HOLLYWOOD, Crónica Negra




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Los actores que murieron sin salir del armario

Matrimonios falsos, dobles vidas y sobornos a paparazzi, todo valía con tal de mantener oculta la verdad sobre su sexualidad. Repasamos algunos actores que murieron sin salir del armario.



CARY GRANT


Cary Grant. Tras la muerte de Cary Grant, tanto sus ex mujeres como su única hija trataron de desmentir todos los rumores que apuntaban a que el actor era gay. La cuestión es que Grant estuvo casado 4 veces y tan solo tuvo una hija, con su última mujer, cuando ya tenía 62 años. Todo muy sospechoso. La realidad es que Grant compartió parte de su vida con el también actor Randolph Scott. Mantuvieron una relación durante 12 años, vivieron juntos y estuvieron enamorados perdidamente, pese a que, años después, su hija Jennifer Grant declarara en sus memorias que solo se trataba de una amistad muy próxima. "No puedo culpar a los hombres por desearlo, y tampoco me sorprendía si papá les devolvía el halago con un leve flirteo. De alguna forma a papá le gustaba que lo llamaran gay", escribió Jennifer. Pobre ilusa.




ANTHONY PERKINS

Como si de una broma del destino se tratara, el actor Anthony Perkins vivió una infancia marcada por la muerte de su padre y la presencia de una madre controladora y posesiva. Perkins empezó a frecuentar los cines gay de Nueva York, donde mantenía discretos encuentros con otros hombres. Pero no todos sus amantes fueron anónimos. El actor mantuvo una relación con el también actor Tab Hunter y por sus brazos pasaron desde Rudolf Nureyev hasta Rock Hudson o Roddy McDowall. Con 44 años se casó con Berry Berenson, la hermana de la actriz Marisa Berenson, pero ésta hizo la vista gorda y le permitió seguir manteniendo su doble vida hasta que, en 1992, murió de sida.



DIRK BOGARDE

El actor Dirk Bogarde puede presumir de haber interpretado la primera película británica que trató abiertamente el tema de la bisexualidad, y eso que el actor era muy celoso en cuanto a su intimidad. Bogarde compartió su vida con Tony Forwood, al que presentaba como su manager, pero que era algo más. Los estudios de cine le forzaron, como hacían con todos, a que se casara con alguna actriz aunque solo fuera de cara a la opinión pública -de hecho, se rumoreó que tenía una relación con la actriz Capucine, una de sus mejores amigas-, pero Bogarde se negó. Murió a los 76 años, por un ataque al corazón, sin haber admitido nunca su verdadera orientación sexual en público.



JON-ERIK HEXUM

La historia de Jon-Erik Hexum es tremendamente triste. El actor y modelo estaba destinado a ser uno de los mayores sex symbols de la historia del cine pero un desgraciado accidente acabó con su vida antes incluso de que pudiera triunfar. Mientras rodaba una escena de una serie, Hexum bromeó con una pistola de fogueo disparándose en la sien, con tan mala fortuna que el impacto resultó fatal y murió a los pocos días. Hexum declaró que el 80% de sus amigos eran gays, pero que él no, aunque se le podía ver día sí, día también, bailando en todos los clubs gays de Los Angeles.



LAURENCE OLIVIER

Durante mucho tiempo, Laurence Olivier fue el actor en mayúsculas. Se casó tres veces, una de ellas con la actriz Vivien Leigh, y tuvo dos hijos, pero en realidad mantuvo varias relaciones con hombres, entre los que destacó el actor Danny Kaye. Su última mujer, la actriz Joan Plowright, se encargó de desmentir la homosexualidad del actor en sus memorias, pero muchos otros biógrafos de Olivier recogieron sus affaires con otros hombres. El propio Olivier escribió sobre su homosexualidad en su autobiografía, según el escritor Donald Spoto, pero Plowright eliminó todas las referencias. ¿Bisexualidad? ¿Homosexualidad oculta? Nunca lo sabremos.

http://www.elmundo.es/album/loc/2014/07/05/53b6ec35268e3e003c8b459d_4.html
 
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LIBERACE

A estas alturas, parece totalmente increíble que alguien pudiera pensar que el cantante Liberace no era gay -para los no familiarizados con la vida del músico, cantante y actor, echen un vistazo a la magnífica película 'Behind the Candelabra' con Michael Douglas y Matt Damon-, y no solo por sus números musicales, sino sobre todo por sus estilismos, sus vestuarios y sus extravagancias. Aun así, Liberace pasó toda su vida desmintiendo los rumores y dejándose fotografiar con todo tipo de actrices, cantantes y amigas para tratar de aparentar una vida completamente heterosexual. Murió a los 67 años, por una neumonía derivada del sida.



MONTGOMERY CLIFT

Cuando alguien habla de la vida de Montgomery Clift es inevitable que utilice el adjetivo "atormentado". El actor vivió una constante lucha contra el sentimiento de culpa por ser homosexual, aunque también mantuvo algunas relaciones con mujeres, sobre todo en su juventud. Su adicción al alcohol y a los analgésicos tras sufrir un accidente que casi le costó la vida -le salvó la actriz Elizabeth Taylor, que le sacó los dientes de la garganta con sus propias manos- complicaron su salud hasta que murió en su casa a los 45 años. Su secretario personal le encontró desnudo, tumbado en la cama y encerrado en su habitación.



RAYMOND BURR

¿Quién nos iba a decir que el implacable Perry Mason era gay? Raymond Burr, como la mayoría de actores de su generación, ocultó su homosexualidad por miedo a que pudiera afectar a su carrera. Burr no era un galán como podía ser Rock Hudson, pero sus personajes eran tan popular que tuvo que mantenerlo en secreto. Pero el actor tampoco se escondía. Compartió su vida con el también actor Robert Benevides, al que conoció en el set de 'Perry Mason', aunque acabó casándose con dos mujeres para acallar los posibles rumores. Murió a los 76 años y le dejó todo a su pareja, para ira del resto de su familia, que trató de invalidad el testamento sin éxito.



ROBERT REED

El actor Robert Reed ha pasado a la historia gracias a su papel de amantísimo padre en la serie 'La tribu de los Brady', pero su vida detrás de la pantalla no era tan estupenda. Reed ocultó su homosexualidad durante toda su vida por miedo a que afectara a su carrera -de hecho terminó casándose y teniendo un hijo-, pero a su muerte, la mayoría de actores de la serie admitieron que conocían la orientación sexual del actor pero que nunca hablaban con él del asunto. "Robert no hablaba de eso con nadie", comentó Barry Williams, que interpretaba a uno de los hijos en la serie.



ROCK HUDSON

El actor Rock Hudson fue un auténtico especialista en vivir una doble vida. Mientras públicamente compartía castas comedias románticas con Doris Day -que aseguró que nunca supo de la homosexualidad del actor-, en privado mantenía relaciones con hombres más o menos famosos -se rumorea que tuvo affaires con Marlon Brando, Tyrone Power o Burt Lancaster-. Para acallar los rumores, su agente le organizó una boda con Phyllis Gates, su secretaria que, además, era lesbiana y solo lo hizo por un interés económico. En 1985 anunció que estaba enfermo de Sida y murió a los tres meses.

http://www.elmundo.es/album/loc/2014/07/05/53b6ec35268e3e003c8b459d_9.html
 
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Así fue el terrible asesinato de Sharon Tate ¿Es esta la historia tras la película de Tarantino?
Reconstruímos el asesinato de la actriz Sharon Tate y sus acompañantes ahora que parece que la película de Tarantino girará en torno a eso




Los rumores acerca de que Tarantino pudiera estar preparando una película sobre los asesinatos de Charles Manson tiene cada vez más fuerza, pese a que el cineasta se encargue de desmentirlo una y otra vez. La última pieza del puzzle es que el estreno de la película se ha fijado para el 9 de agosto de 2019, fecha en la que se cumplirán 50 años del asesinato de Sharon Tate, la actriz que, se dice,Margot Robbie interpretará en la cinta de Tarantino.




Pero ¿Qué demonios fue el asesinato de Sharon Tate y por qué tuvo tanto revuelo?

Si no estás muy puesto en la historia de este episodio en el que se unen Hollywood y uno de los mayores asesinos de la historia americana, vamos a intentar hacerte un resumen para que, al menos, las próximas noticias sobre la película de Tarantino no te pillen de nuevas.

Durante los años 60, una de las grandes estrellas emergentes en la industria del cine era una chica de Texas conocida como Sharon Marie Tate. A pesar de unos inicios titubeantes en el mundo del espectáculo, Tate había llamado la atención una y otra vez de varios productores, lo que hizo que terminara consiguiendo un papel en El ojo del diablo, una película de terror dirigida por J. Lee Thompson en la que la actriz compartía plató con estrellas como Deborah Kerr, Donald Pleasance oDavid Niven y en la que la belleza de Tate fue uno de sus grandes reclamos.



Tras conseguir el papel y demostrar que era algo más que una modelo metida a actriz, Roman Polanski se fijó en ella, haciendo que el director polaco prescindiera de la actriz que tenía pensada para protagonizar El baile de los vampiros y la contratara.

A raíz de la película, Polanski y Tate iniciaron una relación sentimental que culminaría con el embarazo de Tate durante el año 69, dos años después de que la actriz hubiese sido nominada al Globo de Oro por su papel en El Valle de las Muñecas.



Bien, en todo ese mundo idílico que era el Hollywood de los años 60 y mientras la contracultura volvía a irrumpir con fuerza en Estados Unidos, surgieron algunos monstruos. El más grande fue, sin lugar a dudas Charles Manson, un criminal con varios arrestos por robo a sus espaldas y que durante el conocido como “El verano del amor” (todo un hito en la contracultura de la Costa Oeste, que convirtió el verano de 1967 en la eclosión de la cultura hippie) pasó a ser una suerte de gurú de los nuevos tiempos.

Manson convivía con un gran número de mujeres -a las que, dicho mal y pronto “había lavado el cerebro”-, incluyendo a Mary Brunner, su pareja “oficial” por entonces y futura madre de su hijo. Dicho esto y por raro que nos suene desde el 2017, la actitud de Manson y particular cohorte de seguidores (o seguidoras) tampoco era especialmente extraña en el boom del movimiento hippie, y prueba de ello es que el personaje se relacionaba con nombres como Al Lewis, el conocido “Abuelo Munster“, o miembros de los Beach Boys (la -nunca explicada del todo- relación entre Manson y el grupo de música daría para unas cuantas películas, thrillers incluídos).



Durante los meses siguientes, lo que se empezó a conocer como “La familia”, y que no era otra cosa que Manson y su grupo de seguidores, fue creciendo exponencialmente, haciendo que tuvieran que mudarse a diferentes ranchos del área de California. Con su creciente poder, ya que cada vez tenía a más gente bajo su personalidad, fue también el momento en el que su delirio comenzó a crecer.

Obsesionado con la idea de que los afroamericanos iban a protagonizar una revuelta social que acabara con la raza humana (los años 60 son una época de grandes disturbios raciales en mitad de los que se produjo el asesinato de Martin Luther King Jr. en 1968), creyó que ese mismo mensaje estaba siendo difundido por The Beatles en su famoso White Album y en especial, a través de canciones como Helter Skelter, nombre que utilizó para denominar al fin del mundo que estaba por llegar.

Con este conflicto apocalíptico en la cabeza, Manson y su “familia” empezaron a cometer algunos crímenes, tales como el de Gary Hinman, un músico de su entorno, con cuya sangre dibujaron el símbolo de los Panteras Negras para incriminarlos. Esto, en la cabeza de Manson se convertiría en el disparadero definitivo del Helter Skelter.



Pero el gurú todavía tenía una misión más. Quería que él y varios miembros de su grupo grabaran un disco y, como los Beatles, difundieran a través de él las advertencias para el Apocalipsis. Con esta idea en la cabeza intentó localizar a un productor musical, Terrence Melcher, y se dirigió a la dirección en la que le habían dicho que vivía, el 10050 de Cielo Drive, en Beverly Hills.

Sin embargo, Melcher ya no vivía allí, ya que desde hacía unos meses, la casa había sido alquilada por Roman Polanski y su pareja, la actriz Sharon Tate…

Manson se presentó allí y al no encontrar al hombre que buscaba, se marchó.

Sin embargo, un tiempo más tarde, el 8 de agosto de 1969, Manson, posiblemente frustrado por no poder hacer su proyecto musical, reunió a varios miembros de “la familia”, Tex Watson, Susan Atkins, Linda Kasabian y Patricia Krenwinkel, y les ordenó que fueran a la casa del productor y mataran a todo el mundo que se encontrara dentro.

Roman Polanski estaba en Reino Unido trabajando, con lo que Tate, embarazada de ocho meses, estaba en casa con el famoso peluquero Jay Sebring, Wojciech Frykowski (un aspirante a escritor que se dice, actuaba como camello) y su parejaAbigail Folger, que habían vuelto de cenar fuera.



Los cuatro miembros de ‘La familia” se introdujeron en la casa mientras los inquilinos dormían, tras cortar la línea telefónica y disparar a un hombre que se acababa de cruzar con ellos.

El primero en verles fue Frykowski, al que Watson encañonó diciéndole “Soy el demonio y he venido a hacer lo que hace el demonio” y después fueron capturando a cada uno de los habitantes para reunirlos en el salón y amordazarles. Cuando Sebling intentó revolverse, le dispararon, machacándole después la cabeza. Parecida suerte corrieron Folger y Frykowski, que tras huir, fueron disparados, apuñalados y golpeados hasta morir de formas horribles.

Mientras los miembros del clan Manson mataban a todos, Sharon Tate, atada por el cuello, se convirtió en la única superviviente, pero mientras intentaba escapar, fue descubierta, momento en el que los miembros de “La familia” la agarraron para que Watson la apuñalara 16 veces. Después, cogieron su sangre y escribieron con ella CERDO (PIG), quizá en otro intento de incriminar a Los Panteras Negras.

Al día siguiente, Manson, profundamente disgustado por “lo escandaloso” de los asesinatos, se unió al grupo, participando en otro crimen.



Hasta que Charles Manson y su grupo de asesinos no fue arrestado y relacionado con el asesinato de Tate (cuando Susan Atkins, tras un arresto por robo, presumió de haber matado a la actriz ), todo tipo de historias circularon por Hollywood: desde que Tate era miembro de un grupo satánico a que había una campaña de asesinatos programados contra miembros de la élite de Hollywood (de hecho, la paranoia se apoderó de la industria del cine al no poder dar una explicación a lo sucedido).

Hoy, el cuerpo de Sharon Tate permanece, junto al del bebé del que estaba embarazada, en el Cementerio católico de Holy Cross.



http://cinemania.elmundo.es/noticias/paso-asesinato-sharon-tate/
 
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El gánster, la estrella y Cheryl "la destripadora": el crimen que conmocionó a Hollywood

El 4 de abril de 1958, Cheryl Crane, hija de Lana Turner, asesinaba al amante de su madre, el gánster Johnny Stompanato.


Por EVA GÜIMIL



Interior noche. Una mujer rubia, increíblemente bella, grita angustiada sobre el cuerpo de un hombre que reposa sobre un charco de sangre. Un niña llora. Lleva un cuchillo en la mano y está asustada. Es la noche de Viernes Santo y no hay nadie más en la casa.

Podría ser una secuencia de cualquier película de cine negro de los años cuarenta o cincuenta, pero no lo es, a pesar de que la protagonista de la acción es Lana Turner, bomba sexual de los cuarenta y estrella de clásicos como El cartero siempre llama dos veces y Cautivos del mal. Esta no es una secuencia de inicio, es una historia real.


La niña que llora es su hija Cheryl Crane de catorce años, que ha vuelto a casa del internado para pasar las vacaciones de Pascua, y el tipo que yace en el suelo del boudoir rosa de la casa de estilo colonial que un día perteneció a Harpo Marx, es Johnny Stompanato, o Johnny Valentine como se hace llamar ahora o, como es conocido entre susurros, “Oscar”, un mote que se ha ganado por los 30 centímetros que mide cierta parte de su anatomía.

JOHNNY CON SU ASPECTO CHULESCO DE GÁNSTER DE SERIE B Y SU ASPECTO PELIGROSO FUE UN IMÁN PARA LA MUJER QUE UN DÍA DECLARÓ: “ENCUENTRO A LOS HOMBRES TERRIBLEMENTE EXCITANTES, Y CUALQUIER CHICA QUE DIGA QUE NO ES UNA DONCELLA ANÉMICA, UNA prost*t*ta O UNA SANTA.” Y LANA NO ERA NINGUNA DE LAS TRES COSAS.

Johnny, el último amante de Lana Turner, es un gánster, más de apariencia que de curriculum.Tras codearse con el legendario Bugsy Siegel, el inventor de Las Vegas, pasó a formar parte de la cuadrilla de su lugarteniente Mickey Cohen, un peso pluma de gatillo fácil que después de ser sentenciado a muerte por medio Los Ángeles decidió incorporar a Stompanato, con quien compartía gusto por las estrellas de Hollywood y la ostentación, a su nómina de guardaespaldas.

Aunque años después en su autobiografía Mickey Cohen: In My Own Words confesaría que era más un objeto ornamental que un verdadero matón. "No había forma de que Johnny fuera guardaespaldas en absoluto", afirmaba. "Aunque era un héroe de guerra, cuando se trataba de violencia o actividades con armas fuera de una situación de guerra, Johnny se alejaba por completo ". Pero a Cohen le gustaba el atrezzo y la fanfarria y Johnny “parecía” la clase de matón que le correspondía a un mafioso.

Precisamente de las connotaciones mafiosas que tenía cualquier apellido italiano en los años cuarenta es de lo que había huido siempre la familia de Johnny. Sus padres, un barbero y una costurera de Brooklyn, se habían mudado a Illinois, al pequeño y tranquilo pueblo de Woodstock, para criar a sus cuatro hijos alejados de los problemas de la gran ciudad.

Pero a Johnny le gustaban los problemas. A pesar de los esfuerzos de sus padres por ofrecerle un futuro matriculándolo en una prestigiosa escuela militar, él estaba más interesado por las mujeres que por los estudios y, gracias a su buena planta, ellas también estaban interesadas en él.

Cansado de la vida en Woodstock y sin un plan mejor, Johnny tomó el mismo camino que muchos jóvenes norteamericanos y después de alistarse se unió a la 1.ª División de Marines y puso rumbo al Pacífico. Tras su vuelta a casa con algunas medallas en el pecho, se casó y dejó embarazada a su esposa, pero antes de que su hijo empezase a gatear, Johnny ya estaba rumbo a una nueva aventura: la conquista de Hollywood.

Y ahí fue donde conoció a Cohen. Como su “guardaespaldas” se dedicaba a pequeños trapicheos, recados, blanqueo a pequeña escala y también a una actividad muy lucrativa en la que su físico jugó un gran papel: la extorsión sexual a estrellas de cine. Johnny seguía siendo irresistible para las mujeres y las estrellas de Hollywood, por mucho que refulgiesen en la pantalla, no diferían mucho de las chicas que suspiraban por él en Woodstock.

Su modus operandi, documentado por el escritor Ted Schwarz en Hollywood Confidential, era bastante sencillo. Johnny (o más bien Cohen) seleccionaba las víctimas, generalmente mujeres maduras y siempre casadas, las llamaba de manera anónima fingiendo estar obnubilado por ellas y cuando la relación se consolidaba aparecían unas fotos íntimas que serían entregadas a su marido si no había un pago por medio.

Si las mujeres no podían hacer frente a los pagos Johnny las conminaba a prostituirse y se encargaba de las gestiones correspondientes. Una joya.

Stompamato empezó a ser un habitual de los sitios de moda de Sunset Strip y perseguir estrellas, obviamente femeninas, adineradas y maduras, se convirtió en su principal objetivo. Cohen tenía razón: Johnny no era un gánster, pero era la idea que Hollywood tenía de un gánster y eso era mucho más importante en un universo que se había gestado en base a las apariencias. Tras algunas piezas menores, trató de cazar a Ava Gardner, pero se topó con Frank Sinatra y la verdadera Mafia. Después probó suerte con Janeth Leigh, pero no pasó de un leve escarceo que ella cortó de raíz al descubrir su pasado como gánster. Y entonces apareció Lana. Y a ella le importaba un bledo su pasado, sólo su presente.

Era 1957 y Turner seguía siendo una rubia despampanante, pero ya tenía 37 años, una edad en la que en el Hollywood de los 50 (y en el de ahora) empezaba a limitarla a papeles de “madre de”. Su afición al alcohol y a los excesos habían hecho ya mella en su rostro y las llamadas de su agente cada vez ofrecían papeles menos jugosos. La Metro Goldwyn Mayer, el estudio en el que había triunfado durante dieciocho años, acababa de deshacerse de ella, justo cuando también se había terminado su matrimonio con el actor Lex Baker. Era el momento más vulnerable de su vida.

Tuner había tenido una infancia difícil, cuando tenía diez años alguien machacó el cráneo de su padre tras una timba de dados. Su madre y ella se trasladaron a Los Ángeles sin un dólar y vivieron penosamente, al menos hasta el día en que en uno de sus vagabundeos William R. Wilkerson, un publicista del Hollywood Reporter, se fijó en ella y la puso en contacto con Zeppo Marx, el hermano sin gracia de los Marx, quien por aquel entonces dirigía una agencia de talentos.

En 1937 Lana conseguía su primer papel en la gran pantalla, en el film de Mervin LeRoy Ellos no olvidarán. Era una escena breve en la que simplemente caminaba, pero sus formas (básicamente sus pechos) no pasaron desapercibidas.

A pesar de que su personaje era violado y asesinado minutos después el público no podía quitarse de la mente aquel desinhibido paseo (o sea, sus pechos) y la Metro, que por entonces fagocitaba todo el talento de la industria, supo explotar esa imagen. Durante una sesión de fotos promocional en la que Lana llevaba una blusa bajo el jersey, la publicista Emily Torhia le pidió que se la quitara, después le pidió que se quitara también el sujetador: había nacido “la chica del jersey”. Y así fue conocida durante toda su carrera.

Las puertas de Hollywood se abrían ante ella y no tardaría en convertirse enuna de las actrices mejor pagadas de la industria y en una de las diosas de la gran pantalla en los años cuarenta gracias a papeles rebosantes de sexualidad como la Cora de El cartero siempre llama dos veces.


Lana Tuner en 'El cartero siempre llama dos veces'

Aunque si el cine era importante en su vida también lo eran los hombres. Sobre todo los hombres guapos como no tenía reparo en reconocer: “Seamos honestos, lo físico me atrae primero. Si después conoces la mente, el alma y el corazón del hombre, eso ya es la guinda del pastel.”

Lana pasó la década de los cuarenta encadenando éxitos, aunque a pesar de ello nunca ha logrado el reconocimiento como actriz del que sí gozaron otras compañeras de generación con una filmografía menos memorable, tal vez porque su físico era un árbol demasiado imponente para dejar ver el bosque de su talento. Y a la vez que encadenaba éxitos también encadenaba relaciones, generalmente tormentosas que solían acabar con la actriz en el hospital por algún "accidente doméstico".

Su primer matrimonio con el músico Artie Shaw tan sólo duró cuatro meses, se terminó el día que Shaw le lanzó un par de zapatos a la cabeza y le pidió que los lustrase. Tras Shaw llegaron el restaurador Stephen Crane, padre de su única hija Cheryl y con quien se casó apenas una semana después de conocerle, el heredero millonario Bob Topping, el actor Lex Barker, de quien se divorciaría alegando “crueldad mental” (y que después se casaría con Tita Cervera), Fred May, Robert Eaton, y por último Ronald Dante. Dante, un hipnotizador de medio pelo, acabó robándole más de 100.000 dólares e ingresando en prisión por fraudes relacionados con la falsificación de diplomas y el “maquillaje permanente” (sí, el Dr. Dante merece también merece que se cuente su historia).





Pero además de sus siete maridos también hubo innumerables amantes: Frank Sinatra, Howard Huges, Errol Flynn, Fernando Lamas, Tyrone Power y hasta Luis Miguel Dominguín. Y entre todos ellos, exactamente entre el quinto y el sexto marido, apareció Johnny Stompamato, Johnny Valentine, “Oscar”.

Johnny con su aspecto chulesco de gánster de serie B y su actitud peligrosa fue un imán para la mujer que un día declaró: “Encuentro a los hombres terriblemente excitantes, y cualquier chica que diga que no es una doncella anémica, una prost*t*ta o una santa.” Y Lana no era ninguna de las tres cosas.

En un tiempo en el que en Hollywood todo el mundo tenía algo que ocultar, Lana, que como todas las estrellas vivía aterrada por mantenerse alejada de la prensa amarilla, era famosa por ocultar cierto gusto por las relaciones peligrosas y más en concreto por los hombres violentos. Y Johnny no tardó en demostrar que lo era.

Ese año Lana viajó a Londres para rodar Brumas de inquietud con un por entonces desconocido Sean Connery. A pesar de que la actriz era diez años mayor no tardaron en surgir rumores de que la relación entre ambos había ido más allá del set, lo que enloqueció a Stompanato que tras amenazarla vía telefónica se presentó en Londres con una pistola y amenazó a Connery que después de desarmarlo lo lanzó al suelo de un puñetazo. Un golpe que probablemente fue más doloroso para su ego que para su mandíbula. Tras el incidente, el gánster fue invitado por Scotland Yard a abandonar la isla.

Cuando un par de años después Connery fue a Hollywood parar rodar su primera película americana recibió un mensaje de Mickey Cohen en su hotel: 'Sal de la ciudad o un contrato pondrá fin a tu vida'. Connery no hizo caso a las amenazas, pero por si acaso se buscó un nuevo alojamiento.

Tras el final del rodaje, Lana volvió a casa y se reencontró con Johnny. Él se vengó golpeándola e intentando asfixiarla con una almohada. Durante semanas Lana intentó romper con él.

La noche del 4 de abril de 1958, apenas una semana después de que ella perdiese el Oscar al que estaba nominada por Vidas borrascosas y de que tuvieran una brutal pelea tras la negativa de ella a que el gánster la acompañase a la gala, Lana le echó de casa. Johnny la insultó por beber demasiado y amenazó con cortarle la cara, su amenaza favorita, y agredir tanto a su madre como a su hija que en ese momento leía en la planta de abajo.

Lo que sucedió después forma parte de la crónica negra de Hollywood y fue narrado por la propia Cheryl en su autobiografía Una historia trágica de Hollywood:

"Después de que John llegase, me senté en mi habitación a escribir un trabajo mientras escuchaba sus amenazas crueles. Presa del pánico, bajé corriendo las escaleras y entré a la cocina, donde cogí uno de los cuchillos que mi madre había comprado ese día. Volví a subir las escaleras al dormitorio de mi madre y me quedé fuera de su puerta por unos momentos mientras Stompanato continuaba amenazando con desfigurarla. De repente, mamá abrió la puerta y John apareció por detrás, con el brazo levantado como para golpearla. Di un paso adelante y él corrió con el cuchillo en mis manos. Stompanato me miró y dijo: "Dios mío, Cheryl, ¿qué has hecho?" antes de caer al suelo. En un instante, él estaba muerto".

Durante el juicio Tuner declararía que realmente Stompanato no había estado a punto de golpearla, su brazo estaba levantado porque llevaba una chaqueta y una camisa en una percha.

Lana intentó taponar la herida con una toalla y luego llamó a su madre, que vivía cerca y le pidió que llamase a un médico. Después telefoneó a su abogado Jerry Geisler, mientras Cheryl llamaba a su padre Stephen. Le inyectaron adrenalina, pero cuando llegó la policía ya estaba muerto. En su muñeca, llevaba un brazalete de plata con una inscripción en español: "Papa Johnny, dulce amor mío, cuando uses esto recuerda que es un pedazo de mi corazón que siempre estará contigo. Con todo mi amor, Lanita “.

