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Muere a los 93 años Juliette Gréco, icono de la canción francesa
La artista, célebre por títulos como “La Javanaise” y “Déshabillez-moi”, era conocida como la “musa de los existencialistas”




Muere a los 93 años Juliette Gréco, icono de la canción francesa





EFE, PARÍS
23/09/2020 20:03 | Actualizado a 23/09/2020


La cantante francesa Juliette Gréco, célebre por títulos como “La Javanaise” y “Déshabillez-moi”, murió este miércoles a los 93 años de edad, tras casi 70 años de carrera, según informaron los medios franceses.
Nacida en 1927 en Montpellier, en el sur de Francia, era conocida como la “musa de los existencialistas”.

Boris Vian o Jean-Paul Sartre fueron algunas de sus amistades y este último escribió en su honor en 1944, cuando su trayectoria todavía estaba despegando, la canción “Dans la rue des blancs manteaux”.

El teatro, el cabaret y la música llenaron una carrera que se completó con sus incursiones el cine francés y en Hollywood a las órdenes de John Huston (”The Roots of Heaven) o como compañera de Orson Welles en “Crack in the Mirror”.



Gréco se mantuvo activa prácticamente hasta el final


Gréco se mantuvo activa prácticamente hasta el final (LESZEK SZYMANSKI / EFE)


Fue amante del compositor y trompetista estadounidense Miles Davis, al que conoció en París cuando ella tenía 22 años y él 23, pero su única hija, Laurence-Marie, fallecida en 2016, fue fruto de su relación con el también actor Philippe Lemaire, con el que estuvo casada de 1953 a 1956.

Gréco se mantuvo activa prácticamente hasta el final: en 2015, a los 88 años, su gira de despedida, bautizada “Merci”, la llevó de Tel Aviv a Toronto.

Antes de comenzarla, según recordó este miércoles la cadena “BFM TV”, la cantante, conocida también por canciones como “Les feuilles mortes”, deseó que la muerte la pillara “de pie, con la mayor elegancia posible”.

 

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Muere Juliette Greco, gran dama de la canción francesa
Figura legendaria de la cultura gala e icono de varias generaciones, ha fallecido a los 93 años



Juliette Greco, en una imagen de 1979

Juliette Greco, en una imagen de 1979 - AFP



Juan Pedro Quiñonero
Juan Pedro Quiñonero
SEGUIRCORRESPONSAL EN PARÍS
Actualizado:23/09/2020



A última hora de la tarde se conoció la muerte de Juliette Greco (93 años), en su residencia última, en Ramatuelle (departamento del Var), en el corazón de la Cosa Azul. Era la última de las grandes leyendas de la época dorada del barrio de Saint-Germain-des-Prés, en la inmediata posguerra, intérprete del gran repertorio canónico de Jacques Brel, Boris Vian, Serge Gainsbourg.

Greco nació el 7 de febrero de 1927 en Montpellier, en el seno de una familia «complicada». Padre corso, comisario de policía. La madre se salvó milagrosamente del campo de concentración de Ravensbruck. Y, de vuelta a París, intentó «poner orden» en su familia.

Los padres de Juliette Greco se había instalado en la parisina rue de Seine, en el corazón de un barrio que se transformaría en una tierra mítica a partir del fin de la Segunda guerra mundial, cuando París se convirtió en «capital» de los músicos de jazz, negros, que huían del racismo en los EE. UU.
Juliette Greco comenzó como actriz, en los teatros de Saint-Germain-des-Pres. No era lo suyo. Ella prefería la vida nocturna de los antros musicales del barrio, donde estaba imponiendo el «bebop» norteamericano y Jacques Prevert, Albert Camus, Jean-Paul Sartre y Simone de Beauvoir, comenzaban a dar a los bares del barrio el aura de areópagos entre intelectuales y musicales.

Juliette Greco comenzó a cantar y hacer amigos en los baretos de la época, comenzando por el «Tabou», rue Mazarine, donde fue legendaria la «tertulia» de Boris Vian, a caballo entre una escena musical y un campo de batalla poético, inmortalizado en algunos poemas de Jacques Prevert, el más grande de los poetas populares de su tiempo, el cronista lírico de aquel París que las revistas norteamericanas se obstinaron en calificar como «cuna» del existencialismo filosófico.

Un cuento de Julio Cortázar, «El Perseguidor», quizá sea la mejor «introducción» a las leyendas de Saint-Germain, donde se cruzaron, muchos de los más grandes músicos de jazz de su tiempo, de Duke Ellington, Charlie Parker, Miles Davis, que terminó convirtiéndose en amante de Juliette Greco, cantante y actriz, sin duda, pero con una justificada fama que tiene muchas otras fronteras.

Los historiadores de Saint-Germain-des-Pres suelen citar los bares, restaurantes y hoteles del barrio como «matriz» de un «movimiento filosófico». Bueno. Y es de obligado rigor recordar a Sartre, Camus, Maurice Merleau-Ponty. Sin duda, esos grandes creadores frecuentaron el «Deux Magots» y el «Flore», los dos cafés que siguen siendo cita turística obligada. Y Hemingway contribuyó a lanzar la gran leyenda cosmopolita del restaurante «Lipp». La realidad histórica quizá sea menos libresca y mucho más divertida.

