Hoteles , Turismo, Recomendaciones, Experiencias, Consejos de Viajeros. (1 Viewer)


B

Borsalino

Guest
DESTINOS DE PROXIMIDAD

5 pequeños pueblos de los que quizás nunca hayas oído hablar, perfectos para el verano

Localidades con menos de 500 habitantes que invitan a descansar




Escapar, huir de las cuatro paredes, escuchar el sonido del viento, caminar sin apenas ver un alma… a veces lo que más nos apetece es poder disfrutar en calma de nuestro tiempo libre. Para esos momentos no hay nada mejor que un pueblo, sin lugar a dudas, lugares únicos en los que pasar unos días, sobre todo, si no son un destino habitual para los viajeros.

Aquí os dejamos cinco localidades de las que quizás no hayáis oído hablar, pero que tienen algunas cosas en común: pocos habitantes y mucho sosiego, que no es lo mismo que aburrimiento. Nos invitan a leer, ir a la piscina o a planear excursiones por los alrededores para descubrir otras villas o disfrutar de la naturaleza, y en todas hay algún tipo de alojamiento en el que pernoctar plácidamente.

Villamiel, Cáceres

Villamiel, Cáceres
Villamiel, Cáceres (Fotoeventis / Getty Images/iStockphoto)
Villamiel es la localidad más alta de Sierra de Gata, en Cáceres, una de las comarcas más verdes de toda Extremadura, está cerca del límite con Castilla y León y de la frontera con Portugal. Aquí el aire es puro y fresco e invita a dar un paseo por sus calles limpias y tranquilas. Destacamos su plaza Mayor y las ermitas de La Piedad y La Soledad. Otros lugares importantes de son el palacio del Deán (siglo XVII) y la parroquia de Santa María Magdalena (siglo XVI), en sus muros se pueden leer curiosas inscripciones de los canteros que no harán reflexionar a algunos sobre la vida y la muerte. Su pedanía, Trevejo, fue fortaleza musulmana en el siglo XIII, y se pueden visitar las ruinas del castillo y el templo de San Juan Bautista, del siglo XVI.

Posee varios establecimientos en los que probar un buen chuletón, un buen sitio además para conectar con los lugareños e iniciar una conversación animada. Ttambién hay una boiga (bodega) donde hacen vino de pitarra. Pero los que prefieran una buena caminata pueden seguir la calzada medieval, o realizar el camino de la Dehesa o ir hasta Trevejo, no faltan opciones en los alrededores.

Burgui, Navarra

Burgui, Navarra
Burgui, Navarra (MonikM / Getty Images/iStockphoto)
Este pueblo de casonas de piedra con tejados de pizarra inclinados, donde sobresale las chimeneas tan necesarias en invierno, es la puerta de entrada al maravilloso valle del Roncal. El caserío de Burgui se encuentra a orillas del río Esca, lo que proporciona casi siempre esa imagen verde de postal. En otros tiempos tuvo un castillo en lo alto de la cima donde hoy se asienta la elegante ermita de la Virgen del Castillo, además, todavía subsisten en su término restos del monasterio benedictino de Urdaspal del s. IX.

Pero si algo destaca es su puente de piedra medieval que hay que atravesar para entrar al caso histórico lleno de callejuelas empedradas. Todavía conserva sus cuatro arcos originales, su viejo peralte y sus tajamares para rasgar las aguas del río. Desde este punto se puede realizar el llamado paseo de los Oficios que transcurre por varios reconstrucciones de elementos etnográficos, como una almadía (balsas de madera tradicionales), una carbonera, un horno de leña, una nevera y una calera.

Y p ara los amantes de la naturaleza también hay opciones, a pocos kilómetros del propio casco urbano, nos encontramos con un profundo cañón de roca caliza excavado por las aguas del río Esca, se trata de la foz de Burgui. También podemos recorrer los caminos para llegar al bonito abetal de Basari.

Gósol, Lleida

Gósol, Lleida
Gósol, Lleida (De I, Pere prlpz vía Wikimedia Commons)
Aunque Gósol es un municipio de la comarca del Berguedà, pertenece a la provincia de Lleida, y se encuentra dentro del parque natural del Cadí-Moixeró. El paisaje natural es de escándalo pues a 1.400 m de altitud está rodeado por la Sierra del Cadí, y es la puerta de entrada a la montaña del Pedraforca. Aquí podemos encontramos con bosques de pino negro, pino silvestre, abetos y robles que conforman un maravilloso vergel de frescor. Escalada, ciclismo, senderismo, barranquismo, … el turismo de aventura es uno de sus mayores atractivos, pero sin masificar.

Un lugar tranquilo de casas con tejados rojos y muros de piedra que enamoró al mismísimo Picasso, aquí pasó una larga temporada, y prueba de ello es el Centre Picasso donde se pueden ver algunas de las obras realizadas por el artista durante su estancia en la población.

Situado en la cima se ubica el castillo del siglo XI, refugio de los cátaros. De toda la fortaleza sólo queda la parte de las murallas, y algunas ruinas de la antigua población, casas y la iglesia de Santa María del Castillo con algunos muros románicos y la torre de un campanario. No es necesario que haga frío para disfrutar de este bello lugar.

Caravia, Asturias

Caravia, Asturias
Caravia, Asturias (Google Maps)
Entre Ribadesella y Colunga se encuentra Caravia. Se trata de un pequeño concejo asturiano con vistas al mar Cantábrico. En su suave costa hay hermosas y tranquilas playas de arena fina, como la de la Espasa o al del Arenal del Morris, que además muestran un paisaje impresionante entre montañas y prados verdes, un contraste fascinante donde se puede practicar submarinismo, surf, pesca y, por supuesto, el baño.

Está formado por dos parroquias: Caravia Alta y Caravia Baja. Lugares tranquilos en los que se imponen largas caminatas con el mar y la Sierra del Sueve de fondo. Se recomienda un paseo hasta el mirador del Fitu, pues ofrece una vista panorámica de 360º.

Y de su pasado quedan algunos vestigios importantes como el Picu´l Castru o castro de Caravia, de los siglos IV o III a.C. Este Castro prerromano, que se halla cercano a Prado, tenía un recinto ovalado rodeado por una muralla donde podrían haber vivido hasta 240 personas.

Para los que les gusta la playa pero sin agobios.

Villel, Teruel

Villel, Teruel
Villel, Teruel (Hondonera vía Wikimedia Commons)
A la derecha del río Túria, en la provincia de Teruel, se encuentra el pueblo de Villel. En su entorno hay numerosas fuentes, manantiales y barrancos que aportan a este municipio aguas salvajes que, con el paso del tiempo, han modelado su actual paisaje. Hay rutas senderistas en las que ver impresionantes rocas como las del barranco del Tranco, o manantiales como el de Chartera, en este caso son aguas cálidas, o los restos de las trincheras de la Guerra Civil en el Alto de Valdaños, entre muchas otras.

Y en la población podemos ver un castillo templario restaurado, situado estratégicamente sobre una roca con una caída con respecto al nivel del río de unos 65 metros, donde destaca la torre del homenaje. Se dice que fue ocupado por El Cid camino de Valencia. A sus pies queda la iglesia de Las Nieves construida en piedra de sillería, que data del siglo XVIII. Y a unos dos kilómetros se encuentra el santuario de nuestra Señora de la Fuensanta, que data de 1561.

Pero lo mejor de Villel es que se encuentra a tan solo 16 km de Teruel.

Reportaje al completo, incluyendo vídeo al inicio, gracias:

 
B

Borsalino

Guest
1594371228025.png

Las mejores playas nudistas de España

Las 8 mejores playas nudistas de España
En España hay muchos que prefieren las playas nudistas a la hora de hacer planes en verano.


10 julio, 2020 10:03


En España las playas son uno de los mayores atractivos para el turismo durante el verano. Son muchas las variedades de playas que podemos encontrar, entre las más masificadas por estar en grandes ciudades como pequeñas calas naturales apartadas en mitad de la naturaleza. También podemos encontrar muchas playas a las que ir con perros. De entre todos los tipos de playas, los hay que prefieren las nudistas. Aquí te contamos cuáles son las mejores playas en las que poder prescindir del bañador.

1. Torimbia (Llanes, Asturias)

Una de las mejores playas nudistas es la playa de Torimbia, conocida generalmente como Torimbia, está situada en la localidad de Niembro, a 9,7 km de Llanes. Esta se trata sin duda de una de las playas más espectaculares de España, y tiene 500 metros de longitud por 100 metros de anchura. Tal es su belleza que se encuentra dentro del «Paisaje protegido de la costa oriental». Normalmente esta playa no se encuentra muy masificada y para acceder a ella: desde el pueblo de Niembro, la playa de Torimbia se encuentra a la izquierda y la playa de Toranda a la derecha.




Playa de Torimbia

Playa de Torimbia


2. Playa de Oyambre (San Vicente de la Barquera, Cantabria)
El Cabo de Oyambre es una extensión de tierra saliente hacia el mar Cantábrico que se encuentra situada entre los municipios de San Vicente de la Barquera y Comillas, al oeste de Cantabria. En esta zona encontramos la Playa de Oyambre: tiene dos kilómetros de extensión aproximadamente y se caracteriza por sus aguas color esmeralda, así como por una arena fina y dorada. No solo se trata de una de las playas mejor conservadas, sino que es una de las mejores playas nudistas de España.

Cabo de Oyambre

Cabo de Oyambre

3. Gorrondatxe (Vizcaya)


La playa de Azkorri o Gorrondatxe se encuentra ubicada en el municipio vizcaíno de Guecho, que dista a tan solo 12 km de Bilbao, en el País Vasco. Esta playa es la cuarta de este municipio, y probablemente la menos accesible, pero la más limpia. Su naturaleza es excepcional, puesto que se encuentra rodeada de abruptos acantilados y hermosas dunas. En cuanto a las características, la arena es fina y oscura. Y además, es una playa en la que poder disfrutar de la libertad de que no llevar bañador.

Playa de Gorrondatxe (Vizcaya)

Playa de Gorrondatxe (Vizcaya)

4. Figueiras (Islas Cíes, Pontevedra)


En Galicia también están las mejores playas nudistas. Concretamente, la Playa Figueiras es la playa nudista que poseen las Islas Cíes, en la provincia de Pontevedra, Galicia. Las aguas de esta playas son turquesa, están limpias de algas y libres de contaminación. Su arena es fina y el entorno es salvaje. Además, el tamaño del espacio es ideal: el arenal mide unos trescientos metros de largo por treinta de ancho, es decir, no es ni muy pequeña ni demasiado grande, y por lo tanto, no suele estar muy masificada.

