Psicologia

Registrado
9 Jul 2015
Mensajes
57.490
Calificaciones
163.935
Es en soledad cuando podemos tomar distancia y desarrollar nuestros talentos creativos



---- Las virtudes del brainstorming, esa técnica tan utilizada en la creatividad publicitaria que consiste en reunirse para disparar las ocurrencias que se nos vienen a la cabeza y encontrar la mejor solución. Tiene sus reglas y, en cierta manera, funciona.

“Décadas de investigación han demostrado que los grupos de brainstorming piensan menos ideas que el mismo número de personas que trabajan solas y más tarde ponen en común sus impresiones”.

Hoy se educa en la tendencia del trabajo en equipo y la creatividad compartida.






----- La negociación.

El ser humano es el único animal capaz de negociar.
Eso está muy bien y es muy loable si queremos evitar conflictos, guerras o establecer un contrato social, pero no es la mejor manera de innovar.




----- Miedo al error
. Cuando ya se ha negociado, se diluye la responsabilidad. Se comparte el error y no existe un solo responsable a quien atribuirle el fallo.
Pero sin fallo no hay creatividad. Nadie que no sea capaz de asumir el error, de responsabilizarse enteramente de las cosas que no salen bien, o de aceptar que se ha equivocado puede trabajar creativamente.
De los errores se aprende y a través de ellos somos capaces de convertirlos en éxitos futuros.



----- El silencio. Se ha negociado, se ha diluido la responsabilidad y se ha perdido la esencia de esa buena idea, y sin embargo todos callan.
No hay nadie capaz de levantar la mano y decir que eso no funciona, que esa cosa que ahora tenemos en la mesa es peor.

Y como el miedo al error, el silencio es un gran enemigo de la creatividad.

Debemos tener el coraje de decir lo que pensamos, por más incómodo que le resulte al grupo. Si lo hacemos, descubriremos que tal vez otros se animan a ser sinceros.

Pero es posible que, si no estamos acostumbrados a ello, al principio nos resulte difícil.

Que nos encontremos perdidos y al poco rato tratemos de escapar de la soledad con un sentimiento de frustración que no es el deseado. Por eso, si nuestra intención es reconectar con nuestro yo creativo, que solo florece en soledad, es bueno seguir este pequeño proceso:
Tomar distancia del problema que queremos resolver. Y para ello lo mejor es ser capaces de describir lo más exactamente posible el reto que tenemos delante.

----- Explorar alternativas, por absurdas que nos parezcan. Es uno de los grandes placeres de pensar solos. Podemos transitar todo tipo de caminos creativos sin tener que dar explicaciones o avergonzarnos de ello. Nadie nos ve. Nadie nos oye. Fuera timideces y corsés. Es el momento de adentrarse en cualquier tipo de solución sin ruborizarnos por ello. Nosotros mismos ya veremos cuáles de ellos merece la pena mantener como candidatos a “idea genial” o cuáles no.
  • Anotemos las soluciones que hayamos ido seleccionando como posibles buenas ideas. Eso significa escribirlas. Sacarlas de nosotros mismos y ponerlas delante para, como hemos hecho con el problema que deseamos solucionar, tomar distancia.

  • Decidamos entre todo el material recopilado. Esta es la parte más racional del proceso y entran en juego nuestras intenciones, motivaciones o expectativas. Por buena que sea una idea que se nos ha ocurrido, si creemos que no funciona o no nos sentimos cómodos, matémosla.

El creativo es, además de creador, un gran asesino de ideas propias. No le tiembla el pulso. No se aferra a ellas. No le dan lástima. Si no funcionan, si no las ve, las mata. Para ello debemos tener coraje, valentía, y saber que, si nos equivocamos, habremos aprendido algo que aplicaremos en el próximo desafío.



  • Compartir con los demás. Es también una parte importante de este camino.
Al exponer una idea a una persona de confianza, a veces vemos su potencial o nos damos cuenta de que no suena tan bien como lo hacía en soledad.


También es muy posible que el otro aporte un punto de vista que enriquezca la idea. Pero, sea como sea, deberemos, en última instancia, decidir nosotros. De lo contrario, es posible que acabemos convirtiendo ese precioso galgo en un dromedario que no satisfaga a nadie.
 

Registrado
9 Jul 2015
Mensajes
57.490
Calificaciones
163.935
Vidas platónicas

----Muchas personas viven eternamente insatisfechas pendientes de lo que no tienen

----Con esta actitud solo consiguen quedarse atoradas y que les domine el miedo y la ansiedad



Algo común en las conversaciones con los pacientes en la consulta son los relatos sobre sus sueños e ilusiones. Somos seres que miramos al frente, siendo causa de sufrimientos el deambular demasiado por el pasado. No obstante, pronto se advierte que esos apasionados relatos esconden una visión más ilusoria que ilusionada.

Juan me habla de lo enamoradizo que es. Empieza siempre con pasión sus relaciones, pero se cansa al poco de comprometerlas. Vuelve de nuevo a lo que le falta.

María ha contratado ya a tres coachs para lograr establecerse en un trabajo. Pero no dura mucho. Vuelve a estar en lo que le falta.

Jacinto me habla de los proyectos que tiene de irse a vivir al extranjero. Lo malo es que lleva cinco años diciéndoselo a sí mismo, pero no, nunca acaba de dar el paso. Vive en un vacío que llenará algún día.

Manuela, excelente madre y una líder en su familia, se pasa el día buscando actividades en las que desarrollarse. Pero cuando las encuentra tiene que dejarlas porque tiene que atender a los suyos. No lo asume. Se proyecta hacia lo que cree que debería ser. Su mundo rico en afectos no es suficiente. Siempre le falta algo.

¿Qué le ocurre a tantas personas que, teniéndolo todo, siguen sintiéndose infelices?

Las relaciones son uno de los ámbitos donde mejor se expresa esa pauta psicológica entre la falta, el vacío y la idealización.
Canción de Serrat: “No hay nada más bello que lo que nunca he tenido, ni nada más amado como lo que perdí”. Todo amor adquiere su estado ideal cuando no se tiene o cuando se ha perdido.

