Politicos en el cine (1 Viewer)

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Hola amigos,

Os invito a que penseis en políticos reales, vivos o muertos, y que los rescateis en su versión fílmica. Se trata de recordar a si salian bien caracterizados o parecidos a otros niveles con los de verdad.

Por mi parte, voy a presentaros al que creo más famoso a nivel fílmico, flipad, si levantase la cabeza el primero flipado sería él.


¡JOHN F. KENNEDY!





La foto es perentoria para poder comparar el original y los actores, y en este caso por si no os acordais de la cara del difunto, jajajaja...

Os reto a que encontreis otro político más veces interpretado en el cine y la TV. Los americanos están obsesionados con él.

¡Wikipedia! No sé si se habrán olvidado de alguna, jajajaja... Voy a comentar las que he recuerdo o creo haber visto. Como veis, son pocas comparadas con el listado ¿habrá yanquis que se hayan visto todas?

¡Y seguro que ahora mismo pueden estar estrenando o rodando más!


:eek::eek::eek::eek::eek::eek::eek::eek:

Interpretaciones de Kennedy en el cine y la TV
Películas

    • C.S.A.: The Confederate States of America (2004): mediante el uso de archivos históricos, él es el candidato Demócrata para Presidente de la Confederación, ganando contra el Republicano Richard Nixon. Su campaña se basaba en la abolición de la esclavitud y en el sufragio femenino, pero igualmente fue asesinado. = Esta no la he visto ¡pero con semejante argumento tiene que ser digna de ver, jajajajaja!

MINISERIES Y SERIES TV


    • The Missiles of October (1974, TV): interpretado por William Devane
    • The Private Files of J. Edgar Hoover (1977): interpretado por William Jordan
    • Johnny, We Hardly Knew Ye (1977, TV): interpretado por Paul Rudd
    • Young Joe, the Forgotten Kennedy (1977, TV): interpretado por Sam Chew, Jr.
    • King (1978, TV): interpretado por William Jordan nuevamente = No le he hecho el honor de ver ninguna al actor, especializado en ser JFK he buscado la foto, jajaja... Bah, más guapo era el presidente.



    • Jacqueline Bouvier Kennedy (1981, TV): interpretado por James Franciscus = No estoy segura, pero creo que en esta a Jackie la interpreta la ángel de Charlie Jackyn Smith (y salía haciéndose de rogar por él respecto al casarse aprovechando el viaje a Londres a cubrir la Life la Coronación de la Queen para pensárselo, jajajaja...). Salían enamorados, no recuerdo que saliese el tema de los cuernos, la vi hace bastantes años, ufff..Eso si, el actor estaba bueno, más que el presidente...

Culpable de la afición Kennedy que padezco, jajajaja...



 
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Pensándolo bien, también valen politicos de ficción, porque acabo de acordarme de una genial.

Va sobre un "hombre del pueblo", un simple trabajador, que se pone a protestar por algo diciendo que él sabria arreglarlo mejor que los políticos de siempre y con el slogan de la honradez ae presenta y los vecinos le eligen, pero empieza a sentirse poderoso y comienza a hacer corruptelas en plan cacique y a amargar la vida a su mujer, hijo, amigos, se echa una amante joven que no sé por qué le queria con el poco glamour que tenia y lo asqueroso que era y esta también termina mal por su culpa... Genial, le dieron Oscars, claro, y ya veis que actual pese a ser de 1949.


 
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Esta reseña esta sacada de un blog.

No sé por qué el gordo del puro, pese a ser antagónico a mí, y si no me acuerdo de sus barrabasadas, me parece carne de cañón de cine, porque el personaje era, en carácter y biografia, de película. Yo he visto "Amenaza de tormenta" y coincido con la crítica de quien escribe.



WINSTON CHURCHILL EN EL CINE


En breve espacio de tiempo he visionado dos películas que, por tratar del mismo personaje, Winston Churchill, voy a comentar unidas. Se trata de, por una parte, El joven Winston (Young Winston), y por otra, Amenaza de tormenta (The gathering storm), una película para la TV británica, ambas inspiradasas en las memorias del controvertido político británico.






