María Fidalgo Casares - Recopilatorio de Artículos Casa Real Española

Tema en 'Cotilleando sobre la Monarquía Española' iniciado por Claudette, 22 May 2015.

  1. Claudette

    Claudette

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    En honor a nuestra forera honoraria, abro un hilo recopilatorio de todos sus artículos. Empezaré de atrás hacia adelante.

    Si alguien tiene alguna sugerencia de cómo hacerlo mejor o que sea más dinámico por favor que lo diga.
    Saludos a todos.

    Muchas gracias a María Fidalgo por sus maravillosas aportaciones y por ser valiente y decir y escribir como lo hace.

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  2. NUEVA SIERRA

    NUEVA SIERRA

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    buena idea. Gracias por tu interes
     
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  3. Claudette

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    La delicada situación del Rey y de la monarquía no acaba de tener alternativa
    Por María Fidalgo Casares el 25 de septiembre de 2013 en politica · comentarios

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    Imagen institucional del Rey de España en la web de la Casa Real.

    Parecía confirmada la abdicación real tras la inusual convocatoria de prensa, inesperada y atípica. Pero aparte la grata sorpresa de encontrarnos los gallegos con el identitario Cabanela, ahijado de Cunqueiro, el resultado podría calificarse de escandaloso, ya que sin reparos se afirmó que la abdicación del rey Juan Carlos I era un “asunto personalísimo”, cuando es un tema político e institucional y las Cortes son las que tienen plena decisión sobre su inhabilitación.

    Con la delicada salud del Rey y con una popularidad bajo mínimos, el plantear su abdicación no resultaba nada descabellado, al contrario, de hecho ha pasado en otras naciones y no supuso ningún problema. Aquí también aceptaríamos con naturalidad el reemplazo del joven Borbón, que en palabras de José Luis Gómez “es un activo valioso preparado para reinar y, tiene algo que casi nadie relevante en la política española puede decir de sí mismo: las manos limpias”.

    Pero eso sería si España fuese un país serio. En un país serio lo más importante para los partidos mayoritarios es la defensa de la nación y estar unidos ante la adversidad, algo que en España no sucede en absoluto. En los países serios apenas hay matices de diferenciación entre los partidos y el corpus del estado permanece intocable. Con la reciente victoria de la Merkel, la socialdemocracia alemana la apoyará con seguridad en todo lo que necesite. Igualito que en España, donde la izquierda cuando pierde rabia por deshacer todo lo que ha hecho la derecha sin valorar su eficacia: reforma laboral, educativa, sanitaria, muy lejos del sentido común británico wait and see. Seamos claros, para poder ser un país serio, entre otros asuntos, la actual izquierda tiene que evolucionar.

    Y el problema es que la izquierda ha perdido completamente el “sentido de Estado” desde la caída de González y no vela por los intereses de la nación, sino de su propio partido como está demostrando al tomar decisiones contradictorias según le interese, pero siempre en contra del Gobierno y del país. Muy significativo negarse a formar parte del bloque antiindependentista instigado por Ciudadans, acusánsolos de inmovilismo.

    Posiblemente aprovecharía la situación de la abdicación para plantearse la abolición de la monarquía y la implantación de una república, pero una república de izquierdas, de la que ya tenemos una sangrienta experiencia.

    El PSOE nunca se ha manifestado monárquico, aunque sí juancarlista, no olvidemos el romance del Borbón con la izquierda que llegó al paroxismo en aquella famosa reunión de todos los presidentes de la democracia y cómo se tiró a los brazos de González cual amante reencontrado, por lo que podrían argumentar que aceptaron la monarquía con Juan Carlos pero no con su hijo. De hecho, Tomás Gómez ha pedido la abdicación sin que Ferraz lo haya desautorizado.

    El ala izquierda del PSOE, más radicalizada desde que la época Zapatero, alinea posiciones con IU, que siempre ha defendido su carácter republicano, aceptado sólo coyunturalmente por el “zorro rojo” para lograr su legalización. Los nacionalistas se posicionan abiertamente antimonárquicos con la lógica aplastante de que el rey ha sido uno de los garantes de la unidad de España.


    La derecha, desencantada con el monarca


    Y es más… la derecha también está desencantada con el monarca, cree que les ha traicionado, porque no ha ejercido su papel de moderador en asuntos tan graves para la nación española como el Estatuto de Cataluña o la negociación con la ETA, ni ha tenido un comportamiento ejemplar, por lo que tampoco harían ascos a una república, eso sí, una república auténtica y con seriedad, con un presidente que velara por los intereses de la nación y no fuera víctima de los vaivenes de la política, pero ante la dicotomía de un rey o un presidente partidista optarían por un rey que al menos es neutral y tiene idea de Estado y nación. Consideran que el Príncipe, más preparado que su padre, tal vez podría asumir ese papel nacional moderador y corregir los errores de éste, aunque otra parte de la derecha insiste en que el rey no hubiera podido hacer absolutamente nada con una izquierda que saltaría a su cuello acusándole de injerencia y una derecha que con sus complejos tampoco le respaldaría.

    Desde la derecha tienen claro que la situación de España está como está, con la crisis y el paro a sus máximos niveles, el problema catalán y la corrupción. Y aunque el rey debería haber tenido un papel que no ha tenido (porque no ha querido o porque no le han dejado ), en estos tiempos difíciles cambiar de rey pondría en peligro la institución que en España ha demostrado ser la menos mala de las instituciones posibles. El Gobierno también lo sabe y no puede alentar la opción de la sucesión de Felipe.

    ¿No gobernó Roosevelt en silla de ruedas la nación más importante del mundo en un momento crítico? Pues ala, esté como esté… que siga el rey Juan Carlos.
     
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  4. Claudette

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    http://www.mundiario.com/articulo/p...le-conducta-letizia/20131017143951011420.html

    La conducta de la princesa Letizia Ortiz resulta díficílmente calificable
    Por María Fidalgo Casares el 18 de octubre de 2013 en politica · comentarios

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    La princesa de España, Letizia Ortiz.

    En el protocolario y significativo reciente acto de celebración de la Hispanidad, se hizo el preceptivo brindis por España y por el Rey. En el protocolario y significativo reciente acto de celebración de la Hispanidad, se hizo el preceptivo brindis por España y por el Rey. Doña Letizia permaneció impasible, ni levantó la copa ni bebió, lo que es toda una afrenta a la institución y lo que representa.

    A Letizia Ortiz le pasó algo parecido a lo sucedido con Zapatero, cuando no se levantó en aquel desfile de la Victoria. Los norteamericanos a día de hoy siguen recordando como una de las ofensas sociales más grandes perpetradas por un dignatario europeo.

    Esta actitud de Letizia ha hecho correr rumores de todo tipo… y, buscando un argumento de peso a algo inexplicable, el más exculpatorio ha sido que podría estar embarazada… al menos una razón imperiosa de salud podría justificar este gesto muy difícil de calificar… esperemos que por nuestro bien, ésta haya sido la razón…

    Sin embargo, los expertos en protocolo han aclarado que ni así, ya que el gesto hubiera sido correcto con que se llevara la copa a los labios, sin ingerir una sola gota de alcohol, lo que no afectaría al hipotético feto, de hecho es lo que hacen habitualmente las embarazadas reales en brindis similares.

    Otra de las razones es que fuera una ex alcohólica y que el mero contacto con el licor podría haber hecho peligrar su rehabilitación.. algo también negado por sus más cercanos..

    También los letiziólogos recuerdan que, siendo todavía novia del Príncipe en un acto en la Comunidad de Madrid, se corrió el falso rumor de que en su mesa ella levantó su copa e hizo el brindis popular con la copa de “Arriba, abajo, adentro y pa¨dentro”, lo que fue la comidilla del “todo Madrid”, encantado en criticar la falta de “saber estar” de la que era una advenediza en la corte de los Borbones.

    Tempranas críticas que hicieron mella en el comportamiento de la princesa y en las que los expertos ven la falta de espontaneidad y rigidez de la Letizia posterior…

    Tal vez el impacto de aquel brindis legendario, la bloqueó ante este brindis público, pero entre aquel y éste se han sucedido muchos otros sin constatarse rebelión alguna.. Entrar en otras justificaciones es delicado… ¿Irresponsabilidad? ¿Ganas de notoriedad?... ¿Desafío a las instituciones?... ¿Necedad?..., incluso se ha hablado de un “guiño al republicanismo” que francamente ya sería el colmo…

    Y entre gestos como estos, esas afirmaciones de querer ser princesa de Lunes a Viernes, la improtocolaria minifalda del Papa y sobre todo la impopularísima y frívola imagen reciente de adicta a la cirugía y el retoque estético, flaco favor le está haciendo a una monarquía que está en la picota, y a la que se le sacará punta por cualquier gesto equívoco.


    El Príncipe pone de su parte... Tó pa Ná


    El Príncipe más preparado de su generación está poniendo todo de su parte, se está ganando con su actitud y seriedad lo que su padre se ganó con su cercanía borbónica y la visa oro de haber liderado la transición… pero como dicen los andaluces 'Tó pa Ná'... Gestos como estos desgraciadamente echan por tierra tanto trabajo de Don Felipe…
    No se puede querer el duro y las cinco pesetas… Letizia a cambio de su privilegiada posición principesca, de la que se beneficia generosamente, ella y su entorno y debe acatar sus obligaciones y deberes. Desde luego no es lo mismo negarse a brindar que estar imputado en delitos… pero guapa, todo suma.
     
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  5. Claudette

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    Duelo de titanes: La princesa del pueblo y la princesa consorte se encuentran
    Por María Fidalgo Casares el 09 de noviembre de 2013 en sociedad · comentarios

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    Belén Esteban y Letizia Ortiz, dos princesas.

    El morbo y la expectación estaban servidos. No se sabía qué haría la cada vez menos popular Letizia, cómo sería el encuentro con su “homóloga”. La de San Blas ya había anunciado que le haría una reverencia o plongeon que llegó a ensayar en directo en el programa del que es “copresentadora” e incluso tituló sin reparos el evento en su cuenta de Twitter "de princesa a princesa".

    Belén Esteban es un personaje controvertido, sobre todo muy criticado por personas ajenas a los programas del corazón y en general a la llamada telebasura, programas muy cuestionados por los “intelectuales orgánicos”, sobre todo por la inversión y franja horaria que manejan en un ámbito que “no es cultura”, pero que sin embargo no osan criticar a los espectadores de fútbol -que tampoco es cultura- donde se mueven cifras millonarias superiores al PIB de muchos países africanos y que obvian el valor social de este tipo de televisión, que lo tiene y pocas veces se ha destacado y la voluntariedad de su consumo.

