Irene Montero ministra de Igualdad que excluye a los hombres de todos los altos cargos (11 Visitantes)

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E.E.
POLÍTICA MINISTERIO DE IGUALDAD


La guía de Irene Montero sobre "diversidad familiar": "Álex tiene tres papás y una mamá"
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De esto a que la pedofilia sea algo normal.... Un paso
 

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Feministas del PSOE, contra la “sopa lésbica” de Montero
La Alianza Contra el Borrado de las Mujeres considera que se trata de un manual "puramente sexista, orientado a consagrar la existencia de los estereotipos"

La ministra de Igualdad, Irene Montero, en su comparecencia en el Senado de ayer
La ministra de Igualdad, Irene Montero, en su comparecencia en el Senado de ayer/Foto: Luis Díaz/La Razón
Ana Abizanda
Última actualización:04-07-2020 | 07:04 H/
Creada:03-07-2020
Distintas asociaciones que componen la Alianza Contra el Borrado de las Mujeres, y que tiene entre sus miembros a algunos nombres del feminismo histórico del PSOE, exigieron ayer la retirada de la guía «Somos Diversidad» «por consagrar los estereotipos sexistas». El documento del Ministerio de Igualdad está dirigido a los profesionales de la educación, a los que ofrece una serie de actividades para abordar la «diversidad sexual familiar, corporal y de expresión de identidad de género».

«Estamos ante una guía puramente sexista, orientada a consagrar la existencia de los estereotipos y los roles que la cultura tradicional asigna a hombres y mujeres, y que pretende inculcar a los menores la falacia de que la realidad biológica es elegible y que ser hombre o mujer es solo una cuestión de sentimientos», resaltaron desde esta plataforma. “Hacemos un llamamiento a los centros educativos para que no se sirvan de materiales pedagógicos contrarios a la igualdad entre mujeres y hombres”, señala la Alianza Contra el Borrado de las Mujeres, para quien la guía “incluye contenidos ideológicos altamente sexistas, que nada tiene que ver con el respeto a la diversidad”.
La Alianza ha pedido una reunión urgente con el Ministerio de Educación para abordar «el preocupante alejamiento de los principios y las prácticas de la coeducación», a la vez que ha criticado «la deriva del Ministerio de Igualdad hacia postulados que no pocas veces son contrarios a la igualdad entre hombres y mujeres».



En este sentido, las feministas de la Alianza argumentan que “bajo el pretexto de normalizar la diversidad familiar en la que vive la infancia y la juventud, establece la promoción de un compendio de contenidos destinados a introducir el pensamiento del generismo queer según el cual el s*x* biológico no existe”.
El manual -continúan- “pone en peligro el desarrollo de la personalidad de los y las menores, generando confusión en edades claves para su desarrollo personal”.

Por ejemplo, en la guía se propone una actividad consistente en “construir una identidad masculina o femenina utilizando ropas y prótesis (bigotes, pelucas, pintalabios, faldas, corbatas). “Siguiendo al pie de la letra las teorías queers, la guía consolida estereotipos y convierte a hombres y mujeres en una serie de tópicos sexistas expresados en la ropa, el maquillaje, los adornos”, señalan en la Alianza.
Una «caja de herramientas»

El polémico manual incluye 44 actividades divididas en cinco módulos temáticos, y pretende ser una «caja de herramientas» a la que los profesionales de la comunidad educativa pueden recurrir «en busca de recursos y actividades didácticas para elaborar formaciones en diversidad sexual, familiar, corporal, y de expresión e identidad de género». Uno de módulos más llamativos que presenta es el que trata la «Diversidad familiar». En él, se hacen afirmaciones tan llamativas como que «las familias LGBTI+ han contribuido a poner de relieve que la familia no es tanto un sustantivo, sino un adjetivo para describir las relaciones humanas». Más tarde, el documento considera que «las configuraciones familiares, como todas, pueden ser transitorias, ya que los procesos de vinculación familiar nunca están cerrados». En este sentido se pone como ejemplo que «una familia nuclear heterosexual puede devenir LGBTI+ porque alguno de sus miembros modifica su relación con el género o la sexualidad o por tener hijxs que sean LGBTI+».
Entre las actividades propuestas en el módulo dedicado a la familia está «Romper moldes nombrando lo invisible», en el que se parte de cuatro premisas: «Jan tiene dos mamás», «Rita tiene dos mamás y un papá», «Alex tiene tres papás y una mamá» y «Bruna tiene un papá y una mamá».
El módulo 3, que trata sobre «Sexualidades», presenta actividades como «Cuestionario sobre heterosexualidad»; «El armario gay», la «Sopa lésbica», «Representaciones lesbianas», «Debate sobre lesbianismo trans», «Experimentar la visibilidad lesbiana» o «Hacia una epistemología bisexual».
La guía destaca el segundo módulo: «Transformarse para transformar: afectividad, diferencia y diversidad», en el que encontramos de nuevo afirmaciones tan sorprendentes como que «un cuerpo sometido a un estado

