Entrevista a Menchu realizada por Carmen Duerto por motivo de su cumpleaños 92

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Menchu Álvarez del Valle, la abuela de Doña Letizia: “Sigo fumando aunque mi hijo me regaña”
Este jueves, la bisabuela de la Princesa de Asturias y de la Infanta Sofía cumple en su casa, en una aldea de la España vaciada, 92 años. Se define como “la abuelina de mis bisnietas”

Carmen Duerto
Última actualización:15-01-2020 | 03:49 H/
Creada:14-01-2020

“Casi me da un infarto cuando cumplí los 90 años porque mis amigas de la tertulia “El Garabato” me organizaron una celebración sorpresa. Yo creí que era una tertulia más y me habían preparado una fiesta en la que estaba hasta el último jefe que tuve en la radio”. Así me respondía ayer la abuela de la Reina Letizia mientras le envolvían un regalo en una tienda de Ribadesella. Fue descolgar el teléfono y saludarme con esa voz fuerte y cantarina que le miente a la edad que cumple. A continuación se pone a toser y no puedo evitar reprenderla: “Menchu, ¡sigues fumando!”. Me responde que “sí, sigo porque me gusta y a estas alturas pues qué quieres que te diga. Me gusta y fumo. Lo he intentado dejar porque mi hijo me regaña. Fíjate dónde llego a veces, que si está mi hijo, fumo a escondidas, que es el colmo”. Una vez se puso un tope de ocho cigarrillos diarios, “que unas veces cumplo y otras no, según me encuentre”.

A Menchu la acompaña la soledad pero es feliz porque no está sola. “Mi hijo está pendiente de mí”, aunque ella sigue defendiendo su independencia a capa y espada. Mañana cumplirá 92 y no espera recibir sorpresas: “Será un día normal. Ya me han felicitado todos y me han hecho todos los regalos en Madrid, donde pasamos la Nochebuena y la Nochevieja. Creo que mañana vendrán mis dos ahijadas a casa, en realidad, son madre e hija, la que es mi ahijada es la madre, que es una hija de un doble primo hermano mío. No espero más visitas”. Y, por si acaso, esta tarde cumplirá el mismo rito de todos los años. “Encargaré por teléfono mi tarta de chocolate en la panadería. Sabes que soy golosa, y además es muy cómodo porque llamaré esta tarde y mañana me la traerán a casa. Soplaré solo 11 velas, que son la suma de los años que cumplo, 92”. Menchu es afortunada y lo sabe: “Es precioso cumplir esa cantidad de años y más en buenas condiciones. Es cierto que he perdido algo de movilidad y, a veces, por falta de uso, pierdo agilidad con las palabras y tengo que buscar algunas porque las olvido, pero enseguida encuentro una que también sirve. Hay días en los que apenas hablo, tan solo con mi hijo, que me llama a diario. Quizá esa falta de conversación hace que se me pierdan las palabras”.

Lo que no se le pierden son sus deseos de cumpleañera. “Que toda mi familia sea feliz, que mis hijos, nietos y cuatro bisnietas encuentren el camino que quieran encontrar. Yo soy vieja y ya tengo mi vida hecha, tengo de todo y no necesito nada. Qué puedo pedir para mí. Solo quiero la felicidad de los míos. Es mejor estar rodeado de felicidad, se contagia”. Y añade que “mi familia está muy pendiente de mí, demasiado diría yo, porque soy muy independiente. Siempre lo he sido y aún puedo seguir siéndolo”.

Muestra de ello es que varios días a la semana se sube a su pequeño Renault Clio y pone rumbo a Ribadesella para hacer sus compras o para participar en la tertulia “El Garabato”, formada por un grupo de amigas de entre 31 y 92 años, que se juntan para charlar o escuchar las cuitas de sus invitados. La próxima será el día 22 y hablarán precisamente de la España vaciada, que Menchu conoce bien. Si no fuera por el repetidor de internet que se instaló hace unos años en casa, estaría más desconectada del mundo. Lo del viejo Clio me sorprende y se lo digo: “Mientras pasemos la ITV el coche y yo, para qué quiero cosas nuevas, si soy vieja. Y los coches no me llaman la atención, el que tengo cumple su función y me va bien”.

A estas alturas, Menchu es más de desprenderse que de acumular, y sí, claro que puede agradecer que su hija Henar le haya regalado alguno de los cuadros que pinta. «Nosotros somos, en opinión de Henar Ortiz, muy dados a personalizar los regalos. Por ejemplo, los pequeños hacen un dibujo y los mayores una composición de fotos. Yo le he regalado varios de los cuadros que pinto». Menchu se define como “la abuelina de mis bisnetas”, y prefiere como regalo “un beso de cada una de ellas. Qué más puedo pedir. Creo que no hay nada mejor que ser abuelina. Es muy bonito”. Además de los besos de las cuatro bisnietas, dos de Doña Letizia, uno de Telma y otro de Érika, le encantan las flores, el chocolate negro, los arándanos, conectarse a la tablet, fumarse sus cigarrillos griegos y sentarse en el mirador de su casa, que dista tres kilómetros del mar Cantábrico, a ver su mejor cuadro: el paisaje del valle en el que vive, porque la abuela de la Reina Letizia es más asturiana que la sidra y las fabes. Nació en Cantabria, de donde salió con seis años, rumbo a León. Allí vivió la guerra y, según cumplía 15, su familia se instalaba en Asturias, donde se convirtió en una celebridad mucho antes de recibir el título popular de “abuela de la Reina”. Su programa "Coser y cantar” en la radio asturiana “nos dio popularidad. Antes había talleres de costura y nos escuchaban mucho. Ahora, la gente no cose, a mi casi se me ha olvidado”. Ahí, en ese trocito de la España vaciada, ante un plato casero de fabes con almejas y con un culín de sidra en la mano, el Rey Felipe entendió el “Puxa Asturies” que lleva su familia política grabado a fuego y que ahora él repite cuando le brindan la ocasión. Antes de despedirme de Menchu, me ruega: “No escribas un texto cursi”.

 

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Menchu Álvarez del Valle, la abuela de Doña Letizia: “Sigo fumando aunque mi hijo me regaña”
Este jueves, la bisabuela de la Princesa de Asturias y de la Infanta Sofía cumple en su casa, en una aldea de la España vaciada, 92 años. Se define como “la abuelina de mis bisnietas”

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“Casi me da un infarto cuando cumplí los 90 años porque mis amigas de la tertulia “El Garabato” me organizaron una celebración sorpresa. Yo creí que era una tertulia más y me habían preparado una fiesta en la que estaba hasta el último jefe que tuve en la radio”. Así me respondía ayer la abuela de la Reina Letizia mientras le envolvían un regalo en una tienda de Ribadesella. Fue descolgar el teléfono y saludarme con esa voz fuerte y cantarina que le miente a la edad que cumple. A continuación se pone a toser y no puedo evitar reprenderla: “Menchu, ¡sigues fumando!”. Me responde que “sí, sigo porque me gusta y a estas alturas pues qué quieres que te diga. Me gusta y fumo. Lo he intentado dejar porque mi hijo me regaña. Fíjate dónde llego a veces, que si está mi hijo, fumo a escondidas, que es el colmo”. