Repaso a la corrupción del Partido Popular

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La cloaca policial no fue la única herramienta que el PP usó para callar a Bárcenas
  • La presión al final funcionó: el tesorero cerró la boca y dejó de dar problemas a la cúpula del PP. No sabemos a cambio de qué ni por qué motivos concretos, pero desde 2016 Bárcenas no ha vuelto a molestar a M. Rajoy
Ignacio Escolar
@iescolar

Luis Bárcenas en la comisión del Congreso de los diputados sobre la financiación ilegal del PP, en 2017 EFE
10 de septiembre de 2020 23:41h
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1. Así en el cielo como en la tierra. En la Justicia y en la cloaca policial. El Partido Popular empleó todo el poder de la mayoría absoluta de Mariano Rajoy para intentar tapar su presunta corrupción. Estaban dispuestos a todo. A cualquier cosa. Aunque los datos que esta semana estamos conociendo del espionaje a Bárcenas cuentan una parte de la historia: lo que hicieron en el Ministerio Interior. Fue muy grave. No fue lo único que pasó.


2. La 'operación kitchen' –el espionaje a Bárcenas pagado con fondos reservados– tenía un objetivo principal: buscar armas para una negociación. El tesorero del PP sabía demasiado. Tenía demasiadas pruebas. Podía haber hundido al partido y a sus principales dirigentes, empezando por el presidente del Gobierno Mariano Rajoy. Hizo lo que todos los corruptos hacen en esta situación: o me salváis, o conmigo caeréis los demás.

3. Cuando la justicia encontró su cuenta oculta en Suiza, Luis Bárcenas se sintió abandonado por los suyos. Por eso inició esa presión sobre el PP y sobre Mariano Rajoy. El espionaje a Bárcenas –según explica el número dos de Interior, Francisco Martínez–, arrancó el 13 de julio de 2013: unas horas antes de que El Mundo publicase los SMS de Mariano Rajoy en apoyo de su tesorero. Ese famoso "Luis, sé fuerte" dejó claro en Génova que Bárcenas estaba fuera de control. Fue justo en ese momento cuando Martínez recibió "instrucciones muy concretas", según su propia versión, para robar toda la documentación que Bárcenas guardaba contra el PP.

4. El espionaje a Bárcenas tenía una doble misión. Por un lado, encontrar puntos débiles del tesorero: información perjudicial para él que el PP pudiese usar en una negociación. Por el otro, encontrar las bombas de Bárcenas. Especialmente un disco duro donde el tesorero guardaba las pruebas más comprometidas contra la cúpula del PP.

5. La 'operación kitchen' triunfó: el chófer de Bárcenas al que pagaban con fondos reservados logró robar ese disco duro, unos datos que tenían "muertos de miedo" a varios dirigentes del PP. Ese disco duro desapareció. La cloaca se hizo con él, y jamás lo llevó al juzgado. No se sabe dónde está.

6. ¿Qué había en ese disco duro? Villarejo lo explica con claridad: "Todas las grabaciones entre Bárcenas y el puto Rajoy hablando de toda la mierda". Son unos audios que la cloaca ocultó y que aún no han visto la luz.

7. No fue el único éxito del espionaje a Bárcenas. También lograron algo de mucho valor para la negociación: información sobre otra parte del patrimonio oculto de Luis Bárcenas, escondido presuntamente "en las Antillas Neerlandesas y en Cracovia". Unos datos muy comprometidos para Bárcenas, pero que los policías que le espiaban tampoco contaron al juzgado.

8. La 'operación kitchen' logró todos sus objetivos. Y por eso el chófer de Bárcenas, que era quien le espiaba, recibió su recompensa: un puesto en la Policía Nacional, donde aún sigue (además del dinero que cobró). Y probablemente por eso Luis Bárcenas acabó dando su brazo a torcer.

9. "Si hablas, tu mujer irá a prisión", le transmitió a Bárcenas un abogado cercano al PP en uno de los muchos momentos de máxima tensión. Una presión que al final funcionó. El tesorero cerró la boca y dejó de dar problemas a la cúpula del PP. No sabemos a cambio de qué ni por qué motivos concretos, pero es un hecho que Bárcenas se calló. La prueba más evidente de este giro llegó en septiembre de 2016: Luis Bárcenas cambió de abogado y retiró la acusación contra el PP por la destrucción de sus discos duros. Desde entonces, Bárcenas no ha vuelto a molestar a M. Rajoy.

10. Luis fue fuerte y el PP también hizo lo que pudo. En la Audiencia Nacional, a pesar de las presiones, la sentencia de la Gürtel condenó al tesorero a 33 años de prisión. También condenó a la mujer de Bárcenas, Rosalía Iglesias, a 15 años de cárcel. A pesar de esa sentencia, ella aún sigue en libertad.

11. "Si la mujer de Bárcenas entra en prisión se nos abre el suelo bajo los pies", decían en aquel momento en el PP. Al rescate llegó el Consejo General del Poder Judicial; el mismo órgano que hoy sigue en funciones y que se nombró durante la mayoría absoluta de Mariano Rajoy. En una medida bastante cuestionable, el Consejo General del Poder Judicial decidió apartar a uno de los principales jueces de la Gürtel, José Ricardo de Prada, de la decisión que más preocupaba al PP: si la mujer de Bárcenas entraría en prisión tras la condena de la Audiencia Nacional o si podía esperar en libertad hasta que la sentencia fuera firme en el Tribunal Supremo.

12. Milagros del Poder Judicial, siempre tan fino. José Ricardo de Prada fue apartado de la decisión sobre la entrada de prisión de los condenados por la Gürtel. Fue una medida controvertida que logró el voto de calidad de Carlos Lesmes, el presidente del CGPJ nombrado por Mariano Rajoy –antes había sido alto cargo en el Gobierno de Aznar–. Y a pesar de que la Fiscalía pedía que la mujer de Bárcenas (15 años de condena, insisto) empezase a cumplir la sentencia de forma inmediata, el nuevo tribunal conformado por el veto a De Prada decidió que mejor no. Rosalía Iglesias quedó en libertad bajo fianza. Así sigue aún.

13. La última palabra sobre la Gürtel, como en todos los casos de corrupción, la tendrá la Sala Segunda del Tribunal Supremo Español. Y esto explica muchas cosas. Tantas cosas. La más obvia: el interés del Partido Popular por controlar el Supremo y por no renovar el Consejo General del Poder Judicial. Quieren que sea el CGPJ que nombró Mariano Rajoy, con el mandato caducado, quien escoja a los tres nuevos jueces que irán al Supremo a la Sala de lo Penal. Si nada cambia pronto, en cuestión de semanas los van a nombrar.

14. Entre los candidatos al Supremo que la derecha quiere aupar está Concepción Espejel, la gran amiga de María Dolores de Cospedal (la misma política a la que Anticorrupción quiere imputar por el espionaje a Bárcenas). Y Ángel Hurtado: el único juez del tribunal de la Gürtel que pidió la absolución del PP en un voto particular.

15. Hurtado también fue uno de los jueces que decidió que la mujer de Bárcenas no entrase en prisión. Qué casualidad.

16. Porque las presiones y el abuso del poder del PP para protegerse de los escándalos de corrupción no se limitaron a la cloaca policial. Fue un circo de dos pistas, y la más importante es y sigue siendo la judicial.



El PP debiera estar ya fuera del panorama político de éste país.
 

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DOMINIO PÚBLICOIlegales

ANA PARDO DE VERA

Directora corporativa y de relaciones institucionales de 'Público'
10/09/2020 La presidente de honor del PP de Castilla-La Mancha, Dolores de Cospedal, y el presidente del PP, Pablo Casado, en una imagen de archivo en el Congreso. EFE La presidenta de honor del PP de Castilla-La Mancha, Dolores de Cospedal, y el presidente del PP, Pablo Casado, en una imagen de archivo en el Congreso. EFE

En 2017, en pleno procés catalán, Casado y el ala más dura del PP plantearon la posibilidad de ilegalizar a los partidos independentistas, impidiendo que se presentara a las elecciones cualquier partido que quisiese modificar el modelo territorial y pretendiese romper la sacrosanta unidad de España. Como siempre ocurre en estos casos de patrioterismo de la derecha, ahondar en las causas de ese deseo legítimo y legal de independencia o en los anhelos mayoritarios -aunque insuficientes- de los catalanes ni se plantea; no hablemos de hacer política, que eso da mucho trabajo y roba demasiado tiempo: mano dura, ley, Poder Judicial afín y cárcel para silenciar disidentes.