El suceso se convertía en la mayor sacudida que había sufrido Hollywood desde el escándalo de Fatty Arbauckle. Los periódicos se cebaron con los detalles más escabrosos del caso y bautizaron a Cheryl como “la destripadora”, Mickey Cohen vendió al Herald Examiner las cartas repletas de detalles íntimos que Lana escribió a Stompanato y que dejaban claro el peligroso cariz de su relación: "Necesito tus caricias, tan salvajes que me hacen daño. Es todo tan terrible, pero al mismo tiempo tan bello. Soy tuya y te necesito: MI HOMBRE".


Lana Tuner declarando en el estrado durante el juicio por el asesinato de Johnny Stompanato.
El juicio fue emitido en directo por la radio y grabado por las principales cadenas de televisión, un hecho por entonces extraordinario y cada día se formaban colas ante la sala. Durante las vistas Lana Turner lloró, suspiró y hasta se desvaneció levemente. Incluso los más críticos con la estrella afirmaron que aquella había sido su mejor interpretación.

El abogado de Cheryl la pintó como la más inocente de las criaturas: "Esta niña que hoy comparece ante la justicia está aún en la edad de leer a Louisa May Alcott. En el reformatorio donde está recluida desde hace varios días, su libro de lectura es Mujercitas, y es que ella es aún eso, una pequeña mujercita, no una mujer capaz de comprender la gravedad del acto que ha cometido.".

La verdad es que Cheryl ya habia tenido algunos problemas de conducta e incluso se había escapado del internado y frecuentado lugares poco habituales para una niña de catorce años, pero eso no importaba a nadie. Sin duda era mucho más interesante su gusto por la literatura juvenil.

La deliberación del jurado apenas duró 20 minutos, el veredicto: homicidio justificado.

Hoy Cheryl vive felizmente casada con la agente inmobiliaria Jocelyn LeRoy, con quien lleva cuarenta años de relación y a quien Lana consideraba como una hija más. Turner falleció de un cáncer de esófago en 1995. Tras el suceso su fama aumentó y cosechó un gran éxito gracias a su papel de madre abnegada en Imitación a la vida. La diva terminó su carrera dando relumbron a series de televisión como Falcon Crest y un año antes de morir recibióa el premio Donostia en el Festival de Cine de San Sebastian. Johnny Stompanato reposa en el cementerio de Woodstock, en una caja de pino barata comprada por Mickey Cohen.

La historia de aquella noche forma parte ya de la nebulosa que envuelve a Hollywood y su banalización es un elemento más de la cultura popular.Woody Allen construyó un remedo del suceso en Septiembre, con Mia Farrow en el papel de una hipotética Cheryl y Elaine Strich emulando a Lana Turner. Y en L.A. Confidential pudimos ver a Johnny y Lana haciéndose arrumacos en un local de moda, dejando claro que el maridaje estrellas y matones combinaba tan bien como la tónica y la ginebra.

Pero el final de la historia no dejó contento a todo el mundo. Se habló de que Stompanato habría intentado abusar de Cheryl, pero ella lo niega en su biografía, en la misma en la que acusa a Lex Baker y a Fernando Lamas, padre de Lorenzo Lamas, de violarla. Otros prefirieron creer que la joven, también enamorada de él, lo habría asesinado por celos. Y la mayoría que fue Lana quien realmente asesinó a Johnny y para evitar la cárcel y la mala prensa, habría obligado a su hija a asumir la culpa consciente de que la pena para ella al ser menor sería más indulgente. Incluso Mickey Cohen aprovechó para tratar de inculpar a Sean Connery.

La realidad es que alrededor de la historia hay demasiados interrogantes. ¿Cómo pudo una niña de catorce años pillar desprevenido a aquel grandullón? Vale, que no era el tipo más aguerrido de los bajos fondos, pero Cheryl era una niña escuálida y Johnny un tipo fornido y bregado en la calle. También está la tardanza de Turner en llamar a la policía, detalle en el que insistió la familia de Johnny que demandó a Cheryl con el fin de obtener dinero para la manutención del hijo de Johnny III, y el poco rigor de las pruebas forenses que parecía más orientado a lanzar un puñado de paladas rápidas sobre un matón que no le importaba demasiado a nadie.

60 años después sólo queda una testigo del crimen, Cheryl Crane que ya ha sido juzgada y absuelta y probablemente nunca cambie una coma de su declaración. Aunque en Hollywood siempre se puede esperar un final sorpresa. En el cincuenta aniversario del asesinato, el periodista Richard Babcock entrevistó al hijo de Johh, John Ibraim Stompanato III para elChicago Magacine y este manifestó su deseo de sentarse algún día con Cheryl para que ella le contase "lo que está en el interior de su mente". También confesó haber visto toda la filmografía de Lana Turner y haber visitado la casa de North Bedford Drive. Aunque parezca remotamente posible, nos gusta pensar que algún día esa charla se producirá y ese podría ser el inicio de una extraña amistad y tal vez de una gran temporada deAmerican Crime Story.


Cheryl durante el juicio con su padre Stephen Crane.

https://www.revistavanityfair.es/actualidad/cine/articulos/asesinato-johnny-stompanato-lana-turner-cheryl-crane-ganster-hollywood/30199
 
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El idilio de Ava Gardner con España: del Sí del torero al No del tricornio
En 1950 un aterrizaje en el aeropuerto de Barcelona transformó la nocturnidad española. Llegó Ava Gardner.



Su destino era Tossa de Mar, donde se rodaría Pandora y el holandés errante, de Albert Lewin. La película es un delirio hollywoodiense que combina, en sus primeras escenas, conversaciones en catalán de pescadores locales y un tablao flamenco en el que un grupo de ricas expatriadas exhibe fastuosos trajes de Beatrice Dawson.

Ava, la “diosa secreta” en palabras de James Mason, es una femme fataleque contempla sin parpadear cómo se suicida ante ella un admirador alcoholizado por sus encantos o hace despeñar a un miembro de suentourage su vehículo de competición en las aguas de la Costa Brava.




Su carrera, en pleno despegue, se consolidaría durante la época con películas como Las nieves de Kilimanjaro (1952) o Mogambo (1953).

El año 1950 marcó el inicio de su tempestuosa aventura con Frank Sinatra, con quien se casaría un año más tarde. Las dificultades de una relación que provocó más de un disparo consolidaron su affaire con España. Un país aislado, empobrecido por la posguerra y asfixiado por la represión política del régimen, pero sin competencia en la oferta de noches anónimas y toreros, su gran debilidad. Mientras rodaba Pandora, entre las visitas de Sinatra tuvo tiempo para su primer trofeo: Mario Cabré.



Unos años después, en La condesa descalza de Mankiewicz, Ava representó a María Vargas, una bailaora de los barrios bajos de Madrid que es descubierta por el star system. María navega con la indiferencia en la café society y aprovecha cualquier ocasión para escapar a un poblado gitano, quitarse los zapatos y bailar.

La actriz realizó el viaje inverso. En 1954, el año que se estrenó la película, Ava adquirió su primera residencia en Madrid: La bruja, en La Moraleja. Se dice que llegó de la mano de Hemingway y con la mirada puesta en Luis Miguel Dominguín, pero más allá de sus pulsiones eróticas, es probable que Ava quisiese descalzarse, ser otra.




No deja de resultar paradójico que el Madrid franquista le ofreciese la libertad que buscaba. Lejos de los focos, Ava creó un universo que se diría inspirado en la Carmen de Bizet. Como Carmen, como Pandora, tomaba y desechaba amantes en noches sin fin. El único recuerdo del ojo público internacional, del mundo aéreo y burbujeante de la condesa descalza, eran los paparazzi, que evitaba a toda costa.

Su Madrid de tablaos, de la barrera de Las Ventas, de Riscal y de Chicote, ha sido reflejada por Marcos Ordóñez en su libro Beberse la vida y en el documental La noche que no acaba de Isaki Lacuesta. Pero hay un episodio que ha pasado desapercibido: sus visitas a Mallorca.



Betty Sicre, una amiga común, recomendó a la actriz pasar una temporada en la isla con los Graves. En su opinión, la atmósfera rural le proporcionaría un merecido descanso, podría mejorar su español y formarse en poesía inglesa con Robert. Considerando sus líneas en castellano en La condesa descalza, el segundo punto muestra cierta sensatez, aunque la inclinación de la actriz por la poesía nunca haya salido a la luz.

Ava escuchó a su amiga y viajó a Deià en 1955, un año después de fijar su residencia en Madrid. El pueblo de la sierra de la Tramuntana debía de ser entonces un lugar recóndito. Como refleja el relato Un brindis por Ava Gardner, publicado en el New Yorker, su visita produjo una gran expectación en el escritor y mitógrafo Robert Graves. El relato narra cómo la llegada de la actriz a la isla restablece, de por sí, una disputa entre los socios de una fábrica de muebles. Hay algo providencial en su advenimiento, como si se tratase de una epifanía divina.

Pero la diosa, a pesar de establecer una estrecha relación de amistad con los Graves, especialmente con Robert, prefirió la noche de Palma a la tranquilidad bucólica de Deià, y pareció mostrar más interés por los vinos locales que por la poesía inglesa.

