Festival Internacional de Cine de San Sebastián. 68º Edición. 18 al 26 septiembre 2020

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Comienza el Festival de San Sebastián más extraño: guía para no perderse nada
Este viernes da comienzo la 68 edición del festival internacional de cine más prestigioso de la península que el covid ha tenido en vilo hasta el final

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Comienza el Festival de San Sebastián más extraño.

MARTA MEDINA
17/09/2020 05:00

Incluso cuando Cannes anunció la suspensión de su edición 2020, José Luis Rebordinos prometió que el Festival de San Sebastián tendría lugar. La industria del cine español ya había visto cómo el Festival de Málaga aplazaba sus fechas de marzo a agosto y la llegada de una segunda ola de contagios ha mantenido hasta el último momento al certamen vasco con la incertidumbre de un imprevisto de último momento, pero este viernes da comienzo la 68 edición del festival internacional de cine más prestigioso de la península. Será un año extraño, con mucha menos afluencia de medios y público, más medidas de seguridad y sin la alfombra roja que siempre ha adornado los alrededores del Kursaal. Pero también será el año en el que una película rodada en la propia ciudad de San Sebastián inaugure: 'Rifkin's Festival', de Woody Allen, coproducida por Mediapro –la productora de Jaume Roures–, será la encargada de estrenar edición este viernes 18 de septiembre.

Por la Sección Oficial pasarán 19 títulos de largometraje y series, 14 de ellos en competición por la Concha de Oro, hasta que el sábado 26 clausure 'El olvido que seremos', la adaptación de la novela homónima de Héctor Abad Faciolince a cargo de Fernando Trueba, seleccionada anteriormente en un Cannes que quiso y no pudo. Entre medias, los últimos trabajos de François Ozon –'Verano del 85'–, Thomas Vinterberg –'Druk/ Another Round'– y Naomi Kawase –'Asa Ga Kuru/ True Mothers'. Como ya ocurrió en ediciones anteriores, el certamen vasco también se ha abierto a la ficción televisiva y será el escaparate de lanzamiento de varias de las series más esperadas de la temporada: 'Antidisturbios', de Rodrigo Sorogoyen; 'Patria', de Aitor Gabilondo, y 'We Are Who We Are', de Luca Guadagnino.

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La entrada del Hotel María Cristina este miércoles. (Efe)

Diecisiete títulos preseleccionados en Cannes, siete en Sección Oficial, es el balance 'positivo' de que San Sebastián haya recogido el testigo del principal festival del mundo. "El que no se celebre Cannes es una mala noticia por encima de todo. Dicho esto, el disponer de algunas de sus películas da a la competición un cuerpo un poco más fuerte que otras ediciones porque son los títulos claves del año", adelantó Rebordinos, director del festival, en una entrevista con 'Efe'. "Pero este año tenemos menos películas latinoamericanas que nunca, como le ha pasado a Venecia, donde solo se ha presentado una con toda la potencia que tienen esos países", lamentó, ya que muchas de las producciones no han podido acabarse a tiempo a causa de la pandemia.

La celebración de San Sebastián es además de un intento por volver a la normalidad, un espaldarazo para una industria que se ha visto especialmente perjudicada a causa de la covid. Con Málaga como prueba de un evento multitudinario libre de contagios, Zinemaldia ha implementado protocolos muy estrictos, con el aforo de su sede principal, el Kursaal, limitado al 40%, es decir, un máximo de 600 espectadores, y del resto de las salas de proyección con un aforo de entre el 50% y el 60%. Habrá 159 pases y 65 películas menos que en 2019 para poder acceder sin aglomeraciones y con tiempo suficiente para la desinfección, todos los asistentes estarán obligados a usar mascarilla (FFP2 en las proyecciones más largas) y no podrá celebrarse la habitual fiesta de inauguración ni los saraos nocturnos organizados por las películas seleccionadas. Será un año con menos rostros conocidos: "siguen manteniéndose algunos nombres bonitos y va a venir gran parte del 'star system' español. Va a haber movimiento, pero como es una situación muy compleja es mejor no dar nada por hecho", ha advertido el director.

