección, la juventud, la delgadez, la cirugía, la investigación en laboratorio, los químicos. Hacia 1930 se estableció una serie de normas de belleza tan asumidas hoy que ya nadie las discute. La belleza ideal es de raza blanca, ojos claros, mejor rubio que moreno, piernas kilométricas, cuerpo delgado, musculoso y eternamente joven, un look cuyos prototipos fueron las arias andróginas Greta Garbo y Marlene Dietrich, ambas con su toque lesbiano o bisexual, toque que nunca puede faltar en la agenda eugenista. (Para más detalle ver mi conferencia La estética nazi en la actualidad).

Letizia y sus tacones

La moda tiene la fantástica capacidad de convertir en normal, luego aceptable, comportamientos completamente locos y perjudiciales para nuestra imagen y nuestra salud. El traje no es sólo moda, sino que tiene, sobre todo, una dimensión psicológica a nivel individual, sociológica a nivel histórico y antropológica a nivel de civilización, como nos cuenta el espléndido Museo del Traje de Madrid.-En este artículo narro el origen y significado del zapato de tacón occidental, versión cristiana del pie vendado chino.-

Detrás del bottox, la cirugía y los liftings está la aceptación de la superioridad de la juventud sobre la madurez. Y ¿qué superioridad es ésa? Si la juventud es inevitablemente ignorante, y con frecuencia soberbia, desconsiderada, frívola e incauta.

En este paradigma del darwinismo social, donde la persona madura o vieja es rechazada por fea, obsoleta, porque deja de ser “rentable”, se entiende que el ser humano ha venido a este mundo para trabajar, producir, excitar, dar placer y reproducirse, y una vez que ya no lo puede hacer, se lo evita, se lo aparca, deseando que desaparezca lo antes posible. El que se obsesiona por aparentar ser joven, o más joven de lo que es, es que ha comprado este modelo mercantil de Humanidad porque siente que si envejece será dejado de lado por inútil e inservible, La arruga es el camino hacia la obsolescencia de un ser-mercancía, de una Humanidad esclava.

Milenios lleva el ser humano decorándose con joyas, peinados, cintas, plumas, pinturas y afeites y no estoy demonizando aquí el uso tradicional de la barra de labios, la depilación, el peinado, el adorno o el colorete, que acompañan al hombre a lo largo de toda la historia de la Humanidad. Pero sí afirmo que la estética de nuestra sociedad es transhumanista, diabólica porque lleva a la autonegación, y se sostiene en los siguientes pilares: la estética promesa de cama y sus indefectibles zapatos de tacón; la vigorexia, la anorexia, la obsesión por el músculo y el odio de la grasa corporal; y la cirugía estética.















¿Es necesario que la reina de España, casada y con dos niñas, lleve pantalón de cuero y tacones de buscona, en la visita al Monasterio de San Millán, en La Rioja? La lectura que yo hago de esta fotografía es que Letizia, aparte de desear ser más alta, quiere provocar deseo sexual, ya no sólo en su marido, sino en cualquiera que la mire, hasta en los monjes. Por tanto, es un comportamiento de profesional del s*x*, en este caso, de ama sado maso.

“Al hombre se le juzga por lo que puede hacer,

a la mujer por lo que se le puede hacer”

John BERGER, Modos de ver.

La moda de los tacones de 11 cm se ha instaurado porque hemos confundido seducción con provocación, una confusión que alimenta la escisión diabólica a la par que lleva a cada mujer a una actitud de buscona profesional.

Hoy, la mujer es bella en la medida en que es promesa de cama, es decir que promete que se le pueden hacer cosas, y cuantas más cosas parece que se le pueden hacer, más bella será. ¿Y cómo se consigue un cuerpo que provoque deseo universal? Teniendo la mujer un cuerpo ofrecido, provocador, marcando sus formas cual boa constrictor: el cuerpo debe ser neumático y la cara lisa como si fuera una muñeca hinchable. De ahí, el indispensable recurso a la cirugía estética, puesto que ese ideal está en todo peleado con la realidad. La mujer debe mostrarse eternamente joven, cuanto más joven aparenta ser, mejor.

¿Mejor para quién? Para el pedófilo, seguro. Para la cuenta corriente del cirujano, desde luego. El principal enemigo de la belleza ideal transhumanista son, pues, el tiempo y la ley de la gravedad. Ahora bien, que Madame Porcelanosa defienda una estética de piel brillante, lisa e impoluta como un lavabo, se puede entender. Pero pregunto ¿de verdad es tan bello parecerse a un bidet? La lectura simbólica me lleva a sospechar que pueda haber en esta obsesión por la blancura un deseo inconsciente de la filipina de recuperar la pureza virginal tan remotamente perdida.