Soñar con un gran amor permite imaginárselo a medida, sentirlo en su estado perfecto y proyectarlo como el gran remedio a la soledad presente o al vacío interior que supone tanto deseo insatisfecho.
Cuando ese amor se convierte en realidad, y superada la etapa de exaltación, le ocurre lo mismo que a los niños con los juguetes tan deseados que traen los Reyes Magos: se aburren



Cuando nos invade la insatisfacción, sea por falta de ilusión en el trabajo, por tener una relación instalada en demasiadas rutinas, o por una especie de sinsentido generalizado por falta de pasión vital. En ese instante miramos a la orilla de enfrente creyendo que en ella se esconde la abundancia de la que nos sentimos privados.
La falta alimenta la imaginación, y pronto nos encontramos dibujando cómo sería nuestra vida si estuviéramos en la otra orilla, es decir, si tuviéramos otra pareja, otro trabajo, si viviéramos en una casa cerca del mar, en otra ciudad o en medio de la montaña.



Llegados a este punto, algunas personas deciden visitar a un psicólogo para que les ayude a descubrir el porqué de sus angustias. Entonces se descubre la trampa: se han obligado a tomar una decisión innecesaria

Y el psicólogo les pregunta:
“¿Hay alguien que te espere en la otra orilla?
¿Te han ofrecido un trabajo en la otra orilla?
¿Tienes un lugar adónde ir en la otra orilla?

En todos los casos la respuesta es negativa.

Entonces, ¿para qué tienes que cruzar la orilla? ¿Quién te obliga? ¿Te lo manda alguien?




Ahí es donde se dan cuenta de su pensamiento platónico.

El estado de insatisfacción no es un problema, es solo una situación desagradable que, además, tiene arreglo. En cambio, cruzar de una orilla a otra, sin más, eso sí es un problema.

Que toda la vida es sueño, y los sueños, sueños son”

(Calderón de la Barca)


Cuando no se desea más que lo que se tiene, lo que la vida trae, lo que uno es, el deseo se transforma en potencia, y el amor, en alegría.
Tenemos apetito de lo que nos gusta, de lo que deseamos, pero ese apetito no es un sufrimiento, sino una fuerza que nos empuja a gozar de lo que no nos falta.

Mi felicidad consiste en que sé apreciar lo que tengo y no deseo con exceso lo que no tengo”

(Tolstoi)



Ante la perspectiva de una vida platónica, mejor amar lo que es.
 
Registrado
9 Jul 2015
Mensajes
57.490
Calificaciones
163.935
Los efectos secundarios de fijarse metas

---Marcarnos objetivos muy definidos e inamovibles genera frustración personal

---Debemos apostar por el progreso a largo plazo en lugar de vivir inmersos en cumplir propósitos



“–¡Sofía, Daniel! –grité por el pasillo a mis hijos de siete y cinco años de edad, que estaban jugando en su habitación–. En diez minutos llega el autobús de la escuela. Vamos a ver quién se cepilla antes los dientes y llega primero a la puerta.

Los dos se lanzaron hacia el baño, riendo. Tan solo dos minutos más tarde, Daniel había ganado, por muy poco, a Sofía. Sonreí por mi victoria. Tenía a los dos niños en la puerta, listos para coger el bus en un tiempo récord.

Había conseguido mi objetivo. ¿O no?

----- Sí, estaban en la puerta a tiempo.

----Sin embargo, dos minutos no es tiempo suficiente para cepillarse los dientes correctamente.

----Además, el baño había quedado hecho un desastre”.

Con esta anécdota familiar, Peter Bregman empezaba su artículo Considere no establecer objetivos en 2013, publicado en la prestigiosa Harvard Business Review.



Así, con tantos objetivos por cumplir, casi nadie habla de sus perniciosos efectos secundarios.

Analicemos, en este sentido, la anécdota familiar de Bregman y veremos reflejados, tanto en el padre como en los dos niños, muchos de los problemas (personales y empresariales) que caracterizan y definen nuestro tiempo:

Enfoque pequeño de la realidad. Si solamente me preocupa que mis hijos estén a tiempo para coger el autobús de la escuela, dejo de lado algo tan importante como su higiene dental, por ejemplo.
El resultado es que empequeñezco la dimensión de un tema mayor por conseguir un resultado inmediato.

Comportamientos poco éticos. Puede que Sofía y Daniel, compitiendo para llegar antes a la puerta, se empujen o se escondan el uno al otro la pasta de dientes, por ejemplo.
Por tanto, se puede estar fomentando un aumento de conductas no deseadas.

Falta de perspectiva ante posibles riesgos. No es difícil de imaginar a Daniel corriendo escaleras abajo para llegar el primero, sin pensar en que puede tropezar y hacerse daño.

Falta de automotivación. Si el objetivo es lo único que importa, si llegar el primero para tener contento a papá es la motivación, ni Daniel ni Sofía van a lavarse los dientes por razones como la higiene y el cuidado personal.

Disminución de la cooperación. Supongamos que Sofía, más pequeña que Daniel, no acierta a abrir la pasta de dientes y le pide ayuda a su hermano. Es lógico que, en este contexto, Daniel vea la incapacidad de su hermana como una ventaja competitiva que le acerque a la meta de llegar el primero y decida no ayudarla.





Una vida enfocada a los objetivos provoca ansiedad.

Porque cuando se compite, no siempre se puede ganar.
Porque no siempre se puede conseguir aquello que nos proponemos.
Aunque nos esforcemos.
Aunque lo hagamos todo bien, es inevitable que en ocasiones no alcancemos lo que era nuestro objetivo.
¿Entonces qué?
Incluso durante el proceso, estamos tan orientados a lograr esto o aquello que provoca que no disfrutemos de lo que estamos haciendo. Solamente podemos pensar en si lo conseguiremos o no.




¿Resultado? Más desasosiego.

Así, no es difícil de entender que los psiquiatras definan la ansiedad como la epidemia de nuestro siglo. Es normal. Nuestra sociedad se ha orientado a la ética del objetivo. Del conseguir. Del tener. Del llegar. No del camino.

Si queremos librarnos de la angustia del tener, de conseguir y conseguir objetivos, debemos fijarnos ámbitos de mejora.
Trabajar en lo que nosotros somos, en aquello que no puede ser destruido. No en aquello que podemos obtener.





------Enfocarse en los objetivos es trabajar para conseguir lo que queremos una vez.

----Enfocarse en los ámbitos de mejora es progresar para alcanzar lo que queremos una vez y otra y otra.

Es como la fábula que todos conocemos de aquel granjero que tiene una gallina que pone huevos de oro. Sabemos su fatal desenlace. El hombre, impaciente y avaricioso, decide abrir en canal a la pobre gallina para extraer todos los huevos de oro.

El granjero se ha enfocado en los objetivos. ¿Resultado? Ni huevos, ni oro, ni gallina. Y mucha ansiedad.


Lo cierto es que todos tenemos nuestra gallina de los huevos de oro, es decir, aquello que hacemos bien y además disfrutamos haciéndolo.



