La retirada de Carolina Herrera como directora de su firma

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MODA
Polémico adiós
La agridulce retirada de Carolina Herrera, la gran dama latina de la moda americana y... española
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Carolina Herrera, el lunes al terminar el último desfile de su carrera en Nueva York. CORDON
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Su 'jubilación', a los casi 80 años, como directora creativa, podría haber sido forzada. La releva al fin un joven diseñador a su gusto: Wes Gordon

Este lunes y a sus casi 80 años, se despidió de las pasarelas Carolina Herrera, la gran dama latina de la moda. Moda, por cierto, más española que americana, por mucho que su firma se ponga el apellido New York como reclamo estiloso y classy. La enseña de la venezolana es 100% made in Spain, tanto su línea A como su línea B, es decir: la colección de prêt-à-porter de lujo (Carolina Herrera New York) es propiedad de la compañía catalana Puig desde 1995, y la colección sport (CHCarolina Herrera), de la gallega Textil Lonia (a su vez participada en un 25% por Puig pero en propiedad de los hermanos de Adolfo Domínguez, padre y tíos de Bimba &Lola), que gestiona sus licencias en accesorios desde 1999.

El adiós de Carolina como directora creativa de la etiqueta que lleva su nombre y que fundó en 1981 ha sido muy lamentado por la legión de fieles que viste esta señora, una mujer que atesora el mérito de haber cambiado el 'dress code' de fiesta en la moda. Sus camisas blancas y sus faldas de tafetán negro son un básico de fondo de armario de muchas americanas, latinas y europeas y un sinónimo de impecabilidad. Léase, son todo un icono, esa palabra que ella tanto odia y pronuncia "ícono", en un gesto de esnobismo puro que tanto le caracteriza.

EMBAJADORA
Carolina Herrera, como los toreros, no se marcha a la primera. Dejará de empuñar lápiz y papel, pero seguirá trabajando como embajadora de la firma, conocida como House of Herrera (pronúnciese Jaus of Georera) en la Gran Manzana, y continuará viviendo, sobre todo, de los generosos royalties de sus fragancias, más de 15 sin incluir las ediciones limitadas. Su imagen de marca, dirigida a un público aspiracional que mata por los monograms (logos), está consolidada y muy bien posicionada. Todo el mundo la conoce y eso es mérito de Puig y Textil Lonia, tiene puntos de venta en 105 países: 15.000 puntos de distribución que incluyen más de 350 boutiques CH Carolina Herrera y 4 Carolina Herrera New York
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Sin embargo, como suele ocurrirle a las divas que despiertan envidias, Carolina se ha ganado sus enemigos a lo largo del camino. Tachada de mujer fría, distante, déspota, clasista y esclava de las formas (arrogancia que en ella resulta elegante), tiene, como tantos otros diseñadores top, sus cadáveres en el armario... en su caso el walking closet o enorme vestidor de su apartamento de paredes frambuesa ("no fresa", corrige) del Upper East Side de Manhattan.

Lejos de celebrar la última colección creada por ella y presentada en el Metropolitan de Nueva York ante la flor y nata de la jet mundial este lunes, la prestigiosa publicación Women's Wear Daily (WWD) ha señalado que desde hace tiempo Puig quería relevar a la dama de su cargo por alguien más joven, afirmación que Puig desmiente tajante: "Vamos a seguir poniendo en valor la figura de Carolina Herrera".

Hay periodistas del gremio que apuntan que el WWD ha deslizado esta información porque CH no le dio la exclusiva de su retirada y sí a tres medios de la competencia, pero lo cierto es que su hipótesis sobre la prejubilación es tan retorcida como verosímil.

WWD recuerda la batalla legal de alto perfil entre House of Herrera y su rival, Oscar de la Renta, que pleitearon por la joven diseñadora Laura Kim. Kim trabajaba en De la Renta, después fue fichada por Herrera al morir el creador dominicano, y cuando estaba ya en Herrera supuestamente integrada, decidió de pronto regresar a De la Renta, saltándose la cláusula de no competencia de su contrato con la casa de la venezolana. Laura Kim adujo no llevarse bien con ella.