En el patrón actual de belleza femenina, la focalización erótico-sexual es absoluta. Parece que más allá de la capacidad de seducción erótica, la mujer no es nada. Este hecho, que puede parecer chocante cuando es desvelado, está sin embargo tan plenamente asumido que se expuso con obscenidad en el Museo Thyssen, tal y como describí en este artículo sobre las fotografías de Mario Testino, el fotógrafo de la jet:

“La mujer ideal para Mario Testino es joven, frágil, sumisa, delgada, ociosa y sexualmente dispuesta. La presencia de estas imágenes en este lugar de la alta cultura oficial supone la intronización de un concepto denigrante de mujer, que es valorada y juzgada en función de si tiene un “buen polvo” o no.¨

Letizia y la anorexia















Todos sabemos que Letizia está obsesionada por su apariencia física, como si su Ser se redujera a su aspecto exterior, como si no hubiera vida más allá de las fotografías de la prensa rosa. Atrapada compulsivamente en el aspecto visual de esa carnalidad que odia por no ser perfecta, desde el 2008 no ha cesado de transformar su superficie con las últimas tecnologías de la cirugía estética. Según mi reflexóloga, las innumerables anestesias han acabado por dormir definitivamente su materia gris, logrando alcanzar, como en su maestra Isabel, el electroencefalograma plano.

Con Letizia, el rechazo a sí misma es tan grande que alcanza la autonegación, siendo la anorexia y el aparente “perfeccionismo” que subyace en ella, un desconocido extremo de la soberbia, un pecado mortal, es decir, una pulsión de muerte que se sitúa entre los mitos de Narciso y Ofelia.

Todos queremos, de una manera u otra, gustar y ser queridos. Pero el caso de la anorexia constituye el extremo letal del miedo a no gustar, un miedo que en este punto se ha convertido en una trampa mortal.

La persona anoréxica ha perdido todo control sobre su existencia, está vendida a la opinión ajena, vive sometida a la mirada externa, ya no controla su vida, depende de los demás para definirse, para comprenderse, para vivir, para ser . Y está dispuesta a gustar desapareciendo. Es un tipo extremo de esclavitud consentida. Es aceptar morir con tal de gustar, y para ello se adopta el look Auschwitz, la estética del exterminio -en este caso auto-exterminio-. Al estar obsesionada con la valoración externa, el espejo se convierte en compañero de viaje, un compañero letal. Y aquí aparece la combinación de dos mitos: Ofelia y Narciso.

Ofelia decide suicidarse al no poder soportar la deshonra de amar al asesino de su padre: amor filial y amor a la pareja entran en conflicto pero no se resuelven, no se aceptan, no se integran, sino que se elige la muerte por miedo, pues la deshonra es miedo al qué dirán. Pero para su suicidio, la Ofelia anoréxica roba el arma a Narciso, el espejo, el traidor espejo, creyendo tener en él a un aliado que le va a permitir alcanzar la forma perfecta, cuando de hecho se va a convertir en su peor enemigo. La anoréxica se arriesga a morir en su intento de alcanzar la imaginada, fabricada y esclavizante perfección.

El encanto femenino siempre se basó en la capacidad que tienen algunas mujeres de hacer soñar a los hombres. Los sueños en el pasado hablaban de s*x* pero también de ternura, dulzura, cariño, complicidad… Con la estética promesa de cama sólo hay lugar para sueños de penetración, abuso, morbo y transgresión.

Es obvio que nuestra sociedad hedonista y descerebrada, materialista y estúpida desconoce el cuento de las Mil noches y una noche, como dicen en inglés, cuento que describe cómo la imaginación y talento narrativo de una mujer inteligente, sutil y sorprendente la convierten en la más amada, deseada y valorada entre todas.

Aquí dejo, por hoy, mi reflexión en voz alta sobre el estereotipo nacional de mujer objeto.

Continuará…


miércoles, 30 de marzo de 2016
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Muy lejos queda ya aquella legendaria elegancia española que sedujo a viajeros y poetas en siglos pasados.

El digno porte de los hidalgos, el salero irrepetible de las españolas o la exquisitez de Balenciaga han sido letalmente reemplazados por concejalas que orinan por las calles o se destetan en las capillas, diputados que se besan en la boca o presumen de indumentaria de rastas trogloditas llevando ropa de trabajo (vaqueros) al hemiciclo, tal vez ,para demostrar que ELLOS están TRABAJANDO...

Con elpartido morado pasamos del pragmatismo de la Real Politik para entrar de lleno en la Reality Show Politik


Pero sin duda, lo más insoportable es que alardean de que, con sus modales soeces, toscos o infantiles, y su chaqueterismo sin ideología, están representando al pueblo español.

Yo no sé quién se sentirá representado por ellos, pero desde luego, los compadezco.






Como era de esperar, esta infantil y nefasta falta de educación en la esfera política española no se limita a un puñado de niños mal educados del partido morado, sino que ha alcanzado la jefatura del Estado.