Y todos podemos decidir si le pedimos resultados y más resultados o si preferimos cuidar y mimar esas habilidades que nos diferencian del resto​
 
Registrado
9 Jul 2015
Mensajes
57.490
Calificaciones
163.935
.

¿Por qué nos negamos el derecho a estar tristes?




Alegría y Tristeza en un fotograma de 'Del revés'. Foto: Pixar
Ana Boyero
29 de julio de 2015
Rechazar la tristeza no acaba con ella. El elogio a este sentimiento de la última película de Pixar nos hace replantearnos cómo encaramos nuestras emociones negativas.
La crisis en el cerebro de la joven protagonista de la película Del revés se desencadena con el estrés de una mudanza.
Una suma de frustraciones hace que aflore una emoción que hasta ese momento no había tenido demasiado peso: la tristeza.

La espídica y positiva alegría, hasta entonces capitana de las emociones de la niña, observa con horror cómo los recuerdos vitales de esta comienzan a volverse tristes y decide resolver el problema encerrando a la tristeza en un círculo de tiza.
A través de un viaje en paralelo por el mundo interior y exterior de la preadolescente, el último éxito de Pixar nos enseña que bloquear las emociones es un grave error.




“En el mundo actual es bastante común negar la tristeza”

¿Quién no conoce a alguien que tras una ruptura sentimental se ha fundido la cartera en copas y ha bailado hasta las seis de la mañana, como si en vez de haber roto con su pareja estuviera celebrando que no le ha quedado ninguna asignatura para septiembre?

Aunque los amigos puedan deducir por sus salidas frenéticas que esta persona es totalmente insensible a lo que ha ocurrido, muchas veces la huida hacia adelante se produce de manera inconsciente.

“El bloqueo de una emoción puede ser un mecanismo automático de protección.

Cuando la tristeza y otras emociones desagradables son muy intensas o nos generan sensación de descontrol, tendemos a negarlas. Lo cual, en general, tiende a amplificarlas”,



Foto: Pixar


¿Qué puede ocurrir si no dejamos fluir la tristeza?

---Pueden generarse trastornos de ansiedad o de somatización, como problemas dermatológicos o del aparato digestivo.
---- Aunque la mayoría de las veces la consecuencia es la depresión


A la hora de darle rostro a la tristeza, los creadores de Del revés eligieron un personaje gordo, con gafas y un jersey de cuello vuelto pasado de moda: un estereotipo de lo que nuestra sociedad consideraría impopular.

“Desde pequeños aprendemos que la expresión de la tristeza no está muy bien aceptada, nos empiezan a castrar esa emoción diciéndonos: no llores, no pasa nada”, “las personas tienen la sensación de que si se muestran tristes ante los demás no les van a aceptar”.
“Los caracteres optimistas y las personas impulsivas son especialistas en negar la tristeza”.


“Cuando una amiga o un familiar les comunica que le han detectado un cáncer de mama, una respuesta muy común es: “Bueno, bueno, si eso está ahora muy controlado, ¡no hay problema!””.

Pero negar la tristeza no acaba con ella, de igual modo que construir un dique no hace que se evapore el agua.

La psicoterapeuta ha tratado a pacientes a quienes esa pena que no se procesó en su momento les ha brotado años después.

Esas personas acaban reconociendo, por ejemplo, que cuando murió su padre no fueron capaces de llorar, o que cuando su hijo sufrió un accidente tuvieron que hacerse fuertes para asumir todo lo que se le venía encima a la familia.


Foto: Pixar


Beneficios de la tristeza (que los hay)

Junto a la ira, la alegría, el asco, el miedo y la sorpresa (esta última, por cierto, sin personaje en la película de Pixar), la tristeza es una de las seis emociones elementales que se generan en el sistema límbico de nuestro cerebro, concretamente, en la amígdala cerebral.


---El miedo nos pone alerta para reaccionar con rapidez ante una amenaza.

--- El asco produce respuestas de escape ante situaciones potencialmente dañinas.

--- La ira moviliza gran cantidad de energía para actuar sobre un comportamiento externo que consideramos injusto.

Todas las emociones provocan reacciones fisiológicas y motoras encaminadas a promover una respuesta determinada.

“En el caso concreto de la tristeza lo que se genera es inactividad y desmotivación, así como un ligero aumento de la actividad cardiaca y neurológica.

Sirve para fomentar la reflexión y el análisis tras una pérdida o un fracaso, para ahorrar energía después de una época de mucho desgaste o para pedir ayuda y evocar comportamientos de cuidado en otros”, desarrolla el investigador.

Si estamos discutiendo con alguien y vemos que empiezan a llorarle los ojos, probablemente sintamos empatía y nos apacigüemos un poco, algo que no ocurrirá si esa persona finge que lo que le decimos no le está afectando.

Negando la tristeza, además de empeorar las cosas, también nos estamos perdiendo la ocasión de recibir un abrazo largo y cariñoso que nos recuerde, en un momento vulnerable, que no estamos solos en el mundo.





¿Pastillas a la mínima? No
El consumo de ansiolíticos y antidepresivos crece en España sin parar desde el año 2000
.

Los psiquiatras se quejan de que los pacientes solicitan medicación a la mínima para suprimir emociones que se disiparían solas dejándolas reposar el tiempo suficiente.

1-----“Si has sufrido una decepción porque tu jefe te ha dicho que has entregado un trabajo horrible, puedes pensar que eres un inútil, que lo has intentado pero que no sirves para esto y que mejor lo dejas.

2 --- En cambio, si analizas en positivo y piensas que tu jefe y tú tenéis puntos de vista diferentes, buscas una alternativa e introduces algunos cambios, consigues darle un sentido a lo que ha ocurrido.

3 --- El malestar lo vas a tener igual, pero has atenuado la emoción y eso te ha permitido seguir avanzando”.






La obligación de “estar” feliz
“Nuestra sociedad cada vez tiene menor tolerancia a cualquier tipo de sufrimiento y malestar. La necesidad de sentirnos felices hace que muchas veces no soportemos convivir con la tristeza”,

“Debemos aprender a aceptar que no siempre vamos a conseguir lo que queremos y que, además, vamos a sufrir pérdidas”.

Aspiramos a un trabajo en el que nos sintamos totalmente realizados, pero que tenga un buen sueldo y nos deje tiempo libre; experiencias nuevas, viajes exóticos y, también, ahorrar; queremos cultivar nuestros lazos familiares sin renunciar a tener tiempo para nosotros mismos el fin de semana; una relación amorosa duradera en la que jamás se apague la chispa.