Praia de Figueiras

Praia de Figueiras

5. Es Trucadors (Formentera)

Es Trucadors es una pequeña península que se encuentra al norte de la isla española de Formentera. Como curiosidad en torno a esta playa, también es conocida como Pas de n’Adolf, puesto que la embarcación Adolf naufragó en estas agua hace más de un siglo. Merece la pena y mucho hacer un viaje a esta isla para disfrutar de los colores azul intenso de las aguas de esta playa sobre una fina arena blanca. El acceso a esta playa no es sencillo, puesto que hay que hacerlo a pie desde el aparcamiento de la vecina playa de Ses Illetes.

Platja de Es Trucadors

Platja de Es Trucadors

6. Cala de Cantalars (Alicante)

La Cala de Cantalars es otra de las mejores playas nudistas y en este caso se encuentra en Alicante, más exactamente en el Cabo de las Huertas. Se trata de un espacio natural ideal y su formación combina la arena con las rocas. De la misma forma, es un buen lugar en el que realizar deportes como el buceo.

Cala de Cantalar

Cala de Cantalar


7. Cala de la Granatilla (Almería)

En el sur de España siempre resulta de gran atractivo hacer una ruta por las mejores playas. Y además, hay opciones para aquellos que quieren un estilo naturista, caso de esta cala llamada "de la Granatilla", en la localidad almeriense de Mojácar, en Almería. Esta cala posee una alternancia de roca volcánica y arena. Es muy importante tener en cuenta que esta playa no dispone de equipamiento puesto que se busca ser fieles y respetuosos con su belleza natural y paisajística. Y de la misma manera, no está permitido encender fuegos ni llevar animales.



Cala de Mojácar

Cala de Mojácar


8. Maspalomas (Gran Canaria)

La playa de Maspalomas se encuentra en la localidad turística homónima, situada al sur de Gran Canaria. Esta playa es célebre por estar protegida por un enorme campo de dunas y por su antiguo faro, que ha sido testigo de miles de días desde su construcción. Al encontrarse cerca de la zona urbana, esta playa ofrece paseos, compras y restaurantes. De la misma forma, tiene tramos más solitarios en los que disfrutar de una forma más íntima.



Playas de Maspalomas

Playas de Maspalomas

 
B

Borsalino

Guest
TURISMO DE PROXIMIDAD

Girona, un destino turístico de referencia

El patrimonio histórico, una gran oferta cultural y los itinerarios deportivos y de naturaleza se cuentan entre los muchos atractivos de la capital


1594799046775.png
El barrio Viejo de Girona (Ajuntament de Girona. CRDI / Ajuntament de Girona. CRDI)


REDACCIÓN, GIRONA
15/07/2020 08:00


La demarcación de Girona cuenta con algunos de los grandes atractivos turísticos, culturales y naturales del país: de la Costa Brava al Pirineo, la oferta de naturaleza, deporte, patrimonio y cultura es prácticamente infinita. Y en los últimos años, la capital de la demarcación, la propia ciudad de Girona, se ha ganado un sitio relevante como destino de proximidad.
Su variada oferta de alojamiento de calidad, que ofrece hoteles de diferentes categorías, apartamentos turísticos o Bed Breakfast; y la presencia del AVE, que ha mejorado las conexiones de la ciudad con Barcelona, Madrid y el aeropuerto Girona Costa Brava, han hecho que para muchos visitantes, Girona sea el “campo base” perfecto. La ciudad es hoy un punto de partida ideal para recorrer los principales puntos de interés de la provincia.
El claustro del Monasterio de Sant Pere de Galligans

El claustro del Monasterio de Sant Pere de Galligans (Ajuntament de Girona. CRDI / Ajuntament de Girona. CRDI)
Pero lo que mejor explica el éxito de Girona son sus numerosos atractivos. A su encanto propio, su tamaño accesible, su entorno urbano tranquilo y agradable, y su riqueza patrimonial y gastronómica, se le suma la ubicación privilegiada de Girona, que permite al visitante situarse en media hora en la playa o en la montaña.
Siendo una ciudad joven y dinámica, Girona destaca por su patrimonio histórico, pero también por su rica oferta cultural y su oferta de alto nivel y calidad en sectores como la gastronomía, la naturaleza o el deporte, que sin duda han servido para consolidar esta encantadora ciudad como un destino turístico de referencia y que son un auténtico aliciente para muchos visitantes.
Entre los puntos de interés de Girona destaca su emblemático Barrio Viejo, a través del cual nos adentramos en un viaje en el tiempo de más de 2.000 años. La Catedral, los Baños Árabes, la Basílica de Sant Feliu, el Monasterio de Sant Pere de Galligants, la Muralla y el B arrio Judío, son paradas obligatorias en esta itinerario por la historia.
El Museo del Cine

El Museo del Cine (Ajuntament de Girona. CRDI / Ajuntament de Girona. CRDI)
Este viaje puede completarse con una visita a alguno de los grandes museos que hay en la ciudad, y que han vuelto a reabrir sus puertas con todas las medidas necesarias de seguridad e higiene. Los museos de Girona nos invitan a redescubrir la historia y el arte desde la antigüedad hasta nuestros días: el Museo de Historia de los Judíos , el Museo del Cine, el Museo de Historia de Girona, la Casa-Museo Rafael Masó, el Museo de Arqueología que se encuentra en el antiguo monasterio románico de Sant de Galligants, el Museo de Arte de Girona y el Museo -tesoro de la Catedral configuran la oferta museística de la ciudad.
Entre visita y visita, serán parada obligatoria los comercios familiares, emblemáticos y singulares, así como tiendas creativas que se hallan en su centro histórico. Y para reponerse tras las visitas, Girona cuenta con una gran oferta de restaurantes de kilómetro 0 o establecimientos en los que descubrir y dejarse seducir por la gastronomía local. Con varias estrellas Michelin y los Hermanos Roca como grandes referentes gastronómicos, la ciudad es un destino recurrente para los amantes del buen comer.
Un ciclista en los alrededores de la ciudad

Un ciclista en los alrededores de la ciudad (Ajuntament de Girona. CRDI / Ajuntament de Girona. CRDI)
Si preferimos el deporte y la naturaleza, la excelente red de rutas ciclistas hacen de Girona un destino referente a nivel internacional.

Actividades adaptadas para disfrutar este verano

Este verano singular, en Girona van a seguir ofreciendo actividades de ocio y cultura adaptadas a la nueva realidad sanitaria. La ciudad no quiere renunciar a su dinamismo y ha organizado un programa lleno de propuestas variadas, con los que vivir Girona a fondo de forma tranquila y sin riesgos.
La subida de Sant Domènech

La subida de Sant Domènech (Ajuntament de Girona. CRDI / Ajuntament de Girona. CRDI)
Destaca, por ejemplo, la gran oferta de visitas guiadas que tendrán lugar entre julio y septiembre. Más de 40 visitas gratuitas a cargo de la Asociación de Guías de Girona y de empresas de la ciudad como GIGSgirona, La Mosca Tours, Girona Explorers y la compañía de teatro La Minúscula. Están dirigidas a diferentes públicos y proponen temáticas diversas como las Leyendas de Girona, Juego de Tronos, la Girona Medieval, Landart, la Girona del agua, Girona y Rafael Masó, entre otras. Su aforo es limitado y hay que inscribirse previamente. Puede consultarse la programación en el siguiente enlace.

Festivales culturales para todos los gustos

A nivel cultural, este verano en Girona se celebrarán diferentes eventos con propuestas para todos los gustos. El ciclo “A prop” ofrece espectáculos de pequeño formato y de proximidad para mostrar las propuestas de los creadores emergentes de las comarcas de Girona en ámbitos artísticos diversos como artes escénicas, música, artes visuales y pluridisciplinares.
El Festival “Notes al parc” con actuaciones musicales en directo al aire libre las noches de los miércoles y sábados de julio y agosto en la Plaza de las Botxes del Parque de la Devesa.
El Auditori de Girona ofrece este verano una programación especial que lleva por nombre “Estiu a l’Auditori”, con cinco conciertos de reconocidos artistas de la escena musical nacional, como Jordi Savall, la Orquesta Sinfónica del Gran Teatro del Liceo, Sanjosex y la Black Music Big Band
Girona acoge también este verano la 12ª edición del “Tempo sota les estrelles”, un festival que apuesta por la música Km0 con una treintena de conciertos al aire libre, gastronomía local, vermuts musicales y Tempo de Libros.
Por último, a finales de agosto podemos disfrutar del Fitag, un festival de teatro amateur que se celebra en Girona y otros municipios de la demarcación, contando con compañías teatrales de Girona y de ámbito internacional.

Deporte y naturaleza

Los amantes del deporte, la naturaleza y la vida sana, encontrarán en Girona grandes incentivos para vivir un verano intenso. En la ciudad se pueden realizar, por ejemplo, circuitos de orientación para descubrir la ciudad de Girona y su entorno natural de una manera divertida y entretenida, aptos para todas las edades y públicos.
Parc de la Devesa de Girona

Parc de la Devesa de Girona (Ajuntament de Girona. CRDI / Ajuntament de Girona. CRDI)
Como una ciudad privilegiada en cuanto al patrimonio natural, Girona permite hacer un gran número de itinerarios, a pie o en bicicleta, para disfrutar del entorno natural de las Gavarres, el Valle de Sant Daniel, la Anilla Verde, el Puig de Sant Miquel, entre muchos otros.
Y durante el mes de septiembre están programadas las siguientes carreras ciclistas: la 6ª edición de la Girona MTB Challenge (del 11 al 13 de septiembre) y la Gravel Traka (12 de septiembre).
Para más información, contacte con la Oficina de Turismo de la ciudad: 972 010 001 | [email protected]

 

B

Borsalino

Guest
VACACIONES

Castilla-La Mancha, el tesoro cultural perfecto para redescubrir este verano
  • ISABEL GARCÍA
Viernes, 17 julio 2020 - 01:48
Ver 2 comentarios
Es el momento de la región como destino de veraneo interior. Muchos no saben que aquí se encuentran las minas de mercurio más antiguas del mundo o la mayor concentración de arte rupestre de Europa. Sin olvidar dos ciudades Patrimonio de la Unesco como Toledo y Cuenca. Todo hizo que en 2019 lograra su récord de turistas.
La Plaza de Toros de Almadén convertida en hotel.

La Plaza de Toros de Almadén convertida en hotel. FOTOGRAFÍAS: TURISMO DE CASTILLA-LA MANCHA/DAVID BLÁZQUEZ
De las minas de mercurio más antiguas del mundo, las de Almadén, en Ciudad Real, a dos cascos históricos fuera de serie como los de Toledo y Cuenca. De la mayor concentración de arte rupestre de Europa (la del Arco Mediterráneo de la Península Ibérica) a las tamboradas albaceteñas de Tobarra, Hellín y Agramón, cuya vida gira en torno a los redobles en Semana Santa.
Todo es parte de la riqueza histórica y artística declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco dentro de Castilla-La Mancha y que tanto atrae a turistas nacionales e internacionales. Por algo, la región, con 2.038.440 habitantes, logró su récord de visitas turísticas en 2019, con 23,7 millones registradas, de las que el 83,2% corresponde a viajeros nacionales. En total, dejaron unos ingresos de 1.933 millones de euros.