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Un hombre pasa en bici este miércoles junto al auditorio Kursaal. Efe

Dejando a un lado el contexto extracinematográfico, la Sección Oficial trae consigo algunos títulos de primera línea. 'Rifkin's Festival' está hecha a medida para inaugurar el festival: Woody Allen rodó en la ciudad donostiarra el año pasado una historia de amor y desamor en el marco del propio festival protagonizada por Wallace Shawn en el papel de escritor hipocondríaco y en crisis matrimonial y Gena Gershon como su mujer, representante de prensa de un joven y exitoso director de cine francés, a quien da rostro Louis Garrel. Como aportación española al reparto, Elena Anaya y Sergi López, una pareja de médico y pintor intensa como pocas.

Después del fiasco de 'La reina de España', la vuelta a la gran pantalla de Fernando Trueba comenzó siendo discreta y al otro lado del charco –es una producción colombiana– para acabar en la selección de Cannes, una buena noticia en un mal año. Con Javier Cámara como Héctor Abad Gómez, un reputado médico y defensor de los derechos sociales en el Medellín violento y desigual de los años 70, en la adaptación del bestseller que escribió el hijo del protagonista para honrar la memoria de su padre, "un hombre bueno".

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Varios operarios colocan un panel de la 68 edición del Festival Internacional de Cine de San Sebastián. (Efe)


Ozon, Kawase y Vinterberg, habituales de la cita donostiarra, vuelven con tres historias muy diferentes entre sí: el primero con una drama juvenil ambientado en los años 80 sobre dos amigos que descubren su homosexualidad; la segunda con un drama sobre la maternidad y la adopción en el Japón contemporáneo y el último ofrece una visión sobre los beneficios teóricos del alcohol para la mente humana. Destaca también 'Akelarre', del argentino Pablo Agüero, un drama histórico sobre brujería y persecuciones religiosas durante el siglo XVII en el País Vasco.

Las otras grandes secciones, Horizontes latinos y Nuevos Directores traen una selección más escueta, la primera procedente de países como Chile, México y Argentina, principalmente, y primeros y segundos largometrajes de directores de todo el mundo. Si otros años la sección de Perlas se nutría, sobre todo, de Cannes, este año sólo pasarán por la sección de repescadas nueve películas, entre ellas 'Nomadland', la cinta con la que Chloe Zhao acaba de alzarse con el León de Oro de Venecia. Desde el viernes y durante la próxima semana, 'El Confidencial' ofrecerá información de la programación y del palmarés del que, sin duda, será el Festival de San Sebastián más extraño de los últimos tiempos.

 

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«Patria» marca el festival de la pandemia
Woody Allen abre la más extraña edición del certamen cinematográfico donostiarra, que entregará a Viggo Mortensen el premio Donostia

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Un cartel de «Patria» delante del Auditorio Kursaal de San Sebastián - Efe

Oti Rodríguez Marchante
Actualizado:17/09/2020 03:44h

La inauguración del Festival de Cine de San Sebastián nos trae dos grandes placeres casi prohibidos; el primero es obvio, indudable: el mero hecho de que se celebre, y el segundo quizás más controvertido (pero igual de obvio e indudable para el cinéfilo que todavía mantenga el control de su pensamiento en el mundo que le ha tocado vivir) es que lo haga con la nueva película de Woody Allen, último dique de la reserva amoral de Occidente, animal en extinción y víctima de una cacería con las armas de destrucción masiva de la nueva ética de siempre. La película se titula «Rifkin's Festival» y es tan propia de Woody Allen que, como casi todas, coleccionará tanto entusiasmo como cicatería.

Con enormes problemas de ajustes y organización de películas y peliculeros, el Festival ha confeccionado un programa oficial más corto que otros años, con poco más de una docena de títulos en la competición y unas cuantas proyecciones especiales; entre ellas, otro placer casi prohibido que añadirle a los dos apuntados: con el estreno de «Patria», la serie de Aitor Gabilondo basada en la novela de Fernando Aramburu, se obligará a los que puedan verla a tener una opinión sobre ella más allá de la polémica que ha producido su cartel promocional... Es decir, ese placer temible e intrépido de hablar de lo que ya se conoce y tras el ejercicio poco útil hoy de una reflexión y una impresión directa y propia. Sin adelantar nada más (por cuestiones de embargo hasta su presentación), sí se puede decir que toda esa controversia sobre la terrible equidistancia del cartel se diluye por completo desde la primera secuencia. Los recelos deberían terminar al abrirse la pantalla.

