Literatura, filosofía y espiritualidad

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Literatura y espiritualidad en Saint-Exúpery



Yo soy el más fuerte si consigo volver a encontrarme” reflexiona Saint-Exupéry (1900-1944) en su “Piloto de guerra”. Luce e importa este escritor, y aviador, francés, por su expresión y su meditación, armoniosa y honda. Por su descripción fina, su retrato agudo, su sereno, delicado, raigal y trascendente pensamiento. Belleza y profundidad. Sin densidad que ahoga, ni erudición superficial. Prosa tersa. Riqueza vital, acción y aventura, unidos a una capacidad contemplativa valiosa. (Cito por la traducción de editorial Plaza y Janés, 1966).




*“Lo esencial es que sobreviva algo de lo que se ha vivido”. En su “Carta a un rehén” (capítulo II) nos aguarda una excelente observación sobre el silencio y el desierto. En éste, “la vida interior lejos de aletargarse se fortifica (…). El hombre está gobernado por el Espíritu. Yo valgo en el desierto lo que valen mis dioses”. “Porque el desierto no está allí donde se cree. El Sahara está más vivo que cualquier capital, y la ciudad más hirviente se vacía si los polos esenciales de la vida son desimantados”.




  • Escritor filosófico, más aún, mejor,: religioso, místico. Celebratorio de lo metafísico. Angustiado por lo inefable. En la Vº parte de su “Carta…” citada, analiza, advierte, señala con acuidad y agudeza, los peligros de la civilización totalitaria para la calidad de la vida humana. “Las convulsiones del mundo moderno nos han sumido en las tinieblas”. “…Una política no tiene sentido más que a condición de estar al servicio de una evidencia espiritual”. El hombre es un peregrino en búsqueda del calor de la sustancia, del fuego de lo humano esencial.

  • Hay que leerlo en estado de gracia. “El Principito” es verdaderamente un tratado de Sabiduría. “Si logras juzgarte bien a ti mismo, eres un verdadero Sabio” le aconseja el rey del primer planeta que visita “le petit prince”. Simbolismo, crítica fundamental al mundo adulto, las máscaras, los fanatismos. El hombre es menos absurdo cuando su trabajo tiene sentido, sentencia en el quinto planeta, donde reside el farolero.

  • “Sólo se conocen las cosas que se domestican- dijo el zorro. Los hombres no tienen tiempo de conocer nada”. “Domesticar”: “crear lazos” “Los ritos son necesarios”, hacen la felicidad. El secreto que el zorro le revela al principito: “sólo se ve bien con el corazón. Lo esencial es invisible a los ojos”. Los ojos están ciegos, es imprescindible buscar con el corazón.
Felicidad: un ideal + lealtad al mismo + voluntad + coraje + perseverancia. Es el resultado de una actividad. El gozo y alegría residen en el significado interno: el desierto se embellece por el pozo que en él encontramos y en el que saciamos nuestra sed de otra agua, el agua espiritual.
  • Edward Capestany en su “La dialéctica de ·El Principito” (según 2º edición, 1975) observa con justeza que el libro mencionado no posee entidad de literatura infantil. No se evade, sino que enfrenta la condición humana, moraliza, postula una infancia espiritual: “pretende ofrecer un mensaje salvífico”. Es obra perdurable de pedagogía del alma.

  • Sobre la impersonalidad e inhumanidad del mundo, en su “Ciudadela”: “…yo que odio ese ganado y al hombre vaciado de su sustancia y sin patria interior.”. “Odio ante todo a los que no son”. “Guardad vuestra forma, sed permanentes”. En otra de sus magníficas obras, “Carta al General X”: “En el mundo no hay más que un problema y sólo uno. Dar al hombre un significado espiritual, inquietudes espirituales. Derramar sobre él algo parecido a un canto gregoriano”. “No hay más que un problema, uno solo: volver a descubrir que existe una vida del espíritu más elevada todavía que la vida de la inteligencia y que es la única que satisface al hombre”: el amor a la familia, la fiesta campesina, el culto a los muertos.

  • En “Ciudadela”: “lo que es verdad, y sin duda nunca en forma absoluta, para la materia, se torna falso para el espíritu”. Alegoría, trascendencia, esplenden en su alta escritura. “…pero si tú me permites que te guíe para ayudarte a escalar la más alta montaña, tengo tesoros para ti, tan duros de conquistar….”. “Ven, pues, a mi casa a edificarte: saldrás resplandeciente”. “Y te edificas y te mantengo (…), para que seas camino bien trazado, puerta bien abierta, templo bien edificado para recibir”. “Quiero mostrarte tu patria, que es la única donde puede moverse tu espíritu”. “…la brutalidad grosera” y “la bajeza”, desgraciadamente, así está configurado (desfigurado) este planeta, “amenaza a las almas nobles”.


“Venero a aquel que siendo conquista difícil, provoca esa sensación de montaña, esa educación en vista de un poema, esa seducción del alma inaccesible y que te obliga a transformarte”. Y sentencia: “Yo traigo el sentido olvidado a la fiesta”. Y reitera: “porque lo esencial no son las cosas, sino el sentido de las cosas”.

  • Sigue ofreciéndonos diamantes de alto pensamiento: “…la experiencia me ha enseñado que los hombres felices se encuentran en mayor proporción en los desiertos, los monasterios y el sacrificio, que en los sedentarios de los oasis fértiles o de las islas que se llaman venturosas”. Opuesto a las ideologías occidentales contemporáneas, contrario radical al consumismo y pretensioso preconcepto de “civilización” y “progreso” y “éxito” que nos imponen los medios masivos de información. No quiere que olvidemos que la alegría depende del sentido de las cosas. Y que “…sólo el espíritu gobierna a los hombres y que los gobierna absolutamente”. Sostiene convencidamente que “el espíritu conduce al mundo y no la inteligencia”.

  • “Tu única muralla es la potencia de la estructura que te amasa y que sirves…”. En definitiva Saint-Exupéry nos deja el mensaje indeleble de que a través de nuestra vida terrenal hemos de actuar, pensar y sentir como una “muralla admirable”, pues aquel que “es permanente y bien fundado está pronto a expandirse en un campo de fuerza, según sus líneas de fuerza, primero invisibles”. Postula así su antropología espiritualista, significativamente goetheana, su calificada teoría de la persona humana: la “muralla”, una construcción en la que el tiempo no hará mella, no la gastará, “sino que “…(la) construirá”. El tiempo adquiere una dimensión extraordinaria, una altura humanizadora y constructiva, la de estar hecho para servir al hombre. Desde la semilla de esta “muralla del cedro”, metáfora del ser terreno, expresa en su “Cittadelle”, éste podrá “establecerse”, enaltecerse y continuarse maravillosamente “contra la tempestad, la sequía o la rocalla”.


Otras reflexiones literarias:




  • Leyendo el sublime “Cántico Espiritual” de SAN JUAN DE LA CRUZ (1542-1591). Toda su escritura, continente y contenido, bella y sugerente. Me conmueve su ritmo ascendente, su prosa tersa. Y sus imágenes inmensas de “la música callada” y “la soledad sonora”:

“parece una armonía de música subidísima, que sobrepuja todas las melodías del mundo”.


Es la “música espiritual”, armonía que patentiza, que presentiza a Dios:





“Soledad muy sonora para las potencias espirituales”.
“Música de grandeza de Dios”.

En el estado místico, del “desposorio con Dios”. Nos comunicamos con Él através de las “ínsulas extrañas”, las vías “raras”, extraordinarias:


“Pues va mi alma a Ti por noticias espirituales, extrañas y ajenas de los sentidos” …, “en tan interior y subido grado”.





Así, de este modo sutil y elevado se alcanza la bendición de la “hermosura y fortaleza”, “en el ameno huerto deseado”, “de paz edificado”.




  • En este grado de Elevación Espiritual conmueve el mensaje y los escritos de ALLAN KARDEC (1804-1869). En sus “Obras póstumas”:

“La oración que es una verdadera evocación, atrae los buenos espíritus, solícitos en venir a secundar las fuerzas del hombre bienintencionado, su fluido bienhechor se une fácilmente con el de éste”.




Advierte, siempre el sabio y precursor:

“Con un Espíritu es preciso luchar, no cuerpo a cuerpo, sino


Espíritu a Espíritu, y en este caso también vence el más fuerte;
Aquí la fuerza está en la autoridad, que se puede tomar sobre el Espíritu, y esta autoridad está subordinada a la superioridad Moral. Esta superioridad es como el sol que disipa la niebla con
el poder de sus rayos”.

Es constante la normativa ética kardeciana, brillante y hermosamente expresada:





“Esforzarse en ser bueno, ser mejor, si se es ya bueno, purificarse de todas las imperfecciones, en una palabra, elevarse moralmente: tal es el medio de adquirir el poder de mandar a los Espíritus inferiores para separarlos; de otro modo se ríen de vuestros mandatos”.




El maestro fundador, dicta enseñanzas de alcance universal, de infinita validez para construir una conducta según las pautas sagradas del Maestro:




“Antes de esperar dominar a los malos Espíritus, es menester
dominarse a sí mismo. De todos los medios para adquirir fuerza
y conseguirlo, el más eficaz es la voluntad secundada por la
oración; la oración de corazón”.




Profundo conocedor del alma humana, precisa que debemos “…Pedirles /a los buenos Espíritus/, sobre todo, la fuerza quenos falta para vencer nuestras malas inclinaciones, que son para nosotros peores que los malos Espíritus, pues estas inclinaciones son las que los atraen”.




El pedagogo médico, definitivamente, apela al raciocinio humano, al “bon sense”, el buen sentido y la voluntad benefactora:

“…la oración ferviente y los esfuerzos serios para mejorarse, son los solos medios de alejar los malos Espíritus”


La fuerza moral, la ascética y la mística, es la condición “sine qua non” para el progreso general de los pueblos:


“..es el resultado de todos los progresos individuales, pero éste no


consiste solo en el desarrollo de la inteligencia (…). Consiste,
, sobre todo, en el mejoramiento moral, en la depuración del espíritu”.




Sus observaciones y asertos semejan un Decálogo Mosaico y una síntesis de sabiduría bíblica, cristiana en su más cimera configuración:




“Fuera de la caridad no hay salvación”.
“Estos principios no representan para mí tan sólo una teoría,
sino también una práctica (…). Véase cómo yo comprendo la
caridad cristiana: como una religión que nos ordena devolver
bien por mal”.




Comulgamos con lo escrito, por la nobleza de los significados y excelsitud de los significantes, , en su “Qué es el Espiritismo”;




“Hay dos cosas en el Espiritismo: la parte experimental de
las manifestaciones y la doctrina filosófica; y todos los días
me visitan personas que nada han visto y que creen tan
firmemente como yo, únicamente por el estudio que han hecho
de la parte filosófica. Para ellas el fenómeno de las
manifestaciones es lo accesorio; el fondo, la doctrina, la ciencia, la encuentran tan grande y tan racional, que hallan en la
misma todo lo que puede satisfacer sus aspiraciones
interiores”.




Nos atrae el imán de la acuidad estilística kardeciana. Juntamente, nos admira la exposición de su pensamiento. He ahí las múltiples bonanzas, la irradiación incesante de su prosa fecundísima. Inmortal, claro. Nutritiva, por supuesto, formadora e incentivadora, de Inteligencias Superiores, en que la Virtud y la Oración ejercen su acción poderosa.




  • Estoy transitando los escritos de LEON DENIS (1846-1927). Agrada, motiva la espiritualidad, entusiasman, las dotes oratorias, la elocuencia arrebatadora, la exposición reflexiva, el pensamiento de este discípulo destacado de Kardec.

Así, por ejemplo, su ensayo “Cristianismo y Espiritismo”. Revela su absoluto
Idealismo, y su paradigmático Espiritualismo. Observa agudamente que el
Materialismo, difundido y aceptado por las masas, ha causado la desesperanza, la intolerancia de las miserias de la vida, “ha disminuido la energía humana”. Es un libro escrito hace más de un siglo, y apabulla su entera actualidad. Este materialismo masivo,proféticamente afirma, es causa de suicidios, infanticidios y alineación mental. “El ejército del crimen y del asesinato” crecen alarmantemente. Contundentes, sus críticas a las doctrinas católicas y protestantes. Pero remarca el claro y libre espiritualismo de la Iglesia Primitiva.




En nuestra época positivista, denuncia, se han desarrollado prevalentemente el sensualismo exclusivo y grosero, y el egoísmo totalizador. Diagnostica meridianamente que se han acallado las sagradas ideas de Justicia y de Moral. Anuncia, es evidente, las teorías, semejantes del pensador contemporáneo Giles Lipovetzki sobre la “ética sacrificial” hoy ausente desgraciadamente. Desconocimiento y ausencia de responsabilidad, deber, esfuerzo, lucha, austeridad, han debilitado los caracteres y la dignidad personal, y por ende, han decaído la virilidad y grandeza de las naciones. Han disminuido o desaparecido los Valores Eternos y definitivos de la Sociedad Humana. Platónico León Denis. El mal está siendo sembrado con profusión y alevosía.Tras el pesimismo y sensualismo omnipresentes, se ahogan progresiva y peligrosamente, las esperanzas generosas y los sacros entusiasmos:




“Sin ideal en su triste vida, sin fe en el porvenir, sin luz moral, el hombre ha retrocedido hacia el estado bestial”. “…Ha sentido despertar sus instintos feroces, se ha entregado a la codicia, la envidia, a los arrebatos furiosos”.