RÉCORD DE VISITAS TURÍSTICAS

Estos datos sitúan a la comunidad en la sexta más visitada de España, según el Instituto Nacional de Estadística (INE). La puesta en marcha de un Plan de Medidas frente a la Covid-19 pretende acercarse lo máximo posible a esas cifras este año, garantizando la existencia de "un destino seguro y cercano", como señala la consejera de Economía, Patricia Franco.
Panorámica nocturna de la ciudad de Toledo.

Panorámica nocturna de la ciudad de Toledo.
De vuelta a las joyas de la Unesco, la última incluida en su Patrimonio Cultural Inmaterial ha sido la de las tamboradas, que se incorporó en noviembre, "todo un hito social y cultural" en palabras del presidente de la comunidad, Emiliano García-Page. También entró en esa lista la fabricación artesanal de las cerámicas de Talavera de la Reina y Puente del Arzobispo, una tradición con seis siglos de historia que mantiene activos más de 40 talleres en las dos localidades toledanas.
Algunos apuestan por los diseños clásicos que implantaron los musulmanes y luego están los que sacan a flote su vena creativa a golpe de calaveras, corazones o ciervos. Como el interiorista Guille García-Hoz y su colección de piezas de cerámica esmaltada inspirada en un loco mundo animal capitaneado por el venado Oh My Deer Gerardo, con variantes que oscilan entre 230 y 250 euros.

LA CERÁMICA DE TALAVERA DE LA REINA

Es uno de los artistas que ha colaborado con el puntero Centro Cerámico de Talavera junto a nombres como Jaime Hayón, Abe the Ape, Aitor Saraiba, Rubenimichi, Ana Locking o la tatuadora Iria Alcojor, explica Ana Fernández Pecci, fundadora del centro hace casi dos décadas con otros dos "incautos recién graduados en cerámica" cuyo objetivo es actualizar este arte. Eso sí, su embajador a nivel mundial es Tomás Alía, el destacado interiorista de Lagartera (Toledo) y apasionado de "mezclar materiales étnicos y tradicionales con otros más vanguardistas". La cerámica, motor económico de la zona con exportaciones a Japón, Estados Unidos o Canadá, es el resultado de tantos colonos asentados a lo largo de la Historia: romanos, visigodos, musulmanes, judíos, cristianos...
Piezas de autor de la cerámica de Talavera.

Piezas de autor de la cerámica de Talavera.

La huella de ese pasado también se ve en Almadén con las minas de mercurio más antiguas del mundo, explotadas desde el siglo IV a.C. Su actividad cesó en 2003, pero ahora más de 20.000 personas las visitan cada año adentrándose en una jaula a través de un pozo hasta llegar a la primera planta, a 50 metros de profundidad. El llamado Patrimonio del Mercurio se completa con el Parque Minero, la Plaza de Toros hexagonal (convertida en excelente hotel), el Hospital de Mineros de San Rafael y la Cárcel de Forzados.

ENTRE MOLINOS Y YACIMIENTOS ARQUEOLÓGICOS

A la visita se pueden añadir actividades ecoturísticas en el entorno como rutas senderistas, a caballo o en 4x4. No en vano, la mayoría de los turistas de Castilla-La Mancha elige alguna experiencia en la naturaleza para complementar su visita. En cuanto al alojamiento preferido, el 81% se hospedó en 2019 en alguno de los 727 hoteles de la región, mientras que el 11% se decantó por un alojamiento rural, el 4% por apartamentos y el 3,9% por campings, según el INE.
Molinos de Alcázar de San Juan de la Ruta del Quijote.

Molinos de Alcázar de San Juan de la Ruta del Quijote.

Toca remontarse de nuevo en el tiempo para descubrir el arte rupestre del Arco Mediterráneo, con más de 70 pinturas protegidas por la Unesco repartidas por las serranías de Albacete, Guadalajara y Cuenca. Como ejemplo de la mayor concentración de arte rupestre de Europa figura el Abrigo Grande de Minateda, en Hellín (Albacete), con un panel de 16 metros compuesto por 600 motivos. Tampoco hay que perderse la Cueva de la Vieja o del Venado de Alpera (en la misma provincia) o el conjunto conquense de Villar de Humo.
El sello arqueológico continúa con los 10 parques y yacimientos gestionados por la Administración regional, que acumularon 41.756 visitantes en 2019. Destacan los parques de Segóbriga (Saelices, Cuenca), una de las ciudades mejor conservadas de la Hispania romana; Carranque (Toledo), con una fabulosa colección de mosaicos romanos; Alarcos-Calatrava (Ciudad Real), entre cuyos muros todavía resuenan los ecos de la Reconquista; y Recópolis (Zorita de los Canes, Guadalajara), vestigio de la cultura visigoda.
Mosaico del parque arqueológico de Carranque (Toledo).

Mosaico del parque arqueológico de Carranque (Toledo).

Tras la pandemia, todos han reabierto de forma gratuita (la entrada ronda los cinco euros normalmente) hasta finales de año, como confirma Rosa Ana Rodríguez, consejera de Educación, Cultura y Deportes. "Queremos poner en valor nuestro patrimonio y ser foco de atracción turística para reactivar la economía y el empleo en estos municipios", añade.

RINCONES CON ENCANTO

En este sentido, se desarrolla una campaña para reavivar las visitas al patrimonio tanto de los enclaves de la Unesco como de una treintena de conjuntos históricos, además de 773 Bienes de Interés Cultural, a los que se suman castillos, sinagogas, catedrales o museos. La Ruta del Quijote no puede faltar en este paseo cultural a través de fotogénicas llanuras, pueblos encalados, viñedos infinitos, humedales... Es el paisaje que se cuela entre los pueblos recortados por los omnipresentes molinos de Consuegra, Mota del Cuervo o Campo de Criptana; por los muros blancos de El Toboso, la cuna de Dulcinea; por la Cueva de Montesinos de Ossa de Montiel; por ventas como la de Puerto Lápice...
Corral de Comedias de Almagro, en Ciudad Real.

Corral de Comedias de Almagro, en Ciudad Real.

Junto a estos imprescindibles, el viajero puede buscar otros enclaves con encanto, además de las capitales de las cinco provincias, de las cuales Toledo, cruce de caminos, y Cuenca, asomada siempre a las hoces del Júcar y el Huécar, son dos de las únicas 15 ciudades españolas Patrimonio de la Unesco. A modo de muestra, aparecen localidades como Alcaraz, Letur, Riópar o Alcalá del Júcar, en Albacete. En Guadalajara, hay que ir a Sigüenza (que opta a entrar en el selecto grupo de la Unesco), Atienza, Hita, Brihuega, Mondéjar, Pastrana o los pueblos de la Arquitectura Negra.
La ruta por Cuenca pasa obligatoriamente por Alarcón, Uclés, Belmonte o San Clemente, sin olvidar el Museo Paleontológico de la provincia. De Ciudad Real, nos quedamos, entre otros, con Villanueva de los Infantes, Almagro (cuyo Festival de Teatro Clásico se celebra hasta el 26 de julio), Puertollano o Campo de Criptana. Y ya en Toledo, no se pueden pasar por alto Consuegra, Oropesa, Tembleque u Ocaña.
Escena del Museo Paleontológico de Cuenca.

Escena del Museo Paleontológico de Cuenca.

Hay más, ya que la región esconde lugares dispersos bastante desconocidos como la iglesia de San Juan Bautista en Alarcón (Cuenca), con murales reconocidos por la Unesco; la iglesia de Santa María de Melque en San Martín de Montalbán (Toledo), de origen visigodo; la ermita de Santa Coloma en Albendiego (Guadalajara), de estilo románico; la de Nuestra Señora de Belén en Liétor (Albacete), con pinturas del siglo XVIII; o el Monasterio de Uclés (Cuenca), Bien de Interés Cultural.

 
B

Borsalino

Guest
Los parques de atracciones que ya puedes visitar en España

PortAventura ha sido el gran último parque temático en abrir sus puertas



1595055855030.png


Con la vuelta paulatina a la normalidad, son muchos los parques de atracciones que vuelven, tras meses cerrados, para acompañar y divertir a los viajeros que este año se decantarán por pasar sus vacaciones en nuestro país. La web de viajes Holidayguru.es ha recopilado aquellos que ya han abierto sus puertas y los que están por hacerlo.

PortAventura World

Con un aforo limitado al 30% en el Parque y de hasta un 80% en hoteles, las montañas rusas más famosas de la costa de Tarragona vuelven a girar en PortAventura, que abrió el pasado miércoles 8 de julio y donde el uso de mascarilla será obligatorio. Además, la toma de temperatura, pago con tarjeta y el mantenimiento de la distancia de seguridad son otras medidas de obligado cumplimiento.

Isla Mágica


Bajo el lema «Ahora toca divertirse», el famoso parque de atracciones sevillano abrió sus puertas a principios de mes bajo estrictas medidas sanitarias y un limitado número de entradas disponibles cada día. Atracciones y restaurantes tendrán también limitación de capacidad.

Tibidabo

112 días después de recibir a su último visitante, el parque Tibidabo de Barcelona abrió el 4 de julio con una nueva App que permite consultar a tiempo real el tiempo de espera en las atracciones y aforo del parque, (reducido al 30% de su capacidad) así como recomendaciones de acceso.

Parque Warner de Madrid


Los protocolos generales de desinfección también se aplican al parque temático más famoso de Madrid que abrió el pasado 22 de junio. Las instalaciones estarán limitadas a un 60% de aforo, lo que permitirá ayudar a los visitantes a asegurar la distancia de seguridad en sus 35 hectáreas.

Faunia, el Parque de atracciones de Madrid y Aquópolis en Villanueva de la Cañada, todos ellos de Parques Reunidos, también abrieron sus puertas el pasado 22 de junio, tras meses cerrados.

Oasis Mini Hollywood

El único desierto de Europa, el de Tabernas en Almería, alberga un complejo dedicado al lejano oeste que ha servido como set de rodaje para multitud de producciones. El parque ha reducido el precio de las entradas, donde el potenciamiento de las actividades en el exterior y las obligatorias medidas higiénicas son la nueva realidad de uno de los parques más originales de Europa.