A por la Concha de Oro se presentan algunos cineastas de gran prestigio, como la japonesa Naomi Kawase con «Verdaderas madres», el danés Thomas Vinterberg con un intoxicado experimento sobre el alcoholismo que se titula «Otra ronda», el francés François Ozon y una intensa amistad entre jovencitos titulada «Verano del 85», o el español Antonio Pérez Esparza con un documental, «Sala del juzgado 3H», sobre la Corte que en Estados Unidos se ocupa de los casos de abuso o abandono de menores por sus familias.

También entran en la competición el director británico Julien Temple, «Crock of Gold», sobre el cantante y compositor del grupo The Pogues, Shane MacGowan; el argentino Pablo Agüero con un drama sobre brujería titulado «Akelarre»; el lituano Sarunas Bartas y «En la oscuridad», un drama juvenil entre la resistencia a la ocupación soviética... Y, en fin, una película georgiana («Beginning»), otra más argentina («Nosotros nunca moriremos»), la japonesa «Cualquier llorón alrededor», la francobelga «Passion simple», la británica «Supernova» y la china «Wuhai». Y fuera de concurso, la serie de seis capítulos de Rodrigo Sorogoyen y Borja Soler, «Antidisturbios», y los ocho de la dirigida por el italiano Luca Guadagnino, «We are who we are». Entre ambas, unas doce horas de proyección; o sea, que échale hilo a la cometa.

La clausura de esta edición, el próximo día 26, la ocupará Fernando Trueba y su película «El olvido que seremos», en la que Javier Cámara interpreta a Héctor Abad Gómez, médico y activista en el Medellín de 1970. Y el Premio Donostia 2020 lo recibirá el actor Viggo Mortensen, de quien se proyecta su primera película como director, «Falling», un climático y estridente drama familiar en el que consigue, con sutileza y talento, colocarle un agarradero al personaje más detestable y antipático que se recuerda, interpretado por el magnífico actor Lance Henriksen.

Aunque habrá cine, invitados y alguna que otra estrella, el gran protagonista de esta edición del Festival tiene toda la pinta de que va a ser el paquete de medidas sanitarias e higiénicas, que ya entiendo que pillarán a trasmano y pondrán en dificultades a la mayor parte de los críticos de Festival, tan poco partidarios de lavarse las manos antes y después de ver una película.

 
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Festival de San Sebastián: día cero
La 68 edición del Festival de San Sebastián comienza este viernes con unos protocolos de seguridad estrictos.

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Dos fotógrafos trabajan frente al Hotel María Cristina. (EFE)

MARTA MEDINA
18/09/2020 05:00

El avión con destino a San Sebastián despega a medio llenar de un aeropuerto de Barajas desértico. Apenas colas para embarcar. Detrás de las mascarillas, algunos agentes de prensa, trabajadores del Ministerio de Cultura y del ICAA y los críticos de cine de 'El País', casi siempre los primeros en llegar. Donosti recibe con un sol agradable en unas calles que otros años ya estarían en ebullición. Ahora, tan solo las vallas publicitarias adelantan que esta semana será diferente. Alguna alfombra roja forrada de plástico todavía —porque aunque este año no haya paseíllo, no hay que perder el glamur—. Y, 'Patria', claro. 'Patria', 'Patria', 'Patria' allá donde uno mire. Me cuentan que donde ahora se extiende el enorme cartel de la serie estrella de HBO España, una vez un director cabreado por una crítica grafiteó "Boyero vas a morir", firmado: ETA.

Será un año sin muchas estrellas, vaticinaron. Nadie quiere viajar por el coronavirus y, sin alfombra roja, tampoco tiene mucho sentido. Algunas entrevistas y ruedas de prensa se harán a través de Zoom desde la comodidad —o incomodidad, depende de lo que se haya conseguido racanear al medio matriz— de la habitación de hotel. La primera en pisar el Hotel María Cristina, Gena Gershon, pasado el mediodía. Irreconocible tras una mascarilla negra, unas gafas de pasta y un sombrero de paja, la protagonista de la última película de Woody Allen, que inaugura este viernes la Sección Oficial, departe alejada de las multitudes de otras ediciones con José Luis Rebordinos, director del festival.