  • Gracias a estas esforzadas lecturas espiritualistas, comprendo ahora que Dios es Señor de Bondad, Perdón y Misericordia. De Justicia, de Auxilio. No de castigo y de crueldad, de terror y dolor. Me consuela también de que no estamos solos en este pluriverso inabarcable. De que podemos invocar felizmente la ayuda espiritual de los seres queridos difuntos y de los Ángeles, los espíritus buenos que interceden ante la Divinidad, como ya los describiera Tomás de Aquino (1225-1275) en sus textos teológicos Medievales. Y que tenemos que tener fe y valor, y esperanza, ante las pruebas y dificultades de nuestros días terrenales. Dios siempre ayuda y comprende.

Asimismo he aprendido sobre la imperfección del mundo que habitamos: planeta de pruebas y expiaciones, de perversidad y mal, pasto para una saga gótica. Estimula la relación fontal, estrecha, que establece Kardec entre Evangelio y Espiritismo. Brilla, sugestiva, su fundamentación crística, bíblica, del mismo.




Vivimos, consecuentemente, en un planeta inferior dentro de la inmensidad múltiplemente habitada, de la Creación. Nuestro mejoramiento, necesario para merecer colaborar con nuestro Padre Amado, estriba en aceptar las pruebas de la existencia. En elevarnos espiritual y moralmente. En esgrimir la Fe incólume en Dios, en su Bondad y Justicia. Y en la Vida Futura, en el Progreso y la Evolución completamente indispensables.




Estas lecturas nos iniciarán y estimularán a una mayor actividad meditativa, que nos madure y defina, que nos humanice principalmente. Para justificar, aunque sea pobremente, parcialmente, nuestra existencia, desde y hacia nuestra esencia.

Guillermo R. Gagliardi. Bibliotecario y Profesor en Letras. Ha publicado poesías y ensayos literarios e históricos.

https://espiritismo.es/literatura-espiritualidad-saint-exupery/
 

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Amalia Domingo Soler y su grandeza espiritual


Amalia Domingo Soler fue una mujer dotada de inteligencia clara y sutil. A esa inteligencia se le unía una personalidad extraordinaria, de grandeza espiritual incomparable. Todo esto le da en el campo de la literatura espírita, un lugar insustituible. Se puede decir que, de cierta manera, entre la primera línea de grandes damas espíritas, como son en Brasil Analia Franco y en Inglaterra Emma Hardinge Britte – está justamente considerada la Primera Dama del Espiritismo – ninguna otra mujer puede superarla.

La pluma presa entre los dedos débiles y Amalia, bajo la luz mortecina de su escasa vista pues, estaba casi ciega, tiene el valor de un símbolo, en las líneas que ella fue, dolorosamente trazando, no sólo viene despertando cerebros adormecidos a lo largo de los años sino, igualmente, define toda una época histórica del Espiritismo, época en que, en la conservadora España, la mujer ni siquiera se atrevía ni siquiera en pensar como salir de una letárgia de siglos, en el transcurso de los cuales, por fuerza, no tenía el derecho de ser más que una sembradora, un indefinible instrumento.

Huérfana y sola, Amalia arremetió contra los férreos bastiones y el único objetivo que para ella podemos emplear es el de “incomparable”. Todo cuanto de bueno y bello se dice de ella, y se dirá, en el futuro quedará, pues lo tiene merecido, más las generaciones espíritas sabrán reconocer debidamente su porte moral, pues la historia de Amalia suaviza el corazón, consuela, despierta el ímpetu para la lucha, prepara las grandes causas.

Huérfana y sola, Amalia arremetió contra los férreos bastiones y el único objetivo que para ella podemos emplear es el de “incomparable”. Todo cuanto de bueno y bello se dice de ella, y se dirá, en el futuro quedará, pues lo tiene merecido, más las generaciones espíritas sabrán reconocer debidamente su porte moral, pues la historia de Amalia suaviza el corazón, consuela, despierta el ímpetu para la lucha, prepara las grandes causas.
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Sus “Memorias” no consiguen mostrar la grandiosidad de la figura escuálida y sufridora, comportando, todavía, un fenómeno de gigantismo espiritual. Amalia nació el día 10 noviembre 1835. A los 10 años ya escribía poesías. Muy jovencita perdió el único ser familiar que le restaba: su propia madre. Para mantenerse pasa días y noches cosiendo para una parroquia rica y fútil, que apreciaba su gusto, más se negaban a pagarlo debidamente. Es cuando remite un poema al periódico “El Criterio” y recibe del gran espírita español, el Vizconde Torres Solanot, un ejemplar de su obra “Preliminares del Espiritismo”.

El cortejo que condujo los despojos de Amalia al entonces denominado “Cementerio Libre” de Barcelona. Allí se encuentra sepultado, entre otros espíritas insignes de la época, José Fernández Colavida, considerad o el Kardec español.

Su primer artículo espírita fue publicado en la primera página del nº 9 de “El Criterio”, del año 1872, y se titulaba: “La Fe Espírita”, pero fue el 4 abril 1874 que pasó a formar parte de los grandes propagandistas espíritas, publicando un famoso poema “En memoria de Allan Kardec“. Amalia no disponía de recursos para la compra de libros y fue el gran Fernández Colavida que le remitió la colección completa de la obra de Kardec.
De ahí en adelante, completamente indiferente al precio que debía pagar por la defensa de una idea nueva y que debería lanzar por tierra las murallas del oscurantismo, mantuvo vivo el interés de toda una gama de lectores, con sus artículos llenos de belleza y humildad. Ella misma, en 1879 fundó un periódico, “La Luz del Porvenir”, y su artículo de fondo, titulado “La Idea de Dios” causó tal revuelo que la revista fue condenada, por maniobra de intereses religiosos dominantes, a 42 semanas de suspensión. Pero el 4 de julio del mismo año hizo surgir en sustitución temporaria y con el auxilio de su amigo J. Torrents, “El Eco de la Verdad”, del cual fueron publicados 26 números. Mientras tanto “La Luz del Porvenir” volvería a circular el 11 diciembre del mismo año.
Amalia tuvo la audacia de combatir y polemizar con los propios representantes de la Iglesia organizada. En marzo de 1884 El Padre Sallars pronunció en la catedral de Barcelona una serie de sermones versando sobre el “falso sobrenaturalismo de la secta de los espíritas”.
Amalia rebatió su argumentación en 10 artículos magistrales. Pero en febrero de 1885 el padre Fita volvió a la carga y Amalia le replicó magistralmente en las páginas de “El Diluvio”, en nueve lúcidos y nobles artículos.
En diciembre de 1888, Amalia perdía un buen y fiel amigo, el gran José Fernández Colavida, director de la “Revista de Estudios Psicológicos”. En España, por esa época, las mujeres no acompañaban los féretros al cementerio. Amalia quebró el tabú y pronunció junto a la tumba del viejo amigo, un brillante discurso en inspirados versos. Todo esto la tornaba amada por unos y detestada por otros, haciendo de ella una de las mujeres más comentadas de toda Barcelona, no obstante su pobreza y simplicidad.

“La Luz del Porvenir” era enviada a los lugares más distantes y dirigida a los encarcelados, hospitalizados e infelices de toda suerte. Los mensajes de Amalia tenían y tienen la virtud de llevar la esperanza a los corazones doloridos y desconsolados.
Sus obras tuvieran aceptación plena y “Las Memorias del Padre Germán” son hoy consideradas un clásico en la bibliografía espírita; todavía, entre ellas, sobresalen “El Espiritismo refutando los errores del Catolicismo,” publicado en 1890 y hoy raro. En esas polémicas páginas Amalia, con seguridad impar y serenidad admirable, contesta a las acusaciones del obisp



o D. Vicente de Manterola, que acabara de publicar “El Satanismo, o sea, Cátedra de Satanás combatida desde la Cátedra del Espíritu Santo – Refutación de los errores de la Escuela Espiritista”.
Había en la época muchas voces varoniles capaces de hacer frente a tales acusaciones, entre tanto, a pesar de los innumerables hombres ilustres que defendían la Causa, entre ellos el gran Miguel Vives, habría de ser una mujer la que, con valentía y ardor, rebatiese todas las acusaciones insensatas a través de la propia prensa.
Esta obra de Amalia, ese gesto de una mujer de apariencia débil, casi ciega, paupérrima, dotada de extraordinaria humildad, nos dice que no es preciso un gigante para mantener de pie un edificio, sino, simplemente, una inquebrantable voluntad.
La vida de Amalia fue toda ella sembrada de espinas y escollos. Desencarnó tuberculosa, después de haber adquirido una bronconeumonía, a la 1:30 de la madrugada del día de 29 abril 1909. Con 73 años. Conforme a su deseo fue depositada con vestido blanco en una caja muy simple. Amalia fue enterrada el día 1 mayo, a las 10 horas de la mañana. Aunque ella hubiese tomado la iniciativa de levantar el mausoleo de Fernández Colavida, considerado el Kardec español, su tumba permaneció en el olvido y sólo ahora conseguimos las fotos que ilustran estas notas obtenidas a través de Dª Concepción de Ballester, cuya madre, Amparo, fue médium y amiga íntima de D. Amalia.


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Literatura, expresión psicopatológica y espiritualidad



1. Introducción

Tres conceptos se aúnan en nuestro título. La creación literaria siempre ha sido frecuentísima ocasión para expresar el propio estado normal o patológico. Y a la vez ha supuesto un medio excelso para mostrar las propias vivencias espirituales ascéticas o místicas. Amplísima resultaría una aproximación a la literatura que conecta con los dos ámbitos antropológicos citados. Hemos seleccionado cuatro fragmentos como muestra de diversos momentos históricos de nuestra civilización para con ellos mostrar la manifestación psicológica y psicopatológica del alma humana abatida por el peso de la vida y el dolor, así como la reacción biopsicosocial que en tales circunstancias puede llegar a provocarse. Sorprende la maestría con que se descubren y describen los entresijos del consciente y del inconsciente de la persona y de su actitud y su conducta cargadas de una libertad que engrandece, ennoblece y responsabiliza.


2. La Depresión de Antíoco IV Epífanes

Hace unos años me sorprendió, al escuchar una de las lecturas de la Misa de un sábado de la XXXIII Semana del Tiempo Ordinario, el relato de un cuadro depresivo cargado de precisión y sentido clínico. Posteriormente encontré un comentario al respecto en “Depresión: Actualización psicológica de un problema clínico” de A. Polaino-Lorente (Ed. Alhambra). Y al preparar estas páginas lo incluyo como el posiblemente más antiguo relato de un acontecimiento depresivo. El Libro I de los Macabeos forma parte de la Sagrada Escritura (Antiguo Testamento). En su capítulo 6, versículos 1-17 se describe a modo de relato, y recoge “a modo de autoinforme” la derrota, enfermedad y muerte de Antíoco IV, rey de Siria durante los años 175 a 164 a.C. En el Libro II Macabeos, 9,1-29 se muestra otra versión de los hechos, diferente y complementaria, exponente de cómo se recibe en Jerusalén la noticia que relatamos. Su estudio conjunto requeriría la apelación a los exégetas y escrituristas. Pero leamos el texto bíblico (I Macabeos, 6, 1-17):


“Mientras el rey Antíoco recorría las regiones septentrionales, se enteró de que en Persia estaba la ciudad de Elimaida, famosa por sus riquezas, por la plata y por el oro, y que tenía un templo riquísimo donde había armaduras de oro, corazas y armas dejadas allí por Alejandro, hijo de Filipo, el rey macedonio que reinó en primer lugar sobre los griegos. Se dirigió allí con la intención de apoderarse de la ciudad y saquearla, pero no pudo porque su plan fue descubierto por sus habitantes, que le presentaron batalla obligándole a huir. Y tuvo que marcharse de allí con gran tristeza, y regresar a Babilonia. Durante su estancia en Persia llegó un mensajero para comunicarle que las tropas enviadas a tierra de Judá habían tenido que replegarse; que Lisias había ido primero con un poderoso ejército, pero que había tenido que batirse en retirada ante los judíos; que éstos se habían reforzado con armas, con tropas y con el ingente botín de los vencidos; que habían destruido la abominación erigida sobre el altar de Jerusalén, y que habían fortificado con altos muros el Santuario tal como estaba antes y Bet-Sur, ahora ciudad suya. Cuando el rey escuchó estas noticias quedó atónito, preso de una gran conmoción. Se acostó, sumergido en una gran tristeza, porque las cosas no habían sucedido como él deseaba. Permaneció así durante algunos días, pues su abatimiento se iba haciendo mayor, y vio que se estaba muriendo. Entonces llamó a todos sus amigos y les dijo: -El sueño se aparta de mis ojos y mi corazón desfallece por la congoja. Me he dicho a mí mismo: ¡A qué grado de aflicción he llegado! ¡En qué terrible zozobra me encuentro! ¡Yo, que era tan generoso y apreciado mientras gobernaba! Ahora recuerdo los daños que he perpetrado contra Jerusalén al apoderarme de todos los utensilios de plata y de oro que estaban allí, y mandar exterminar a los habitantes de Judá sin razón alguna. Reconozco que ésta es la causa de que hayan sobrevenido estos males. Mirad, muero con una gran tristeza en un país extranjero. Luego llamó a Filipo, uno de sus amigos, y le puso al frente de todo su reino. Le entregó la corona, su vestidura y el anillo para que cuidara a su hijo Antíoco y lo instruyese para reinar. El año ciento cuarenta y nueve, el rey Antíoco murió en aquel lugar. Cuando Lisias se enteró de que el rey había muerto, dispuso que reinara su hijo Antíoco, a quien había educado desde pequeño, dándosele el sobrenombre de Eupátor”.


