La manipulación y malas artes de la prensa en España

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Stella Calloni: «El arma más poderosa que tiene la derecha son los medios»


La escritora y periodista especializada en política internacional Stella Calloni analizó la coyuntura en América Latina en diálogo con Nora Lafón y Gustavo Cano. Sostuvo que «la pandemia desnudó la realidad» y «aparecen los rostros» de la «impunidad imperial» y el «capitalismo salvaje». «La gente dice “la oligarquía” y esto es la mafia del empresariado que subió sobre la espalda de las dictaduras militares y con el apoyo de Estados Unidos», aseveró.

Durante su participación en el programa Noticias Hoy, Stella Calloni afirmó que «la pandemia desnudó esa realidad que golpea profundamente y que ocultan los medios de comunicación. Hay un sector de la población del mundo que no se detiene en su ambición. Es la impunidad imperial, el capitalismo salvaje que se expresa perfectamente bien y los rostros aparecen: Bolsonaro, Trump, Piñera, Macri».

«Bolivia en este momento es el símbolo de esta terrible crueldad del imperio que quiere avanzar sobre nosotros. Se produjo un hecho fenomenal a tal punto que Bolivia era el único país que había crecido en América Latina y en muchos lugares del mundo. Esto no lo podían tolerar porque era un ejemplo», aseguró.

Asimismo, Calloni consideró que «el golpe contra Evo venía contra el proyecto que habíamos logrado, así como lo hicieron con Allende, que hizo avances importantísimos. Este golpe fue trabajado. Es tan brutal y tan descarnado, que el secretario general de la OEA estaba en el lugar de los hechos, por primera vez en la historia. La OEA siempre intervino en nuestros golpes, siempre los amparó».

A su vez, señaló el rol de los medios en el plan de dominación, y remarcó que «el arma más poderosa que tiene la derecha en este momento son esos medios», que «ya no son de comunicación, sino de propaganda en acciones de la guerra de cuarta generación. Nada de esto es nuevo, ahora está más descarnado. La gente dice “la oligarquía” y esto es la mafia del empresariado que subió sobre la espalda de las dictaduras militares y con el apoyo de Estados Unidos. La mafia que no tiene patria. Tenemos estos nuevos ricos surgidos de lo más mafioso de la historia de nuestros países», concluyó.

 
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Ah jajaja. la falsa huelga de MIR con batas de aliexpress
Del hundimiento queeee

SU PRIMER MENSAJE FUE...PARA ALABAR LA HUELGA DE LOS MIR

Echenique rompe su silencio tras el batacazo electoral de Podemos y la que le cae es gloriosa
Ni rastro de mención al hundimiento de su partido en Galicia y País Vasco


 
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EL PRESENTADOR DEL INFORMATIVO DE ANTENA3, OTRA VEZ DURÍSIMO

El silencioso nuevo palo de Vicente Vallés a Podemos: «Las cifras son suficientemente explícitas»
"En Podemos tendrán que reflexionar; pierden votos cada vez que se convocan las urnas desde 2015"

 
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Podemos: objetivo mediático permanente
  • Este país de trazos torcidos desde indignas cabezas coronadas, sienta ahora en La Moncloa al gobierno más progresista que va a tener. A menos que limpiara más de lo que le van a permitir
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Rosa María Artal
@rosamariaartal

El vicepresidente segundo del Gobierno, Pablo Iglesias, durante la primera sesión de control al Gobierno en el Congreso de los Diputados
El vicepresidente segundo del Gobierno, Pablo Iglesias, durante la primera sesión de control al Gobierno en el Congreso de los Diputados Javi Martínez / Pool
14 de julio de 2020 22:42h
0

Más de uno debería preguntarse qué ocurre en este país cuando –tras una elecciones autonómicas y celebradas en circunstancias extremas– portadas, columnas, tertulias, programas, TT en redes sociales, se llenan de Pablo Iglesias y Podemos. Sin duda, es síntomas de varias anomalías. Como poco, de una obsesión nada inocente por ese partido. Los comicios en Galicia y Euskadi se están analizando como si hubieran sido unas elecciones generales en tiempos serenos, al menos. Y concurría una pandemia, crisis económica sin precedentes por el confinamiento mundial, enormes incertidumbres, dolor, el virus de una oposición devastadora dedicada a tumbar al gobierno por todos los flancos, y una labor mediática en su apoyo que traspasa ya barreras inadmisibles. Unas elecciones en las que se suprime el derecho al voto por enfermedad. Todo ello y más, sumado, influye en cualquier decisión.

