Polvorín en los centros de menores tutelados por la Generalitat (1 Viewer)

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Fugas, castigos severos, situaciones de riesgo para los niños e insectos componen la fotografía de algunos espacios.

Trabajadores, familias, chavales y el propio Síndic de Greuges denuncian la situación.



NÚRIA PUENTES (elperiodico.com)
El CRAE Els Castanyers, en Palau de Plegamans.

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TERESA PÉREZ / BARCELONA
Domingo, 8 de enero del 2017 - 18:54 CET


JORDI COTRINA

Un grupo de trabajadores protestan ante la sede de la DGAIA por los recortes, el pasado diciembre.

Sindicatos, familias, afectados y el Síndic de Greuges denuncian el trato, la saturación y las deficientes instalaciones de algunos centros de menores tutelados por la Direcció General d'Atenció a la Infància i l'Adolescència (DGAIA). Estos espacios se presupone que deben reunir unas condiciones adecuadas porque sustituyen al hogar familiar de los chavales retirados a sus padres y cuya tutela asume la Generalitat para protegerlos de situaciones de riesgo o desamparo. Y "por tanto tienen que estar mejor que en su casa", puntualizan los expertos. Solo entre enero y septiembre del año pasado la DGAIA retiró a 652 menores de sus familias, y el total de niños en desamparo en Catalunya asciende a 6.500. Cuatro asociaciones de padres de estos menores preparan denuncias contra la Generalitat por supuestos abusos y falta de garantías en el proceso de desamparo, como avanzó este diario.

Fugas, embarazos, castigos, picaduras de insectos e instalaciones deficientes forman la fotografía de algunos recintos. Las escapadas de los chavales están a la orden del día. Algunas familias se enteran de que sus hijos se han fugado cuando van a visitarlos al centro, sin que previamente nadie les haya alertado de la situación. La nieta de V. H. huyó en agosto, y sigue en paradero desconocido. Creen que está embarazada. Las huidas también las constató la Sindicatura de Greuges, ya que el día que visitó el Centro Residencial de Educación Intensiva (CREI) Els Castanyers, de Palau-solità i Plegamants (Vallès Occidental), “había 17 fugados”. “Es el pan nuestro de cada día”, le advirtió un mosso d’esquadra a V. H. cuando le contó que su nieta se había escapado. La Conselleria d'Afers Socials no ha contestado a las peticiones de este diario para conocer su opinión sobre los centros públicos, concertados y de gestión delegada, que son los que tienen el equipamiento propiedad de la Administración.

REZOS Y CATEQUESIS
Algunos de los chavales retirados por la DGAIA huyen del centro para visitar a sus familias. L. P., describe que llegaba exhausta, porque “caminaba siete kilómetros para verlos”. Otras escapadas acaban en embarazos no deseados. La sobrina de Y. D., que está ingresada en un centro, está a punto de ser mamá. A veces, los métodos anticonceptivos que se propone a las adolescentes no son los que aconseja el sentido común. Es lo que sucede en la residencia Montserrat, de Cerdanyola del Vallès, que acoge a menores de 6 a 18 años, pero solo de s*x* femenino. “Como método anticonceptivo se recomienda la abstinencia sexual”, asegura David Rodríguez, del sector social de la Confederación General de Trabajadores (CGT). Este Centro Residencial de Acción Educativa (CRAE), colaborador de la DGAIA, lo gestiona el Instituto Secular Cruzada Evangélica y se define “inspirado en una concepción cristiana de la vida”. La CGT ha denunciado a este centro “por activa y por pasiva”, explica Rodríguez. Antoni Gutiérrez, de la Acció Social de la Unión General de Trabajadores (UGT), insiste: “Además de la abstinencia, hay rezos y catequesis”.

Centros de protección
Existen diferentes tipologías de centros para menores tutelados por la Generalitat.

Centros de acogimiento, son espacios residenciales para la atención inmediata del menor que la Administración ha retirado de sus padres. La estancia es temporal mientras el equipo técnico realiza un diagnóstico sobre la situación del niño y se decide qué medida se aplica en función de las características personales y de su entorno.

