Las Universidades abandonadas por el ministro Castells (2 Visitantes)

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La Universidad española no se merece este trato
Carta abierta al ministro Castells: Un millón y medio de universitarios han sido abandonados por el Gobierno
El ministro de Universidades, Manuel Castells.

El ministro de Universidades, Manuel Castells. EFE

PUBLICADO 03/09/2020 04:45ACTUALIZADO03/09/2020 04:50
Sr. Castells, según los medios, este 31 de agosto pensaba reunirse con los responsables autonómicos del ramo a los que no ve desde el 5 de mayo, aunque en el último minuto, según comunicado del Ministerio, a causa de su convalecencia por una operación leve, tampoco lo hará hoy, si bien anuncia comparecencia pública el próximo jueves. Confío en que no sea nada y en su pronta recuperación.
MÁS INFO
Septiembre llama a nuestra puerta y los universitarios, que vivieron desde el 14 de marzo el curso más anómalo que se recuerda en la Universidad española en decenios, siguen inmersos en la incertidumbre y miran hacia arriba, a la autoridad responsable de política universitaria, y no encuentran a nadie. Los gestores y profesores, en cambio, emprendieron una carrera frenética, primero reaccionando y dando respuesta a las nuevas necesidades del curso 19/20, después analizando como habían tenido que resolver el curso cambiando radicalmente sobre la marcha el modelo de enseñanza y de evaluación y debatiendo, al tiempo, sobre la planificación del próximo curso 20/21, no menos incierto, con las fuerzas debilitadas, los recursos tocados y la ausencia de directrices generales claras y homogéneas.
Los estudiantes abandonaron de estampida los centros universitarios sin información realista y tuvieron que adaptarse después a una enseñanza on line, gestada con esfuerzo y buena voluntad, desde las particulares situaciones personales para abordarla. Hoy siguen escuchando hablar, casi en exclusiva, de mascarillas, geles, PCR y distanciamiento social en cuanto a las medidas de seguridad sanitaria, pero del 'sálvese quien pueda' en cuanto a las medidas académicas.
No se coordina con recomendaciones de mínimos, ni se garantiza la igualdad publicando en web o en twitter los protocolos de las Universidades
Como ya le he dicho en varias ocasiones, desde su toma de posesión se ha ocultado tras una mal entendida autonomía universitaria y tras las competencias de las Comunidades, renunciando a sus muchas o pocas competencias. En todo caso, con dejación, a mi juicio, de las importantísimas competencias de coordinar y garantizar el principio constitucional de igualdad en el sistema universitario español. No se coordina con recomendaciones de mínimos, ni se garantiza la igualdad publicando en web o en twitter los protocolos de las Universidades.
No sé si su dejadez o apatía se debe a su conocida incredulidad sobre la necesidad de un Ministerio de Universidades (porque sobre la conveniencia es obvia su aquiescencia al haber tomado posesión del mismo); si obedece a pura comodidad, algunas veces trasladada en sus palabras (que respondan las universidades y paguen las CCAA); a su desapego a la defensa de un sistema universitario español en línea con su desapego a la nación Española o a conformar el adecuado maquillaje de unas funciones asumidas con un encargo que el ministro quiere ejecutar en relación con las universidades, sí o sí, sean cuales sean las circunstancias concurrentes.
"Nos han dejado solos"
Más de un millón y medio de universitarios (estudiantes, profesores y personal de administración y servicios) y sus familias, han sido ignorados por el Gobierno de España. Como ellos mismos dicen, “les han dejado solos”.