En 2002, el PP de Aznar en el Gobierno y el PSOE de Zapatero en la oposición acordaron y dieron luz verde a la ley de Partidos Políticos para aislar a Batasuna, obligando a la izquierda abertzale a ser examinada desde los libros que leía hasta la ropa interior que usaba para considerarse apta y formar un partido legal que pudiera ir a elecciones. Hoy, EH Bildu es la segunda fuerza política en Euskadi y tiene grupo parlamentario propio en el Congreso con 5 diputados, ha condenado la violencia para lograr la independencia y reniega de ella -como aclaró una vez más su líder, Arnaldo Otegi, por ejemplo, en esta entrevista con Público. El PP, no obstante, sigue considerándolos ilegítimos e indignos de escaño, al igual que a todos los partidos que pactan con ellos, incluido el PSOE del Gobierno. "Ilegítimos", paradójicamente, por acatar la cuestionable ley de partidos del bipartidismo, algo que resulta grotesco si no fuera por las connotaciones antidemocráticas tan oscuras que conlleva.


Estamos en 2020, y en pleno boicot del PP de Casado al Gobierno de coalición y a la Constitución Española (art. 122.3) , revienta en toda su plenitud corrupta otro capítulo de las cloacas de Interior al servicio del Gobierno de Rajoy (titulado Kitchen), en esta ocasión, para fulminar a un adversario interno, el ex tesorero y ex todopoderoso Luis Bárcenas, cuya información sobre el funcionamiento del partido en materia de financiación y otras miserias era y es, al parecer, infinita. Canta La traviata el ex secretario de Estado de Seguridad, Francisco Martínez, número dos del ex ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz -sobre cuya ilegitimidad como político (ésta sí), las grabaciones difundidas en este diario no dejaron atisbo de duda-, y quedan expuestas las mezquindades (ilegítimas y presuntamente ilegales) de Dolores de Cospedal, ex ministra y ex secretaria general del PP, y de Rajoy, ex presidente del Gobierno que, como en el intento de destrucción del independentismo catalán y de Podemos mediante dosieres falsos difundidos por una estructura mediática cómplice, utilizaron al Estado, al comisario Villarejo y cantidades de dinero público aún por cuantificar para neutralizar a Bárcenas: querían robarle -y emplearon hasta la violencia contra su familia con un sicario y falso cura- la información que pudiera comprometer y condenar al PP.


El martes, tras conocerse las revelaciones del número dos de Fernández Díaz en Interior, confirmando el operativo parapolicial para perseguir a Bárcenas con las órdenes de Fernández Díaz y las indicaciones y supervisión de Cospedal y Rajoy, el portavoz de ERC, Gabriel Rufián, afirmó que la información sobre la operación Kitchen era suficiente para "ilegalizar al PP". Por supuesto, la derecha tardó una décima de segundo en rasgarse las vestiduras con la nariz bien alzada ante ese independentista "ilegítimo" -y por ellos, ilegal- que es Rufián. Pero vamos a analizar la ley de Partidos Políticos de PP y PSOE, pasando por alto la sentencia de la Audiencia Nacional -recurrida por el PP ante el Supremo- donde se confirma que el partido de Casado se financió ilegalmente y se enriqueció ilegítimamente. Vamos a ceñirnos a la Kitchen con su uso presuntamente ilegal de funcionarios, dinero y herramientas del Estado para torpedear la acción de la Justicia en el caso Bárcenas.


En la página 13 de la Ley Orgánica 6/2002, de 27 de junio, de Partidos Políticos, avanzamos directamente al "CAPÍTULO III,

De la disolución o suspensión judicial de los partidos políticos", donde el art.10.2 explica las razones por las que:


"La disolución judicial de un partido político será acordada por el órgano jurisdiccional competente en los casos siguientes:


a) Cuando incurra en supuestos tipificados como asociación ilícita en el Código Penal [¿Un partido que crea, por un lado, un sistema de financiación ilegal para hacerse y mantener el poder y enriquecer a sus dirigentes y, por otro, una estructura parapolicial con recursos del Estado para salvaguardar los intereses del partido saltándose la legalidad más elemental puede considerarse una "asociación ilícita"?]


b) Cuando vulnere de forma continuada, reiterada y grave la exigencia de una estructura interna y un funcionamiento democráticos, conforme a lo previsto en los artículos 7 y 8 de la presente Ley Orgánica [sobre organización y actividad democrática del partido, democracia interna o derechos y deberes de los afiliados].



c) Cuando de forma reiterada y grave su actividad vulnere los principios democráticos o persiga deteriorar o destruir el régimen de libertades o imposibilitar o eliminar el sistema democrático, mediante las conductas a que se refiere el artículo 9 (Art.9.1 Los partidos políticos ejercerán libremente sus actividades. Deberán respetar en las mismas los valores constitucionales, expresados en los principios democráticos y en los derechos humanos. Desarrollarán las funciones que constitucionalmente se les atribuyen de forma democrática y con pleno respeto al pluralismo)".


Nunca he sido partidaria de una ley de Partidos Políticos como la que tenemos, ni entonces ni ahora: no todos los afiliados ni dirigentes del PP son unos corruptos, conozco a muchos/as que defienden sus ideas democráticamente y están muy incómodos y preocupados con lo que estamos sabiendo.

Pero no deja de ser una ironía del destino que una ley del Gobierno Aznar pudiera perfectamente, y a tenor de los hechos, llevarse por delante hasta su "disolución" al partido refundado por Aznar. La tentación tiene que ser muy grande para este Gobierno, aun con un Poder Judicial bajo el manto del PP. Claro.


 
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Rajoy se ha vuelto a superar
Por erre, 12 Sep 2020, 20:00
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364563 - Rajoy se ha vuelto a superar


Si se le quitaría el sueldo vitalicio a lo mejor ya le oímos.
 

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Por qué es tan grave la Operación Kitchen para la democracia
Los juristas analizan la creación de este entramado parapolicial orquestado por el PP para obstruir las investigaciones judiciales: “Esto es una actuación directamente criminal en el corazón del Estado”.


Fernández Díaz y

GTRESFernández Díaz y Cospedal
¿Se imaginan un país en el que el Gobierno orquestara supuestamente una operación para que la Policía utilizara fondos públicos reservados y espiara a la pieza clave de una red corrupta para robarle documentos y torpedear una investigación judicial en la que estarían implicados altos dirigentes del partido gobernante?

No, no es una distopía o una historia de latitudes bananeras. Eso se está investigando ahora en España. La llamada operación Kitchen puso en marcha un entramado parapolicial, que recibía órdenes de la cúpula de Interior durante la Administración de Mariano Rajoy, para espiar a la familia Bárcenas y robarles documentos que salpicaran a dirigentes del PP por recibir y lavar dinero del caso Gürtel.




Ahora el juez de la Audiencia Nacional Manuel García Castellón instruye este caso, por el que ya está implicado el ex secretario de Estado de Seguridad Francisco Martínez, que amenaza con tirar de la manta y contarlo todo. Están cercados María Dolores de Cospedal y Jorge Fernández Díaz, para los que Anticorrupción pide imputaciones. Y en el ojo del huracán está también Mariano Rajoy, quien podría haber estado al tanto de todo y ser llamado en un futuro por la Justicia.

Una operación que rebasa todos los límites de la ley, según juristas consultados por El HuffPost, y que supone un duro golpe para el propio sistema democrático a la vista de los ciudadanos. Sin ningún respeto por la separación de poderes y utilizando a la Policía, que está para la seguridad de los ciudadanos, para cometer delitos.

“De gravedad extraordinaria”

“Es de una gravedad extraordinaria. Es un caso claro y paradigmático de confusión entre el partido y el Estado. El partido considera que el Estado es suyo y que tiene que actuar para protegerlo y para evitar que pueda intervenir el Poder Judicial en un asunto como suponía Gürtel”, reflexiona Javier Pérez Royo, catedrático de Derecho Constitucional de la Universidad de Sevilla.

Y añade: “Hasta ahora no había ocurrido nunca. Se habían hecho cosas, pero una operación global a través del Ministerio del Interior utilizando a la Policía no se había visto nunca. El Estado tenía que hacer lo que fuera para que el partido no acabara siendo declarado responsable”.

Cospedal, Rajoy y Fernández Díaz en un acto en

GTRESCospedal, Rajoy y Fernández Díaz en un acto en Barcelona

Para Pérez Royo sería un caso claro de aplicación del artículo 22 de la Constitución que en su apartado segundo dice: “Las asociaciones que persigan fines o utilicen medios tipificados como delito son ilegales”. Ahonda: “Es un caso clarísimo, los medios se están utilizando de manera delictiva y persiguen un fin delictivo”. Es un “caso de perversión”, prosigue, al utilizarse además a la Policía. Remacha: “Esto es más corrupción que la Gürtel. Lo otro era Bárcenas con unos cuantos empresarios, pero es que ya es utilizar el aparato del Estado a su máximo nivel para tapar esa operación”.