Su figura queda resaltada por la determinación que puso en borrar el judaísmo de Palestina e implantar el helenismo. Sus guerras en diversos frentes le hacían ocuparse de unos y dirigir mediante sus generales los avatares de los otros. Es magnífica la historia clínica; en la que podemos señalar: La experiencia de duelo o pérdida. El sentimiento de incontrolabilidad situacional. La frustración. La pasividad y anergía. Tristeza. Visión negativa y pesimista. Insomnio. Sentimiento de indefensión. Autoestima baja. Retrospección negativa. Sentido de culpa. Atribuciones negativas. Ideas deliroides de perjuicio. Conciencia de desarraigo. Incapacidad para lo ordinario. Renuncia a derechos y deberes. Muerte por desvalimiento. Hoy sabemos que la Depresión es factor de riesgo cardiovascular, inmunitario, endocrinológico y oncológico. Pero además ya Seligman en 1975 describió la muerte súbita por indefensión y desvalimiento.


Posteriormente Engel, en 1971, estudió más de 70 casos de este tipo de muerte señalando las cinco circunstancias psicológicas más frecuentemente encontradas en estas situaciones de desvalimiento:


1) la ruina o muerte de un ser querido;


2) una experiencia dolorosa aguda;


3) una situación suficientemente amenazante para la propia vida;


4) el luto y/o la elaboración del duelo por un ser querido, y


5) la pérdida del status y de la autoestima.


Como vemos en el caso citado se dan casi todas.Desconocemos si Antíoco IV presentaba antecedentes de enfermedad afectiva o si -como es más probable- este fue su primer y único episodio depresivo. Hoy, cuando transitamos en la era de la Depresión y nos parece un mal propio de la época pienso que es interesante resaltar esta estupenda patobiografía quizás la más antigua en referencia al Síndrome Depresivo.


3. Depresión y Santidad: Teresa de Jesús.

En su día hice una recopilación de lo referente a la Depresión en las obras de Santa Teresa: nomenclatura, relatos y comentarios en torno a la melancolía de sus monjas o de personajes con los que trataba, remedios psicológicos o materiales, pronósticos, y hasta diagnósticos diferenciales. Es tema que me ilusiona poder abordar con amplitud algún día. Pero es otro el enfoque que hoy daré a la relación entre Santa Teresa y la enfermedad depresiva. Deseo ceñirme a su psicopatología afectiva y más en concreto a la actitud y al sentido profundos que ella misma les da. En “La Psicología de Teresa de Jesús”, Ed. Rialp. Madrid, 1984, el que fue destacado psiquiatra y amigo, José Mª. Poveda, describe y justifica la cualificación de Enfermedad Afectiva Bipolar para la santa. Aunque me cuesta, me obligo a descartar datos y escenas, interesantísimas y divertidas, para centrarme en la vivencia y sentido de la enfermedad. ¡Qué buenos autoinformes y cuánto pueden ayudar a los pacientes! Yo los he leído en la consulta muchas veces y han servido de consuelo y luz a tantos depresivos. Vayamos al texto original. No pierdan detalle, por el castellano de la época y aguarden hasta el final que resalto. En carta escrita y fechada en octubre-diciembre de 1560 se expresa: “Viénenme algunos días -aunque no son muchas veces y dura como tres u cuatro u cinco días- que me parece que todas las cosas buenas y hervores y visiones se me quitan, y aún de la memoria, y aunque quiera no sé qué cosa buena haya habido en mí; todo me parece sueño, u a lo menos no me puedo acordar de nada. Apriétanme los males corporales en junto; túrbaseme el entendimiento, que ninguna cosa de Dios puedo pensar ni sé en qué ley vivo. Si leo, no lo entiendo; paréceme estoy llena de faltas, sin ningún ánimo para la virtud, y el grande ánimo que suelo tener queda en esto, que me parece a la menor tentación y mormuración del mundo no podría resistir. Ofréceseme entonces que no soy para nada, que quién me mete en más de en lo común. Tengo tristeza, paréceme tengo engañados a todos los que tienen algún crédito de mí; querríame asconder donde nadie me viese, no soledad para virtud, sino de pusilanimidad; paréceme querría reñir con todos los que me contradijesen.
Trayo esta batería, salvo que me hace Dios esta merced, que no le ofendo más que suelo ni le pido que me quite esto, más que, si es su voluntad, que esté ansí siempre, que me tenga de su mano para que no le ofenda, y confórmome con Él de todo corazón, y creo que no me tener siempre ansí, es merced grandísima que me hace.” ¡Cuánta belleza, realismo y conocimiento propio! Qué gran contraste el de estos textos con la biografía y hazañas de la Santa. Así se ven y se muestran, en nuestras consultas, cientos de personas de cualquier edad y condición. Pero lo que queremos destacar -resulta envidiable y específicamente diferencial- es la actitud trascendente, la comprensión del sentido del propio padecer capaz de servir como soporte inviolable. Leamos más de sus palabras que explicitan lo que anunciamos. Parece ser, escribe desde Valladolid en 1582 según recoge el Dr. Poveda: “Quedé tan desganada y tan fuera de parecerme podría hacer nada, que aunque la priora de nuestro monasterio de Valladolid, que deseava mucho está fundación, me importunava, no podía persuadirme ni hallaba principio… “No sé si era el mucho mal y flaqueza que me havía quedado, u el demonio que quería estorbar el bien que se ha hecho después. Verdad es que a mí me tiene espantado y lastimada … lo mucho que participa la pobre alma de la enfermedad del cuerpo, que no parece sino que ha de guardar sus leyes, según las necesidades y cosas que le hacen parecer. “Uno de los grandes trabajos y miserias de la vida me parece éste, cuando no hay espíritu grande que le sujete; porque tener mal y padecer grandes dolores, aunque es trabajo, si el alma está despierta, no lo tengo en nada … Mas por una parte padeciendo y por otra no obrando, es terrible cosa, en especial si es alma que se ha visto con grandes deseos de no descansar interior ni exteriormente, sino emplearse toda en servicio de su gran Dios … De esta manera estava yo entonces, aunque ya en la convalecencia, más la flaqueza era tanta, que aun la confianza que me solía dar Dios en haver de comenzar estas fundaciones tenía perdida. Todo se me hacía imposible, y si entonces acertara con alguna persona que me animara, hiciérame mucho provecho; más unos me ayudavan a temer, otros, aunque me davan alguna esperanza, no bastava para mi pusilanimidad.” No es la primera solicitud de Teresa hacia Dios el que le cure la Depresión, el que le ahorre el dolor sino el que sepa bien llevar su enfermedad. He ahí el secreto para iniciar los feed-back terapéuticos desde la psique hasta el soma, desde la actitud y la libertad hasta las sinapsis y los neurotransmisores. Si la santidad es esencialmente la identificación de la propia voluntad con la de Dios, en este caso la enfermedad depresiva con el enorme dolor moral que conlleva, cuesta especialmente escalar los peldaños que la relación con Dios nos ofrece, tan plásticamente expuestos en “Camino” en la obra de San Josemaría Escrivá, (Edic. Rialp, puntos 758, 762 y 774).


“La aceptación rendida de la Voluntad de Dios trae necesariamente el gozo y la paz: la felicidad en la Cruz. –Entonces se ve que el yugo de Cristo es suave y que su carga no es pesada”. (nº 758). “Acto de identificación con la Voluntad de Dios: ¿Lo quieres, Señor? ¡Yo también lo quiero!” (nº 762). “Escalones: Resignarse con la Voluntad de Dios: Conformarse con la Voluntad de Dios: Querer la Voluntad de Dios: Amar la Voluntad de Dios”. (nº 774).


4. SantoTomás Moro: genio y figura …

Bien conocido es el sentido del humor de Santo Tomás Moro que, sin duda, se fue afinando a lo largo de su vida. El encierro en la Torre, durante los meses previos a su decapitación fueron la ocasión, un tanto significativa, para la expresión literaria de su peculiar estado psico-físico-espiritual. Ahí nacen sus “Bienaventuranzas desde la Torre” , de las que citamos algunas:


  • “Bienaventurados los que saben reírse de sí mismos porque tendrán diversión para rato”.
  • “Bienaventurados los que saben descansar y dormir; sin buscarse excusas llegarán a ser sabios”.

“Bienaventurados los que saben apreciar una sonrisa y olvidar un desaire. Su camino estará lleno de luz”. En la biografía de Santo Tomás Moro, “La hora de Tomás Moro”. Edic. Rialp, escrita por el médico e historiador Peter Berglar, en 1993, encontré un texto peculiarmente psicosomático. “El cuerpo y el alma son en el hombre una unidad. Juntos enferman y juntos reclaman curación. Nadie se extraña de que a una persona con un sufrimiento moral-religioso le recetara consultar a un médico para el cuerpo. Dado que el alma y el cuerpo están tan estrechamente enlazados y unidos el uno con el otro, de forma que los dos constituyen una persona, el desorden en uno de ellos conlleva con frecuencia la destrucción de ambos. Por eso también aconsejaría a una persona con una enfermedad corporal que se confesara y buscara curación para su alma gracias a un buen médico espiritual. Esto no sólo es bueno para el caso de peligro, resultante por ejemplo de un empeoramiento de la enfermedad, no supuesto al principio; sino que la consolación que de ahí procede y la gracia divina que con ello aumenta también son buenas para el cuerpo”. Así pues este párrafo de “Consolación en el sufrimiento” del Sir inglés anticipa cuatrocientos años lo que empezaría a tomar en serio la Medicina Psicosomática. En otra de sus obras, “Diálogo de la fortaleza contra la tribulación”. Edic. Rialp, 1999, también aparece una estupenda descripción de la mutua influencia alma-cuerpo afirmando el beneficio orgánico de la persona tras los beneficios espirituales, y al contrario.


Es llamativo que en el siglo XVI el gran sentido antropológico de un fino y perspicaz humanista plasmase tan clara y expresivamente la realidad de la unidad psicosomática y sus consecuencias prácticas. Destacamos pues en Tomás Moro su profundidad antropológica, su buen decir literario, el fino humor inglés y la sensibilidad espiritual, unidas como un haz que ilustra y motiva desde la belleza al mantenimiento o al logro de la salud psicosomática de la persona. Genio y figura. Sí, pero contando con el progreso y la perfección personal que se muestran en las propias en las obras. En nuestro caso además con el efecto catalizador que añade el dolor bien asumido. Ya sabemos -por teoría y práctica- que el dolor es piedra de toque para el amor. Un dolor -físico o moral- bien asumido engrandece y eleva la propia condición; mal llevado aplasta y aniquila. Tomás Moro resulta ejemplar en este aspecto pues su talante digno, la calidad de sus lealtades y su finura de alma compusieron “in crescendo” una melodía vital y sublime. Algo bien aprovechable desde el ejercicio clínico de la Psicosomática o de cualquier otro ámbito de la Medicina.


5. La conciencia del propio límite como riqueza, en Bernanos.

Con frecuencia se han identificado creatividad y psicopatología. Destacados y experimentados profesionales de la Psiquiatría han estudiado esta correlación con dispares resultados. Nosotros queremos apostar por la necesidad del realismo cognoscitivo para la creatividad. Luego vendrá esa personal perspectiva, ese “saber percibir” rasgos y aspectos que sugieran nuevas realidades. Aplicando ésto a la propia conciencia del yo todo se complica más aún por el subjetivismo que se añade de modo implícito. En la abundante expresión de la vivencia interior de la persona, del creativo, del artista, no suele aparecer la descripción del paisaje intrapersonal junto a reflexiones que puedan sugerir vías terapéuticas de los sufrimientos que se refieren y describen. Por eso me llamó la atención la lectura de “Diálogo de Carmelitas” de G. Bernanos enriquecida por los comentarios en la edición preparada por Edic. Encuentro. Madrid, 1992. Allí se describen, entre otros, dos aspectos: “Una nueva lectura de Diálogo de Carmelitas” y “La fragilidad de Blanca”. Pero entremos en la obra. Blanca de la Force es la protagonista, un personaje inventado por Gertrud von le Fort en “La última en el patíbulo”, novela que leyó Bernanos. Blanca es una mujer agarrotada por el miedo. Las circunstancias de su nacimiento y el desarrollo de su juventud en plena revolución alimentan esta fragilidad. Podría pensarse que su ingreso en el Carmelo fuese consecuencia de una huida mundanal y búsqueda de refugio. Pero su evolución psicológica y espiritual a lo largo de la obra de Bernanos va desvelando el sustancial cambio que se va dando como consecuencia de la conciencia de la propia poquedad y la búsqueda de sentido para su indigencia. Quizás la clave de la enseñanza psicológica de la obra esté en la consideración de la debilidad como signo. “Mi fragilidad no es una simple humillación humana que Él me impone, sino el signo de su voluntad sobre su pobre sierva”.


