Olivia de Havilland cumple 100 años.

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Olivia de Havilland cumple 100 años
Una fecha muy especial
Olivia de Havilland, un siglo de bondad en pantalla y odio fraternal

Olivia de Havilland en una foto de estudio de los años 40. CORDON
2 Comentarios
La única protagonista viva de 'Lo que el viento se llevó' cumple 100 años. Vive retirada en París, donde ha recibido la Legión de Honor

Durante casi 40 años no se habló con su hermana, Joan Fontaine, protagonista de 'Rebeca' y 'Sospecha'. Una rivalidad épica

  • JOSÉ LUIS ROMO
  • @mr_lemmon
01/07/2016 04:11
Hubo un tiempo en el que las estrellas no iban al supermercado, sólo vestían alta costura que el resto de mortales no podía permitirse y sus pecados eran encubiertos por los Estudios que las encumbraban. Olivia De Havilland fue testigo de aquel Hollywood dorado y es una de sus escasas supervivientes. De hecho, del reparto protagonista de Lo que el viento se llevó tan sólo ella sigue entre nosotros. Cuando se lo han comentado en los últimos años, ella lo recibe con cierta sorna, alegando que no tiene mucho mérito. "Lo único que he hecho es no morirme".

Hoy cumple 100 años, una cifra redonda que la convierte en la actriz con Oscar más longeva y en un monumento viviente de aquella era gloriosa, cuando el cine era la fábrica de sueños del mundo. Sólo ella puede contar en primera persona anécdotas como si era cierto que Clark Gable sufría halitosis o si Errol Flyn, con el que rodó ocho películas, efectivamente podía tocar el piano con, ejem, eso. Tan sólo Kirk Douglas, que cumplirá su centenario en diciembre, puede hablar con la misma autoridad sobre aquellos años de glamour.


La actriz junto Jacqueline Bisset en 2010 AFP
Retiro parisino
Es muy probable que Olivia de Havilland celebre este siglo de vida en París. Allí vive desde mediados de los 50, cuando se casó con Pierre Galante, editor de la revista París Match y uno de los celestinos entre Grace Kelly y Rainiero de Mónaco. Pese a divorciarse en los 70, ella ha seguido habitando en su elegante piso de la rue Bénouville. Asegura que le encanta vivir entre franceses, "son gente muy creativa" y "aquí las iglesias y los castillos son de verdad, no de cartón como en las películas". En una entrevista confesaba incluso que le seducían todas las palabras francesas."Creía que saucisson era tan exquisita, que me parecía el nombre perfecto para un niño... hasta que me enteré de que significaba salchicha". Francia ha correspondió a su amor. En 1965 fue la primera mujer en presidir el jurado de Cannes (dio la Palma a El Knakc y cómo conseguirlo) y en 2010 Sarkozy la premió con la legión de honor.

En los últimos años apenas ha concedido entrevistas, sin embargo, aseguran que su estado de salud es envidiable y que mantiene una memoria fotográfica. "Parece varias décadas más joven de lo que es. ¿Son los 100 los nuevos 70?", se preguntaba Willim Stadiem, en Vanity Fair.

Puede que a algunos les cueste reconocer en esta entrañable abuelita, cuyo cabello parece de algodón, a la protagonista de títulos de acción como El Capitán blood, Murieron con las botas puestas o Robin de los bosques. Todos ellos rodados junto a Errol Flyn, con el que a pesar de su fama de mujeriego, nunca tuvo un affaire. "Hubiera arruinado mi vida", ha dicho. Aún así, ambos pasaran a la historia como una de las parejas cinematográficas con más química en pantalla. Y éste es sólo uno de los motivos por los que De Havilland se instalará en el Olimpo de las estrellas de Hollywood cuando abandone su adorado París.