 
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Por qué Irene Montero quiere ser como Cristina Fernández de Kirchner
De diferentes generaciones y latitudes, coinciden en su concepción del poder, el recurso a la polarización y en la imbricación de lo personal y lo público

Por qué Irene Montero quiere ser como Cristina Fernández de Kirchner


Publicado el 4 de julio de 2020 - 00: 06
ANA ALONSO [email protected] @alonsay

IMAGEN: CARMEN VIVAS
«Quien inventó el espejo envenenó el alma humana». Fernando Pessoa reflejaba así cómo la imagen que vemos y a la que aspiramos nos delata. Irene Montero (Madrid, 1988), ministra de Igualdad en el gobierno de España, pareja de Pablo Iglesias, vicepresidente segundo y líder de Unidas Podemos, y Cristina Fernández de Kirchner (Tolosa, Argentina, 1953), ex presidenta argentina, viuda del presidente Néstor Kirchner, son dos líderes de distintas generaciones, pero con vocación de poder, elocuencia y que recurren a la estrategia de la polarización gracias a las grietas en sus sociedades. CFK ha llegado a lo más alto, y ahí quiere estar Irene Montero.
En una entrevista en Radio La Pizarra, del pasado 20 de abril, Irene Montero declaraba que «el ejemplo de Argentina nos demuestra que sí se pueden construir alternativas y formas de organización social que no dejen a nadie atrás». Habla de la Argentina que preside Alberto Fernández junto a la vicepresidenta, Cristina Fernández de Kirchner (CFK), desde las elecciones del 28 de octubre de 2019.