La paradoja de la búsqueda de la felicidad en todos los aspectos de la vida es que nuestras posibilidades de frustración aumentan.

Y la frustración invoca a su vez a la tristeza, lo último que estábamos buscando.

Las buenas noticias son que ese camino también puede recorrerse en el sentido contrario.

El cómico estadounidense Louis C.K. explicaba la maravillosa experiencia que había sentido al dejar que la tristeza le “golpeara como un camión” cuando, en lugar de huir del sentimiento de soledad, decidió entregarse a él.

“Empecé a llorar de una manera brutal y fue precioso”, rememoraba en el programa de Conan O’Brien, “la tristeza es poética”.

El premio por acoger esa emoción que tanto tiempo llevaba negando fue una liberación de tensión y un espectacular chute de hormonas que le arregló el día.

La entrevista concluía con la siguiente reflexión: “Es una pena que por no enfrentarte a ese primer momento duro de la tristeza la bloquees (...) porque así nunca vas a sentirte completamente triste, ni completamente feliz”.


 

Registrado
9 Jul 2015
Mensajes
57.490
Calificaciones
163.935
Fomentar la amistad


Según un estudio realizado por la Universidad de Brigham Young de Utah (EE.UU), fomentar la amistad, además de aportarnos felicidad nos protege incluso del riesgo de padecer enfermedades o incluso de la muerte.

Según este informe, el hecho de no tener amigos es perjudicial para la salud, equivaliendo a fumar casi un paquete de cigarrillos diarios, llevar una vida sedentaria o ser alcohólico.

Las personas con muchos amigos tienen un 22% menos de riesgo de fallecer.




La explicación esencial para comprender el resultado de este trabajo reside en que aquel que tiene una amplia red de amistades se siente integrado en un grupo, formando parte de un proyecto de vida.



Por el contrario, el aislamiento invita a la soledad, la apatía y la indiferencia.



Al hilo de este interesante dato, recomendaría ver “Inside Out”, la última película producida por Pixar Animation Studios y distribuida por Walt Disney Picture. La película se desarrolla en la mente de una niña, donde sus emociones la van guiando en el día a día de su vida.

En esta bella e inteligente producción cinematográfica los sentimientos de la protagonista están representados por diferentes islas conectadas entre sí que cuidan de su estabilidad emocional, permitiéndola crecer y madurar, sin rendirse ni abandonarse.

De todas las metafóricas islas que sirven al director para transmitir los valores más importantes de las personas, hay dos que destacan por servir de pilares indestructibles desde los que se van construyendo el resto de proyectos vitales: La familia y la amistad.




A lo largo de nuestras vidas transitaremos por momentos de alegría, tristeza, temor, desengaño, pasión, ilusión, amor, dolor... Pero tal y como demuestra la Universidad de Utah, la amistad (o la familia), nos ayudarán a superar todas las dificultades.



Mucho antes del trabajo realizado por esta Universidad y de la película de Pixar/Disney, otros dos ilustres americanos ya escribieron:

---- “La amistad duplica las alegrías y divide las angustias por la mitad”.

---- “Si sientes que todo perdió su sentido, siempre habrá un ¨te quiero¨, siempre habrá un amigo”




Familia y amistad, dos grandes pilares de la vida.


 
Registrado
9 Jul 2015
Mensajes
57.490
Calificaciones
163.935
¿ Es bueno dar 'piquitos' a los hijos?

Según la psicóloga Marisa Russomando: "Aunque para la mayoría de los padres darle besos en la boca a sus hijos no tiene una connotación sexual, a los pequeños esto puede ocasionarle confusiones"

Son muy famosos los 'piquitos' que los padres le dan a sus hijos y que normalmente es una costumbre de familias: nace de los padres y lo transmiten a sus hijos.




Según los estudios, cuando los padres quieren mostrar su afecto de este modo pueden ocurrir dos cosas:

1----- Que los pequeños quieran darle "piquitos" a todos el mundo porque lo ven como algo normal.

2----- Por otro lado, que cuando están en la etapa oral deseen besar a medio mundo.

Por este motivo es importante que los padres hablen con los pequeños para aclararles que esa clase de besos es un actor de cariño entre ellos y no para un tercero.

No obstante, cuando los niños crecen dejan de darle "piquitos" a sus padres porque se dan cuenta que los besos son un acto íntimo entre parejas.
 

Registrado
9 Jul 2015
Mensajes
57.490
Calificaciones
163.935
Tu sabor de helado preferido revela tu personalidad

Todos amamos el helado: ya sea que pedimos siempre nuestros gustos preferidos o vamos variando, nuestros sabores preferidos revelan algo de nuestra personalidad



Desde el dulce de leche, pasando por la crema americana, hasta llegar a la frutilla, todos los gustos más clásicos tienen un significado, que puede dejar ver cómo somos.

1. Vainilla: son personas con una personalidad impulsiva, fácilmente vulnerable e idealista.



2. Dulce de leche: es una persona un poco infantil, un poco con dulzura inocente. Es un sabor para gente que valora la ternura, la pureza y los buenos sentimientos.



3. Crema americana: es un sabor elegante y clásico. Suele ser la preferida de las personas mayores, muy formales, que les gusta que se las respete y valore, y que saben mantener una conducta pasiva. Los jóvenes que aman la crema americana son personas tranquilas, que buscan la paz y la comodidad.



4. Chocolate: los que sólo quieren helado de chocolate tienen una personalidad bastante especial, son difíciles y pelean por todo y con todos. No se dejan convencer de nada. Los varones fanáticos de este gusto tienen una personalidad fuerte. Las chicas que adoran el chocolate son las novias ideales porque saben mimar a sus seres queridos.



5. Granizado: es la combinación de la paz con la locura. Los fanáticos de este sabor no son lo que parecen. Si los ven tranquilos, en realidad son todo lo contrario. Tienen personalidad que intranquiliza.



6. Frutilla: las personas que prefieren este gusto tienen una personalidad protectora y buscan ser protegidos por una familia. Tienen mucha necesidad de amor.



7. Frutas ácidas: el limón, la mandarina y demás, son los preferidos de las personas sensibles, que soportan con mucho esfuerzo los momentos fuertes de la vida. Buscan cariño y protección.



8. Frutas dulces: se encuentran incluidas la manzana, la banana, el coco y el durazno. Son personas que buscan suavizar los momentos fuertes de la vida con una actitud pacífica. Sufren mucho cuando son agredidos.