Nunca unas elecciones en las potentes nacionalidades periféricas han marcado la impronta del país. En esta ocasión han apostado por los de casa, lo más cercano y conocido. Mirado en "clave nacional", como quieren, vemos que Unidas Podemos se ha llevado un batacazo importante, pero no es lo único sucedido como parecería a tenor de lo que sirven en tromba los medios. Núñez Feijóo alcanza su cuarta mayoría absoluta, con su sanidad de un lado y su tele y sus medios por el otro. Lo que debería llevar a alguna reflexión. Entra en el Parlamento de Vitoria, la extrema derecha. ¡En el País Vasco! y por 4.500 votos que también deberían mirárselo. Pablo Casado fracasa en su apuesta por Iturgaiz –como era previsible– y su alianza con Ciudadanos le sale por la culata. Y si Feijóo gana es obviando las siglas del PP que Casado representa



Las portadas de la prensa de este martes, siguen con el Podemos de su tormento. De nuevo, ya había sido su prioridad el lunes. Hay quien, en los digitales de derechas, se atreve a soltar esta barbaridad –guardada en la recámara– de ese país de moral laxa que prefiere, en lugar de la carga impositiva a los ricos, sus caritativas donaciones.




Al PSOE lo dejan más tranquilo, a lo sumo dicen que no se beneficia de la gestión de gobierno. Ésa que ha sido masacrada en sus medios desde antes de empezar la pandemia. Algo tienen que dejar vivo más allá de la derecha. Es cierto que los periódicos en papel no se venden, han mermado su difusión obviamente en trenes y hoteles durante el confinamiento, pero hay que estar muy ciego para no ver que semejante maquinaria durante meses, durante años, ha de calar sin duda en un sector de la población. Si hay gente que se desplaza a hostigar a una periodista científica porque, negacionistas del COVID19 y las vacunas, consideran que es "una agente del Nuevo Orden para destruirlos", ¿cómo no va a cuajar la propaganda antipodemos constante? El virus de la idiocia ha emergido potente también durante la pandemia.

De lo más lúcido que he leído este par de días es la evidencia de "la falta de implantación territorial" que señala aquí Aitor Rivero como problema de Podemos. Las divisiones en las comunidades han sido letales, sin duda alguna. Las reacciones de Íñigo Errejón desde sus pobres resultados electorales o de Ramón Espinar, alabado por el periodismo negre, revelan otros males en origen que explican su evolución.

Pero la campaña ha sido brutal. Con motivo de la última reyerta con reacción corporativa de periodistas de élite contra Podemos, rescaté un artículo que publiqué en elDiario.es ya en 2016: Los verbos que acabaron con el periodismo la corrupción que mató a un país. Una escandalosa diferencia de trato que hablaba de "entregar", "provocar", "levantar contra", "colar", "amarrar" y del que puede servir de ejemplo este "Sánchez recupera a Borrell", pero "Iglesias cuela al exJEMAD –sin nombre– por Almería para amarrar su escaño", en el mismo periódico.

Este martes, la Asociación de la Prensa de Madrid ha tenido a bien protestar por un insulto que el ultraderechista Espinosa de los Monteros ha dedicado al histórico periodista Antonio Papel en los Desayunos de TVE. Hace falta verlo para creerlo, pero han sido capaces de culpar a Pablo Iglesias de esta agresión. Avergüenzan a la profesión, cuando además Vox ha atacado a numerosos periodistas sin que causara mayor alboroto.

