Maniobra de González y el Rey Emérito para echar a Iglesias del gobierno (1 Viewer)


Registrado
21 Nov 2017
Mensajes
7.880
Calificaciones
25.018
Por qué Sánchez no va a investigar al Rey Emérito

Por qué Sánchez no va a investigar al Rey Emérito

Si hay que creerse al Gobierno del PSOE, lo cual es mucho decir, Sánchez no va a apoyar la Comisión de Investigación sobre los negocios del Rey Emérito que sus socios de Podemos y Esquerra Republicana de Cataluña han registrado en el Congreso de los Diputados. Las fuentes de este cronista son cercanas a Patxi López, el socialista que preside con su proverbial torpeza todo hay que decirlo, otra Comisión, la de Reconstrucción o cosa así, en el propio Parlamento. No es de creer que López, un tipo que guarda por Sánchez el mismo aprecio que podamos cobijar hacia él cualquiera de nosotros, tenga diferente opinión a la del Gobierno, pero, en todo caso, hay que asumir su negativa con pinzas, sobre todo después de escuchar el miércoles al ministro de Justicia, Juan Carlos Campo, proclamar la existencia de una “crisis constituyente” en España. Sus posteriores matizaciones no desmienten desde luego la primera de sus aseveraciones; antes bien, se refugia en el socorrido “contexto” para salir del paso de un lapsus freudiano muy sugestivo. Por esto, conviene relativizar el adelanto de López, un político que, por lo demás, no cuenta con la cercanía de Sánchez, al que se enfrentó con dureza en las Primarias del PSOE.
En todo caso, si su pronóstico se ratifica, se producirá una nueva confrontación entre las dos facciones del Gobierno: la de Sánchez, y la de los comunistas de Podemos. Una disputa sobre un tema nuclear: la institucionalidad española. No hay que resultar un lince para adivinar que Iglesias y su equipo de apoyo formado por su allegada Irene Montero, el vocinglero ultraizquierdista Monedero y el singular Echenique, le van a echar redaños a esta Comisión en la que, según parece, el objetivo no sería personalmente Don Juan Carlos de Borbón, sino la propia Corona y la misma Constitución del 78. ¿Entraría el PSOE en ese jardín? No, pero con algún matiz: por lo pronto, se aprecia una cierta “indolencia” (el término no pertenece al cronista, sino a la fuente consultada) a la hora de defender no ya al Rey Emérito, que tiene que emplearse a fondo en el Supremo para justificar su comprometida inocencia ante las continuas revelaciones exclusivas de este periódico, si no a la propia Monarquía. Otra fuente socialista me refiere al respecto: “Es como si no fuera con nosotros”. Pero va con ellos.
Va con ellos, no vaya a ser que la ocasión sea aprovechada para rescatar del olvido generoso algunos episodios que datan de los tiempos de Presidencia de Felipe González. En su última época, ya fuera de la Casa del Rey, el que fue su jefe durante muchos años, el general Sabino Fernández Campo, relataba las concomitancias económicas, llamémoslas así, del propio monarca. En una ocasión, según decía, el presidente del Gobierno se dirigió al general pidiéndole que cumpliera con este extraño encargo: “Oye, Sabino, dile a Manolo Prado que del veinte por ciento, nada, que con el dos por ciento es suficiente”. Fernández Campos, según propia confesión, le respondió: “No sé de qué me hablas, y ese recado no soy yo la persona idónea para transmitirla”. El porcentaje: ¿a qué comisión se refería? Casi seguro que alguna relacionada con la Expo de Sevilla, que gobernaba un tipo, Jacinto Pellón, denominado castizamente “Pillón”. Quizá fuera por algo. Eran los tiempos en que el hombre de mayor confianza de Don Juan Carlos, fuera de La Zarzuela, era Manuel Prado y Colón de Carvajal que incluso en un momento tuvo que pasar por la cárcel a cuenta de sus vinculaciones con Javier de la Rosa. Todo el negocio que se movió en aquellos tiempos era conocido (y alentado) desde Moncloa. Por la Zarzuela merodeaba mucho personal, por ejemplo, Constantino de Grecia que pretendió vender a España toda una serie de coches blindados. No hubo comercio: la Guardia Civil los probó en los Montes de El Pardo y la chapa de aquellos armatostes se comportó como si fuera de celofán. Las comisiones se quedaron en nada. Otro que andaba por allí era Simeón de Bulgaria que, según advertía un profesional del Palacio: “Se está forrando con nosotros”. El PSOE de González participaba del lucro. No sería extraño pues que Pablo Iglesias, ahora al corriente de casi todo lo que se trama en el Centro Nacional de Inteligencia, pudiera tener noticias de estos turbios asuntos y, desde luego, pusiera en una incómoda situación a sus socios de Gobierno del PSOE.