    Posiblemente no hayan dedicado en su vida ni diez minutos a oir a Belén Esteban, escucharla o enterarse de su historia personal, pero posiblemente habrán dicho la manida y falsísima frase hecha de que “vive de haberse casado con un torero”… cuando la realidad es totalmente la contraria. El torero, hoy no sería nadie si no hubiese sido el padre de su hija. Jesulín de Ubrique, el llamado torero de la lencería, está retirado desde hace tiempo de unas plazas en las que nunca destacó más que por la ropa interior que le tiraban desde los tendidos, y según dicen, hoy está bastante arruinado por las malas inversiones y gestiones de su padre. Gracias a las exclusivas millonarias que vende a la revista Hola, sanea su maltrecha economía, con reportajes que le ofrecen única y exclusivamente por el morbo que despiertan sus controversias con la estrella del couché. Si no fuera así, a día de hoy apenas ocuparía una reseñita en una revista de segunda… con el agravante de que no sólo se beneficia económicamente él, sino también toda su familia, incluída la política, que sacan tajada aunque les afecte sólo de refilón de las rencillas y dimes y diretes de la ex pareja.

    La empatía de Belén Esteban y el público comenzó cuando el torero estaba en su máximo apogeo de fama, y aparece junto a él una sosita chica de barriada sin estudios, ni guapa ni fea, ni alta ni baja, que rápidamente se va a vivir con él a su finca Ambiciones, una finca muy cercana icónicamente a lo que fue aquel Southfork de la serie Dallas. Allí, cual cenicienta del cuento, su familia política, unos catetos nuevos ricos, comienzan a hacerle todo tipo de afrentas y el torero a cornificarla con toda hija de vecina. Las calamidades no dejan de sucederse y para más inri, ella es puesta de patitas en la calle y tiene que abandonar Ambiciones con lo puesto y una bebé de meses en los brazos. Aquí gano su primera y definitiva batalla ganándose a los afectos al mundo rosa, sobre todo de un espectro de población de mediana y avanzada edad, preferentemente jubilado y urbano que vieron en la chica a su nueva hija, sobrina, nieta… y que se volcaron en vivir la vida de Belén. A través de sus vicisitudes, amoríos, separaciones, tremendos cambios físicos, graves desplantes a su hija, relaciones con un padre que despreciaba a su primogénita, y sobre todo, una personalidad arrolladora que va despertando en televisión y que transmuta la sencilla chica de barrio en una madre coraje que vive su vida con el slogan “ por mi hija mato”… El aislamiento de los ancianos en las ciudades, donde el calor vecinal de los pueblos no existe y la cercanía de la pequeña pantalla consiguió que la vieran con más asiduidad que a miembros de sus propias familias y la adoptaran para siempre… Esto le haría alcanzar el título de “Princesa del pueblo”, que había ostentado la famosa Lady Di con quien guarda bastantes menos paralelismo que con nuestra Letizia.

    Y es que Letizia y Belén tienen más en común de lo que parece, aparte de compartir edad, altura y que su fama inicial proviniese de sus cónyuges. Su humilde origen de clase media-baja, las estrecheces económicas de su infancia- se ha escrito que en casa de los padres de Letizia no podían encender la calefacción-, varios hombres en su vida, un matrimonio fallido, filiación televisiva, aspecto anoréxico- no en la actualidad pero sí hace unos años-, cambios físicos radicales, operaciones estéticas como rinoplastia y aumento mamario, adicción a los rellenos faciales, extensiones de pelo, pestañas postizas y ropa sumamente estrecha, hasta su filiación de barrio obrero madrileño, ya que aunque Letizia vaya de asturiana, hacía décadas que ni sus padres, ni ella, ni sus hermanas tenían casa en la comunidad asturiana, y siempre vivieron en barrios obreros de la capital.

    Letizia reconoció enseguida a la 'otra' princesa y la saludó con un directo y sencillo: "Hombre Belén, ¿cómo estás?" y contra todo pronóstico y fuera de protocolo le plantó dos besos. Y es que no es tonta. En la reciente reaparición televisiva tras una crisis de adicciones, tres lustros después de su expulsión de Ambiciones, Belén Esteban volvió a batir records de audiencia. Letizia, estirada y distante, como todas las conversas, consciente de que su imagen cada vez es más lejana para su pueblo, convertida para muchos en una stetic- surgery victim- algo tremendamente impopular en tiempos de crisis, tuvo que plegarse a la de San Blas que arrastra de su mano a millones de españoles que fueron capaces de hasta elevarla por votación popular a campeona de baile, aunque tuviera un oído enfrente de otro y bailara como “como un pato mareado”.

    Letizia no podía permitirse el lujo en su tesitura de ningunear a Belén, princesa por derecho, una bofetada social a la Esteban podría volverse en su contra con consecuencias impredecibles.Y la Esteban ganó el duelo. En el mismo evento, el mismísimo Rajoy compartió frases sobre Bárcenas y la crisis con la mismísma Belén. Tal vez por la misma razón que Letizia.
     
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  6. camelia

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  7. Claudette

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    http://www.mundiario.com/articulo/s...n-principe-asturias/20140209170233014974.html

    ¿Beneficiaría la imagen del príncipe Felipe un hipotético divorcio de Letizia?
    Por María Fidalgo Casares el 10 de febrero de 2014 en sociedad · comentarios

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    Letizia, recién casada, y en la actualidad.

    Las últimas noticias sobre Letizia Ortiz apuntan al deterioro de su convivencia con el Príncipe de Asturias y cierto hastío en el desempeño de sus funciones y los deberes inherentes a su privilegiado cargo. Ser princesa en horario laboral, escapadas en solitario, desplantes verbales al Príncipe, noches rockeras de soltera y comportamientos impropios con la prensa o con simples mortales que osaron exhibir un móvil en su cercanía, han provocado que la Zarzuela declarase: "Solo son altibajos".

    Pero si estos “altibajos” les llevaran al divorcio, paradójicamente no perjudicaría políticamente al Príncipe. Es más, podría beneficiarle y reforzar su posición ante la opinión pública.

    Remontándonos al anuncio del compromiso, el que la derecha conservadora se echara las manos a la cabeza ante lo inapropiado de la candidata, se vio compensado con creces por una prensa completamente entregada que se dedicó a exaltar su figura, rayando algunos en el ridículo más cortesano, incidiendo en la profesionalidad y en la brillante carrera de la muchacha descendiente de una “dinastía de periodistas”. Se llegó a elucubrar que su fulgurante ascenso a los noticieros prime time habría sido idea de la propia Casa Real para aproximarla de forma sibilina a los ciudadanos españoles. Del poco tiempo que se conocía la pareja, y que hubiera simultaneado el noviazgo con su convivencia con otro periodista, nadie objetó.

    La comparativa con la anterior pareja sentimental del Príncipe -una modelo noruega- propició que a su lado, la rutilante intelectualidad de Letizia hiciera palidecer a cualquier pretendienta centroeuropea con cinco idiomas, experta en protocolo y educada para el cargo desde que naciera.

    Y aunque la famosa dinastía de periodistas no fuera más que una abuela exitosa locutora de posguerra, -que declamó el evangelio en la boda real cual truculento serial radiofónico-, un abuelo viajante de máquinas Olivetti y un padre técnico de radio (como ella misma escribió en su ficha escolar) que medró con el maná de la aparición de las televisiones privadas… casi mejor.

    Sería un brutal golpe de efecto y un inesperado balón de oxígeno para la supervivencia de la rancia institución. Era una chica plebeya que insuflaría savia fresca a sus podridas ramas y en prodigiosas condiciones: origen humilde, altísima preparación intelectual y gran personalidad. Conectaría con el pueblo como ninguna otra reina española habría hecho jamás.

    Su filiación progresista la volcaría en temas sociales y que fuese divorciada, un factor todavía más humanizador en un país tan pródigo en divorcios.

    Ya se imaginaban una Lady Di mejorada, muy cercana a los pobres y marginados, fotografiada entre chabolas, enfermos y catástrofes pero con el plus del que carecía la Windsor de ser capaz de dar conferencias en las Universidades europeas….

    El haber abjurado de su supuesto republicanismo, de un obvio agnosticismo abrazando la fe católica y el renunciar a una exitosa carrera que, visto lo visto, la hubiera conducido a ganar un Pulitzer, testimoniaba con creces la devota entrega a su marido y su sacrificio la causa nacional… Solo le faltó renunciar a la extranjera y absurda z de su nombre que, aunque hubiera reforzado su españolidad, hubiera podido molestar a los nacionalistas.

    Pero a lo largo de la década esa Princesa esperada no apareció…

    Aunque los primeros años mantuvo las formas de manera impecable, -destacó su comportamiento tras los atentados terroristas de Atocha- siempre aparecía distante, reservada, sin signos de empatía con el pueblo que la vio nacer… lejanía que para algunos se fue convirtiendo en indiferencia y algo más.

    Nunca se la vio frecuentando comedores sociales, ayudando a desheredados, ni se manchó el vestido. Tampoco se oyeron jamás los deslumbrantes discursos que se esperaban de semejante eminencia, pero cual vedette en ascensión, apareció una mujer que hizo de su cuerpo un campo de experimentación estética en aras de ser más bella, más joven y más delgada.

    Primero fueron sólo cambios sutiles, para lanzarse sin freno al mundo de los rellenos y el bisturí y retocar toda su cara hasta hacerla casi irreconocible. El protocolo y el decoro institucional no eran obstáculo para lucir indumentarias excesivamente estrechas o impropias, incluso en actos militares y religiosos. Todo valía para exhibir su esbelta figura.

    Hay que destacar el inri de la desfachatez que supone que en tiempos de crisis exhibiera ostentosamente la frivolidad e insustancialidad de su obsesiva preocupación estética, supuestamente pagada con los ingresos de los bolsillos de los sufridos contribuyentes.

    La familia de la susodicha tampoco ayudó. La abnegada enfermera sindicalista resultó ser una copiona. Su padre, tía y abuela, implicados en un alzamiento de bienes. Su hermana, denunciando acoso mediático pero beneficiándose de sueldos millonarios por su condición de hermanísima… Hasta la bucólica abuela en sus montañas de Asturias se mudó a la glamourosa Marbella.

    Pero lo peor es que la Familia Real se situó bajo mínimos… el brillante garante de la transición trocó en un rey abotargado e infiel de fragilísima salud. La Reina Sofía defraudó a la opinión pública dando su respaldo incondicional a su hija y yerno, acusados de corrupción, incluso imponiendo su incómoda presencia públicamente en actos como la intervención médica del rey.

    La desmemoriada Infanta Cristina, amparando y beneficiándose de un marido corrupto, “sufriendo tanto” por el engaño de su marido que celebró junto a él el fin de año en un hotel de gran lujo parisino, mientras el pueblo del que es princesa, pasaba una de las Navidades con más penuria de su historia.


