Rainiero de Mónaco, Ira de Fürstenberg y la boda que nunca fue

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Se pudo haber casado con Ira, ex de otro príncipe, Alfonso de Hohenlohe, quien aupó Marbella a emporio de la jet set.

Rainiero de Mónaco e Ira de Fürstenberg, en imágenes de archivo.

Rainiero de Mónaco e Ira de Fürstenberg, en imágenes de archivo.

El 6 de abril del año 2005, hace 16 años, fallecía de una afección pulmonar con 81 años Rainiero de Mónaco, el mítico soberano que reinó durante 55 años en el Principado, copando el foco de la prensa rosa tras su boda con la famosa actriz norteamericana Grace Kelly. El fallecimiento de Grace en un accidente de coche en septiembre de 1982 dejó devastado a Rainiero, de quien se decía que nunca se recuperó de la pérdida, convirtiéndose en el viudo de Europa, pues no volvió a casarse.

Sin embargo, parece que años después de morir Grace el soberano encontró consuelo en otra famosa actriz, con la que, dicen, se llegó a plantear el matrimonio. Se trata de Ira de Fürstenberg, ex de otro príncipe, Alfonso de Hohenlohe, quien aupó Marbella a emporio de la jet set. En 1985, el soberano monegasco sorprendió a propios y extraños al llevar a Ira como acompañante al famoso baile de la Cruz Roja de Mónaco y otros actos sociales del Principado, lo que se interpretó como una confirmación oficiosa de su noviazgo. Se conocían hacía 23 años, pero al desatarse los rumores, Ira salió al paso asegurando que lo suyo con Rainiero era solo una buena amistad.

Grace Kelly y Rainiero de Mónaco, el día de su boda.

Grace Kelly y Rainiero de Mónaco, el día de su boda.
Curriculum le sobraba, ya que la actriz Virginia Carolina Theresa Galdina zu Furstenberg, nacida en Roma el 17 de abril de 1940, era de origen noble: su padre era el príncipe Tassilo von Fürstenberg y su madre, Clara Agnelli, miembro de la multimillonaria familia propietaria de la marca Fiat. Estaba, además, emparentada con la realeza europea, pues era prima segunda del soberano de Liechtenstein, Hans Adam II e incluso tenía un antepasado común con Rainiero, Lady Maria Victoria Hamilton, su bisabuela .

Con solo 15 años se había casado con Alfonso de Hohenlohe, de cuya unión nacieron dos hijos, Christopher, fallecido en 2006 en circunstancias extrañas en una prisión de Bangkok , y Hubertus, uno de los actuales gurús de la noche marbellí. El matrimonio se rompió a raíz del romance de Ira con un play boy brasileño, Francisco Baby Pignatari, con el que contrajo segundas nupcias que también acabaron en divorcio.
Christopher de Hohenlohe con su madre, Ira de Fürstenberg, en una imagen de archivo.

Christopher de Hohenlohe con su madre, Ira de Fürstenberg, en una imagen de archivo.
De físico espectacular, que a menudo exhibía en las portadas de Vogue, tras su segundo divorcio tuvo lugar su despegue cinematográfico, rodando una veintena de películas a las ordenes de directores como Franco Zeffirelli y compartiendo cartel con actores como Alberto Sordi, Franco Nero, Klaus Kinski y el mismísimo Alfredo Landa, en No desearás al vecino del quinto.

Fue precisamente su ex, Alfonso de Hohenlohe, quien en 2015, al cumplirse una década de la muerte de Rainiero, desveló al semanario Bunte que Ira había recibido en 1992 una propuesta de matrimonio del soberano monegasco. La actriz no estaba convencida de aceptar, pero Alfonso de Hohenlohe le aconsejó que lo hiciera y se casara con Rainiero. Sin embargo, la boda nunca llego a celebrarse, y tampoco los canales del palacio Grimaldi se hicieron eco oficial de la relación. A pesar de ello, la actriz se convirtió en el báculo de la vejez de Rainiero, cuya salud empeoró considerablemente tras la muerte de Grace, ya que en la década de los 90 fue intervenido dos veces del corazón y en 2000 le extirparon parte de un pulmón.

Ira le recuerda como un entrañable amigo, que la ayudó mucho a promocionar sus creaciones artísticas en metales preciosos, ocupación en la que se centró tras dejar el cine y que hoy, a sus 80 años, aun desarrolla en su cortijo Las Monjas de Ronda, donde está afincada. Uno de sus recuerdos más gratos data de una exposición suya en la localidad suiza de Gstaad, cuando Corinna, la amiga del Rey Juan Carlos, adquirió por 3.000 euros un frutero de jade con un trébol de cuatro hojas para regalárselo al Monarca.
 