Luego, antes, después, llegaron las cloacas, que siguen extendiendo su detritus. Con todo lo que está ocurriendo en España y en el mundo, una tarjeta personal robada –según la justicia–, el supuesto 'Caso Dina', cuyo contenido fue publicado por la cloaca periodística, se lleva a la máxima categoría mediática teniendo en la mochila todo el Caso Bárcenas y los discos de su ordenador con datos supuestamente comprometedores para el PP, borrados 35 veces. Este país no es normal, si todo esto ocurre. Y ocurre.

Sobran lugares comunes, tópicos a granel, esas crónicas que mezclan el aburrimiento que sienten y producen con la animadversión a un partido que parece haber desestabilizado su comodidad. Ni siquiera han llegado a enterarse de que Podemos no es, ni fue nunca el 15M. Aquello aglutinó un movimiento social que sorprendió al mundo. Denunciaba los errores del bipartidismo que "nos había convertido en mercancía de políticos y banqueros". Sufrió varias derivaciones y transformaciones desde el primer momento. Y eso es todo. Tiemblen si ese espíritu se agosta por completo porque lo que vendría es mucho peor.

Claro que la propaganda influye –y más tan brutal como lo está siendo–. El gran humanista José Luis Sampedro, escribía en Reacciona (2011), previo al 15M precisamente, sobre los votos condicionados por la presión mediática, sin la previa información objetiva y la consiguiente reflexión crítica, propia de todo verdadero ciudadano movido por el interés común. En ocasiones, como se ha visto, sirven incluso para avalar la corrupción. Se confunde a la gente ofreciéndole libertad de expresión al tiempo que se le escamotea la libertad de pensamiento", concluía.

A pesar del fuerte viento en contra, frente a los que soplan a favor de la involución, Unidas Podemos está en el gobierno y Pablo Iglesias es vicepresidente. En 6 años. Una curiosa forma de derrota. Lo que también suscita críticas en la izquierda purista. Este país de trazos torcidos desde indignas cabezas coronadas, sienta ahora en La Moncloa al gobierno más progresista que va a tener. A menos que limpiara más de lo que le van a permitir.

Detrás viene la ultraderecha ocupando escaño en el Parlamento de Euskadi, la que manda a un periodista al psiquiatra en la RTVE de todos que tiene a Vox en pantalla a diario. O, si nos portamos bien, la derecha turbia pero moderada, mejor acogida que la izquierda empeñada en las medidas sociales. Les falla Pablo Casado como líder. Siempre fue inconsistente. Y se demuestra de continuo.

Lo peor es que Polonia vota ultraderecha radical, Hungría también, y los nuevos fascismos se arman hasta con neonazis reclutados en el ejército, como se informa ocurre en Francia. Pero, claro, es que ni Pablo Iglesias, ni Unidas Podemos, gustan a un selecto grupo de periodistas. Ni a las grandes empresas. Es que además les robaron una tarjeta con conversaciones y fotos privadas subidas de tono, cuyo contexto ni conocen.

Más de 4.000 médicos residentes de la Comunidad de Madrid han iniciado una huelga pidiendo se mejoren sus condiciones laborales, turnos abusivos, remuneración precaria. Los de un hospital privatizado de Madrid así lo tienen. Se dejaron el alma y la vida en la pandemia, como el resto de sus compañeros sanitarios. Y aun a la espera de otra oleada de coronavirus, Díaz Ayuso reina en Madrid, y hemos de ocuparnos de los cielos no alcanzados de Podemos y de todo lo que gusten mandar quienes marcan la agenda. Lamento haber tenido que hacerlo también.

 
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  • Este país de trazos torcidos desde indignas cabezas coronadas, sienta ahora en La Moncloa al gobierno más progresista que va a tener. A menos que limpiara más de lo que le van a permitir
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Rosa María Artal
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El vicepresidente segundo del Gobierno, Pablo Iglesias, durante la primera sesión de control al Gobierno en el Congreso de los Diputados
El vicepresidente segundo del Gobierno, Pablo Iglesias, durante la primera sesión de control al Gobierno en el Congreso de los Diputados Javi Martínez / Pool
14 de julio de 2020 22:42h
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Más de uno debería preguntarse qué ocurre en este país cuando –tras una elecciones autonómicas y celebradas en circunstancias extremas– portadas, columnas, tertulias, programas, TT en redes sociales, se llenan de Pablo Iglesias y Podemos. Sin duda, es síntomas de varias anomalías. Como poco, de una obsesión nada inocente por ese partido. Los comicios en Galicia y Euskadi se están analizando como si hubieran sido unas elecciones generales en tiempos serenos, al menos. Y concurría una pandemia, crisis económica sin precedentes por el confinamiento mundial, enormes incertidumbres, dolor, el virus de una oposición devastadora dedicada a tumbar al gobierno por todos los flancos, y una labor mediática en su apoyo que traspasa ya barreras inadmisibles. Unas elecciones en las que se suprime el derecho al voto por enfermedad. Todo ello y más, sumado, influye en cualquier decisión.