No bastan las recomendaciones de junio. Es una pena quedarse en recomendaciones, pero mucho más con el contenido de las mismas. El Ministerio de Universidades tiene a su disposición a miles de expertos dentro de los centros universitarios que pueden contribuir, a su llamada, a proporcionar el asesoramiento para adoptar medidas de seguridad sanitaria, de tecnología, de métodos docentes, que configuren un “vademécum” de primer nivel. Ni siquiera el Ministerio ha querido o sabido liderar algo así. Aduce el ministro, una y otra vez, a ciertos grupos de trabajo constituidos en el Ministerio. Extraña que el resultado sea tan pobre. Porque todos demandan lo mismo, el mayor nivel de certidumbre posible en cuanto a los distintos escenarios académicos según la evolución de la pandemia.
Como le propusimos, ministro, a través de iniciativas parlamentarias, al menos, sería necesario:
-Realizar una rápida evaluación del curso 19/20 y un estudio riguroso para obtener datos concretos sobre las consecuencias de las medidas adoptadas a nivel formativo, social y económico de esta pandemia así como las consecuencias futuras (formación y salarios) sobre las promociones de estudiantes universitarios.
-Diseñar, junto a Universidades y CCAA, un plan de refuerzo a disposición de los estudiantes, especialmente para los que concluían grado el curso 19/20.
-Crear un programa de ayudas a las Universidades para el acopio de materiales necesarios y realización de instalaciones acomodadas a las medidas de prevención sanitaria para las actividades universitarias
-Elaborar un programa transitorio para afrontar las necesidades de las universidades, en un escenario de prevención a la pandemia y de recuperación post pandemia, de contratación de profesorado y de prórroga de sus contratos.
-Realizar una convocatoria extraordinaria de ayudas para reforzar las herramientas tecnológicas que permitan a las universidades mejorar su respuesta en formación virtual.
-Crear una línea de ayudas para estudiantes con dificultades para adquirir hardware óptimo para el seguimiento de la docencia virtual o para sostener los gastos derivados de las conexiones con las operadoras.
-Promover acciones inmediatas que agilicen la superación de la brecha digital vinculada al territorio, permitiendo mejorar las condiciones de conectividad de aquellas zonas del país con dificultades en la actualidad para contar con conexiones rápidas a internet.
Una iniciativa singular
Son muchas las preocupaciones derivadas de los cambios impuestos por la pandemia. Sin embargo, ministro, usted cree que todo eso es cosa de otros, y sólo le gusta mantener su hoja de ruta. Así, durante el estado de alarma y suspendidos todos los plazos por el mando único del Gobierno, puso en trámite de audiencia un nuevo Real Decreto de ordenación de las enseñanzas universitarias, difundió un borrador de reforma de la Ley Orgánica de universidades en materia de profesorado y un Real Decreto sobre el estatuto del profesorado universitario y modificó por RDL la LO de universidades sobre el modelo de aprobación de precios públicos universitarios.
Como le hemos dicho, muchos de estos cambios deben abordarse, pero no en situación de pandemia. El Ministro ha demostrado que su departamento no tiene capacidad para abordar debidamente y con eficacia la coordinación de la política universitaria en situación de pandemia contribuyendo a generar confianza, con el apoyo inestimable y leal de las universidades, y con la ejecución por parte de las Comunidades Autónomas, con las que no parece mantener interlocución fluida porque desde el principio ha impuesto sus propuestas, no las ha negociado y menos consensuado, a pesar de ser éstas las que resultaban afectadas por sus cambios normativos.
Relevantes competencias
¿Pocas competencias? Puede ser, si lo comparamos con otros ministerios, pero relevantes competencias para mantener un sólido sistema universitario que no quieren ejercerse, salvo en aquellos aspectos que forman parte de la hoja de ruta marcada por la fuerza política que le propuso para el cargo (y que ahora está dispuesto a sacrificarlo) imponiéndola con esa actitud de “ordeno y mando” que dice rechazar.