9. Gustos exóticos: los fanáticos de la menta o menta granizada, kiwi y maracuyá, son personas que aman el riesgo aunque no lo pongan en evidencia. Les gusta probar el peligro y situaciones límites.



10. Café: son personas con una personalidad escrupulosa, meticulosa y perfeccionista.

 
Registrado
9 Jul 2015
Mensajes
57.490
Calificaciones
163.935
¡Que la fuerza de voluntad te acompañe!


-----Cuando aparcamos proyectos por pereza y falta de esfuerzo, nos sentimos mal

-----No busque más justificaciones para su actitud y dele al modo acción

-----¿Cuántos proyectos, sueños y oportunidades has dejado pasar por falta de voluntad?

----- La voluntad se entrena



¿Cuántos proyectos, sueños y oportunidades ha dejado pasar por falta de voluntad? Muchos. ¿Y cómo se ha sentido? Mal, rematadamente mal. ¿Y qué le ha dicho su crítico interior? “Eres un vago, todo te da pereza, es imposible conseguir algo en la vida si no te implicas y te esfuerzas”.

Cuando no tenemos fuerza de voluntad nos descalificamos sin piedad. Es de las flaquezas que menos nos perdonamos, porque la lectura que sacamos de nosotros es debilidad, falta de compromiso, dejadez y holgazanería.

Los errores cometidos por su valentía, tienen perdón. No alcanzar los objetivos cuando uno no se esfuerza, no.



La voluntad no es innata. Así que deje de lamentarse por no haber sido agraciado por la fortuna de la voluntad, y arremánguese para tenerla de su lado.

Deje de etiquetarse.
Y de tener expectativas negativas sobre usted mismo.

Coja su idea con ilusión, enamórese de ella y espere cosas buenas de usted y de la relación que ahora comienza con este nuevo propósito.
Se puede equivocar todas las veces que sea necesario; lo que debe rechazar es no verse capaz de cometer errores y tirar adelante.



¿De verdad que va a permitir que la falta de voluntad le frene? Deje de justificarse y dele al modo acción.


Sin motivación, la fuerza desaparece.
Póngaselo fácil.



Imagínese la idea de hacer deporte. No importa la razón por la que lo hagan sus amigos o sus compañeros de trabajo; debe buscar la suya. Esa será la causa que le lleve a trabajar sus músculos. Para otros puede ser una tontería.

No se preocupe, hacer juicios de valor es deporte nacional. Si usted ha encontrado su motivación, ya es suficiente argumento para ganar a la dejadez.



Organícese.
No postergar, la mayoría de las veces es cuestión de organizarse mejor.

El éxito radica en cómo establecen sus prioridades y distribuyen el tiempo los que no dejan las cosas para otro día.


Si lo desea, puede robarle tiempo a la televisión, a las largas horas contemplando los chats del WhatsApp, incluso a alguna hora de siesta.

Y decida en qué invertiría ese tiempo.



Atienda a su sistema reflexivo.
Es mejor que guiarse por impulsos.

Se siente el deseo de algo, y queremos satisfacerlo de forma inmediata.

Espere, piense, pare, frene.

Solo retrase el deseo, a ver cuánto es capaz de esperar.

Si de verdad es tan intenso, también lo tendrá dentro de 15 minutos o de media hora. Dele una tregua.
No se trata de que se prohíba hacer algo, sino de dar tiempo a su paciencia y reflexión para que puedan intervenir.

Planifique.
Esté preparado.

Tener pensado qué va a hacer cuando flaquee, aumenta la probabilidad de tener éxito.

.Confeccione una lista con distintas alternativas que eviten “el pecado”. Tenga su lista de “si la voluntad me falla, que las alternativas estén conmigo” y consúltela cuando surja la necesidad.

Modifique sus hábitos.
Es más sencillo cambiar que eliminar.

En lugar de pensar todo lo que tiene que abandonar, piense solo en qué va a hacer para sustituir y rellenar ese espacio.


Autocontrol y fuerza de voluntad no son lo mismo, pero mantienen una estrecha relación. Autocontrol es la capacidad consciente de regular los impulsos.

La fuerza de voluntad hace referencia al esfuerzo que invierte para alcanzar algo.

Una persona con autocontrol suele manejar bien sus emociones. Si lo tiene, también será capaz de no ceder ante el primer impulso que por ejemplo le lleve a comer en exceso o a abandonar cuando está cansado.



Priorice.
¡Ojo!, el autocontrol tiene un tope. Estudios recientes de la Universidad de Minnesota afirman que la capacidad de autocontrol tiene un desgaste. No es bueno abusar mucho de él. Si intenta controlarlo todo, al final se cansará y sucumbirá. Por ello, establezca prioridades. No quiera cambiar todo su mundo de golpe: dejar de comprar de forma compulsiva, hacer deporte, perder peso, dejar el tabaco, etcétera. Elija qué es lo más importante para usted y empiece por ahí.

Aplíquese la “terapia del fastídiate”.
No todo en la vida puede producir satisfacción, ni siempre se podrá mover solo por sus motivaciones.

Ojalá fuera así, pero no lo es. Así que asuma como parte del juego de la vida, que tiene que hacer cosas a pesar de que no le apetezcan, y que no tiene otra alternativa. Si se plantea otra opción, la cogerá. Olvídese, no existe el plan B. Es esto o nada.




La mayoría de los objetivos necesitan perseverancia, esfuerzo, trabajo y sacrificio. Y están al alcance de todos.
La diferencia entre los que lo consiguen y los que no está en que muchos se esfuerzan porque saben que lo tienen que hacer, que llegar a la meta pasa por etapas en las que no se está cómodo.
En esta vida no nos podemos mover solo por placer.

No discuta con su diablito.
Todos tenemos una figura negativa en nuestro cerebro que nos argumenta constantemente lo bien que se está en el mundo de lo fácil.

Ese diablillo lleva toda la vida venciendo la batalla a la fuerza de voluntad.
Si usted le escucha a él en lugar de a su Pepito Grillo, encontrará muchas excusas para dejar de hacer lo que debe en lugar de lo que le place.
 
Registrado
9 Jul 2015
Mensajes
57.490
Calificaciones
163.935
Todos podemos ser felices
La depresión es un trastorno que impide el funcionamiento diario; la tristeza es otra cosa

Disfrutar de la vida depende de valorar lo realmente importante y evitar recrearse en lo negativo





“¿Por qué estás triste?”.


“No lo sé, no sé qué me pasa, tengo una pena encima todo el día. Miro a mi alrededor y debería ser feliz, porque lo tengo todo: una casa bonita, una pareja que me quiere, unos hijos sanos, tengo amigos, pero no consigo disfrutar de la vida”.