La posible humillación, el supuesto castigo o defecto dejan de serlo al descubrir, desde la fe, que su persona no acaba en sí misma, sino que es súplica al Otro, su ser remite a Dios, su debilidad no es algo que deba resolver ella sino que es suya, estructural, querida y grande o virtuosa en el contexto del plan divino. Reconocer la contingencia como signo es ya afirmar un infinito que la sostiene, la enriquece y la ama. El límite es humillación cuando la razón se cierra sobre sí misma. Y, por el contrario, se convierte en grandeza cuando se contempla sabiéndose finita y creada, en el ámbito de la trascendencia. Por eso, la conciencia de esa dependencia estructural que va creciendo a lo largo de la narración por la convivencia con las demás carmelitas, por las enseñanzas de la Priora, en diálogo vivo y finísimo, y por la acción de la gracia, posibilitarán a Blanca el ofrecimiento en el martirio -tras la huida temerosa y el regreso- como superación de la debilidad. Y una puntualización de gran interés: Blanca aprende en la Escena VIII de labios de la Priora que “la rebelión es siempre cosa del diablo”. Y sigue el consejo: “Hija, sed siempre entre sus manos algo suave y dúctil. (…) “Y sobre todo no os despreciéis nunca. Es difícil despreciarse sin ofender a Dios que está en nosotros. El desprecio de vos misma os llevaría directamente a la desesperación. Recordad estas palabras, aunque ahora os parezcan incomprensibles”. “Cuando miramos el miedo y la valentía desde el Huerto de Getsemaní donde, en el Corazón de Jesucristo, fue divinizada toda la angustia humana, la distinción entre uno y otra me parece casi superflua, y ambos se me antojan poco más que chucherías de lujo”. No es fácil encontrar una conducta bio-psico-social integrada en la libertad y la Gracia que den como resultado la contemplación de un cambio radical. Ese cambio que tantas veces procuramos y contemplamos en y desde nuestras consultas. Es el Proceso Radical del Cambio descrito por Rof Carballo y Javier del Amo en su “Terapéutica del hombre”, Edic. Descleé de Brower, Bilbao, 1986. Toda una lección de vida.


6. Epílogo.

Como vemos, grandes beneficios y satisfacciones se derivan de un estudio conjunto de psicopatología y espiritualidad en los textos literarios. Nosotros, mediante la contemplación reflexiva de estos cuatro textos podríamos concluir afirmando que hemos podido conocer:


Hasta qué punto la insana frustración, la rebeldía frente a la realidad fáctica de nuestro vivir estorba a la salud y la consume en ocasiones. Con razón se dice que la soberbia es el principal entre los factores personales depresógenos.


Por el contrario una adhesión adaptativa, difícil pero asequible incluso en los estados o procesos más duros, resulta altamente saludable. No están lejos, de ordinario, santidad y sensatez. Teresa de Jesús es un clarísimo exponente.


El dolor, pequeño o grande, incluida la cercanía de la muerte injusta, debe ser ocasión y motivo de crecimiento personal. Si se le añade el buen humor que Tomás Moro muestra y contagia crecen el valor humano y el mérito divino.


La debilidad psicológica, innata o adquirida, no es obstáculo para el crecimiento interior de la persona. La gracia no anula sino que recrece y perfecciona a la naturaleza. Es Blanca, el personaje de Bernanos, un ejemplo de tal crecimiento capaz de culminar superando la prueba sublime del martirio. Personalidad y Gracia son dos elementos que se funden en la ascética cristiana de todos los tiempos.


Psicología, psicopatología y espiritualidad personal son ámbitos desveladores y ejemplares en la consideración del misterio del hombre. Es todo un reto, adentrarse en sus simas y en sus cumbres para aprovechar en nuestras vidas -actualmente “in fieri”, en pleno proceso de construcción- tanta riqueza como se contiene en la literatura.

http://www.psicosomatica.net/2017/03/12/literatura-expresion-psicopatologica-y-espiritualidad/
 
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Los místicos en la era de la globalización


ROMA, 7 enero 2003.- Jesús Castellano Cervera, carmelita descalzo, vicerrector de la Pontificia Facultad de Teología Teresianum, de Roma (http://www.teresianum.org), consultor de la Congregación para la Doctrina de la Fe y de otros organismos vaticano, afronta en esta entrevista concedida a Zenit la relación entre mística y política, y se aventura a poner en tela de juicio las supuestas visiones místicas que corren hoy por Internet.


Por otra parte, según el padre Castellano hay más místicos auténticos de lo que se piensa. Él mismo confiesa que tiene experiencia de varias personas que tienen una auténtica experiencia sobrenatural de Dios, pero prefiere callar sus nombres.


Castellano rechaza la idea de una mística alejada de la realidad y recuerda que los místicos auténticos son personas enraizadas en el mundo, activas y comprometidas. En este sentido, se refiere entre otros a la madre Teresa de Calcuta, cuyo testimonio de «noche oscura» ha puesto en evidencia la experiencia mística de la madre de los pobres.


–¿Quiénes son los místicos de nuestro tiempo?


–Castellano: No es fácil responder a esta pregunta. Ante todo habría que aclarar lo que entendemos por mística.


Si se trata de la experiencia de Dios extraordinaria, que va más allá de nuestros méritos y de nuestras técnicas. Con frecuencia los místicos permanecen escondidos en el silencio de Dios y las manifestaciones de su experiencia aparecen filtradas solamente por algunos escritos y por la fecundidad de sus obras apostólicas.


Solo cuando terminan su vida se aprecia la experiencia mística que han vivido, como aparecen ahora claro en los escritos de Teresa de Calcuta en los que se percibe la prueba de la noche oscura y de la fuerte experiencia de purificación pasiva, preludio de su fecundidad misionera.


Si se trata de místicos que llevan un mensaje por parte de Dios a la Iglesia y a la humanidad el discernimiento es muy necesario para no caer en el error.


Hoy hay cantidad de personas que hablan en nombre de Dios, de la Virgen y de los Santos, presentan mensajes. La mística hoy corre por Internet donde se encuentran muchos sitos con revelaciones y mensajes.


Pero sin el juicio positivo de la Iglesia, que va siempre con pies de plomo, es muy difícil calificar de místicas estas personas. Sobre muchos de estos videntes la Iglesia indaga y quiere tener certezas absolutas.


Los que ejercen de místicos en la Iglesia o en la sociedad no son siempre los más dignos de fe. Una experiencia mística debe tener el respaldo de la Iglesia, su aprobación concreta y clara. Pienso que hay más místicos auténticos de lo que se piensa. Yo tengo experiencia de varias personas que tienen una auténtica experiencia sobrenatural de Dios. Pero prefiero callar sus nombres. Dios los descubrirá en el momento oportuno.


–Castilla ha sido un semillero de místicos, ¿hay relación entre mística y geografía?


–Castellano: La mística tiene su geografía y su historia, su arraigo cultural y sus condicionamientos humanos. De Castilla se ha dicho que es una tierra donde se vive mirando al cielo.


Ávila es como un castillo interior habitado por la majestad de Dios. Toledo tiene su embrujo religioso como ciudad de las tres místicas: la cristiana, la hebrea y la musulmana. En Toledo escribió la primara redacción de la Vida Teresa de Jesús y empezó el Castillo interior; en esa ciudad maduró en la cárcel conventual su experiencia de noche y de luz, de poeta y místico Juan de la Cruz.


Pero la geografía no es el factor determinante de la mística. Lo es más bien la historia, la cultura, el momento en que vive la Iglesia, ya que el místico es un enviado de Dios que tiene una experiencia cristiana y eclesial muy cercana a los problemas de la vida de la Iglesia, con capacidad de abrir nuevos cauces en la comprensión del mensaje evangélico.


Por eso los místicos actuales son los que sienten, viven, propagan los grandes mensajes de un Dios que habla a la postmodernidad y abre nuevos cauces a la nueva evangelización. Como en tiempo de Teresa y de Juan de la Cruz fueron los que afirmaron con fuerza la presencia de Dios en la vida de los hombres, el sentido genuino de la gracia, la capacidad de ver a Dios en la noche.


–Hay quien vincula mística con depresión, mística con epilepsia… ¿Le parece que responde a una incomprensión del fenómeno místico, misterioso por definición?


–Castellano: Siempre ha habido deformaciones en la comprensión de la verdadera mística, por culpa de los falsos místicos. La acusación de histerismo es un lugar común de las interpretaciones de la mística, a partir de principios del siglo XX.


Y todavía hoy hay quienes persisten en esas falsas hermenéuticas. Habría que remitir a la autoridad de un sabio como H. Bergson que hizo una extraordinaria apología de los místicos católicos al ver en ellos el realismo, el equilibrio, la humanidad, la capacidad de acción y de relación, de creatividad… Basta compulsar la experiencia mística de Teresa de Jesús con su actividad de Fundadora, el realismo de sus Cartas, su humor y simpatía, su humanismo y capacidad de relación, para ver que los místicos son un esplendor de humanidad. Todo muy lejano de histerias y depresiones.


En los místicos que conozco admiro sobre todo, incluso sabiendo de sus muchas noches oscuras, su equilibrio humano y su capacidad de acción.


Por eso, la verdadera experiencia mística mantiene en equilibrio de la persona humana incluso en fuertes purificaciones pasivas que para muchos podrían rayar en la locura o en la desesperación…Y sin embargo se mantiene y se profundiza en ellos la humildad, la mansedumbre, la misericordia, la dulzura, la comprensión de la fragilidad humana. Como Teresa de Lisieux comprenden incluso a los que tienen la tentación del suicidio y saben sentarse en la mesa de la desesperación de los pecadores. O como el monje ortodoxo Silvano del Monte Athos, en medio de la prueba, saben mantener su alma en el infierno sin perder la esperanza de la salvación.


H. U. Von Balthasar y Chiara Lubich nos enseñan que la máxima experiencia mística, al límite del misterio, es la que vive Jesús en el abandono de la Cruz. Y con él muchos santos, que como El trasforman en dolor en amor.


–El interés de tanta gente por la mística, ¿puede responder al deseo de evadirse de la realidad caótica y compleja?


–Castellano: La mística verdadera está muy lejos de ser una evasión de la realidad… Cuando se hace verdadera experiencia de Dios, es Dios mismo quien lanza a las personas por los caminos de la historia. El místico que ve a Dios, mira las cosas de este mundo con la misma ternura de Dios. Y no se queda inactivo. Vive una mística apostólica. Esta es doctrina mística de la buena, que ya se encuentra en San Gregorio Magno y atraviesa toda la historia hasta los mejores teólogos de la mística de hoy.


–Mística y política, ¿relación o antinomia?


–Castellano: El místico quiere ser una presencia que traduce en palabras y obras, en sugerencias para la Iglesia, la voluntad de Dios, el cumplimiento de su voluntad.


Si por política se entiende ese «hacer de Dios», la traducción en obras apostólicas de verdad y de amor, de justicia y de fraternidad de lo que es el plan de Dios, no encuentro oposición entre mística y política.


Hay que decir que no todos los místicos tienen la misma función. En algunos prevalece la gracia del conocimiento de Dios y de sus misterios, para confirmar en la fe. En otros prima la gracia de la renovación personal y comunitarias. En otros hay también una gracia de profecía y una misión eclesial política. Pienso en Catalina de Siena, en Brígida e incluso en Edith Stein, que escribió a Pío XI en defensa de su pueblo. Por eso las tres son místicas de su tiempo y patronas de Europa.


Hay místicos que tienen esta función profética en la Iglesia y en el mundo: afirmar con fuerza los derechos de Dios y su santa voluntad contra los abusos de los poderosos.


–¿Cuál sería la respuesta de un místico ante la amenaza de la guerra?


–Castellano: No lo dudo: una condena total de quien se arroga el derecho de ser intérprete de las necesidades de la humanidad recurriendo a la violencia.


El místico dice con fuerza que sólo Dios es Dios. Afirma con una nitidez absoluta que la voluntad de Dios es la paz y la reconciliación , el perdón y la concordia. Siente la misma ternura de Dios por todos sus hijos, y los ve como hermanos, miembros de la misma familia.


Quiero citar a Santa Teresa. En su tiempo hubo una amenaza de una guerra entre España y Portugal. No se limitó a orar por la paz. Escribió una carta a don Teutonio de Braganza, consejero del rey de Portugal, para que se evitara de todos modos la guerra. Se sentía morir ante esa hipótesis malvada. Y escribía entre otras cosas: «El Señor dé luz para que se entienda la verdad sin tantas muertes como ha de haber…y en tiempos en que hay tan pocos cristianos que se acaben unos a otros es gran desventura».


Un místico de hoy condenaría la guerra, sin ambages, porque tiene una conciencia más aguda de que todos, absolutamente todos, son hermanos e hijos de Dios.

https://es.zenit.org/articles/los-misticos-en-la-era-de-la-globalizacion/
 

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La tormentosa relación entre espíritu y literatura


El libro que dedica Juan Liscano -poeta y ensayista venezolano al estudio de la tormentosa y confusa relación entre literatura y espiritualidad -entendiendo por tal los intentos y anhelos del espíritu para alcanzar su más, íntima y profunda realizaciónse inclina más hacia el examen y constatación de los logros alcanzados en este terreno. El autor está más interesado en la forma de obtención de esa realización íntima, tan próxima a una actitud mística, que en la valoración de la literatura surgida a impulsos de tal aspiración.El creador de una obra literana se estudia, sobre todo, en su esencia de artista, de ser agónico que procura su salvación personal y escoge la literatura como medio particular de esta salvación. El artista, hombre esencialmente religioso, ha de emprender los ritos de pasaje característicos de toda religión y ascesis -Liscano ofrece una ejemplificación de la importancia de los móviles religiosos en las actividades más esenciales del hombre, siguiendo así las directrices que informan las exposiciones de Mircea Eliade (1). No se contenta con la vida que le ofrece una sociedad materializada, se niega, en definitiva, a la desacralización de la sociedad, y reivindica su espiritu por encima de todo.