Los estudiantes universitarios necesitan que su formación no se devalúe. Todos, pero en particular, los que terminaron su grado; los que inician estudios universitarios o aquellos que van a terminar en este curso.
Los planes de refuerzo son imprescindibles, en especial para esos tres grupos, si no queremos que su nivel formativo disminuya. Estoy convencida de que han desarrollado en estos meses muchas capacidades que no hubieran desarrollado tan rápido en condiciones normales. Hay que sentirse orgullosos de cómo han respondido nuestros estudiantes universitarios, pero no se puede seguir improvisando o dejando a la responsabilidad individual de profesores y estudiantes los resultados de dos cursos anómalos. Le recuerdo, Ministro, que la mayor parte de nuestros grados tienen una duración de cuatro cursos (muchos ya son de tres) y que, por tanto, dos cursos anómalos en esa trayectoria pueden suponer un impacto muy negativo en su formación y en su futuro.
Obliga a los máximos responsables de política universitaria a diseñar medidas, planes, programas extraordinarios que permitan afrontar los distintos escenarios a los que nos lleve la situación de pandemia
Esto no se resuelve con un documento de generalidades sobre medidas de seguridad sanitaria o sobre un modelo de universidad bimodal. Necesita prever las nuevas necesidades que deben afrontar las universidades y que no pueden costear. Exigen un marco estable no sometido a sobresaltos sobre cambios de modelo en las enseñanzas o en el sistema universitario. Obliga a los máximos responsables de política universitaria a diseñar medidas, planes, programas extraordinarios que permitan afrontar los distintos escenarios a los que nos lleve la situación de pandemia, mientras dure, con la diversidad que exigen las titulaciones, territorios y universidades y a dictar criterios comunes. Y usted, Sr. Ministro, es el máximo responsable.
Tenemos que hablar también de los profesores, muchos tuvieron que dejar los proyectos de investigación, porque la prioridad era salvar el curso de los estudiantes y porque cerraron sus laboratorios. La investigación no puede estar paralizada eternamente. Ahora más que nunca sentimos de forma muy directa la importancia de la investigación, de la innovación y su transferencia. Afrontar un nuevo curso con la previsión del trabajo bimodal y una cierta amenaza de enseñanza online en exclusiva, rompe cualquier planificación y ordenación del trabajo académico si además recae sobre los mismos profesionales, porque un profesor o un investigador no se improvisa. ¿Qué se ha previsto para ellos?
Motores económicos y movilidad
Y algo de lo que se habla muy poco, pero que también hay que tener presente: el impacto de las universidades presenciales en los diferentes territorios. Muchas de nuestras provincias tienen en sus universidades uno de sus principales motores económicos. La ausencia de estudiantes universitarios nacionales y extranjeros en estos meses (y se puede prolongar en gran medida) ha sido un factor muy negativo para la economía de nuestras ciudades (alquiler de pisos, residencias, hostelería, academias, librerías); la incertidumbre ha condicionado una menor movilidad en las nuevas matrículas y también limita la movilidad de Erasmus en doble dirección, así como el resto de movilidades de docentes e investigadores en formación, máxime cuando los escenarios académicos (además de los sanitarios) no están claros.
¿No cree, ministro, que el problema universitario en esta pandemia que todos sufrimos es más extenso y profundo? ¿No cree que requiere más atención y dedicación? Nosotros estamos convencidos de que la Universidad española y los universitarios no merecen este trato y de que no pueden ser abandonados por el Gobierno de España