La tristeza no siempre lleva a una depresión.

La depresión

Eso son palabras mayores que se refieren a un trastorno psicológico que impide el funcionamiento cotidiano. Hasta lo más sencillo, como arreglarse, cocinar y comer de forma equilibrada, se convierte en un mundo.

La depresión afecta a su vida personal, familiar, laboral y social. El futuro se contempla como un lugar desolador, y algunos afectados pierden hasta las ganas de vivir. La persona con depresión suele requerir tratamiento farmacológico y psicológico.




Pero ¿y la tristeza, esa pérdida de ilusión, la sensación de vivir a medias, esa dificultad para sentir placer?

Afecta a muchísima gente. No llega a incapacitar, pero sí los sumerge en una vida gris, pobre en emociones, en la que el tiempo pasa sin dejar huella.

¿Por qué hay personas que disfrutan de la vida y otras que no? Aquí tiene algunas claves, que además dependen de usted.

Tener otro ritmo de vida.

------Huya de la “prontomanía”. Es la obsesión por contestar a todo de forma inmediata, pronto, ya, como si el mundo se fuera a acabar en los próximos segundos.





Las nuevas tecnologías le están quitando los mismos minutos que cree que adelanta dando respuesta a todo ipso facto. Frene, pare. Usted y su entorno han decidido que son urgentes tareas que no lo son. Reeduque a sus compañeros de trabajo, amigos y familia.





------Pasar de la fantasía a la acción.

En mis conferencias suelo preguntar a los asistentes: ¿si pudiera elegir ahora con su varita mágica otra vida en la que no fuera profesionalmente quien es, a qué le gustaría dedicarse?

Nadie contesta “ser millonario”.

La mayoría de las respuestas están relacionadas con actividades o formación a la que uno puede acceder cuando quiera: “sería cocinero, fotógrafa, músico, daría la vuelta al mundo en bicicleta, escribiría un libro…”.

Casi todo tiene que ver con la parte más creativa de las personas y con nuestra capacidad para expresar nuestro talento. Son profesiones, pero pueden ser hobbies. ¿Por qué no organiza su agenda y busca tiempo para apuntarse a un curso de cocina, o de fotografía, o para hacer más deporte? Igual debería establecerlo como una prioridad. Le hará más feliz que cualquier antidepresivo.

--------Busque el placer con amigos familia, y disfrute de la vida social.

Nos da felicidad los momentos que compartimos, las risas, y lo recordamos siempre como un placer, mientras que el valor de lo que compramos se olvida rápidamente. Invierta tiempo en experiencias, le será más gratificante que lo que gasta en comprar ropa, zapatos o relojes.

No deje para la jubilación todo lo que tiene pendiente: leer, aprender a dibujar o bailes de salón.

Las personas se preocupan tanto por el futuro que dejan de vivir y ser felices en el presente. Ser responsable con las obligaciones es genial, pero tener la agonía de que nunca puede estar tranquilo es un sinvivir. La vida tiene tanto de incertidumbre que es imposible mantenerlo todo bajo control. Disfrute de lo que la vida le ofrece con las personas que quiere. Ahora, aquí y en este momento.






------Bese, toque, achuche, busque el calor.

El afecto y el amor son grandes fuentes de bienestar. A las personas les gusta sentirse queridas, y las muestras de afecto son la prueba más sincera y directa de amor. Toque incluso a la gente más lejana, mire con cariño a quien le atiende en una cafetería, verá cómo recibe enseguida una respuesta recíproca. El afecto se siembra.

-------Esperar cosas buenas de la vida.

Significa tener esperanza.
¿Hasta ahora ha tenido éxito en su vida cuando se ha dedicado a anticipar las desgracias?

No, rotundo. Pensar que va a tener suerte y creer que su momento le espera a la vuelta de la esquina le permite implicarse con más esfuerzo y dedicación en sus proyectos. Y lo hará porque espera obtener un resultado.

Pero si piensa que la vida no le depara nada bueno, bajará los brazos y no se esforzará. La esperanza es una fuente de motivación, le empuja para darlo todo. Es la profecía autocumplida. Espere también cosas buenas de las personas, “bieninterprete” las intenciones y comentarios que reciba.





----Cambiar el foco de atención.

¿En qué está pensando, en lo que tiene o en lo que le falta? Las personas felices lo son no porque tengan más que los demás, sino porque centran la atención en lo importante.


 
Registrado
9 Jul 2015
Mensajes
57.490
Calificaciones
163.935


Cómo sobrevivimos a nuestra infancia

1.- De niños íbamos en coches que no tenían cinturones de seguridad, ni airbag, ni sillitas... Podíamos ir en el suelo de la parte de atrás de una furgoenta, era un paseo especial y todavía lo recordamos.

2.- Nuestras cunas estaban pintadas con brillantes colores de pintura a base de plomo.

3.- No teníamos tapas con seguro para niños en los botes de medicina, ni en los enchufes, ni en las puertas...

4.- Cuando montábamos bicicleta no usábamos casco, rodilleras ni coderas. Y era mejor cuando convertías tu bici en una moto con un palo o cartón en la rueda trasera.

5.- Bebíamos agua de la manguera del jardín o de donde la encontráramos, siempre y cuando nos quitara la sed, y no de una botella de agua mineral.

6.- Gastábamos horas y horas construyéndonos carritos de chatarra y los que tenían la fortuna de tener calles inclinadas se tiraban ladera abajo y en la mitad se acordaban que no tenían frenos. Después de varios choques o caídas aprendimos a resolver el problema. Sí, nosotros chocábamos con matorrales, ¡no con coches!

7.- Salíamos a jugar con la única condición de regresar antes del anochecer.

8.- Cuando el colegio duraba hasta el mediodía, llegábamos a comer después de saborear nuestra golosinas. No teníamos móviles, así que nadie podía localizarnos. ¡¡¡Impensable!!!

9.- Nos cortábamos, nos rompíamos un hueso, perdíamos un diente, pero nunca hubo una demanda por estos accidentes. Nadie tenía la culpa más que nosotros mismos.

10.- Comíamos bollos, magdalenas, pan y mantecados, tomábamos bebidas con azúcar y nunca teníamos exceso de peso porque siempre estábamos fuera, jugando y corriendo.

11.- Compartíamos una bebida entre cuatro, juntando el dinero de nuestras pagas y tomando todos de la misma lata y nadie se moría por esto.