    Magnífico reemplazo para su padre

    Sin embargo, pese a todo este entorno, la figura del Príncipe aparece más valorada que nunca y se presenta como un magnífico remplazo para su padre. Sereno y centrado, convence su imagen de un hombre preocupado por el país ligado a su futuro, con una agenda repleta que cumple muy dignamente.

    Por todo ello, si estos altibajos, llevaran al divorcio de los Príncipes, como tantos otros divorcios de hogares españoles, se aceptaría de forma natural. La derecha rancia diría “siempre lo dijimos”… y salvo que sería suculenta carnaza para la prensa rosa, la ruptura le beneficiaría. La opinión pública, valoraría su sensatez: “rectificar es de sabios” y “mejor solo que mal acompañado”. Sería idílica su imagen de Príncipe separado con sus angelicales niñitas, librándose del frívolo lastre de Letizia. A ella, le faltaría tiempo para retomar su carrera amparada por papanatas y ávidos empresarios que pagarían sueldos millonarios por ser vos quien sois. Eso, si no se casa con un millonario al uso, cual Jackie con Onassis.

    Los dos saldrían ganando. Tal vez todos saldríamos ganando. La próxima vez, seguro que elegirá mejor a su compañera de viaje.

    Dentro de cien años tal vez algún cuento infantil comience: “Había una vez una bruja que afiló su perfil para convertirse en princesa…"
     
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  8. Claudette

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    ¿Puede ser la princesa Letizia un lastre en la monarquía del rey Felipe VI?
    Por María Fidalgo Casares el 07 de junio de 2014 en sociedad · comentarios

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    Letizia Ortiz.

    Encuestas sobre la Casa Real reafirman la impopularidad de Letizia. Si no se produce un cambio puede ser un lastre en una monarquia que comienza con sólidos frentes abiertos.


    Algunos de los que confian en la valía del futuro Felipe VI tienen serias dudas sobre la idoneidad de la inminente reina consorte. No por sus circunstancias personales y sociales que tanto molestaron a ciertos sectores, sino por la trayectoria que ha desarrollado en sus años de Princesa de Asturias que ha distado mucho de seguir “el ejemplo impagable de la reina” que anunció en su presentación como Princesa de Asturias. Nada que ver.

    Esto podría constituir uno de los lastres principales con los que comenzaría el reinado del nuevo Borbón. En las encuestas que realiza cada quince días la Casa Real, Letizia aparece desde hace años imbatida como la persona peor valorada... y eso que es la menos salpicada en el escándalo Urdangarín, que fue el mayor varapalo de imagen para la institución. Incluso con el rey bajo mínimos en pleno affaire Botswanacorinés, el monarca superaba en puntos a la consorte.

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    Valoración del Príncipe vs. rechazo a Letizia

    Es un hecho pues incontestable la alta valoración del Príncipe y el abierto rechazo a Letizia. Sus desafectos se cuentan en las filas de los poderosos: nobleza de sangre y dinero, gran burguesía, ambientes políticos y empresariales. pero lo más alarmante es que la desafección ha llegado al pueblo llano y la clase media a los que en un principio tanto convenció y hasta fascinó.

    La subida al trono de Letizia Ortiz aparece en una tesitura de deterioro de su convivencia marital y cierta desgana en el desempeño de sus tareas y las obligaciones ligadas a su privilegiado cargo. El manifestar querer ser princesa de lunes a viernes, viajes de placer en solitario, visitas a amigos en el extranjero, noches de copas de soltera y comportamientos impropios con la prensa o con ciudadanos que portaban móviles en su cercanía testimonian una conducta que una princesa consorte no podría permitirse, pero que a una reina descalificaría de forma contundente… Apezarena en su libro “Felipe y Letizia, la conquista del trono” afirma que su comportamiento fue tan improcedente que en Zarzuela llegaron a llamarle al orden. Según el mismo autor llegaron a tomarse medidas pero no funcionaron.

    El conocido periodista Raúl del Pozo relata un episodio más reciente en que Letizia llegó a burlarse del príncipe en público con prepotencia demostrando su falta de respeto a la institucion y exhibiendo con descaro que le importa poco su imagen pública y la del príncipe. Incluso en el mismo artículo comentó que estos comportamientos suponian un riesgo para la estabilidad del país y para la Monarquía parlamentaria.


    Preguntas básicas


    ¿Irresponsabilidad? ¿Ganas de notoriedad?... ¿Desafío a las instituciones?... ¿Necedad?..., incluso se ha hablado de un “guiño al republicanismo” que francamente ya sería el colmo en esta difícil tesitura. La idea de un divorcio que parecía inminente hace unos meses y que podría haberle beneficiado al Principe como analizamos en el exitoso artículo de MUNDIARIO -¿Beneficiaría al príncipe un hipotético divorcio de Letizia?- es una idea que parece abandonada con la coronación tan próxima.

    Desde el inicio, la derecha conservadora alertó de lo inapropiado de la candidata, algo que fue contrarrestado por unos medios de comunicación entregados, que ponderaron su persona, rozando algunos el cortesanismo más servil.

    Se exhibió a Letizia como un impagable tesoro, portadora de tres joyas valisosisimas para la modernización de la caduca institución: origen humilde, que le haría conectar y contemporaneizar con el pueblo como ninguna otra reina española habría logrado, una brillante preparación intelectual y profesional que le haría destacar sobre princesas europeas con cinco idiomas, expertas en protocolo y educadas para el cargo desde la cuna, y miembro de una dinastía de periodistas que aseguraba su capacidad de transmisión y comunicación con la ciudadanía. Para mayor adorno del futuro cargo de la consorte se potenciaron sus profundas raíces asturianas tan ad hoc al título que llevaría.

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    Las cosas en su sitio

    Pero el tiempo pone las cosas en su sitio y la hagiografía se fue desvirtuando. La dinastía no era tal, de la altísima preparación intelectual jamás se supo, los brillantes discursos de su mente no salieron de su boca, no sabía más idioma que un inglés muy básico y sus meteduras de pata comenzaron a comentarse. Hasta la asturianía se mostró impostada al conocerse que su familia materna en su totalidad alicantina, su asturianísma abuela paterna Menchu resultó ser de Vallladolid y ni ella ni su familia cercana poseían ni vivienda en la comunidad…hasta la bucólica abuela que tan bien quedaba en la casita de la montaña pronto se mudó a la rutilante Marbella.

    Pero dejando a un lado pecatas minutas lo realmente grave es que su valor más obvio y preciado, su previsible cercanía al pueblo, jamás se manifestó. Siempre apareció distante y nunca se esforzó en mostrar signos de empatía con el pueblo del que procedia. Salvo usuales visitas protocolarias y asistencia a congresos, no se la vio frecuentando comedores sociales, ni ayudando a desheredados, y menos ensangrentándose con heridos como hacía la frívola Lady Di… Contra todo pronóstico en una profesional que tanto había valorado su intelecto, y más propio de modelos y vedettes, comenzó a hacer una exhibición ostentosa de frivolidad e insustancialidad con una obsesión estética que le hizo retocar todas las partes de su rostro hasta hacerlo irreconocible, algo injustificable por razones de imagen y a todas luces lujo supérfluo e innecesario ya que era de por sí una mujer muy atractiva.

    Irresponsabilidad y hasta insensibilidad hacia la nación que representaba. Mal mensaje mandaba a la ciudadanía en plena recesión con millones de parados, y centenas de miles de familias pasando necesidad. Se apuntó que podría ser reflejo de un posible desquilibrio psicológico acentuado con esa extrema delgadez de la que hace gala y que suscitó rios de tinta sobre una posible anorexia nerviosa. Se abrió ente ella y el vulgo una brecha insalvable,. Sin embargo, Felipe de Borbón iba ganando enteros.

    El ejemplo de la reina Sofía

    Letizia en su condición de heredera consorte ha jugado a traspasar peligrosamente los límites y sus asesores esta vez no estéticos ni estilisiticos, sino conductuales tienen que trabajar en un cambio drástico en diferentes órdenes de su vida para estar a la altura y seguir esta vez en serio “el ejemplo impagable de la reina”:

    1) Asumir que está al servicio de los españoles como representación de la nación a cualquier hora y en cualquier momento .que se la necesite. No se puede permitir escapadas sin que se conozca su paradero y menos coincidiendo con eventos que exijan su presencia.

    2) No puede imponer su opinión en contra del protocolo Aunque parece que le cuesta entenderlo, exhibir su personalidad y belleza a través de la indumentaria poco reglamentaria y ceñirse cual una segunda piel no son los objetivos de los actos públicos a los que acude en calidad de miembro real consorte, sino la presencia y apoyo de la institución. El respeto al protocolo y el decoro institucional sobre todo en actos militares y religiosos está por encima de su protagonismo e independencia. El que esté tan satisfecha de su esbeltez como evidencia su recurrencia a mostrar de forma innecesaria sus brazos y piernas de extrema delgadez es algo que no debería hacer cuando esté representando a una nación.

    3) Controlar a la familia Ortiz Rocasolano. Sabe el daño que los adlatere han hecho a la institución, y ahí debe ser firme en el ejemplo de honestidad y actitud intachable. Durante estos años su comportamiento ha sido muy criticable. El aceptar premios de dudoso merecimiento como el de su abuela en Periodismo, o el de su madre como labor humanitaria... Percibir sueldos y cargos que jamás se hubieran pagado de no ser por el parentesco. Actitudes como la de su madre sorprendida copiando en el examen. Su hermana, denunciando acoso mediático tildando a los medios de comunicación de “mafia y pordioseros" pero beneficiándose de sueldos millonarios por su condición de hermanísima, la oscura implicación en alzamiento de bienes de padre, tía y abuela, Sin olvidar el poco difundido pero demoledor libro de su primo David Rocasolano muy cercano a ella ya que era su abogado personal. La última perla es la de la Tia Henar manifestándose a favor de la república…

    4) Accesibilidad en la exposición a los medios. La sobreprotección que ejerce sobre sus hijas está fuera de lugar y tiene que cesar, máxime cuando la mayor será Princesa de Asturias. No permite que las infantas Leonor y Sofía sean retratadas con normalidad. Reclama la privacidad de una familia que es la más pública de España y como tal debe ser accesible. Es un precio que tiene que pagar. A cambio sus hijas disfrutan de un status privilegiado, social, sanitario, educacional, acomodaticio que pocos pueden permitirse. Que la infanta Leonor sea la única heredera europea que acuda a colegio privado es algo que también debería corregirse.

    5) Actitud. Los Borbones se han caracterizado por su cercanía, accesibilidad e incluso campechanía lo que ha constituído sin duda una de las claves del afecto de los ciudadanos a la institución. Nada de eso muestra Letizia sino altivez, indiferencia tensión... Altivez que afectaría incluso al servicio de la Casa Real según asegura Alfonso Ceballos-Escalera, asesor de la Casa del Rey entre 1990 y 1999. Sus críticos consideran que en esto las carencias son muy graves y debe emplearse a fondo “si no le sale que haga un curso de arte dramático” . Asímismo su frenética carrera de transformación estética debe cesar.