Dinópolis


El conocido parque temático dedicado a los dinosaurios y situado en Teruel reabrió sus puertas el pasado 6 de julio. Más allá del uso de mascarilla, hidrogel o distanciamiento social, Dinópolis asegura una visita segura desactivando las pantallas táctiles, así como cancelando las proyecciones en 3D para evitar el uso de gafas compartidas.

Selwo Marina y Selwo Aventura

Biólogos y veterinarios fueron los encargados durante meses de visitar y cuidar a los cientos de animales salvajes y marinos que se encuentran en dos de los parques más visitados de Andalucía situados en Estepona y Benalmádena y abiertos desde la primera semana de julio.

Terra Mítica de Benidorm

Terra Mítica de Benidorm

Parques cerrados

Terra Mítica

El famoso parque situado en Benidorm tomó la decisión de no abrir sus puertas hasta al menos 2021, sin haber concretado aún en qué momento del año se producirá.

Siam Park, Tenerife

El «mejor parque acuático del Mundo», según Tripadvisor se mantiene cerrado «hasta nuevo aviso». También se mantienen cerradas las instalaciones Loro Parque y Poema del Mar de la isla canaria.

 

B

Borsalino

Guest
Papantla, el pueblo mexicano de los hombres-pájaro

‘La ciudad que perfuma al mundo’ conserva rituales precolombinos

1595224622300.png

Los hombres-pájaro de Papantla en pleno ritual (diegograndi / Getty Images)

SERGI RAMIS
20/07/2020 06:00

Sobre un poste de treinta metros de alto, un hombre toca la flauta y el tambor. Viste uno llamativos pantalones rojos con cenefas de colores y borlas doradas, la camisa es impolutamente blanca. El gorro cónico se corona con una cresta metálica. Es el caporal de los voladores, los hombres-pájaro de Papantla.

Hay cuatro hombres vestidos de la misma manera que, atados por la cintura a un eje, se hallan bocabajo. A una señal, la rueda comienza a moverse, soltando cuerda y provocando que los voladores giren en torno al poste y desciendan a medida que la soga se suelta y alcanza un diámetro cada vez mayor. Cada uno de los participantes, con los brazos abiertos y en un punto cercano al éxtasis, dará 13 vueltas antes de llegar a tocar el suelo, simbolizando el descenso de los trece cielos del dios Sol. Entre todos, 52 giros.
El rito que continúa realizándose en Papantla es una fusión de las culturas totonaca y azteca

El rito que continúa realizándose en Papantla es una fusión de las culturas totonaca y azteca (johncopland / Getty Images)

El número de semanas del año y la misma cifra que conforma el calendario indígena Xiuhmolpilli. El caporal no ha dejado de tocar durante los escasos dos minutos en que dura el ritual, celebrado sobre todo para rogar al sol que permita la llegada de las lluvias, fertilidad a la tierra y, por lo tanto, unas buenas cosechas.

Esta liturgia, fusión de la cultura autóctona totonaca y de la dominante azteca de la zona de Veracruz en tiempos anteriores a la conquista española, no es un espectáculo turístico como otros que tienen lugar en el resto del país, que se ha abonado a entretener a los forasteros con esta acrobacia que tiene su origen en tierras guatemaltecas. En Papantla el poste está junto a la iglesia más destacada de la localidad, Nuestra Señora de la Asunción, y habla de cómo las creencias religiosas pre y poshispánicas se han superpuesto en México como capas de hojaldre. El ritual se repite en una misma jornada tantas veces como los voladores consideren oportuno.

Hasta bien entrado el siglo XIX, los indígenas totonacas tenían la exclusiva mundial del comercio de la vainilla

Papantla de Olarte (el nombre oficial de la población) se halla a pocos kilómetros de la costa. Y, sin embargo, no es una diana turística en el inmenso y rico país norteamericano. Los viajeros que llegan allí, a menudo, lo hacen atraídos por el cartel de “la ciudad que perfuma al mundo”. Es el lema comercial con el que esta localidad de 160.000 habitantes se da a conocer.
Se trata de la patria originaria de la vainilla, el fruto de una orquídea que es oro puro para aromatizar alimentos, especialmente los dulces. De hecho, ya los aztecas la utilizaban para que el xocolatl (el cacao, del que solo conocían su forma líquida) obtuviera matices cercanos a la hipnosis cuando efectuaban sus crueles rituales destinados a contentar dioses que reclamaban mucha sangre fresca en forma de sacrificio.
Papantla fue durante siglos célebre por la vainilla, gracias a sus orquídeas

Papantla fue durante siglos célebre por la vainilla, gracias a sus orquídeas (ValentynVolkov / Getty Images/iStockphoto)

Hasta bien entrado el siglo XIX, los indígenas totonacas tenían la exclusiva mundial del comercio de la vainilla, pues la valiosa orquídea solo la polinizaba de forma natural una abeja autóctona. Lejos de allí no había manera, hasta que los franceses descubrieron la forma de hacerlo artificialmente en la isla Reunión.

Papantla sigue cultivando vainilla, ahora utilizando el método de fertilización forzado, para sacar más rendimiento a una planta cuya flor vive menos de 24 horas. Las plantaciones están abiertas a la visita, pero sobre todo lo más interesante es seguir a alguno de los etnobotánicos que organizan excursiones a la selva para descubrir las variedades silvestres, que adquieren tamaños y tonalidades desconocidos en los estantes de los ultramarinos.

A tan solo 13 kilómetros del centro urbano está el núcleo arqueológico de El Tajín, con 168 edificios de la época precolombina

Papantla, declarado Pueblo Mágico por las autoridades mexicanas por sus atributos simbólicos, leyendas e historia (la lista es corta, menos de un centenar en todo el país), tiene todavía un polo de atracción más que hace apetecible su visita: la Ciudad del Dios del Trueno.
A tan solo 13 kilómetros del centro urbano está el núcleo arqueológico de El Tajín, con 168 edificios de la época precolombina. La pirámide escalonada de Los Nichos, el campo del juego de pelota y los relieves tallados en piedra se conservan perfectamente, gracias a que los totonacas los ocultaron a los españoles en la primera oleada aniquiladora de la Conquista y no se “descubrieron” hasta 1785.
El Tajín

El Tajín (Leonid Andronov / Getty Images/iStockphoto)

 
B

Borsalino

Guest
Las sorprendentes minicascadas de Navel

Esta riera es un afluente del río Cardener que nace en la vertiente de levante del Serrat de Runers, en Capolat (Berguedà ) y que desagua aguas abajo de Cardona


1595309262956.png
Una de las minicascadas de la riera de Navel. (Josep M Coll / JMC)

REDACCIÓN, BARCELONA
21/07/2020 06:00
Josep M Coll descubre en Las Fotos de los Lectores de La Vanguardia el sorprendente paisaje de las minicascadas de la riera de Navel, en la comarca del Berguedà (Barcelona).

“Con un recorrido de unos 30 km desde el nacimiento en el Serrat de Runers, hasta la desembocadura en el río Cardener, el tramo que he fotografiado es de unos 4 km”, detalla el lector.

“Empezamos en el pequeño embalse de Serrateix. A 360 metros, vemos las pequeñas cascadas justo a la orilla de un antiguo molino”, describe.

Riera De Navel

“A cotinuación, a 1 km río abajo, encontramos el salto de agua del Gort”, destaca, “y, finalmente, a 2.5 km, vemos el salto de Bonsfills, con el voladizo de la roca y la bauma”.

El autor de las fotografías aún tuvo la atención de captar en detalle a un cangrejo de río en sus aguas, tal y como explica.

Cangrejo en la riera de Navel.

Cangrejo en la riera de Navel. (Josep M Coll / JMC)
La Riera de Navel es, pues, un afluente por la izquierda del Cardener, que nace en la vertiente de levante del Serrat de Runers, en Capolat (Berguedà ) y desagua en el Cardener aguas abajo de Cardona.

Pequeñas cascadas de la riera de Navel.

Pequeñas cascadas de la riera de Navel. (Josep M Coll / JMC)


A lo largo de su curso también se la conoce como Rasa de la Font de la Mosquera, Rasa de la Casanova de Foubes y Riera de Montclar.

Cascada de la riera de Navel.

Cascada de la riera de Navel. (Josep M Coll / JMC)

Hay un tramo de esta riera situado en el municipio de Viver i Serrateix , formado por dos pequeños pantanos: de Serrateix y de l’Espunyola.

Canalización del agua de la riera de Navel.

Canalización del agua de la riera de Navel. (Josep M Coll / JMC)


La zona es de especial interés por la presencia de un interesante bosque de ribera y por una extensión considerable de la planta del bogar.

A nivel de fauna, las especies más frecuentes son el bagre común y el barbo de montaña. También se encuentran el sapo común, la culebra de collar o la reineta.
Cascada de la riera de Navel.

Cascada de la riera de Navel. (Josep M Coll / JMC)

 
B

Borsalino

Guest
Castilla La-Mancha: el encanto de lo rural

BLUEMEDIA STUDIO 27.07.2020 - 06:00H
OFRECIDO POR TURISMO DE CASTILLA-LA MANCHA
  • Paisajes únicos, arquitectura popular, contacto con la tierra... la región lo tiene todo para desconectar y descansar.
  • La vida rural es uno de sus grandes atractivos, aunque también es un destino apreciado por los amantes del turismo activo y los monumentos históricos.
1595925261314.png
Alcalá de Júcar, en Albacete, es un punto de partida perfecto para recorrer la zona.
TURISMO DE CASTILLA-LA MANCHA / DAVID BLÁZQUEZ

Plantearse un viaje en estos tiempos requiere un esfuerzo para acertar con destinos acogedores y de proximidad. Buscamos rincones que aseguren el sosiego y que nos permitan disfrutar de largos días de luz y desconexión, gozar de la naturaleza, del patrimonio desconocido, de espacios abiertos, del sabor de la tierra… y todo eso lo encontramos en el turismo rural.

Castilla-La Mancha ofrece todos los valores y encantos señalados más arriba, a los que hay que añadir la cercanía, la hospitalidad de sus gentes y una riqueza natural, histórica y cultural de primer orden. Muchos rincones de la geografía castellanomanchega llevan décadas convertidos en destino privilegiado para los amantes de las escapadas rurales; la región ofrece al viajero esa nueva forma de ver las cosas que, en ocasiones, supone una vuelta al pasado, a los orígenes. Son rincones para paseos relajados, visitas con calma, comidas reposadas, estancias serenas, charlas amenas bajo las estrellas... Imposible no sucumbir a las tentaciones ancladas al terruño que el turismo rural ofrece en la región castellanomanchega.