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Para Podemos Argentina es un ejemplo que parte de 2001, cuando al otro lado del Atlántico hacen frente a la crisis. En Argentina gritaron entonces: «Que se vayan todos». En España fue el 15-M, por los estertores de la crisis de 2008. El grito era: «No nos representan». De ahí al gobierno en un tiempo récord. Y Argentina como referente.
Irene Montero no oculta su admiración por CFK, como no lo hace su pareja, el vicepresidente segundo, Pablo Iglesias, quien contó como jefe de gabinete con Pablo Gentili, quien justo volvió con Alberto Fernández tras ganar las elecciones presidenciales el año pasado. Iglesias emuló un lema de la campaña de CFK en 2017 (Vuelve, decía) cuando se incorporó de la baja de paternidad en marzo de 2019.
Concepción del poder
La ministra española y la vicepresidenta argentina comparten una concepción del poder. «Es una idea plebiscitaria. Como la gente me votó, puedo hacer lo que quiera. No hablan de la ciudadanía, sino de la gente y la patria. Irene Montero no puede llevarla a fondo porque está en un contexto democrático, en Europa, y con instituciones que funcionan», afirma la periodista y ex senadora Norma Morandini.
Según Martin Szulman, consultor en Ideograma, hay similitud en la forma de construir el poder. «Montero viene de una izquierda que se transforma y deja de ser tradicional (Juventudes Comunistas) para contener un conjunto de demandas sociales dispersas. CFK viene del peronismo, uno de los populismos más clásicos de Latinoamérica».
También coinciden en que «el Estado lo resuelve todo, desprecian el mercado», según Morandini, y se apropian de una fractura, en el caso de España la generada por la guerra civil, en el argentino, por el peronismo («la grieta», en palabras de Lanata) para polarizar. O eres franquista o antifranquista: o eres peronista, o antiperonista.
Suelen decir que si no los apoyas haces el juego a los neoliberales o a la extrema derecha… Y yo pregunto: ¿cuándo vamos a hacer el juego a la democracia?», dice Morandini
Es el otro el que tiene la culpa. Y si no estás conmigo, si no eres feminista, según mis postulados, o de izquierdas, eres un fascista irredento. Si no eres peronista, eres antipatriota. Si no eres cristinista, actúas contra Argentina. «Suelen decir que si no los apoyas haces el juego a los neoliberales o a la extrema derecha… Y yo pregunto: ¿Cuándo vamos a hacer el juego a la democracia», apunta la ex senadora.
«Pero la generación de Irene Montero no conoció la dictadura. Son las primeras generaciones que viven en liberad y no honran ese privilegio. Me sorprende que la democracia no sea un valor para ellos», añade Morandini.
La polarización llega a Podemos a través de las lecturas de Ernesto Laclau. Hay que tener un enemigo para tener poder. «Al kirchnerismo le ha servido. Tuvieron la habilidad de tomar un tema sensible como los derechos humanos y se apropiaron de esa bandera. Nunca habían tenido que ver con los derechos humanos. Su defensa era universal. Pero los kirchneristas se apropian del mensaje y de sus portavoces, que se convierten en defensores a ultranza de los gobiernos kirchneristas», señala la autora de La mala bestia, que llegó a ser candidata a vicepresidente en 2011.
Dos hermanos de Norma Morandini, Néstor y Cristina, llamados como los Kirchner, fueron arrojados al mar en tiempos de la dictadura. Su madre, Rosa Huespe de Morandini, era una Madre de Pañuelo Blanco.
«Se ve, se siente» a la president/a
El feminismo para Irene Montero, ministra de Igualdad, es un eje sobre el que pivota su discurso. En el caso de CFK es algo más tangencial, pero en ciertos momentos recurre a la tarjeta feminista.
«Irene Montero pone desde el minuto cero el feminismo en la centralidad de su discurso. CFK es una dirigente de carrera y a ella ese discurso le llega más tarde. En campaña, en la noche electoral, cuando gana en 2007, le empezaron a cantar: ‘Se ve, se siente, Cristina presidente’ y ella corrigió a la militancia: ‘Presidenta, acostúmbrense'», rememora Szulman, sociólogo, formado en la Universidad de Buenos Aires.
Sin embargo, CFK no apoya el aborto, y nunca ha dado visibilidad a mujeres en su entorno.
Añade Szulman que también que coinciden en que son «dos mujeres en espacios bastante masculizados. El peronismo lo es, salvo Evita. Irene Montero como portavoz pero con mayoría de hombres».
Szulman advierte también una transformación estética en CFK, a partir de 2005, cuando rompe con una estética de los 90, y en el caso de Irene evolucionaría de la estética hippy a un acercamiento al canon más tradicional.
Quien es realmente peronista es Cayetana. Tiene una visión maniquea. Todo aquel que no piense como ella es antiespañol. Eso es CFK cien por cien», dice Francisco Sánchez
En las antípodas ideológicas de las dos estaría aparentemente Cayetana Álvarez de Toledo, la portavoz parlamentaria del Partido Popular. Sin embargo, Francisco Sánchez, director del Instituto de Iberoamérica, considera que es Cayetana quien es peronista. «Tiene una visión maniquea. Todo aquel que no piense como ella es antiespañol. Eso es CFK al cien por cien. Se ha socializado en un contexto con una división profunda, peronistas, antiperonistas. No hay espacio de pluralidad».
CFK, única en su género
Cristina Fernández de Kirchner es un modelo muy argentino, si bien resulta más cercano a Podemos que otros en Latinoamérica. «CFK les queda más cerca, es de clase media, de gran urbe, está en contacto con procesos populares de revolución. Ahí se sienten más cómodos que con otros referencia en América», señala Szulman.
Sin embargo, cree este consultor de origen argentino que CFK «tiene un carisma muy particular». Está relacionado y favorecido con el personalismo en el liderazgo argentino, y con la personalidad arrolladora de CFK.
En Argentina hay ‘cristinistas’. CFK ha polarizado a medida que el mito va creciendo… Aquí me cuesta imaginarme un ‘irenismo'», dice Martin Szulman
«En Argentina hay cristinistas. CFK ha polarizado a medida que el mito va creciendo. Crece más con el gobierno de Macri, cuando el nivel de vida se deteriora. Aquí me cuesta imaginarme un irenismo. Primero, aún es joven, y sobre todo, veo el escenario español polarizado más por bloques y en ese bloque no domina Podemos ni Irene Montero», apunta Martin Szulman.
De esa liturgia cristinista escribe Norma Morandini en La mala bestia. «La confesión más transparente sobre la concepción totalitaria de poder confunde Estado con Gobierno. Cristina es Argentina».
En ese camino CFK tiene claro que lo único que importa es conservar el poder. «Monopolizar la construcción de esa propaganda-ideología a través de los medios de comunicación y con la juventud como destinataria», escribe la autora.
Esta concepción se traslada en una visión de los medios de comunicación como los culpables, si no comulgan con lo que defienden ellas. «No creen en la libertad de prensa y la sustituyen por propaganda», concluye Morandini.
CFK creó ese nuevo liderazgo. Primero su espejo era Evita, pero rompió el espejo para convertirse en CFK. Más allá de Evita y de Néstor. «Irene Montero está construyendo su liderazgo y su espacio. Tiene futuro en términos políticos y de recorrido. Es joven. CFK ya tiene asignado su lugar en la Historia. Genera amores y odios. Polariza. Irene aún no», remarca Szulman.
A la edad que tiene ahora Irene Montero, 32 años, CFK aún andaba de pleitos como abogada vinculada al sector inmobiliario en Santa Cruz, al igual que Néstor que fue quien dio los primeros pasos en la política local. Ahora las carreras políticas son supersónicas

