Un edil del PP en Palafolls manda Ada Colau a limpiar suelos

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El señor Félix de Azúa Comella es (fue) un escritor español. Desde 2015 es miembro de la Real Academia Española, cueva antediluviana donde el régimen atesora, con dinero público, degradados escritores adictos. La RAE es una variedad de "puerta giratoria" que premia la fidelidad y compensa el declive intelectual y literario de adictos escribientes. Allí encontramos ejemplos como Perez Reverte, el novio de Isabel Presley, el marqués Vargas Lossa o el mismo Félix de Azúa. Félix tiene asignado el sillón de la letra «H». Una letra, de por sí, muda y de presencia conflictiva e injustificable, si no es en dígrafo. Una verdadera aberración que arrastramos del castellano antiguo y que en pleno siglo XXI aun no ha normalizado. con inteligencia, su utilidad y uso. Es irónico que quienes encuentran dificultades de lógica para su aplicación sean considerados incultos, mientras que quienes debieran reglamentar a conveniencia, buscando la actualización y la eficiencia no hagan nada, excepto cobrar por tiempo libre y ufanarse de sus blasones. Pero así es la España actual. Una España viva, inquieta, inteligente y preparada, sepultada bajo la crosta de este tardo franquismo institucional sustentado con nuestro propio dinero, esfuerzo y privaciones. La España que hiela el corazón. Pues bien, mi gato Felix, cuando deje usted de insultarnos (porque el insulto a una mujer, que sí es una representante votada y elegida por nosotros, es un insulto a todos los demócratas)... cuando deje de insultarnos, digo, haga su trabajo. Déle una función a esa letra inútil y controvertida o hágala desaparecer. Y si no puede, permanezca, como ella: inútil, injustificable y mudo. Cobre por su bajeza y disfrute de su rancia caspocidad. Ese atormentado delirio de algo que se sigue pudriendo. Pero sepa usted que nunca tendrá el honor de vender pescado.
 
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El señor Félix de Azúa Comella es (fue) un escritor español. Desde 2015 es miembro de la Real Academia Española, cueva antediluviana donde el régimen atesora, con dinero público, degradados escritores adictos. La RAE es una variedad de "puerta giratoria" que premia la fidelidad y compensa el declive intelectual y literario de adictos escribientes. Allí encontramos ejemplos como Perez Reverte, el novio de Isabel Presley, el marqués Vargas Lossa o el mismo Félix de Azúa. Félix tiene asignado el sillón de la letra «H». Una letra, de por sí, muda y de presencia conflictiva e injustificable, si no es en dígrafo. Una verdadera aberración que arrastramos del castellano antiguo y que en pleno siglo XXI aun no ha normalizado. con inteligencia, su utilidad y uso. Es irónico que quienes encuentran dificultades de lógica para su aplicación sean considerados incultos, mientras que quienes debieran reglamentar a conveniencia, buscando la actualización y la eficiencia no hagan nada, excepto cobrar por tiempo libre y ufanarse de sus blasones. Pero así es la España actual. Una España viva, inquieta, inteligente y preparada, sepultada bajo la crosta de este tardo franquismo institucional sustentado con nuestro propio dinero, esfuerzo y privaciones. La España que hiela el corazón. Pues bien, mi gato Felix, cuando deje usted de insultarnos (porque el insulto a una mujer, que sí es una representante votada y elegida por nosotros, es un insulto a todos los demócratas)... cuando deje de insultarnos, digo, haga su trabajo. Déle una función a esa letra inútil y controvertida o hágala desaparecer. Y si no puede, permanezca, como ella: inútil, injustificable y mudo. Cobre por su bajeza y disfrute de su rancia caspocidad. Ese atormentado delirio de algo que se sigue pudriendo. Pero sepa usted que nunca tendrá el honor de vender pescado.

Que si, que si, que está mal que azúa mande a Colada a vender pescado, pero esta bien que Bódalo apalee a una embarazada de seis meses.

No la llamo pescadera, la mandó a servir pescado. Jajaja, os gusta manipular, pero para hacerlo bien os falta algo.
 
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Hombreeeee, el ínclito Feluchi de Azúa, ese novelista y poeta de tercera al que hace años que el grandísimo Enrique Vila-Matas observa por el retrovisor mientras Félix se va haciendo chiquitito, chiquitito en la lejanía, y que seguro que se llevó más de un berrinche cuando crítica y público, nacional e internacional, cayeron de rodillas ante el excelso y loco Panero. Vamos, lo que viene siendo un LOOSER, así, en mayúsculas.
 
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Que estemos a la cola no implica que no tengamos accesos, como ya te he comentado. La casa de verano de mis padres no tiene acceso a internet, pero la de invierno sí tiene, y cuentan ambas. Eso sí, tienen el móvil a todas horas, y hay zonas con el wifi gratis. Y que 7,5 millones no tengan acceso a internet implica que 33 millones sí lo tienen. Que hay que saber leer los datos.

Pues sí, en conexiones a Internet por red fija no seremos los primeros, pero en smartphones hace ya catorce meses éramos el number one europeo y en los años ochenta, el segundo productor de software en Europa, así que no parece que seamos tan analfabetos tecnológicos, como escribió alguien unas páginas atrás.