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Gena Gershon saluda a José Luis Rebordinos. (EFE)

Entre entrevista y recepción, Rebordinos descansa en los alrededores del hotel emblema del 'star system' de Zinemaldia, inaugurado en 1912 y con una historia de huéspedes donde caben desde Trotsky hasta Mata Hari. Y próximamente, Johnny Depp. No se había anunciado hasta el jueves, por aquello de una posible cancelación de última hora, pero seguro que la presencia de Depp no disuade al 'fandom' ni a pesar de la pandemia ni del pronóstico del tiempo. El actor llega a Donosti en calidad de productor del documental 'Crock of Gold', dirigido por Julian Temple y que lleva a la pantalla la vida y obra del poeta irlandés Shane McGowan, primer cantante de The Pogues. Otro actor generacional, aunque quizá no para los 'millennials' de a pie, competirá por los 'flashes' con Depp: Matt Dillon también visitará el San Sebastián más extraño, esta vez como director de otro documental musical, centrado en la figura del cantante cubano Francisco Fellove.

Pero ni Dillon ni Depp se pasearán por los soportales del Museo San Telmo en la fiesta de inauguración habitual. Probablemente, nunca lo hubiesen hecho, pero de fantasear vive el fan. No habrá San Telmo, ni Bataplán ni sala Gu. No habrá cábalas nocturnas, cervezas mediante, ni comidas a destiempo en los bares de 'pintxos' atestados de acreditaciones colgantes. La terraza del Londres, vacía. Al igual que el minibar. El festival se ha quedado en lo magro. Ya no habrá que arrastrarse con las rodillas desnudas para mendigar una invitación. Pero nuestros jefes estarán más contentos: las crónicas llegarán a tiempo y sin excusas. Y los relaciones públicas respirarán aliviados. En el Kursaal, mascarilla, gel y distancia. Antes de recoger la acreditación, una firma preventiva, una promesa de papel de que no habrá reuniones clandestinas.

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Un hombre pasa en bici este miércoles junto al Kursaal. (EFE)

En los puestos de información, mascarilla, gel y distancia. En la sala de cine, mascarilla, gel y distancia. Solo al llegar a la habitación una se siente libre, como al desembarazarse del sujetador. La ventaja: con la mitad de la cara cubierta por una tela, todos podemos ser Johhny Depp. Pero no deja de invadirnos una melancolía anticipada al imaginar una edición cuyo recuerdo será un álbum de caras mutiladas.

Cuenta Rebordinos, orgulloso, que a pesar de todo este año hay buena cantidad de joyas, algunas arrebatadas a Cannes, otras que les ha arrebatado Venecia. Pero lo más importante, incluso más que la selección, es la propia existencia. Sentir que no todo es el coronavirus, que habrá un después y que hay un además. Con cuidado, con medidas, pero hay que reivindicar la normalidad más allá del miedo. Sentir que existimos al margen de aquello que lo ha ocupado y lo ha contaminado todo. Que habremos aprendido algo. Que 2020 no será un año vacío.

 
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Empiezan a llegar las estrellas del cine a San Sebastián
17/09/2020

Las primeras actrices y actores empiezan a llegar a la 68 edición del Zinemaldia.

Este año, debido a la pandemia, no tendrán recibimientos multitudinarios.

 

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EMPIEZA HOY CON WOODY ALLEN

Lo más destacado del Festival de Cine de San Sebastián
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Johnny Depp, Matt Dillon, Gina Gershon y Viggo Mortensen en la alfombra roja

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Deep, Anaya, Mortensen y Dillon, algunos de los actores que asistirán al Festival de San Sebastián (LV)

FERNANDO GARCÍA
SAN SEBASTIÁN 18/09/2020 06:00 | Actualizado a 18/09/2020 11:41

El Festival de San Sebastián va a por todas. En combate a muerte contra la crisis que la pandemia ha ocasionado a la industria del cine, los organizadores del certamen han decidido romper todo tipo de barreras: las fronteras físicas que dificultan la presencia de estrellas y directores, y también las lindes cada vez más difuminadas entre el cine y las series, la pantalla grande y las plataformas. Johnny Depp, Matt Dillon, Gina Gershon y Viggo Mortensen cruzarán una alfombra roja más nutrida de lo que cabía esperar aunque se reserve a las cámaras, sin público.