Rincones para paseos relajados, comidas reposadas, estancias serenas, charlas amenas bajo las estrellas...
Desde las comarcas del sur de Albacete y el Valle de Alcudia en Ciudad Real, hasta las sierras del norte de Guadalajara, pasando por las planicies manchegas de Toledo y Albacete, o la Serranía de Cuenca, si lo que busca es la sencillez y tranquilidad de un rincón con encanto paisajístico; o la riqueza de pequeños pueblos con una historia milenaria; o la armonía de un entorno de espectacular belleza natural; o la inquietud por conocer las esencias culinarias sencillas y humildes pero de asombrosos sabores; o el descanso placentero... o ¿por qué no? todo a la vez, sin duda Castilla-La Mancha es un destino muy recomendable, que ya figura entre los más apreciados de turismo rural en España.


La oferta es tan amplia y variada que resulta imposible resumirla en unos párrafos (lo intentaremos), pero sí nos permitimos destacar su calidad y diversidad, con propuestas que van del turismo ecológico al enológico pasando por el cultural, gastronómico o de aventura.

Paisajes únicos

Muchos de los rincones para perderse en la Castilla-La Mancha más rural encierran una extraordinaria riqueza paisajística y natural. Son parajes que invitan por igual a la contemplación, al paseo en calma o al turismo más activo. Los entornos de los parques nacionales de Cabañeros y las Tablas de Daimiel presentan, en este sentido, características únicas. El primero es el mejor ecosistema de bosque mediterráneo conservado en España; el segundo es el máximo exponente de la Mancha Húmeda, un lugar privilegiado considerado como Reserva de la Biosfera por la UNESCO.

Tampoco dejan indiferentes las Lagunas de Ruidera y sus pueblos aledaños: un espectáculo de aguas turquesas, con cascadas y chorreras, inmortalizadas por Miguel de Cervantes en Don Quijote de la Mancha, y que encierra rincones mágicos como la famosa Cueva de Montesinos en Ossa de Montiel. Muy cerca se extiende el volcánico Campo de Calatrava, con afloramientos de manantiales termales y hervideros y pueblos con un sabor muy rural y destacada riqueza patrimonial como Almagro o Calzada de Calatrava.

Hacia el sur se extiende el Valle de Alcudia, tradicional zona de invernada para los rebaños de ovejas trashumantes. Las encinas salpican un paisaje de gran belleza y con importantes vestigios del pasado, como la antigua ciudad romana de Sisapo en las cercanías de La Bienvenida. Y no muy lejos aparece la silueta de Sierra Madrona, con famosos balnearios, gran riqueza cinegética y lugar destacado para la observación de estrellas calificado como Destino Starlight

1595925358401.png

Vista panorámica de Bogarra, en la provincia de Albacete.TURISMO DE CASTILLA-LA MANCHA / DAVID BLÁZQUEZ

Muy apreciadas por su belleza natural son las Hoces del Cabriel, en la provincia de Cuenca. Hoces y cañones similares encontramos en otros puntos de La Manchuela, comarca repartida entre las provincias de Albacete y Cuenca, con enclaves como Alcalá del Júcar o Jorquera como perfectos ‘centros de operaciones’.

Las tierras de Hellín y Tobarra, dan paso a las sierras de Alcaraz y Segura, con entrañables rincones como Ayna (‘la Suiza Manchega’), Alcaraz, Nerpio, Bogarra, Liétor o Elche de la Sierra. Hacia el oeste, cerca de Riópar, el nacimiento del río Mundo es lugar de visita obligada.

Contacto con la tierra, las estrellas y el agua

Cuenca y su Serranía son un privilegiado escaparate de naturaleza en estado puro con espectaculares rincones y coquetos pueblecitos de vida tranquila y apacible en contacto con la tierra como Villalba de la Sierra, Vega del Codorno, Villar del Huno, Poyales, Cañamares, Cañete o Villar del Humo.

La visita a sus parajes singulares debe incluir: el nacimiento del río Cuervo, el Ventano del Diablo, la Ciudad Encantada, las hoces de Beteta y Solán de Cabras, los Callejones de las Majadas, el Parque Cinegético de El Hosquillo, las lagunas de Uña, el Tobar y del Marquesado, el nacimiento del río Júcar o la hoz de Tragavivos. Por la oscuridad y limpieza de sus cielos, la Serranía de Cuenca es otro de los entornos especialmente indicados para la observación astronómica declarado como Destino Starlight en Castilla-La Mancha.

Al norte de la región, en Guadalajara, sorprenden las parameras en las que se levanta Molina de Aragón y su rico patrimonio. No muy lejos se encuentran la entrada al Parque Natural del Alto Tajo, un paraje de agrestes sierras y amplios pinares con el agua como hilo conductor en el que se levantan pequeños pueblos con encanto como Peralejos de las Truchas, Poveda de la Sierra, Villar de Cobeta, Taravilla, Peñalén o Zaorejas.

1595925811909.png
El agua es la protagonista del paisaje en el Alto Tajo.TURISMO DE CASTILLA-LA MANCHA / DAVID BLÁZQUEZ

Las cotas más altas de Castilla-La Mancha se localizan en la Sierra de Ayllón (Guadalajara). Por sus laderas se extienden los pueblos de la arquitectura negra, bucólicos, cuidados y silenciosos escenarios de un mundo rural al abrigo de la naturaleza. Tamajón, Campillo de Ranas, Majaelrayo, Campillejo, El Espinar, Roblelacasa, Robleluengo, Almiruete, Valverde de los Arroyos o Umbralejo son algunos de los pequeños pueblos y aldeas que muestran esta peculiar arquitectura popular que configura un paisaje único de enorme valor etnográfico. No muy lejos conviene pasear por el Hayedo de Tejera Negra; considerado como una reliquia botánica es el hayedo más meridional de Europa y con la llegada del otoño la coloración de sus bosques le confiere mágico encanto.

Las altas tierras de Sigüenza ofrecen también un bello entorno rural en el que sierras y parameras se ven surcadas de cañones como el del Barranco del Río Dulce. Pequeñas ermitas románicas, castillos en los altos cerros, aldeas y localidades con encanto austero e intenso salpican estas geografías en las que conviene detenerse en la riqueza patrimonial de Sigüenza y en pueblecitos como Carabias, Palazuelos, Atienza, Cantalojas, Albendiego, Campisábalos, Villacadima o Galve de Sorbe.

Arquitectura popular y bosques mediterráneos

Páramos, extensas campiñas tapizadas por fértiles vegas, valles y cerros, y un asombroso conjunto de arquitectura popular salpicada de ciudades monumentales cargadas de historia ofrece la Alcarria, que describiese como nadie Camilo José Cela en su literario Viaje a la Alcarria. Jadraque, Hita, Torija, Brihuega, Trillo, Cívica, Sacedón o Pastrana muestran un pasado histórico con una asombrosa variedad de paisajes y entornos naturales.

Del norte de la región pasamos a las grandes planicies manchegas, donde viñedos y olivares salpican unas tierras de labor en las que sobresalen en lo alto de los cerros las siluetas de sus quijotescos molinos de viento. Es tierra de pueblos ricos en arquitectura popular, marcada por sus paredes encaladas con rodapiés pintados de añil: Alcázar de San Juan, Consuegra, El Toboso, Tomelloso, Campo de Criptana, Villarrobledo, Mota del Cuervo, Manzanares, Socuéllamos, San Clemente, Belmonte, Esquivias... la lista es interminable. Aquí la esencia más rural está muy ligada al espíritu cervantino que se descubre en las calles, plazas y caseríos. No muy lejos, en el Campo de Montiel, levanta su imponente caserío la monumental Villanueva de los Infantes.

Los Montes de Toledo y la comarca de La Jara ofrecen una naturaleza cuajada de jaras, encinares, robledales y todo el encanto del bosque mediterráneo con pequeños pueblos con un encanto particular alejados de ajetreos como Los Navalucillos, San Pablo de los Montes, Hontanar, Orgaz, Los Yébenes, Las Ventas con Peña Aguilera o Robledo del Mazo; son tierras de ciervos, corzos, jabalíes, rapaces y buitres que hay que recorrer con calma, empapándose de una arraigada identidad rural. Todavía en la provincia de Toledo, lindando con Gredos, se levanta la Sierra de San Vicente, donde pinos, robles y castaños se adentran en tierras de pequeños núcleos urbanos como El Real de San Vicente, La Iglesuela, Castillo de Bayuela o San Román de los Montes.

1595925482682.png
El imponente paisaje de la Sierra de San Vicente.TURISMO DE CASTILLA-LA MANCHA / DAVID BLÁZQUEZ

Como postre a este viaje rural, cercano y alejado de masificaciones, hay en la región rincones dispersos, aislados, con esa magia especial de lo desconocido. Algunos que nunca defraudan y que encierran una delicada riqueza patrimonial son la iglesia de San Juan Bautista en Alarcón (Cuenca) con sus espectaculares pinturas murales que le han valido el reconocimiento de la UNESCO; la iglesia de Santa María de Melque en San Martín de Montalbán (Toledo), un auténtico tesoro de origen visigodo; la ermita de Santa Coloma en Albendiego (Guadalajara), con su sobrio estilo románico; la ermita de Nuestra Señora de Belén en Líetor (Albacete) y sus exquisitas pinturas del siglo XVIII; o el monumental Monasterio de Uclés (Cuenca).

“Nuestro destino nunca es un lugar, sino una nueva forma de ver las cosas” (Henry Miller)
Decía Henry Miller que “nuestro destino nunca es un lugar, sino una nueva forma de ver las cosas”. Y nosotros añadiríamos que hay lugares que te hacen ver las cosas de otra manera. El viajero sabe mejor que nadie que los destinos en armonía con el entorno, aquellos que despiertan los sentimientos, nos permiten relajar cuerpo y espíritu; en esos viajes vemos la vida de otro modo, algo que hoy se nos antoja más necesario que nunca.

 
Última edición por un moderador:
B

Borsalino

Guest
EN PLENA NATURALEZA

Plazaola, una vía verde bajo árboles para pasear o pedalear a salvo del calor

Los 54 kilómetros del trazado que transcurren entre Navarra y Gipuzkoa no encierran dificultad alguna

1596114377149.png
Viejo túnel del tren de Plazaola, en el valle de Leizarán (photooiasson / Getty Images/iStockphoto)

ANGÉLICA QUINTANA / EFETUR
30/07/2020 13:33 | Actualizado a 30/07/2020 13:42

Sus caminos de tierra compacta, que siguen el trazado del antiguo ferrocarril de Plazaola, se extienden a lo largo de 54 kilómetros y, a excepción de pendientes puntuales, son aptos para todo los perfiles de senderistas y cicloturistas.

“Visitar esta Vía Verde es un verdadero placer y un valor seguro si se quiere disfrutar de una buena propuesta para este verano”, ha apuntado a Efetur la jefa del Área de Vías Verdes de la Fundación de los Ferrocarriles Españoles, Arantxa Hernández.