 

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Este tío está en California, fijo

Sigue de alta en la USC y presencial todos los miercoles. No trabaja en España y en teoría es ministro



Allñi vive a todo trapo el podemita Castells, que pedía el voto para Ada Colau porque es “persona como nosotros” y se aleja salvo los miercoles del mundanal ruido para ‘refugiarse’ es su casa de un lujoso condado de Los Ángeles, Santa Mónica.

Una mansión de más de dos millones de dólares, amplio terreno y más de 300 metros cuadrados de vivienda. Una casa por la que el ministro abona solo en concepto de ‘contribución’ urbana más de 22.000 euros anuales.

Se trata de una exclusiva propiedad muy próxima a las exclusivas playas californianas y desde la que el ministro, como él mismo reconocía, escucha el rumor de las olas.
 
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El ministro totalitario Castells: un marxista 'gourmet' y gurú espiritual de los hackers
El sociólogo ha entrado una espiral de declaraciones liberticidas. Una actitud que entra en contradicción con su estilo de vida y confesiones.
Elena Berberana Seguir a elenaberberana
2020-10-01
0
[IMG alt="El sociólogo ha entrado una espiral de declaraciones liberticidas. Una actitud que entra en contradicción con su estilo de vida y confesiones.
"]https://s.libertaddigital.com/2020/09/30/480/0/castells-ministro.png[/IMG]
Manuel Castells, ministro de Universidades | Twitter
Manuel Castells ha llegado de la mano de la extrema izquierda al poder y es algo que no olvida. El sociólogo y economista está protagonizando declaraciones propias de un intelectual con ansias liberticidas. Y no es una exageración. Lejos de centrarse en el papelón que tienen las universidades con el coronavirus, el manchego de Albacete, declarado catalán hasta la médula, no se ha cortado un pelo últimamente en arremeter contra el Rey y pedirle que evite las visitas a Cataluña "por prudencia". Se ha posicionado del lado del comunista Alberto Garzón, como era de esperar, y ha criticado la sentencia judicial que condena a Torra. Pero ahí no queda la cosa, hay mucho más detrás de su polémica figura.
En declaraciones recientes, el sociólogo y economista presume de tener una extensa bibliografía compuesta por 42 títulos y haber sido reconocido con 23 doctorados honoris causa, un hecho que no le ha impedido comunicar una propuesta cargada de populismo y falsos mitos. El doctor ha dicho que su política se basa en que la financiación de las universidades las sufraguen los gobiernos y las comunidades autónomas, en lugar de las familias y los estudiantes.

Y cabe preguntarse, ¿es posible que él, un distinguido profesor en en la Universidad de Cambridge (2012-2014), en la Universidad de Santa Clara (2008-2010), en la Universidad de Oxford (2007-2010) y en el Instituto Tecnológico de Massachusetts (2004-2009), no sepa que el dinero de los gobiernos y comunidades procede de los contribuyentes? ¿Y quiénes son esos contribuyentes? ¿Familias? ¿Personas físicas, al fin y al cabo? Es lógico preguntarse si lo que pretende el catedrático internacional es engañar a la población española o de verdad cree que el dinero del Estado nace en los árboles. Algo difícil de pensar, según su trayectoria, la de un marxista gourmet, un académico que donde dijo digo, dice Diego.

Desmontando a Castells
El ministro de Universidades, que llevó al Hemiciclo una de sus camisetas Equal Rights, en apoyo a su amiga Ada Colau, estudió en la Sorbona, entre otras universidades de prestigio en Francia, participó en las protestas de Mayo del 68, junto con los estudiantes de la alta burguesía convertidos a marxistas y, hasta ahora, se ha paseado por medio mundo.


Su línea de estudio se basó en la lucha de los movimientos sociales izquierdistas y, posteriormente, se centró en el rol que desempeñaban las nuevas tecnologías, las redes y el Estado. Fue a predicar sus tesis como asesor de los gobiernos de Chile, en la etapa de Salvador Allende y Ricardo Lagos, Nicaragua, durante el sandinismo, Rusia con Boris Yeltsin, China, México, Brasil, y ya en España, para la Junta de Andalucía y el Principado de Asturias. El catedrático disfrutó de libertades y privilegios impensables para un ciudadano chino o cubano.
Se convirtió en un gurú espiritual de los apasionados de la red en los 90, con su trilogía La era de la información. Azuzaba a ciberactivistas a defender la libertad de la que se gozaba en Internet y animaba a tensionar los gobiernos con los que no se estaba de acuerdo desde las plataformas digitales. Era la época del nacimiento de los hackers y Castells los analizaba. Muchos fueron los que le siguieron.
El profesor reconocía que al poder le ponía muy nervioso la libertad que traían las redes. En una entrevista de la televisión del Kremlin, Russian Today, en 2012, aseguraba que "el poder está en la mente y la mente se organiza a través de redes de comunicación, redes neuronales que están en el cerebro en contacto con redes de comunicación que están en nuestro entorno. Por lo tanto, quien controla la comunicación es capaz de controlar el cerebro y, por tanto, controla el poder". Y aquí viene lo más grave del asunto.
Castells, el mismo que se rasgaba las vestiduras por la libertad de las redes, llegado a ministro manifestó una de las intenciones más liberticidas escuchadas por un político a cargo de la educación universitaria en España. Castells señaló que el Estado debía intervenir las redes sociales para controlarlas.