WWD se remonta en su historia a febrero de 2016, cuando la mano derecha de Carolina, Hervé Pierre, abandonó la empresa después de 15 años tras la presentación de una colección que recibió malas críticas. Después, Raffaele Ilardo se unió a la compañía como vicepresidente y fichó a Laura Kim, con la que había trabajado De la Renta. Entonces empezaron los problemas: Kim (que sólo hizo la colección crucero 2016, con más éxito de ventas que cualquiera de la venezolana, sostiene WWD) regresó a De la Renta por más dinero y Herrera la llevó a juicio. La joven, en su defensa, aseguró que se iba porque fue contratada para hacer la transición de Carolina antes de relevarla definitivamente, pero que la doña se negó a ser prejubilada y le hizo la vida imposible.

EL RELEVO
Al final, y un año después de todas estas trifulcas interminables, Carolina Herrera se retira. Frisando los 80, algo más que lógico. Pero con la dirección creativa en manos de un joven de Chicago, Wes Gordon, al parecer al gusto -por fin- de la exigente diseñadora, puro carácter en cuanto a miradas gélidas y silencios. Ese es su lenguaje del cabreo.

Gordon, de 31 años y recién casado con su novio, es consultor de CH desde hace 10 meses y ha prometido preservar el estilo de la gran señora. Ha trabajado en Tom Ford y Oscar de la Renta, pero esperemos que no haya problemas otra vez con la firma del fallecido dominicano, que si levantara la cabeza, alucinaría con la de líos que ha habido en su casa con su querida amiga al poco de su muerte.

Aunque hay que recordar que no hubo problemas sólo con Laura Kim, de origen asiático, que diseñaba para Carolina Herrera New York. Nacho Aguayo, diseñador español que actualmente trabaja en Pedro del Hierro, trabajó para CH Carolina Herrera en la central de Textil Lonia en Orense y su salida también fue muy comentada por repentina y extraña.

Sea cual sea la verdad de lo que ocurre en el backstage, lo cierto es que la casa de modas va viento en popa. Textil Lonia (que tiene otras marcas como Purificación García, aparte de CH versión sport) facturó 331,8 millones en 2016, con un beneficio de 37,3 gracias a un plan de expansión a través de franquicias. Y Puig (que aparte de CH New York, tiene Jean Paul Gaultier y Paco Rabanne en su división de moda), alcanzó unas ventas netas de 1.790 millones ese mismo ejercicio, con un beneficio de 155.

Carolina Herrera, que no se separa de su reloj-brazalete diseñado por el joyero Fulco di Verdura para Ava Gardner, seguirá siendo, pues, el alma mater de su firma. Una millonaria que se hizo rica por sí misma ya cumplidos los 40, aunque ya lo era por matrimonio y cuna. Es un enigma si sus hijas pequeñas seguirán vinculadas a la marca. Patricia trabaja en el departamento de diseño de Nueva York a día de hoy, y Carolina Adriana tiene un cargazo en la división de fragancias.

Carolina Adriana es su hija más conocida en España. Está separada de Miguel Báez El Litri, torero reconvertido en magnate inmobiliario con el que ha vivido hasta hace poco en un pisazo con vistas al Jardín Botánico de Madrid. Es por eso que Carolina madre pasa mucho por la ciudad junto a su marido, a quien debe el apellido: el editor Reinaldo Herrera. El matrimonio se aloja en el Ritz siempre que viaja a la capital. Y practica ese saber estar y elitismo que hasta está presente en el eslógan de uno de sus perfumes, 212 VIP:"¿Estás en la lista?". Es más, lo cultivan hasta la enfermedad y son fieles a formalismos de antaño como escribir aún cartas de puño y letra con el membrete del hotel donde se hospedan o pleitear por un marquesado. Incluso hay leyendas a su alrededor tan exclusivas -y pijas- como que Carolina estrena camisa blanca cada vez para preservar el almidón y el planchado de la prenda recién terminada y armada, con la pureza del color en su máximo esplendor.

UPPER EAST SIDE
Son varias las entrevistas que los Herrera han dado en su casa neoyorquina, donde se cocina de verdad y no se contrata un servicio de catering para atender a la prensa, algo habitual entre las estrellas de la moda pero a la vez muy middle class. Es lo que su código de buenos modales les obliga: Carolina es de las que dicen "sssshik" en vez de chic y suéter en vez de jersey.