Camino exuberante

El camino puede comenzar bien en Andoain (Gipuzkoa) o bien en Latasa (Navarra), y cuenta con “una naturaleza exuberante característica de los bosques atlánticos de hayas y robles, con nacederos de ríos y cascadas, pueblos con encanto y cuevas y queserías de Idiazábal que se pueden visitar”, ha descrito.
En su trayecto se pueden hacer paradas en Lekunberri o en Leitza, este último, escenario de la película Ocho apellidos vascos y uno de los diez finalistas del premio Capital de Turismo Rural de 2020, que todos los años organiza el portal Escapada Rural.

1596114435642.png
La Vía verde de Plazaola transcurre a lo largo de la vieja línea de tren de Pamplona a San Sebastián (IHervas / Getty Images/iStockphoto)

Además del Leizarán, “uno de los santuarios naturales más increíbles de Euskadi” -explica Hernández- en esta vía verde hay muchos túneles, por lo que es recomendable ir con linterna o con luces en la bici, sobre todo si uno se adentra en el de Uitzi, el más largo de todas las vías verdes de Europa, de 2,7 kilómetros.

Servicios reforzados

El pasado mes de diciembre los servicios del camino se reforzaron con la inauguración de la antigua estación de Latasa remodelada, que ahora ofrece en su área de restauración pinchos y menús diarios y de fin de semana, así como baños públicos, tienda de productos locales, visitas guiadas y el “vagón de los juegos” para los más pequeños.

Otro de sus servicios es el alquiler de bicicletas convencionales y eléctricas, así como un almacén y un taller para repararlas; las bicis también se pueden reservar para medio o todo el día en el Centro de Visitantes de Leizarán que hay en Andoain.


La gastronomía también es un atractivo de la zona, y son muchos los restaurantes en los que degustar una sidra de elaboración propia


Las antiguas ferrerías o estaciones del antiguo ferrocarril recuperadas, como las de Latasa y Lekunberri, también ofrecen servicio transfer que se encarga de devolver a su punto de origen las bicicletas de alquiler después de la finalización del recorrido.

En Lekunberri, la oficina del Consorcio Turístico de Plazaola ofrece una amplia gama de albergues, campings, apartamentos y casas rurales en el tramo navarro de la vía, además de información para programar una visita a la cueva de Mendukilo, a pocos minutos el pueblo, con amplias salas decoradas de estalactitas y estalagmitas.

La buena gastronomía también es un atractivo de la zona, y son muchos los restaurantes del valle en los que se puede degustar una refrescante sidra de elaboración propia y una comida elaborada con las mejores materias primas vasco-navarras.

El camino puede comenzar bien en Andoain (Gipuzkoa) o bien en Latasa (Navarra)

También te interesa:
Vía Verde de la Terra Alta, una escapada tras el confinamiento para huir de la multitud

 
B

Borsalino

Guest
Soñando con el Peloponeso

De Nauplia a Olimpia, con visita imprescindible a Micenas, una apacible ruta en coche por la península griega al encuentro de sus tesoros

Patricia Almarcegui / 31 JUL 2020 - 00:08 CEST

Este viaje proviene de imágenes y fragmentos rescatados de la memoria. Fue antes del confinamiento, después, todo ha tomado otro sentido. ¿Y si no volviera a viajar nunca más a Grecia? Por eso hay que escribirlo. Fue en coche, alrededor de 15 días y sin un itinerario estricto. Pensamos en llegar hasta Ítaca, al menos verla de lejos e ir deambulando mientras por el Peloponeso. Pero no fue así. El viaje nunca lo es, como la vida.

Soñando con el Peloponeso
COVA FERNÁNDEZ

Arrancamos en Atenas. Una amiga nos alojó en su casa en la parte norte y residencial. Tenía uno de los balcones más floridos en los que he estado y su calle, una colección de vallas de forjas y rejería envidiables. Era la calle Sócrates y yo no me lo podía creer. Solo la visión de la Acrópolis desde la colina de las Ninfas, mejor aún, desde el monumento de Filopapos, donde los motivos geométricos fueron diseñados diferentes para cada escalón por el arquitecto Pikionis para hacer más lenta la subida y reparar mejor en la belleza, haría necesario el viaje. O perderse por los barrios de Plaka, Monastiraki o Anafiotika (de los más humanos que conozco). O visitar el Museo de Arte Cicládico, para certificar cómo la divinidad dejó de ser femenina y pasó a representarse masculina. Aún no había empezado la ruta, ya estaba deslumbrada, y una pregunta me empezaba a rondar. ¿Por qué se viaja más a Italia que a Grecia? ¿Acaso porque estuvo bajo el dominio turco y representó Oriente?

Nuestros amigos nos hablaron de Nauplia. Apenas a 130 kilómetros al oeste de la capital griega, lugar de segunda residencia y, sobre todo, una ciudad exuberante en julio, cuando las buganvillas están en flor y pintan de fuego magenta los callejones. Esos días estaba vacío y húmedo, pero las luces de los bajos de las casas eran muy cálidas y había alguna bodega abierta para gozar con un tinto Skoura aún más por haber venido. Venecia reconquistó la población a los otomanos en 1685 y construyó aquí el castillo de Palamedes. Desde él los colores del mar son iguales a los de las fotos encendidas de los libros de las islas griegas de las consultas de dentistas y bibliotecas de los hoteles. Estereotipos, pero ciertos.

La tumba de Atreo, a las afueras de Micenas.
La tumba de Atreo, a las afueras de Micenas. P. WILLIAMS ALAMY

Micenas está muy cerca; a tan solo media hora en coche. Imposible imaginar que visitaríamos la ciudad más poderosa entre el 1400 y 1100 a.C., el gran periodo heroico en que los grandes hombres, supuestamente hijos de los dioses, llevaron a cabo hazañas impresionantes. Desde la montaña del yacimiento se otean las planicies de olivos y naranjos, los muros ciclópeos son tan vastos como indica su nombre y la Puerta de los Leones de acceso guarda todavía los huecos de la tranca para cerrar y el relieve más antiguo del país, dos fieras a punto de encabritarse probablemente símbolo del pueblo. Vamos hacia el Teatro de Epidauro pero llueve y nos quedamos parados a la entrada. ¡Estar en la Argólida y no poderlo ver! Bajo la ventanilla y me asomo todo lo que puedo para entreverlo a través de la valla: una cortina de agua.

Seguimos, dirección Este, hasta Methana, una pequeña península unida a tierra por el istmo estrechísimo de la playa de Metamorfosis. La población está vacía. Una anciana con botas de agua amarillas intenta pescar asomada peligrosamente al mar y la vigilamos por si hubiera que ayudarla. A la salida, el vapor del agua blanca, densa y sulfurosa enfrente del antiguo balneario aristocrático se mezcla con la lluvia. Penetra como una lengua blanca en el azul del mar y evoca otros tiempos en la bahía y el horizonte. Pausanias describió las aguas termales y las posibilidades de baño, peligrosas, decía, por la cantidad de monstruos que las poblaban.

“No vayan por esa carretera”, nos avisan, “hay muchas curvas”. Sin embargo, es magnífica. Sin coches, ni apenas construcciones, acompaña al mar y las laderas de los pinos que caen en playas blancas. “Es el paraíso”, grito, y veo el cartel que anuncia la nueva prefectura: Arcadia. Así es, la Edad de Oro de la Grecia antigua y el lugar en el que la poesía situó la utopía. Los pueblos de Leonidio y Plaka están separados por apenas cinco kilómetros. El primero tiene unas rocas exultantes que dominan la población y, en el segundo, están la playa y el puerto. Mirando al mar, han habilitado con cariño un parking para los campistas, hay tres autocaravanas de la típica población flotante europea que busca lugares más cálidos para el invierno. Un hombre de melena rubia se sumerge en el azul de 17 grados y a nosotros nos regalan tres naranjas en el chiringuito para el viaje. El Peloponeso está lleno de montañas y tesoros. Como el monasterio Panagias Elonis, en Leonidio, donde la temperatura desciende a siete grados, y Kosmas, un cercano pueblo de alta montaña agradabilísimo en el que no paramos, pero volveremos, pues probablemente allí se imaginó el centro de la Arcadia, la comunión feliz del hombre con la naturaleza, pues tal armonía desprende. La recogida de la aceituna nos acompaña durante el viaje. Los olivos están pletóricos, obscenos de frutos. Tienen redes oscuras para no perder ni un solo fruto y, si hay más suerte, máquinas vadeadores, mucho más cómodas, pero que se llevan hojas y ramas por el camino. Delante del coche, un pickup con cuatro emigrantes entre sacos de aceitunas. Lo adelantamos y seguimos el descenso por la costa.

El buque 'Dimitrios' en la playa de Valtaki, en Gitión.

El buque 'Dimitrios' en la playa de Valtaki, en Gitión. GETTY IMAGES

El refugio de Paris y Helena
El puerto de Esparta fue Gitión. El pueblo aún mantiene algo de aquel trasiego, pero hacia el interior, en las callejuelas de salida hacia la monumental playa de Valtaki, donde está varado desde la década de los ochenta el buque de carga Dimitrios, la desolación corre pareja a las casas de detrás del paseo marítimo, donde cuelgan los pulpos al sol. Consecuencias aún de la catástrofe de la crisis de la deuda griega que dejó a más de un tercio de la población en paro. Desde nuestra ventana se ve la pequeña isla Cranae. Es bella y apacible, de nuevo como un paraíso, y corremos a visitarla. Hablamos de su serenidad entre el faro, la iglesia y los pinos, y la seguimos viendo ensimismados desde la ventana. Lo leemos días después: fue el lugar donde Paris y Helena pasaron su primera noche juntos después de que él la secuestrara.

Callejuelas en la ciudad de Monemvasía.
Callejuelas en la ciudad de Monemvasía. FOTIS PANAGOPOULOS ALAMY

Conducimos, unos 70 kilómetros, hacia Monemvasía entre naranjos y olivos combados por el peso de los frutos. Allí nació el gran escritor Yannis Ritsos en 1909, cuya obra trata de las leyendas, mitos y tradiciones griegas. La roca donde está apostado el centro antiguo es una sorpresa infinita. El paso por el lazareto anuncia la importancia estratégica que tuvo la población fortificada para sus sucesivos habitantes: bizantinos, venecianos y turcos. Es una delicia pasear por las calles desiertas en otoño y subir por las cuestas empinadas hasta la iglesia Santa Sofía, donde se ve cómo el pueblo desea el mar y se desparrama hacia él. De camino hacia Neapoli Voion, el montículo de Monemvasía se hace cada vez más pequeño y seguimos kilómetros bordeando el mar. Las sabinas estremecidas por el viento bordean la carretera hasta la playa del pueblo, hermosa, pero ese día tan agitada que las olas y la espuma bañan el coche.