    6) Mejorar su relación con las casas reales. Uno de los activos de la Familia Real española es la fluida relación con las familias reales tanto de Europa como el resto de los continentes, algo que se ha resentido desde la llegada de Letizia y Felipe que mantienen una relación muy distante con los demás príncipes y reyes de Europa que se ha justiificado por la escasa preparación idiomática de Letizia y su poca consonancia con sus mienbros que se conocen desde la infancia. Letizia debe prepararse en idiomas y formarse con más tesón en protocolo.


    ¿El enemigo en casa?

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    La ya inminente Reina Letizia tiene por delante un largo y difícil recorrido, lastrado no por su incapacidad de ejercer bien su cargo profesionalmente, que salvo excepciones lo suele hacer con diligencia y corrección, sino por su propia personalidad. En su mano está el solucionarlo. La princesa solo debe tomar conciencia del daño que puede hacer a la institución que representa y hacer sus deberes. Si no quiere o no puede recuperar las asignaturas que ha suspendido como consorte del heredero en su mano está dejar la carrera de reina.
    El futuro Feipe VI aún más valorado que nunca comienza su reinado con sólidos frentes abiertos. Esperemos que la monarquía no tenga el enemigo en casa.
     
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    Aprobada la abdicación, perspectivas sombrías abren el reinado de Felipe VI
    Por María Fidalgo Casares el 11 de junio de 2014 en a-fondo · comentarios

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    Los príncipes de Asturias. / Casa Real

    El PSOE votó sí a la ley de abdicación pero ya avanzó que no votó el apoyo a la monarquía. Dejan así la puerta abierta a la formación de un frente republicano.

    Tras días de incertidumbre, el Parlamento español ha aprobado la ley de abdicación. Vaya desencanto para algunos. Con el resultado de las últimas elecciones, el ambiente para la izquierda no podía ser más optimista... Se hablaba del fin del bipartidismo, del castigo a los partidos mayoritarios, de auge de propuestas de auténtico compromiso social... Y esto habría que sumar la falta de firmeza del Gobierno con faltas continuas a la legalidad constitucional en Cataluña y el País Vasco, concesiones a los violentos como en Gamonal (Barcelona) y la impunidad de los brutales disturbios de meses pasados. La guinda era el descrédito de la monarquía por el escándalo Urdangarín. Todo ello facilitaba el camino hacia un objetivo siempre latente: la ansiada tercera república, cuya bandera ha ondeado en todas y cada una de las manifestaciones de la extrema izquierda en España. El superado guerracivilismo había revivido con la ley de memoria histórica, ilegal según Tamames por la ley de amnistia, y la llegada de la Tercera República simbolizaría la victoria extempore. En esta tesitura la abdicación del rey parecía un regalo del cielo.

    Parecía inevitable... Lo que nadie se esperaba es que hasta los sondeos de medios abiertamente izquierdistas como La Sexta (llamada la secta por la derecha) apoyaran de forma mayoritaria a la monarquía y que en caso de referendum votarían al nuevo rey Felipe VI, que también valoraban los españoles más idóneo que su padre. Los mecanismos constitucionales permitían el traspaso con la aprobación de una ley orgánica. Y es que no sólo tenía la confianza de la mayoría de los españoles, sino también del centro, la socialdemocracia y la derecha, con la creencia de que aún siendo la república preferible como sistema, en la realidad del país, la monarquía sería lo más beneficioso. Posiblemente también ayudó el reciente y hoy más que explicable bombardeo mediático que acompañó la muerte de Suárez en el que la figura delBorbón salía tan reforzada.


    Parte de la derecha es republicana

    Aunque en líneas generales suele asociarse derecha con monarquía, una parte sustancial de los conservadores son abiertamente republicanos, y durante estos años han sido los más críticos con el Borbón. Curiosamente los más derechistas son los más afectos al republicanismo, tal vez por el poso dejado por el rechazo frontal a la monarquía de uno de los ideólogos más brillantes y controvertidos del siglo XX, José Antonio Primo de Rivera.

    Desde la perspectiva actual extraña que cuando se votara la Constitución no se cuestionase la monarquía como forma de gobierno y estuviese integrada con el resto del articulado. La realidad es que muerto el caudillo, había miedo y el monarca era un garante de la continuidad con el régimen anterior, un régimen con mucho peso sociológico con el que se quería romper pero de forma pacífica…

    El comunismo, muy activo en la clandestinidad mientras que los socialistas dormían el sueño de los justos, aparecía como una fuerza turbadora, difícil de prever, temible en plenos estertores de la guerra fría, con una potente Unión Soviética. Nadie podía esperarse que en las primeras elecciones a duras penas superara la media docena de escaños.


    De Juanito el Breve a 39 años de reinado

    Las fuerzas políticas pensaban que el sino de los tiempos aboliría la monarquía en un futuro y que el pequeño Felipe jamás reinaría. España alcanzaría la madurez suficiente para no necesitar a un rey cuya legitimidad era dudosa: para la izquierda por provenir del franquismo, y para los tradicionalistas por el puenteo de su padre y la oscura renuncia de don Jaime, con más derecho que don Juan. El que llamaron Juanito El Breve dejó de serlo tras el 23-F, fecha en la que consiguió lo que algunos llaman la visa oro para perpetuarse en el poder los mismos años que lo hizo el dictador.

    Para muchos conservadores, Juan Carlos ha representado al país magníficamente en el exterior, pero ha distado mucho de ser un rey perfecto… Tibieza e inactividad en asuntos tan graves en los que debería haber intervenido como moderador como el Estatuto de Cataluña o la negociación con ETA, una vida demasiado disipada y poca presencia en actos populares. Los monárquicos en su defensa aseguraban que no hubiera podido hacer absolutamente nada, con una izquierda que saltaría a su cuello acusándole de injerencia y una derecha que con sus complejos tampoco le respaldaría.

    Paradójicamente, lo más criticado la derecha era lo más valorado por la izquierda, con quien mantuvo un coqueteo descarado durante todo su reinado… tanto es así que muchos republicanos de izquierdas afirmaban públicamente su condición de “juancarlistas”, lo que exasperaba a los conservadores. Veían como el monarca ninguneaba a los líderes de derecha como Fraga o Aznar -que nunca soportaron sus veleidades y con quienes nunca tuvo sintonía- y se echaba en brazos de la izquierda. Apezarena, experto en la Casa Real, relata la indignación de Aznar cuando ganó las elecciones y se enteró de que el rey “hubiera preferido que ganaran los socialistas” . Esta empatía sería la responsable del apoyo mayoritario del PSOE a la ley de abdicación, aunque algunos analistas dejan entrever antiguas deudas morales entre los pesos pesados del socialismo español y el monarca, y la presión de Rubalcaba, otro rey que abdica pero con dos principes, llamados jocosamente "el guapo y el feo" que pelearán por la sucesión, tras la "espantá" de Susana Díaz, que prefiere reinar en el clientelismo que liderar un partido en crisis.

    La madurez para la transición pacífica a la República no llegó jamás, En un país serio lo más importante para los partidos mayoritarios es la defensa de la nación y estar unidos ante la adversidad. Apenas se perciben matices de diferenciación entre los partidos, y el corpus del Estado permanece intocable. Aquí la izquierda cuando pierde sigue rabiando por deshacer todo lo que ha hecho la derecha sin siquiera valorar su posible eficacia, muy lejos del sentido común británico wait and see. Un deshacer que incluso llega a afectar a la política exterior que en otros países jamás se cuestiona, porque las alianzas internacionales son parte del sentido de Estado… y hacerlo es muestra de debilidad y falta de fiabilidad como país.


    Una necesaria evolución de la izquierda para la madurez del país

    Y es la actual izquierda hubiera tenido que evolucionar, potenciando a la izquierda más estable, la socialdemocracia, pero lo ha hecho al contrario. Los socialdemócratas han ido abandonando o han sido expulsados de las filas socialistas. La izquierda ha ido perdiendo completamente el “sentido de Estado” constatable desde la caída de González y no ha velado por los intereses de la nación, sino de su propio partido tomando decisiones contradictorias según le interese, pero siempre en contra del Gobierno y del país. Muy significativo negarse a formar parte del bloque antiindependentista instigado por Ciudadans, sus alianzas con Amaiur, el Caso Faisán o la empatía con los llanitos en el conflicto gibraltareño . El apoyo en bloque a la abdicación por la estabilidad del páis sorprende, pero ya han dejado la puerta abiera matizando " que votaron solo la abdicación del Rey, no el apoyo o rechazo a la Monarquía ni su regulación legal" . "

    Se dice que el electorado antes socialista y hoy votante de los emergentes radicales ha querido mandar un mensaje exigiendo un giro a la izquierda. Facciones del PSOE hablan de alinear posiciones con Podemos o IU. Alberto Garzón, una de las mentes más lúcidas del panorama político español, no ha dudado en compararlo con Amadeo de Saboya. Esta nueva alianza de claro cariz frentepopulista exigirá la abolición de la monarquía y el nombramiento de la república. Aunque la alianza no sea efectiva, facciones socialistas ya van trabajando en ello.

    En esta tesitura, la derecha, el centro, la socialdemocracia casi en extinción y una mayoría de españoles, ante la dicotomía de un rey o una república con un presidente partidista, en pleno descrédito de la partitocracia, y un país cada vez más disgregado, optarían claramente por un rey neutral, con idea de Estado y nación y emblema de cohesión

    Consideran que el Príncipe, mucho más preparado que su padre, podría asumir un papel nacional moderador y corregir los errores de éste, y en palabras deJosé Luis Gómez “es un activo valioso preparado para reinar y, tiene algo que casi nadie relevante en la política española puede decir de sí mismo: las manos limpias”. Algunos como el lucense Fernando Onega van más allá y apuntan que el 23-F de Felipe será el tema catalán y de él depende su consolidación como rey.

    La monarquía española no es sólo una de las jefaturas de Estado más baratas de Europa, sino que ha demostrado ser la menos mala de las instituciones posibles.

    Difícil tarea y perspectivas sombrías esperan al nuevo monarca que no se atreve ni a celebrar su proclamacion, con un país en plena crisis económica, con una amenaza golpista y separatista inminente, una impopular compañera de viaje.. y una fuerza de izquierda que intentará destituirle a la primera de cambio.

    Que Dios Salve al Rey y a nosotros que Dios nos coja confesados.
     
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    La reina Letizia se salta las normas en su primer día de reinado en España
    Por María Fidalgo Casares el 19 de junio de 2014 en sociedad · comentarios

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    Los Reyes tras el juramento.