"O tomamos en serio la intervención de las redes en la democracia o tenemos un problema muy grave", comentó con enfado en una entrevista con otro marxista gourmet, el Gran Wyoming. El ministro se refería a supuestos bots que criticaban al Gobierno durante la pandemia. Los quería eliminar. A lo Stalin. Cabe preguntarse también si Castells acabaría, además, con la creación de miles de bots por parte del Ministerio de Sanidad durante la pandemia para blanquear la figura de Fernando Simón. ¿O es que él estaba detrás de esta artimaña?
Vigilar el pensamiento
No es baladí que diga que se intervenga las redes sociales. De hecho, el sociólogo sabe que quien controla la comunicación controla el cerebro. ¿Quiere Castells vigilar nuestro pensamiento? Por supuesto, él bien sabe la poderosa herramienta de influencia que supone la red digital. En una entrevista en El País, Castells ya venía confirmando que "el poder tiene miedo de Internet". Y en Russian Today (RT) terminó por asegurar que "los políticos y banqueros son los que controlan los medios de comunicación". En esta línea, el ministro de Podemos, para demostrar su ciberactivismo, colaboró en el Partido X, una red de personas conectadas con objetivos afines a los que pregona el izquierdismo.

Es decir, Castells cuestiona ferozmente en 2012 el peligro de los gobiernos y su intervencionismo, para después amenazar con semejante intervencionismo en 2020. Es más, durante la entrevista en RT hace 8 años, concluyó que "defender la libertad en Internet es defender la libertad y punto, es la base. Los poderes establecidos odian Internet y, si pudieran, lo liquidaban". Ahora el poder es él. Castells, como buen comunista de postín que alcanza el poder, está dispuesto a liquidar la libertad digital del adversario. La única verdad posible es la de la izquierda. El ministro es el poder establecido y, por ello, odia a su contrario, tal y como asevera en su entrevista.
A este respecto, posiblemente, Castells esté detrás del Anteproyecto de Ley de Telecomunicaciones que permitirá que el Estado intervenga los servicios que operan en Internet (como WhatsApp, Telegram, Gmail...) en casos de emergencia y con el fin de enviar alertas. O lo que es lo mismo: por tu supuesto bienestar, el que consideran ellos. Bienvenidos a 1984. Ya está aquí.


 
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Para lo que hace ya podían suprimir ese ministerio, este señor es muy mayor, no tiene salud, es un egocéntrico y no debería haber aceptado el cargo, le puede su ego por ser ministro. Tiene curriculum pero él da repelusillo....

La universidad va regular en si misma y ahora con el coronavirus pues peor. Se hacen prácticas virtuales -ya me dirás- y las clases magistrales son ya apuntes colgados en la red. Lo menos malo de esto es que los alumnos -lo se por mi hija- ahora aprecian esas denostadísimas clases magistrales presenciales.

Hay que proteger y valorar la universidad pública, pagada con el dinero de todos, ahora también nos hemos dado cuenta de lo que vale al compararlo con las porquerías de universidades privadas a las cuales se les ha abierto coto y que devalúan los títulos universitarios.
 

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como estudiante universitaria estoy muy de acuerdo. Esto nos ha servido para ver quienes aman su profesion, y la enseñan con gusto (además de preocuparse por sus alumnos), y quienes te cuelgan 2 pdf a la semana y un video explicativo.

De 4 asignaturas que tengo, 3 perfectas y una, con una profesora lo más mediocre que os podeis imaginar, pero que se las daba de mucho. Toda la fama se le ha caido abajo.
Tambien os digo que en mi universidad es el sitio donde me he sentido más segura: 0 apelotonamientos, distancia de seguridad, gel siempre al entrar, desinfección, mascarillas...

Me dan mucha pena los estudiantes de grado, los que comienzan, los que acaban, o los que estan incluso en cursos intermedios... la experiencia universitaria es de lo mejor que recuerdo, y el asistir a muchas clases es un placer que te enseña mil cosas (incluso a nivel personal).
 

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