Una señora que mira por encima del hombro, que presume de no saber coser ("para diseñar sólo falta tener ojo e instinto", ha dicho) y se permite decir lo que piensa. Diseñadora habitual de la Reina Letizia, se ha manifestado en contra del régimen de Maduro (un sobrino suyo fue recientemente asesinado en Venezuela) y a favor del partido demócrata. Frecuenta Los Hamptons y es íntima de la aristocracia americana, a la que viste mucho.

De su generación y estilo sólo queda vivo al frente de su marca Ralph Lauren. Larga vida a la primera y última dama de la moda.
 
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Wes Gordon, futuro Director Creativo de Carolina Herrera Foto: Carolina Herrera

En cuanto a su sucesor, Wes Gordon, su primer desfile será el de la colección Resort 2019. Wes Gordon estudió en la escuela Central Saint Martins en Londres. Tras su graduación en 2009, Gordon lanzó la marca de ropa de mujer que lleva su nombre y que presentó en Nueva York desde 2010 hasta 2016.

Suponemos que Wes Gordon seguirá el consejo de su antecesora y recomendará a sus clientas que tengan un buen espejo de cuerpo entero para vestirse cada mañana, lo demás es buen gusto y conocerse para poder desprender ese halo de elegancia que ha conformad las señas de identidad de la diseñadora venezolana.
 
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Carolina Herrera se despide de la pasarela

La diseñadora venezolana ahora será embajadora de su marca y no la encargada de todos los aspectos de ella. En entrevista, insiste en que no se trata de un retiro, habla de su sucesor y discute su percepción de la belleza.

Por VANESSA FRIEDMAN 12 de febrero de 2018

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    Este lunes por la noche, cuando terminó la pasarela de su nueva colecciónen el Museo de Arte Moderno en Nueva York, Carolina Herrera salió a saludar al público como lo ha hecho durante los últimos 37 años. Como es habitual, lucía un peinado y un atuendo impecables; una blusa blanca y una falda oscura con aretes de perlas blancas brillantes. Como siempre, Reinaldo, su esposo, era parte del público, junto con sus hijas, Patricia y Carolina.

    Mercedes y Ana Luisa, las hijas que tuvo en su primer matrimonio, también estuvieron ahí. Al igual que Bianca Jagger, que estuvo en su primer desfile en 1981. Otro de los asistentes es su viejo amigo Calvin Klein. Así como veinticinco de los hombres y mujeres de su cámara de muestras, con sus batas blancas puestas. También asistió Wes Gordon, de 31 años, quien ha sido su consultor creativo durante once meses.

    Con ese saludo, Herrera se despidió de las pasarelas.

    A partir del 13 de febrero tiene un nuevo puesto en su empresa, como embajadora mundial de la marca, y Gordon es ahora el director creativo.

    “Solo no digan que me estoy retirando”, dijo la diseñadora, de 79 años, con un ademán de rechazo. Estaba sentada en un sofá con franjas color chocolate y crema en su propiedad en el piso 17 de un edificio en el Distrito Garment, con vista al Empire State. “¡No es mi retiro! Simplemente comenzaré una nueva etapa”.

    Ella eligió su nuevo título. Promoverá la marca en eventos en tiendas por todo el mundo. Aprovechará su estatus de leyenda viva —lo que Emilie Rubinfeld, la presidenta de la marca, llama “el efecto Carolina”— para beneficio de su empresa. Pasará más tiempo en casa con su esposo, sus doce nietos y seis bisnietos.

    Sin embargo, agregó, no “despertará cada día preocupada por dónde poner las mangas o decidir si una falda debe ser larga o corta”, lo cual es otra manera de decir que no diseñará. La discreción pulida siempre ha sido parte de su sello distintivo.


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    Herrera con Wes Gordon, sucesor designado como director creativo de la marca CreditVincent Tullo para The New York Times
    Sin importar cómo se le llame, la transición es otro cambio generacional para la moda.