Pero la conversión del arte en religión, aun cuando se trate de una religión privada e intimísima que prescinde de los ritos externos y colectivos, constituye un enorme riesgo. El artista no puede compartir ni aligerar su peso -sus anhelos de perfección y trascendencia-, como sucede en las religiones institucionales, y ese peso puede acabar con él, cuando menos, con la literatura. El ansia de espiritualidad, que trata de encauzarse a través de la creación artística, puede llegar a teñir de tal modo las raíces mismas de la Creación que ésta pierda su sentido propio. Liscang avisa: cuando el artista trata de salvarse a través de la literatura errará la literatura porque su preocupación primordial en el acto de la creación no es la creación misma, sino la de salvarse.


Los capítulos dedicados a Rimbaud, y Hesse son, en mi opinión, los más interesantes. Liscano trata de indagar en los motivos últimos que llevarorr a Rimbaud al abandono de la literatura, para la que estaba tan excepcionalmente dotado. El poeta no lograba conju ntar la angustia que le produzca su salvación personal con su entrega al arte. Después de su ruptura ton Verlaine, Rimbaud sufre un cambio radical. El arte lo podía resolver sus anhelos y Rimbaud se transforma, al menos aparentemente, en otro hombre. El precio que paga por esta transformación es el silencio.


En Hesse encuentra el mejor ejemplo de una buena convivencia de literatura y espiritualidad. Hesse -y Liscano se refiere sobre todo a Derniani- supo dar al César lo que.era del César. En su opinión, la segunda parte de Demian se enriquece con las consideraciones teóricas sobre una nueva religión y visión del mundo -desarrolladas siempre en términos de ambigüedad literaria-. Este punto de vista es, desde luego, discutible. Pero Liscano admira la capacidad de Hesse de sintetizar sus anhelos espirituales con la obra de arte. El artista es consciente de los límites decada experiencia: la personal-existencial y la literaria, y sabe cómo fundirlas.


En D.H. Lawrence ve el ejemplo, de algún modo fallido, de la invasión de la espiritualidad en el campo de la literatura El hombre que murió, La serpienie emplumada. La literatura no, se sirve a sí misma, sino a la idea, con lo que se ve afectada negativamente.


Marcos Varga, héroe de Rómulo Gallegos, participa de los rasgos de Rimbaud y Lawrence. Trata de regresar al pasado para lograr su salvación personal, pero su intento acaba en fracaso. Es héroe y antihéroe.


El libro concluye con una serie de consideraciones, sobre todb de incógnitas, sobre el futuro de la literatura. Hay que leerlo a partir de este presu puesto: la voluntad de superación espiritual del hombre y su íntima relación con las raíces mismas de la creación artística. Y el nexo-último de ambas necesidades con una teoría de las religiones. (Hay que resaltar que el autor se preocupa mucho de esta relación última, su referencia a las doctrinas de Krisnamurti es constante.)


El aviso de Liscano -aun cuando sus análisis puedan ser discutidos- es, en este sentido, certero. Porque la entrega al arte es siempre parcial, relativa, contingente. Esta es una de las paradojas y traiciones que el artista ha de aceptar. El arte no ofrece, por fortuna o no, la salvación personal. El camino -e incluso el final del. camino- está, por eso, lleno de deserciones.

https://elpais.com/diario/1977/04/13/cultura/229730401_850215.html
 
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Literatura religiosa


Literatura religiosa, literatura espiritual1 o literatura sagrada2 es la literatura de tema religioso, o bien la parte del arte religioso que se expresa literariamente. Su opuesto es la literatura profana.

Atendiendo al género literario en que se da, puede dividirse en poesía religiosa,3 teatro religioso,4 novela religiosa5 y ensayo religioso (entendido como prosa de tema religioso y de "no ficción", que puede darse en forma de literatura devocional o en forma de los tratados dogmáticos y apologéticos surgidos de la teología y la moral religiosa o teología moral).6 Una parte muy importante de la literatura religiosa es la literatura ascética o mística (escuela ascética española, literatura sufí persa).

Atendiendo a la religión que la inspira, puede dividirse en literatura religiosa cristiana7 (cristianismo), literatura religiosa musulmana8 (islam), literatura religiosa judía9 (judaísmo -Cábala, literatura rabínica-), literatura religiosa hinduista (hinduismo -Vedas, Majabhárata, Ramaiana, Bhagavad Gita, Upanishads, sutra-), literatura religiosa budista (budismo -Tri-Pitaka, sutras-), literatura religiosa taoísta (taoísmo -Canon taoísta, Tao Te Kin-), literatura religiosa sijista (sijismo -Gurú Granth Sahib-) etc.10

Parte de la literatura religiosa o sagrada toma, para los creyentes de determinadas religiones, una consideración superior: la de textos sagrados. En las religiones abrahámicas, monoteístas, se consideran de autoría divina o "palabra de Dios" (Torá, Biblia, Corán).

La literatura de las civilizaciones antiguas era predominantemente religiosa, tanto la literatura sumeria (Epopeya de Gilgamesh), como la literatura egipcia (Libro de los Muertos, Letanía de Ra) o la literatura griega inicial (poemas homéricos, Teogonía). La literatura clásica grecorromana se desarrolló en parte con bases religiosas (como el teatro griego), pero en su mayor parte se considera profana. Lo contrario ocurrió con la literatura medieval de la Europa cristiana, mayoritariamente religiosa, tanto en la literatura latina como en las nacientes literaturas en lengua vulgar. No obstante, tanto en los scriptoria de los monasterios medievales como en las universidades medievales se escribía tanto literatura sagrada como literatura profana.11 Gonzalo de Berceo denominó "mester de clerecía" a su oficio literario (que en su mayor parte era literatura religiosa), por oposición al "mester de juglaría" (los cantares de gesta o la poesía popular). En la literatura de la Edad Moderna y, sobre todo, en la literatura de la Edad Contemporánea es la literatura profana la que pasa a ser dominante. Es significativo de ello que, para indicar que un texto secular tiene carácter religioso se utilice la expresión "a lo divino".

https://es.wikipedia.org/wiki/Literatura_religiosa
 

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Literatura religiosa del Renacimiento

Literatura española del Renacimiento (siglo XVI)
El Renacimiento impone una división entre lo natural y lo sobrenatural, frente a la Edad Media en que se mezclaban de una forma que Dios, la Virgen y los Santos intervenían en todo tipo de asuntos mundanos con apariciones y milagros. En esta nueva época, hay escritores mundanos, como Garcilaso de la Vega, y autores que únicamente expresan sentimientos religiosos, tanto en verso como en prosa. En el Renacimiento se desarrollan y manifiestan ampliamente estos sentimientos, fuertemente impulsados por la Contrarreforma, lucha contra la Reforma protestante, en la que se empeñaron la Iglesia y la Corona españolas.



Ascética y mística

La literatura religiosa puede manifestarse en tratados en prosa sobre materias espirituales (como Los nombres de Cristo, de Fray Luis de León), o bien en poemas cargados de espiritualidad (San Juan de la Cruz). De ambas maneras se expresaron las principales vivencias religiosas de la época; la Ascética y la Mística.


  • La ascética trata de perfeccionar a las personas incitándolas al cumplimiento estricto de las obligaciones cristianas e instruyéndolas en ello. Escritores importantes son fray Luis de León (1504-1588), San Juan de Ávila (1500-1569) y fray Juan de los Ángeles (1536 -1609).
  • La mística trata de expresar los prodigios que algunos privilegiados experimentan en su propia alma al entrar en comunicación con Dios. La forma de expresión más cultivada es el verso, cuyo más grande representante es San Juan de la Cruz, mientras que Santa Teresa de Jesús es la más importante prosista.



San Juan de la Cruz (1542-1591)

San Juan de la Cruz, O.C.D., cuyo nombre de nacimiento era Juan de Yepes Álvarez y su primera identificación como fraile Juan de San Matías, O. Carm. (Fontiveros, Ávila, España, 24 de junio de 1542 – Úbeda, Jaén, 14 de diciembre de 1591) fue un religioso y poeta místico del renacimiento español. Fue reformador de la Orden de los Carmelitas y cofundador de la Orden de Carmelitas Descalzos con Santa Teresa de Jesús. Desde 1952 es el patrono de los poetas en lengua española.


Nació en Fontiveros (Ávila), en 1542, probablemente el 24 de junio. Tras estudiar Humanidades, su intención era hacerse cartujo, pero tras conocer a Santa Teresa, ingresa a los veintidós años en la orden de los carmelitas descalzos, cambiando su nombre, Juan de Yepes, por el de Juan de la Cruz. Sus intentos de reforma de la orden le supusieron numerosas enemistades e incluso prisión; fue desplazado y encarcelado en un convento de Toledo por sus hermanos carmelitas en 1577, durante un período de ocho meses, tiempo en el que compuso su Cántico Espiritual. En 1578 huyó de la cárcel.


Durante el resto de su vida desempeñó numerosos cargos en la orden carmelita, siempre en Andalucía; fue prior del Calvario (Jaén), rector del colegio de Baeza, director espiritual de las carmelitas de Beas, (para ellas compondrá el comentario de Cántico Espiritual), prior de los cármenes y confesor de las carmelitas en Granada, Vicario provincial de Andalucía y fundador de varios conventos.


En 1591 cesa en todos sus cargos y, ya enfermo, se traslada desde La Peñuela a Úbeda (Jaén), donde muere el 14 de diciembre del mismo año.


Es autor de algunas composiciones de corte tradicional, escritas en su mayoría en octosílabos, pero su obra más importante son tres grandes poemas que expresan experiencias místicas:


  • Noche oscura del alma, breve poema formado por ocho liras en el que describe simbólicamente el proceso de unión del alma con Dios, por medio de una alegoría: la amada (el alma) sale de su casa en una noche oscura para encontrarse con su amado (Dios) y unirse a él (éxtasis místico).
  • Cántico espiritual, subtitulado Canciones entre el alma y el Esposo, es el más extenso de sus poemas. En las cuarenta liras que lo componen se describen, también por medio de una alegoría, las tres vías místicas: vía purgativa: la esposa (el alma) sale a buscar a su esposo (Dios), preguntando por él a la naturaleza; vía iluminativa: la esposa encuentra al esposo reflejado en una fuente y entabla con él un diálogo amoroso; vía unitiva: se produce la unión amorosa de los dos esposos, símbolo de la unión mística entre el alma y Dios.
  • Llama de amor viva, el más breve de los tres poemas, consta de veinticuatro versos en seis estrofas que expresan el sentir del alma abrasada por el amor divino.

Para explicar el significado simbólico de estos tres poemas, escribió posteriormente cuatro tratados en prosa, a modo de comentario, en los que expone lo esencial de su doctrina mística: Subida al Monte Carmelo, que comenta las dos primeras estrofas de Noche Oscura; Noche oscura del alma, que comenta esas mismas estrofas y el principio de la tercera, y Llama de amor viva, que comenta el poema del mismo nombre.

http://www.rinconcastellano.com/renacimiento/renacimiento_litreligiosa.html#

 
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Los mejores libros de Paulo Coelho para despertar tu lado más espiritual

Los mejores libros de Paulo Coelho tienen algo en común, y es que son llaves para abrir las puertas de tu espiritualidad. Este controvertido escritor brasilero es uno de los novelistas más leídos en el mundo entero y su obra ha sido traducida a más de 80 idiomas. Además Coelho es el escritor más seguido en Redes Sociales y un referente en cuestiones de espiritualidad.

Amado por unos, odiado por otros, lo cierto es que Paulo Coelho no pasa desapercibido, y pasa lo mismo con sus libros. Por eso hoy queremos hacer una recopilación con los mejores libros de Paulo Coelho para despertar tu lado más espiritual.

Los mejores libros de Paulo Coelho para despertar tu lado más espiritual
1. El Alquimista (1988)


Este es uno de los mejores libros de Paulo Coelho, y fue el encargado de poner su nombre en el panorama mundial. Esta historia apasionante cuenta la aventura de un hombre que está en la búsqueda de un tesoro preciado.

2. El peregrino de Compostela (1987)


Fuente

El peregrino de Compostela es un libro que nos invita a recorrer el camino del autodescubrimiento para entender todo lo que hay de magia en nosotros. Esta obra nos pone en un paisaje lleno de posibilidades y sorpresas.

3. Brida (1990)


Fuente

Este libro habla sobre la búsqueda de una mujer para encontrarse a sí misma. Una historia preciosa y llena de magia que invita al lector a sumergirse en el universo femenino.

4. La quinta montaña (1996)


Fuente

Este libro basado en la historia de Elías, personaje bíblico, es una obra que aunque bien no puede considerarse religiosa, aborda temas como la rebeldía, las creencias y nuestra relación con Dios.

5. Verónika decide morir (1998)


Fuente

Si quieres profundizar más en el valor de la vida, este libro es para ti. Con esta obra Paulo Coelho dibuja un escenario en el que la línea que separa la vida de la muerte parece difusa, y así nos obliga a ir más allá para encontrar cosas sorprendentes.