    La reina Letizia, sin atender las críticas previas, el día de la proclamación desafía las normas, ignora el protocolo y vuelve a imponer su criterio con una vestimenta poco apropiada.


    Los días previos a la proclamación de Felipe VI corrieron ríos de tinta analizando factores de amplia y diversa índole. En el ámbito más personal y mediático se incidió en la gran valoración de la que goza en la ciudadanía, frente a la gran impopularidad de la ya reina Letizia. Incluso llegó a apuntarse la conveniencia de que por este motivo no fuese nombrada Reina, a modelo y semejanza del consorte inglés Felipe de Edimburgo.

    Repasando los errores que cometió y las críticas que recibió en su faceta de Princesa de Asturias, los más afectos señalaron que había que darle un voto de confianza y que era ahora y no antes cuando debería mostrar que seguiría “el ejemplo impagable de la reina” que tanto ponderó el día de su presentación en sociedad.

    Hasta la fecha había incurrido en señalados defectos de forma, tanto en su proyección mediática, como faltas de respeto al protocolo, solamente atribuibles a una soberbia personal que desdeñaba el orden en la institución en aras de anteponer su personalidad y lucimiento personal.

    Se suponía que como mujer inteligente, aprendería de dichas críticas y en bien de su marido y de la institución tomaría buena cuenta de ello. Sin embargo, parece que han caído en saco roto y ya ha tenido que dar la nota. Ya, desde el primer momento, ha tenido volver a salirse con la suya, tal vez de una forma poco perceptible para la ciudadanía que no está muy ducha en indumentarias ceremoniales, pero que supone todo un desafío a la tradición y la institución que al fin y al cabo es el único motivo de su presencia en este lugar de privilegio.

    Todas las apuestas y conjeturas sobre el traje que vestiría basculaban en el tono, el tejido o si llevaría o no llevaría tiara – algo descartado por la mayoría por la austeridad del acto-. Todos los expertos y no tan expertos consultados daban por supuesto que llevaría traje largo. Desde Juan Carlos Alganaraz deClarín que afirmó: “Solo Letizia llevará traje largo” a Carlos Fuentes, director de la Licenciatura en Protocolo de la Universidad Camilo José Cela que aseveró sin dudar: “El rey Felipe VI irá vestido de gala con el uniforme de Gran Etiqueta del Ejército de Tierra y a ese traje de gala solo le corresponde un vestido largo”. En la misma línea se manifestó Vermeulen, el especialista europeo en “visterreinas” por sus relaciones con la realeza europea. Además debería llevar la banda de la gran Cruz de Carlos III . Fuente también añadía que se debía decantarse por tonos pastel –azules, rosas, beige…– acordes con la sobriedad de la ceremonia.

    Nadie acertó. Todos dieron por supuesto que no osaria ignorar las normas en un acto tan señalado. No pensaron que fuera capaz de saltarse el protocolo que impone que la indumentaria siempre debe ajustarse al acto al que se asiste. Existe una equivalencia: a cada tipo masculino, le corresponde inequívocamente uno femenino y en este caso exigía como acompañante del uniforme de gala del nuevo monarca, el perceptivo traje de largo ceremonial.

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    Los Reyes a su salida del Palacio de La Zarzuela para dirigirse al Congreso.

    Pero claro, lo entendemos. La tentación era demasiado grande. En una ceremonia de estas características, una proclamación real, un cambio en la jefatura de Estado, y uno de los hechos más importantes del primer tercio del siglo XX que tendría la máxima repercusión internacional y cuyas imágenes permanecerán en hemerotecas secula seculorum… la realidad es que con un traje largo de cierto empaque, se la vería encorsetada, menos esbelta, con más edad y menos vistosa que con el precioso traje hecho a su medida por Felipe Varela, quien le ha vestido en las ocasiones más especiales de su vida y esta vez se esmeró más que nunca. Tampoco llevaría por supuesto el perceptivo pelo recogido para estas ocasiones, que la avejentaría, sino " se soltaría la melena" , mucho más ad hoc a su personal estilo.

    La reina Letizia estaba moníiiiisima con su precioso y favorecedor vestido blanco radiante (nada de nudes ni pasteles más correctos y elegantes pero que la hacen casi invisible por su delgadez) y con un abrigo de primavera de manga larga también de color blanco con cuello a la caja, confeccionado con pedrería en tonos dorados y carmesí, para que le dieran luz a su rostro ya bello de por sí pero más realzado por el bisturí y los rellenos. Sería un atuendo ideal para un bautizo, comunión o formalísimo evento matutino pero en absoluto para una ceremonia regia… pero qué mas da, no le importó, estaba "divina de la muerte" y el mundo la contemplaría así.

    Con la que se le avecina a nuestro rey y a esta monarquía y tener que aguantar estas fruslerías…
     
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    Letizia Ortiz cometió al menos 20 errores en su reciente visita a Francia
    Por María Fidalgo Casares el 24 de julio de 2014 en sociedad · comentarios

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    La pareja real.

    Incorrecciones en la indumentaria e indecisiones ratifican que su comportamiento es mejorable. Fue criticada sobre todo en los círculos españoles de la moda, cada vez más antivarelistas.


    La reina Letizia no deja de dar noticias. Parece que eso de ser la peor valorada de la Casa Real ha tenido propósito de enmienda. Sin embargo, la reciente filtración de un gracioso selfie con unas chicas al salir de un cine y de sus fotos vendiendo tabaco cuando era estudiante de un master en la prensa extranjera para hacer su imagen más cercana no han causado el efecto deseado, sino más bien lo contrario. La foto del tabaco ha destapado que precisamente fue a México por la precariedad de su inglés, ya que era en Estados Unidos donde deseaba hacerlo y que en el famoso master no destacó por su diligencia y ni siquiera llegó a terminarlo. La perpetua sonrisa que luce desde que es reina y que ha sustituído al envaramiento anterior no acaba de convencer ni a los más furibundos letizistas.

    Esto se ha unido a nuevos fallos de protocolo, algunos concienzudos y voluntarios como el caso de la indumentaria (muy sangrante en el caso del día de la proclamación y que ya comentamos en el artículo de MUNDIARIO titulado La reina Letizia se salta las normas en su primer día de reinado en España y otros posiblemente achacables a su todavía deficiente preparación, pese a la década de preparación que lleva equivalente a casi tres carreras universitarias actuales.

    En el encuentro del Elíseo con el presidente Hollande, fallaron ambos aspectos: la indumentaria y su comportamiento. Salvo la prensa cortesana a la que todo lo que haga la nueva reina le parecerá bien, ha sido ampliamente criticada, sobre todo en todos los círculos de la moda, cada vez más antivarelistas.

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    20 errores en su indumentaria y actitudes

    El vídeo del encuentro con Hollande recién subidas las escaleras es más que ilustrativo. Simplemente narraremos lo que allí acontece:

    1) Hollande y el rey Felipe le tienen que indicar a la reina Letizia donde se debe situar. Incluso llegan a decírselo los dos a la vez. Hollande dos veces y Felipe otra, y no se entera. ¿Qué sucede? ¿está sobredimensionada ante la presencia del francés? Muestra inseguridad.

    2) Ella, de forma inexplicable, da una vuelta extraña para pasar por delante de Hollande, que prácticamente no le dirige la palabra, y empieza a mirar a todos lados como perdida.

    3) Espera a Felipe y le sujeta por el brazo, para dar apenas dos pasos.

    4) Saluda a Hollande y da un paso atrás, como si fuese a esconderse tras Felipe. El rey, con la mano en la espalda, como a una niña pequeña o a un anciano, tiene que animarla a subir y salvar el desnivel del escalón.

    5) Presenta serios problemas para andar con tacones en un suelo de piedras.

    6) Camina por el empedrado, mirando al suelo, cuandon debe ir derecha y con la mirada al frente.

    En la celebración de nuevo cometió errores de bulto

    7) Dejó el bolso encima de la mesa donde estaban las viandas. Fue retirado poco después por alguien avezado. El protocolo indica que en estos casos debe portarse un bolso de pequeño tamaño, a ser posible con pequeña bandolera para poder colgarlo en el respaldo. En caso de ser una cartera de mano, siempre debe ser de tamaño mini para poder colocarlo tras la espalda. Jamás de los jamases dejarlo sobre la mesa.

    8) No quiso probar el champagne en el brindis. Una descortesía. Algo que se le ha criticado mucho, ya que no es la primera vez que lo hace. Sabe que si no quiere beber, al menos debe mojarse los labios para cumplir con su obligación de representación.

    9) Aplaude con desgana a su cónyuge. Tampoco debe hacer aspavientos, pero algo de calidez se supone que debe mostrar.

    Indumentaria

    10) Eligió un modelo del consabido Felipe Varela, ya de todos conocido, y de nuevo demostrando con esta impropia fidelidad que ningunea al resto de los diseñadores españoles. Podría haber elegido un nuevo diseñador español o incluso a un modisto francés que la hubiera hecho empatizar con el pueblo que visitaba. Pero no. Varela de nuevo.

    11) El traje era errático con sentido indefinido, ni el largo de la falda, ni el vuelo, ni esos bordados de mantel canario, ni la cinta a modo de cinturón de otro color, ni la forma del escote. Le faltaba más vuelo en la falda y cuatro dedos de largo para tener prestancia.

    12) Busto exageradamente marcado. Lo más llamativo fue que tuvo que contrarrestar que la parte inferior no marcaba su anatomía, -algo que ella parece no poder soportar- con unos pechos exageradamente marcados, casi tipo airbag, completamente desproporcionados para su delgadísimo cuerpo. Y no solo desproporcionados, sino tremendamente ordinarios e impropios de una reina. Ella no es una cuarentona obregonizada, es la reina de España y con más razón que cualquier mujer elegante debe obviar cualquier imagen explícitamente sexual como las nalgas marcadas, las faldas cortas o el pecho señalado, que están muy bien en una chica sexy pero no en un look elegante.

    13) La falda, aunque no es de las más cortas que ha llevado saltándose el protocolo, es demasiado corta para este tipo de vestido.

    14) Sin medias. Mas fresca... pero las mañanas de Francia no son las del trópico. Las reinas no deben tener ni frio ni calor y es más correcto la piel cubierta.

    15) La elección del calzado fue errónea, ya que no son zapatos sino sandalias y en ese estilo de vestido la opción correcta son un par de zapatos cerrados sin abertura al frente y de ser posible sin plataformas. Estas parecen unassandalias casi de vedette, más propias para un baile.

    16) Para más inri y realce de los impropios zapatos el aderezado con las uñas coloradas rojo tomate.

    17) Muy mal peinada, con un moño hecho trizas en su parte inferior y una textura de pelo no precisamente recién lavado. Sin sensaciòn de ser peinado de peluquerìa parecía casi como el moño de las mayores de pueblo.