Nunca unas elecciones en las potentes nacionalidades periféricas han marcado la impronta del país. En esta ocasión han apostado por los de casa, lo más cercano y conocido. Mirado en "clave nacional", como quieren, vemos que Unidas Podemos se ha llevado un batacazo importante, pero no es lo único sucedido como parecería a tenor de lo que sirven en tromba los medios. Núñez Feijóo alcanza su cuarta mayoría absoluta, con su sanidad de un lado y su tele y sus medios por el otro. Lo que debería llevar a alguna reflexión. Entra en el Parlamento de Vitoria, la extrema derecha. ¡En el País Vasco! y por 4.500 votos que también deberían mirárselo. Pablo Casado fracasa en su apuesta por Iturgaiz –como era previsible– y su alianza con Ciudadanos le sale por la culata. Y si Feijóo gana es obviando las siglas del PP que Casado representa



Las portadas de la prensa de este martes, siguen con el Podemos de su tormento. De nuevo, ya había sido su prioridad el lunes. Hay quien, en los digitales de derechas, se atreve a soltar esta barbaridad –guardada en la recámara– de ese país de moral laxa que prefiere, en lugar de la carga impositiva a los ricos, sus caritativas donaciones.




Al PSOE lo dejan más tranquilo, a lo sumo dicen que no se beneficia de la gestión de gobierno. Ésa que ha sido masacrada en sus medios desde antes de empezar la pandemia. Algo tienen que dejar vivo más allá de la derecha. Es cierto que los periódicos en papel no se venden, han mermado su difusión obviamente en trenes y hoteles durante el confinamiento, pero hay que estar muy ciego para no ver que semejante maquinaria durante meses, durante años, ha de calar sin duda en un sector de la población. Si hay gente que se desplaza a hostigar a una periodista científica porque, negacionistas del COVID19 y las vacunas, consideran que es "una agente del Nuevo Orden para destruirlos", ¿cómo no va a cuajar la propaganda antipodemos constante? El virus de la idiocia ha emergido potente también durante la pandemia.

De lo más lúcido que he leído este par de días es la evidencia de "la falta de implantación territorial" que señala aquí Aitor Rivero como problema de Podemos. Las divisiones en las comunidades han sido letales, sin duda alguna. Las reacciones de Íñigo Errejón desde sus pobres resultados electorales o de Ramón Espinar, alabado por el periodismo negre, revelan otros males en origen que explican su evolución.

Pero la campaña ha sido brutal. Con motivo de la última reyerta con reacción corporativa de periodistas de élite contra Podemos, rescaté un artículo que publiqué en elDiario.es ya en 2016: Los verbos que acabaron con el periodismo la corrupción que mató a un país. Una escandalosa diferencia de trato que hablaba de "entregar", "provocar", "levantar contra", "colar", "amarrar" y del que puede servir de ejemplo este "Sánchez recupera a Borrell", pero "Iglesias cuela al exJEMAD –sin nombre– por Almería para amarrar su escaño", en el mismo periódico.

Este martes, la Asociación de la Prensa de Madrid ha tenido a bien protestar por un insulto que el ultraderechista Espinosa de los Monteros ha dedicado al histórico periodista Antonio Papel en los Desayunos de TVE. Hace falta verlo para creerlo, pero han sido capaces de culpar a Pablo Iglesias de esta agresión. Avergüenzan a la profesión, cuando además Vox ha atacado a numerosos periodistas sin que causara mayor alboroto.

