Investidura de Pedro Sánchez.

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De verdad, yo no sé cómo aguantáis a ciertos foreros. Se puede discrepar educadamente, pero cuando te insultan (y no, no me refiero a que te llamen imbécil o tonto, así a las claras, sus insultos son más sibilinos) o cuando se arrogan la exclusividad de la inteligencia y del sentido común... pues, ¿qué quieres que te diga? Cuando llegas a una edad te entran ganas de mandar a gente así a la mierda. No respetan nada. Su estulticia les lleva a partirse hasta cuando haces alguna alusión personal, hasta cuando no estás dando ninguna opinión. Se creen superiores.
Y aquí, de lecciones, las justas.

y habló la "educada" jajajajaja
 
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Venga Pedro pacta de una vez con el partido podrido y deja ya de menear la perdiz, que ya te vale.
Si has pactado con su marca blanca del IBEX, por qué tantos remilgos ? Ya no engañas a nadie, deja ya de perder el tiempo.
 
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Lecciones las justas, efectivamente. Y de según quien, ninguna en absoluto

Sobre todo de quien no puede darlas porque insulta a mansalva, cree (erradamente) que tiene el derecho de ir repartiendo carnets de demócrata y piensa que está en posesión del metro de platino iridiado de la ética, desde el sectarismo izquierdoso mas rancio.


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¿Por qué el pacto del continuismo?
Catedrática de Lengua Española

María Dolores Amorós

07 de Marzo de 2016 (12:19 h.)

Desde casi el principio, tras el 20D, Pablo Iglesias se ofreció al líder socialista para hablar y conseguir formar un gobierno de progreso.

Desde casi el principio, tras el 20D, y especialmente cuando Mariano Rajoy declinó ante el Jefe del Estado la invitación de intentar formar Gobierno y Pedro Sánchez cogió el testigo, Pablo Iglesias se ofreció al líder socialista para hablar y conseguir formar un gobierno de progreso. Sánchez fue evitando las conversaciones, aunque decía lo contrario ante la opinión pública, y, mientras, forjaba una extraña relación con un partido que, en teoría al menos, se halla en las antípodas de lo que consideramos que es o debe ser un partido socialista.

Si supimos la verdad fue por las declaraciones del líder de Podemos. No había manera de poder ponerse en contacto con Sánchez para hablar de un inminente futuro político.

Fue entonces cuando Iglesias, en su conversación con Felipe VI, le manifestó a este su deseo de formar un gobierno de coalición con el PSOE. De inmediato, en rueda de prensa, informó públicamente de lo hablado con el rey. Esa fue la manera de ver si lograba, de una vez por todas, una reunión formal con Sánchez. El resultado fue que el PSOE en tromba salió indignado contra Iglesias. Les había indicado, incluso, los ministerios que exigía. Y ahí comenzaron las conversaciones. Alberto Garzón propició para forzar un diálogo a cuatro: PSOE, Podemos, IU-UP y Compromís.

Conversaciones nada entusiastas por parte del PSOE, el cual estaba manteniendo con fervor un apasionado idilio con Rivera y sus Ciudadanos. Cuando las capitulaciones matrimoniales entre PSOE y Ciudadanos se hicieron públicas, los partidos de izquierda no tuvieron más remedio que levantarse de una falsa mesa en la que solo se habían producido unas falsas entrevistas con el grupo negociador socialista.

Vino el día de la puesta en escena, con todo lujo de detalles, de la investidura de Pedro Sánchez como futuro presidente del Gobierno. El resultado de la votación positiva fue el número de votos que suman PSOE y Ciudadanos, 130 (90 PSOE más 40 Ciudadanos) y la abstención de Coalición Canaria. El resto, hasta 350 diputados, votaron no.

De lo que sucedió en el Parlamento mucho y variado se ha escrito, según el tipo de medios, su independencia o su sometimiento al pesebre no solo político sino del IBEX, principalmente.

La segunda votación a la que el líder del PSOE se sometió solicitando la aprobación a su investidura tuvo un resultado semejante, con tan solo la variación del voto favorable de Coalición Canaria. Por lo tanto, 131 síes.

Nunca había sucedido algo igual en los años de democracia tras la muerte del dictador fascista.

La situación ahora es qué va a suceder. En principio, estamos a la espera, hasta primeros de mayo, para ver si hay posibilidad de nuevos acuerdos que permitan formar gobierno y no tener que ir a nuevas elecciones.