Para empezar, la más antigua, El joven Winston, (1972), dirigida por Richard Attenborough, producción británica, inspirada en las memorias de Churchill, y con un buen reparto: Simon Ward encarnando perfectamente a un veinteañero Churchill; Robert Shaw como su padre, Lord Randolph Churchill, y Anne Bancroft como su madre. Y siguiéndole un largo elenco de muy buenos actores secundarios, con un Anthony Hopkins muy joven aún, encarnando al político Lloyd George; John Mills dando la imagen de un espléndido general Kitchener, por hablar sólo de algunos. Los dos actores que encarnan a Winston niño están muy bien elegidos por su semejanza física y lo hacen muy bien. La ambientación es correctísima, como los británicos saben hacer.





La película cubre los primeros veinticinco años de la vida de Churchill. Y conocemos al niño regordete que va por primera vez a la escuela, de la mano de su madre, Lady Churchill, de origen norteamericano, y aprende en sus propias carnes que “la letra, con sangre entra”, gracias a las costumbres del tradicional sistema educacional británico. En la segunda, ya adolescente y al parecer un alumno mediocre y nada interesado por lo académico, vemos las relaciones con su padre, con el que sólo en breves y contados momentos llega a tener un contacto personal. Lord Randolph, absorbido por su trabajo parlamentario, olvidaba que tenía un hijo y probablemente, una esposa. Llegando a la cuarentena su cerebro enfermó y pocos años después murió, habiendo decaído físicamente mucho.
Lo último que consiguió Lord Randolph fue que su hijo ingresara en el Ejército, ya que, según él, no servía para otra cosa. A partir de ahí, una vez fallecido el padre, el joven Winston utilizó la influencia de su madre con los altos cargos para conseguir que lo enviasen a los escenarios bélicos donde pudiera lucirse y ganar un nombre. Esos escenarios comienzan con la expedición de Lord Kitchener en la India, a la que asistió como periodista militar, y siguen con su actuación, también como informador militar, en Sudáfrica, en la Guerra de los Bóers. Incluye la famosa hazaña (muy bien filmada la escena del tren) de su huida del campo de prisioneros, de la que toda Europa estuvo pendiente, y que le catapultó al Parlamento con apenas 25 años.
La película nos lo muestra como muy ambicioso, buscando siempre destacar y llamar la atención, porque en su mente planificaba su entrada en la política para seguir los pasos de su padre.

La otra película, Amenaza de tormenta, trata sobre la madurez de Churchill. La dirige Richard Loncraine, siendo producida por los hermanos Scott (Ridley y Tony) en 2002. Filmada para la televisión, y por tanto con formato telefilm, a continuar en una segunda parte (Into the storm), sin menoscabo alguno de su calidad cinematográfica.
El papel estelar, le corresponde a un envejecido pero impecable Albert Finney, que consigue con sus gestos y su físico un enorme parecido con el maduro político, recreando los años de entreguerras. Su esposa, Lady Clementine, es interpretada por una también madura y magnífica Vanessa Redgrave.
Situada a partir de 1934, nos muestra a la familia Churchill, atravesando una serie de problemas: hijos tratando de llevar su vida al margen de los deseos paternos, Churchill concentrado en escribir la vida de su antepasado, y en su actividad en el Parlamento, y su esposa intentando tomar las riendas de la economía familiar que se está yendo al garete, y las relaciones del matrimonio, que también sufren unos días tormentosos.
En cuanto a la actividad parlamentaria de Churchill, refleja la enorme tozudez y perseverancia en su postura, que era la de advertir al país de lo que se les venía encima, a un país y unos políticos que no querían ni oír hablar de otra guerra, y que hacían la vista gorda ante las inquietantes noticias que llegaban de Alemania. Churchill llegó a valerse de un funcionario del Foreign Office, Ralph Wigran, como topo para conseguir información reservada, y que le estuvo proporcionando valiosísimo datos que él utilizaba en sus discursos en la Cámara. Y que, a la postre, consiguió ser escuchado, lo que constituye el final de la película, su entrada triunfal en el Ministerio de la Marina.
Albert Finney consigue meterse en la piel del político, imitando sus gestos hasta tal punto que nos parece estar viéndole, pegado a su habano, agarrado a su bastón y envuelto en una nube de humo. Hay planos memorables, como la que abre la película, en la que sube por una colina con su abrigo y su bastón, y su silueta se recorta en el cielo.
En fin, dos películas que recomiendo, por su nivel fílmico y narrativo y por el interés que tiene la vida de Churchill, ligada para siempre a la política contemporánea europea.
 

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