Juliette Greco fue fotografiada en muchas ocasiones escuchando atentamente a Sartre, en posiciones «filosóficas». Bueno. En verdad, la cantante quizá mucho más feliz cantando a Boris Vian y entregándose a Miles Davis en el Hotel de la Louisianne, rue de Seine. Quizá fueron mucho más importantes sus relaciones amistosas con Prevert (el gran poeta del barrio y de un París mítico) y sus interminables discusiones sobre las calles París con Raymond Queneau, uno de los grandes conocedores de una ciudad entre poética y canallesca. O sus intercambios de intimidades amorosas del género más tórrido con Françoise Sagan. Palabras mayores de chismografía muy «hard».

La gran personalidad de Juliette Greco, más allá de sus talentos genuinos de actriz, le pusieron en bandeja papeles y personajes cinematográficos de cierta envergadura, en el «Orfeo» de Jean Cocteau, en «El reino de los cielos» de Julien Duvivier, en alguna película de Jean-Pierre Melville, incluso en una película «menor» de Jean Renoir, Junto a Ingrid Bergman y Jean Marais.

Andando el tiempo, el eclipse histórico de Saint-Germain-des-Pres, la vida y la obra de Juliette Greco comenzaron a perder el aura de la joven díscola y noctámbula. Sus aventuras amorosas (Miles Davis, Michel Piccoli) terminaron de manera muy melancólica. Su trabajo musical con la pareja Prevert / Kosma, los autores de «Les feuilles mortes», una de las canciones más célebres del repertorio francés, continuó creciendo. Y las relaciones amistosas de la cantante con Jacques Brel y Serge Gainsbourg le permitieron encontrar la vía real de su madurez última.

Greco cuenta en sus memorias su decisión de despedirse sin amargura de su madre del barrio de su vida, para huir, finalmente, hasta la Costa Azul, para instalarse en Ramatuelle, a dos pasos de Saint-Tropez. François Mauriac, un entomólogo único y feroz, pensaba que Greco era la «obra» de Greco. Ni cantante, ni actriz, ni mujer de mundo: «un animal muy bello», deambulando y paseando su soledad y amoríos por una ciudad difunta. Ha muerto en paz, lejos de París, instalada ante el Mediterráneo de su muy primera infancia, contemplando el azul de su infancia, como don Antonio Machado.

 

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Tuve la suerte de verla en directo en un concierto. Tan mayor, pero de pie apoyada en el piano, mas de una hora larga,, toda elegante y con su sensual voz. Gran dama de la chanson francesa. Una experiencia inolvidable. Descanse en paz.
 

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Juliette Gréco: les plus grandes chansons de la muse de Saint-Germain-des-Prés

La grande diseuse de Paris nous a quittés à l’âge de 93 ans. De sa voix chaude et sensuelle elle a magnifié, avec un unique talent d’interprète, les mots des poètes. De Je suis comme je suis à Déshabillez-moi en passant par Il n’y a plus d’après... Le Figaro lui rend hommage avec ce tour de chant.



Par Bertrand Guyard
23/09/2020


Saint-Germain-des-Près a perdu sa muse. Juliette Gréco vient de nous quitter à l’âge de 93 ans. De sa voix chaude et sensuelle, durant quelque sept décennies, elle aura fait vivre les mots des plus subtils poètes de la chanson française.

Y aura-t-il un après Juliette Gréco à Paname, à la terrasse du Café de Flore et des Deux Magots où ses amis Jean-Paul Sartre et Simone de Beauvoir aimaient à flâner? Peut-être, tant elle aura incarné les lieux et son histoire. Au début des années 1950 l’existentialisme trouve son envoûtante raconteuse. Sur des musiques souvent composées parJoseph Kosma, Serge Gainsbourg, Guy Béart, Gérard Jouannest... elle fera courir dans les rues les vers de Jacques Prévert, Léo Ferré, Charles Trenet, Raymond Queneau, Jean-Max Rivière, Georges Brassens, Boris Vian, Jacques Brel...

La grande diseuse de la chanson française, statufiée de son vivant par Nicolas Peyrac dans les années 1970 dans Et mon père, était un monument de charme et de polissonnerie. Une jolie môme qui susurrait Déshabillez-moi, qui décrivait les amours d’un petit poisson et d’un petit oiseau, qui peignait un Paris canaille, qui inspirera, ne vous déplaise, une Javanaise à un poète maudit.

Sous le ciel de Paris
, Le Figaro, de Si tu t’imagines aux Vieux amants en passant par l’Âme des poètes, nous fait voyager dans un monde de liberté, celui de Juliette Gréco.



Si Tu T'Imagines - Juliette Gréco (Tokyo, 1961)





Juliette Greco - Les Feuilles Mortes





Bonjour Tristesse (1958) - Juliette Greco





Juliette Gréco"Jolie môme" (live officiel) | Archive INA





Juliette Gréco "La Javanaise" | Archive INA




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