Sea por esto o por lo antedicho, es muy probable que lo adelantado por Patxi López sea cierto: el PSOE no abonará la investigación sobre el Rey Emérito en el Congreso de los Diputados, lo que causará un nuevo estallido en las relaciones bilaterales del Gobierno del Frente Popular. Todo esto si, como avisó el ministro de Justicia el pasado miércoles, no entramos en un periodo “constituyente” para resolver la “crisis” que, a su juicio, sufre nuestro sistema democrático. Si, en términos coloquiales, se abre este melón puede ocurrir cualquier episodio inesperado, por ejemplo, que se ponga en solfa la propia existencia del actual modelo de Estado. Pedro Sánchez es un narcisista patológico que gobierna el país como si estuviera en un régimen presidencialista por eso no es imposible que se incline por esta forma organizativa, que se quite de en medio a la Corona a la que ya, por otra parte, tiene enormemente ninguneada. Con él todo puede ser. Hasta la mayor abyección

 

Registrado
21 Nov 2017
Mensajes
7.880
Calificaciones
25.018
Ilesias teme una gran operación para expulsarlo del Gobierno y ataca a González y al Rey emérito
RAFAEL HALCÓN / REPÚBLICA | 20/06/2020
Sánchez calla ante los movimientos ‘republicanos’ de Iglesias y su agresión al PSOE y se debate entre un pacto con ERC, Cs y el PP


El vicepresidente del Gobierno Pablo Iglesias teme una operación política y económica para que Pedro Sánchez decida expulsar a Unidas Podemos de su Gobierno y se decante por un pacto con Cs y el PP para la recuperación económica y social del país, la aprobación de los Presupuestos de 2021 y para facilitar los acuerdos del ‘diálogo social’.
Iglesias sabe que desde la UE, el poder económico español y buena parte del PSOE se presiona para que Sánchez rompa con Podemos y pacte con Cs y PP. Y ve una señal de alarma inquietante en el cambio de la dirección de El País, hasta hace poco ‘sanchista’ y en cuyo Grupo PRISA Sánchez intentó, sin éxito, colocar a dos consejeros afines, Contreras y Ocaña.
Sánchez juega con tres barajas, ERC, Cs y PP y ha enviado, sin éxito, al partido de Pablo Casado dos emisarios: José Luis R. Zapatero que se reunió en secreto con Teodoro G. Egea para pedir que el PP abra un canal secreto de diálogo con La Moncloa; y el intento fallido de la vicepresidenta Carmen Calvo de ‘tomar un café’ con Cayetana A. de Toledo que lo rechazó.
Y es, en este contexto, cuando se ha producido el anuncio del portavoz de UP en el Congreso, Pablo Echenique, de que su Grupo apoyará la iniciativa de Bildu y otros partidos nacionalistas de abrir una investigación sobre la participación de Felipe González en los GAL y las presuntas comisiones del Rey emérito. Lo que incluye una velada amenaza republicana. Y lo que ha causado malestar entre destacados barones y dirigentes del PSOE, como la andaluza Susana Díaz que salió en defensa de Felipe González.
Un ataque de UP contra González que en realidad encierra un ataque contra la historia reciente del PSOE y la Transición. Y agresión que impulsa Pablo Iglesias desde la vicepresidencia del Gobierno que preside Pedro Sánchez, con o sin el consentimiento de Sánchez.