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Gina Gershon, una de las estrellas en San Sebastián (Javier Etxezarreta / EFE)

Johnny Depp acude en calidad de productor de Crock of Gold: A Few Rounds with Shane MacGowan, documental incluido en la sección oficial a concurso que, bajo dirección de Julien Temple, cuenta la historia del líder de la banda entre folk y punk The Pogues, Shane MacGowan. Y también Dillon acude para promocionar un documental musical, en su caso como director: El gran Fellove , sobre el músico cubano Francisco Fellove.

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El actor Matt Dillon (TIZIANA FABI / AFP)

Gina Gershon llegará hoy a Donostia junto a la palentina Elena Anaya para presentar la película de Woody Allen que ambas protagonizan y que inaugura el certamen –fuera de concurso–, Rifkin’s Festival. Ya solo por estar ambientado en el propio Zinemaldia, el filme tiene asegurado el furor del personal que vaya a verla. Allen y el también protagonista de su comedia de homenaje al cine, Wallace Shawn, hablarán por videoconferencia.


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Cartel de Rifkin's Festival de Jordi Labanda (EP)

Mortensen lleva a San Sebastián su primera película como director, Falling, en la que también interpreta el papel principal. La cinta, un duro y potente drama familiar sobre la relación entre un padre amargado y su paciente hijo homosexual, puede ser uno de los platos fuertes de esta heroica edición número 68 del festival donostiarra.


No le andarán muy a la zaga otras tres películas igualmente centradas en asuntos de familia: una, la que el madrileño Fernando Trueba iba a llevar a Cannes y ahora presenta en la clausura de San Sebastián, El olvido que seremos , protagonizada por Javier Cámara y basada en la aplaudida novela homónima del colombiano Héctor Abad Faciolince: una hermosa y autobiográfica historia de amor entre un padre y su hijo; otra, la que el español afincado en Estados Unidos Antonio Méndez Esparza dedica al Tribunal de Familia Unificado de Tallahasee (Florida), un juzgado especializado en casos en los que hay menores implicados: Courtroom 3h ; y una tercera, de la japonesa Naomi Kawase sobre el conflicto entre una madre adoptiva y otra biológica, True Mothers .


El francés François Ozon estrena el drama romántico Verano del 85 , sobre un amorío entre adolescentes varones que acaba en tragedia. El cineasta francés no podrá acudir a la presentación al haber dado positivo de Covid uno de los actores y hallarse él mismo y otros miembros del equipo a la espera de resultados de las pruebas correspondientes. El cineasta y sus productores se pusieron de acuerdo con el festival para, “por elemental prudencia”, suspender el viaje y organizar una rueda de prensa por videoconferencia.

El danés Thomas Vinterberg concurre con Druk / Another Round , sobre los efectos creativos del alcohol, mientras que el prestigioso director lituano Sharunas Bartas proyectará In the Dusk , acerca de los partisanos que combatieron la ocupación soviética de su país tras la Segunda Guerra Mundial.

Pero tal vez tanto o más protagonismo que estas y otras películas van a tener algunas grandes series que, aunque no compitan, se verán por primera vez en Zinemaldia. La primera es Patria (HBO), basada en la novela superventas de Fernando Aramburu sobre el drama etarra, bajo dirección de Aitor Gabilondo y con Elena Irureta y Ane Gabarain.

 

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De Marta Etura a Cayetana G. Cuervo: la alfombra roja del Festival de San Sebastián
Glamour, alta costura y muchas mascarillas que nos harán olvidarnos, aunque sea momentáneamente, de la pandemia y que analizaremos al detalle.

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Marta Etura (LP)

P.IZQUIERDO
ACTUALIZADO: 18/09/2020 21:50

Este viernes ha arrancado el esperadísimo Festival de Cine de San Sebastián. Una semana que devolverá un poco de normalidad a esta vuelta al trabajo con una alfombra roja de excepción y un cartel que presentará algunos de los grandes títulos que podremos disfrutar en los próximos meses.