Tras su visita a las bodegas José Luis Ferrer, en Binissalem, la actriz se encontraba en tal estado de ebriedad que el bodeguero la invitó a cenar para evitar un inminente colapso. Niní Ferrer, su hija, que acudió a reunirse con ellos en El Patio, un restaurante de moda de la época, afirma que el vino no afectaba en absoluto a su belleza; que su presencia, como apreció Graves, seguía siendo divina.



Escena de 'Pandora y el holandés errante'© D.R.

Ava siguió visitando Mallorca regularmente. Acudió a Deià en diciembre de 1961 para celebrar su cumpleaños. Su debilidad por los uniformes parecía persistir, porque se presentó en el cuartelillo para invitar a uno de los guardias civiles a la fiesta. El joven no tenía ropa de paisano, de modo que se presentó con tricornio y guantes blancos. Ava, fascinada, le dijo que llevaba unbeautiful uniform, le ofreció una copa de vino y le invitó a su yate, que tenía anclado en Sa Foradada. Él se negó, alegando que estaba de servicio. La actriz le contestó que no se dejaba intimidar por la belleza y se alejó.

Eso a Pandora nunca le habría pasado, pero la vida se empeña en eludir las exigencias del guion. El affaire de Ava Gardner con España se apagó a medida que su refugio cañí se disolvía en una década marcada por superproducciones de oscilante calidad. El viaje había terminado.

https://www.traveler.es/viajeros/articulos/ava-gardner-en-espana-tossa-del-mar/11365

 
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Todas las caras de Joan Crawford, 40 años después de su muerte

Hoy se cumple el 40º aniversario del fallecimiento de la actriz que tanta controversia generó a lo largo de su carrera, salpicada por infidelidades, disputas, rencores, rumores y leyendas urbanas. ¿Conoces toda su historia?




Su vida bien podría ser el guion de una de las tantas películas que interpretó a lo largo de toda su carrera. Lucille Fay Le Sueur, conocida mundialmente como Joan Crawford nació en el seno de una familia modesta el 23 de marzo de 1904 en San Antonio (Texas) y murió, hace justo 40 años, en Nueva York el 10 de mayo de 1977 a los 73 años, a causa de un infarto de miocradio aunque llevaba años arrastrando un peligroso cáncer de páncreas. Desde pequeña demostró su pasión por el baile y la interpretación en diferentes compañías teatrales consiguiendo un contrato cinematográfico con la productora Metro Goldwyn Mayer en 1925. A partir de ese momento, con tal solo 21 años, comenzó su imparable carrera como actriz primero con películas dentro del ámbito del cine mudo para después dar el salto a los filmes con sonido.

A su primera película (Ropa Vieja, 1925) le siguieron casi un centenar de títulos cinematográficos, consagrándose como una de las mejores actrices de las décadas de los años 30, 40 y 50. La recompensa por toda su trayectoria llegó a su súmmum en 1945 al ganar el Oscar como Mejor Actriz por la película Alma en Suplicio. Joan Crawford continuó su aparición en películas hasta 1970, siete años antes de que falleciera en Nueva York.

A lo largo de todas estas décadas han sido una inmesa cantidad de personas las que han hablado de la actriz sin pudor alguno, de sus excesos, sus relaciones, su personalidad e incluso de los momentos más íntimos de su vida. Verdades o meros rumores, la biografía de Joan Crawford se ha contado en libros, películas, diferentes portales de Internet y cómo no con el boca-boca. Este año, su nombre ha vuelto a sonar alto y claro, convirtiéndose (otra vez) en noticia con la llegada de la serie FEUD, creada por el director estadounidense Ryan Murphy. La primera temporada de esta ficción televisiva cuenta la historia de la conocida rivalidad entre Joan Crawford y Bette Davis, dos de las actrices más prestigiosas de la época, que coincidieron en la película ¿Qué fue de Baby Jane? en el año 1962 y que dio mucho de que hablar entre la prensa, espectadores y profesionales de Hollywood.

El pistoletazo de la serie lo da Catherine Zeta-Jones interpretando el papel de la actriz Olivia de Havilland, principal conductora de la narración del relato a lo largo de los capítulos, definiendo la relación de estas dos mujeres de una manera sincera y profunda: "nunca ha habido una rivalidad como la suya. Durante casi medio siglo, se han odiado mutuamente y nosotros las hemos amado por ello. El verdadero nombre de Joan era Lucille LeSueur y en el apogeo de la Gran Depresión empecé a darme cuenta de que era la mujer que todos los hombres querían y que todas las mujeres querían ser. Muchos piensan en ella como la estrella más grande de todos los tiempos. Ahora bien, mi querida amiga Bette, con toda la franqueza, era la actriz más grande que Hollywood ha conocido nunca. Interpretaba sus papeles con una intesidad tan audaz que nadie más se ha atrevido a hacerlo así. Solo hicieron una película juntas y fue una historia con una enemistad de porporciones bíblicas. Las rivalidades nunca son por odio, las rivalidades tienen que ver con el dolor".

Aunque la enemistad entre ambas actrices venía de antes, fue durante el rodaje de la película cuando los reproches, los conflictos y las situaciones tensas estaban a la orden del día. Ellas sabían como ir más allá y cuando no se apoyaban mutuamente (ocurrió en un par de ocasiones) se dedicaban a fastidiarse la una a la otra. Joan Crawford instaló una máquina de Pepsi Cola (cabe recordar que su difunto marido Alfred Steele fue presidente de la compañía ) en el set de rodaje y poco después Bette Davis instaló una de Coca-Cola por el simple hecho de fastidiar a Crawford. Así, una detrás de otra. El súmmum de su rivalidad llegó durante la 35.ª Ceremonia de entrega de los Premios de la Academia, cuando Bette Davis estuvo nominada como Mejor Actriz por la película ¿Qué fue de Baby Jane?, mientras que Joan Crawford no tuvo esa oportunidad, lo que generó aún más odio en la actriz. Para acaparar todo el protagonismo en el supuesto caso de que Davis no se alzase con la estatuilla, Crawford pactó con el resto de nominadas que si algunas de ellas resultaba ganadora, sería la propia Crawford quien subiera a recoger el premio en su nombre. Dicho y hecho. Anne Bancroft ganó el Oscar a Mejor Actriz por El milagro de Ana Sullivan y ahí estaba Joan para subir a recogerlo. Davis sin su estatuilla pero viendo además como su enemiga subía al escenario y tenía su momento de gloria. ¿Imaginas algo peor? La situación no tiene desperdicio.

Pero esta no fue la única enemistad que Joan Crawford tuvo a lo largo de su vida, aunque si fue la más popular. La actriz Norma Shearer fue otra de las grandes rivales, con quien coincidió en la película The Women. Pero como se sabe, muchas veces pasión y carácter fuerte van de la mano, y la actriz también tuvo tiempo a lo largo de su trayectora de regalar su afecto no solo a los cuatro maridos que tuvo, sino también a su extensa lista de amantes que incluyen tanto hombres como mujeres. Clark Gable, Jackie Cooper, Vincent Sherman o Marilyn Monroe fueron algunas de sus conquistas.

Su personalidad fuerte, tenaz, independiente, recelosa y en ocasiones agresiva marcó toda su carrera profesional y también su vida personal. Ninguno de sus cuatro hijos fue concebidos por la propia actriz, sino que recurrió a la adopción como método para conseguir ser madre. Las malas lenguas afirman que no utilizó el procedimiento habitual para adoptar a sus hijos y dicen que contrató a una persona para que 'comprase' a estos cuatro niños. Con los dos mayores tuvo más conflictos que con las dos más pequeñas. En concreto, con su hija mayor Christina, el rencor y la disputa duró décadas. No fue hasta la muerte de su madre, cuando Christina Crawford publicó el libro Querídisima Mamá donde contaba los años más díficiles de su infancia y el presunto infierno que su madre le había hecho vivir durante todo ese tiempo. En el libro acusaba a su madre de ser una mujer egoísta, cruel, manipuladora, agresiva y caprichosa.

Verdades, mentiras o meros rumores, lo que sí que es cierto es que Joan Crawford vivió una vida alejada de lo preestablecido y protagonizó no solo algunas de las mejores películas de la época, también estuvo en medio de los enfrentamientos, conflictos y controversias más comentadas de todo Hollywood. A pesar de sus pros y sus contras, no cabe duda de que su historia merecía ser recordada en el 40º aniversario de su muerte. Y qué mejor manera de cerrar este pequeño homenaje que con un repaso de los momentos más importantes y anecdóticos de su vida.

Joan Crawford en 'Ropa Vieja'



Old Clothes (Ropa Vieja) fue la primera película en la que participó la actriz en 1925 con tan solo 20 años de edad.



La actriz catalogada como 'flapper'

La palabra flapper es un anglicismo que hace referencia a un determinado grupo de mujeres jóvenes que durante los años 20 llevaban un estilo de vida determinado alejado de lo preestablecido. Escuchar jazz, bailar y vestir de manera diferente era uno de sus aspectos más característicos.



Ganadora del Oscar en 1945

Ganó el Oscar gracias a la películaAlma en suplicio y no acudió a la entrega de premios por encontrarse indispuesta. Recibió a los periodistas y la entrega de la estatuilla en la cama, aparentemente mucho más recuperada.



Crawford con sus 4 hijos adoptados

Se rumorea que los cuatro hijos de la actriz no fueron adoptados sino 'comprados' debido a que en la época en que llegó a su vida su primera hija Christina era muy díficil que una madre soltera pudiera adoptar. Se dice que cuando los servicios sociales rechazaron su petición, ella contrató a una persona para que 'comprase' a su primera hija y se rumorea que pasó lo mismo con los otros tres.