El que, de momento, se ha puesto de perfil para no intervenir en este nuevo problema interno de su Gobierno, bien porque le interesa creer que Iglesias solo está respondiendo a la declaración de González en la que comparó las divergencias internas del Gobierno con ‘el camarote de los hermanos Marx’, bien porque Sánchez está harto de las intrigas de González, del que sabe que actuó en 2016 en la trama que lo cesó en la secretaría general del PSOE.
Los posibles pactos de Sánchez con ERC, Cs y PP
Y todo esto ocurre en plena crisis sanitaria y económica española y cuando España está a punto de abrir la plena movilidad nacional el lunes. Y mientras la OMS se advierte del peligro de nuevos rebrotes del virus; y desde el FMI se anuncia que lo peor de la crisis está por llegar en el desempleo.
Datos todos ellos que tienen al presidente Sánchez sumido en la inquietud y el desconcierto mientras baraja sus posibles pactos para aprobar los PGE y garantizar la estabilidad de su Gobierno y su Presidencia para lo que cuenta con las tres opciones de: ERC, Cs y el PP.
- El pacto con ERC. Este pacto del Gobierno de PSOE y UP con ERC y con PNV y Bildu, que en realidad repite la alianza de la investidura, incluirá la necesidad de que Sánchez haga cesiones de soberanía nacional a PNV, ERC y Bildu, en el País Vasco (otro estatuto) y Cataluña (consulta sobre la autodeterminación y los indultos para los golpistas, para que Junqueras sea candidato en las elecciones catalanas). Este acuerdo, salvo que PNV ponga muchas condiciones, puede favorecer unos presupuestos progresistas.
- El pacto con Cs. La segunda opción de Sánchez es que PSOE y UP se entiendan con Cs y PNV con unos Presupuestos moderados en los que la dificultad estribará en las exigencias laborales y fiscales que Podemos querrá imponer (contrato único, despido y convenios). Cs también exigirá contrapartidas políticas, negando concesiones soberanistas a ERC. Este acuerdo sería bien recibido por la UE y los mercados internacionales.
- El pacto con el PP. Es el más difícil y solo tendría posibilidades si fracasan las opciones de ERC y Cs, o si el nivel de la crisis de la economía y del paro es enorme y exige la ‘gran coalición’. Este pacto incluiría la salida de UP del Gobierno y estaría avalado por PSOE, PP y Cs, con un Gobierno en minoría solo del PSOE. Este acuerdo sería el mejor recibido en la UE y los mercados, y dejaría a Sánchez en debilidad. Pero Casado duda sobre esta opción porque cree tener arrinconado a Sánchez tal y como lo esperaba Aznar.
En estos pactos juega un papel decisivo el calendario político que se inicia a primeros de julio con la Mesa de Diálogo catalana. También en julio se debe acordar en el Congreso el ‘techo de gasto’ de los Presupuestos de 2021 que se han de aprobar en octubre. En septiembre se espera en Cataluña, una tensa Diada por los presos y los prófugos del ‘procés’. Y a partir del día 17 de ese mes el Tribunal Supremo confirmará la inhabilitación de Quim Torra como político y presidente de la Generalitat.