Glamour, alta costura y muchas mascarillas que nos harán olvidarnos (aunque sea momentáneamente) de la pandemia y que analizaremos al detalle. De veteranas en la alfombra como Cayetana Guillén Cuervo (con un vestidazo negro de tul) y Marta Etura a nuevos rostros como la actriz de 'Élite' Georgina Amorós, todos los looks de la primera noche del certamen.

Cayetana Guillén Cuervo

Cayetana Guillén Cuervo fue la primera en pisar la esperadísima alfombra roja. Como buena maestra de ceremonias, abrió un auténtico recital de estilo en la velada inaugural con este espectacular vestido negro de noche, confeccionado en tul, cuerpo bordado de pedrería y ese pronunciado escote en V que tan bien le queda. La melena suelta fue todo un acierto, rebajaba el look y le favorecía a más no poder.

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Cayetana Guillén Cuervo. (LP)

No fue este su único look de la noche. Más tarde, sorprendió durante la gala inaugural con un mono de lentejuelas que ponía de manifiesto su escultural silueta.

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Cayetana, espectacular. (LP)

Marta Etura

Marta Etura es otra de las veteranas en estas lides. Para la ocasión, se decantó por un diseño minimal superfemenino en rosa empolvado, con falda recta y un llamativo escote asimétrico. El pelo recogido en un moño relajado y los pendientes hacían de este look una elección redonda.

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Marta Etura. (LP)

Mónica de Tomás

También acertó la bloguera Mónica de Tomás con este vestido midi azul noche con escote asimétrico adornado con ese lazo XXL de absoluta tendencia. Los zapatos degradé y el moño pulido peinado con raya al medio, dos complementos perfectos.

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Mónica de Tomás. (LP)

Mabel Lozano

Mabel Lozano dejó atrás el típico vestido y se decantó por este vistoso conjunto de tres piezas (pantalón, top lencero y caftán) estampado de flores de tendencia pijamera. Ideal.

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Mabel Lozano. (LP)

Georgina Amorós

La que más arriesgó fue la actriz de la exitosa serie de Netflix 'Élite'. Adicta a las tendencias, Georgina se decantó por un vestido de malla bordada con pedrería y transparencias que combinó con una levita oversize negra y sandalias a juego minimalistas. Espectacular.

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Georgina Amorós. (LP)

Elena Anaya

Elena Anaya cambió el traje de chaqueta blanco que llevó durante el día por este brillante vestido con hombreras XXL y ese volante delantero tan llamativo. Un look de lo más ochentero que combinó con sandalias blancas y su recogido favorito.

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Elena Anaya. (LP)

Gina Gershon

Gina también cambió completamente del día a la noche debutando sobre la alfombra roja con este llamativo vestido negro con enormes mangas de flores de organza, escotazo y cola, también de lo más ochentero.

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Gina Gershon. (LP)

 
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Johnny Depp y el sirimiri de estrellas del Festival de Cine de San Sebastián

Galería de imágenes con los rostros conocidos que han llegado hoy a Donostia. /I. Arizmendi
Galería de imágenes con los rostros conocidos que han llegado hoy a Donostia. / I. ARIZMENDI


Alejandro Sanz o Blanca Suárez, entre las figuras que han llegado este sábado a Donostia

XABIER GARATE
San Sebastián
Domingo, 20 septiembre 2020, 11:10

Estos tiempos no son nada normales y lo mismo ocurre en el Festival de Cine de San Sebastián. Cuando otros años asistíamos a auténticas lluvias de estrellas, este sábado se ha quedado en sirimiri, un goteo de rostros conocidos que han ido llegando a un Hotel María Cristina cuyo exterior aparecía desangelado. A penas un puñado de espectadores han podido ver los saludos y posados de Alejandro Sanz, Blanca Suárez, Javier Rey, Nerea Barros, Guiomar Puerta o Bárbara Lennie. Cuando se han producido agrupaciones de personas los agentes de la Ertzaintza presentes en la zona han ido recordándoles que no podían permanecer quietos en la zona.