    Eso puede ser inquietante para el grupo de clientes leales de Herrera, como Renée Zellweger, que usó la marca en las ceremonias de los Oscar en 2004, 2008 y 2013, y Caroline Kennedy, que usó uno de sus vestidos en su boda. En especial porque a la moda, aunque adora los cambios, históricamente no le ha ido bien cuando se trata de delegar el poder.

    Es una decisión complicada y tensa, con la insinuaciones de mortalidad y pérdida de control que conlleva, sobre todo para quienes sus nombres están en los letreros de las puertas de sus tiendas.

    Antes de morir, Oscar de la Renta nombró a un sucesor, Peter Copping, quien se suponía que trabajaría a su lado y aprendería sus métodos, pero De la Renta falleció antes de que eso sucediera; Copping entró en conflicto con los deudos de De la Renta y renunció después de un año. Diane von Furstenberg ha nombrado a varios diseñadores herederos, con un plan de concentrarse en su trabajo como activista y defensora feminista, pero hasta ahora todos han durado dos años o menos.

    Herrera tuvo un momento incómodo bajo los reflectores a finales de 2016 —una inusual revelación de ropa sucia en una empresa conocida por siempre estar perfectamente presentable— cuando se vio envuelta en un proceso judicial con la empresa Oscar de la Renta y se reveló que su exdirector ejecutivo, François Kress, había tramado un plan para remplazarla con la diseñadora Laura Kim. (Al final el caso se resolvió y Kress se fue).

    Herrera no reveló si fue esa experiencia lo que provocó que comenzara a pensar en el futuro —ante la pregunta, hizo una mueca de disgusto y habló de la importancia de no voltear hacia el pasado—, pero eso ha estado en su mente durante casi dos años. En parte debido a que las exigencias que enfrentan los diseñadores se han hecho más extremas que nunca.

    “Hay una colección cada seis semanas”, comentó. “Me decían: ‘¿Puedes ir a la inauguración de la tienda en Dubái?’. Y yo respondía: ‘No, tengo una pasarela’”.

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    Herrera en un taller revisando su colección de otoño 2018, parte de la Semana de la Moda en Nueva York.CreditVincent Tullo para The New York Times
    Además, continuó Herrera: “La moda ha cambiado mucho. Lo que les gusta ahora es la fealdad. Las mujeres se visten de una manera muy extraña. Como payasos. Hay mucha presión para cambiar todo el tiempo, pero es mejor usar lo que mejor te quede. Solo agrega algo nuevo y tendrás una gran apariencia. La consistencia es importante”.

    Es un axioma que le ha dado 1400 millones de dólares en ventas anuales, según lo que reporta la empresa, y un lugar en el salón de la fama de las personas mejor vestidas, así que es comprensible que quiera que su director creativo sea alguien afín a esas ideas. Alguien que no quiera rehacer todo en su imagen, que entienda su lugar en el universo Herrera y valore, por ejemplo, los aforismos que ella escribe con su caligrafía llena de rizos en un bloc de notas que después guarda en los cajones de su escritorio para leerlos cuando sea necesario: “La manera más fácil de verse viejo es vestirse como joven”. “La elegancia es algo memorable”. “Envejecer es todas las cosas que no has logrado hacer”.

    Gordon, un encantador y desgarbado sureño, se unió a la empresa como consultor creativo en marzo pasado por sugerencia de Rubinfeld después de cerrar su propia marca, que era conocida por su adopción desvergonzada de una estética suburbana, una característica poco común entre jóvenes diseñadores enfocados en gran parte en el estilo urbano y lo conceptual. Él y Herrera tuvieron una conexión instantánea gracias a su enfoque en un gusto que califican como “civilizado”, “de lujo” y de “feminidad audaz”, así como el hecho de que para ambos la meta no era lo que es “genial”, sino lo “hermoso”.