Y respecto a lo de votar para que echen a este académico de la Lengua por exponer de forma correcta y educada su opinión haciendo uso de su derecho a la libertad de expresión, pues no voy a votar, evidentemente, por las razones antes aducidas. Además, los primeros que piden que se vote para esto son también los primeros que piden que se indulte a un tipo violento que no emplea el diálogo, sino el puñetazo y el empujón y no me van para nada los dobles raseros, las dobles varas de medir ni la ley del embudo.

https://es.wikipedia.org/wiki/Edad_de_oro_del_software_español

España, líder europeo en penetración de 'smartphones'
Actualizado: 22/01/2015

España consolidó su liderazgo dentro de los países más relevantes de la Unión Europea en penetración de 'smartphones', con un 81% de teléfonos inteligentes sobre el total de móviles, lo que supone diez puntos por encima de la media, después de crecer cinco puntos en el último año, según la 15ª edición de su informe anual 'La Sociedad de la Información en España'.
http://www.elmundo.es/tecnologia/2015/01/22/54c0965c22601d656b8b456c.html

Y respecto a lo de votar para que echen a este académico de la Lengua por dar de forma muy correcta y educada su opinión haciendo uso de su derecho a la libertad de expresión, pues no voy a votar, evidentemente, por las razones antes aducidas. Además, los primeros que piden que se vote para esto son también los primeros que piden que se indulte a un tipo violento que no emplea el diálogo, sino el puñetazo y el empujón y no me van para nada los dobles raseros, las dobles varas de medir ni la ley del embudo.

En cuanto a la Colau, yo creo que para ser vendedora de pescado hay que ser una mujer con ganas de trabajar, amable, con don de gentes, agradable y simpática. No creo que valga para este trabajo. Opino que lo mejor es que viviera en su casa procurando pasar lo más desapercibida posibe para no molestar a los vecinos del edificio y del barrio o, mejor aún, que se fuera a vivir ella sola a alguna casa aislada por la comarca de Osona o La Garrotxa.
 
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Ya lo siento. Yo entiendo que se puede criticar absolutamente toda la gestión que pueda estar haciendo, faltaría más, como a cualquier otro Alcalde/sa. Pero ser mujer es un hecho biológico, no un escudo, o no debiera serlo, pero tampoco un recurso fácil para acudir al atávico masculino de que sólo servimos para actividades físicas (sean más o menos refinadas). Y presuponemos que al menos, en un intelectual, sobra. Por eso vive y come de tener un pensamiento y un discurso más elaborado. No es que no haya yo oido yo eso en las oficinas, Consejos de Administración y despachos. Pero duele más si la frase viene de alguien que se supone ha pensado (y parece que con buena cabeza) más de cinco minutos en la misma.

Y uff, Pérez a galeras, desde Ben Hur, a nadie. A prisión si se cometen delitos, a la crítica de todo tipo si se es merecedora de ella y al ostracismo si resulta una persona que no tiene demasiado interés.


No me parece que decirle a una mujer que estaría mejor vendiendo pescado sea machista porque es trabajos que siempre han realizado ambos sexos. Otra cosa es decir que d
Deliras si te crees que las académicas son tan subnormales como para considerar machista a alguien por mandar a un político/a a vender pescado.

Naturalmente, porque vender pescado siempre ha sido un trabajo realizado por ambos sexos. Y lo de que se la dicen estas cosas por ser mujer ya está muy visto y demasiado utilizado. Y tampoco cuela, excepto para [email protected] que no tienen mejores argumentos para defenderse. A Carmena o a Aguirre se las critica por bastantes cosas, pero nadie las dice que mejor se dediquen a hacer trabajos menos cualificados que los que llevan a cabo, así que el argumento del machismo no vale.
 
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Félix de Azúa: "A Ada Colau las pescaderas deben de parecerle algo espantoso, porque le ha dolido mucho"
Escritor, filósofo y académico. Félix de Azúa: aquel capaz de hacer a hablar a la hache -para muchos muda-. Envuelto en una polémica por sus palabras críticas contra Ada Colau, conversa con Vozpópuli sobre el fin de las ideologías. Y sobre muchas otras cosas más.

En una sociedad donde el poeta ya no es la voz de tribu, en la que la novela y el ensayo se han convertido solo en mercancía o en la que la abolición de los sombreros se ha llevado consigo la “vieja costumbre occidental de pensar”, Félix de Azúa (Barcelona, 1944) nada a contracorriente. Lleva años haciéndolo, incluso desde Mansura, la que él llamó su primera novela en condiciones y en la que narra una cruzada que podría ser la de todos. Hace poco menos de un mes, el escritor y pensador barcelonés ingresó en la Real Academia Española de la Lengua, lo hizo dando voz a una letra que dábamos por muda. Pero no: la hache recupera sonido justo cuando Azúa ocupa el sillón que correspondió al medievalista Martín de Riquer. Envuelto en una polémica por sus recientes críticas a Ada Colau, alcaldesa de Barcelona, Azúa concede una entrevista a Vozpópuli. La ocasión parecía propicia para preguntar su posición al respecto: "A Ada Colau las pescaderas deben de parecerle algo espantoso, porque le ha dolido mucho", respondió.

Envuelto en una polémica por sus recientes críticas a Ada Colau, alcaldesa de Barcelona, Azúa concede una entrevista a Vozpópuli
Félix de Azúa, el que vio en el Mayo Francés los fuegos artificiales de un mundo crepuscular. Él, a quien le suenan a viejo todos los progresismos y que cree que somos primitivos de nuestra época, da brazadas en dirección contraria a las felicidades colectivas. A él, aFélix de Azúa, hemos ido a preguntar algunas perplejidades. El autor El aprendizaje de la decepcióno Historia de un idiota contada por él mismo ofrece una instantánea cultural de su generación –la última que tuvo maestros, escribió-. Porque Azúa es -acaso como Hegel- el combate... Uno que ocurre en el forcejeo natural del escarmiento que propicia la experiencia y la lucidez. Ha llegado Azúa entonces a la RAE, para convertir la hache en un trueno. Contra todo reblandecimiento, sus palabras.

-Félix de Azúa, un novísimo en la Real Academia Española de la Lengua. Si le hubiesen dicho eso en 1975 igual y se echaba a reír.