Centros Residenciales de Acción Educativa (CRAE) que albergan a chavales de cero a 18 años. Los menores están internos hasta la mayoría de edad o hasta que se arregla la situación familiar. Pertenecen a la Dirección General de Atención a la Infancia y Adolescencia o a entidades sociales que los han concertado con la Administración.

Centros Residenciales de Educación Intensiva (CREI) son unos espacios destinados a acoger a adolescentes de entre los 12 y los 18 años que están bajo la tutela de la Generalitat de Catalunya. Los jóvenes presentan problemas de conducta.

También existen las Casas d' Infants, que es la última apuesta de la Generalitat. Son pisos de capacidad reducida donde se pretende dar una atención más personalizada a los menores.

El estado de estas residencias no es el que debería, hasta el punto de que “según el centro donde ingresa el niño le toca o no la lotería”, apunta Gutiérrez. Hartos de no tener soluciones por parte de la DGAIA, tres sindicatos (UGT, CCOO, CGT) y el colectivo DASC crearon una plataforma en defensa del menor tutelado y denuncian “la falta de supervisión y control de las instalaciones, déficits en la atención socioeducativa, recortes en los gastos médicos (gafas y dentista) y condiciones laborales precariezadas”. Gutiérrez añade: "Además se ha reducido la ayuda educativa a menores con discapacidad física y psíquica muy grave, como parálisis cerebral, y no se les da una atención individualizada". Los recortes económicos están a la orden del día.

Las instalaciones son otro de los puntos negros de algunos centros. El informe de la Sindicatura lo corrobora. Durante tres años consecutivos ha visitado las instalaciones del Centro Residencial de Acción Educativa (CRAE) Can Rubió, de Esparreguera (Baix Llobregat) y ha comprobado que “no se ha cumplido la recomendación de adecuar el centro de manera integral y hacer las reformas necesarias para garantizar el bienestar de niños y adolescentes”.

Cuando N. H. ingresó en uno de ellos, no había plazas. “Durante algunos días estuve durmiendo en una especie de despensa. Era un espacio tan pequeño que desde la puerta saltaba a la cama”, dice. Los piojos y las picaduras de chinches también son una queja coincidente de los chavales que han estado ingresados. A L. P. su familia la tuvo que llevar a la peluquería cuando estaba cerrada al público. "Para que me eliminaran los insectos".

SALUD MENTAL
Los sindicatos con representación en los centros critican, además, la tensión existente, ya que la falta de plazas hace que en ellos convivan, por ejemplo, niños pequeños con adolescentes con problemas de salud mental. “Algunos pasan miedo porque, al haber menos plazas de las deseadas, adolescentes violentos comparten habitación con niños de 4 años”, afirma Rodríguez. Las agresiones físicas entre los niños y a los trabajadores van en aumento.

El Síndic también propina un varapalo al régimen disciplinario. L. define “como medievales” los castigos. "Cuando volví al centro tras una fuga me tuvieron 15 días sin salir de mi habitación”, dice. A través de entrevistas con residentes en CREI, el Síndic constanta "desproporcionadas medidas disciplinarias o contenido inadecuado de las sanciones”. Durante la inspección de la Sindicatura al centro Els Castanyers se pudo comprobar que “el libro de registro de aislamientos o contenciones no está bien cumplimentado y, en algunos casos, no consta la hora de entrada y de salida”. En el CREI El Guaret de Valls (Alt Camp), los internos narran que "se hacen contenciones físicas en las cuales participa el personal de seguridad”.
 

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El Govern transformará los grandes centros de acogida de menores en pequeños "hogares"

Los consellers Meritxell Serret , Dolors Bassa y Carles Mundó ANTONIO MORENO
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La idea, siguiendo el modelo noruego y sueco, es que haya un máximo de diez niños por centro para que sean más parecidos a una familia

  • EUROPA PRESS
  • Barcelona
10/06/2016 11:50
La Generalitat convertirá los grandes centros de acogida de menores en pequeñas unidades residenciales de un máximo de diez niños, con el fin de transformarlos en lo más parecido a un "hogar" y una familia, han anunciado este viernes la consellera de Trabajo, Asuntos Sociales y Familias, Dolors Bassa.