    18) Mal teñida. El pelo presentaba un aspecto con varias gamas de color pero una de ellas con aspecto de canas entremezcladas.

    19) Le sobraba maquillaje para un acto de mañana, ojos de Khol negro y labios demasiado cargados en un maquillaje que debía ser suave.

    20) Extraños pendientes con piedras roja, verde y ópalo que no se sabía si eran o no bisutería y que no casaban ni con el estilo ni con el color del traje en absoluto.


    Dentro de lo malo, al menos ya sonríe


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    Aunque parece que le cuesta entenderlo, exhibir su personalidad y belleza a través de la indumentaria y ceñirse cual una segunda piel no son los objetivos de los actos públicos a los que acude en calidad de miembro real consorte, sino la presencia y apoyo de la institución. El respeto al protocolo y el decoro institucional, sobre todo en actos militares, religiosos e internacionales, está por encima de su protagonismo e independencia. El negarse a cubrir la cabeza como símbolo de respeto en su visita al Papa Francisco. indecisiones en Marruecos y esta lamentable pechera de pinup corroboran que el comportameinto de Letizia es claramente mejorable.

    Pero bueno, dentro de lo malo, al menos ya sonríe. El problema es la explicación que dan muchos a esta novedosa sonrisa tan poco vista cuando era princesa. Esperemos que Letizia siga formándose en su condición de reina. Y que se le note. En bien de la institución y de nuestra representación como país.
     
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    La reina Letizia, de nuevo impropiamente vestida en su visita a Compostela
    Por María Fidalgo Casares el 26 de julio de 2014 en sociedad · comentarios

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    Letizia marcando nalgas en Angrois.

    El vestido de Letizia, que se estrenó en un asunto tan festivo como una boda, hirió sensibilidades al considerarlo improcedente. También molestó su negativa a llevar mantilla. Sigue impermeable a consejos, sugerencias, y antepone su belleza y voluntad al protocolo.

    El Voto al Apóstol Santiago se instituyó en 1643, pocos años después de que fuera nombrado Patrón de España. Esta ofrenda hunde sus raíces en la Reconquista, (o, como se dice ahora, “avance de los reinos cristianos” porque lo de Reconquista es políticamente incorrecto). El rey Mauregato, a finales del siglo VIII, pactó con Abderramán I el Tributo de las Cien Doncellas, cincuenta de sangre noble, cincuenta plebeyas. Todas debían ser vírgenes. A cambio, la paz estaría garantizada entre musulmanes y cristianos. Este tributo vejatorio suponía un atentado contra la dignidad de los cristianos. Al fin, la Victoria de Clavijo, que la tradición atribuye a la aparición Santiago a lomos de su caballo blanco, puso definitivamente fin al ignominioso pago de las Cien Doncellas. Pero como también es politicamente incorrecto, no se recuerda que la ofrenda a Santiago es una expresión de gratitud por la liberación de este tributo de las Cien Doncellas. Parece que lo políticamente correcto se impone, pero no para todos. No para la Reina Letizia.

    Aunque se instituye como voto anual, solo en Año Santo aparecía el rey Juan Carlos. El resto de los años delegaba en personajes que actuaban como representantes regios; a veces de renombre como la Infanta Elena, el Príncipe Felipe, el Presidente de la Xunta, pero otras veces simples politicos locales.

    Y lo curioso es que hasta hace muy poco no se sabía quien actuaría como delegado regio este 2014, que no es Año Santo. De hecho, en las invitaciones que se habían distribuído no ponía el nombre del representante real, ni en el Concello de la ciudad sabían nada, por lo que se deduce que en la agenda no estaba prevista la comparecencia. ¿Lo decidieron en el último momento? ¿Iba a ir Felipe a Lieja y tuvo que cambiar de planes? ¿Presiones de Rajoy? ¿ La cara demacrada de Letizia mostraba su disgusto por lo forzado del viaje?

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    El rey y la reina, con melena y pechera.

    Ante la opinión pública los nuevos reyes tenían que empezar bien. Había razones muy de peso para su comparecencia: era su primer año como Reyes y Santiago es el Patrón de España y, además, aparte de la ofrenda religiosa, sería una ceremonia-homenaje a las victimas de Angrois. Tras el dramático accidente, la ahora pareja real había visistado el lugar y a las víctimas en el hospital. Ella iba de riguroso negro, tan ceñida que parecía esquelética y aunque llamó la atención que su pantalón marcara las nalgas de una forma excesivamente evidente, fue una frivolidad que nadie comentó públicamente por respeto a la catástrofe, pero que dejó perplejo a más de uno.

    Tambien pesaba en el viaje a Santiago en relación con su imagen pública, las críticas recibidas por la no asistencia en el funeral de los niños muertos en el accidente extremeño que dejó y con mucha razón un mal sabor de boca en el sur del país. Pero Letizia ha vuelto a resbalar.


    Un traje de boda impropio de la sobriedad del acto

    Letizia acudió con un hermoso traje color nude, discreto y bien cortado, que le sentaba como un guante. Estaba monísima… pero con una pechera muy marcada y muy poco ortodoxa para una reina, y además chocante en un cuerpo tan delgado. Y, sobre todo, claramente inapropiado en un acto luctuoso-religioso, algo que sorprendió sobre todo por lo reciente de las críticas que suscitó en su visita parisina por idéntico motivo. De sus piernas arqueadas no tiene culpa, pero sí es cierto que la extrema delgadez que exhibe potencia visualmente este defecto.

    Que el traje sería reutilizado era algo previsible, ya que la solemnidad del acto no daba para estrenos… pero, inexplicablemente, se le ocurre nada más y nada menos que utilizar el traje de una boda, pero no una boda cualquiera, que tal vez hubiera pasado más inadvertida. Nada menos que la boda más importante de la última década: la de los Principes británicos, por lo que fue claramente reconocible, Las mangas transparentes tampoco eran las más adecuadas. La transparencia tiene un componente que nada tiene que ver con la sobriedad. ¿Nadie la avisó?. No es políticamente correcto.

    El usar algo que se estrenó en un asunto tan "festivo" hirió muchas susceptibilidades al considerarlo improcedente por respeto a las victimas. Pero no solo eso.


    La solemnidad del acto exigía mantilla

    La solemnidad del acto exigía mantilla. Y aunque no le guste o no se vea favorecida tiene que aguantarse. Es así. Es una ceremonia en la que se hace una ofrenda al Patrón de España. La primera a la que asiste como reina. Tal vez a muchas chicas guardia civiles cuando visten de gala no les gusta el tricornio, ni a los militares la gorra de plato, ni a las niñas de colegio las faldas de tablas. Pero son las reglas. Es el uniforme. Es lo que hay. Pero no, al igual que fue irrespetuosa con el Papa Francisco no cubriéndose la cabeza, aquí también pasó del tema y tampoco se la cubrió… ¿No hay en la Casa Real un asesor con alguna relevancia que pueda imponer el criterio del sentido común?

    Pero es más, el pelo en los actos oficiales siempre debe ir peinado recogido, sólo es admisible ir con el pelo suelto cuando no supere el largo de los hombros. Pues también le dio igual. Con una longitud a media espalda, lució la melena suelta. Y encima el aspecto del pelo no era excesivamente de “recién lavado” y mucho menos peinado de peluquería. Muy mona para salir de compras o a una cena sport. No para un acto oficial en la Catedral. No para la festividad del patrón del país del que es reina y al que representa.

    Tampoco gustó que acompañara el atuendo una abultada cartera de mano de material brillante de un tamaño desproporcionado que dicen lleva lleno de móviles. El público asistente también comentó lo delgada y excesivamente maquillada que estaba.

    Y es que como afirma categórico Barraycoa, autor del best-seller Historias ocultadas del nacionalismo catalán, “la monarquía se equivoca al creer, que lo que funcionó con Don Juan Carlos funcionará ahora y el saber estar de Doña Sofía será inalcanzable para la plebeya coronada”. Y es que desde que es reina ya ha dado varias campanadas ratificándose en que su persona está por encima de todo y de todos. Ya hablamos de su ninguneo al stablishment el dia de la proclamación de su marido en el que en lugar del traje largo protocolario y el pelo recogido se plantó un precioso abriguito de mañana ideal que la hacía versedivina de la muerte y con melenita suelta… a todas luces inapropiado para un acto de esas características.

    Aún así, la prensa cortesana siempre alaba hasta los errores más flagrantes de la reina.


    Ningunea al rito católico

    Cuando se casó, Letizia Ortiz tuvo que admitir que entraba en una dinastía católica. Por Su Muy católica Majestad se nombraban muchos de los antepasados de su marido. De hecho, ella, agnóstica, se convirtió y se casó por la iglesia. Incluso se dijo que había tenido que confirmar -ya bien talludita por lo tanto- porque le faltaba este requisito. Pero en la ceremonia de Santiago no solo no se cubrió la cabeza, la Reina Letizia tampoco se persignó ni se santiguó. No le costaba nada hacerlo, es un gesto casi rutinario incluso para los católicos no practicantes cuando entran en una iglesia. Un simple recordatorio de que se entra en un lugar sagrado. Pero no, parece que su fe no da para tanto. Además, molestó mucho que en plena eucaristía se pusiera a saludar a conocidos en el templo. Podían esperar y eso sabe que no debe hacerlo en una ceremonia así. También le dio igual. Y es que este ninguneo a todo lo que tiene que ver con lo católico no es nuevo. Ha dado ejemplos recientes.

    El primer viaje oficial fuera de España como Reyes de Felipe y Letizia fue al Vaticano. Como importante momento histórico había expectación por la indumentaria que luciría Letizia, Era previsible, en virtud de lo que se conoce como el ‘Privilège du blanc’ que fuera de blanco, pero rompiendo tradiciones optó además por ir sin mantilla. Este gesto disgustó, ya que al ser una reina católica, por respeto, debía haberlo hecho. Y la excusa que pusieron de que “era un acto privado”, no se la creyó ni el gato, era absurda, dado el enorme séquito que llevaron, pero claro, algo tienen que decir.

    Durante la beatificación del Papa Juan Pablo II, Letizia si había claudicado en lucir una mantilla española, pero simple, sin peineta y con falda corta. Todo lo contrario a la costumbre de la Reina Sofía que siempre la llevó “como una reina” y que jamás perdió la compostura… Vamos, que ese “ejemplo impagable” que ya se está convirtiendo en la frase fetiche o un chiste fácil en muchos círculos acompañada de risotadas para comentar irónicamente lo que hace la ex periodista.