-En aquel entonces, era la Academia de Franco. Entre lagente que había dentro, algunos se podían leer, pero otros eran figurones del franquismo sin menor interés. Todos considerábamos aquello como una casa de fantasmas. Eso ha ido cambiando. Hoy los académicos son profesionales. Gente sin más ambición que la de trabajar sobre el idioma. La Academia es una institución que debería ser básica dentro del sistema cultural español, porque si algo tiene valor en este país es el español, al menos porque lo compartimos con 500 millones de personas. Aunque sólo fuera por eso, la Academia debería ser un pilar, un núcleo muy fuerte de la cultura. Pero no lo es. Las autoridades españolas nunca han tenido demasiado interés en estas cosas de la cultura y la lengua. Nuestra clase política es muy poco educada y por tanto las cosas de la cultura y la lengua les quedan muy lejos. Consideran que estas cosas no tienen mayor importancia. La Academia tiene ayudas, pero son muy pequeñitas si se compara con las que se da a otras actividades, como el fútbol. Pero no hay que quejarse. Hay que trabajar y no quejarse.

"En aquel entonces, la Academia era otra cosa. Era la Academia de Franco. Eso ha ido cambiando"
-Hay una vocación de renovación en la Academia, no solo por el relevo natural sino por su composición en general. ¿Cuándo ocurrió el punto de inflexión?

-Hace ya tiempo que ocurre. Unas de las primeras sorpresas que se llevó mi generación, mi círculo de amigos, fue el ingreso de Pere Gimferrer. Era muy joven cuando entró, era catalán… Ahí fue cuando comenzamos a pensar: algo está cambiando. Ahora hay muchos escritores, cosa que antes no ocurría. La Academia cada día está mejor representada, en el sentido de que cada día hay más gente que piensa y trabaja sobre el lenguaje desde un punto de vista democrático, que representa a una amplia parte de la población y no solo a cuatro científicos o filólogos.

- Usted dijo en su discurso: la Academia es popular. ¿Qué lo hace pensar eso?

-Me refería a que a la gente todavía le importa la Academia. No ocurre lo mismo con las academias de Medicina, San Fernando, la de las Ciencias Morales y Políticas. La lengua es un elemento popular entre la gente, y no hablo de universitarios, hablo de gente normal. La cantidad de concursos que hay sobre el lenguaje y palabras. La cantidad de personas que siguen esos programas es alta. La Academia es popular en el sentido objetivo: las consultas en línea a la RAE son impresionantes, por millones.

"En la Academia cada día hay más gente que piensa y trabaja sobre el lenguaje desde un punto de vista democrático"
- La RAE asegura que el diccionario no corrige el habla, pero igualmente hay determinados colectivos que piden cambiar expresiones machistas o racistas.

-La Academia se encarga de tomar el pulso del lenguaje tal. El trabajo de la Academia no es corregir a la gente si habla mal o bien, sino dar un retrato de cómo habla una sociedad en un momento determinado.

-Mencionó en su discurso de ingreso Mansura, una novela que recrea la crónica medieval de la séptima cruzada, encabezada por el rey francés Luis IX. En algunas ocasiones ha dicho que es una alegoría del fracaso. ¿En cuál cruzada ha fracasado usted?

-En la cruzada de mi generación. El símbolo más conocido es Mayo del 68, aunque se extiende hasta los setenta. Hubo un auténtico levantamiento, sobre todo juvenil y urbano; en las universidades. Donde tuvo un efecto más espectacular fue en París, pero se produjo en Alemania, Italia, Estados Unidos, incluso en España. Esa fue nuestra cruzada. Coincidían un conjunto de batallas. Una de ellas era política, contra una clase social que se había mineralizado tras la segunda guerra mundial y que iba a transformarse muy rápidamente. Pero también había otras: las reivindicaciones sexuales, las feministas, las drogas, las comunas. Todas fracasaron.

-¿En qué sentido?

-Las drogas condujeron a la muerte a mucha gente, la revolución sexual produjo más tristeza que placer, la revolución política terminó con una mayoría absoluta de De Gaulle en Francia. Lo que en verdad transformó a la sociedad no fue una revolución política, fue una revolución técnica. La revolución sexual ocurrió debido a la píldora, no gracias a las protestas juveniles. La vida laboral de las mujeres se resolvió de la misma manera, pero no fue por las revueltas estudiantiles. Nosotros lo vivimos como una cruzada, un poco como ahora lo viven los de Podemos, pero el fracaso fue absoluto.

El Mayo del 68 fue la cruzada de mi generación, pero fracasamos... dice Félix de Azúa
-En Autobiografía sin papel dice que el Mayo del 68 eran los fuegos artificiales de un mundo que llegaba a su fin. ¿Es Félix de Azúa un pesimista?

-No es pesimismo. La vida cambió no sólo por las ideologías que teníamos (todos éramos comunistas), sino porque apareció la tele, el teléfono móvil, luego Internet. Ahora vivimos algo parecido. A nuestra sociedad la técnica le ha quedado pequeña. Es una vida muy asfixiada, sobre todo políticamente: ver las mismas caras, opinando de los mismos problemas, en los mismos programas, repitiendo los mismos tópicos. Hay algo muerto en la sociedad política en la que vivimos, pero eso no lo va a remediar la ideología, lo hará la técnica. Como pasó en los años cuarenta o sesenta, va a aparecer un elemento técnico que nos va a cambiar la vida.

-Sin embargo, aunque las ideologías han dejado de existir y muchas certezas se vinieron abajo, hay una especie de nostalgia. ¿La sociedad vive hoy un narcisismo, una egolatría infantil?