Esto es más corrupción que la GürtelJavier Pérez Royo
“Además, gastando fondos públicos. Cogiendo al chófer y convirtiéndolo en policía… Es una monstruosidad de tal magnitud que no hay que ser jurista para verlo”, declara Pérez Royo, para luego manifestar: “Que el ministro del Interior ordene al secretario de Estado de Seguridad que ponga en marcha una operación para recuperar información comprometedora para el partido y que se utilice la Policía y no se ponga en conocimiento del Poder Judicial, que ya está investigando el asunto… Esto es la negación del Estado constitucional, la transformación del Estado constitucional en un instrumento de una panda criminal”.
Pérez Royo concluye: “Esto es una actuación directamente criminal en el corazón del Estado”.
Todas las claves sobre la operación Kitchen

La investigación sobre el espionaje a Bárcenas por parte del Gobierno de Rajoy para destruir pruebas.

El HuffPost
/ Antonio Ruiz Valdivia / 7 sept.

“Es de suma gravedad”, resume al hilo Javier Tajadura, profesor de Derecho Constitucional de la Universidad del País Vasco, que reflexiona: “Para que una democracia constitucional funcione tiene que haber una serie de poderes neutrales e independientes. Si no hay independencia judicial, no hay Estado de Derecho. Pero los funcionarios tienen que ser también neutrales y, en concreto, la Policía. Resulta fundamental que no tenga color político”.

Que la cúpula de la Policía sea nombrada por el Gobierno, indica Tajadura, no quiere decir “que tenga que hacer cualquier cosa y obedecer órdenes ilegales”. “Aquí se ha puesto de manifiesto una cosa mayor, no sólo que los gobiernos nombran a las cúpulas, sino que supuestamente Interior dio órdenes ilegales de actuar no respetando los derechos fundamentales de personas, aunque fuera Bárcenas”, añade. “No se les puede investigar paralelamente al margen de los procedimientos establecidos, y más aún si el objetivo último es entorpecer investigaciones judiciales. Se va agravando la cosa”, sostiene este profesor. Todo ello pagado con fondos reservados, cuya misión no es, recuerda, proteger a un partido.
La Justicia es lenta, pero seguraJavier Tajadura
¿Erosiona la percepción de la democracia que tienen los ciudadanos? “Claro”, responde Tajadura, que cree que esto rebaja la confianza de las personas en las instituciones. Pero hace otra lectura: “Afortunadamente este tipo de cosas se acaban sabiendo. Puedes mantener el secreto entre tres, cuatro o cinco, pero en esta operación hay muchos nombres”. “La Justicia es lenta, pero segura”, dice.

Ignacio González Vega, magistrado y experto en cooperación judicial internacional, piensa:

“Evidentemente no solo ataca al sistema democrático, sino también al funcionamiento del Poder Judicial. Es decir, es poner trabas para evitar llegar al fin de las investigaciones judiciales”.

“Eso puede ser constitutivo de delito: obstrucción a la Justicia”, advierte González de Vega, que recalca que son “muy graves y preocupantes las informaciones que están saliendo por la utilización del aparato del Estado”. “Es muy grave -reitera- utilizar los servicios policiales para frenar las investigaciones de los jueces para ver si hubo o no financiación ilegal por parte de un partido político y de Gobierno”.

Es muy grave utilizar los servicios policiales para frenar las investigaciones de los juecesIgnacio González Vega
El también magistrado Joaquim Bosch afirma, sobre esta supuesta trama, que el “juez instructor considera que hay indicios de que se creó un operativo parapolicial desde los cargos principales del Ministerio del Interior con la finalidad de conseguir datos sobre Bárcenas y evitar que estos documentos llegaran a la investigación judicial en marcha”.

“Por tanto, si se confirma, es tremendamente preocupante porque nos encontraríamos con que desde el órgano del Estado que está facultado principalmente para proteger a la sociedad y evitar que haya delitos se utiliza toda su maquinaria desde la parte más alta para torpedear la actuación de la Justicia e impedir que se aprueben pruebas relevantes para la investigación de unos de los principales asuntos de corrupción que han afectado a nuestra democracia”, disecciona Bosch.

Sería grave que se confirmara que con el dinero de todos los impuestos de la sociedad se utiliza a la Policía para tapar delitosJoaquim Bosch

“Sería grave que se confirmara que con el dinero de todos los impuestos de la sociedad se utiliza a la Policía para tapar delitos e impedir que el Poder Judicial desarrolle sus funciones. Es un contrasentido en el sentido más extremo de cómo debe funcionar un Estado de Derecho”, apostilla el magistrado.
Francisco Martínez, el hombre que tiene en jaque al PP

El principal político imputado por Kitchen apunta a Rajoy, Cospedal y Fernández Díaz

El HuffPost
/ Antonio Ruiz Valdivia / 8 sept.

En el auto el juez decía que supuestamente esa operación estaba dirigida por “órganos superiores del Estado”. Maria Eugènia Gay, decana del Colegio de la Abogacía de Barcelona, comenta: “Supone un ejemplo más de cómo la corrupción política desluce gravemente la actividad de las administraciones públicas de nuestro país y de la que la ciudadanía, como mera espectadora, resulta ser la primera perjudicada”.
“Por eso, la sociedad civil en su conjunto debe exigir de las formaciones políticas con representación parlamentaria que actúen con rigor, transparencia y seriedad y dediquen cuantos esfuerzos sean necesarios para reconducir esta intolerable desviación de poder con la inaplazable finalidad de recuperar el sentido y el prestigio de las Instituciones”, sostiene.
Resulta inadmisibleMaria Eugènia Gay
Este presunto uso de Interior para que la Policía obstruyera la labor judicial “resulta inadmisible”, explica, ya que “refleja hasta qué punto la corrupción –mediante la execrable e ilícita actuación de determinadas personas- tiene la capacidad de penetrar en las instituciones de un Estado de Derecho, apartándolas de los legítimos fines para los que las mismas fueron dispuestas”.

“Por eso, cuando hablamos de dotar a la Justicia con medios suficientes, nos estamos refiriendo a su sentido más estratégico para la buena gobernanza del país, pues supone la mejor manera de reforzar los mecanismos y garantías que en una democracia deben establecerse para combatir sucesos como éste y evitar que se vuelvan a reproducir en el futuro”, argumenta.

“Sin duda” esto afecta a la democracia, opina Gay, que declara: “Como dijo con gran acierto Montesquieu ‘Para que no se pueda abusar del poder, es preciso que el poder detenga al poder’, siendo la separación de poderes -y las garantías que para su efectividad se establezcan- un elemento inseparable de la democracia”.

Añade en este sentido: “Por eso, la fiscalización de la actuación de las administraciones a sus estrictos fines resulta fundamental, siendo imprescindible un Poder Judicial dotado de medios adecuados como refuerzo de la soberanía de los Estados para controlar que el Poder Ejecutivo cumpla con la legalidad vigente”. Y relata: “En ese sentido, la independencia judicial deviene crucial como elemento inseparable de un auténtico Estado de Derecho; teniendo los jueces la función constitucional en exclusiva de la potestad jurisdiccional, bajo el sometimiento estricto al imperio de la ley y en garantía de la separación de poderes”.

 
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El coronavirus se le va de las manos al Gobierno Ayuso: 144 fallecidos y 21.342 contagios en una semana
El coronovirus en Madrid no está bajo control: los últimos datos oficiales son demoledores

JOSÉ MARÍA GARRIDO Miércoles, 9 de septiembre de 2020

La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, durante su visita programada con motivo del inicio del curso escolar 2020/21 en el CEIP Francisco de Orellana de Arroyomolinos, en Arroyomolinos, Madrid, (España), a 8 de septiembre de 2020.
Los últimos datos publicados por el Gobierno de Isabel Díaz Ayuso sobre la evolución del coronavirus en la Comunidad de Madrid presentan un panorama desolador. En tan solo una semana, 21.342 personas se habrían contagiado en la región. Así, el número total de infectados este miércoles 9 de septiembre asciende a 155.801 personas. Hace una semana, el miércoles 2 de septiembre, la cifra era de 134.459.
A tenor de los datos, se puede decir que el coronavirus está descontrolado en Madrid. Es justo lo contrario de lo afirmado por el gobierno autonómico -que aún sostiene que la situación "está controlada”-. Y no solo por el número de contagiados, sino también por el de personas hospitalizadas (2.138 personas en el conjunto de los hospitales madrileños frente a 1.830 hace siete días) e ingresados en UCI (294 pacientes este miércoles frente a los 220 de hace una semana).
Solo en las últimas 24 horas, 27 madrileños perdieron la vida a causa del coronavirus. La cifra total de fallecidos, siempre según el recuento de la Consejería de Sanidad de la Comunidad de Madrid, se eleva a 9.644 personas. Esta cifra era considerablemente inferior hace una semana: 9.500 fallecidos. Es decir. En tan solo siete días, 144 personas han perdido la vida ante una epidemia que parece habérsele ido de las manos -por segunda vez-, al Gobierno regional presidido por Isabel Díaz Ayuso.
 