Lo desconcertante, desde mi punto de vista, es el enrocamiento del PSOE en continuar con Ciudadanos, ahora ya como hermanos siameses, para estar juntos ante cualquier posibilidad de nuevas negociaciones. Nuevamente Alberto Garzón, por la parte de los partidos de izquierda, ha tomado la iniciativa de sentarse a dialogar a cuatro, exactamente los mismos cuatro de la vez anterior.

Pero en el PSOE, hable quien hable, Pedro Sánchez, César Luena, Antonio Hernando, Rafael Simancas... sigue insistiendo en lo mismo. La misma cantinela, una y otra vez, en que un pacto de izquierda no da la suma necesaria para la investidura. Defendiendo sin embargo su íntima alianza con C's, cuya suma solo da 130 votos. Y eso que Rivera ha sido claro en su intención de conseguir, por todos los medios posibles, el apoyo o la abstención del PP sin Rajoy. Y es que los ascos a Podemos han venido, desde el principio, por la finalidad de un pacto de derechas. No podía ser con PP, pues había que conseguirlo con Ciudadanos cuya política económica es la misma que la llevada a cabo por el PP. Esa ha sido y es su intención, la del PSOE: una Gran Coalición "si el país lo necesita", tan defendida por un Felipe González virado absolutamente hacia la derecha y con un enconamiento en principio no comprensible contra Podemos.

Ya desde el principio, y tras quitarse de encima el marxismo en el Congreso de Suresnes, 1974, Felipe González, ya dueño del PSOE, mostró su simpatía por un "régimen de libertades al modelo europeo-occidental". Felipe despreció siempre el comunismo y las relaciones con IU nunca fueron -y no lo son- buenas. Casi diría que los ataques a esta formación política de izquierda han sido más duros que al PP, el partido de la alternancia en el poder.

Se ha demostrado por varios mediadores, entre ellos Mónica Oltra, que es posible un “pacto a la valenciana”, con la mayoría simple de 167 votos de PSOE, Podemos, Compromís, IU-UP y PNV, a los que se podrían sumar las abstenciones del resto, ERC, DiL, EAJ.

Pero la intransigencia del PSOE y su extraño maridaje con Ciudadanos es algo muy extraño. Hay un empecinamiento que encierra algo que en estos momentos se nos escapa.

A la vez, el PSOE procura echar las culpas de unas posibles nuevas elecciones a Podemos. Pero esto último solo lo puede creer la gente mal intencionada o aquella, poseída por la ignorancia, que solo sabe y acepta lo que la propaganda en que se han convertido algunos medios de la servidumbre le sirven como pienso.

Por lo tanto, ante la negativa de la izquierda de encamarse con Ciudadanos, el panorama político español se nos manifiesta, en estos instantes, de la siguiente manera: por un lado, la Izquierda de este país (Podemos, IU-UP y Compromís), por fin, está unida y así debe mantenerse sin claudicar ante los falsos cantos de sirenas. Ciudadanos se ha expresado claramente como un partido al servicio del poder, y se ofrece, sin pudor alguno, al mejor postor. Y el PSOE, con las garras de Felipe González tirando por un lado, y las de Susana, por otro, no sabemos qué lugar ocupa, pero nada halagüeño parece ser que le espera a Pedro Sánchez.

Es usted, Pedro Sánchez, el responsable de lo que vaya a suceder en el devenir político de España. No le eche la culpa a nadie más. Ha jugado mal, y en política, estos asuntos pasan factura.

http://www.nuevatribuna.es/opinion/maria-dolores-amoros/pacto-continuismo/20160307121324126165.HTML

Según he oído a tertulianos es muy posible que no sea Sánchez quien quiera estar con Rivera en cualquier reunión como si fueran hermanos siameses, sino que es propio Rivera quien no se fía de Pedro Sánchez, e insiste en acompañar a éste a todas las reuniones que se puedan celebrar entre PS con los partidos de izquierda.
 
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Hay en infolibre un artículo del Gran Wioming que me parece muy interesante. Si alguien lo quiere traer... yo no sé.(n)(n)
 
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Venga Pedro pacta de una vez con el partido podrido y deja ya de menear la perdiz, que ya te vale.
Si has pactado con su marca blanca del IBEX, por qué tantos remilgos ? Ya no engañas a nadie, deja ya de perder el tiempo.
Previamente tiene que hacer el paripe,pobrecito Pedro con lo bueno que es y no le apoya Podemos...Claro así no tiene más remedio que pactar con la derechona :ROFLMAO::ROFLMAO::ROFLMAO:.No solo los barones no quieren un cambio hacía una justicia social que demandan los ciudadanos,él mismo no cree y nunca ha creido en ese cambio,lo demás son patrañas.
 