12.- No teníamos Playstations, Nintendo 64, X boxes, Juegos de vídeo , 99 canales de televisión en cable, cámaras de vídeo, sonido surround, teléfonos móviles, ordenadores, chats en Internet... Sino que TENÍAMOS AMIGOS.

13.- Salíamos, nos subíamos en la bicicleta o caminábamos hasta la casa del amigo, tocábamos el timbre o gritábamos o sencillamente entrábamos sin tocar, y allí estaba y salíamos a jugar. ¡Ahí, afuera! ¡En el mundo cruel ¡Sin un guardián!

14.- Hacíamos juegos con chapas, jugábamos al pañuelo, a policías y ladrones, al escondite, al tú la llevas, a la comba o la goma... Y en algún equipo que se formaba para jugar un partido no todos llegaban a ser elegidos y no había desencanto llevado a trauma.

15.- Algunos estudiantes no eran tan brillantes como otros y cuando suspendían un año lo repetían. Nadie iba al psicólogo, al psicopedagogo, nadie tenía ni problemas de atención ni hiperactividad, simplemente repetía y tenía una segunda oportunidad.

16.- Teníamos libertad , fracasos , éxitos , responsabilidades ...y aprendimos a manejarlos.

La gran pregunta es ¿cómo hicimos para sobrevivir? ¿Eres tú uno de esa generación? Si lo eres regálate un segundo de reflexión y envíale a tus amigos este mensaje. Quizás todos se olviden un rato de sus agitadas vidas y vuelvan por un segundo a ser como éramos antes.

Seguro dirán que éramos unos aburridos pero..... ¡Seguro que eramos felices
 
Registrado
9 Jul 2015
Mensajes
57.490
Calificaciones
163.935
AMBERS




Mi sabor preferido es el chocolate.:D
---------------------


4. Chocolate: los que sólo quieren helado de chocolate tienen una personalidad bastante especial, son difíciles y pelean por todo y con todos. No se dejan convencer de nada. Los varones fanáticos de este gusto tienen una personalidad fuerte. Las chicas que adoran el chocolate son las novias ideales porque saben mimar a sus seres queridos.

-----------------------------

Jajajaj.. a mi también me gusta el de chocolate, , es que yo tengo que tomar siempre algo de chocolate al dia de postre, helado o alguna otra cosa de chocolate.
Desde luego yo "peleona soy", lo de novia ideal, eso ya.... jajaj...lo de mimar yo ni de novia ni de casada, solo lo justito.
 
Registrado
9 Jul 2015
Mensajes
57.490
Calificaciones
163.935
Olvidar a un ex, tan difícil como dejar de fumar

Estudios científicos demuestran que las rupturas sentimentales provocan efectos similares a los que se producen cuando se abandona una droga



Como si se tratara de una película de mutantes, el ejército de tiernas mariposas, que parece revolotear dentro de nosotros cuando nos enamoramos, se transforma en una fiera tropa que ataca en el momento en el que la relación se termina.

No consigue dormir, pierde el apetito, le duele todo el cuerpo y, aunque lo intenta, no logra pensar en otra cosa.
Le han roto el corazón.



La explicación es tan simple como dolorosa: el amor es como una droga y usted está pasando el mono porque le privan de su dosis.

Cuando estamos enamorados, el organismo genera sustancias como la dopamina (la hormona del placer) y la oxitocina (la hormona del apego).

Ambas actúan en regiones cerebrales asociadas con el placer (el denominado sistema neuronal del reforzamiento).



El efecto del amor es similar al de algunos analgésicos, ya que activa zonas cerebrales que reducen el dolor


Con la ruptura sentimental se dejan de segregar estas hormonas y el cerebro reacciona generando un estado de tristeza y síntomas de abstinencia (ansiedad, obsesión e incluso dolor físico) que también sufren los drogodependientes.



Y la pregunta del millón para el alma en pena: ¿cuánto tiempo tarda en pasar el dolor?

“Ese deficiente funcionamiento vuelve a la normalidad pasado un tiempo, que es variable según la persona que ha sufrido el desamor”.

Las investigaciones al respecto hablan desde 3 meses necesarios ,hasta 18 meses



"¿Quedamos como amigos?" Mejor no


La neuróloga Lucy Brown y la antropóloga Helen Fisher dan una serie de consejos para superar estas rupturas, que parece que ni el cerebro ni el corazón quieren aceptar.

- Elimine los emails, las cartas y los mensajes de esa persona, y guarde todos los recuerdos en una caja al fondo de un armario (lo ideal sería deshacerse de ellos).

- Nada de llamadas ni cartas. Evite cualquier tipo de contacto. Hasta que no lo olvide no podrá ser su amigo.

- Piense un aforismo, una frase corta optimista a la que recurrir cuando recuerde a esa persona, para desviar la mente. Puede ayudar pensar en alguien nuevo, y si aun así vuelve a evocar a su expareja, no se aferre a lo positivo. Recuerde que también hubo momentos grises.

- Manténgase ocupado. Salir y estar activo es fundamental para el cerebro.

- Pruebe nuevas experiencias. La novedad estimula la liberación de dopamina, lo que le hará sentirse más optimista.

- Haga ejercicio. La actividad aeróbica también libera dopamina y serotonina, que le ayudarán a calmarse.

- El tiempo es su aliado. Imágenes de resonancia magnética han demostrado que cuanto más tiempo pasa tras la ruptura, la región del cerebro vinculada con los sentimientos de apego muestra una menor actividad. Con el tiempo, el apego se desvanece.

- Sonría y no se rinda. Si pasa el tiempo y sigue en este estado de duelo, puede que necesite la ayuda de un psicólogo, pero no tire la toalla. Un día se dará cuenta en que ya no piensa en esa persona y se sentirá liberado.



 
Registrado
9 Jul 2015
Mensajes
57.490
Calificaciones
163.935






"El miedo a saber es, en el fondo, miedo a hacer, porque todo conocimiento entraña una responsabilidad". [Abraham Maslow]
 
Registrado
9 Jul 2015
Mensajes
57.490
Calificaciones
163.935
La vida es más que una lista de tareas


-------Vivimos inmersos en la sociedad del rendimiento y la hiperactividad. ¿Resultado? Ansiedad.

------ Debemos distinguir entre lo importante, lo urgente y lo eliminable





Empecemos con un cuento. El de La Cenicienta.

Pero no nos fijaremos ni en el zapato de cristal, ni en la calabaza que se convierte en carruaje, ni en el príncipe azul. Vamos a poner nuestra atención en la cantidad de tareas que debe hacer Cenicienta antes de ir al baile.