Descubierta con sólo 19 años por el mítico director alemán Max Reinhardt, esta actriz cuenta con cinco candidaturas al Oscar en su haber y dos estatuillas: La heredera y La vida íntima de Julia Norris. En la primera daba una vengativa lección a un deslumbrante Monty Clift y en la segunda interpretaba a una abnegada mujer que daba a su hijo en adopción para evitar el escándalo. Precisamente, a Havilland, como al íntegro Gregory Peck, le gustaba interpretar papeles bondadosos. "En los 30 era difícil encarnar a chicas buenas, la moda era interpretar chicas malas. Realmente, yo creo que es más aburrido. Siempre he tenido más suerte interpretando chicas buenas porque requieren más de una actriz". Sin duda, el epítome de esta afirmación fue su santurrona Melanie Hamilton, de Lo que el viento se llevó, esa cándida mujer que le ponía en bandeja de plata a Escarlatta O'Hara birlarle el marido.

Su belleza dulce, como de novicia, la hacía perfecta para este tipo de papeles, aunque a la actriz no le importaba afearse si la película le daba la posibilidad de ganar un Oscar (ojo a su caracterización en La heredera). Vamos que eso de Charlize Theron de afearse para ganar la estatuilla, ella ya lo había inventado medio siglo antes


La actriz junto a Montgomery Clift en 'La heredera' CORDON
Olivia de Havilland pudo haber ganado un tercer Oscar por Un tranvía llamado deseo. Sin embargo, rechazó el papel porque "una dama no dice ese tipo de cosas". También rechazó el papel de Donna Reed en¡Qué bello es vivir! Malas elecciones que no empañan una carrera brillante que cerró en 1977 con la coproducción alemana El quinto mosquetero, en la que por cierto coincidió con Sylvia Kristel. Sí, Emmanuel y Melania Hamilton mano a mano. "No echo de menos hacer películas, la vida está llena de cosas de gran importancia, que son más enriquecedoras y absorbentes que la vida de fantasía".

Antes de que llegase a ese declive en el que solo la llamaban para que aportara glamour de antaño a tv-movies, Olivia de Havilland fue una de las estrellas más guerreras del Hollywood Clásico. Ella fue una de las pocas que se atrevió a desafiar al sistema de estudios y denunció a la Warner por lo que ella creía que era un contrato casi de esclavitud, en el que se veía obligada a aceptar todos los papeles que la ofrecían. Contra todo pronóstico ganó el juicio, y creó un precedente judicial llamado 'La decisión de Havilland'.

Joan Fontaine, su némesis
La beatífica actitud de la que la actriz presumía en la gran pantalla, quizás, no se corresponda con su carácter. Eso al menos, creía su hermana menor, la actriz Joan Fontaine. Si hubo dos actrices en Hollywood que se odiaran más que Bette Davis y Joan Crawford fueron ellas. Su vida estuvo llena de desencuentros con la ceremonia de los Oscars como campo de batalla. ¿De donde venía su fraternal odio? Ninguna lo ha contado. Según dijo la protagonista de Rebeca en su biografía, No bed of Roses, "he sido una extraña en su vida, una intrusa. Al ser mayor, Olivia tendría que haber cuidado de mí. Por el contrario, toda mi existencia ha tratado de desequilibrarme. No hablamos desde la muerte de mamá, en 1975".

En el mismo libro Fontaine se explayaba sobre su hermana. "No recuerdo un momento en toda mi niñez en el que tuviera un gesto amable conmigo", escribe y cuenta como una vez se tiró sobre ella rompiéndole la clavícula.


Joan Fontaine y Olivia de Havilland. CORDON
Aquellas trastadas infantiles explotarían en 1942, cuando ambas estaban nominadas al Oscar. Olivia por Si no amaneciese, de Mitchell Leisen, y Fontaine por Sospecha, de Hitchcock. Venció la hermana pequeña. "Me quedé helada. Clavé la mirada hacia el otro lado de la mesa y ella me susurró: 'Levántate'. Me vino de golpe, como un caleidoscopio, todo el resentimiento que sentimos de niñas. [...] Temí que Olivia saltase por encima de la mes para tirarme del pelo".

Cuatro años después, la que se llevó el Oscar fue de Havilland. Entonces, Joan salió al escenario para entregar el premio a Mejor Actor y se acercó a darle un abrazo. Ésta, cuando la vio, huyó dejándola con la mano extendida en el aire. Un fotógrafo captó la imagen que se publicaría en todos los diarios. Punto y revancha para Olivia.