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Paul Preston: "Los tres periodos de mayor corrupción política son las dictaduras de Primo de Rivera y Franco y los últimos años del PP con la Gürtel"

  • Según Preston, España "no ha gozado de la clase política que se merecía, aunque ahora en Gran Bretaña tenemos otra clase política muy incompetente como se ha demostrado con el Brexit"


El historiador Paul Preston EFE
Rafael Guerrero
14 de septiembre de 2020 21:33h
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El prestigioso hispanista británico Paul Preston considera que hay tres periodos, en el ultimo siglo y medio de la Historia de España, en los que la corrupción política ha alcanzado su mayor magnitud. Y, por orden cronológico, son la dictadura de Primo de Rivera durante el reinado de Alfonso XIII, la dictadura de Franco y los gobiernos del PP presididos por Aznar cuando funcionó la 'trama Gürtel'. Así lo ha declarado durante la entrevista en el programa 'La Memoria' (RAI, Canal Sur Radio) este veterano historiador que lleva centrado en la investigación sobre el pasado reciente español más de medio siglo desde que llegara a Granada a finales de los años 60 y que acaba de publicar 'Un pueblo traicionado' (Debate), un libro de 800 páginas donde analiza con detalle la historia de la corrupción y la incompetencia política en España desde la restauración borbónica en 1874 hasta la actualidad, incluyendo el reinado de Felipe VI.

Corrupción e incompetencia política son realidades presentes en España que, según Preston, "no ha gozado de la clase política que se merecía, aunque ahora en Gran Bretaña tenemos otra clase política muy incompetente como se ha demostrado con el Brexit". No es, por tanto, nada nuevo. El historiador pone como ejemplo de esa peor clase dirigente a Alfonso XIII, que huyó de España al proclamarse la Segunda República el 14 de abril de 1931 con 85 millones de pesetas. Pese a todo, el bisabuelo de Felipe VI "se quejaba de no tener dinero, pese a que vivía bastante bien, primero en París y después en Roma. Yo descubrí casos de corrupción de Alfonso XIII, antes y durante la dictadura de Primo de Rivera, porque el rey estaba metido en asuntos bastante turbios".
La dictadura de Primo de Rivera, "alucinantemente corrupta"
La dictadura de Miguel Primo de Rivera (1923-1930) "no fue especialmente represiva, como sería la de Franco, pero sí alucinantemente corrupta. La corrupción lo inundaba todo. Los militares y los colaboradores civiles tenían las manos en la masa". La guerra del Rif, con la que los militares quisieron enjugar sus fracasos sistemáticos del siglo XIX, que acabaron con la pérdida de Cuba y Filipinas, fue un buen ejemplo de corrupción e incompetencia política, ya que aquella veleidad imperial se llevaba una tercera parte del Presupuesto del Estado, "algo increíble, si pensamos que ahora Trump critica a algunos gobiernos europeos por no gastarse ni un 2% del PIB en Defensa". Y hace referencia a los informes del general Picasso sobre el desastre de Annual (1921) y del socialista Indalecio Prieto, afirmando que "había heroísmo, sí, pero también un nivel de corrupción alucinante. La guerra del Rif no aportaba beneficio a España. Todo eran pérdidas en dinero y en sangre".
El ingenio de Preston le hace establecer ciertas semejanzas entre Primo de Rivera y el presidente estadounidense Donald Trump: "En los años 20 del siglo pasado no había móviles ni tuits, pero las notas oficiales que el dictador español publicaba diariamente equivalen a los tuits de ahora. ¿Cómo se puede uno imaginar a un dictador que escribe de su puño y letra una cosa alabando sus triunfos sexuales?".

Bajo el reinado de aquel monarca caprichoso y mujeriego que era Alfonso XIII, se cimentó una de mayores fortunas del mundo, la de Juan March, que controlaba negocios de tabaco, banca, navieras y prensa, manejando los hilos de la política, y que cuando no tuvo más remedio que pisar la cárcel lo hizo al estilo del narcotraficante Pablo Escobar, "como si estuviera en un hotel de 5 estrellas". El hispanista de Liverpool recuerda el papel clave de Juan March en la conspiración y golpe contra la República, que no se limita al alquiler de la avioneta Dragon Rapide que llevó a Franco desde Canarias hasta Tetuán para liderar el levantamiento del ejército de África. "Siendo entonces uno de los hombres más ricos del mundo, Juan March puso su fortuna al servicio de los conspiradores. Su dinero despejó las dudas de Franco y Mola, garantizando el traslado de sus familias a Francia. Pero fundamentalmente su dinero sirvió para comprar las primeras armas y los aviones italianos Savoia para el transporte de tropas de África a la península, sencillamente porque compró la empresa. Todo ese dinero fue una inversión en la causa rebelde que le permitió duplicar o triplicar su fortuna en poco tiempo".
Preston no pasa por alto los tejemanejes durante la Segunda República y no se olvida de Alejandro Lerroux, al que califica de "corrupto, chaquetero y redomado sinvergüenza", recordando que lo pusieron al principio como ministro de Exteriores, pese a no saber idiomas, sencillamente porque era la cartera donde tenía menos posibilidades de robar.
La II República y Largo Caballero
Sobre el dirigente socialista Francisco Largo Caballero, apodado como "el Lenin español", Preston se explaya en ese caso por su incompetencia y no ahorra críticas al afirmar que "su aportación a la derrota de la República fue masiva", poniendo como ejemplo "su empeño en impedir la coalición con los republicanos en las elecciones de noviembre de 1933, que facilitó la victoria de las derechas que dieron lugar al bienio negro, desbaratando las reformas y promoviendo odios y tensiones sociales". Posteriormente, con la victoria del Frente Popular en febrero de 1936, Preston critica a Largo Caballero por oponerse a la entrada de los socialistas en el Gobierno de coalición con los republicanos, "condenando a España a tener un Gobierno sin fuerza, creyendo que cuando pudieran gobernar los socialistas aplastarían la reacción de la derecha y eso no es lo que pasó el 18 de julio". Y finalmente, cuando a comienzos de la contienda Largo Caballero asume la Presidencia del Gobierno incluyendo el Ministerio de la Guerra, el historiador censura su negligencia e indolencia: "No cambiaba el ritmo de su vida. Se levantaba a la hora de siempre y se iba a la cama a las 8, sin permitir que lo despertaran por muy grande que fuera la catástrofe en plena guerra. Fue un desastre inmenso", concluye.

Como biógrafo de Francisco Franco, Preston ha publicado varios libros y es buen conocedor de sus estrategemas y puntos débiles. En 'Un pueblo traicionado', recuerda el amago de traición hacia los suyos -los conspiradores contra la República- del que era apodado por algunos como "el cuquito". Es el caso de aquella carta que dirigió en junio del 36 al entonces presidente del Gobierno republicano Casares Quiroga. En ella reclamaba todo el poder sobre el Ejército y las fuerzas policiales que llegó a tener cuando aplastó a sangre y fuego la Revolución de Asturias en octubre de 1934 para evitar el golpe de estado que se produciría un mes después. "Aquello fue un entrenamiento para ser dictador y disfrutaba horrores con eso. Le decía a Casares que "yo pongo orden y así se evita una guerra civil", lo que se puede interpretar como una traición a sus colegas de conspiración, pero no hay constancia de si Casares recibió esa carta y de su reacción. Si la hubiera recibido, el presidente del Gobierno debería haber arrestado Franco, aunque tampoco arrestó a Mola o a Yagüe". Una demostración más de la ingenuidad con que la República afrontó la insistencia de rumores golpistas. De hecho, Azaña y Casares decían: "Son caballeros, no harían eso".
"Queipo de Llano era un monstruo"
A propósito de Queipo de Llano, Preston prefiere no compararlo con Primo de Rivera, ya que "Primo era una figura un tanto cómica, pero no era un hombre sangriento. Estaba obsesionado con las mujeres, pero no alentaba a sus hombres a violar a las rojas. Miguel Primo alardeaba de que las mujeres lo adoraban, pero nunca, que yo sepa, provocaba violencia contra las mujeres". El historiador británico no puede ser más contundente en sus calificativos sobre el temido "virrey de Sevilla": "Queipo sí que era un monstruo. Se que es un tema polémico que divide mucho a la gente en Sevilla, pero no estoy a favor de que un psicópata y un asesino siga por más tiempo enterrado en la Macarena como si fuese una figura religiosa".
Y sobre la corrupción del franquismo, qué decir. En este caso, la corrupción partía de la cúspide y Preston se remite a las investigaciones de Ángel Viñas -que calificó al caudillo en el programa La Memoria como "un enorme chorizo"- y Mariano Sánchez Soler sobre "el Pazo de Meirás y sus inmensos chanchullos", ya que desde el principio de la guerra Franco desviaba suscripciones populares a la causa rebelde a sus cuentas particulares. Hizo una fortuna colosal, porque no tenía que robar ya que pensaba que toda España era suya. Lo ha demostrado aún su familia con el uso que ha hecho del patrimonio nacional".