6. Once minutos (2003)


Fuente

Esta maravillosa obra nos sumerge en el mundo del s*x* y sus implicaciones en la vida de las personas. La historia de María es una excelente oportunidad para entender la relación del ser humano con el amor, el s*x* y la vida misma.

7. La bruja de Portobello (2006)


Fuente

Esta obra deleita por su intensidad y por la versatilidad con la que el autor indaga en las pasiones femeninas. Una bella oportunidad para hablar de la mujer y su relación con el amor.

8. El Zahir (2005)


Fuente

Como muchas de las obras de Coelho, El Zahir es un libro que invita al descubrimiento de sí mismo, usando como temas principales el peregrinaje y el amor, herramientas invaluables para el autoconocimiento.

9. Adulterio (2014)


Fuente

En este libro, el escritor hace una ruptura del concepto de adulterio para abordarlo desde diferentes perspectivas. Esta obra nació de un ejercicio que hizo el autor en Redes Sociales, en el que le preguntó a sus seguidores cuál tema preferían, y ellos eligieron amor y traición.

10. La espía (2016)


Fuente

Este libro está inspirado en la vida de Mata Hari, cuenta la historia de una manera diferente y entretenida, en la que podemos apreciar detalles que no cuenta la historia oficial.

Esperamos que disfrutes de esta recopilación de los mejores libros de Paulo Coelho. Si no conoces su obra, tal vez sea el momento para darle la oportunidad. En caso de que estés familiarizado con el autor, te invito a que dejes tu opinión de sus libros en los comentarios.

https://soycurioso.net/cultura-pop/mejores-libros-de-paulo-coelho/
 
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Trabajadores de luz - Sabe más sobre los tipos esas almas despiertas



Los trabajadores de luz son todas esas almas despiertas que han decidido utilizar su poder para ayudar a la humanidad y al universo, en su camino evolutivo. Como su nombre lo indica, trabajan por la expansión de la luz, que es el símbolo de la creación y la expresión más pura del universo.


Son almas que buscan construir paz y entregar amor a la humanidad en una relación reciproca de dar y recibir constante e infinito.


Algunos trabajadores de luz pueden hacer una vida muy pública y notoria, mientras que otros parecieran estar detrás del escenario, pero todos tienen el mismo fin y son merecedores del mismo merito.



Tipos de trabajadores de luz


El camino de cada persona y cada alma es individual, es por eso que la labor de los trabajadores de luz tiene variaciones de una persona a otra, pudiendo clasificarse de varias formas que conoceremos a continuación.

Sanadores
Son aquellas almas llamadas a servicio a la humanidad, y no solo se trata de médicos, enfermeras y personas del ámbito de la salud, sino de todo aquel ser humano que de alguna manera se vincula conscientemente con la protección y curación de la vida en todas sus manifestaciones, tanto humana como vegetal y animal.

Guías
Son las personas que muestran el camino por el cual han logrado encontrar su propia paz individual, para servir de luz y ejemplo de otras personas.

Mensajeros
Los que desarrollan la capacidad de transmitir un mensaje a la humanidad, empleando cualquier medio que tenga a su alcance para difundir la necesidad de despertar la consciencia.

Soñadores
Estas personas tienen la capacidad de sintonizar con sus mentes, dimensiones alternativas a nuestra realidad y lo hacen por medio del sueño y al analizarlos, entienden lo que significan esas visiones para sí mismos y para la humanidad.

Guardianes divinos
Estas almas tienen la virtud de neutralizar eventos caóticos y ayudar a la humanidad a avanzar hacia tiempos más pacíficos.

Clarividentes
Con su tercer ojo logran conectar con todo aquello que está detrás del velo, brindando servicios de inspiración y empoderamiento personal.

Existen además algunos otros trabajadores de la luz, cuyas funciones son la creación, manifestación y el sostenimiento del plan divino, que en su proceso de ascensión espiritual, logran dejar plasmadas ideas capaces de producir luz y favorecer cambios positivos en la humanidad, mejorando la vida de todos.

http://www.wemystic.es


 
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El hinduismo



Si hay un país relacionado con la espiritualidad ese es, sin duda alguna, la India. Sólo con pensar en esas tierras nos viene, por encima de las maravillas naturales que posee, la imagen de gurús, santones, ceremonias religiosas, yoga, templos, mantras, tantras, mandalas y otros conceptos relacionados con la espiritualidad. A menudo sin embargo las creencias de ese país, mas grande que Europa sin Rusia, no se han comprendido bien por nuestra mentalidad excesivamente analítica que ha tildado al hinduismo como una serie de creencias “escapistas” y en consecuencia poco prácticas para la vida moderna. Pero no es así como se va a demostrar en las líneas que siguen.


¿Qué es el hinduismo? Pues bueno, en realidad no existe definición exacta de este concepto (con lo que nos gustan a los occidentales las definiciones) Y es que el hinduismo no tiene definición, pues no es ni una idea concreta, ni una organización, ni un dogma, ni una ética, ni un rito. El hinduismo pretende ser todo ello y mucho más de ahí que no se pueda definir. Cuando definimos algo, por ejemplo decimos esto es blanco, automáticamente ello supone decir que no es su contrario (en nuestro caso esto no es negro) y como el hinduismo persigue la verdad, la totalidad, no puede admitir exclusiones, de ahí que sea indefinible. Todo lo que contribuye a la verdad puede tener cabida en él y así no hay dogmas fijos como en otras religiones. El hinduismo es así la más tolerante de las creencias pues no limita, no pretende tener la verdad y cerrarla a otras formas, de manera que incluso se permite no tener en cierta medida coherencia lógica y se sirve por ejemplo tanto de la trascendencia de Dios (algo separado de nosotros) como a su inmanencia (algo dentro de nosotros) o de la imagen de un Absoluto inabarcable, a la idea de un teísmo personal.


Así el hinduismo ve en la creencia de la persona su forma de vida, de manera que religión, filosofía y forma de vivir se convierten casi en sinónimos.


El hinduismo, puestos a definir algo para que se nos entienda mejor, sería un estilo de vida que engloba diferentes creencias sin excluir a nada y que está formado por un ramillete de religiones que comparten el

concepto central del dharma .


Dharma etimológicamente quiere decir “aguantar, lo que sostiene”. Es el orden que hay en todo, la propia esencia del orden de todo cuanto existe, implica así la armonía del universo (Sanatana dharma).


Todos tenemos que cumplir nuestro deber para que ese orden permanezca, es decir todos somos corresponsales del orden del universo de manera que cada uno tiene su dharma personal (svadharma) , que se convierte en deber pero no como ley externa sino como armonía de uno mismo dentro del todo. Su cumplimiento permite “progresar” hasta integrarse en el cuerpo del Universo.


La religión es una forma de conocer y realizar el dharma y hay tantos caminos para contribuir a estar en comunión con ese dharma como queramos recorrer.


A veces en nuestra actividad no cumplimos con nuestro deber (svadharma) sino que herimos el sanatana dharma, esto es hacemos acciones contra ese orden primordial (destruir, matar etc.) y ello exige una “reparación”. Para eso está la reencarnación que nos permite “arreglar esa reparación” a través del karma que vivimos.


El karma no es más que la no realización del dharma y no un “quien la hace la paga” como se ha traducido frecuentemente. El karma en si mismo no tiene referencia propia sino lo relacionamos con el dharma.


El hinduismo es tolerante con todo pero intolerante con la no búsqueda del dharma. Esto es caben todas las doctrinas, pero tiene que haber alguna.


Lo que importa no es la idea, el contenido, la formulación de lo que se cree, sino el acto de creer. El hinduismo es fundamentalmente activo pues persigue practicar lo correcto (ortopraxis) más que definir qué es lo correcto (ortodoxia) como otras religiones.


Espiritualidad es el camino que lleva al hombre hasta su último fin. La razón de la vida es vivirla plenamente de manera que no hay en la India diferenciación entre mundo terrenal y espiritual, todo forma uno, de ahí que la vida este impregnada de la creencia de cada uno.


Espiritualidad dicho en otras palabras, es la forma de cómo el hombre llega a su plenitud llegando a fusionar lo humano y lo divino.


El hinduismo afirma que en cada uno de nosotros hay una parte divina (atman o jiva) y reconocen un concepto de Divinidad absoluta, el Uno sin segundo como ellos lo definen, al que daríamos el nombre de Brahman.


Se trata de lograr la identidad:

atman = Braman Es decir de unir el yo divino con el divino absoluto.


Para ello hay tres vías (llamados también marga o yoga)


karma yoga que es la vía de la acción jñana yoga, vía del conocimiento bhakti yoga, vía del amor


No se trata de tres vías contradictorias sino que se complementan entre ellas, tampoco existe orden jerárquico u ordinal (primero uno luego otro), sino que forman un todo.


En cuanto a la primera, la vía de la acción, vendría basada en que no se puede acceder al Ser (es decir a ese Absoluto) sino “siendo” y en consecuencia hay que actuar viviendo ese ser que todos somos. De esta manera la idea del hinduismo como creencia escapista queda totalmente superada. A través de las obras se transforma el hombre. Existe la afirmación en la India que “sólo un Dios puede adorar a Dios” y es por ello que es preciso actuar como “el Ser” para podernos dirigir a Él. De ahí viene el hecho que las plegarias hindús no son súplicas pidiendo esto o lo otro, sino cantos de gozo y alegría pues nosotros “siendo” participamos del principio divino; existiendo somos manifestación de Dios.


Si todo cuanto existe es manifestación de Dios todo es sagrado, de ahí la visión de la vida de esta cultura que respeta hasta las ratas y las serpientes.


Pero volviendo al tema de las acciones a desarrollar estas no deben de basarse en el resultado sino en el hecho mismo de realizarlas. Esto es muy importante para aplicarlo a nuestra vida, ya que nosotros los occidentales consideramos que lo único que importa es el resultado, es decir ver si hemos logrado o no lo que pretendíamos. Para los hinduistas esto nunca debe ser así; vaya que para ellos lo importante no es ganar o perder, sino participar. Si fuéramos nosotros capaces de ver la vida así nunca sufriríamos decepciones ni depresiones pues no dependería nuestra felicidad del resultado sino que seriamos felices simplemente por haber hecho eso que hemos hecho. Depender del resultado supone ser esclavo de los deseos y ello es la puerta de la infelicidad.

Si quiere ser feliz en su vida ACTUE pero no base su felicidad en la consecución o no de los deseos que perseguia en el actuar.


La vía del conocimiento persigue comprender el funcionamiento del Ser, Absoluto o Brahman pero no desde un punto de vista racional sino integrándose con Él, entrando en comunión con lo superior para

conocer la verdad . La meditación y el apoyo de un gurú que permita la iniciación es fundamental en este campo.


El conocimiento llega solo a quien está preparado y eso implica apartarse un tanto del mundo exterior. Para la adquisición de esta gnosis se precisa esfuerzo+disciplina+gracia. El gurú es quien planta la semilla de la iniciación y es un elemento fundamental pues no es posible una auto iniciación. Lo que sí debe haber es un autentico apasionamiento de liberación (estado de mumukstuva) esto es, el deseo de conocer a brahman. Se debe discriminar entre las cosas temporales y las eternas. Asi mismo la disposición debe ser total y anti utilitaria, es decir no se trata de querer obtener algo para uno que sería egoísmo, sino que es el logro de la verdad lo que cuenta y no el uso o disfrute de esta. Y para lograr esta verdad hay que hacer continuas renuncias, entendiendo que no se trata de renunciar a un bien para conseguir otro más alto, (eso seria invertir) se trata de renunciar a un bien cuando vemos que eso para mi ya no es un bien, ya no lo necesito, y para llegar a tal extremo es preciso un corazón puro.


En resumen, para llegar al conocimiento total se precisa:


Control de la mente (sama) Implica sosiego, ecuanimidad, serenidad
Dominio de los sentidos (autocontrol)
Renunciar al fruto de los actos
Paciencia. Fortaleza en sufrir incomodidades
Concentración de la mente
Fe


Así otro proverbio hindú nos dice: “el reino de los cielos exige esfuerzo”


La tercera vía es la de la devoción, amor o Bhakti yoga. Expresa el acercamiento a la divinidad por el amor, la devoción, el culto. Bondad, Amor y Belleza serían los tres pilares fundamentales.


Aquí hay dos participantes; Dios y el devoto. Dios ama y se comunica, el devoto participa y adora. Supone no solo la adoración del hombre a Dios sino también la entrega de Dios al hombre. Nadie puede llegar a Dios por si mismo y así la salvación es obra de la gracia divina.


La característica de la Bhakti es el teismo esto es el aspecto personal de la divinidad.


El amor divino llena toda la vida y es correspondido por el devoto. No se trata del culto para un fin sino el Amor en si mismo y que no haya separación entre amante y Amado.


Un concepto práctico y muy importante es el de

Ista-devata.


Bajo este término se indica como cada escuela o cada persona representa a la divinidad. Es más que un icono pues recoge todo el amor del devoto, es la manifestación sensible (es decir que puede ser percibido por nosotros) de la divinidad.