-Nuestra sociedad es enormemente gregaria. Muy colectivista. Muy niveladora. La gente se mueve por grandes rebaños y esos grupos se mueven por fenómenos espectaculares. Es un viejo asunto: la sociedad del espectáculo. Ya no hay política, sino espectáculo político y los ciudadanos ya no tienen criterio propio ni una responsabilidad, se han convertido en pequeños grupos que se integran en las nebulosas de la queja. El problema en una sociedad es cuando la política queda reducida exclusivamente a la reivindicación del agravio. Se convierte en una sociedad infantil, que lo único que hace es llorar.

"El problema en una sociedad es cuando la política queda reducida exclusivamente a la reivindicación del agravio"
-¿Usted se relee?

-No, nunca. Ni siquiera para la reedición de un libro.

-Se lo pregunto porque la figura del "idiota" aparece muy pronto en su obra. ¿Cómo ha cambiado su percepción del idiota como concepto?

-El idiota es la versión laica de la cruzada. Un idiota era una pobre persona que creía en todas las promesas de felicidad. Le prometían la revolución proletaria y que todos seríamos felices y se la creía. Le prometían la revolución a través de las drogas y se la creía. Y así todas y cada una de las revoluciones; se las creía todas. Poco a poco, con el paso del tiempo, aquel que creyó, se dio cuenta de que era un imbécil. Creerse las promesas colectivistas es propio de imbéciles o, incluso siendo más fuerte, se puede decir que aquellos que creen que su propia felicidad depende de las ideologías es gente con muy poca cabeza. No ha cambiado nada. El imbécil actual sigue siendo el mismo imbécil de mi época.

-¿A qué se debe? ¿A la desmemoria? ¿Es producto del relevo de la vida? ¿Los más jóvenes no han vivido el escarmiento de las generaciones anteriores?

-Hay una razón de peso: la educación ha sido destruida. Los chicos pequeños no aprenden nada en el colegio o los institutos. Aprenden ideología, sobre todo en algunos lugares pre-fascistas como Cataluña, donde se les enseña el espíritu nacional y a odiar al enemigo. Las escuelas técnicas funcionan muy bien, pero las universidades... Las facultades de humanidades habría que cerrarlas. Ya no tienen ninguna función.

"Las facultades de humanidades habría que cerrarlas. Ya no tienen ninguna función"
-¿Realmente cree lo que está diciendo?

-Sí. Claro.

-¿Y me dice usted que no hay pesimismo o descreimiento en sus palabras?

-Creer en las promesas políticas es signo de inmadurez intelectual. Llevamos ya 20 años de democracia a la española. No se parece en nada a la democracia inglesa, francesa o alemana. Es un espectáculo. La democracia española no es real y si quiere ponerlo como titular, pues puede ponerlo así. ¿Pesimista yo? No. ¿Por qué tendría que ser pesimista? Es el análisis de una realidad.

-Una determinada creación o un tipo pensamiento forma parte de la sociedad que lo produce. Y hoy se vive con una sensación de cataclismo, incluso de orfandad. Como si nada hubiese servido.

-Si usted revisa la literatura alemana de los años 30, encontrará lo mismo: una sensación de agobio que ellos mismos no percibían y que anunciaba la toma del poder por los nazis, el Holocausto y el espanto de la segunda guerra mundial. Es muy posible que estemos ante algo similar, en unos de esos momentos de absoluta incapacidad de salir del agujero. Y sobre lo que decía del pesimismo… Si yo sobreviví al franquismo, ¿cómo no voy a poder sobrevivir a esto? Esta época es tan absolutamente idiotacomo la franquista, pero están los amigos, las lecturas, los circuitos secretos, los sistemas de supervivencia.

-¿Se siente usted solo?

-¡Qué va, tengo una cantidad de amigos y de relaciones, y una mujer deliciosa y una hija que es una divinidad!



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-Me refiero a una soledad intelectual, incluso generacional. ¿No echa de menos una época en donde existían editores como Barral o poetas como Gil de Biedma?

-Todavía en esos tiempos había unos refugios de la inteligencia bastante amplios. Yo estudié en París. Con Foucault, con Deleuze, con Derridáantes de que fueran los personajes públicos en que se convirtieron. Pero todo eso ha sido destruido. De la cultura Occidental solo quedan ruinas. Nos queda el pasado, pero el presente son ruinas. Todo lo que hoy se presenta como novedades son de nuestra época: un texto de Foucault que ha aparecido, una reedición… No hay nada nuevo. Eso no produce ningún dolor, ni preocupación. Lo que puedes hacer es refugiarte en cierta subversión.

-¿Qué piensa del hecho de que en el enfrentamiento entre Occidente y Oriente el eslabón más débil sea Francia? La sociedad que se adelantó y propició la modernidad sufre no sólo ataques sino los efectos de sus contradicciones. En como si en su propia naturalezallevara la dinamita de la desaparición…

-La dinamita son los 7 millones de islamistas que viven ahí. Pero esa ha sido una convivencia que ha durado muchos años y ahora ha terminado. Y cuando un animal muere llegan los necrófagos, que pueden ser buitres, escarabajos o bacterias. El hecho es que Europa está moribunda y nos están llegando toda suerte de coprófagos de los que no sabemos defendernos. Vendrá un cambio. Va a aparecer. Igual que el ferrocarril cambió la Europa posterior a Napoleón (cambió las costumbres, los husos, apareció el turismo), algo así va a suceder.

"La militancia ideológica está completamente superada: no sirve para nada"
-A la luz de esta conversación, toda militancia ideológica parece superada.

-La militancia ideológica está completamente superada en el sentido de que no sirve para nada. Las transformaciones sociales se producen por sí mismas, son transformaciones técnicas, los humanos participan poco, en cosas muy pequeñas (ayudar a uno, impedir una injusticia) pero ese cambio transversal lo hace la técnica. Las cosas generales y abstractas… incluso no me las creo. Hemos visto persecuciones por misoginia que no afectan, por ejemplo, a los centros islámicos. ¿Cómo puedo tomarme en serio los movimientos feministas que no le tocan un pelo al Islam?

