Presidencia de la Corrida de la Beneficencia. Junio 12, 2019 (1 Viewer)

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Perfecto el rey acudiendo a Actos aunque no le gusten mucho... (_Creo q no es aficionado a los toros).
A mí tampoco me gustan



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https://www.heraldo.es/noticias/oci...-apoyo-a-los-toros-en-las-ventas-1320082.html



Felipe VI ha mostrado su apoyo al mundo de la tauromaquia al presidir este miércoles la corrida de la Beneficencia de la feria de San Isidro, en la plaza de Las Ventas, donde ha saludado y charlado con algunos de los empleados del coso madrileño antes de que comenzara la lidia.



En la cuarta ocasión que acude a una corrida desde su proclamación en junio de 2014, el rey ha recibido una fuerte ovación cuando ha aparecido en el palco real por parte de los más de 20.000 aficionados que han asistido a la plaza.

Aunque don Felipe se prodiga poco en los ruedos, al contrario que su padre, don Juan Carlos, y de su hermana, la infanta Elena, este miércoles ha querido tener un gesto de respaldo a la fiesta taurina con su presencia en Las Ventas.

"Es un orgullo para todos los aficionados. Demuestra el apoyo de la Casa Real a los toros, no solo del rey Juan Carlos, sino también de Felipe VI, que apoyan totalmente a la tauromaquia", se ha felicitado en declaraciones a los medios Rafael García Garrido, uno de los empresarios que gestiona Las Ventas, que le ha recibido a su llegada a la plaza.

Tras saludar a los aficionados que se congregaban en el exterior de la puerta de autoridades, el jefe del Estado ha recorrido el pasillo de los tendidos hasta el patio de arrastre, donde ha saludado a los aguacilillos, a la cuadrilla de mulilleros y a la banda de clarines y timbales. Con ellos y con las autoridades, ha estado charlando por espacio de quince minutos.

A continuación, se ha dirigido por el mismo pasillo al palco real, donde ha vuelto a estrechar la mano de los espectadores que aguardaban su presencia entre gritos de "¡viva el rey!". "Tiene que venir más", ha animado uno de los aficionados a don Felipe.

El público, entre el que se encontraba su sobrina e hija de la infanta Elena, Victoria Federica, le ha recibido con una cerrada ovación al verle en el palco, que ha repetido tras la interpretación del himno nacional.

La corrida de la Beneficencia, una de las más importantes del calendario taurino, la han protagonizado El Juli, Diego Urdiales y el rejoneador Diego Ventura, que han dedicado su faena al rey.

"Majestad, un honor tenerle en la fiesta. Va por usted y por España", ha clamado El Juli dirigiéndose al monarca antes de lidiar con la muleta a su primer toro.


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No le gustan los toros??? Pues demostrado quedan sus tragaderas, ir a un lugar donde torturan a los animales y los asesinan es muy fuerte sin gustar, me cuadra que este entoces con la Consorte...
 

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La Familia Real y los toros
JAIME PEÑAFIEL 17/06/2019


La revista de “mis amores y mis dolores” publicaba, esta mi semana, un reportaje del acontecimiento con el siguiente titulo: “El rey Felipe toma el relevo de su padre en la plaza de todos de Las Ventas”. Tampoco es eso.

Se trata de la segunda vez en su reinado que el actual soberano se digna acudir a un festejo taurino. Posiblemente, haciendo de tripas corazón. Bien es sabido la poca o nula afición que por las corridas de toros tiene Felipe. Como su madre, la reina doña Sofía. Y su esposa, la inefable Letizia, que es en lo único que se parece a la suegra real, “culta, muy sensible, también una ecologista convencida incapaz de poner los pies en una plaza de toros como no sea por obligación de su cargo”, escribía José Luis de Vilallonga en el libro de conversaciones con don Juan Carlos (“El Rey” Plaza y Janes 1995).

Esta actitud de doña Sofía como la de su nuera y por supuesto la de Felipe, es un tema de controversia y de critica a la Familia Real. No hay que olvidar que las corrida de toros están tan profundamente enraizada en todas las capas de la sociedad, que este desprecio real no esta nada bien visto por el personal. Incluso por aquellos que no son taurinos.