Vivir e integrar en nuestras vidas una manifestación de la divinidad ya sea por la figura de la Virgen Maria, de Om Tara, de Jesucristo, de Kwan Yin, o de quien sea es

el apoyo más efectivo para los momentos de tránsito tales como el paso de la vida a la muerte y en los acontecimientos en los que nuestra vida se descompone. Constituye la puerta de la fe y la seguridad del apoyo incondicional de la Divinidad en nosotros. Sin algún tipo de Ista-devata estamos solos en todo, con ella, siempre acompañados.


Todo lo descrito respecto del amor divino es aplicable al amor humano pues Dios se manifiesta en el cuerpo humano, dice incluso el hinduismo que esa es su estancia preferida. Hasta el s*x*, hecho en las condiciones que establecen las normas de convivencia, se considera una acción sacra o sagrada. El placer no lleva carga alguna de culpabilidad como en el cristianismo ortodoxo.


El amor es bello y por eso un aspecto de la bhakti es la belleza. La belleza así ha de ser sensible. Los templos y el arte son bellos pero no como simple homenaje a Dios sino para la salvación del hombre que al contemplar la belleza se acerca a Dios.


El hinduismo NO es un escapismo de la vida. No se trata de vencer nada sino en hacer que lo divino emerja en lo humano y la respuesta está en la simplificación.


El desapego de las cosas cobra importancia pues al dejar lo que no somos podemos centrarnos en lo que somos y así Dios penetra en nosotros.


La divinidad está en cada parcela del ser de modo que la divinidad no es un elemento supremo separado del resto de las criaturas.


Por supuesto que hay escuelas y religiones dentro del hinduismo como el Saktismo, Sivaismo, Visnuismo etc cada una con sus particularidades, pero no es este un estudio religioso sino que lo que se pretende es haber aportado alguna idea práctica para aplicar en nuestra vida, pues si entendemos eso de actuar sin depender del resultado, a tener nuestro Ista-devata en nuestra conciencia, y a identificar la divinidad en todo, nuestra vida ganará muchísimo.


Que la Fuerza le acompañe,

Por Juan Pedro
 
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Cuentos para pensar: Obstáculos, de Jorge Bucay


En Espiritualmente nos gusta terminar la semana con un cuento para pensar y reflexionar que nos de alguna enseñanza para afrontar la vida. Porque a través de las historias para reflexionar y los cuentos para pensar podemos aprender muchísimo sobre cómo debemos actuar en los momentos más difíciles.

Hoy os traemos un cuento de Jorge Bucay que nos habla sobre los obstáculos y los retos que debemos afrontar día a día. Un cuento muy bonito perfecto para reflexionar y reforzar nuestro crecimiento personal. Si tú también quieres saber cómo superarte y motivarte no te pierdas este cuento para pensar de Jorge Bucay.

 
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Aprende a adaptarte a las circunstancias y tu entorno


En Espiritualmente sabemos que una de las grandes claves del éxito es adaptarse siempre a las circunstancias que se van presentando ante la vida. Y es que adaptarnos a las situaciones de crisis nos ayuda a controlarlas y superarlas, empezando una nueva etapa con un nuevo entorno y unos nuevos objetivos.

A continuación compartimos un corto que nos ayudará a entender la importancia de adaptarnos a las circunstancias y el entorno. Porque la vida da muchas vueltas y de nosotros depende sacar partido de todas las oportunidades que se nos presentan. Esperamos que os guste este vídeo y que os ayude a reflexionar:

 
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Reflexiones sobre Platón y nuestro mundo



Pedir a Platón que nos muestre algunas soluciones para la crisis que estamos viviendo parece algo descabellado, pero tal vez es cuestión de volver a leer con atención algunos de sus escritos para encontrar respuestas que nos den un poco de luz para entender nuestro momento actual.


Platón dice en la Carta VII que no habría final para los sufrimientos humanos mientras los filósofos no gobernasen las ciudades o los que gobiernan las ciudades no se hiciesen filósofos. Había llegado a esta conclusión tras comprobar que, a pesar de los cambios políticos que se habían producido en su ciudad y del regreso de la democracia, que condenó a muerte a Sócrates, “la legislación y la moralidad estaban corrompidos”, por lo que se decidió a proclamar que solo con la luz de la verdadera filosofía se puede reconocer dónde está la justicia en la vida pública y en la vida privada.
En su texto sugiere algunas medidas fundamentales para conseguir los cambios deseados, como por ejemplo impulsar a los jóvenes al bien y la justicia y crear entre ellos vínculos de amistad y camaradería. Sin embargo y, como él mismo había experimentado en su relación con Dionisio de Siracusa, de nada sirve dar consejos a quien no los pide ni está dispuesto a seguirlos y menos forzar a adoptar la vida filosófica, por lo que, en el caso de percibir que su país no está bien gobernado recomienda hablar, pero solamente si no se ha de hablar en vano o si no se pone en peligro la vida. Tampoco hay que emplear la violencia para cambiar la Constitución.
¿En qué consistía la vida filosófica que recomendaba a Dionisio? Fundamentalmente, que fuera haciéndose más dueño de sí mismo y se ganara amigos y partidarios. Se trata de una vida de sabiduría gobernada por la justicia, pues la filosofía es un “género de vida” que confiere, junto con la sobriedad, una inteligencia pronta, una memoria tenaz y la capacidad de razonar. No hay un medio para reducir los temas filosóficos a fórmulas, sino que cuando se han frecuentado durante largo tiempo y cuando se ha convivido con ellos, entonces brota repentinamente la verdad en el alma, como de la chispa brota la luz y enseguida crece por sí misma. La educación filosófica tienen prioridades: el cultivo de la virtud y la contemplación de las ideas, con preferencia sobre aquello que sirve simplemente para adquirir riquezas o desarrollar habilidades mundanas.
Entre las enseñanzas de Platón, resultan iluminadoras, por su vigencia en la actualidad, sus propuestas básicas de filosofía política. Partiendo de la base de que el Estado no debe proporcionar solamente vida para sus ciudadanos, sino una vida buena, en el sentido de virtuosa y con sentido, debe haber un consenso social entre la ciudadanía sobre lo que de verdad importa, más allá de las diferencias. Lo que Platón se plantea es un Estado que proporcione un entorno adecuado para el proceso de despertar espiritual y donde pueda darse la discusión y la vida racional.


Elementos de la crisis


John Dillon, uno de los grandes especialistas en la filosofía platónica, ya en el comienzo de la crisis, se planteó el tema de la actualidad de las enseñanzas y quiso demostrar la oportunidad de las recomendaciones platónicas aplicadas a nuestro contexto, que localiza en varios aspectos . Para sus síntomas existen remedios inspirados en el sabio ateniense.



1. En nuestra relación con la naturaleza. El problema de la destrucción del entorno y la contaminación. No es necesario abundar en el alcance de estas grandes amenazas y sus efectos incalculables, basados en una concepción lineal del progreso, que persigue una meta que nunca se alcanza, o del crecimiento constante, a cualquier precio, sin considerar la concepción cíclica del tiempo propia del mundo clásico. A esto se añade la concepción materialista de la naturaleza como mera fuente de recursos.
Platón, en el libro II de La República ya advierte de que el Estado deberá hacerse más grande para satisfacer las crecientes necesidades de los ciudadanos, por lo cual estallarán las guerras entre vecinos, disputándose las fuentes de riqueza.
Otra de sus recetas, en el cap. V de Las leyes, se refiere a la posibilidad de limitar la población, o bien determinar la cantidad de población sostenible en relación con el territorio, buscando una estabilización de la propiedad de la tierra. Garantizar que nadie esté por debajo de un determinado nivel de prosperidad y no permitir que la riqueza de nadie sea cinco veces superior al nivel básico de prosperidad que se requiere para llevar una vida digna. El que sobrepase ese nivel debe donarlo al Estado. Todo el mundo debe producir y si no es posible, salir al exterior.
Platón dice que no hay que permitir que solo una clase sea feliz sino el conjunto del Estado y que no se debe acumular tanta riqueza como para que olvide la razón por la cual se inventó el dinero: primero para el cuidado del alma y después el del cuerpo.


2. Nuestra concepción de la realidad. Aumentan en muchas regiones del mundo los conflictos religiosos y la intolerancia mutua, paralelamente a la fragmentación de las sociedades, con exclusiones e incomprensiones mutuas, que explotan en violencia. Por una parte, las costumbres de Occidente causan escándalo moral en los países islámicos, y por otra, también se producen actitudes rígidas entre los cristianos y judíos, que provocan las correspondientes reacciones, y las tensiones teológicas alimentan las económicas. No cabe duda de que ante este problema, la filosofía, al ampliar nuestro punto de vista sobre nosotros mismos y los demás, nos ayuda a considerar lo universal que está detrás de las diferencias y las particularidades humanas.
Por lo que se refiere al tema religioso, Platón es partidario del respeto al culto tradicional, las ceremonias y espacios sagrados, hasta el punto de que en el libro V de Las leyes manifiesta que el ateísmo debe ser castigado. Pero a la vez, en La República, se manifiesta crítico con respecto a la forma en que los poetas hablan de los dioses y rechaza las supersticiones y la charlatanería pseudomística. Trata este tema en el Eutrifón y también en el libro II de La República. Para Platón, Dios es el sumo bien, la suma verdad. Armoniza esas dos actitudes contradictorias hablando del Alma del Mundo, aunque indica la conveniencia de que esa enseñanza se dé solo a los más sabios y experimentados ciudadanos y a los miembros del Consejo de Estado, o Consejo Nocturno.
En todo caso, prescribe respetar otras creencias, no pensar siempre en convertirlos a la verdadera fe. Comparar alegorías y encontrar la verdad que hay en ellas.


3. Nosotros mismos y nuestras relaciones con los demás. Ante lo que Dillon llama “la ruptura de la legitimidad de la autoridad”, Platón considera que las leyes deben reflejar las ideas inteligentes y el orden del universo. La condición de ciudadano o de gobernante no se adquiere porque sí, sino que es necesaria la educación y cierta cualificación interior, o capacidad para comprender el sentido del Estado y de lo público. En el libro VI de La República utiliza la metáfora de la “nave de los locos” para explicar el desconcierto que se apodera de la sociedad cuando los ignorantes pretenden hacerse con el poder, que debe estar en las manos de los reyes filósofos.
Es muy importante para Platón el valor de la educación, como medio de lograr la adquisición inicial de la virtud por parte de los niños, comunicando un sentido de la armonía desde el principio de la vida, virtud como concordia entre la razón y las emociones. Armonizar las nociones de placer o dolor y conseguir que rechacemos lo que debemos rechazar y amemos lo que debemos amar: eso es educación.
En la actualidad hay un temor a inculcar valores, para no ser acusados de autoritarismo, pues falta un acuerdo social sobre qué valores y cómo llevarlos a la práctica.
La necesidad de inculcar en los jóvenes el sentido del Estado y lo público se puede solventar aplicando una de las recomendaciones más innovadoras de Platón en el libro VI de Las leyes: la propuesta de algo semejante a un servicio nacional. Las tareas que el filósofo asigna a sus integrantes tienen que ver con el cuidado del medio ambiente, (mantener los bosques y montes limpios de maleza, por ejemplo), embellecimiento y cuidado de los espacios públicos (monumentos, fuentes y bosques sagrados), la atención a los mayores (construir gimnasios para entrenarse jóvenes y mayores, baños y recolectar leña para que los mayores del mundo rural puedan calentarse en invierno).
Las consecuencias positivas de este Servicio Nacional, especialmente en cuanto al sentido de la disciplina y la percepción de lo público, se dejarían notar en las jóvenes generaciones y las prepararía para ejercer su cualidad de ciudadanos a lo largo de la vida.

Maria Dolores F. Figares
 
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Mito de la caverna de Platón




Qué es el mito de la caverna de Platón:
El mito de la caverna de Platón es una analogía sobre la realidad de nuestro conocimiento. Platón crea el mito de la caverna para mostrar en sentido figurativo cómo la vida nos encadena mirando hacia la pared de una cueva, desde que nacemos y, cómo las sombras que vemos reflejados en la pared componen nuestra realidad.

Platón (428 a. de C.-347 a. de C.) también usa esta alegoría para explicar cómo es para él como filósofo enseñar conocimiento o tratar de liberar al público de las ataduras de la realidad de la caverna. La masa está generalmente cómoda en su ignorancia y violenta hacia quienes insinúen esa ignorancia imposibilitando la posibilidad de autogobernarse.

El mito de la caverna se encuentra en el libro VII de la obra República de Platón publicado en el año 380 a. de C. hace casi 2400 años atrás. La importancia de la obra República es la exposición de conceptos y teorías que nos llevan a los cuestionamientos actuales sobre el origen del conocimiento, el problema de la representación de las cosas y la naturaleza de la propia realidad.

Resumen del mito de la caverna de Platón
El mito de la caverna de Platón relata la situación de hombres encadenados desde su nacimiento a una cueva donde lo único que ven son las sombras reflejadas en la pared de la caverna y algunos ruidos exteriores que van creando la realidad a partir de lo que van sintiendo.

Uno de los prisioneros finalmente se libra de las cadenas y sale al mundo exterior aprendiendo y conociendo sobre 'la realidad'. Cuando el hombre libre vuelve a la caverna para liberar a sus amigos prisioneros, nadie lo escucha, lo acusan de mentiroso y lo condenan a muerte.