Sobre Transición y "valentía"
Ya en clave más actual sobre el fenómeno de la memoria histórica, Paul Preston se muestra entre comprensivo y crítico con la Transición. "Ahora, con el espejo retrovisor de la Historia podemos decir muchas cosas", advierte. Tras admitir que Felipe González "debió ser más valiente con la memoria histórica", amparado en su gran mayoría absoluta parlamentaria y tras el fiasco golpista del 23F de 1981, rememora una conversación de entonces con Alfonso Guerra a propósito de sus investigaciones sobre "los cientos de miles de personas con antecedentes penales del franquismo por crímenes que nunca habían cometido". Le decía Guerra: "Paul, no sabes lo difícil que será hacer todo eso". Y es que había miedo. La Transición fue un pequeño milagro con unas fuerzas armadas y una Guardia Civil hostiles a la democracia y con falangistas con licencias de armas". Y pone especial énfasis en la pervivencia del franquismo sociológico: "Cuarenta años de dictadura controlando los medios de comunicación y la educación en un régimen de terror habían creado una masa sustancial de gente que pensaba que Franco había salvado a España. Los éxitos posteriores del Partido Popular se deben a esto. Así se pueden explicar, que no justificar, las reticencias de los socialistas, por miedo y por una cierta complacencia".
Paul Preston recuerda cuando entonces los periodistas le preguntaban sobre cómo superar las amarguras y las divisiones derivadas de la guerra civil y él respondía que era "cuestión de tiempo", pero 20 años después comprueba que aunque la gente siga preocupada por cómo llegar a fin de mes, "el tema está más candente que nunca".
Ahora, con un Gobierno progresista de coalición PSOE-Unidas Podemos que ultima una reforma legal sobre la memoria histórica que ancla sus principios en el Derecho Internacional de los Derechos Humanos, que pretende perseguir la apología del franquismo y prohibir las fundaciones fascistas, así como investigar el origen ilícito de algunos patrimonios y fortunas del franquismo, Preston mantiene sus recelos sobre que esos propósitos culminen: "Son buenas intenciones, con sentido común político, pero dependerá del tiempo que duren en el poder para hacerlo. Yo habría ido más lento, aunque las intenciones son buenas".

“¿Quién escribe esa Historia? ¿Cómo se llega a una versión aceptable para todos sobre la Historia que hay que enseñar en la escuela? Son problemas que no se prestan a soluciones fáciles”.
El fecundo y prestigioso hispanista británico también alberga sus dudas acerca de la introducción de la memoria histórica en las aulas, para evitar que la ignorancia general sobre la Historia reciente facilite la manipulación política de la ciudadanía: "La ignorancia está por todos lados". Y pone como ejemplo su propio país "porque en el debate sobre el Brexit unos pocos han aprovechado la ignorancia de la gran masa. Yo no soy quién para decir que hay que leer los libros de Viñas, Santos Juliá o los míos." Y profundiza en el quid de la cuestión: "¿Quién escribe esa Historia? ¿Cómo se llega a una versión aceptable para todos sobre la Historia que hay que enseñar en la escuela? Son problemas que no se prestan a soluciones fáciles". Y concluye afirmando: "Yo soy historiador, no predicador del futuro".
Los mejores periodos
Y para finalizar, retomando el argumento inicial de la entrevista, en que Preston fijaba como periodos más corruptos de la Historia reciente de España las dictaduras de Primo de Rivera y de Franco y los gobiernos de Aznar cuando funcionaba la ‘trama Gürtel’, el hispanista, nacido hace 76 años en Liverpool, señala sensu contrario los periodos donde predominó en mayor medida la honestidad política. A su juicio hay dos: "Los primeros dos años de la Segunda República y los primeros años de la Transición, cuando los políticos de entonces estaban pensando más en el país, en hacer algo bueno para un futuro mejor anteponiendo los intereses nacionales a los personales. Esos fueron los mejores periodos y ojalá estemos empezando otro tanto ahora mismo".
 
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Paul Preston: "Los tres periodos de mayor corrupción política son las dictaduras de Primo de Rivera y Franco y los últimos años del PP con la Gürtel"
  • Según Preston, España "no ha gozado de la clase política que se merecía, aunque ahora en Gran Bretaña tenemos otra clase política muy incompetente como se ha demostrado con el Brexit"


El historiador Paul Preston EFE
Rafael Guerrero
14 de septiembre de 2020 21:33h
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El prestigioso hispanista británico Paul Preston considera que hay tres periodos, en el ultimo siglo y medio de la Historia de España, en los que la corrupción política ha alcanzado su mayor magnitud. Y, por orden cronológico, son la dictadura de Primo de Rivera durante el reinado de Alfonso XIII, la dictadura de Franco y los gobiernos del PP presididos por Aznar cuando funcionó la 'trama Gürtel'. Así lo ha declarado durante la entrevista en el programa 'La Memoria' (RAI, Canal Sur Radio) este veterano historiador que lleva centrado en la investigación sobre el pasado reciente español más de medio siglo desde que llegara a Granada a finales de los años 60 y que acaba de publicar 'Un pueblo traicionado' (Debate), un libro de 800 páginas donde analiza con detalle la historia de la corrupción y la incompetencia política en España desde la restauración borbónica en 1874 hasta la actualidad, incluyendo el reinado de Felipe VI.

Corrupción e incompetencia política son realidades presentes en España que, según Preston, "no ha gozado de la clase política que se merecía, aunque ahora en Gran Bretaña tenemos otra clase política muy incompetente como se ha demostrado con el Brexit". No es, por tanto, nada nuevo. El historiador pone como ejemplo de esa peor clase dirigente a Alfonso XIII, que huyó de España al proclamarse la Segunda República el 14 de abril de 1931 con 85 millones de pesetas. Pese a todo, el bisabuelo de Felipe VI "se quejaba de no tener dinero, pese a que vivía bastante bien, primero en París y después en Roma. Yo descubrí casos de corrupción de Alfonso XIII, antes y durante la dictadura de Primo de Rivera, porque el rey estaba metido en asuntos bastante turbios".
La dictadura de Primo de Rivera, "alucinantemente corrupta"
La dictadura de Miguel Primo de Rivera (1923-1930) "no fue especialmente represiva, como sería la de Franco, pero sí alucinantemente corrupta. La corrupción lo inundaba todo. Los militares y los colaboradores civiles tenían las manos en la masa". La guerra del Rif, con la que los militares quisieron enjugar sus fracasos sistemáticos del siglo XIX, que acabaron con la pérdida de Cuba y Filipinas, fue un buen ejemplo de corrupción e incompetencia política, ya que aquella veleidad imperial se llevaba una tercera parte del Presupuesto del Estado, "algo increíble, si pensamos que ahora Trump critica a algunos gobiernos europeos por no gastarse ni un 2% del PIB en Defensa". Y hace referencia a los informes del general Picasso sobre el desastre de Annual (1921) y del socialista Indalecio Prieto, afirmando que "había heroísmo, sí, pero también un nivel de corrupción alucinante. La guerra del Rif no aportaba beneficio a España. Todo eran pérdidas en dinero y en sangre".
El ingenio de Preston le hace establecer ciertas semejanzas entre Primo de Rivera y el presidente estadounidense Donald Trump: "En los años 20 del siglo pasado no había móviles ni tuits, pero las notas oficiales que el dictador español publicaba diariamente equivalen a los tuits de ahora. ¿Cómo se puede uno imaginar a un dictador que escribe de su puño y letra una cosa alabando sus triunfos sexuales?".