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Un artículo del Gran Wyoming en infolibre.


Es muy bueno. Gracias por recomendarlo.

Romeo y Julieta
El Gran Wyoming

Actualizada 07/03/2016 a las 20:35


Como soy observador me he dado cuenta de algo en lo que nadie se ha fijado: El pacto entre PSOE y Ciudadanos no ha gustado a ninguna fuerza del Congreso.

El pacto que nació con la voluntad de unir ha suscitado el mayor rechazo posible.

¿Autocrítica? Ni de coña: reafirmación. Como el toro, se crecen ante el castigo. Es la ventaja que tiene ser demócrata, liberal, de izquierdas, progresista, renovador, de derechas y estar por el cambio, que a tus líneas rojas las llaman “condiciones”, y a tus imposiciones “mano tendida”.


El rechazo, como digo, ha sido general. Han recibido la negativa del sesenta y tres por ciento de la cámara, cosa que no parece preocupar a propios ni a algunos extraños que ven en esta alianza la posibilidad de la continuidad del proyecto anterior.

Paradójicamente, los únicos que se manifiestan encantados y sonrientes, confiados en su futuro, son los actores que unen los nombres de sus partidos con una conjunción copulativa. Precioso adjetivo que define la intención de los contrayentes. Falta por ver si lo que deberían hacer entre ellos en la noche de la consumación se lo van a hacer a los demás y acaben dándonos sin consentimiento.

Como nuevos “travoltas” de la política, estos candidatos exponen su poderío desde la arrogancia de sus chasis apolíneos con la seguridad de un playboy de discoteca entrando a las chicas con la convicción de que su propuesta es irrechazable: Soy guapo, joven y me apoyan los del dinero, ¿te subes a mi coche?

Claro que si la cosa no te pone cachondo, el personaje se sumerge en el lodo del patetismo. No le faltará con quién comerse roscas y podrá llegar a pegar el soñado braguetazo para el que nació, para el que se programó, para el que dedicó sus horas de moldeado abdominal, pero no podrá escapar al implacable juicio de la realidad: es un capullo.

Y todavía, capullo en puño, algunos reivindican la herencia de sus antepasados. Pago una cuota y heredo los años de lucha y cárcel de los que me precedieron defendiendo estas siglas. Qué fácil se hereda el sufrimiento y el sacrificio de los que dedicaron su vida a la conquista de derechos fundamentales, pero qué difícil es recoger el testigo de la ética, el coraje y la honradez de aquellos hombres que hoy sentirían nauseas al comprobar el entreguismo y vasallaje al poder de este invento del mestizaje político. Dejémosles descansar en paz ajenos al sufrimiento de ver cómo sus herederos convierten aquel sacrifico en un capricho gratuito, inútil, estéril.

Volviendo al turrón, decía que han conseguido ponerse en su contra a todo el arco parlamentario: la derecha histórica, los nacionalistas de derechas, los nacionalistas de izquierdas, los independentistas, la izquierda, la otra izquierda, la de más allá. Pero no parpadean. Siguen ufanos, de la mano, semilevitando en su condición de enajenación enamoradiza creyendo haber descubierto la cuadratura del círculo.

Sin duda deben estar en posesión de una “gran verdad” que los demás ignoramos. Deben ser potadores de unos valores que a nosotros se nos escapan, y que ellos mismos son incapaces de explicar salvo con tópicos y coartadas de nula calidad política, teniendo que recurrir al anuncio del fin de las ideologías, a la gestación de un ente mestizo producto de ese amor que llevará el carácter de apolítico en los genes, como aquellos ciudadanos que defendían lo indefendible en la época de la dictadura. “Soy apolítico”, decían para justificar su pasividad ante el atropello.

A pesar de todo, se niegan a apartarse del camino trazado (¿por quién?).

De sus respectivas bases no ha salido la idea, de sus programas tampoco, no se vislumbraba ni como posibilidad remota en sus promesas electorales. Tan sólo los ancestros, los barones, proponían extraños matrimonios de conveniencia contra natura que causaban hilaridad por lo extravagantes, por lo impresentables.

La mayoría de los españoles, la noche del recuento sumaban escaños del PP y Ciudadanos por un lado, y de PSOE, Podemos e IU y otros por otro, tanto en las Generales como en las Autonómicas y Municipales. Enfocaba el votante en su ingenuidad los pactos en ese sentido guiado por las promesas de los líderes de las diferentes formaciones. Creyó. Todavía confiaba en un sistema que ofrece la posibilidad del cambio desde la urnas, en la capacidad transformadora de la sociedad a través del voto. ¿Qué ha pasado?