    Sin mantilla ante el Papa y con velo ante las tumbas de los alauitas

    Lo que no se explica es ¿por qué una reina católica sin mantilla ante el Papa y con velo ante las tumbas de los monarcas alauitas? El ninguneo a los católicos la produjo no sólo con las indumentarias, o las reverencias tan deficientes que hace a los pontífices. Lo más llamativo y más ofensivo para los católicos, confesión que ella supuestamente profesa, es el agravio comparativo. En Marruecos, el penúltimo viaje que han realizado fuera de España, Letizia se cubrió la cabeza y lució un velo blanco cuando entró en el mausoleo de Mohamed V y ante la tumba de Hasán II. También lo hizo en una visita a la mezquita de los Emiratos… Incluso llegó a quitarse los zapatos como señal de respeto hacia la cultura árabe y a su tradición. En esos casos sí dio muestras de respeto en los lugares sagrados. Pero esta tradición se la refanfinfla cuando se trata de la confesión religiosa más importante de su país.

    La Reina Letizia en Santiago no se persignó ni se santiguó. Debía haberlo hecho aunque fuera por cuestiones de mimetismo, respeto o coherencia con lo que representa. No es una Primera Dama republicana. En cambio y como hemos dicho en gravísimo agravio comparativo, sí se descalzó para ver la tumba del rey dictador Hassan II, cuya actitud con España no fue precisamente ejemplar, pese a que recordemos que su suegro le llamaba cursimente “mi hermano”.

    ¿No confesó que cuando se casó con el Principe “había visto la luz de Dios”?… ¿No se confundiría con las luces de neón que podrían esperarle si se divorciara? Algo que para algunos no sería del todo aventurado. La realidad es que la Reina Letizia parece seguir mostrándose impermeable a consejos y sugerencias, muy en camino de conseguir esa luz.
     
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    La reina Letizia Ortiz no siempre supo cuidar su estilo este verano
    Por María Fidalgo Casares el 07 de septiembre de 2014 en sociedad · comentarios

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    Letizia, en un concierto benéfico exhibiendo el sujetador.

    Con sus actitudes en su primer verano de reinado, Letizia Ortiz demostró falta de capacidad de adaptación, de humildad y autoaceptación de su privilegiada pero secundaria situación real.


    Este verano, todos los augurios se confirmaron. Parece que Letizia Ortiz no atiende a razones. Existen asesores con sentido común que le orientan, por lo que la realidad es que sigue impermeable o reticente a consejos y sugerencias, anteponiendo su yo y su voluntad por encima del comportamiento que debería tener como la reina que ya es.

    El diario ABC comentaba el año pasado la preocupación del entonces Principe por el “difícil encaje de su esposa en la Institución”, preocupación que ha quedado claro que estaba más que fundada. Y visto lo visto, sin propósito ni visos de enmienda. La imagen pública de Letizia nada boyante, en vez de remontar, sigue bajando en picado. Afortunadamente y –pese a ella- la figura de Felipe VI se consolida. En palabras de la neoyorkina Kate Reardon, una de las mayores expertas en protocolo, ”las royals no pueden vestir con ropa extravagante y ridícula porque se tomaría como una ofensa para el pueblo”.

    Dada la extensión del tema, ya que los errores de Letizia Ortiz juegan en diversas ligas, y ya que gran parte de los medios alaban solo sus aciertos -que tambíen existen-, analizaremos en varios capítulos los errores más evidentes, máxime cuando en estos estertores del verano no apetece entrar en sesudas disquisiciones; empezaremos por lo más frívolo.

    1. Elegancia. Este año no aparece en la lista de la prestigiosa Vanity Fair. Es verdad que en los actos oficiales supera la corrección, y a veces roza la brillantez… que queda fulminada por su tendencia al exhibicionismo corporal y a algo tan explícitamente sexual como marcar nalgas y pecho. Algo no solo muy impropio de una reina, sino de cualquier mujer elegante que se precie. Con la elegancia está reñida también enarbolar un varelismo casi absoluto y la mala elección de los modelos o complementos -como en Francia el ir sin medias y con un sujetador tipo air bag o en Santiago en una conmemoración de la tragedia de Angrois elegir un traje de boda-. Algo que ya comentamos en anteriores artículos para MUNDIARIO. Pero lo peor es lo de su estilo casual, como dicen los cursis…

    2. Las transparencias era algo a lo que nos tenía acostumbrados cuando era princesa, incluso en actos políticos… pero rizó el rizo en su última comparecencia en un concierto benéfico en Mallorca en el que se le ocurrió ponerse una camisola transparente –negra, color en el que la transparencia tiene connotaciones eróticas- que dejaba evidenciar todo su sujetador. ¿No estamos hablando de que era un acto muy informal y se le pasó, ya que llevaba tacones de aguja de 10 centímetros. Tanto es así que la prensa apenas difundió las fotos.

    3. Los vaqueros rotos. Dan una imagen de dejadez, de fashion victim que está en las antípodas de la imagen que debe dar una reina…Y es un posado del que se tenía conocimiento. Hay fotos de la agencia oficial Efe. No es una Spice Girl, ni Marta Sánchez. Muchas teenagers se pelean con sus padres por la negativa de éstos a dejarles llevar el vaquero roto… ¿Hay algún interés en empatizar con la juventud? Una juventud que solo ve a una cuarentona obregonizada y una ciudadanía que ve que a esta reina no cuida su imagen. Hasta en el monárquicoABC Funes decía que "Doña Letizia llevó al límite el modelo, convirtiendo en aceptable lo ridículo recurriendo a un atuendo imposible que distaba mucho de ser elegante. Es recomendable mantener la prudencia". Peñafiel recoge el eco de la la prensa británica que aventuraba cómo habría sentado entre los españoles look homeless y ¡Hola!, siempre cortesana, solo pudo señalar tal vez con cierta ironía soterrada que "Letizia, suma a la tendencia de los ripped jeans que han puesto de moda actrices y modelos".. Otros titulares de revistas del couché -"Letizia reina rockera"- parecen reirse de ella en su cara.

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    4. Exhibir su delgadez. Pese a los rumores sobre todo publicados en gran parte de Europa de la anorexia que supuestamente padece, que no sería un buen ejemplo para la juventud, ella exhibe los brazos y omóplatos, que es lo más llamativo de la leti-esqueleti como la llama una brillante forera de un destacado foro de opinión social. En la recepción de la Almudaina lució un traje tipo Vilma Picapiedra en blanco correcto y lucido... pero impropio para ella por su omóplato descarnado. Nada de disimular con blusitas holgadas o mangas anchas... todo a la vista.

    5. Calzado inapropiado. Aunque suele acertar, a veces incurre en lo mismo. Ella no es una veinteañera que sale con su pandilla a dar una vuelta. Es la reina. La mujer del Cesar no debe solo serlo sino parecerlo. Pero suele calzarse cuando va casual unas zapatillas como niña de instituto. También yerra cuando lleva pantalones pitillos, que para los expertos en moda están reñidos con la elegancia, y solo son medianamente admisibles de sport y con bailarinas planas, Letizia los usa en actos oficiales y con tacones.

    6. Camisetas. Letizia no debería llevar camisetas salvo en momentos muy playeros o en la más estricta intimidad. Y mucho menos de inspiración indie. Hay blusas y camisitas monísimas y glamourosas con las que estaría mucho más correcta y ad hoc.

    7. Peinado. El pelo nunca ha sido su fuerte. A veces han sido muy obvios sus postizos. El problema es que en actos protocolarios no se admite la melena suelta si es por debajo del hombro, que es como suele llevarla y además en muchos casos con aspecto descuidado.

    8. Shorts de Leonor. Leonor también ha sido víctima de las incorrecciones. En un posado de prensa en una excursión por la sierra mallorquina la niña levaba un minishort de encaje, de un tallaje inferior al de su edad o un modelo inadecuado en el que se vislumbraban las nalgas y ropa interior, algo poco apropiado en la que será una futura reina. Sofía llevaba unas sandalias con pedrería muy extrañas para que una niña ande por la sierra.

    9. Retoques estéticos. Aparte de las pestañas postizas, que parece que se han quedado en sus ojos para no volverse a ir, el varapalo que se le ha dado en los medios por su metamorfosis estética, impúdica en tiempos de crisis, parece que ha caido en saco roto. En sus últimas fotos hay cierto toque mefistofélico en sus cejas y un cierto achinamiento. De vez en cuando sorprende con extrañas expresiones faciales que evidencian un enganche a los retoques.

    10. Parece tener un afán en no aceptar la edad que tiene e irresponsabilidad en la imagen de su cargo. Este interés de la consorte en dar la nota, con inadecuados atuendos, impropios para su edad, condición y circunstancias -en las que ha ingresado de forma voluntaria y de las que se beneficia enormemente, tanto ella como su entorno- según algunos psicólogos sería solo explicable por un interés obsesivo de llamar la atención hasta en actos que no tendrían repercusión alguna. Este ansia estaría provocada porque el cargo le obliga a permanecer en una sombra en la que parece que debe, pero no quiere permanecer. Podría faltarle de capacidad de adaptación, de humildad y autoaceptación de su situación real.

    En 2015 comienza su agenda en solitario. Volvemos a darle el beneficio de la duda.
     
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    ¿Decepcionaron los Reyes en su tercera visita a Galicia? ¿Hubo espantá de Letizia?
    Por María Fidalgo Casares el 30 de septiembre de 2014 en sociedad · comentarios

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    Los Reyes en Marín (Pontevedra).

    La comparecencia de los Reyes en Galicia ha dejado mucho que desear. Felipe, por anular sin previo aviso una comida con sus compañeros y familias, y Letizia, por su actitud y atuendo.


    Los Reyes de España, continuando con su agenda oficial, presidieron en la Escuela Naval Militar de Marín (Pontevedra) el acto conmemorativo al XXV aniversario de la entrega de los Reales Despachos a la promoción de 1989, a la que el Rey pertenece. Esta sería su tercera visita a la comunidad gallega. La primera, la celebración del Día de Galicia y conmemoración de la tragedia de Angrois (A Coruña) y la segunda en el comienzo del curso escolar en Pereiro de Aguiar (Ourense).

    El monarca quiso estar junto a sus antiguos compañeros y la noche previa compartió cena en la cercana localidad de Combarro (Pontevedra) donde comió pulpo berberechos y empanada gallega… Aunque era una velada con consortes, doña Letizia hizo mutis por el foro y no apareció. No dio ninguna explicación, ni tenía acto oficial alguno que se lo hubiera impedido, por lo que fue “un feo en toda regla”. Se limitó a estar al día siguiente en la celebración oficial. Y no sólo eso, según el Diario Pontevedraviva permaneció ajena a todo el acto que se desarrollaba en la explanada de la Escuela Naval. “En su actitud ausente perrmaneció ajena a las bromas de Don Felipe con sus compañeros y eludió entablar conversación con aquellas personas que le iba presentando su marido. Llegó a permanecer durante algunos momentos con los ojos cerrados, para desesperación de los medios gráficos".