Luego, antes, después, llegaron las cloacas, que siguen extendiendo su detritus. Con todo lo que está ocurriendo en España y en el mundo, una tarjeta personal robada –según la justicia–, el supuesto 'Caso Dina', cuyo contenido fue publicado por la cloaca periodística, se lleva a la máxima categoría mediática teniendo en la mochila todo el Caso Bárcenas y los discos de su ordenador con datos supuestamente comprometedores para el PP, borrados 35 veces. Este país no es normal, si todo esto ocurre. Y ocurre.

Sobran lugares comunes, tópicos a granel, esas crónicas que mezclan el aburrimiento que sienten y producen con la animadversión a un partido que parece haber desestabilizado su comodidad. Ni siquiera han llegado a enterarse de que Podemos no es, ni fue nunca el 15M. Aquello aglutinó un movimiento social que sorprendió al mundo. Denunciaba los errores del bipartidismo que "nos había convertido en mercancía de políticos y banqueros". Sufrió varias derivaciones y transformaciones desde el primer momento. Y eso es todo. Tiemblen si ese espíritu se agosta por completo porque lo que vendría es mucho peor.

Claro que la propaganda influye –y más tan brutal como lo está siendo–. El gran humanista José Luis Sampedro, escribía en Reacciona (2011), previo al 15M precisamente, sobre los votos condicionados por la presión mediática, sin la previa información objetiva y la consiguiente reflexión crítica, propia de todo verdadero ciudadano movido por el interés común. En ocasiones, como se ha visto, sirven incluso para avalar la corrupción. Se confunde a la gente ofreciéndole libertad de expresión al tiempo que se le escamotea la libertad de pensamiento", concluía.

A pesar del fuerte viento en contra, frente a los que soplan a favor de la involución, Unidas Podemos está en el gobierno y Pablo Iglesias es vicepresidente. En 6 años. Una curiosa forma de derrota. Lo que también suscita críticas en la izquierda purista. Este país de trazos torcidos desde indignas cabezas coronadas, sienta ahora en La Moncloa al gobierno más progresista que va a tener. A menos que limpiara más de lo que le van a permitir.

Detrás viene la ultraderecha ocupando escaño en el Parlamento de Euskadi, la que manda a un periodista al psiquiatra en la RTVE de todos que tiene a Vox en pantalla a diario. O, si nos portamos bien, la derecha turbia pero moderada, mejor acogida que la izquierda empeñada en las medidas sociales. Les falla Pablo Casado como líder. Siempre fue inconsistente. Y se demuestra de continuo.

Lo peor es que Polonia vota ultraderecha radical, Hungría también, y los nuevos fascismos se arman hasta con neonazis reclutados en el ejército, como se informa ocurre en Francia. Pero, claro, es que ni Pablo Iglesias, ni Unidas Podemos, gustan a un selecto grupo de periodistas. Ni a las grandes empresas. Es que además les robaron una tarjeta con conversaciones y fotos privadas subidas de tono, cuyo contexto ni conocen.

Más de 4.000 médicos residentes de la Comunidad de Madrid han iniciado una huelga pidiendo se mejoren sus condiciones laborales, turnos abusivos, remuneración precaria. Los de un hospital privatizado de Madrid así lo tienen. Se dejaron el alma y la vida en la pandemia, como el resto de sus compañeros sanitarios. Y aun a la espera de otra oleada de coronavirus, Díaz Ayuso reina en Madrid, y hemos de ocuparnos de los cielos no alcanzados de Podemos y de todo lo que gusten mandar quienes marcan la agenda. Lamento haber tenido que hacerlo también.




Esta indiviuda, alfombra de muchos despachos, olvida lo que Antonio Papel dijo a otros, querida, lo mismo que le han dicho ahora a él pero tu Rosa Maria que eres mas conocida en tu ciudad natal, por tus pocos escrupulos, que la basilica del Pilar, te tiran mas las carretas, engaña a quien no te conoce, pero quienes sabemos de tu trayectoria por ser de la misma ciudad, pues no nos engañas con tu mala memoria Que te vaya bonito y jubilate que ya has sobrepasado la edad y te toca descansar