Nunca hubo por parte del electorado reproches en el sentido de un pacto de las fuerzas llamadas de izquierdas.

Esto ya no es así, ¿de dónde sale esta unión indivisible, incuestionable, redentora, visionaria y salvadora? ¿Estaremos equivocados y no son los poderes económicos sino el amor el que sella esta alianza?

De no ser porque los poderes fácticos están encantados y rezando en sus retiros espirituales para que no se rompa esta unión, frágil en su esencia, ridícula en su exposición e indefendible en su fondo, todos los medios que poseen (la inmensa mayoría) la habrían calificado como lo que es: un gran disparate. Una gran estafa.

Insisto una vez más en que el silencio de los dioses sólo puede interpretarse de una manera: No delatar, no interferir, no desenmascarar. Queremos saber qué opinan porque son implacables en su mandato y de una crueldad extrema en sus planteamientos, que pueden resumirse en un solo dogma: “La pobreza genera riqueza”.

Ya sabemos qué opinan los que mandan de un posible pacto de izquierdas, pero nos ocultan qué les parece este otro nacido en la clandestinidad mientras se toreaba sin la más elemental consideración, con el mayor de los desprecios, a las otras fuerzas que ofrecían la presidencia a Sánchez. Nos gustaría una declaración contundente de los poderes fácticos, como las que hacen contra la izquierda, porque iluminaría el camino a seguir y definiría las intenciones reales de esta cohabitación que se presenta como indisoluble.

Los contrayentes hablaron de valentía, de audacia para presentar este plan en las Cortes. Bueno, otros hablaríamos de osadía, porque hay que tener jeta para llegar al hemiciclo como lo hicieron estos actores, sin apoyos, sin discurso y vendiendo a los presentes que no solo quedan abolidas las dos Españas, sino que vuelven a ser Una, como en los buenos tiempos.

Por ponerle un pero a esta unión, cabría decir que no es original.

Susana Díaz fue la primera en descubrir el secreto de la inmortalidad al pactar con la derecha en Andalucía para perpetuarse en el poder y demostrar a la burguesía de su tierra que ellos no son el peligro ni el enemigo. Que no hace falta votar al PP para que las desigualdades de su tierra se perpetúen y que si alguien podía frenar a las fuerzas emergentes que vienen reclamando derechos reflejados en la Constitución, incuestionable, pero pisoteable, esa era ella. El secreto no es tal, es sólo cuestión de escrúpulos: si me invento un partido que aglutine a la izquierda y a la derecha, y hago de la defensa de la unidad de España una herramienta para justificar la inmovilidad y cimentar las bases del nacional liberalismo, los poderes fácticos me elegirán fallera mayor. Y así es.

No asistimos al fin de las ideologías, sino al intento, una vez más, de imponer de manera irreversible la de siempre, la que ha mandado en España durante siglos y sofocó, por las buenas o por las malas, cualquier intento de cambio.

Montescos y Capuletos no asisten hoy al entierro de sus respectivos retoños sino a su enlace matrimonial. Los padres de las respectivas criaturas, es decir, los ciudadanos que votaron a los contrayentes, se frotan perplejos los ojos mientras los padrinos aplauden la unión, pagan el convite, el viaje de bodas y el hotel con puerta giratoria donde van a pasar la noche, mientras comprueban que los réditos de la unión no caben en la pantalla de la calculadora.

Un final más romántico, sin víctimas dirán algunos, ignorando que en el otro extremo de la ciudad se está llevando a cabo un sepelio. Entierran, teniendo como fondo las explosiones de los fuegos de artificio de la boda, la dignidad, la palabra y la razón de existir de un partido que un día luchó por los desfavorecidos, por los trabajadores de este país contra la oligarquía que los explotaba.

Se estará a favor o en contra del contenido de este artículo, pero me ha quedado precioso.

Me falta, eso sí, que los medios de comunicación en masa proclamen, como en su caso, la belleza inconmensurable que encierran estas líneas. Es lo que tiene vivir al otro lado de la valla del jardín.

Sí, es lo que parece, me corroe la envidia. A ellos les sale todo bien.

¿Y si hubiera la oportunidad de poner a cada uno su sitio?

http://www.infolibre.es/noticias/opinion/2016/03/08/romeo_julieta_46095_1023.HTML

 
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