    Aún teniendo decidido prolongar su estancia en las Rías Baixas y comer el domingo en la parroquia de Beluso (Pontevedra) con los compañeros y sus familias… nada más terminar el acto Letizia “dio la espantá” y se largó a Madrid... de nuevo sin que ningún acto necesitara su presencia... volviendo a confirmar esa máxima de "ser princesa en horario laboral" que tanto se criticó en su momento. Pero lo más llamativo fue que la misma mañana de la comida el Rey anuló su presencia sin que Zarzuela diera otra razón que “razones de índole personal”.

    Aunque de Letizia nunca se supo, al menos el monarca tuvo el detalle de excusarse personalmente ante los decepcionados dueños del restaurante y saludar a los trabajadores. También hizo lo propio ante los propietarios y tripulación del ‘Crucero de Hío’, barco que le llevaría de Marín a Beluso junto a sus compañeros de promoción y que habían preparado la chafada visita real con especial detalle.

    Ante las disculpas de Su Majestad, los propietarios del local lo obsequiaron con varias cajas de porexpán llenas de marisco percebes, nécoras, gambas y camarones.

    Según la revista Vanitatis, desde la Casa Real no se quiere proporcionar información acerca de este asunto ya que pertenece a la parcela privada del Rey, ni tampoco quiere pronunciarse sobre la precipitada ‘espantá’ de la Reina. ¿Presiones de Letizia? ¿Berrinche de la Reina que hubiera querido permanecer el fin de semana en la ciudad de los rascacielos?


    Desaires a estamentos militares


    La Reina Letizia cuando era princesa había demostrado en los actos militares una clara descortesía a la institución, apareciendo mal vestida, mal peinada e incluso sin tacones, en un estamento en que la correcta uniformación es uno de los pilares básicos de la disciplina. El disgusto de los militares ya se había expresado en estas ocasiones considerando estos gestos todo un desaire,… pero se le concedía el beneficio de la duda de que cuando fuera reina tomaría conciencia de que el protocolo exige que cuando la pareja va de uniforme militar, en las entregas de despachos a los oficiales, el protocolo pide para ellas la media gala: vestido corto o traje con falda...

    Además había más motivos. Por un lado en su reciente visita a Estados Unidos había destacado por su elegancia, y el escándalo de la imputación de su familia le exigía una conducta intachable. Pero de nuevo, a Letizia se la refanfinfló. Aunque esta vez no ha sido la peor, tampoco estuvo nada acertada. Por supuesto prescindió de la media gala protocolaria y apareció con una especie de camisetilla negra, unos pantalones ceñidos en exceso que destacaban sus piernas arqueadas,nalgas demasiado señaladas, sin bolso... aunque afortunadamente esta vez llevaba tacones y una chaquetilla “de vestir”, aunque más vista que el tebeo ¿Tanto le costaba haberse esmerado para “reconciliarse” en este acto castrense con la institución que había mostrado su disgusto por sus salidas de tono estislíticas?.

    Además, el Rey rejuró la bandera, al igual que los demás miembros de su promoción. Posteriormente sus mujeres procedieron a besar la bandera, pero Letizia no quiso hacerlo, con el argumento peregrino de que "ya lo había hecho dos veces"… como si hubiera un límite. Sin entrar en juicios de valor podemos imaginarnos el descontento de los militares y estupefacción de los presentes.

    Según el diario Pontevedraviva, "se relacionó esta reacción al auto de apertura de juicio oral contra la familia directa de Doña Letizia acusados de un delito de insolvencia punible y alzamiento de bienes”. Aunque esta interpretación parece estar tomada un poco por los pelos, si bien lógicamente este tema podría preocuparle, en su cargo va inherente el cumplir con su deber y su agenda, y acompañar al Rey en todos los actos que sea posible.

    Y cierto es que lo de la imputación es un varapalo para su imagen, pero se avecinan nubarrones más negros. Según Juan Luis Galiacho, de El Confidencial, a la acusación de su familia habría que añadir un nuevo escándalo: la segunda parte del libro de su primo David Rocasolano en el que “ahonda en profundidad en los que son los supuestos negocios lucrativos aparejados al cargo real de Letizia Ortiz, como son sus relaciones con determinadas firmas comerciales, de alguna de las cuales luce con profusión sus productos como los de la marca Zara (Amancio Ortega), o los de Mango (Isak Andic). Con esta última firma la recién coronada reina de España mantiene un estrecho vínculo de amistad, que Rocasolano amplia en su libro a otros calificativos más productivos”.

    Si esto fuera así, la polémica de sus habituales errores de imagen, sus controvertidos cambios estéticos, y su episódica actitud más que dudosa serían pecata minuta. A ver por dónde sale...
     
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    Surrealista vestiabrigo de Letizia Ortiz en su primer Día de la Hispanidad
    Por María Fidalgo Casares el 15 de octubre de 2014 en sociedad · comentarios

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    Trasera del vestido de Letizia.

    La Reina Letizia vuelve a dar la nota con un vestiabrigo que rozaba el surrealismo, las niñas con una vestimenta poco apropiada y una actitud poco respetuosa con el desfile de las Fuerzas Armadas.


    Primer día de la Hispanidad como Reina. Todas las miradas del mundo de la moda y del couché estaban esperando el traje de Doña Letizia en su primera comparecencia como reina el Día de las Fuerzas Armadas. Esta vez no podía aparecer exhibiendo su extrema delgadez con los brazos al aire- el día se antojaba fresco y lluvioso- y el abrigo o chaqueta que luciría, ya que por la época del año no podía ir a cuerpo gentil, decididamente impediría esa obsesión por el ceñido excesivo y la exhibición de anatomía que ha prodigado desde su coronación, tan impropios no sólo de una reina, sino de cualquier mujer elegante que se precie, como hemos comentado en nuestros por lo visto exitosos artículos de MUNDIARIO.

    ¿Qué llevaría? Que el tema militar no le gusta es más que obvio, ya que suele acudir a los actos militares sin cuidar su indumentaria -lo que irrita a una institución que valora mucho la correcta uniformación- e incluso en su último acto de la Academia Naval, sin contemplaciones no quiso besar la bandera…

    Y apareció con un abriguito diminuto de tweed imitación Chanel en color azul plomo, cómo no de Varela. Kate Middelton había llevado uno muy parecido. Menos mal.. Pero ah! ¡Qué raro! ¿No le queda demasiado ceñido?. Y cuando se dio la vuelta, vimos algo inaudito… ¡La parte de atrás no era un abrigo, era de una tela distinta, más elástica y fina para que consiguiera ceñir la cintura y poder marcar un exagerado busto por delante y sus nalgas por detrás!… algo que ningún abrigo normal podría hacer por muy a la medida que lo llevase. Era un trampantojo, es decir era un vestido ceñidísimo, casi reventón, y para que pareciera un abrigo sólo la tela de abrigo estaba en la parte delantera, y la de la trasera la comprimía de tal manera que parecía que "envasaba su cuerpo al vacío". El de la Middelton, aun siendo algo ajustado era de verdad, y claro no ceñía nada, por lo que era muy elegante y éste, más propio de una starlette.

    Pocos se percataron de la surrealista argucia… y es que hay que rendirse a la evidencia que parece superior a sus fuerzas ir con algo un poquito holgado, ya se empieza a sospechar que esa fidelidad varelista es porque es el que le diseña lo de "Todo por la causa", que en este caso es ceñir hasta lo imposible… A Letizia le salvó que sin darse la vuelta pocos repararon en el ceñi-recurso.

    Estaba guapa de cara y no se pasó con el maquillaje, algunos comentaron que era para disimular algo el reciente relleno de labios.


    Peinado y atrezzo

    El peinado nada lucido, el pelo muy lamido y poco estructurado y con la melenita sin arreglar, con cierto aspecto de desaliño, debido posiblemente por esa obsesión suya de parecer más joven. Algo que va consiguiendo, ya que parece la hermana pequeña de la Letizia de la pedida, pero no con pactos con el diablo -que se sepa- sino gracias a su adicción a los rellenos y cirugías estéticas. Los zapatos correctos y los pendientes con poca presencia y se echó de menos un bolso de mano.


    Los modelos de las niñas

    Y para las niñas eligió -Dios mío- unos trajes holgados en estampado toile de joy de la firma gallega Nanos. Eran monos, pero parecían Laura Ingalls y la cieguita bajando con el perro por las laderas de Walnut Grove, bajo la atenta mirada del macizo Michael Landon en la Casa de la Pradera… mucho más propios para los cumpleaños de las amiguitas o una visita a la abuelita, que para la Fiesta de la Nación a la que sirven, que es una celebración solemne.

    El rechamante modelo que luce Leonor en el Museo de Cera, esa imagen que hace parecer angelicales a las niñas de El Resplandor y que ha hecho correr ríos de tinta en la red, asemejaba para una recepción en el Buckingham Palace al lado de estos modelos bucólico-pastoriles que les plantó Letizia para el Día de la Hispanidad. Los zapatos demasiado informales y las medias transparentes poco apropiadas.


    Actitud

    La Reina Letizia, que suele resbalar en asuntos de protocolo, de nuevo volvió a saltárselo, se pasó el tiempo tocando a sus hijas de forma continuada, desde que salieron del coche. No tuvo palabras con los miembros del Gobierno ni saludó al público al terminar el acto. Al abandonar la tribuna, salió corriendo detrás de las niñas, sin esperar a su marido, que por cierto estaba fantástico con el uniforme.

    La nueva Reina, en lugar de ver el desfile mostrando respeto e interés a las Fuerzas Armadas,a las que pertenece su marido, estuvo muy dstraída, tonteando frívolamente con las hijas, como si estuvieran viendo la cabalgata de reyes. De la poca atención al desfile, algo se contagió Felipe, que normalmente jamás falla y roza la perfección en temas protocolarios.

    En cuanto a su actitud en la recepción se le vio distendida y sonriente, mucho más simpática de lo que es habitual…Se comentaba que al ser la única mujer de la realeza presente (qué raro sigue sonando eso a algunos) estaba encantada en el Palacio Real, sin infantas ni reina que la empequeñecieran (de tamaño) ni le quitasen protagonismo.

    Estas ausencias fue algo que no ha sido muy entendido por la ciudadanía, ya que por mucho que quieran reforzar la imagen de la nueva pareja aunque no sean cabezas coronadas, Don Juan Carlos sigue siendo Jefe de las Fuerzas Armadas, Sofía es la Reina Madre y muy valorada por los españoles, por lo que su presencia contribuiría a reforzar la institución y la Infanta Elena es la digna heredera de la campechanía y proximidad borbónica de la que de momento adolece Felipe VI.

    En fin, cousas veredes, que dicen en Galicia, pero eso del abrigo "envasado al vacío" para marcar es mucho.
     
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