Joan Crawford con su hija Christina

Su hija mayor Christina ha sido la que más rumores y controversias ha suscitado a lo largo de los años en torno a la figura de su madre Joan. En 1978, un año después de la muerte de la actriz, publicó el libro Querídisima Mamá o Mamita Querida en el que contaba en sus 286 páginas todo tipo de situaciones vividas con su madre en la que la mostraba como una alcohólica e inestable mujer que no estaba apta para cuidar a ningún niño. El libro generó muchísima polémica e incluso se rodó una película.




Douglas Fairbanks, Jr., primer marido de la actriz

De 1929 a 1933 Joan Crawford estuvo casada con su primer marido el actor Douglas Fairbanks Junior.



Franchot Tone, segundo marido de Joan Crawford

De 1935 a 1939 su marido fue el actor estadounidense Franchot Tone, del que se divorció para posteriormente casarse con tres mujeres más.



Phillip Terry, tercer marido de la actriz

Phillip Terry y Joan Crawford estuvieron casados de 1942-1946.


Alfred Steele, cuarto marido de Joan Crawford

En 1955 la actriz se casó con el presidente de la compañía Pepsi-Cola, Alfred Steele.A diferencia de sus tres últimos maridos de los que se divorció, de este último enviudó.

https://www.harpersbazaar.com/es/cultura/ocio/g319485/curiosidades-joan-crawford-40-anos-despues-muerte/

 
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Bette Davis y Joan Crawford

La relación entre ambas estrellas fue de mal en peor a lo largo de los años y se rumorea que se convirtió en toda una pesadilla en cuanto comenzó el rodaje de la película ¿Qué fue de Baby Jane? El incidente en los Oscar no hizo más que confirmar que los rumores de su gran enemistad eran ciertos.



Película 'Qué fue de Baby Jane'


Bette Davis y Joan Crawford encarnaron los personajes principales de esta película estrenada en 1962, basada en la novela homónima del mismo nombre de Henry Farrell.



Gala Oscar 1963

En 1963 aunque no estaba nominada, Joan Crawford subió a recoger el Oscar de la actriz Anne Bancroft, ganadora del mismo gracias a la película El Milagro de Ana Sullivan. Una estratagema que ideó para boicotear la nominación de su compañera de reparto Bette Davis.



Anne Bancroft y Joan Crawford

Momento en que Joan Crawford le entrega el Oscar a Anne Bancroft.



Norma Shearer y Crawford en 'The Women


Bette Davis no fue la única adversaria que tuvo Crawford a lo largo de su vida. Norma Shearer con quién compartió escena Joan en la película The Woman vivió otra de las trifulcas más sonadas.




Susan Sarandon y Jessica Lange, protagonistas de 'FEUD'

Este 2017 toda la historia detrás de la rivalidad entre Beete y Joan ha vuelto a sonar más fuerte que nunca con la llegada de la serie Feud de Ryan Murphy. Susan Sarandon en el papel de Bette Davis y Jessica Lange en la piel de Joan Crawford. Ocho capítulos para conocer en profundidad lo que realmente sucedió entre las estrellas durante el rodaje de ¿Qué fue de Baby Jane?


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LA CRÓNICA NEGRA DE HOLLYWOOD
La cara oscura de Joan Crawford
El 10 de mayo se cumplieron 39 años de la muerte de la actriz. En nuestra sección “La crónica negra de Hollywood” recordamos los puntos oscuros de su vida.


Joan Crawford pasó los últimos años de su vida prácticamente recluida en su apartamento de Nueva York y su muerte resulta un misterio. Según su biógrafa Karen Swenson: “Algunas personas creen que tomó algún medicamento para acabar con su vida, tal vez pastillas para dormir, pero no se ha podido demostrar. Hay, no obstante, un hecho revelador. Una semana antes de su muerte regaló a su perro, al cual adoraba.” Probablemente nunca sabremos la verdad sobre su muerte. Más aún, quizá tampoco sepamos nunca la verdad sobre su vida.
Gran parte su trayectoria está teñida de rumores salvajes: promiscuidad sexual, maltrato a sus hijos... Todo ello hace que Joan Crawford tenga también su capítulo en esta “Crónica negra de Hollywood”.

Una infancia poco feliz en la que sufrió malos tratos le hizo desear escapar como fuera de su Kansas City natal y buscar un lugar en el mundo del espectáculo. De sus primeros años como corista corrían algunos rumores bastante tendenciosos. Se decía que había sido detenida una vez por ejercer la prostit*ción y que había rodado una película por** con la que luego, cuando se convirtió en estrella, intentaron chantajearla.


Nada de eso ha sido probado. Lo único cierto es que finalmente fue descubierta por la Metro e inició su carrera cinematográfica a finales de los años 20, todavía en la época del cine mudo. En los años 30 llegó a convertirse en la principal estrella femenina del estudio. Joan repetía una y otra vez sus personajes de mujer sufriente y desgarrada y al público le encantaba. Además cuidaba mucho de sus fans. Durante toda su vida contestó personalmente o a través de un ejército de empleados las cartas que le llegaban de estos.


Joan Crawford se casó cuatro veces y tuvo infinidad de amantes. Clark Gable, con el que rodó varias películas, fue uno de los más famosos, pero no fue el único. Desde galanes consagrados hasta actores de reparto, incluso jovencitos a los que se encargó de iniciar, como la estrella infantil Jackie Cooper. Su furor sexual era legendario, como recordaba el director Vincent Sherman: “Estábamos en la sala de proyecciones cuando ella cogió mi mano y la puso en su pecho. De repente se quitó la falda y se bajó las bragas. Estaba lista para tener s*x* en ese mismo momento. Tenía fama de devora hombres.”


En 1940, cuando contaba 35 años y acababa de divorciarse de su segundo marido, la actriz adoptó a su primera hija. Lo extraño es que por entonces era casi imposible que una mujer soltera pudiera adoptar. Según Christina Crawford hizo una petición a los Servicios Sociales para ser madre adoptiva pero la rechazaron. Entonces contrató a un conseguidor de bebés de Las Vegas que se encargó de todo. Es decir, la niña fue literalmente comprada. Christina fue su primera hija a la que años después seguirían otros tres bebés adoptados, probablemente con el mismo procedimiento.


En 1978 Christina Crawford escribiría un escalofriante libro titulado “Queridísima mamá” en el que describía a Joan como una mujer colérica, maltratadora de sus hijos y obsesionada con la limpieza. Y es que a mediados de los años 40 su carrera atravesaba un bache. Se hacía mayor, ya no le ofrecían papeles selectos y estaba perdiendo categoría en Hollywood. Cara al exterior Joan Crawford se mostraba como una madre devota y cariñosa pero de puertas adentro pagaba su frustración con los niños. Christina Crawford cuenta en su libro numerosas vejaciones y maltratos. La obsesión de Joan con las perchas metálicas, cómo ataba con correas a su hermano Christopher o sus incursiones nocturnas cuando, por cualquier motivo, se presentaba en mitad de la noche en la habitación de la niña y la pegaba con severidad.

Finalmente Joan Crawford consiguió el papel que le devolvería de nuevo a la cima. La película era “Alma en suplicio” y con ella ganaría el Oscar. “La noche de los Oscar –contaba Christina Crawford– fue un teatro bien ensayado. Ella quería desesperadamente ganar la estatuilla y no sabía qué hacer. Así que se metió en la cama y dijo a todos que tenía neumonía. Era la pobre actriz enferma. Así que finalmente le llamaron para decirle que había ganado y entonces tuvo lugar una recuperación milagrosa y espontánea. De pronto se peinó, se maquilló y volvió a la cama para esperar a que llegaran la prensa, el director y su Oscar. Al día siguiente salió en todos los periódicos la foto recibiendo la estatuilla en la cama”.


Gracias al Oscar su carrera remontó y en los años siguientes rodaría otras buenas películas como “Johnny Guitar”. Lo que no cambió en absoluto fue la forma en la que trataba a sus hijos. Por suerte para ellos los niños serían enviados a un internado a salvo del temperamento de su madre.


En 1962 Joan Crawford rodaría la última de sus películas famosas, “Qué fue de Baby Jane”, junto a la que era su gran rival en la industria, Bette Davis. Las dos actrices se odiaban desde hacía décadas. Después su carrera languideció a base de series de televisión y películas de terror. En los últimos años vivía sola, oculta de la gente, encerrada en su apartamento de Nueva York.


Una de las últimas decisiones que tomó antes de morir fue la de desheredar a sus hijos Christina y Christopher. En su testamento no daba muchas explicaciones. Simplemente decía: “Los motivos ya los conocen ellos”. Fue ese detalle lo que animó a Christina Crawford a escribir un libro contando cómo había sido la vida al lado de su madre. El libro, publicado en 1978, fue un éxito de ventas y tres años después se adaptó al cine en una película de igual título, “Queridísima mamá”, en la que Faye Dunaway daba vida a Joan Crawford. Para muchos fue una auténtica sorpresa descubrir en aquella película el verdadero carácter de la actriz. Es el lado oscuro que esconden algunas estrellas y que lleva alimentando esta crónica negra desde que se inventó el cine.

http://cadenaser.com/programa/2016/05/14/sucedio_una_noche/1463220740_042559.html
 
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El gánster, la estrella y Cheryl "la destripadora": el crimen que conmocionó a Hollywood

El 4 de abril de 1958, Cheryl Crane, hija de Lana Turner, asesinaba al amante de su madre, el gánster Johnny Stompanato.