 

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Por qué Irene Montero quiere ser como Cristina Fernández de Kirchner
De diferentes generaciones y latitudes, coinciden en su concepción del poder, el recurso a la polarización y en la imbricación de lo personal y lo público

Por qué Irene Montero quiere ser como Cristina Fernández de Kirchner


Publicado el 4 de julio de 2020 - 00: 06
ANA ALONSO [email protected] @alonsay

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«Quien inventó el espejo envenenó el alma humana». Fernando Pessoa reflejaba así cómo la imagen que vemos y a la que aspiramos nos delata. Irene Montero (Madrid, 1988), ministra de Igualdad en el gobierno de España, pareja de Pablo Iglesias, vicepresidente segundo y líder de Unidas Podemos, y Cristina Fernández de Kirchner (Tolosa, Argentina, 1953), ex presidenta argentina, viuda del presidente Néstor Kirchner, son dos líderes de distintas generaciones, pero con vocación de poder, elocuencia y que recurren a la estrategia de la polarización gracias a las grietas en sus sociedades. CFK ha llegado a lo más alto, y ahí quiere estar Irene Montero.
En una entrevista en Radio La Pizarra, del pasado 20 de abril, Irene Montero declaraba que «el ejemplo de Argentina nos demuestra que sí se pueden construir alternativas y formas de organización social que no dejen a nadie atrás». Habla de la Argentina que preside Alberto Fernández junto a la vicepresidenta, Cristina Fernández de Kirchner (CFK), desde las elecciones del 28 de octubre de 2019.