En el marco de la presentación 'El bienestar subjetivo de los adolescentes tutelados en Catalunya', Bassa ha anunciado un cambio en el modelo de gestión de estos espacios siguiendo el modelo de Noruega y Suecia, tras admitir que los existentes se encuentran "saturados" y al límite de usuarios.

"Los centros residenciales deben cambiar, no puede ser que tengan tantos niños, y hemos de racionalizar los usuarios de cada centro para pasar a un modelo más de unidades", ha dicho en una atención a los medios.

El cambio de modelo empezará próximamente con una prueba piloto en Salt (Girona), donde se encuentra un centro de acogida de grandes dimensiones, y que se descentralizará en pequeños pisos por la zona.

No obstante, será a partir del 1 de enero de 2018 cuando este cambio empezará a implementarse de forma "gradual y progresiva" por todo el territorio y en complicidad con las entidades, ha dicho el director de la Dirección General de Atención a la Infancia y Adolescencia (Dgaia), Ricard Calvo.

Calvo ha subrayado que el hecho de que los centros se encuentren llenos no significa que no se esté atendiendo bien a los niños, porque estos espacios están preparados para atender flujos importantes de menores.

Bassa ha descartado que tengan previsto una racionalización del personal, ni dotaciones ni apoyo, sino más bien lo contrario: "Lo que queremos es dar un impulso fuerte para convertir estos centros en unidades en que cada niño pueda vivir más como en una familia".

La Conselleria también trabajará para impulsar especialmente la acogida para que no haya niños de cero a seis años en centros de acogida, y que los centros se dirijan a niños mayores de seis años.

Los centros de acogida catalanes acogen actualmente cerca de 2.800 niños, y las plazas pueden ir de seis a 45, si bien también hay algún centro donde residen 60 menores -aunque viven en diferentes módulos-, ha dicho el director de la Dgaia.

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Hasta 2018 pueden continuar las malas instalaciones, la insuficiente atención, la falta de supervisión, las recomendaciones de abstinencia sexual a los adolescentes y los insectos campando a sus anchas. Hay tiempo...

Parole, parole, parole.
 
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Traficaban con «menas» y los raptaban en España para sacar más dinero a las familias
La red tenía menores en los centros de acogida que alertaban de la llegada de «mercancía»


Seguir Pablo Muñoz@pablomunozabc
Madrid Actualizado:12/04/2019 02:15h
0 Desmantelada una trama que secuestraba a menas tras su llegada a España

Menores inmigrantes marroquíes tratados como mercancía, primero introducidos en España en pateras y luego secuestrados a los pocos días de llegar a los centros de acogida para seguir sacando dinero a sus familias. Incluso, a imagen y semejanza de los «vuelcos» de drogas, las mafias llegaban a «robar» chicos traídos por otras bandas para exigir el rescate correspondiente. La UCRIF de la Comisaría General de Extranjería de la Policía ha desmantelado tres redes dedicadas a esta actividad, la última hace pocos días, que además tenían un tronco común en Marruecos, en concreto en la zona de Tánger. Se trata de una de las tramas criminales dedicada al tráfico de seres humanos más poderosas de cuantas operan en el Reino alauí.

El tráfico de «menas» (menores inmigrantes no acompañados), es el más cotizado por estas redes, primero por el precio que cobran por el viaje, entre 1.500 y 2.000 euros dependiendo de las circunstancias, y segundo porque saben que cuando llegan a España, bien por haber sido detectada la patera por las Fuerzas de Seguridad o porque la embarcación arriba a la costa, no se les va a expulsar de nuestro país.

Esta circunstancia también era aprovechada por las mafias, que idearon una nueva fórmula para seguir sacando dinero a las familias: secuestrar a los chicos a los pocos días de llegar al centro de acogida, alrededor de los cuales, incluso dentro de ellos, tenían colaboradores que les informaban de su presencia. Los que «trabajaban» en el interior de algunos centros eran también menores que alertaban de la llegada de la «mercancía».

desde hace años en nuestro país. Asimismo se hicieron dos registros en El Ejido, donde se intervino la contabilidad de los pagos, dinero en efectivo y terminales telefónicos.

Los beneficios de la organización eran enormes y llevaba actuando desde 2017, por lo que hay decenas de menores víctimas de esta brutalidad.
 

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