Bajo el reinado de aquel monarca caprichoso y mujeriego que era Alfonso XIII, se cimentó una de mayores fortunas del mundo, la de Juan March, que controlaba negocios de tabaco, banca, navieras y prensa, manejando los hilos de la política, y que cuando no tuvo más remedio que pisar la cárcel lo hizo al estilo del narcotraficante Pablo Escobar, "como si estuviera en un hotel de 5 estrellas". El hispanista de Liverpool recuerda el papel clave de Juan March en la conspiración y golpe contra la República, que no se limita al alquiler de la avioneta Dragon Rapide que llevó a Franco desde Canarias hasta Tetuán para liderar el levantamiento del ejército de África. "Siendo entonces uno de los hombres más ricos del mundo, Juan March puso su fortuna al servicio de los conspiradores. Su dinero despejó las dudas de Franco y Mola, garantizando el traslado de sus familias a Francia. Pero fundamentalmente su dinero sirvió para comprar las primeras armas y los aviones italianos Savoia para el transporte de tropas de África a la península, sencillamente porque compró la empresa. Todo ese dinero fue una inversión en la causa rebelde que le permitió duplicar o triplicar su fortuna en poco tiempo".
Preston no pasa por alto los tejemanejes durante la Segunda República y no se olvida de Alejandro Lerroux, al que califica de "corrupto, chaquetero y redomado sinvergüenza", recordando que lo pusieron al principio como ministro de Exteriores, pese a no saber idiomas, sencillamente porque era la cartera donde tenía menos posibilidades de robar.
La II República y Largo Caballero
Sobre el dirigente socialista Francisco Largo Caballero, apodado como "el Lenin español", Preston se explaya en ese caso por su incompetencia y no ahorra críticas al afirmar que "su aportación a la derrota de la República fue masiva", poniendo como ejemplo "su empeño en impedir la coalición con los republicanos en las elecciones de noviembre de 1933, que facilitó la victoria de las derechas que dieron lugar al bienio negro, desbaratando las reformas y promoviendo odios y tensiones sociales". Posteriormente, con la victoria del Frente Popular en febrero de 1936, Preston critica a Largo Caballero por oponerse a la entrada de los socialistas en el Gobierno de coalición con los republicanos, "condenando a España a tener un Gobierno sin fuerza, creyendo que cuando pudieran gobernar los socialistas aplastarían la reacción de la derecha y eso no es lo que pasó el 18 de julio". Y finalmente, cuando a comienzos de la contienda Largo Caballero asume la Presidencia del Gobierno incluyendo el Ministerio de la Guerra, el historiador censura su negligencia e indolencia: "No cambiaba el ritmo de su vida. Se levantaba a la hora de siempre y se iba a la cama a las 8, sin permitir que lo despertaran por muy grande que fuera la catástrofe en plena guerra. Fue un desastre inmenso", concluye.

Como biógrafo de Francisco Franco, Preston ha publicado varios libros y es buen conocedor de sus estrategemas y puntos débiles. En 'Un pueblo traicionado', recuerda el amago de traición hacia los suyos -los conspiradores contra la República- del que era apodado por algunos como "el cuquito". Es el caso de aquella carta que dirigió en junio del 36 al entonces presidente del Gobierno republicano Casares Quiroga. En ella reclamaba todo el poder sobre el Ejército y las fuerzas policiales que llegó a tener cuando aplastó a sangre y fuego la Revolución de Asturias en octubre de 1934 para evitar el golpe de estado que se produciría un mes después. "Aquello fue un entrenamiento para ser dictador y disfrutaba horrores con eso. Le decía a Casares que "yo pongo orden y así se evita una guerra civil", lo que se puede interpretar como una traición a sus colegas de conspiración, pero no hay constancia de si Casares recibió esa carta y de su reacción. Si la hubiera recibido, el presidente del Gobierno debería haber arrestado Franco, aunque tampoco arrestó a Mola o a Yagüe". Una demostración más de la ingenuidad con que la República afrontó la insistencia de rumores golpistas. De hecho, Azaña y Casares decían: "Son caballeros, no harían eso".
"Queipo de Llano era un monstruo"
A propósito de Queipo de Llano, Preston prefiere no compararlo con Primo de Rivera, ya que "Primo era una figura un tanto cómica, pero no era un hombre sangriento. Estaba obsesionado con las mujeres, pero no alentaba a sus hombres a violar a las rojas. Miguel Primo alardeaba de que las mujeres lo adoraban, pero nunca, que yo sepa, provocaba violencia contra las mujeres". El historiador británico no puede ser más contundente en sus calificativos sobre el temido "virrey de Sevilla": "Queipo sí que era un monstruo. Se que es un tema polémico que divide mucho a la gente en Sevilla, pero no estoy a favor de que un psicópata y un asesino siga por más tiempo enterrado en la Macarena como si fuese una figura religiosa".
Y sobre la corrupción del franquismo, qué decir. En este caso, la corrupción partía de la cúspide y Preston se remite a las investigaciones de Ángel Viñas -que calificó al caudillo en el programa La Memoria como "un enorme chorizo"- y Mariano Sánchez Soler sobre "el Pazo de Meirás y sus inmensos chanchullos", ya que desde el principio de la guerra Franco desviaba suscripciones populares a la causa rebelde a sus cuentas particulares. Hizo una fortuna colosal, porque no tenía que robar ya que pensaba que toda España era suya. Lo ha demostrado aún su familia con el uso que ha hecho del patrimonio nacional".

Sobre Transición y "valentía"
Ya en clave más actual sobre el fenómeno de la memoria histórica, Paul Preston se muestra entre comprensivo y crítico con la Transición. "Ahora, con el espejo retrovisor de la Historia podemos decir muchas cosas", advierte. Tras admitir que Felipe González "debió ser más valiente con la memoria histórica", amparado en su gran mayoría absoluta parlamentaria y tras el fiasco golpista del 23F de 1981, rememora una conversación de entonces con Alfonso Guerra a propósito de sus investigaciones sobre "los cientos de miles de personas con antecedentes penales del franquismo por crímenes que nunca habían cometido". Le decía Guerra: "Paul, no sabes lo difícil que será hacer todo eso". Y es que había miedo. La Transición fue un pequeño milagro con unas fuerzas armadas y una Guardia Civil hostiles a la democracia y con falangistas con licencias de armas". Y pone especial énfasis en la pervivencia del franquismo sociológico: "Cuarenta años de dictadura controlando los medios de comunicación y la educación en un régimen de terror habían creado una masa sustancial de gente que pensaba que Franco había salvado a España. Los éxitos posteriores del Partido Popular se deben a esto. Así se pueden explicar, que no justificar, las reticencias de los socialistas, por miedo y por una cierta complacencia".
Paul Preston recuerda cuando entonces los periodistas le preguntaban sobre cómo superar las amarguras y las divisiones derivadas de la guerra civil y él respondía que era "cuestión de tiempo", pero 20 años después comprueba que aunque la gente siga preocupada por cómo llegar a fin de mes, "el tema está más candente que nunca".
Ahora, con un Gobierno progresista de coalición PSOE-Unidas Podemos que ultima una reforma legal sobre la memoria histórica que ancla sus principios en el Derecho Internacional de los Derechos Humanos, que pretende perseguir la apología del franquismo y prohibir las fundaciones fascistas, así como investigar el origen ilícito de algunos patrimonios y fortunas del franquismo, Preston mantiene sus recelos sobre que esos propósitos culminen: "Son buenas intenciones, con sentido común político, pero dependerá del tiempo que duren en el poder para hacerlo. Yo habría ido más lento, aunque las intenciones son buenas".


El fecundo y prestigioso hispanista británico también alberga sus dudas acerca de la introducción de la memoria histórica en las aulas, para evitar que la ignorancia general sobre la Historia reciente facilite la manipulación política de la ciudadanía: "La ignorancia está por todos lados". Y pone como ejemplo su propio país "porque en el debate sobre el Brexit unos pocos han aprovechado la ignorancia de la gran masa. Yo no soy quién para decir que hay que leer los libros de Viñas, Santos Juliá o los míos." Y profundiza en el quid de la cuestión: "¿Quién escribe esa Historia? ¿Cómo se llega a una versión aceptable para todos sobre la Historia que hay que enseñar en la escuela? Son problemas que no se prestan a soluciones fáciles". Y concluye afirmando: "Yo soy historiador, no predicador del futuro".
Los mejores periodos
Y para finalizar, retomando el argumento inicial de la entrevista, en que Preston fijaba como periodos más corruptos de la Historia reciente de España las dictaduras de Primo de Rivera y de Franco y los gobiernos de Aznar cuando funcionaba la ‘trama Gürtel’, el hispanista, nacido hace 76 años en Liverpool, señala sensu contrario los periodos donde predominó en mayor medida la honestidad política. A su juicio hay dos: "Los primeros dos años de la Segunda República y los primeros años de la Transición, cuando los políticos de entonces estaban pensando más en el país, en hacer algo bueno para un futuro mejor anteponiendo los intereses nacionales a los personales. Esos fueron los mejores periodos y ojalá estemos empezando otro tanto ahora mismo".