 

Registrado
21 Nov 2017
Mensajes
7.880
Calificaciones
25.018
La muerte política de Pablo Iglesias
Cinco actores clave de la democracia española ya se han dado cuenta de que ha entrado un caballo de Troya en las instituciones y de que el sistema corre verdadero peligro
ÁLVARO NIETO
PERFIL
EMAILTWITTER

PUBLICADO 22.06.2020 - 04:45ACTUALIZADOhace 6 horas
Si de algo ha servido el estado de alarma ha sido para que cinco actores clave de nuestra democracia se hayan dado cuenta de que la presencia de Podemos en el Gobierno es una amenaza real para el sistema, un auténtico caballo de Troya dispuesto a desestabilizarlo todo.
MÁS INFO
A finales de 2019, fueron muchos los que asumieron como inevitable el pacto de Pedro Sánchez y Pablo Iglesias, toda vez que España se había visto abocada a una repetición electoral como consecuencia del bloqueo político. Prefirieron mirar para otro lado, a pesar de aquella clandestina sesión de investidura en mitad de las vacaciones de Navidad y de las cesiones que ya entonces se hicieron a diestro y siniestro para lograr la mayoría necesaria. Y se consolaron creyendo las promesas de Sánchez de que la influencia de Podemos en el Ejecutivo sería testimonial.
Pero llegó el coronavirus y el Gobierno vio una maravillosa oportunidad para pisar el acelerador con la excusa del estado de alarma... y quedó demostrado que Iglesias no es un actor secundario y que el trío que forma junto a Sánchez y al gurú Iván Redondo es en realidad el que pilota España.
Conscientes del lío en el que estamos metidos, son muchos ya los que intentan no tanto derribar el Gobierno, pero sí al menos eliminar a su elemento más peligroso, que no es otro que Iglesias. No es una maniobra orquestada, pero sí el legítimo intento de cada cual por defender sus propios intereses. Si la operación tiene éxito, el líder de Podemos podría tener los días contados en el Gobierno, pero queda la duda de ver cómo reaccionará el presidente. Sánchez, que ya padeció en carne propia algo similar cuando le desalojaron del PSOE, es ahora mismo uña y carne con Iglesias, por lo que no es descartable que, en lugar de dejarle caer, opte por dar la batalla hasta el final.
Los principales actores que están inmersos en esa operación son los jueces (con varios casos abiertos que podrían tumbar al Ejecutivo, desde el 'Delcygate' hasta las querellas relacionadas con la pandemia, pasando por el 'caso Dina'), los empresarios (especialmente molestos por el pacto con Bildu para derogar "íntegramente" la reforma laboral), Felipe González (cada día más convencido del peligro de Iglesias y de las extrañas conexiones con Venezuela), el Rey (que ve cómo los ataques a su padre se están utilizando para desgastar a la monarquía) y la Unión Europea (que podría condicionar la entrega de las ayudas post-covid a la salida de Podemos del Gabinete).
El 'caso Dina'
El frente que peor pinta tiene para Iglesias es el judicial, y sobre todo porque hay un magistrado de la Audiencia Nacional, Manuel García Castellón, que se acaba de dar cuenta de la enorme trampa en la que cayó en la primavera del año pasado, cuando un fiscal sin escrúpulos le hizo asumir la teoría de "las cloacas del Estado"... y acabó haciéndole la campaña gratis a Podemos.
La historia es rocambolesca pero conviene tenerla clara. Iglesias aprovechó que el contenido del móvil de una exasistente suya apareció en un chalé del excomisario Villarejo para inventarse la teoría de que una parte corrupta de la Policía estaba espiando a Podemos. Nada más lejos de la realidad. Villarejo tenía ese material porque lo había intercambiado con un periodista de 'Interviú', revista a la que había llegado el teléfono de Dina Bousselham porque su novio quería vengarse de ella por tener, supuestamente, un lío con Iglesias.
A pesar de ello, el fiscal del caso elaboró una prodigiosa teoría en la que Iglesias resultaba ser el perjudicado por una trama de corrupción policial que se dedicaba a recabar pruebas para destruirle. El juez picó el anzuelo sin darse cuenta de que España estaba a las puertas de unas elecciones generales y de que el caso iba a ser utilizado por Podemos para presentarse como víctima del sistema. Y así fue. Un partido que estaba desahuciado unas semanas antes acabó salvando el tipo en las urnas.
Si se confirma que Iglesias destruyó el teléfono de su exasistente, estaríamos ante un delito de daños informáticos, que lleva aparejada una pena de cárcel de entre seis meses y tres años
Hasta que el juez ha atado cabos y se ha dado cuenta de que le estaban engañando. Y el primero de todos, el líder de Podemos. Y es que Iglesias recibió una copia del contenido del teléfono de manos del editor de 'Interviú', pero sin embargo no se la devolvió a su propietaria hasta meses después... y cuando lo hizo la tarjeta de memoria se encontraba destruida.
Aunque parezca una tontería, el caso es que si se confirma ese último extremo, que Iglesias destruyó el material, nos encontraríamos ante un delito de daños informáticos que, según el código penal, lleva aparejada una pena de cárcel de entre seis meses y tres años y, por supuesto, inhabilitación para desempeñar cargo público. De momento el juez todavía no ha imputado a Iglesias ningún delito, pero ha apuntado claramente en esa dirección y le ha retirado la condición de "perjudicado" en el caso.
En las próximas semanas el juez debe decidir si finalmente investiga a Iglesias. Si lo hace, dará al vicepresidente del Gobierno la opción de declarar de forma voluntaria ante la Audiencia Nacional. Si Iglesias se niega, García Castellón tendría que trasladar el caso al Tribunal Supremo, al tratarse de una persona aforada, y se pondría en marcha el correspondiente suplicatorio. Sea como fuere, su hipotética imputación le dejaría gravemente herido y haría casi insostenible su continuidad en el Ejecutivo.
Obviamente, todo dependerá de lo que decida Sánchez. Algunos, como los empresarios, tal y como cuenta este lunes Vozpópuli, dan por hecho que Podemos seguirá en el Gobierno hasta al menos 2022, porque ven al presidente más cercano a Iglesias que al PSOE tradicional y en absoluto dispuesto a romper con los morados. No obstante, no hay que descartar que Sánchez suelte lastre cuando llegue lo peor de la tormenta con tal de seguir en el poder.
 

Mirando este Tema (Miembros: 0, Invitados: 1)