-Está usted dejando por fuera a cientos de mujeres que lo intentan dentro de las propias sociedades musulmanas.

-Me refiero aquí. No allí. Ya sé que allí las mujeres están luchando como pueden. Estas protestas feministas feroces, jamás he visto que pongan en la puerta de una mezquita para pedir que las mujeres sean iguales que los hombres.

-Espere, este tema es bastante complicado y no sé si…

-Claro que es complicado, por eso es divertido.

"La única salvación que conozco es individual", dice Félix de Azúa
-Existe un feminismo revanchista que desdice del de las feministas del XIX y XX, que pedían la igualdad. Pero hubo mujeres, y voy a citar su época, que consiguieron abrirse paso en una sociedad como la franquista: Esther Tusquets, Carmel Balcells…

-Insisto una vez más. Se lo he dicho en tres o cuatro ocasiones. La única salvación que conozco es individual. Esther Tusquets, Carmen Balcells, Rosa Regás… hubo centenares de miles de mujeres que supieron defenderse. Tenían talento y sabían cómo plantearlo. A lo que me refiero es esos movimientos gregarios que no arriesgan absolutamente nada. Le pongo un caso: la portavoz del Ayuntamiento de Madrid. Esta señora que entró con otras en la capilla de la Universidad al grito de El Vaticano no nos deja comernos la almeja o Volveréis a arder como en el 36. Eso por cierto es un error, fue en 1931 cuando quemaron las iglesias, pero da igual… son completamente analfabetas. Estas chicas, ¿harían lo mismo en una mezquita? Yo no lo creo. Lo hacen allí porque saben que no les va a pasar nada y que las van a aplaudir.

-Me veo obligada a preguntar por sus declaraciones sobre Ada Colau. ¿Es usted machista? ¿Es usted clasista?

-En la entrevista lo que decía es que Ada Colau no tiene preparación para llevar una ciudad de 4 millones de habitantes. Por eso dije que le vendría mejor estar en un puesto de pescadera, pero a ella las pescaderas deben de parecerle algo espantoso, porque le ha dolido mucho. Pude haber dicho verdulera, que debería de trabajar a en un puesto de verduras, o en una zapatería. Pero eso le ha molestado mucho. Es ella quien ha humillado a las pescaderas. No yo. Por otro lado, lo del clasismo… pero, qué clases sociales conoce esa mujer. Y lo de la misoginia… ¿Qué entenderá por misoginia una mujer que apenas tiene estudios? La Colau, como muchas otras de su especie, no es feminista, es mujerista, que es muy distinto. Cualquiera que le diga: ‘Señora Colau, usted es inútil’, ella responderá diciendo que eso es misoginia.


http://vozpopuli.com/ocio-y-cultura...erle-algo-espantoso-porque-le-ha-dolido-mucho
 
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Un concejal de Ciutadans llama ahora "merluza" a Colau

Las 'hostilidades del pescado' que inició la semana pasada el escritor y miembro de la RAE Félix de Azúa ("Ada Colau debería estar sirviendo en un puesto de pescado", soltó) han encontrado un nuevo actor en el concejal de Ciutadans en Sitges Miguel Ángel Bastenier. Con la foto que la propia Colau había colgado en su twitter para responder a De Azúa, acompañada de tres pescaderas en el mercado de la Concepció, Bastenier retuiteó: "Tres pescaderas... y la "merluza" #adacolau". La llamó tonta.

���� Tres pescaderas...y la "merluza"#adacolau pic.twitter.com/Ax47BD01S5

— M.Ángel Bastenier (@MABastenier001) April 2, 2016

MACHISMO Y CLASISMO
"Una ciudad civilizada y europea como Barcelona tiene como alcaldesa a Colau, una cosa de risa", había declarado De Azúa en una entrevista con la revista Tiempo. "Una mujer que debería estar sirviendo en un puesto de pescado. No tiene ni idea de cómo se lleva una ciudad ni le importa, lo único que le importa es cambiar los nombres de las calles". El escritor barcelonés seguía los pasos del concejal del PP en Palafolls Óscar Bermán, quien semanas atrás había opinado que Colau debería estar "limpiando suelos".

Colau tardó poco en responder al exabrupto del real académico. A través de Twitter, acusó de "machismo y clasismo" al escritor e ironizó: "En las futuras definiciones de machismo y clasismo de la RAE, podrá citarse a sí mismo". Al día siguiente, de buena mañana, se dio una vuelta por el mercado y se hizo fotos con varias pescaderas.

http://www.elperiodico.com/es/notic...gel-bastenier-llama-merluza-ada-colau-5024443
 
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En un país serio, responsable y verdaderamente demócrata, este concejalucho con ínfulas ya estaría cesado de su cargo y expulsado, tanto de su partido como del ejercicio político. No es una persona capacitada para ser representante público de nadie, pero esto es España, un país donde las infamias, las calumnias, los ataques personales más salvajes, la maldad en estado puro y los corruptos campan a sus anchas como si nada ocurriese.
Gracias por retratar tan bien a los líderes de Podemos con el faltón de Pablo Iglesias a la cabeza. De verdad no hay que ser tan sectaria y ver solo la paja en los que no
opinan como tu y exculpar todas las barrabasadas de Podemos.
 
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Ejercer la libertad de expresión,es una libertad y un derecho responsable.Cuando se acude a ella para mancillar,difamar a otros,pasa a ser una perversión del mal uso de la libertad de expresión.Hay una linea muy fina ,que si se traspasa se convierte en libertinaje.Cuando un cargo público se permite expresar su "expresión de rechazo y odio" hacia otro.Está insultándose a si mismo.
 