Por EVA GÜIMIL



Interior noche. Una mujer rubia, increíblemente bella, grita angustiada sobre el cuerpo de un hombre que reposa sobre un charco de sangre. Un niña llora. Lleva un cuchillo en la mano y está asustada. Es la noche de Viernes Santo y no hay nadie más en la casa.

Podría ser una secuencia de cualquier película de cine negro de los años cuarenta o cincuenta, pero no lo es, a pesar de que la protagonista de la acción es Lana Turner, bomba sexual de los cuarenta y estrella de clásicos como El cartero siempre llama dos veces y Cautivos del mal. Esta no es una secuencia de inicio, es una historia real.


La niña que llora es su hija Cheryl Crane de catorce años, que ha vuelto a casa del internado para pasar las vacaciones de Pascua, y el tipo que yace en el suelo del boudoir rosa de la casa de estilo colonial que un día perteneció a Harpo Marx, es Johnny Stompanato, o Johnny Valentine como se hace llamar ahora o, como es conocido entre susurros, “Oscar”, un mote que se ha ganado por los 30 centímetros que mide cierta parte de su anatomía.

JOHNNY CON SU ASPECTO CHULESCO DE GÁNSTER DE SERIE B Y SU ASPECTO PELIGROSO FUE UN IMÁN PARA LA MUJER QUE UN DÍA DECLARÓ: “ENCUENTRO A LOS HOMBRES TERRIBLEMENTE EXCITANTES, Y CUALQUIER CHICA QUE DIGA QUE NO ES UNA DONCELLA ANÉMICA, UNA prost*t*ta O UNA SANTA.” Y LANA NO ERA NINGUNA DE LAS TRES COSAS.

Johnny, el último amante de Lana Turner, es un gánster, más de apariencia que de curriculum.Tras codearse con el legendario Bugsy Siegel, el inventor de Las Vegas, pasó a formar parte de la cuadrilla de su lugarteniente Mickey Cohen, un peso pluma de gatillo fácil que después de ser sentenciado a muerte por medio Los Ángeles decidió incorporar a Stompanato, con quien compartía gusto por las estrellas de Hollywood y la ostentación, a su nómina de guardaespaldas.

Aunque años después en su autobiografía Mickey Cohen: In My Own Words confesaría que era más un objeto ornamental que un verdadero matón. "No había forma de que Johnny fuera guardaespaldas en absoluto", afirmaba. "Aunque era un héroe de guerra, cuando se trataba de violencia o actividades con armas fuera de una situación de guerra, Johnny se alejaba por completo ". Pero a Cohen le gustaba el atrezzo y la fanfarria y Johnny “parecía” la clase de matón que le correspondía a un mafioso.

Precisamente de las connotaciones mafiosas que tenía cualquier apellido italiano en los años cuarenta es de lo que había huido siempre la familia de Johnny. Sus padres, un barbero y una costurera de Brooklyn, se habían mudado a Illinois, al pequeño y tranquilo pueblo de Woodstock, para criar a sus cuatro hijos alejados de los problemas de la gran ciudad.

Pero a Johnny le gustaban los problemas. A pesar de los esfuerzos de sus padres por ofrecerle un futuro matriculándolo en una prestigiosa escuela militar, él estaba más interesado por las mujeres que por los estudios y, gracias a su buena planta, ellas también estaban interesadas en él.

Cansado de la vida en Woodstock y sin un plan mejor, Johnny tomó el mismo camino que muchos jóvenes norteamericanos y después de alistarse se unió a la 1.ª División de Marines y puso rumbo al Pacífico. Tras su vuelta a casa con algunas medallas en el pecho, se casó y dejó embarazada a su esposa, pero antes de que su hijo empezase a gatear, Johnny ya estaba rumbo a una nueva aventura: la conquista de Hollywood.

Y ahí fue donde conoció a Cohen. Como su “guardaespaldas” se dedicaba a pequeños trapicheos, recados, blanqueo a pequeña escala y también a una actividad muy lucrativa en la que su físico jugó un gran papel: la extorsión sexual a estrellas de cine. Johnny seguía siendo irresistible para las mujeres y las estrellas de Hollywood, por mucho que refulgiesen en la pantalla, no diferían mucho de las chicas que suspiraban por él en Woodstock.

Su modus operandi, documentado por el escritor Ted Schwarz en Hollywood Confidential, era bastante sencillo. Johnny (o más bien Cohen) seleccionaba las víctimas, generalmente mujeres maduras y siempre casadas, las llamaba de manera anónima fingiendo estar obnubilado por ellas y cuando la relación se consolidaba aparecían unas fotos íntimas que serían entregadas a su marido si no había un pago por medio.

Si las mujeres no podían hacer frente a los pagos Johnny las conminaba a prostituirse y se encargaba de las gestiones correspondientes. Una joya.

Stompamato empezó a ser un habitual de los sitios de moda de Sunset Strip y perseguir estrellas, obviamente femeninas, adineradas y maduras, se convirtió en su principal objetivo. Cohen tenía razón: Johnny no era un gánster, pero era la idea que Hollywood tenía de un gánster y eso era mucho más importante en un universo que se había gestado en base a las apariencias. Tras algunas piezas menores, trató de cazar a Ava Gardner, pero se topó con Frank Sinatra y la verdadera Mafia. Después probó suerte con Janeth Leigh, pero no pasó de un leve escarceo que ella cortó de raíz al descubrir su pasado como gánster. Y entonces apareció Lana. Y a ella le importaba un bledo su pasado, sólo su presente.

Era 1957 y Turner seguía siendo una rubia despampanante, pero ya tenía 37 años, una edad en la que en el Hollywood de los 50 (y en el de ahora) empezaba a limitarla a papeles de “madre de”. Su afición al alcohol y a los excesos habían hecho ya mella en su rostro y las llamadas de su agente cada vez ofrecían papeles menos jugosos. La Metro Goldwyn Mayer, el estudio en el que había triunfado durante dieciocho años, acababa de deshacerse de ella, justo cuando también se había terminado su matrimonio con el actor Lex Baker. Era el momento más vulnerable de su vida.

Tuner había tenido una infancia difícil, cuando tenía diez años alguien machacó el cráneo de su padre tras una timba de dados. Su madre y ella se trasladaron a Los Ángeles sin un dólar y vivieron penosamente, al menos hasta el día en que en uno de sus vagabundeos William R. Wilkerson, un publicista del Hollywood Reporter, se fijó en ella y la puso en contacto con Zeppo Marx, el hermano sin gracia de los Marx, quien por aquel entonces dirigía una agencia de talentos.

En 1937 Lana conseguía su primer papel en la gran pantalla, en el film de Mervin LeRoy Ellos no olvidarán. Era una escena breve en la que simplemente caminaba, pero sus formas (básicamente sus pechos) no pasaron desapercibidas.

A pesar de que su personaje era violado y asesinado minutos después el público no podía quitarse de la mente aquel desinhibido paseo (o sea, sus pechos) y la Metro, que por entonces fagocitaba todo el talento de la industria, supo explotar esa imagen. Durante una sesión de fotos promocional en la que Lana llevaba una blusa bajo el jersey, la publicista Emily Torhia le pidió que se la quitara, después le pidió que se quitara también el sujetador: había nacido “la chica del jersey”. Y así fue conocida durante toda su carrera.

Las puertas de Hollywood se abrían ante ella y no tardaría en convertirse enuna de las actrices mejor pagadas de la industria y en una de las diosas de la gran pantalla en los años cuarenta gracias a papeles rebosantes de sexualidad como la Cora de El cartero siempre llama dos veces.


Lana Tuner en 'El cartero siempre llama dos veces'

Aunque si el cine era importante en su vida también lo eran los hombres. Sobre todo los hombres guapos como no tenía reparo en reconocer: “Seamos honestos, lo físico me atrae primero. Si después conoces la mente, el alma y el corazón del hombre, eso ya es la guinda del pastel.”

Lana pasó la década de los cuarenta encadenando éxitos, aunque a pesar de ello nunca ha logrado el reconocimiento como actriz del que sí gozaron otras compañeras de generación con una filmografía menos memorable, tal vez porque su físico era un árbol demasiado imponente para dejar ver el bosque de su talento. Y a la vez que encadenaba éxitos también encadenaba relaciones, generalmente tormentosas que solían acabar con la actriz en el hospital por algún "accidente doméstico".

Su primer matrimonio con el músico Artie Shaw tan sólo duró cuatro meses, se terminó el día que Shaw le lanzó un par de zapatos a la cabeza y le pidió que los lustrase. Tras Shaw llegaron el restaurador Stephen Crane, padre de su única hija Cheryl y con quien se casó apenas una semana después de conocerle, el heredero millonario Bob Topping, el actor Lex Barker, de quien se divorciaría alegando “crueldad mental” (y que después se casaría con Tita Cervera), Fred May, Robert Eaton, y por último Ronald Dante. Dante, un hipnotizador de medio pelo, acabó robándole más de 100.000 dólares e ingresando en prisión por fraudes relacionados con la falsificación de diplomas y el “maquillaje permanente” (sí, el Dr. Dante merece también merece que se cuente su historia).