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Para Podemos Argentina es un ejemplo que parte de 2001, cuando al otro lado del Atlántico hacen frente a la crisis. En Argentina gritaron entonces: «Que se vayan todos». En España fue el 15-M, por los estertores de la crisis de 2008. El grito era: «No nos representan». De ahí al gobierno en un tiempo récord. Y Argentina como referente.
Irene Montero no oculta su admiración por CFK, como no lo hace su pareja, el vicepresidente segundo, Pablo Iglesias, quien contó como jefe de gabinete con Pablo Gentili, quien justo volvió con Alberto Fernández tras ganar las elecciones presidenciales el año pasado. Iglesias emuló un lema de la campaña de CFK en 2017 (Vuelve, decía) cuando se incorporó de la baja de paternidad en marzo de 2019.
Concepción del poder
La ministra española y la vicepresidenta argentina comparten una concepción del poder. «Es una idea plebiscitaria. Como la gente me votó, puedo hacer lo que quiera. No hablan de la ciudadanía, sino de la gente y la patria. Irene Montero no puede llevarla a fondo porque está en un contexto democrático, en Europa, y con instituciones que funcionan», afirma la periodista y ex senadora Norma Morandini.
Según Martin Szulman, consultor en Ideograma, hay similitud en la forma de construir el poder. «Montero viene de una izquierda que se transforma y deja de ser tradicional (Juventudes Comunistas) para contener un conjunto de demandas sociales dispersas. CFK viene del peronismo, uno de los populismos más clásicos de Latinoamérica».
También coinciden en que «el Estado lo resuelve todo, desprecian el mercado», según Morandini, y se apropian de una fractura, en el caso de España la generada por la guerra civil, en el argentino, por el peronismo («la grieta», en palabras de Lanata) para polarizar. O eres franquista o antifranquista: o eres peronista, o antiperonista.

Es el otro el que tiene la culpa. Y si no estás conmigo, si no eres feminista, según mis postulados, o de izquierdas, eres un fascista irredento. Si no eres peronista, eres antipatriota. Si no eres cristinista, actúas contra Argentina. «Suelen decir que si no los apoyas haces el juego a los neoliberales o a la extrema derecha… Y yo pregunto: ¿Cuándo vamos a hacer el juego a la democracia», apunta la ex senadora.
«Pero la generación de Irene Montero no conoció la dictadura. Son las primeras generaciones que viven en liberad y no honran ese privilegio. Me sorprende que la democracia no sea un valor para ellos», añade Morandini.
La polarización llega a Podemos a través de las lecturas de Ernesto Laclau. Hay que tener un enemigo para tener poder. «Al kirchnerismo le ha servido. Tuvieron la habilidad de tomar un tema sensible como los derechos humanos y se apropiaron de esa bandera. Nunca habían tenido que ver con los derechos humanos. Su defensa era universal. Pero los kirchneristas se apropian del mensaje y de sus portavoces, que se convierten en defensores a ultranza de los gobiernos kirchneristas», señala la autora de La mala bestia, que llegó a ser candidata a vicepresidente en 2011.
Dos hermanos de Norma Morandini, Néstor y Cristina, llamados como los Kirchner, fueron arrojados al mar en tiempos de la dictadura. Su madre, Rosa Huespe de Morandini, era una Madre de Pañuelo Blanco.
«Se ve, se siente» a la president/a
El feminismo para Irene Montero, ministra de Igualdad, es un eje sobre el que pivota su discurso. En el caso de CFK es algo más tangencial, pero en ciertos momentos recurre a la tarjeta feminista.
«Irene Montero pone desde el minuto cero el feminismo en la centralidad de su discurso. CFK es una dirigente de carrera y a ella ese discurso le llega más tarde. En campaña, en la noche electoral, cuando gana en 2007, le empezaron a cantar: ‘Se ve, se siente, Cristina presidente’ y ella corrigió a la militancia: ‘Presidenta, acostúmbrense'», rememora Szulman, sociólogo, formado en la Universidad de Buenos Aires.
Sin embargo, CFK no apoya el aborto, y nunca ha dado visibilidad a mujeres en su entorno.
Añade Szulman que también que coinciden en que son «dos mujeres en espacios bastante masculizados. El peronismo lo es, salvo Evita. Irene Montero como portavoz pero con mayoría de hombres».
Szulman advierte también una transformación estética en CFK, a partir de 2005, cuando rompe con una estética de los 90, y en el caso de Irene evolucionaría de la estética hippy a un acercamiento al canon más tradicional.