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Félix de Azúa: "A Ada Colau las pescaderas deben de parecerle algo espantoso, porque le ha dolido mucho"
Escritor, filósofo y académico. Félix de Azúa: aquel capaz de hacer a hablar a la hache -para muchos muda-. Envuelto en una polémica por sus palabras críticas contra Ada Colau, conversa con Vozpópuli sobre el fin de las ideologías. Y sobre muchas otras cosas más.

En una sociedad donde el poeta ya no es la voz de tribu, en la que la novela y el ensayo se han convertido solo en mercancía o en la que la abolición de los sombreros se ha llevado consigo la “vieja costumbre occidental de pensar”, Félix de Azúa (Barcelona, 1944) nada a contracorriente. Lleva años haciéndolo, incluso desde Mansura, la que él llamó su primera novela en condiciones y en la que narra una cruzada que podría ser la de todos. Hace poco menos de un mes, el escritor y pensador barcelonés ingresó en la Real Academia Española de la Lengua, lo hizo dando voz a una letra que dábamos por muda. Pero no: la hache recupera sonido justo cuando Azúa ocupa el sillón que correspondió al medievalista Martín de Riquer. Envuelto en una polémica por sus recientes críticas a Ada Colau, alcaldesa de Barcelona, Azúa concede una entrevista a Vozpópuli. La ocasión parecía propicia para preguntar su posición al respecto: "A Ada Colau las pescaderas deben de parecerle algo espantoso, porque le ha dolido mucho", respondió.

Envuelto en una polémica por sus recientes críticas a Ada Colau, alcaldesa de Barcelona, Azúa concede una entrevista a Vozpópuli
Félix de Azúa, el que vio en el Mayo Francés los fuegos artificiales de un mundo crepuscular. Él, a quien le suenan a viejo todos los progresismos y que cree que somos primitivos de nuestra época, da brazadas en dirección contraria a las felicidades colectivas. A él, aFélix de Azúa, hemos ido a preguntar algunas perplejidades. El autor El aprendizaje de la decepcióno Historia de un idiota contada por él mismo ofrece una instantánea cultural de su generación –la última que tuvo maestros, escribió-. Porque Azúa es -acaso como Hegel- el combate... Uno que ocurre en el forcejeo natural del escarmiento que propicia la experiencia y la lucidez. Ha llegado Azúa entonces a la RAE, para convertir la hache en un trueno. Contra todo reblandecimiento, sus palabras.

-Félix de Azúa, un novísimo en la Real Academia Española de la Lengua. Si le hubiesen dicho eso en 1975 igual y se echaba a reír.

-En aquel entonces, era la Academia de Franco. Entre lagente que había dentro, algunos se podían leer, pero otros eran figurones del franquismo sin menor interés. Todos considerábamos aquello como una casa de fantasmas. Eso ha ido cambiando. Hoy los académicos son profesionales. Gente sin más ambición que la de trabajar sobre el idioma. La Academia es una institución que debería ser básica dentro del sistema cultural español, porque si algo tiene valor en este país es el español, al menos porque lo compartimos con 500 millones de personas. Aunque sólo fuera por eso, la Academia debería ser un pilar, un núcleo muy fuerte de la cultura. Pero no lo es. Las autoridades españolas nunca han tenido demasiado interés en estas cosas de la cultura y la lengua. Nuestra clase política es muy poco educada y por tanto las cosas de la cultura y la lengua les quedan muy lejos. Consideran que estas cosas no tienen mayor importancia. La Academia tiene ayudas, pero son muy pequeñitas si se compara con las que se da a otras actividades, como el fútbol. Pero no hay que quejarse. Hay que trabajar y no quejarse.

"En aquel entonces, la Academia era otra cosa. Era la Academia de Franco. Eso ha ido cambiando"
-Hay una vocación de renovación en la Academia, no solo por el relevo natural sino por su composición en general. ¿Cuándo ocurrió el punto de inflexión?

-Hace ya tiempo que ocurre. Unas de las primeras sorpresas que se llevó mi generación, mi círculo de amigos, fue el ingreso de Pere Gimferrer. Era muy joven cuando entró, era catalán… Ahí fue cuando comenzamos a pensar: algo está cambiando. Ahora hay muchos escritores, cosa que antes no ocurría. La Academia cada día está mejor representada, en el sentido de que cada día hay más gente que piensa y trabaja sobre el lenguaje desde un punto de vista democrático, que representa a una amplia parte de la población y no solo a cuatro científicos o filólogos.

- Usted dijo en su discurso: la Academia es popular. ¿Qué lo hace pensar eso?

-Me refería a que a la gente todavía le importa la Academia. No ocurre lo mismo con las academias de Medicina, San Fernando, la de las Ciencias Morales y Políticas. La lengua es un elemento popular entre la gente, y no hablo de universitarios, hablo de gente normal. La cantidad de concursos que hay sobre el lenguaje y palabras. La cantidad de personas que siguen esos programas es alta. La Academia es popular en el sentido objetivo: las consultas en línea a la RAE son impresionantes, por millones.

"En la Academia cada día hay más gente que piensa y trabaja sobre el lenguaje desde un punto de vista democrático"
- La RAE asegura que el diccionario no corrige el habla, pero igualmente hay determinados colectivos que piden cambiar expresiones machistas o racistas.

-La Academia se encarga de tomar el pulso del lenguaje tal. El trabajo de la Academia no es corregir a la gente si habla mal o bien, sino dar un retrato de cómo habla una sociedad en un momento determinado.