Análisis del mito de la caverna de Platón
El mito de la caverna es una parábola que abarca varios elementos que comporta la Teoría de las ideas de Platón y un análisis dividido en 3 dimensiones:

  • la dimensión antropológica (naturaleza humana),
  • la dimensión ontológica (del ser) y epistemológica (del conocimiento) y,
  • la dimensión moral (valorización de la sociedad) y política (forma de gobernar).
La teoría de las ideas
La teoría de las ideas de Platón resumidamente se divide en dos mundos:

  • el mundo sensible cuya experiencia se vive mediante los sentidos. Son múltiples, corruptibles y mutables y,
  • el mundo inteligible o el mundo de las ideas cuya experiencia es cosechada mediante el conocimiento, la realidad y el sentido de la vida. Siendo únicas, eternas e inmutables.
Dimensión antropológica
En esta dimensión se analiza el mito según los hechos y la naturaleza humana.

El mito cuenta sobre hombres encadenados, desde su nacimiento, en una cueva girados hacia una pared donde sólo ven sombras y algunos ruidos del exterior.

La dimensión antropológica de esta imagética nos lleva a la naturaleza del prisionero que vive en la medida que está inserto en un tipo de mundo sensible captado a través de los sentidos que genera ciertos tipos de valores.

El conocimiento de sí mismo a través de las sombras nos muestra la identificación de la realidad humana con respecto a lo físico y con respecto a nuestro cuerpo en general.

El mito progresa con la liberación de uno de esos hombres de las cadenas de la cueva. El descubrimiento del mundo real es lento y confuso. El prisionero liberado cuando se da vuelta, lo primero que descubre es la hoguera entre la boca de la cueva y los prisioneros creando las sombras de su realidad.

La salida del prisionero de la caverna sería el viaje real hacia la realidad. Los ojos del hombre, que nunca vieron la luz del sol, duelen y no consiguen distinguir las formas de las cosas. Lo primero que logra distinguir luego de la desorientación inicial son los reflejos de las cosas, como por ejemplo el reflejo en un lago.

El hombre libre comienza a reconocer los objetos de la cueva y los objetos del mundo exterior y provoca una liberación moral e intelectual del alma de las ataduras y limitaciones ofrecidas por el mundo sensible. Así asciende hacia el mundo de las ideas mediante la práctica de la dialéctica o filosofía.

Esta ascensión desde el mundo sensible hacia el mundo de las ideas es una búsqueda del conocimiento de sí en el mundo exterior ("conócete a ti mismo") que deriva a la filosofía que identifica la realidad humana con el alma.

Luego que el hombre está libre de las ataduras, se convierte en un filósofo y siente el deber de liberar a los otros. Por eso vuelve a la cueva para entregar su conocimiento a los aún prisioneros pero éstos no creen en su verdad. Lo tildan de loco y finalmente lo castigan con la muerte.

Dimensión ontológica y epistemológica
La dimensión ontológica se refiere a la naturaleza del ser y la dimensión epistemológica se refiere a la naturaleza, origen y validez del conocimiento. Para explicar esta dimensión es preciso separar los diferentes elementos que Platón posiciona en el mito de la caverna.

Cada elemento del mito de la caverna representando un nivel conceptual del ser y del conocimiento. Desde el nivel inferior al superior tenemos:

  • Nivel 1: Sombras de los objetos artificiales: imágenes
  • Nivel 2: Objetos artificiales: seres vivos y objetos
  • Nivel 3: Fuego u hoguera: representación del sol
  • Nivel 4: Sombras o reflejos de las cosas naturales: objetos matemáticos
  • Nivel 5: Cosas naturales: ideas
  • Nivel 6: Sol: idea del Bien
La representación literal de la caverna del mito de Platón nos muestra los niveles para la ascensión al mundo inteligible, o sea, la ascensión del ser.

Como la luz del sol nos permite con su luz ver los colores a través de nuestro sentido de la vista y descubrir que es la causa de su existencia, la idea del bien es como el sol que se refleja en nuestra inteligencia para ver el objeto que queremos estudiar y descubrir la causa de su existencia y esencia.

Dimensión moral y política
Platón en esta dimensión se cuestiona la necesidad de liberar a los prisioneros por el debate entre el deber que el hombre libre considera tener para liberar a los prisioneros, aunque sea por la fuerza y la ignorancia y la testarudez de aquellos que no quieren ser liberados.

El cumplimiento del destino del deber de liberar necesita de la dialéctica o de la filosofía pero crea un conflicto en relación a la la moralidad sobre esta situación dando como ejemplo el trágico fin de Sócrates al ser sentenciado a muerte por el tribunal ateniense por insurgir a la juventud ateniense y no respetar los dioses tradicionales. ¿Es viable morir por el deber?

En el transcurso de la vida no podemos tener la seguridad de las cosas que creemos que sabemos. Tenemos varios ejemplos de ‘luces’ que han perforado las asunciones de los conocimientos básicos a lo largo de nuestra historia. Y cuando pase nuevamente, tendremos que recordar el mito de la caverna de Platón y elegir entre la liberación para conquistar esa luz sacrificando hasta familia y amigos o quedarse con las ilusiones familiares, conocidas y confortables. En resumen, el mito de la caverna de Platón es la lucha entre la verdad y el hábito; la lucha entre la luz y las sombras que van sacrificando personas inocentes en el camino.
 
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El Banquete de Platón



El Banquete de Platón es sin lugar a dudas una de sus obras más importantes, más perfectas, conocidas y que más influencia ha tenido en todo el pensamiento universal. El esquema que sigue la obra no es exactamente el de los diálogos, sino que es algo más complejo, ya que hay partes en las que se da el diálogo, y otras partes en las que se da la contraposición de discursos. No sigue por lo tanto un desarrollo habitual hasta cierto punto en las obras de Platón.

El nivel en que se sitúa el narrador también es bastante complejo. En el comienzo de la obra Apolodoro informa a un amigo de la conversación mantenida entre Sócrates y otros comensales en un banquete, recordando esta conversación a través de Aristodemo, que sí la había presenciado. Además se establece un nivel más cuando Sócrates refiere el diálogo que había mantenido con la sabia Diotima. Y por encima de todos estos niveles está el propio Platón, informando al lector de estos diálogos. Se trata, por tanto, de una estructura de cajas chinas, en que unas narraciones entran dentro de otras narraciones, a través de referencias. Esta estructura no es demasiado habitual en Platón, y su uso ha interpretado de diferentes maneras. Podría ser tal vez un intento por parte de Platón de justificar que él no había estado presente en el diálogo, pero en todo caso esto no queda del todo claro.


El contexto en el que se sitúa la obra es un banquete, en el que los comensales, embriagados por el alcohol, deciden, a petición de Erixímaco, que será el moderador, hablar del Amor, o más concretamente de Eros. La obra no se limita a exponer las teorías de Platón en boca de Sócrates, sino que ensarta una serie de episodios secundarios, de carácter narrativo, y no teórico, como es el ensimismamiento de Sócrates antes de llegar al banquete, o el hipo que impide a Aristófanes pronunciar su discurso. Estos episodios hacen que la obra no esté constantemente en un nivel filosófico puro, y además nos indica el carácter de ciertos personajes, lo cual es sobre todo importante en el caso de Sócrates.


Pero la obra, salvo en momentos concretos, no es un diálogo. Lo que Erixímaco propone es que cada uno de los comensales haga un discurso laudatorio sobre las virtudes de Eros. Antes de que Sócrates pronuncie su discurso, que es el motivo central de la obra, se producen otros cinco discursos. Algunos de ellos son más acertados que otros. Estos cinco discursos anteriores a la intervención de Sócrates sirven de aproximación al tema central, y aportan algunas ideas interesantes. Otros en cambio son meros elogios, y poco o nada se puede sacar en claro de ellos.


El primer discurso es el de Fedro. Sirve para introducir el tema, ya que trata sobre la naturaleza de Eros, como el más antiguo de los dioses, basándose en la autoridad de Hesíodo, y tal vez el principio original de todo el universo. Lo más interesante de su discurso tal vez sea que el Amor lleva al hombre a hacer grandes cosas, entre ellas el sacrificio por el ser amado, utilizando como ejemplos a Alcestis, Orfeo y Aquiles. A continuación se produce el discurso de Pausias, que aporta como idea más importante la doble naturaleza de Eros. Por un lado existe el Eros Pandemo, que se inclina al amor del cuerpo, a lo físico, a lo mortal y perecedero; y por otro lado está el Eros Uranio, que es el amor elevado, el amor del alma, hacia lo inmortal y lo bello. Era imprescindible hacer esta distinción, ya que de lo que se trata en el Banquete es del Amor Uranio, del amor del alma, que es de lo que más tarde va a hablar Sócrates. Después se produce el discurso de Eríximaco, que vuelve a reiterar la teoría de los dos tipos de Amor, y propone la armonía entre ambos, el término medio, la reconciliación de los opuestos. El discurso de Aristófanes es más interesante porque propone el mito de que el ser humano originariamente poseía dos cuerpos, dos cabezas, cuatro brazos, cuatro piernas, y dos sexos -masculino y masculino, femenino y femenino, o masculino y femenino-, separados a causa de la hibris en dos mitades, y condenadas a buscarse y a morir de nostalgia si no se encontraban y completaban: el Amor es la búsqueda de la otra mitad, y el ser humano es por naturaleza un ser incompleto y mortal, que sólo se completa a través del Amor. El último de los discursos antes de la intervención de Sócrates es el de Agatón, que repite las ideas que hasta ahora se han ido diciendo y aporta poco nuevo.


El centro de toda la obra es sin lugar a dudas el discurso que hace Sócrates sobre el Amor. Un discurso muy particular, ya que recupera el esquema de diálogo, propio de las intervenciones de Sócrates. Platón quiere hacer ver que Sócrates siempre enseña a través del diálogo, y que aún cuando hace discursos, los hace a su manera. Sócrates refiere un diálogo que había tenido años atrás con la sabia sacerdotisa Diotima, personaje del que se duda si existió realmente o si es un hábil recurso de Platón. El discurso de Sócrates, por supuesto, supera a todos los anteriores y aporta una gran cantidad de ideas acerca de Eros: no es un dios sino algo intermedio, un demon, una especie de puente que une lo mortal con lo inmortal; es hijo de Penía -Pobreza- y de Poros -Recurso-, y como tal tiene características de ambos, de ahí su naturaleza muchas veces contradictoria; es deseo de lo bueno y de poseer siempre lo bueno; y al mismo tiempo es un deseo por inmortalizarse e inmortalizar lo bueno y bello a través de la procreación, ya sea física, ya sea la procreación del alma, es decir, la virtud; al Amor se llega a través de la Belleza. Son algunas de las ideas que Sócrates trata en su discurso.


A continuación aparece el personaje de Alcibiades, que transforma un diálogo sobre las virtudes del Amor, en un elogio sobre la persona de Sócrates. Alcibiades se queja de que no ha podido conquistar el amor físico de Sócrates, el cual, muestra en todo momento un interés por el alma de sus discípulos, más que por sus cuerpos. Este elogio de Sócrates sirve en cierto modo para confirmar el discurso de Diotima sobre el propio Sócrates: lo que Diotima había explicado sobre el Amor Sócrates lo cumple. En este sentido hay que interpretar como mucho más complejo de lo que parece la aparente pederastia y homosexualidad de la cultura griega.


Quedarse en la superficie de la homosexualidad y pederastia griega sería caer en una gran simplificación y un grave error. Es cierto que en los discursos de muchos de los comensales se puede detectar una defensa de la homosexualidad y de la pederastia, por ejemplo en el discurso de Aristófanes, pero prácticamente en todos, excepto en el de Sócrates. Para poder interpretar esta situación correctamente hay que basarse en una distinción que ya ha sido establecida: el Eros Pandemo y el Eros Uranio, el Amor del cuerpo y el Amor del alma. Una defensa de la homosexualidad y de la pederastia se situaría en el nivel del Eros Pandemo, del amor del cuerpo. Es decir, es el Amor simple, el mortal y perecedero. Hacia ese amor van encaminadas las defensas que se hacen de la homosexualidad y de la pederastia.


No así ocurre con Sócrates. En el diálogo de Diotima se ha alabado el Eros Uranio, el Amor del alma. Por eso no es posible que Sócrates cediera ante las proposiciones carnales de Alcibiades. Lo que ama Sócrates de sus discípulos, y de Alcibiades, no son sus cuerpos, sino sus almas. Lo que ocurre es que se dan las circunstancias de que en la época la mujer tenía un papel secundario y poco importante (en el banquete no se encuentra presente ninguna mujer), y los discípulos siempre son hombres. Es por eso que Sócrates siente Amor por los hombres, y es en ese sentido en el que hay que interpretar la homosexualidad y la pederastia, que tomados al pie de la letra tal y como se entienden hoy día carecen de sentido.


Al mismo tiempo es curioso el hecho de que Platón elija a una mujer, Diotima, para transmitir a Sócrates todos sus conocimientos sobre el Amor, relacionada a su vez con la figura de Safo. Esto tal vez se podría deber a que Platón no concibiera el Amor como necesariamente homosexual; y el darle ese papel a una mujer supone una gran modernidad para la época.


El banquete desencadena una fiesta, que acaba al amanecer. Algunos de los comensales se han marchado, mientras otros duermen. Sócrates continúa despierto, incansable, conversando como si el sueño o el alcohol no le afectara en absoluto. La figura de Sócrates queda totalmente exaltada. Finalmente se retira al Liceo, a hacer sus tareas habituales.

Por Alejandro Gamero