En las antípodas ideológicas de las dos estaría aparentemente Cayetana Álvarez de Toledo, la portavoz parlamentaria del Partido Popular. Sin embargo, Francisco Sánchez, director del Instituto de Iberoamérica, considera que es Cayetana quien es peronista. «Tiene una visión maniquea. Todo aquel que no piense como ella es antiespañol. Eso es CFK al cien por cien. Se ha socializado en un contexto con una división profunda, peronistas, antiperonistas. No hay espacio de pluralidad».
CFK, única en su género
Cristina Fernández de Kirchner es un modelo muy argentino, si bien resulta más cercano a Podemos que otros en Latinoamérica. «CFK les queda más cerca, es de clase media, de gran urbe, está en contacto con procesos populares de revolución. Ahí se sienten más cómodos que con otros referencia en América», señala Szulman.
Sin embargo, cree este consultor de origen argentino que CFK «tiene un carisma muy particular». Está relacionado y favorecido con el personalismo en el liderazgo argentino, y con la personalidad arrolladora de CFK.

«En Argentina hay cristinistas. CFK ha polarizado a medida que el mito va creciendo. Crece más con el gobierno de Macri, cuando el nivel de vida se deteriora. Aquí me cuesta imaginarme un irenismo. Primero, aún es joven, y sobre todo, veo el escenario español polarizado más por bloques y en ese bloque no domina Podemos ni Irene Montero», apunta Martin Szulman.
De esa liturgia cristinista escribe Norma Morandini en La mala bestia. «La confesión más transparente sobre la concepción totalitaria de poder confunde Estado con Gobierno. Cristina es Argentina».
En ese camino CFK tiene claro que lo único que importa es conservar el poder. «Monopolizar la construcción de esa propaganda-ideología a través de los medios de comunicación y con la juventud como destinataria», escribe la autora.
Esta concepción se traslada en una visión de los medios de comunicación como los culpables, si no comulgan con lo que defienden ellas. «No creen en la libertad de prensa y la sustituyen por propaganda», concluye Morandini.
CFK creó ese nuevo liderazgo. Primero su espejo era Evita, pero rompió el espejo para convertirse en CFK. Más allá de Evita y de Néstor. «Irene Montero está construyendo su liderazgo y su espacio. Tiene futuro en términos políticos y de recorrido. Es joven. CFK ya tiene asignado su lugar en la Historia. Genera amores y odios. Polariza. Irene aún no», remarca Szulman.
A la edad que tiene ahora Irene Montero, 32 años, CFK aún andaba de pleitos como abogada vinculada al sector inmobiliario en Santa Cruz, al igual que Néstor que fue quien dio los primeros pasos en la política local. Ahora las carreras políticas son supersónicas

ademas narco.................................. socia de Baltasar Garzon.......................... da cobijo al narco de Evo Morales............................
 
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Por qué Irene Montero quiere ser como Cristina Fernández de Kirchner
De diferentes generaciones y latitudes, coinciden en su concepción del poder, el recurso a la polarización y en la imbricación de lo personal y lo público

Por qué Irene Montero quiere ser como Cristina Fernández de Kirchner


Publicado el 4 de julio de 2020 - 00: 06
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«Quien inventó el espejo envenenó el alma humana». Fernando Pessoa reflejaba así cómo la imagen que vemos y a la que aspiramos nos delata. Irene Montero (Madrid, 1988), ministra de Igualdad en el gobierno de España, pareja de Pablo Iglesias, vicepresidente segundo y líder de Unidas Podemos, y Cristina Fernández de Kirchner (Tolosa, Argentina, 1953), ex presidenta argentina, viuda del presidente Néstor Kirchner, son dos líderes de distintas generaciones, pero con vocación de poder, elocuencia y que recurren a la estrategia de la polarización gracias a las grietas en sus sociedades. CFK ha llegado a lo más alto, y ahí quiere estar Irene Montero.
En una entrevista en Radio La Pizarra, del pasado 20 de abril, Irene Montero declaraba que «el ejemplo de Argentina nos demuestra que sí se pueden construir alternativas y formas de organización social que no dejen a nadie atrás». Habla de la Argentina que preside Alberto Fernández junto a la vicepresidenta, Cristina Fernández de Kirchner (CFK), desde las elecciones del 28 de octubre de 2019.