El plato fuerte del día, y del Zinemaldia, en cuanto a rostros conocidos lo ha puesto Johnny Depp. Al protagonista de 'Piratas del Caribe' o 'Eduardo manostijeras' se le esperaba a media tarde, sin embargo su llegada se ha ido retrasando hasta que a las 22:00 horas ha puesto un pie en San Sebastián. Este domingo presenta su última producción, 'Crock of Gold: A Few Rounds with Shane MacGowan', un documental del director Julien Temple sobre Shane MacGowan, el desdentado, borrachuzo y carismático líder del grupo irlandés The Pogues.

Volviendo a los rostros más cercanos, Alejandro Sanz ha decidido apoyar con su presencia en San Sebastián la película 'El Verano Que Vivimos', a la que ha puesto ritmo con una canción que lleva el mismo título. La cinta se proyecta este domingo en una gala benéfica en el Kursaal y está dirigida por Carlos Sedes y protagonizada por Blanca Suárez, Javier Rey, Pablo Molinero, Carlos Cuevas, Guiomar Puerta y María Pedraza.

Original, incluyendo vídeos, gracias:

 
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Otro «Akelarre» vasco en el Festival de San Sebastián
La competición por la Concha de Oro empezó con la española “Akelarre”, del director argentino Pablo Agüero, y con la francesa de François Ozon “Verano del 85”

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El cineasta Pablo Agüero (tercero por la izquierda) posa con el reparto de «Akelarre» en San Sebastián - EFE

Oti Rodríguez Marchante
SAN SEBASTIÁN Actualizado:20/09/2020 00:46h

La competición por la Concha de Oro empezó con cautela, sin avasallar (bastante tenía el festival con domesticar, o sencillamente masticar, lo de Woody Allen y “Patria”), con la película española “Akelarre”, del director argentino Pablo Agüero, y con la francesa de François Ozon “Verano del 85”. La de Agüero alude a un tiempo lejano, a una caza de brujas en el País Vasco durante el siglo XVII y la historia tremebunda de unas cuantas niñas apresadas y torturadas por los enviados del Rey al haber sido acusadas de bailar en el bosque de noche y durante la luna llena.

La película va de un menos a más formidable, con una primera mitad redundante y machacona, hasta que coge las riendas de la historia un humor malicioso, la actriz Amaia Aberasturi (la “bruja” lista y lúcida) y el actor Álex Brendemühl, realmente entregado a su rugoso papel de enjuiciador “boludo”…, es endemoniadamente expresiva, oscura, seductora y significativa, hasta el punto de que nos habla de nuestro hoy con ciertas posibilidades de mordaz regocijo, al pensar en las brujas actuales y sus cazadores, pongamos por caso el caso de Woody Allen y el caso de la grotesca persecución de señales de carretera. Será por “brujas”…

La de François Ozon, “Verano del 85”, es una forzada intriga romántica sobre un joven de 16 años y el cadáver de su amigo íntimo de 18, y el personal director francés modela su narración como si fuera una pesquisa judicial para descubrir eso que pasó entre ellos… "Flash backs" luminosos de la historia vista, naturalmente, desde los ojos del amigo vivo, con una mejor resolución de su trama romántica y de las emociones del primer amor que la trama de intriga “policial”, más bien baladí y sin auténtico peso dramático. La ambientación y la chispa de Valeria Bruni Tedeschi (qué sugerente primera escena), junto a la música que moverá los pies de los hoy sesenteros, pues ayuda a sobrellevar su levedad o su peso.

 
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FESTIVAL DE SAN SEBASTIÁN

El gai saber de François Ozon entusiasma en Zinemaldia

LUIS MARTÍNEZ
San Sebastián
Actualizado Sábado, 19 septiembre 2020 - 18:35

El hiperactivo director francés sorprende en Zinemaldia con una de sus películas más delicada y delirantemente anárquica, libre y profundamente antipandémica

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El director François Ozon y el actor Felix Lefebvre en la rueda de prensa 'online' en San Sebastián. EFE

No consta que François Ozon haya entretenido sus días de confinamiento con la atenta lectura de Nietzsche. Pero hay indicios.'Verano del 85', por ejemplo, es lo más parecido a un oda a ese peligro que el filósofo reclamaba como matriz no tanto del vivir bien como del vivir pleno y, por ello, sensato. "El secreto para cosechar la mayor fecundidad y el mayor goce de la existencia es ¡vivir peligrosamente! ¡Construid vuestras ciudades en las laderas del Vesubio! ¡Enviad vuestros barcos a los mares inexplorados! ¡Vivid en guerra con vuestros iguales y con vosotros mismos!", escribía en el libro donde por primera vez formuló la teoría del eterno retorno y en el que se declaraba optimista por primera vez. Y Ozon le cree. Y le lee.