-Mencionó en su discurso de ingreso Mansura, una novela que recrea la crónica medieval de la séptima cruzada, encabezada por el rey francés Luis IX. En algunas ocasiones ha dicho que es una alegoría del fracaso. ¿En cuál cruzada ha fracasado usted?

-En la cruzada de mi generación. El símbolo más conocido es Mayo del 68, aunque se extiende hasta los setenta. Hubo un auténtico levantamiento, sobre todo juvenil y urbano; en las universidades. Donde tuvo un efecto más espectacular fue en París, pero se produjo en Alemania, Italia, Estados Unidos, incluso en España. Esa fue nuestra cruzada. Coincidían un conjunto de batallas. Una de ellas era política, contra una clase social que se había mineralizado tras la segunda guerra mundial y que iba a transformarse muy rápidamente. Pero también había otras: las reivindicaciones sexuales, las feministas, las drogas, las comunas. Todas fracasaron.

-¿En qué sentido?

-Las drogas condujeron a la muerte a mucha gente, la revolución sexual produjo más tristeza que placer, la revolución política terminó con una mayoría absoluta de De Gaulle en Francia. Lo que en verdad transformó a la sociedad no fue una revolución política, fue una revolución técnica. La revolución sexual ocurrió debido a la píldora, no gracias a las protestas juveniles. La vida laboral de las mujeres se resolvió de la misma manera, pero no fue por las revueltas estudiantiles. Nosotros lo vivimos como una cruzada, un poco como ahora lo viven los de Podemos, pero el fracaso fue absoluto.

El Mayo del 68 fue la cruzada de mi generación, pero fracasamos... dice Félix de Azúa
-En Autobiografía sin papel dice que el Mayo del 68 eran los fuegos artificiales de un mundo que llegaba a su fin. ¿Es Félix de Azúa un pesimista?

-No es pesimismo. La vida cambió no sólo por las ideologías que teníamos (todos éramos comunistas), sino porque apareció la tele, el teléfono móvil, luego Internet. Ahora vivimos algo parecido. A nuestra sociedad la técnica le ha quedado pequeña. Es una vida muy asfixiada, sobre todo políticamente: ver las mismas caras, opinando de los mismos problemas, en los mismos programas, repitiendo los mismos tópicos. Hay algo muerto en la sociedad política en la que vivimos, pero eso no lo va a remediar la ideología, lo hará la técnica. Como pasó en los años cuarenta o sesenta, va a aparecer un elemento técnico que nos va a cambiar la vida.

-Sin embargo, aunque las ideologías han dejado de existir y muchas certezas se vinieron abajo, hay una especie de nostalgia. ¿La sociedad vive hoy un narcisismo, una egolatría infantil?

-Nuestra sociedad es enormemente gregaria. Muy colectivista. Muy niveladora. La gente se mueve por grandes rebaños y esos grupos se mueven por fenómenos espectaculares. Es un viejo asunto: la sociedad del espectáculo. Ya no hay política, sino espectáculo político y los ciudadanos ya no tienen criterio propio ni una responsabilidad, se han convertido en pequeños grupos que se integran en las nebulosas de la queja. El problema en una sociedad es cuando la política queda reducida exclusivamente a la reivindicación del agravio. Se convierte en una sociedad infantil, que lo único que hace es llorar.

"El problema en una sociedad es cuando la política queda reducida exclusivamente a la reivindicación del agravio"
-¿Usted se relee?

-No, nunca. Ni siquiera para la reedición de un libro.

-Se lo pregunto porque la figura del "idiota" aparece muy pronto en su obra. ¿Cómo ha cambiado su percepción del idiota como concepto?

-El idiota es la versión laica de la cruzada. Un idiota era una pobre persona que creía en todas las promesas de felicidad. Le prometían la revolución proletaria y que todos seríamos felices y se la creía. Le prometían la revolución a través de las drogas y se la creía. Y así todas y cada una de las revoluciones; se las creía todas. Poco a poco, con el paso del tiempo, aquel que creyó, se dio cuenta de que era un imbécil. Creerse las promesas colectivistas es propio de imbéciles o, incluso siendo más fuerte, se puede decir que aquellos que creen que su propia felicidad depende de las ideologías es gente con muy poca cabeza. No ha cambiado nada. El imbécil actual sigue siendo el mismo imbécil de mi época.

-¿A qué se debe? ¿A la desmemoria? ¿Es producto del relevo de la vida? ¿Los más jóvenes no han vivido el escarmiento de las generaciones anteriores?

-Hay una razón de peso: la educación ha sido destruida. Los chicos pequeños no aprenden nada en el colegio o los institutos. Aprenden ideología, sobre todo en algunos lugares pre-fascistas como Cataluña, donde se les enseña el espíritu nacional y a odiar al enemigo. Las escuelas técnicas funcionan muy bien, pero las universidades... Las facultades de humanidades habría que cerrarlas. Ya no tienen ninguna función.

"Las facultades de humanidades habría que cerrarlas. Ya no tienen ninguna función"
-¿Realmente cree lo que está diciendo?

-Sí. Claro.

-¿Y me dice usted que no hay pesimismo o descreimiento en sus palabras?

-Creer en las promesas políticas es signo de inmadurez intelectual. Llevamos ya 20 años de democracia a la española. No se parece en nada a la democracia inglesa, francesa o alemana. Es un espectáculo. La democracia española no es real y si quiere ponerlo como titular, pues puede ponerlo así. ¿Pesimista yo? No. ¿Por qué tendría que ser pesimista? Es el análisis de una realidad.

-Una determinada creación o un tipo pensamiento forma parte de la sociedad que lo produce. Y hoy se vive con una sensación de cataclismo, incluso de orfandad. Como si nada hubiese servido.