    Después de pasar por los éxitos y fracasos de su propia marca, Gordon estaba feliz de tener a Herrera en cada sesión de prueba y que cada diseño estuviera sujeto a su aprobación. No tenía idea de que en realidad estaba a prueba para obtener un puesto más grande. Herrera en realidad no habló al respecto con nadie más que su esposo. “Tomé la decisión yo”, dijo. “Solo yo”.
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    La oficina de Herrera, con un retrato de ella hecho por Andy Warhol CreditVincent Tullo para The New York Times
    Aunque Herrera conservará su oficina, con su retrato hecho por Warhol, fotos de calidad Vogue y su caballo encabritado de bronce, ya no irá todos los días. “Debes preparar tu mente para aceptar la realidad de que no harás las cosas a las que estás acostumbrada”, dijo. De cualquier forma, estará ocupada con las relaciones internacionales de la marca.

    Sus hijas, Patricia (consultora de proyectos especiales) y Carolina (directora creativa del área de fragancias), seguirán trabajando en la empresa. Gordon aún estará en su oficina al otro lado del pasillo, con sus tableros de tendencias y muestrarios de telas. Por el momento, todos están convencidos de que han encontrado un feliz equilibrio para el futuro.

    Por ello la colección final de Herrera no fue una retrospectiva. Ella insistió en que no lloraría (Rubinfeld, por otro lado, previó que iba a ser una noche emotiva). En cuanto a la siguiente temporada, ¿qué hará cuando sea el turno de Gordon de hacer una reverencia al final de la pasarela?

    “Estaré en primera fila”, dijo Herrera con una carcajada. “Estoy muy emocionada”.



 
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La herencia de estilo que deja Carolina Herrera
La diseñadora venezolana se retira tras casi cuatro décadas y dejar su impronta única en la moda de alta gama

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Ahora cede el testigo a su ayudante Wes Gordon, quien la despedía en el final del desfile entregándole un ramo de flores. “No me retiro, solo es un paso adelante. La decisión la he tomado yo sola”, afirmaba la diseñadora. No será una retirada por completo, pues seguirá abanderando la marca como embajadora mundial.

Su último desfile, celebrado en el Museo de Arte Moderno de Nueva York y que ABC.es ha vivido en primera línea, ha sido como la trayectoria de la venezolana, discreto, elegante y de los que dejan huella. Y es que las prendas de Carolina Herrera ocupan un lugar privilegiado en los fondos de armario más selectos del mundo. Desde básicos como su camisa blanca, símbolo inconfundible tanto de la marca como de la mujer CH, o su intenso rojo característico, hasta sus vestidos de Alta Costura, que han paseado por las alfombras rojas más importantes del mundo losrostros más conocidos y han hecho soñar a muchos en los momentos muy especiales.

"Mi ícono de estilo es un tipo de mujer; una mujer que realmente conoce su propio estilo, tiene confianza y deja una impresión que perdura en el tiempo"
Carolina Herrera,
Vestidos de noche, prét-a-porter para hombre y mujer, complementos atemporales y fragancias que han construido todo un imperio en torno a la figura de la venezolanam, de 79 años. Ella ha hecho de sí misma un estilo y una forma de vestir que ahora deja impresa en su legado; y no en vano ha sido elegida como una de las mujeres más elegantes de la historia en numerosas ocasiones.

Tras 72 desfiles y 37 años de carrera, así es la herencia que Carolina Herrera deja a la firma que seguirá llevando su nombre.


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Modelos durante el desfile otoño 2018 de Carolina Herrera - © CH | Summum
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La diseñadora con camisa blanca - © Carolina Herrera
Un básico en cualquier fondo de armario, seña característica de muchos y variados looks y que Carolina Herrera no se cansa de reinventar.

Abotonada, con el cuello algo subido y la manga levemente recogida, nadie ha sido mejor embajadora de su prenda fetiche que la propia diseñadora. Y es que la camisa blanca es todo un clásico reincidente de las colecciones de Carolina Herrera.

Desde llevarla con un simple pantalón ejecutivo a mezclarla con una falda de fiesta para un look digno de alfombra roja. Y así pudimos verlas durante el último desfile de la diseñadora en la #NYFW, en el que una veintena de modelos desfilaron con camisa blanca, falda y cinturón con distintas combinaciones cromáticas, en homenaje a la despedida de la diseñadora.

El bicolor como insignia
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Modelos durante el desfile otoño 2018 de Carolina Herrera - © CH | Summum
Carolina Herrera siempre nos ha traído propuestas con una cierta elegancia clásica en la que, como no podía ser de otro modo, el blanco y el negro se han convertido en los protagonistas cromáticos.