La última película del hiperactivo director francés es a su manera una traducción de 'El gai saber' (de este libro hablábamos también conocido como 'La gaya ciencia') y lo es desde cualquier punto de vista: el más elemental, homosexual y alegre, y el profundo, si es que esta cantata a los sentidos permite abandonar siquiera un instante la superficie. La cinta fue la presentación estrella de la sección oficial competitiva del Festival y suyo fue el privilegio de la sorpresa, el goce y, ya que estamos, el Vesubio que erupciona.

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Un momento de 'Verano del 85'

La película viaja al terreno necesariamente mítico de una adolescencia no tanto pasada como soñada. Estamos en los años 80 y Ozon ofrece la cámara y la palabra al chaval que probablemente alguna vez él mismo imaginó ser. Se trata de reconstruir el primer contacto con asuntos tales como el amor, el s*x*, la vida y la propia muerte. Pero siempre desde el punto del vista y la mirada, por fuerza virgen, del que ama, folla, vive y hasta muere.

'Verano del 85' es melodrama con la misma intensidad que parodia; es tragedia sin renunciar a construirse como una intriga. Es todo a la vez y de manera tan extraordinariamente veloz y feliz que no puede por menos que invitar al entusiasmo. Al propio director le gusta referirse a su último trabajo como una vacuna contra la depresión de la pandemia y el enclaustramiento del confinamiento. De hecho, para soportar su juicio está su incontestable éxito en los cines franceses. Y, a su modo, es eso y una tan libre como fugaz y plena celebración del propio cine.

En su contra se podía decir que el artificio construido como motor y sentido de todo (el de la mirada que todo lo hace por primera vez) es él mismo la excusa perfecta para quebrar todas las normas, para permitirse todo. Es decir, desde muy pronto, el libro de estilo de la película deja claro que no hay límites. Pero el pesar dura poco. Es demasiado fuerte el deseo de no discutir con nadie y menos con Ozon. Como en 'En la casa', película con la que ya ganó la Concha de Oro en 2012, también aquí la palabra guiada por las cartas que se escriben, se intercambian y se leen en 'off' (no había aún móviles) añade misterio al caos, al peligro. Y contra la afectación engolada de 'Gracias a dios', su última película, todo.

Si se quiere, Guadagnino, presidente del jurado, tiene con quien medirse. Además de como épilogo de 'Gai saber', también vale como epígono de 'Call me by your name'. Y así.

ENTRE BRUJAS

Por lo demás, la sección oficial ofreció un nuevo trabajo de Pablo Agüero siempre pendiente de hilvanar metáforas a media luz. O directamente a oscuras. La última vez que se le vio en San Sebastián fue con 'Eva no duerme', un viaje hipnótico a través del cadáver por fuerza incorrupto de Eva Perón que era también sueño y desesperación. Ahora, con 'Akelarre', propone otro cuento sonámbulo que habla de mujeres perseguidas y noches muy negras.

La santa Inquisición llega a un pueblo de pescadores en el País Vasco. Mientras los hombres están en el mar, todas las mujeres (o casi) son tomadas por brujas. Lo que sigue habla de dominación, ignorancia, estupidez y violencia. Se refiere a un tiempo pasado, pero como si no. Todo suena al telediario. Sorprende la tensión preciosista de cada encuadre, entusiasma el tenebrismo grave y profundo, y desalienta el ritual pedestre de un verismo interpretativo tan pomposo y afectado como tristemente melodramático. Sea como sea, la noche acaba y, como diría Nietzsche, "¡Pronto habrá pasado el tiempo en que debíais daros por satisfechos con vivir escondidos en el bosque, al igual que tímidos ciervos!". Pues eso.

 
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Borsalino

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El Festival de cine de San Sebastián 2020, en imágenes
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20 SEP 2020 - 18:20 CEST