El monasterio de Pantanassa, en Mistrá.
El monasterio de Pantanassa, en Mistrá. P. BIRIS GETTY IMAGES

Mistrá es soberbia. El sitio arqueológico está situado en la cima de una colina. Desde 1989 forma parte del patrimonio mundial de la Unesco y se encuentra a ocho kilómetros de Esparta. En su máximo apogeo llegó a ser la segunda ciudad más importante del Imperio Bizantino, con 20.000 habitantes, por detrás de Constantinopla. El lugar permite imaginar además cómo era la distribución en tres partes de la ciudad bizantina. Ese día, el rumor del viento en los pinos y cipreses y las hogueras para quemar la tala lo hacen parecer habitado. Dice el cartel de la entrada que es necesario al menos cuatro horas para verlo. Mentira, dos, tres o cuatro días, y elegir cada mañana uno de los monasterios, iglesias, palacios o casas y dejar para el final el castillo en la cumbre del peñasco. Así se imaginarán mejor las bibliotecas, frescos e iconos que llegó a contener cuando fue el asentamiento en el Peloponeso de las autoridades eclesiásticas de Bizancio.

Los árboles de caquis y las praderas de hierba bajo los olivos acompañan la autovía hacia Kalamata salpicada por cúmulos de cipreses erectos. No hay apenas construcciones y las laderas y la costa están vacías. Llegamos a Pilos, un pueblo tranquilo. Hay algunos hombres sentados en las terrazas de los cafés de la plaza. Las albahacas son gigantes y los troncos de las macetas trazan el itinerario del paseo hacia la fortaleza turca, con bastiones y murallas que miran hacia el mar y al puerto, y convierten al plácido pueblo de pronto en un lugar solemne. Homero situó aquí al sabio rey Néstor, y hoy es una población de no más de 3000 habitantes, en cuyas aguas tuvo lugar la batalla de Navarino en 1827, la victoria de la flota rusa, francesa e inglesa contra los turcos que llevó a Grecia a la independencia. Cuesta imaginar la contienda entre sus pequeñas calles y la playa mínima. Es sábado por la noche y hay dos restaurantes abiertos. Nos hacen pulpo a la brasa y unos calabacines y berenjenas al horno bañados con salsa de tomate y queso feta inolvidables. “Es nuestro plato estrella —contesta el dueño a los cumplidos—, cuando lo hacemos en verano avisamos a los clientes para que vengan de los pueblos de alrededor a comerlo”.

La playa de Voidokoiliá.
L
a playa de Voidokoiliá. G. AUGUGLIARO GETTY IMAGES

Para un baño elegimos el cercano arenal de Voidokoiliá, citada por Homero y, según dicen, una de las más bellas de Grecia. Hace mucho viento pero me meto poco a poco e imagino cómo entrarían las trirremes de Néstor en la playa a la vuelta de la contienda contra los troyanos, pues fue el puerto del monarca en época antigua. Lo que parecía solo una playa muy hermosa se va ensanchando y convirtiéndose en un área llena de sorpresas. Buscamos una vista desde las alturas y nos encontramos con los restos arqueológicos de la tumba de Thrasimidis, uno de los hijos de Néstor, a cuyo mando estuvieron 15 naves en la guerra de Troya. La vista desde allí de la forma de Voidokoiliá es perfecta: evoca la letra omega del alfabeto griego.

“¿Vamos a Metone?”. Y seguimos entre la recogida de la aceituna hacia un pueblo desierto. En el extremo de la playa luminosa hay una muralla fuerte y oscura que nos sorprende y buscamos el castillo al que pertenece. Está abierto, pero nos avisan que cierra a las tres. Nos sonreímos, hay tiempo de sobra. Sin embargo las dos horas quedan cortas; al menos, habría que volver al ponerse el sol y al amanecer. Pocas construcciones con tal fuerza. En la parte sur del castillo hay una puerta del mar que se abre al pequeño islote fortificado de Bourtzi, con una torre octogonal de dos pisos con parapetos rematada en una cúpula que sirvió como prisión a partir del año 1500. Para alcanzarla hay que sortear las olas, que chocan contra el camino estrecho de piedra de acceso y hacen de la torre una nave encabritada por el mar. Hay quien dice que la fortificación, erigida por los venecianos, corresponde al fondo del cuadro de Vittore Carpaccio Joven caballero en un paisaje, hoy en el Museo Thyssen.

Dos joyas para el final
¡Qué difícil hablar de Olimpia en unas pocas líneas! Tras conducir unos 120 kilómetros hacia el norte, visitar el impresionante yacimiento arqueológico donde tuvieron lugar los primeros Juegos Olímpicos en 776 a.C permite además disfrutar de un pueblo del interior muy agradable y popular escondido entre curvas y cipreses. El área del valle del río Alfeo es espectacular. Allí está el Templo de Zeus, el gimnasio y la palestra de los atletas, el estadio con capacidad para 45.000 personas, la villa de Nerón, el altar de Hera —donde actualmente se enciende la llama olímpica que inaugura los Juegos—, etcétera. El paseo entre verdes, flores y ruinas necesita varias horas y permite imaginar y reconstruir cómo fue la competición celebrada cada cuatro años hasta 393. En el museo hay objetos únicos. Los moldes y piezas del taller de Fidias, la colección más grande del mundo de escudos y una de las estatuas más perfectas del arte, Hermes con el niño Dioniso de Praxíteles. Alrededor de sus gemelos di varias vueltas, no me creía haberlo encontrado. Al atardecer, caminamos hasta el jardín Botánico y el Museo de Historia de los Juegos Olímpicos de la Antigüedad entre los ciclamores y las adelfas, paseo bello y sereno, al igual que el del yacimiento ya cerrado. Nos acercamos a ver la puesta de sol en la carretera detrás del estadio. Los robles y las encinas podrían ser los mismos de las primeras olimpiadas.


Un atardecer en el templo de Poseidón, en el cabo Sounion.

Un atardecer en el templo de Poseidón, en el cabo Sounion. I. ANDRONOS ALAMY

Visitar el templo de Poseidón en el cabo Sounion antes de terminar el viaje hace más difícil la marcha. Ubicado a unos 70 kilómetros al sur de Atenas, las puestas de sol suspendidas sobre el mar y la antigüedad son espectaculares. Pasamos allí la última noche. No encontramos hotel y nos alojamos en un pequeño apartamento con la cocina en un armario y una terraza al mar en una costa salpicada de bloques semiderruidos o a medio construir. El dueño nos deja fruta y chocolate y nos recuerda que ya ha puesto el árbol de Navidad y que lo encendamos por la noche. El pueblo más cercano es Lavrio. Compramos varios hojaldres salados muy perfumados y encontramos un pub. Suena un DVD con el concierto para violín de Brahms interpretado por Hilary Hahn y brindamos al aire con las copas de vino. Un cliente juega a los dardos y grita que cambien la música. Suena U2 y ya vamos por la segunda copa. “¿Has encendido el árbol?”, le pregunto a mi pareja camino del coche, mientras busco los adjetivos exactos para describir el olor que desprende la bolsa de los hojaldres.

Patricia Almarcegui es autora de ‘Los mitos del viaje’ (Fórcola Ediciones).

GUÍA
 
B

Borsalino

Guest
1596283822085.png
Foto: Restaurante Balearri


COSTA NORTE

Cinco restaurantes de playa para comer pescado recién salido del mar

El norte de España tiene fama reconocida por la extraordinaria calidad de su producto. Entre sus establecimientos, estos destacan por su firme apuesta por especies de la zona y la gastronomía marinera local al lado de la playa


Por
Gabino Alba
01/08/2020 - 05:00
Uno de los mayores placeres del verano es sentarse en un chiringuito, restaurante o bar de playa y disfrutar de un rico pescado o marisco mirando el mar. El norte peninsular es sinónimo de producto excelente, de máxima calidad, que se debe a que es producto de proximidad, lo que garantiza la frescura y el sabor.

Es difícil seleccionar algunos establecimientos entre los muchos que salpican el litoral cantábrico y mediterráneo. Alimente acepta el reto y ofrece cinco que, seguro, no defraudan.

Puntoecoma

En el paseo marítimo de Panxón (Nigrán, Pontevedra), con unas bonitas vistas a Playa América, la familia Durán explota este restaurante desde hace más de 20 años. Amplia terraza a pie de playa y producto de calidad adquirido directamente cada mañana en las lonjas de Vigo y Baiona, con el que elaboran, principalmente, platos del recetario gallego más tradicional. Aconsejable en estas fechas el coruxo (rémol) al horno, un pescado plano blanco muy parecido al rodaballo que por esta zona abunda.

Este establecimiento también trabaja un buen rodaballo de la ría, que cocina hasta de cuatro formas diferentes y, como entrante, se puede solicitar algún marisco de temporada. Los arroces constituyen otro de los puntos fuertes del Puntoecoma. En carta lo ofertan con bogavante, otro que elaboran con almejas y carabineros, además de uno de marisco.

Paseo Marítimo, 2. Panxón.

La Guía

Sidrería muy cerca del puerto de Ribadesella con barra y mesas, comedor y terraza. Manuel Trespalacios gestiona este establecimiento que con el paso del tiempo se ha consolidado como una de las referencias del oriente asturiano, en una zona con un elevado nivel gastronómico. Trabaja buenos pescados y mariscos que compra en las las lonjas de Ribadesella y LLanes, que preparan fundamentalmente a la plancha. Recomendables en verano el pulpo, que es de la zona, a la brasa, los calamares frescos fritos, los fritos de rape y el bonito de la lonja de Ribadesella, que sirven en varias preparaciones, incluida una que realizan en tacos.

En cuanto a los pescados del día, suelen contar ahora en verano con virrey (palometa roja), besugo, merluza, mero y san martín, aunque todo ello condicionado por las capturas del día. En mariscos esta época es buena para la langosta y el bogavante.

Avenida de Palacio Valdés, Ribadesella.

El Marinero

Frente a la playa de La Concha, en la localidad de Suances, que limita con Santillana del Mar, el restaurante El Marinero cuenta con restaurante, terraza y bar. Los hermanos Arbildúa, Luis en los fogones y Raquel en la sala, gestionan este establecimiento con cocina tradicional, aunque también realizan alguna incursión en la cocina moderna. El producto procede en su mayoría de la flota local, que ahora está inmersa sobre todo en la costera del bonito. En El Marinero, Luis lo prepara a la plancha o encebollado e, incluso, en ensalada con un bonito escabechado por ellos mismos.
Luis Arbildúa, con una lubina de 7 kilos.

Luis Arbildúa, con una lubina de 7 kilos.