Y del Oro sacado del Banco de España al empezar la Guerra Civil y que motivó que al Director del mismo le diera un infarto que se fue al cementerio, tambien Franco. Creer a Preston, es como creer en la cigueña. Sectario a mas no poder .Un historiador sectario sea del bando que sea, no ayuda, mas bien trae mas confusion al distorsionasr los hechos de la historia Y ya alguien hace siglos sentenció que el pueblo que olvida su historia esta abocado a cometer los mismos errores Y eso de que en el Periodo de Franco hubo corrupcion, has estudiado pòr co Sí Matesa que fueron destituidos todos y Redondela iden de iden Y eso era calderilla comparado con los ERES de Andalucia, que solo ese caso se traga a los del PP, de Pujol, de Plaza etc etc Que en todos los partidos cuecen habas y en el mio caldeadas Podemos acaban de empezar y lleva una marcha imparable
 
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Masoquismo nacional: el caso Paul Preston
Paul Preston
Paul Preston
Por Pedro C. González Cuevas
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En cualquier nación normalmente constituida, con un mínimo de orgullo patriótico o de autoestima, el señor Paul Preston sería cuando menos declarado persona non grata...
El estado actual de la cultura española en general y de nuestra historiografía en particular es un curioso fenómeno, digno de estudio. Uno de los “misterios” más insondables es, en mi opinión, la fascinación que ejerce, en ciertos sectores de la historiografía española, la figura y la obra de Paul Preston. Y es que, como señaló hace tiempo el profesor Gustavo Bueno, cada grupo social “elige” a sus sabios y a sus héroes; pero al “elegirlos” se define a sí mismo, tanto o más que a la persona escogida como paradigma del sabio, del filósofo o del héroe. El hombre de Liverpool es un autor de metodología imprecisa. Su perspectiva política de izquierdas no le ha aproximado a los grandes representantes del marxismo británico como Edward Palmer Thompson, Eric J. Hobsbawm o Christopher Hill. Su pensamiento histórico, si de tal cosa puede hablarse, viene a ser una curiosa amalgama, a veces contradictoria, de marxismo vulgar, individualismo metodológico, empirismo y, sobre todo, de lo que algunos historiadores italianos denominan peyorativamente “moralismo sublime”, es decir, juicios de valor al servicio de una ideología. Sus obras carecen de análisis cultural, ideológico e intelectual; tienen por base una sociología elemental y superficial; su trama narrativa es de claro signo trágico y maniqueo; su modo de argumentar mecanicista y su enfoque ideológico, radical.
Una de sus primeras obras en español fue el prólogo a una Antología de la revista Leviatán, cuyo contenido resultaba ya de por sí significativo, al ocultar la brutalidad de su proyecto revolucionario; muy al contrario, celebraba que el órgano intelectual del largocaballerismo se encontrase, según él, a “la vanguardia de un debate en el que se centraba la atención de los socialistas de Europa”. En esa misma línea argumental se encontraba La destrucción de la democracia en España, cuyo leif motiv era la exculpación de los socialistas en la génesis de la guerra civil, que hacía recaer en el conjunto de las derechas, particularmente en la CEDA. Se trataba, en el fondo, de una respuesta al libro de su compatriota Richard A.H. Robinson, Los orígenes de la España de Franco, una obra mucho más documentada y precisa que la de Preston. La guerra civil española no es más que una obra de divulgación. Las derechas españolas en el siglo XX: autoritarismo, fascismo y golpismo resulta ser, como su título indica, una demonización del conjunto de las derechas españolas, una obra sonrojante, a causa de su maniqueísmo y simpleza, que carece de interés para el estudioso de esas tendencias políticas. Idealistas bajo las balas, al igual que Palomas de guerra y Las Tres Españas del 36, destacan por su sectarismo y frivolidad. Su obra más celebrada, Franco. Caudillo de España, es una biografía del dirigente español llena de lagunas, basada en materiales absolutamente perecederos y en un pathos totalmente hostil hacia el personaje, sin el menor atisbo de empatía. La biografía del anterior Jefe del Estado, Juan Carlos I. El rey de un pueblo, no sólo carece de originalidad y no aporta nada nuevo al tema, sino que incurre en el defecto contrario al de Franco. Caudillo de España, es decir, cae en la apología directa e incluso en el ditirambo. En ocasiones, no parece un historiador, sino un cronista de Hola. En El Holocausto español, Preston llega a caer en la abyección, atribuyendo a las derechas españolas un proyecto de exterminio de las izquierdas, defensoras, según él, de la libertad y de la democracia. Sus últimos libros, El zorro rojo, una biografía de Santiago Carrillo, y El final de la guerra, son obras, a mi juicio, sin interés. En la última, se limita a seguir las tesis de su amigo Ángel Viñas, en sus críticas a Julián Besteiro y el coronel Segismundo Casado y en su exaltación de la figura del doctor Negrín.
Sin embargo, su trayectoria universitaria ha sido muy exitosa, tanto en Inglaterra como en España. Logró la titularidad de la cátedra Príncipe de Asturias de Estudios en la London School of Economics. En 1986 le fue otorgada la Encomienda de la Orden del Mérito Civil. En 1998, ganó el Primer Premio “Así fue” por su obra Las Tres Españas del 36. Idealistas bajo las balas le proporcionó el Premio Ramón Trías Fargas en 2006. Incluso ha sido presentado por un sector de la prensa española –El País y El Mundo, en concreto– como “una especie de Oráculo de Delfos o de un psiquiatra, para que nos confirme si somos normales y que España va bien”. Lo cual puede ser explicado por una serie de profundos, ancestrales y permanentes complejos de inferioridad nacional, cultural y política. Igualmente, por la palpable ausencia de una crítica intelectual y conceptual solvente en nuestro país. ¿Alguien se imaginaría algo parecido en Francia, la patria de Hipólito Taine, Lucien Febvre, Fernand Braudel o François Furet? Y lo mismo podríamos decir en Italia, Alemania u Holanda. En esos países, que disfrutan de la continuidad de una cultura sólida y coherente, individuos como Preston no pueden tomarse en serio. No obstante, creo que, a la hora de explicar la patética fascinación por la obra y la figura del hombre de Liverpool, es preciso profundizar un poco más. Hace algunos años, Paul Preston fue descrito por el editor Daniel Fernández como “una máquina de promoción, parecía Pavarotti”.
En ese sentido, el gran logro de Preston ha sido crear una red de influencia en el “campo” historiográfico español. Alumnos fieles, profesores universitarios, cuyas máximas figuras son Josep Fontana y Angel Viñas; editoriales de prestigio como Crítica o Debate y periódicos como El País o el difunto Público han sido –y son– los miembros de esa red que ha servido para que el hombre de Liverpool afianzara su influencia historiográfica y mediática en la sociedad española. Esta red se caracteriza por una actitud basada en la buena conciencia izquierdista, estructurada y legitimada por el antifranquismo y la lucha ideológica contra el conjunto de las derechas españolas. Su objetivo histórico-político es imponer sus tesis como verdad universal en el “campo” historiográfico español y, consecuentemente, que las tesis de otros grupos aparezcan como ilegítimas y a que sus representantes oscilen continuamente entre la conciencia vergonzosa de su indignidad cultural y el descrédito de sus métodos y de sus actos. A partir de su discurso histórico-político intenta, con el apoyo consciente de los ya mencionados medios de comunicación, cambiar los valores, las representaciones y las identidades. Su táctica consiste en elogiar y defender a los “amigos” e ignorar o atacar de forma inmisericorde a los “enemigos”, con los que no se tiene el menor reparo en ejercer la “violencia simbólica” más descarnada. En ese caso, no se tiene problema en reducir las doctrinas del enemigo a su adscripción ideológica o sus intereses de clase, cuando no a supuestas fidelidades franquistas y/o antidemocráticas.