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Se pudo haber casado con Ira, ex de otro príncipe, Alfonso de Hohenlohe, quien aupó Marbella a emporio de la jet set.

Rainiero de Mónaco e Ira de Fürstenberg, en imágenes de archivo.

Rainiero de Mónaco e Ira de Fürstenberg, en imágenes de archivo.

El 6 de abril del año 2005, hace 16 años, fallecía de una afección pulmonar con 81 años Rainiero de Mónaco, el mítico soberano que reinó durante 55 años en el Principado, copando el foco de la prensa rosa tras su boda con la famosa actriz norteamericana Grace Kelly. El fallecimiento de Grace en un accidente de coche en septiembre de 1982 dejó devastado a Rainiero, de quien se decía que nunca se recuperó de la pérdida, convirtiéndose en el viudo de Europa, pues no volvió a casarse.

Sin embargo, parece que años después de morir Grace el soberano encontró consuelo en otra famosa actriz, con la que, dicen, se llegó a plantear el matrimonio. Se trata de Ira de Fürstenberg, ex de otro príncipe, Alfonso de Hohenlohe, quien aupó Marbella a emporio de la jet set. En 1985, el soberano monegasco sorprendió a propios y extraños al llevar a Ira como acompañante al famoso baile de la Cruz Roja de Mónaco y otros actos sociales del Principado, lo que se interpretó como una confirmación oficiosa de su noviazgo. Se conocían hacía 23 años, pero al desatarse los rumores, Ira salió al paso asegurando que lo suyo con Rainiero era solo una buena amistad.

Grace Kelly y Rainiero de Mónaco, el día de su boda.

Grace Kelly y Rainiero de Mónaco, el día de su boda.
Curriculum le sobraba, ya que la actriz Virginia Carolina Theresa Galdina zu Furstenberg, nacida en Roma el 17 de abril de 1940, era de origen noble: su padre era el príncipe Tassilo von Fürstenberg y su madre, Clara Agnelli, miembro de la multimillonaria familia propietaria de la marca Fiat. Estaba, además, emparentada con la realeza europea, pues era prima segunda del soberano de Liechtenstein, Hans Adam II e incluso tenía un antepasado común con Rainiero, Lady Maria Victoria Hamilton, su bisabuela .

Con solo 15 años se había casado con Alfonso de Hohenlohe, de cuya unión nacieron dos hijos, Christopher, fallecido en 2006 en circunstancias extrañas en una prisión de Bangkok , y Hubertus, uno de los actuales gurús de la noche marbellí. El matrimonio se rompió a raíz del romance de Ira con un play boy brasileño, Francisco Baby Pignatari, con el que contrajo segundas nupcias que también acabaron en divorcio.
Christopher de Hohenlohe con su madre, Ira de Fürstenberg, en una imagen de archivo.

Christopher de Hohenlohe con su madre, Ira de Fürstenberg, en una imagen de archivo.
De físico espectacular, que a menudo exhibía en las portadas de Vogue, tras su segundo divorcio tuvo lugar su despegue cinematográfico, rodando una veintena de películas a las ordenes de directores como Franco Zeffirelli y compartiendo cartel con actores como Alberto Sordi, Franco Nero, Klaus Kinski y el mismísimo Alfredo Landa, en No desearás al vecino del quinto.

Fue precisamente su ex, Alfonso de Hohenlohe, quien en 2015, al cumplirse una década de la muerte de Rainiero, desveló al semanario Bunte que Ira había recibido en 1992 una propuesta de matrimonio del soberano monegasco. La actriz no estaba convencida de aceptar, pero Alfonso de Hohenlohe le aconsejó que lo hiciera y se casara con Rainiero. Sin embargo, la boda nunca llego a celebrarse, y tampoco los canales del palacio Grimaldi se hicieron eco oficial de la relación. A pesar de ello, la actriz se convirtió en el báculo de la vejez de Rainiero, cuya salud empeoró considerablemente tras la muerte de Grace, ya que en la década de los 90 fue intervenido dos veces del corazón y en 2000 le extirparon parte de un pulmón.

Ira le recuerda como un entrañable amigo, que la ayudó mucho a promocionar sus creaciones artísticas en metales preciosos, ocupación en la que se centró tras dejar el cine y que hoy, a sus 80 años, aun desarrolla en su cortijo Las Monjas de Ronda, donde está afincada. Uno de sus recuerdos más gratos data de una exposición suya en la localidad suiza de Gstaad, cuando Corinna, la amiga del Rey Juan Carlos, adquirió por 3.000 euros un frutero de jade con un trébol de cuatro hojas para regalárselo al Monarca.
De hecho acudio a la boda de Alberto y Charlene, Una pena me hubiera gustado ver a ira como princesa de monaco