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Para Podemos Argentina es un ejemplo que parte de 2001, cuando al otro lado del Atlántico hacen frente a la crisis. En Argentina gritaron entonces: «Que se vayan todos». En España fue el 15-M, por los estertores de la crisis de 2008. El grito era: «No nos representan». De ahí al gobierno en un tiempo récord. Y Argentina como referente.
Irene Montero no oculta su admiración por CFK, como no lo hace su pareja, el vicepresidente segundo, Pablo Iglesias, quien contó como jefe de gabinete con Pablo Gentili, quien justo volvió con Alberto Fernández tras ganar las elecciones presidenciales el año pasado. Iglesias emuló un lema de la campaña de CFK en 2017 (Vuelve, decía) cuando se incorporó de la baja de paternidad en marzo de 2019.
Concepción del poder
La ministra española y la vicepresidenta argentina comparten una concepción del poder. «Es una idea plebiscitaria. Como la gente me votó, puedo hacer lo que quiera. No hablan de la ciudadanía, sino de la gente y la patria. Irene Montero no puede llevarla a fondo porque está en un contexto democrático, en Europa, y con instituciones que funcionan», afirma la periodista y ex senadora Norma Morandini.
Según Martin Szulman, consultor en Ideograma, hay similitud en la forma de construir el poder. «Montero viene de una izquierda que se transforma y deja de ser tradicional (Juventudes Comunistas) para contener un conjunto de demandas sociales dispersas. CFK viene del peronismo, uno de los populismos más clásicos de Latinoamérica».
También coinciden en que «el Estado lo resuelve todo, desprecian el mercado», según Morandini, y se apropian de una fractura, en el caso de España la generada por la guerra civil, en el argentino, por el peronismo («la grieta», en palabras de Lanata) para polarizar. O eres franquista o antifranquista: o eres peronista, o antiperonista.

Es el otro el que tiene la culpa. Y si no estás conmigo, si no eres feminista, según mis postulados, o de izquierdas, eres un fascista irredento. Si no eres peronista, eres antipatriota. Si no eres cristinista, actúas contra Argentina. «Suelen decir que si no los apoyas haces el juego a los neoliberales o a la extrema derecha… Y yo pregunto: ¿Cuándo vamos a hacer el juego a la democracia», apunta la ex senadora.
«Pero la generación de Irene Montero no conoció la dictadura. Son las primeras generaciones que viven en liberad y no honran ese privilegio. Me sorprende que la democracia no sea un valor para ellos», añade Morandini.
La polarización llega a Podemos a través de las lecturas de Ernesto Laclau. Hay que tener un enemigo para tener poder. «Al kirchnerismo le ha servido. Tuvieron la habilidad de tomar un tema sensible como los derechos humanos y se apropiaron de esa bandera. Nunca habían tenido que ver con los derechos humanos. Su defensa era universal. Pero los kirchneristas se apropian del mensaje y de sus portavoces, que se convierten en defensores a ultranza de los gobiernos kirchneristas», señala la autora de La mala bestia, que llegó a ser candidata a vicepresidente en 2011.
Dos hermanos de Norma Morandini, Néstor y Cristina, llamados como los Kirchner, fueron arrojados al mar en tiempos de la dictadura. Su madre, Rosa Huespe de Morandini, era una Madre de Pañuelo Blanco.
«Se ve, se siente» a la president/a
El feminismo para Irene Montero, ministra de Igualdad, es un eje sobre el que pivota su discurso. En el caso de CFK es algo más tangencial, pero en ciertos momentos recurre a la tarjeta feminista.
«Irene Montero pone desde el minuto cero el feminismo en la centralidad de su discurso. CFK es una dirigente de carrera y a ella ese discurso le llega más tarde. En campaña, en la noche electoral, cuando gana en 2007, le empezaron a cantar: ‘Se ve, se siente, Cristina presidente’ y ella corrigió a la militancia: ‘Presidenta, acostúmbrense'», rememora Szulman, sociólogo, formado en la Universidad de Buenos Aires.
Sin embargo, CFK no apoya el aborto, y nunca ha dado visibilidad a mujeres en su entorno.
Añade Szulman que también que coinciden en que son «dos mujeres en espacios bastante masculizados. El peronismo lo es, salvo Evita. Irene Montero como portavoz pero con mayoría de hombres».
Szulman advierte también una transformación estética en CFK, a partir de 2005, cuando rompe con una estética de los 90, y en el caso de Irene evolucionaría de la estética hippy a un acercamiento al canon más tradicional.