Combinados o por separados, el bicolor ha estado siempre entre las propuestas de la firma en infinidad de tejidos, prendas, cortes, prendas y looks al completo.

Así como también es frecuente ver a la propia diseñadora vestir de blanco y negro. Colores que una vez más escogía durante su último desfile para despedir una carrera llena de reconocimientos y buen hacer.

Vestido rojo Carolina
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Zapatos y perfume CH - © Carolina Herrera
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Vestido rojo de la colección otoño 2018 - © CH
Sus frascos de perfume, cinturones, bolsos, zapatos... El rojo Carolina es el tercero en discordia en la paleta cromática que identifica a la marca.

Color que ha teñido todo tipo de prendas y accesorios pero cuyo mayor aliado se encuentra en el vestido de noche. Y es que no hay mejor combinación.

Carolina Herrera ha reinventado una y otra vez un vestido para una ocasión especial en rojo Carolina o rojo pasión. Vestido que tampoco ha faltado en su última colección como directora creativa de la marca, en esta ocasión con un modelo en seda de tafetán con hombros al aire y escote en 'V'.

Iniciales como seña de identidad
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Bolso con iniciales CH - © Carolina Herrera
En horizontal, en vertical, en orden, seguidas o salteadas, lo cierto es que las iniciales de Carolina Herrera son inconfundibles.

CH, binomio que además da nombre a la línea más asequible de la firma, se ha convertido en pieza clave y fundamental de la imagen de marca que el imperio ha construido. Es casi imposible ver esas dos iniciales e inmediatamente no asociarlas al nombre de la marca que acotan.

En perfumes, gafas de sol, estampadas a lo largo y ancho de bolsos y camisetas, con un tipografía clásica y sin florituras, las iniciales CH no son solo el símbolo de la firma, sino que en inmumerables ocasiones se convierten en parte y todo de las prendas en sí, otorgando esa esencia característica de la marca.

Y una larga lista de clientas
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Karlie Kloss, Letizia Ortiz y Nicole Kidman con diseños de Carolina Herrera - © Gtres | Summum
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Carolina Kennedy con vestido de novia de Carolina Herrera - © CH
En 1981, Carolina Herrera presentaba su primera colección empujada porDiana Vreeland, cinco años más tarde se atrevía con su primera colección de novia con la que vestiría a Carolina Kennedy, hija de John F. Kennedy y Jackie Kennedy, hecho que la encumbraría a llegar a los armarios más selectos del momento.

La lista de famosas y celebridades que han llevado sus diseños es infinita, desde la reina de España, Letizia Ortiz a Michelle Obama, Karlie Kloss, Nicole Kidman, Jessica Chastain, Miranda Kerr, Olivia Palermo, Penélope Cruz o Beyoncé, entre otras.
 
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El vestido de novia de Caroline Kennedy siempre me ha parecido poco agraciado incluso teniendo en cuenta la moda nupcial de esos años, que fue horrorosa. Ella como novia no me gustó, se la veía cero elegante, y eso que de pequeña era preciosa. Su madre, en cambio, fue una invitada 10.
 
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El vestido de novia de Caroline Kennedy siempre me ha parecido poco agraciado incluso teniendo en cuenta la moda nupcial de esos años, que fue horrorosa. Ella como novia no me gustó, se la veía cero elegante, y eso que de pequeña era preciosa. Su madre, en cambio, fue una invitada 10.
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Me da la sensación de que ha sido un fin de etapa tremendamente desafortunado.
CH ya no es lo que era y todos lo saben, sobretodo la diseñadora.

sobrevalorada ella y su ropa
particularmente me parece una cursi, facha y horrorosa mujer.
Gracias a la masiva publicidad que hay en todas las revistas está presente en nuestras vidas , pero nada más.
El éxito de CH son los perfumes de la casa Puig.
No sus vestidos.


Ella tiene pinta de ser una prepotente huele mierdas a la que se le rinde pleitesía desde hace décadas, es otra Wintour de la moda.
Ya sólo falta Karl y Giorgio.