Pero además de sus siete maridos también hubo innumerables amantes: Frank Sinatra, Howard Huges, Errol Flynn, Fernando Lamas, Tyrone Power y hasta Luis Miguel Dominguín. Y entre todos ellos, exactamente entre el quinto y el sexto marido, apareció Johnny Stompamato, Johnny Valentine, “Oscar”.

Johnny con su aspecto chulesco de gánster de serie B y su actitud peligrosa fue un imán para la mujer que un día declaró: “Encuentro a los hombres terriblemente excitantes, y cualquier chica que diga que no es una doncella anémica, una prost*t*ta o una santa.” Y Lana no era ninguna de las tres cosas.

En un tiempo en el que en Hollywood todo el mundo tenía algo que ocultar, Lana, que como todas las estrellas vivía aterrada por mantenerse alejada de la prensa amarilla, era famosa por ocultar cierto gusto por las relaciones peligrosas y más en concreto por los hombres violentos. Y Johnny no tardó en demostrar que lo era.

Ese año Lana viajó a Londres para rodar Brumas de inquietud con un por entonces desconocido Sean Connery. A pesar de que la actriz era diez años mayor no tardaron en surgir rumores de que la relación entre ambos había ido más allá del set, lo que enloqueció a Stompanato que tras amenazarla vía telefónica se presentó en Londres con una pistola y amenazó a Connery que después de desarmarlo lo lanzó al suelo de un puñetazo. Un golpe que probablemente fue más doloroso para su ego que para su mandíbula. Tras el incidente, el gánster fue invitado por Scotland Yard a abandonar la isla.

Cuando un par de años después Connery fue a Hollywood parar rodar su primera película americana recibió un mensaje de Mickey Cohen en su hotel: 'Sal de la ciudad o un contrato pondrá fin a tu vida'. Connery no hizo caso a las amenazas, pero por si acaso se buscó un nuevo alojamiento.

Tras el final del rodaje, Lana volvió a casa y se reencontró con Johnny. Él se vengó golpeándola e intentando asfixiarla con una almohada. Durante semanas Lana intentó romper con él.

La noche del 4 de abril de 1958, apenas una semana después de que ella perdiese el Oscar al que estaba nominada por Vidas borrascosas y de que tuvieran una brutal pelea tras la negativa de ella a que el gánster la acompañase a la gala, Lana le echó de casa. Johnny la insultó por beber demasiado y amenazó con cortarle la cara, su amenaza favorita, y agredir tanto a su madre como a su hija que en ese momento leía en la planta de abajo.

Lo que sucedió después forma parte de la crónica negra de Hollywood y fue narrado por la propia Cheryl en su autobiografía Una historia trágica de Hollywood:

"Después de que John llegase, me senté en mi habitación a escribir un trabajo mientras escuchaba sus amenazas crueles. Presa del pánico, bajé corriendo las escaleras y entré a la cocina, donde cogí uno de los cuchillos que mi madre había comprado ese día. Volví a subir las escaleras al dormitorio de mi madre y me quedé fuera de su puerta por unos momentos mientras Stompanato continuaba amenazando con desfigurarla. De repente, mamá abrió la puerta y John apareció por detrás, con el brazo levantado como para golpearla. Di un paso adelante y él corrió con el cuchillo en mis manos. Stompanato me miró y dijo: "Dios mío, Cheryl, ¿qué has hecho?" antes de caer al suelo. En un instante, él estaba muerto".

Durante el juicio Tuner declararía que realmente Stompanato no había estado a punto de golpearla, su brazo estaba levantado porque llevaba una chaqueta y una camisa en una percha.

Lana intentó taponar la herida con una toalla y luego llamó a su madre, que vivía cerca y le pidió que llamase a un médico. Después telefoneó a su abogado Jerry Geisler, mientras Cheryl llamaba a su padre Stephen. Le inyectaron adrenalina, pero cuando llegó la policía ya estaba muerto. En su muñeca, llevaba un brazalete de plata con una inscripción en español: "Papa Johnny, dulce amor mío, cuando uses esto recuerda que es un pedazo de mi corazón que siempre estará contigo. Con todo mi amor, Lanita “.

El suceso se convertía en la mayor sacudida que había sufrido Hollywood desde el escándalo de Fatty Arbauckle. Los periódicos se cebaron con los detalles más escabrosos del caso y bautizaron a Cheryl como “la destripadora”, Mickey Cohen vendió al Herald Examiner las cartas repletas de detalles íntimos que Lana escribió a Stompanato y que dejaban claro el peligroso cariz de su relación: "Necesito tus caricias, tan salvajes que me hacen daño. Es todo tan terrible, pero al mismo tiempo tan bello. Soy tuya y te necesito: MI HOMBRE".


Lana Tuner declarando en el estrado durante el juicio por el asesinato de Johnny Stompanato.
El juicio fue emitido en directo por la radio y grabado por las principales cadenas de televisión, un hecho por entonces extraordinario y cada día se formaban colas ante la sala. Durante las vistas Lana Turner lloró, suspiró y hasta se desvaneció levemente. Incluso los más críticos con la estrella afirmaron que aquella había sido su mejor interpretación.

El abogado de Cheryl la pintó como la más inocente de las criaturas: "Esta niña que hoy comparece ante la justicia está aún en la edad de leer a Louisa May Alcott. En el reformatorio donde está recluida desde hace varios días, su libro de lectura es Mujercitas, y es que ella es aún eso, una pequeña mujercita, no una mujer capaz de comprender la gravedad del acto que ha cometido.".

La verdad es que Cheryl ya habia tenido algunos problemas de conducta e incluso se había escapado del internado y frecuentado lugares poco habituales para una niña de catorce años, pero eso no importaba a nadie. Sin duda era mucho más interesante su gusto por la literatura juvenil.

La deliberación del jurado apenas duró 20 minutos, el veredicto: homicidio justificado.

Hoy Cheryl vive felizmente casada con la agente inmobiliaria Jocelyn LeRoy, con quien lleva cuarenta años de relación y a quien Lana consideraba como una hija más. Turner falleció de un cáncer de esófago en 1995. Tras el suceso su fama aumentó y cosechó un gran éxito gracias a su papel de madre abnegada en Imitación a la vida. La diva terminó su carrera dando relumbron a series de televisión como Falcon Crest y un año antes de morir recibióa el premio Donostia en el Festival de Cine de San Sebastian. Johnny Stompanato reposa en el cementerio de Woodstock, en una caja de pino barata comprada por Mickey Cohen.

La historia de aquella noche forma parte ya de la nebulosa que envuelve a Hollywood y su banalización es un elemento más de la cultura popular.Woody Allen construyó un remedo del suceso en Septiembre, con Mia Farrow en el papel de una hipotética Cheryl y Elaine Strich emulando a Lana Turner. Y en L.A. Confidential pudimos ver a Johnny y Lana haciéndose arrumacos en un local de moda, dejando claro que el maridaje estrellas y matones combinaba tan bien como la tónica y la ginebra.

Pero el final de la historia no dejó contento a todo el mundo. Se habló de que Stompanato habría intentado abusar de Cheryl, pero ella lo niega en su biografía, en la misma en la que acusa a Lex Baker y a Fernando Lamas, padre de Lorenzo Lamas, de violarla. Otros prefirieron creer que la joven, también enamorada de él, lo habría asesinado por celos. Y la mayoría que fue Lana quien realmente asesinó a Johnny y para evitar la cárcel y la mala prensa, habría obligado a su hija a asumir la culpa consciente de que la pena para ella al ser menor sería más indulgente. Incluso Mickey Cohen aprovechó para tratar de inculpar a Sean Connery.

La realidad es que alrededor de la historia hay demasiados interrogantes. ¿Cómo pudo una niña de catorce años pillar desprevenido a aquel grandullón? Vale, que no era el tipo más aguerrido de los bajos fondos, pero Cheryl era una niña escuálida y Johnny un tipo fornido y bregado en la calle. También está la tardanza de Turner en llamar a la policía, detalle en el que insistió la familia de Johnny que demandó a Cheryl con el fin de obtener dinero para la manutención del hijo de Johnny III, y el poco rigor de las pruebas forenses que parecía más orientado a lanzar un puñado de paladas rápidas sobre un matón que no le importaba demasiado a nadie.

60 años después sólo queda una testigo del crimen, Cheryl Crane que ya ha sido juzgada y absuelta y probablemente nunca cambie una coma de su declaración. Aunque en Hollywood siempre se puede esperar un final sorpresa. En el cincuenta aniversario del asesinato, el periodista Richard Babcock entrevistó al hijo de Johh, John Ibraim Stompanato III para elChicago Magacine y este manifestó su deseo de sentarse algún día con Cheryl para que ella le contase "lo que está en el interior de su mente". También confesó haber visto toda la filmografía de Lana Turner y haber visitado la casa de North Bedford Drive. Aunque parezca remotamente posible, nos gusta pensar que algún día esa charla se producirá y ese podría ser el inicio de una extraña amistad y tal vez de una gran temporada deAmerican Crime Story.


Cheryl durante el juicio con su padre Stephen Crane.

https://www.revistavanityfair.es/actualidad/cine/articulos/asesinato-johnny-stompanato-lana-turner-cheryl-crane-ganster-hollywood/30199
qué historia! terrible en verdad este drama. Es muy bueno ver lo que hay o hubo detrás de estas estrellas con tanto brillo, conocer sus sombras.
Muchísimo material y de gran interés. Gracias.