En las antípodas ideológicas de las dos estaría aparentemente Cayetana Álvarez de Toledo, la portavoz parlamentaria del Partido Popular. Sin embargo, Francisco Sánchez, director del Instituto de Iberoamérica, considera que es Cayetana quien es peronista. «Tiene una visión maniquea. Todo aquel que no piense como ella es antiespañol. Eso es CFK al cien por cien. Se ha socializado en un contexto con una división profunda, peronistas, antiperonistas. No hay espacio de pluralidad».
CFK, única en su género
Cristina Fernández de Kirchner es un modelo muy argentino, si bien resulta más cercano a Podemos que otros en Latinoamérica. «CFK les queda más cerca, es de clase media, de gran urbe, está en contacto con procesos populares de revolución. Ahí se sienten más cómodos que con otros referencia en América», señala Szulman.
Sin embargo, cree este consultor de origen argentino que CFK «tiene un carisma muy particular». Está relacionado y favorecido con el personalismo en el liderazgo argentino, y con la personalidad arrolladora de CFK.

«En Argentina hay cristinistas. CFK ha polarizado a medida que el mito va creciendo. Crece más con el gobierno de Macri, cuando el nivel de vida se deteriora. Aquí me cuesta imaginarme un irenismo. Primero, aún es joven, y sobre todo, veo el escenario español polarizado más por bloques y en ese bloque no domina Podemos ni Irene Montero», apunta Martin Szulman.
De esa liturgia cristinista escribe Norma Morandini en La mala bestia. «La confesión más transparente sobre la concepción totalitaria de poder confunde Estado con Gobierno. Cristina es Argentina».
En ese camino CFK tiene claro que lo único que importa es conservar el poder. «Monopolizar la construcción de esa propaganda-ideología a través de los medios de comunicación y con la juventud como destinataria», escribe la autora.
Esta concepción se traslada en una visión de los medios de comunicación como los culpables, si no comulgan con lo que defienden ellas. «No creen en la libertad de prensa y la sustituyen por propaganda», concluye Morandini.
CFK creó ese nuevo liderazgo. Primero su espejo era Evita, pero rompió el espejo para convertirse en CFK. Más allá de Evita y de Néstor. «Irene Montero está construyendo su liderazgo y su espacio. Tiene futuro en términos políticos y de recorrido. Es joven. CFK ya tiene asignado su lugar en la Historia. Genera amores y odios. Polariza. Irene aún no», remarca Szulman.
A la edad que tiene ahora Irene Montero, 32 años, CFK aún andaba de pleitos como abogada vinculada al sector inmobiliario en Santa Cruz, al igual que Néstor que fue quien dio los primeros pasos en la política local. Ahora las carreras políticas son supersónicas

Y yo que creo que en su cabeza no hay nada, solo ambición de gobernar y vivir como una millonaria, es que se ve su nivel cuando la pillan fuera de cámara y aun delante de ella es penosa verla cuando se le acaba el argumento que lleva prendido de alfileres, se queda en blanco totalmente, es una vergüenza para aquellas mujeres que han estudiado y se han preparado de verdad y no necesitan a su pareja para que las coloque en puestos para los que no están preparadas.
 

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Y yo que creo que en su cabeza no hay nada, solo ambición de gobernar y vivir como una millonaria, es que se ve su nivel cuando la pillan fuera de cámara y aun delante de ella es penosa verla cuando se le acaba el argumento que lleva prendido de alfileres, se queda en blanco totalmente, es una vergüenza para aquellas mujeres que han estudiado y se han preparado de verdad y no necesitan a su pareja para que las coloque en puestos para los que no están preparadas.
repuestas A CUALQUIER TEMA
  1. "todo el mundo sabe"
  2. " tu has dicho"
  3. "los desfavorecidos, impuestos, justicia, economía y política social, solo sera con perspectiva de genero y feminismo"
  4. "no he dicho eso"
  5. "las cloacas, golpe de estado, Okdiario, Inda, Villarejo, la prensa mediatica,"
 

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