Refiriéndose a su hijo Felipe, el Rey Juan Carlos le reconocía a su biógrafo que “no va a las corrida para no disgustar a su madre”. Hoy, por no disgustar a su esposa. Y es que, en este terreno, como en otros muchos mas, el pobre Felipe no ha tenido mucha suerte. Salió de “málaga” para entrar en “malagón”, como vulgarmente se dice.

Hablando de toros, el tema que nos ocupa hoy por la insólita presencia real en una plaza, don Juan Carlos reconoció, entonces, que “yo iría mas a menudo a las corridas si tuviera tiempo. Felizmente ahí esta mi madre para representar a la familia en la Fiesta Nacional”. Se refería como el lector habrá deducido a la condesa de Barcelona. Hoy lo hace su hija, la infanta Elena y, por supuesto, don Juan Carlos que, desde que abdicó, dispone de todo el tiempo.

Pero volviendo al rechazo que el tema taurino produce en las actuales consortes reales, (a Letizia solo se le ha visto en dos ocasiones. Una de ellas, en vísperas de su boda hace ya … quince años) sería bueno que recordaran el comportamiento de su antecesora Victoria Eugenia con las corridas de toros.
Una de las primeras tareas realmente desagradables para ella, fue tener que asistir a una corrida de toros como punto culminante de los festejos organizados con motivo de su boda con el rey Alfonso XIII. La delegación oficial británica en la boda , entre ellos el príncipe y la princesa de Gales, se negó a asistir a la corrida por la repugnancia que les producía la llamada Fiesta Nacional.

Pero a Victoria Eugenia no le quedó mas remedio que estar presente en la plaza de toros realzando su belleza con un vestido blanco y una mantilla también blanca. Criada con intenso amor por los caballos, quedó horrorizada cuando contempló como un toro enloquecido literalmente hizo pedazos a un caballo de un picador bajo el palco real donde ella estaba.
Una atroz sensación de angustia la invadió al contemplar el violento espectáculo.

Pero consciente de que su obligación era acompañar a su esposo, el rey, lo hizo como un doloroso y difícil deber. Sabia que mostrar su disgusto no era precisamente lo que tenia que hacer. Y, como mujer inteligente que era, encontró una solución: “Me agencie unas gafas de cristales totalmente negros. Cuando me sentaba en el palco real, me las ponía. Los espectadores nunca lo supieron. Yo aplaudía cuando oía aplaudir. Y así me evité ver como los toros destripaban a los caballos al igual que había sucedido en la primera corrida a la que asistí”.

Y en la entrevista que me concedió en Lausanna un mes antes de morir, me ofreció una noticia que no conocía:

¿Sabias que gracias a mi se llevaron a cabo algunas reformas que mitigaron el sufrimiento de los caballos de los picadores incorporando los petos?

Repito, de ella debería haber aprendido doña Sofía y hoy, Letizia.

PD.

A ODOACRO: Cierto es que hubo un momento, como escribe, que esas audiencias de la reina con su primer ministro cambiaron de horario. Ya lo explico. Lo hizo para poder asistir al baño de sus hijos antes de acostarlo y, por supuesto, no eran mellizos! Tenían diferentes edades pero ambos muy niños. No me coja usted el rábano por las hojas.

Para ALFONSO A.: Estoy Seguro que “las feministas se van a abalanzar sobre mi” cuando escribo que la reina, MUJER AL FIN, aprecia los sabrosos chismorreos. ¡Que se le va a hacer! Y me hace una pregunta sobre los comentarios de Jiménez Lo Santos cuya respuesta conoce. Por supuesto, que me ha indignado que se refiera a la emérita como una mujer mala, muy mala.

A RAQUEL: Usted escribe que todos sabemos por qué no soy muy amigo de la reina Sofía. Ni amigo ni enemigo. Cierto es que ella no tuvo un comportamiento muy adecuado en la muerte de mi hija. Cierto es que tampoco tenía por que. Yo no soy su amigo sino, simplemente, un periodista. Pero esto no me influye en absoluto para considerarla una reina muy digna de quien Letizia tiene mucho que aprender
 

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