-Si usted revisa la literatura alemana de los años 30, encontrará lo mismo: una sensación de agobio que ellos mismos no percibían y que anunciaba la toma del poder por los nazis, el Holocausto y el espanto de la segunda guerra mundial. Es muy posible que estemos ante algo similar, en unos de esos momentos de absoluta incapacidad de salir del agujero. Y sobre lo que decía del pesimismo… Si yo sobreviví al franquismo, ¿cómo no voy a poder sobrevivir a esto? Esta época es tan absolutamente idiotacomo la franquista, pero están los amigos, las lecturas, los circuitos secretos, los sistemas de supervivencia.

-¿Se siente usted solo?

-¡Qué va, tengo una cantidad de amigos y de relaciones, y una mujer deliciosa y una hija que es una divinidad!



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-Me refiero a una soledad intelectual, incluso generacional. ¿No echa de menos una época en donde existían editores como Barral o poetas como Gil de Biedma?

-Todavía en esos tiempos había unos refugios de la inteligencia bastante amplios. Yo estudié en París. Con Foucault, con Deleuze, con Derridáantes de que fueran los personajes públicos en que se convirtieron. Pero todo eso ha sido destruido. De la cultura Occidental solo quedan ruinas. Nos queda el pasado, pero el presente son ruinas. Todo lo que hoy se presenta como novedades son de nuestra época: un texto de Foucault que ha aparecido, una reedición… No hay nada nuevo. Eso no produce ningún dolor, ni preocupación. Lo que puedes hacer es refugiarte en cierta subversión.

-¿Qué piensa del hecho de que en el enfrentamiento entre Occidente y Oriente el eslabón más débil sea Francia? La sociedad que se adelantó y propició la modernidad sufre no sólo ataques sino los efectos de sus contradicciones. En como si en su propia naturalezallevara la dinamita de la desaparición…

-La dinamita son los 7 millones de islamistas que viven ahí. Pero esa ha sido una convivencia que ha durado muchos años y ahora ha terminado. Y cuando un animal muere llegan los necrófagos, que pueden ser buitres, escarabajos o bacterias. El hecho es que Europa está moribunda y nos están llegando toda suerte de coprófagos de los que no sabemos defendernos. Vendrá un cambio. Va a aparecer. Igual que el ferrocarril cambió la Europa posterior a Napoleón (cambió las costumbres, los husos, apareció el turismo), algo así va a suceder.

"La militancia ideológica está completamente superada: no sirve para nada"
-A la luz de esta conversación, toda militancia ideológica parece superada.

-La militancia ideológica está completamente superada en el sentido de que no sirve para nada. Las transformaciones sociales se producen por sí mismas, son transformaciones técnicas, los humanos participan poco, en cosas muy pequeñas (ayudar a uno, impedir una injusticia) pero ese cambio transversal lo hace la técnica. Las cosas generales y abstractas… incluso no me las creo. Hemos visto persecuciones por misoginia que no afectan, por ejemplo, a los centros islámicos. ¿Cómo puedo tomarme en serio los movimientos feministas que no le tocan un pelo al Islam?

-Está usted dejando por fuera a cientos de mujeres que lo intentan dentro de las propias sociedades musulmanas.

-Me refiero aquí. No allí. Ya sé que allí las mujeres están luchando como pueden. Estas protestas feministas feroces, jamás he visto que pongan en la puerta de una mezquita para pedir que las mujeres sean iguales que los hombres.

-Espere, este tema es bastante complicado y no sé si…

-Claro que es complicado, por eso es divertido.

"La única salvación que conozco es individual", dice Félix de Azúa
-Existe un feminismo revanchista que desdice del de las feministas del XIX y XX, que pedían la igualdad. Pero hubo mujeres, y voy a citar su época, que consiguieron abrirse paso en una sociedad como la franquista: Esther Tusquets, Carmel Balcells…

-Insisto una vez más. Se lo he dicho en tres o cuatro ocasiones. La única salvación que conozco es individual. Esther Tusquets, Carmen Balcells, Rosa Regás… hubo centenares de miles de mujeres que supieron defenderse. Tenían talento y sabían cómo plantearlo. A lo que me refiero es esos movimientos gregarios que no arriesgan absolutamente nada. Le pongo un caso: la portavoz del Ayuntamiento de Madrid. Esta señora que entró con otras en la capilla de la Universidad al grito de El Vaticano no nos deja comernos la almeja o Volveréis a arder como en el 36. Eso por cierto es un error, fue en 1931 cuando quemaron las iglesias, pero da igual… son completamente analfabetas. Estas chicas, ¿harían lo mismo en una mezquita? Yo no lo creo. Lo hacen allí porque saben que no les va a pasar nada y que las van a aplaudir.

-Me veo obligada a preguntar por sus declaraciones sobre Ada Colau. ¿Es usted machista? ¿Es usted clasista?

-En la entrevista lo que decía es que Ada Colau no tiene preparación para llevar una ciudad de 4 millones de habitantes. Por eso dije que le vendría mejor estar en un puesto de pescadera, pero a ella las pescaderas deben de parecerle algo espantoso, porque le ha dolido mucho. Pude haber dicho verdulera, que debería de trabajar a en un puesto de verduras, o en una zapatería. Pero eso le ha molestado mucho. Es ella quien ha humillado a las pescaderas. No yo. Por otro lado, lo del clasismo… pero, qué clases sociales conoce esa mujer. Y lo de la misoginia… ¿Qué entenderá por misoginia una mujer que apenas tiene estudios? La Colau, como muchas otras de su especie, no es feminista, es mujerista, que es muy distinto. Cualquiera que le diga: ‘Señora Colau, usted es inútil’, ella responderá diciendo que eso es misoginia.


http://vozpopuli.com/ocio-y-cultura...erle-algo-espantoso-porque-le-ha-dolido-mucho

Todavía no le han BOTADO???, están tardando.