Fregar, limpiar, planchar, ordenar, cocinar y volver a fregar, limpiar, ordenar… Lógicamente, cuando llega la hora de ir al baile, que es lo que realmente le hace ilusión y lo que de verdad cambiará su vida, está tan cansada que necesita la mágica ayuda del Hada Madrina para conseguirlo.

Sin ella, Cenicienta se hubiera quedado en casa, cansada y pensando con ansiedad en todo lo que aún le queda por hacer y en todo aquello para lo que no tendrá tiempo.

Pues bien, nosotros no somos muy diferentes a ella.

Antes de poder asistir a nuestros bailes, es decir, a aquello que realmente nos hace ilusión, nos motiva y quién sabe si también puede cambiar nuestras vidas, nos vemos inmersos en un sinfín de quehaceres:

la casa perfectamente ordenada, la lavadora tendida, el niño apuntado a cuatro actividades extraescolares; hay que ser, por supuesto, tremendamente productivos en nuestros trabajos, excelentes e imaginativos amantes con una vida social rica, activa y variada… y tener actualizado Facebook. ¡Ah!, y sería bueno comer cinco piezas de fruta al día y correr diez kilómetros y no tener ojeras y… Hacer, hacer y hacer.




Al final de nuestro cuento, lo que sucede es que el baile siempre queda relegado a mañana, a “cuando acabe esto…”. Y así pasan los días.

Como mínimo, Cenicienta tiene una excusa, o dos.

Las malvadas hermanastras la obligan y la maltratan.
Una fuerza externa la presiona, somete y explota.

-----Pero hoy las hermanastras somos nosotros mismos.

Tenemos a las hermanastras dentro, diciéndonos todo aquello que debemos hacer en una continua y excéntrica carrera en espiral.
Porque hoy el único pecado es no hacer nada.
Hasta los momentos de ocio o los periodos de vacaciones se han convertido en una conjunción inagotable de tareas que nos dejan más cansados que cuando empezamos.

Sin embargo, también es verdad que basta con querer para vencer a las dos hermanastras que nos tiranizan y desatar la magia del Hada Madrina que llevamos dentro.

Admitamos pues que nos rodea el afán de productividad, que quien más quien menos se deja seducir por esas insoportables apps que nos alertan de todo aquello que nos queda por hacer.



O por las libretas preparadas para que podamos hacer listas que cumplir.
O por libros que nos explican cómo hacerlo todo, cómo llegar a todas partes y que el tiempo nos cunda más.

Pero llega el momento de abandonar esa locura, porque en el fondo, y paradójicamente, no hay nada menos productivo que el afán de productividad.



. Empezar el día dedicándonos a aquello que sabemos que nos hará bien. Imaginemos un tipo que tiene que escribir un artículo y antes de empezar, sin embargo, lee los correos pendientes, atiende las alertas de las redes sociales y contesta un par de whatsapps. ¿Resultado?



Cansancio antes de empezar. Cenicienta bien puede ir al baile y dejar esas otras cosas que requieren menos brillantez para después.

Bien, ¿y qué hacemos con todo lo demás? Porque está claro que hay cosas que no podemos simplemente dejarlas de lado. ¿Cómo hacer entonces?

Ayudará dividir el registro de tareas en tres grandes grupos.

----Cosas que afrontar. Lo que tengamos que hacer, hagámoslo. Una vez hayamos ido al baile, no dejemos que esas otras cosas que volverán a aparecer tarde o temprano revoloteen por nuestra cabeza. Por ejemplo, una llamada incómoda que vamos postergando. ¡Son tres minutos! Pero si seguimos retrasándola, en lugar de 180 segundos llegará a durar seis meses en nuestra cabeza.

----Cosas que organizar. No hace falta que carguemos con todo. Podemos delegar, pedir ayuda, repartir tareas, conseguir que ciertas cosas se realicen sin que recaigan en nosotros.

----Cosas que no hacer. Seguro que en esta lista hay muchos elementos que realmente no son necesarios. Que se pueden eliminar directamente y, de esta manera, liberar espacio.
Cada uno debe decidir cuáles.
Pero es importante que nos demos cuenta de que en este punto radica la primera gran victoria personal para olvidarnos de la vorágine de la hiperactividad sin sentido. Renunciar a todo aquello que ni nos aporta ni es estrictamente necesario. Saber qué es lo que no hay que realizar es tan importante como ponerse manos a la obra con aquello que sí lo es.



------Una vez hemos conseguido dejar de correr en esa espiral del día a día fruto de esta sociedad de la multitarea, es el momento de empezar a bailar. Y lo más importante es descubrir cuál es nuestra música. Qué nos hace felices. Qué es lo que realmente nos importa.

La buena noticia es que todos estamos invitados a un baile en el que seremos protagonistas.

..1 ) -Algunos lo conocen ya y solamente deberán mantener a raya a las dos hermanastras.
.. 2 ) -Otros, por el contrario, aún no lo han descubierto y deberán mirar en su interior, porque allí está, esperando a que lo saquen a bailar.
.. 3 ) -Si la respuesta a estas tres preguntas es afirmativa, es que ya lo hemos encontrado:



¿Tenemos ganas de bailar?

Si no nos da pereza, si siempre que pensamos en ello nos crece un hormigueo, si cuando estamos desarrollando esa actividad, aunque no sea todas las veces que quisiéramos, lo afrontamos con ganas y dedicación.

Si la contestación es sí, atentos, porque puede ser que este sea nuestro elemento. El baile que nos está esperando.


Se detiene el tiempo

A pesar de las advertencias del Hada Madrina, Cenicienta está tan encantada en el baile que pierde la percepción del tiempo.
Le dan las doce de la noche sin que se dé ni cuenta. Solo las campanadas del reloj la pueden sacar del estado de flow en el que ha caído, el verdadero hechizo cotidiano, y que se caracteriza porque enfocamos nuestra energía y sentimos una implicación total en la tarea.
Si aquí la respuesta es que sí, seguro que ese es el baile que andamos buscando.



¿Se activará la magia?

La magia no es otra cosa que la pasión. Y la pasión es el motor de la grandeza, la autorrealización y la maestría.


Si descubrimos aquello que nos apasiona, seremos capaces de focalizar nuestra energía en ello y descubrir que Platón estaba en lo cierto cuando afirmaba que “todas las cosas serán producidas en superior cantidad y calidad, y con mayor facilidad, cuando cada hombre trabaje en una sola ocupación, de acuerdo con sus dones naturales, y en el momento adecuado, sin inmiscuirse en nada más”