Significativa y fructífera ha sido en todo momento su relación con el nacionalismo catalán. Desde el primer momento, Preston dio su apoyo al traslado de los fondos del Archivo de Salamanca reclamados por la Generalidad catalana. El 4 de octubre de 2004 recibió el Premio Internacional Ramón Llull. Tres años después fue elegido miembro del Instituto de Estudios Catalanes. Con posterioridad, José Luis Carod Rovira firmó un convenio entre el Patronato Cataluña-Mundo y la London School of Economics and Political Science. De esta iniciativa surgió el Observatorio Cataluña-Mundo, una institución cuya presidencia recayó en Preston, y cuyo principal objetivo era, como su nombre indica, promocionar a Cataluña en el mundo. El proyecto contó con un presupuesto de 200.000 euros. Según Carod Rovira, Preston era la persona indicada para presidir el Observatorio porque tenía “una relación especial con Cataluña”, “domina el catalán y ha escrito varios libros en esa lengua”. El Holocausto español recibió, además, el Premio Santiago Sobrequés i Vidal de Historia de Cataluña.
Coherentemente, Preston ha dado su apoyo al proceso de secesión catalana en numerosas ocasiones. En septiembre de 2013, pronunció una conferencia en la Universidad Rovira i Virgili, dedicada al tema de “El anticatalanismo de los rebeldes militares: de la batalla del Ebro a la ocupación total del país”, en la que recomendó a la Generalidad catalana “negociar alianzas” con Europa ante el “inmovilismo” del gobierno español. “Desde Madrid –advirtió– no habrá progreso”. Poco después, en noviembre de 2014, el nombre del hispanista aparecía, junto a Desmond Tutu, Adolfo Pérez Esquivel, Eduard Vallary, Saskia Sassen, Richard Sennet, Bill Shipsey, Ken Loach y Harold Bloon, al frente de un manifiesto titulado Dejen votar a los catalanes, en el que se afirmaba que una mayoría de los ciudadanos catalanes había expresado su deseo de participar en la consulta, una petición que es el “resultado de un largo desacuerdo entre los gobiernos de Cataluña y España sobre el grado de autonomía cultural, política y financiera” de ésta última. Los abajo firmantes consideraban que, como en los casos de Quebec y Escocia, la mejor manera de resolver el conflicto era utilizar las herramientas de la democracia y que “impedir que los catalanes voten parece contradecir los principios que inspiran las sociedades democráticas”. Por todo ello, los firmantes del manifiesto hacían una llamada al Gobierno español y a la Generalidad catalana a “trabajar juntos para permitir que los ciudadanos de Cataluña puedan votar sobre su futuro político y, posteriormente, establecer relaciones de buena fe en el resultado”. Esta posición contrasta con la de un hispanista infinitamente más serio que Preston, John Eliot, quien destacaba, en una entrevista concedida a la revista Letras Libres, las diferencias entre Cataluña y Escocia, señalando que una Cataluña independiente quedaría fuera de la Unión Europea.
En cualquier nación normalmente constituida, con un mínimo de orgullo patriótico o de autoestima, el señor Paul Preston sería cuando menos declarado persona non grata. Sin embargo, no ha sido así. Más bien todo lo contrario. Y es que Paul Preston fue investido doctor honoris causa por la Universidad de Valencia, vivero del pancatalanismo teorizado por el inefable Joan Fuster. La laudatio corrió a cargo de Ismael Saz Campos, antiguo comunista y apologista de Preston, quien calificó al historiador británico como “el mayor continuador del hispanismo historiográfico británico y seguramente el hispanista de mayor proyección entre los existentes”. Por su parte, el rector de la Universidad de Valencia, Esteban Morcillo hizo referencia a Preston como “uno de los máximos exponentes de la historiografía española contemporánea” y destacó su “extraordinaria producción científica, destacándose por su condición de historiador social”. No ha sido la Universidad de Valencia la única en rendir pleitesía al hombre de Liverpool. La última, por el momento, ha sido la de Extremadura. La ceremonia tuvo lugar en la Facultad de Filosofía y Letras de Cáceres, contando con la intervención del profesor Enrique Moradiellos, discípulo de Preston. Incluso contó con la asistencia del Presidente de la Junta de Extremadura Guillermo Fernández Vara y del rector de la Universidad Segundo Piriz. Fernández Vara llegó a decir que “no podemos entender la historia de España sin Paul Preston”. Que Dios le conserve la vista y la capacidad hermenéutica. ¿De verdad ha leído a Preston?
Lo cual demuestra que la sociedad española carece de una crítica intelectual solvente, y que, en concreto, las universidades no ejercen su función pedagógica. Como ha señalado el escritor Félix de Azúa: “Este es un país analfabeto y narcisista. La desdicha es que la izquierda que debería haber impuesto en el país algo de racionalidad e ilustración es aún más analfabeta y narcisista que la extrema izquierda”. Algo que se ha demostrado en el resultado de las últimas elecciones, con el ascenso de una izquierda radical y casposa. En ese sentido, cuanto más indómita sea la influencia de Paul Preston en nuestra historiografía y en nuestras universidades, peor para la salud política e intelectual de España. Desgraciadamente en eso estamos.
 
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Bárcenas en diferido

SUSANA M. OXINALDE 16.09.2020 | 01:16
Bárcenas en diferido
TODO lo relacionado con Bárcenas ha sido un asunto que al PP siempre le ha quedado muy en diferido. La corrupción no es algo de lo que se pasa página porque de pronto un día en el PP los que mandan huelan a colonia hasta en las fotos. La corrupción cuando apesta tanto, no resulta una cuestión de manzanas podridas, garbanzones negros o quinquis con corbata que han salido rana. Es una forma de hacer, que suma pases feos que todo el mundo ve, maneras de vivir que en algunas charcas resultan siempre contagiosas. El extesorero le ha resucitado al PP con una crisis de liderazgo sin precedentes y con un partido de la ultraderecha rompiéndole las bajas marcas de votantes. Bárcenas ha vuelto y ya no se piensa en él como el sinvergüenza con chequera y gabán que siempre tenía la mano en el juego. Bárcenas jugaba con todos y al final todos jugaban con él. Lo de hacerlo con los fondos reservados solo parece una parte de las consecuencias de haber hecho de Luis, ese tesorero rocoso de gustos caros, lo que fue: un cabrón. Una causa más de esa masa que fermentaba a base de mismo virus desde Valencia a Madrid con Génova como Km 0 de la provisión de alijos. Vuelve toda la basura con nombre de hamburguesa de pollo y empieza a señalar a aquellos a los que nunca les constaba nada mientras a generosos no les ganaba nadie. Factura o indemnización, que llega en diferido y que, a tenor de los votantes, puede ser la más cara.
 
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Una vicealcaldesa del PP utilizó jardineros municipales para desempeñar trabajos en su casa mientras estaba en cuarentena
El presidente de la entidad público-privada ha presentado su dimisión del cargo, tras las primeras informaciones y ya se ha ordenado una investigación sobre los hechos.

La vicealcaldesa del PP en Cartagena, Noelia Arroyo. / Ayuntamiento de Cartagena
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MADRID
16/09/2020 11:48
PÚBLICO
La vicealcaldesa de Cartagena, Noelia Arroyo, ha sido acusada de tener a empleados de jardinería, financiados en parte por el ayuntamiento, trabajando en su domicilio el pasado 8 de septiembre.
Además, ese mismo día, la concejala popular se encontraba en cuarentena tras haber estado en contacto con un positivo de coronavirus, según informa El Confidencial.
A través de las redes sociales se hizo pública una fotografía de jardineros de la Entidad de Conversación accediendo al domicilio de la concejal para desempeñar labores.

Tras las primeras informaciones, el presidente de la entidad público-privada ha presentado su dimisión del cargo, según informa Gaceta Cartagonova. Y ya se ha ordenado una investigación sobre los hechos.
MC Cartagena denunció este hecho pero esperarán a la investigación, según explica la concejal María José Soler, que considera que "el Ayuntamiento a través de Juan Pedro Torralba, que lo representa en el polígono Santa Ana, debe comprobar si estos hechos son ciertos y la queja vecinal está justificada, investigando si se ha dado un uso abusivo o no de los medios de la Entidad por parte de Arroyo, aunque ya saben que cuando el río suena".
Un portavoz de Arroyo niega a El Confidencial que la dirigente haya cometido ningún tipo de irregularidad, y asegura que los trabajadores fueron únicamente para comprobar si había un nido de ratas dentro de su propiedad, una labor que seguiría siendo de carácter privado.

El portavoz también asegura que se contrató una empresa privada tras las primeras noticias sobre el escándalo.