Como prueba de la mala imagen que está dando en el mundo la reina Letizia, invito al lector a que observe con atención este vídeo en el que vemos a los reyes de España en su visita oficial a México.

Al entrar en la biblioteca histórica de Zacatecas, el presidente mexicano Peña Nieto se gira hacia atrás para rogarle a la reina de España que pare de hablar, ya que no estaba atendiendo a la presentación de la ponente. Por qué no te callas, estaría pensando.

En el segundo 0:51 el rey le murmura algo a su mujer que se gira de repente hacia atrás, claramente ofuscada, y se separa del grupo presidencial. Todos esperan a que Letizia vuelva a su lugar para la fotografía protocolaria, pero ella ha decidido boicotear el evento a pesar de estar siendo filmada, es decir, observada por el mundo entero. El rey le ruega se acerque para la fotografía oficial, la niña obedece, pero inmediatamente después se vuelve a separar del grupo presidencial, ninguneando a la ponente, y al presidente mexicano que es su anfitrión, haciéndose la mujer culta interesada en libros antiguos. Felipe intenta hacerla entrar en razón, pero ella sigue con su pataleta de a mí no me regañas, qué te habrás creído. Peña Nieto y su esposa no saben qué hacer. La ponente sigue con su explicación.

En su huida hacia el callejón sin salida de la cabezonería y la estupidez, Letizia se atreve a ¡sacar un libro de la estantería!, infantil comportamiento de una ignorante en libros antiguos que se cree que está en la biblioteca municipal de Alcorcón, lo que obliga a una responsable a correr hacia ella para advertirle que no debe tocarse nada porque son libros muy antiguos, delicados y valiosos, que sólo deben ser manipulados con guantes.

Felipe vuelve a intentar hacerla entrar en razón. Por fin, regresa con la comitiva presidencial, pero en lugar de regresar como si hubiera tenido un despiste, y comportarse de una vez como la primera dama, en el min. 3:07 pasa por delante de todo el mundo sin importarle nada ni nadie.

Toda su actitud demuestra que es una niña maleducada, consentida, creída y desubicada, inconsciente de la tarea que le toca cumplir. Como lo único que conoce de las altas esferas lo ha aprendido leyendo HOLA en la peluquería, cree que formar parte de la realeza se limita a preocuparse por su peinado, sus vestidos y sus zapatos, que es lo que muestran las revistas del corazón.

A estas alturas, esta reina de barrio que gasta tanto dinero y energía en su look debería saber que la elegancia no es sólo el atuendo, sino que también es la actitud amable, el gesto cortés, el comportamiento atento, el trato refinado, la sonrisa cordial, la conversación comedida y el silencio indispensable. Y que las pataletas matrimoniales, las debe guardar para cuando está en su casa.

No se trata aquí de tener o no tener sangre real, que como todos hemos comprobado, no es garantía de decencia u honestidad. Como ya describí en mi comentario sobre la moda actual de la dejadez, el pueblo llano tiene una elegancia innata, que se ha ido pervirtiendo con las modas hippies. Letizia hubiera podido ser el ejemplo de ese pueblo llano español que sabe estar, elegante y digno, sin cursilerías ni remilgos. Pero no, ella también ha caído en la moda del hedonismo caprichoso de una juventud solipsista que pierde la perspectiva de la dimensión histórica que le ha tocado vivir.


El rey de España no debería consentir semejante desprecio a los anfitriones por parte de su mujer. Que esto haya ocurrido demuestra su falta de carácter. Dicen que su padre Juan Carlos le ofreció entregarle el trono a cambio de divorciarse, tal vez esté arrepentido. Aunque, nunca es tarde. Haría un favor a España.
 
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Leti ha demostrado en innumerables ocasiones que la gusta vestirse sexi o por lo menos asi ella lo debe de creer aunque para muchos es mas bien un look de putilla , y eso resulta penoso y vergonzante.

Si aun no sabe el papel que tiene que representar ( el de florero cuyo cometido es sonreir, ir detras del marido y mantener la boquita cerrada) que se vuelta a Valdebernardo...ya vera como no se la va a echar de menos.
 
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El problema es que tiene más pinta de periodista alocada en busca de la cámara y la noticia,que de esposa de un "rey".Es inútil pedir peras al olmo,ella no nació para representar con dignidad a nadie,solo a si misma y lo estamos viendo.
No puedo con ella cuando posando en algún acto se dedica a hacer barridos con la mirada a todas las cámaras, completamente ausente sin hacer caso a las conversaciones, cuando Felipe y el resto tienen una mirada centrada y comentan y sonríen entre ellos.
 
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Me alegro de que en OKdiario hayan rescatado el interesantísimo artículo sobre la vestimenta de Letizia, menos mal que algunos medios van diciendo lo que pensamos muchos y no lo que nos quieren vender.

Pilar Baselga está acertadísima en todos sus comentarios.
 

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