Entre los pescados sobresalen el dentón -machote en Cantabria-, el gallo San Pedro, la merluza y las cocochas de Suances. También alguna lubina puede encontrarse aprovechando que un barco de la zona la pesca todo el año. Al igual que en Asturias, ahora también en Cantabria se pueden encontrar alguna langosta y bogavante autóctono.

Paseo de la Marina Española, Suances.

Balearri Jatetxea

El Balearri se emplaza sobre la playa de Malkorbe (Getaria), en la provincia de Guipúzcoa. Luisa Ezenarro, en la actualidad gerente del local, comenzó en el mismo sitio hace 25 años con un chiringuito que preparaba a la brasa solamente sardinas, chicharro y bonito. El negocio fue creciendo con el paso de los años y al final se convirtió en restaurante, pero sin perder la esencia. Prepara en la parrilla de carbón todos los pescados y mariscos que ofrecen, salvo la merluza, que también la cocina a la romana.

Los gestores de este establecimiento realizan un esfuerzo importante por conseguir productos de cercanía en un territorio gastronómico dominado por el rodaballo y el besugo -también ellos los incluyen en su carta-, pero que no se capturan en la zona. En las brasas del Balearri trabajan en verano, fundamentalmente, salmonetes, bonito, sardinas y pulpo. También cuando resulta posible tiene merluza -incluidas las cocochas-, sargo, chicharro y hasta la raya.

Puerto 25. Getaria.

El Peixet Cubelles

Cubelles es el último pueblo costero de la provincia de Barcelona en dirección sur, muy próximo a Vilanova y la Geltrú. El Peixet es un establecimiento situado en pleno paseo marítimo con una buena terraza y vistas al mar. Está gestionado por Harald Cortés, de familia enraizada con el mar -su bisabuelo ya era pescador-, pero él decidió andar el camino de la restauración, aunque su familia cuenta con embarcación propia que se dedica, principalmente, a la pesca de la gamba roja de Vilanova.

Gamba roja de Vilanova.

Gamba roja de Vilanova.

El restaurante solamente trabaja pescado salvaje, que adquiere directamente en la lonja de esa localidad, si bien el protagonismo de la cocina que se realiza en El Peixet lo acapara la gamba, que se puede comer a la plancha, en los arroces -destaca el caldoso-, en sashimi o en carpaccio. Los pescados no los tocan mucho y los preparan a la plancha, brasa, horno y algo a la sal.

Paseo Maritimo 18, Cubelles

 
B

Borsalino

Guest
LAS FOTOS DE LOS LECTORES

La ruta de Las Hoces del río Rudrón

La senda es una maravilla de roquedales, cañones, valles profundos, desfiladeros y es ideal para observar a los buitres que aquí anidan, crían y se dejan ver en el paisaje

1596521324650.png

María Asunción García Montes
04/08/2020 - 06.00h.

Los ríos Ebro y Rudrón labran, en el norte de Burgos, uno de los cañones y desfiladeros más abruptos y bellos de la Península.

Nos centraremos en este pequeño reportaje en la ruta de Las Hoces del río Rudrón, en Hoyos del Tozo ( Burgos).

La senda es una maravilla de roquedales, cañones, valles profundos, desfiladeros y las aguas del río Rudrón ofrecen su música cantarina y fresca al caminante.

Además es un lugar ideal para los buitres que allí anidan, crían y son visibles en determinadas épocas del año.

Existen también gran variedad de especies arbóreas y numerosas aves pequeñas: tórtolas, ruiseñores, oropéndolas...

Conozcamos este prodigio de la naturaleza y escuchemos caminando en silencio todos los sonidos, abriendo bien los ojos a las espectaculares vistas que nos ofrece.

Rico paisaje boscoso de Las Hoces del río Rudrón.

Rico paisaje boscoso de Las Hoces del río Rudrón. (María Asunción García Montes / MAGM)
Cañones y desfiladeros conforman el entorno de Las Hoces del río Rudrón.

Cañones y desfiladeros conforman el entorno de Las Hoces del río Rudrón. (María Asunción García Montes / MAGM)
Vista de Las Hoces del río Rudrón.

Vista de Las Hoces del río Rudrón. (María Asunción García Montes / MAGM)
Característica silueta de Las Hoces del río Rudrón.

Característica silueta de Las Hoces del río Rudrón. (María Asunción García Montes / MAGM)

 
B

Borsalino

Guest
El «boom» turístico del deshabitado escenario de «El Pueblo»
Valdelavilla (Soria) recibe cada fin de semana cerca de 150 visitantes que buscan descubrir Peñafría

1597387763123.png

El Pueblo - Telecinco

Helena Cortés
MADRID
Actualizado:14/08/2020 01:31h


Hasta hace unos meses, los habitantes de la comarca Tierras Altas de Soria no sabían lo que era hacer cola en la gasolinera o en el supermercado. Pero desde que la pedanía de Valdelavilla se ha convertido en Peñafría, el enclave donde viven los protagonistas de «El Pueblo» (Telecinco y Amazon Prime Video), reciben cada fin de semana a cerca de 150 curiosos dispuestos a conocer las localizaciones de la popular comedia creada por los hermanos Caballero. «Las visitas aumentaron en vísperas de la pandemia. En la desescalada estuvo más tranquilo, pero desde mediados de julio hasta ahora viene mucha gente», cuenta Raquel Soria, técnica de desarrollo rural de la mancomunidad de Tierras Altas. «Salir en una serie es una promoción de lujo. Luego el paisaje es espectacular y todos los que vienen se quedan alucinados con el entorno».

«La mayoría de los que visitan el pueblo son jóvenes o adolescentes que arrastran a sus padres. La parte de los escenarios de la serie se lo saben los chicos mejor que los guías. Buscan el prado del “Ovejas”, las ruinas de la cobertura...», cuenta Alfredo Tundidor, encargado de la agencia Viajes Tundidor/Soria Vacaciones, que prepara rutas por la zona. «Estamos muy contentos, porque esto es un puntazo para este desierto demográfico», añade. Intentan que los turistas que llegan atraídos por la serie a esta comarca que vive de la agricultura y la ganadería disfruten también de otros atractivos del lugar, como las rutas de la trashumancia, etnográficas e icnitas. Antes que «El Pueblo», en esos parajes se rodaron también películas como «Total» y «El cielo gira».

El propio Valdelavilla, hoy propiedad de la Caja Rural de Soria, tiene su propia historia al margen de la serie. Deshabitado desde los años sesenta, los vecinos, con la ayuda de la entidad, comenzaron a rehabilitarlo para convertirlo en un complejo de turismo rural. Allí, según cuenta Carlos Martínez, presidente de la Caja, iban expediciones de trabajadores de grandes empresas a aislarse. Después, Valdelavilla se convirtió en un pueblo inglés, el primero de la academia Vaughan. Años más tarde, este enclave serrano volvió a reinventarse como lugar para celebrar eventos y bodas. Hasta que Contubernio, la productora de «El Pueblo» dio con el municipio en 2018 gracias a la mediación del director soriano Roberto Monge. Y alquiló el pueblo entero. «Necesitaban un lugar aislado, sin interferencias, con las infraestructuras necesarias para poder trabajar. Por ejemplo, pusimos una torre de comunicaciones para que hubiera cobertura», recuerda Javier Gracia, director del área de participadas e inmuebles de la Caja Rural de Soria. «Han sido muy generosos permitiendo las visitas durante todo el año, excepto cuando graban», añade el gerente. Al parecer, el equipo de «El Pueblo» está a gusto en Valdelavilla, ya que han renovado el contrato para grabar allí en 2021 y 2022.

«De todas las aventuras, esta es sin duda la que más vida ha dado a la zona», apunta Martínez. «Acostumbrados a la tranquilidad, imagínate lo que es un rodaje. Muchos vecinos, además, participan como extras», admite Raquel Soria. Todos esperan que «El Pueblo» ayude a olvidar en la comarca los efectos económicos de la pandemia.

 
B

Borsalino

Guest
La prisión natural del Capolatell
0
El carácter aislado e inexpugnable de la Sierra de Busa dio pie a su utilización como campo de instrucción militar durante la Guerra del Francés y generó una leyenda


1597474904435.png
La prisión. (Josep Mª Coll / JMC)

REDACCIÓN, LLEIDA
15/08/2020 06:00


“La prisión natural del Capolatell se encuentra en la Sierra de Busa, en la comarca leridana del Solsonès”, describe Josep Mª Coll a la hora de compartir su reportaje en Las Fotos de los Lectores de La Vanguardia.

“Rodeada de acantilados, el único acceso es una pasarela metálica”, indica el autor, quien adjunta una imagen de este puente.

La pasarela que une la Serra y la prisión.

La pasarela que une la Serra y la prisión. (Josep Mª Coll / JMC)

“La parte más occidental de la roca nos da unas fantásticas vistas del pantano, el valle, las sierras y las montañas que la rodean”, destaca el lector.

El carácter aislado e inexpugnable de este lugar dio pie a su utilización como campo de instrucción militar durante la Guerra del Francés.

Santuario de la Vall de Lord.

Santuario de la Vall de Lord. (Josep Mª Coll / JMC)

El Capolatell, más conocido como “la cárcel”, se asocia con el concepto de prisión con motivo de su uso para aislar prisioneros durante esta contienda bélica.

Cartel informativo de la prisión del Capolatell.

Cartel informativo de la prisión del Capolatell. (Josep Mª Coll / JMC)

El paraje natural de la Sierra de Busa se ubica al sur de la Sierra de los Bastets. Parece inaccesible debido a las agrestes paredes de formas montserratinas que forman su paisaje.

Serra de Busa y prisión.

Serra de Busa y prisión. (Josep Mª Coll / JMC)

El punto más elevado es la cima del Cogul (1.526 metros), en el Serrat de les Graelles.

El pueblo de Sant Llorenç y el Port del Comte

El pueblo de Sant Llorenç y el Port del Comte (Josep Mª Coll / JMC)


La Sierra de Busa forma una amplia meseta, llamada el Pla de Busa. Cortado por todos lados por altos riscos, se extiende desde la Valldora, a levante, hasta el valle del Cardener, a poniente.

La Llosa del Cavall.

La Llosa del Cavall. (Josep Mª Coll / JMC)

En realidad, forma como una isla natural sobre los peñascos de la Sierra de Busa, donde destaca la presencia de la casa Rial, única masía aún habitada de forma permanente (a mediados del siglo XVIII la parroquia tenía 63 habitantes) y la iglesia parroquial de San Cristóbal (con dintel del 1758).

Subiendo por la ladera sur, encontramos el magnífico mirador que forman la iglesia y el castillo de Besora.

La prisión.

La prisión. (Josep Mª Coll / JMC)

 

Mirando este Tema (Miembros: 0, Invitados: 1)