Según el director, George Cukor lo que distanció a ambas fue su madre, "una dictadora con enaguas, que sembró la discordia entre ambas". Si fue ella, los papeles por los que rivalizaron o el magnate Howard Hughes, que tonteó con ambas, quienes las separaron quedará en la nebulosa de las leyendas de Hollywood. Lo cierto es que ninguna se volvió a dirigir la palabra a la otra después del funeral de su madre. Y así siguieron hasta la muerte de Joan Fontaine, acontecida hace tres años. "Olivia siempre ha dicho que yo he sido la primer en todo: en casarme, en tener un Oscar, en tener un hijo. Así que si me muriese la primera, se cogería un buen berrinche porque me habría adelantado también en eso", dejó dicho.

En su 100 cumpleaños, al menos, puede presumir de haber sido la única de las dos en llegar al siglo. Al final, llega un momento en el que resistir es el único mérito. Y Olivia de Havilland es tan resistente como su leyenda.
 


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Como Melania era tan santa y buena que parecia irreal, eso sí, en el fondo estaba segura de que su marido la queria, por eso no temia a Escarlata.

Pero Olivia era una actriz, en La Heredera y "Al otro lado del espejo" -en que interpreta a gemelas antagónicas en caracter - está esplendida y siempre me parecera que Lady Marian tenia su rostro.
 
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Me parecía que tenía una belleza muy singular además de un gesto en la cara de buena gente y ya de anciana ambas cosas las mantiene.
Yo en lo que el viento la hubiera abofeteado directamente.
 

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Con su primer marido, el escritor Marcus Goodrich, con quien tuvo a su hijo Benjamin, que murió en 1991 de cáncer a los 42 años en Paris.

Se divorciaron en 1953. El murió el mismo año que su hijo.



Con su segundo marido, Pierre Galante, escritor y editor de Paris Match -artifice de la sesión de fotos de la revista que propició el encuentro entre Grace Kelly y Rainier de Monaco - , y su hija Gisèle.




Estuvieron casados entre 1955 y 1979. Por dicho matrimonio ella se trasladó a Paris con su hijo y adquirió la nacionalidad francesa. Sigue residiendo en Paris, bajo la atención de su hija. Ella, sin embargo, mantuvo la amistad con Galante y le cuidó en su enfermedad hasta su muerte en 1998.

Con sus dos hijos.



Con su hija Gisèle


 
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En los estudios de cine de los años 30 y 40, si un actor se negaba a hacer una película le dejaban de pagar esos dos meses de trabajo y además le aumentaban dos meses la duración de su contrato. Olivia de Havilland pleiteó contra esa clausula y la justicia le dio la razón. Anularon la posibilidad de ampliar los plazos del contrato unilateralmente.

Los actores siempre agradecieron a Olivia de Havilland este asunto pero los rencorosos estudios dejaron de contratarla y su carrera se resintió. Lo cuenta David Niven en sus memorias.

Sobre la rivalidad con su hermana, por lo que tengo entendido mi sospecha es que la hermana era peor pero ya he olvidado los detalles.
 
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En los estudios de cine de los años 30 y 40, si un actor se negaba a hacer una película le dejaban de pagar esos dos meses de trabajo y además le aumentaban dos meses la duración de su contrato. Olivia de Havilland pleiteó contra esa clausula y la justicia le dio la razón. Anularon la posibilidad de ampliar los plazos del contrato unilateralmente.

Los actores siempre agradecieron a Olivia de Havilland este asunto pero los rencorosos estudios dejaron de contratarla y su carrera se resintió. Lo cuenta David Niven en sus memorias.

Sobre la rivalidad con su hermana, por lo que tengo entendido mi sospecha es que la hermana era peor pero ya he olvidado los detalles.

Joan Fontaine siempe fué de victima, no se si con razón o no, contando que su madre y Olivia se negaron a permitirle ser actriz, por lo que ella tuvo que adoptar el apellido de su padrastro, Fontaine. Que Olivia la odiaba porque ella habia ganado un Oscar antes que ella, se habia casado antes que Olivia, etc. Que cuando la madre se moria Olivia no la avisó no solo para ir a verla sino ni siquiera para ir al funeral... Olivia jamás ha replicado a nada de esto, creo que ha decidido morirse sin mentar a su hermana para nada.

Es triste que dos hermanas se puedan odiar asi...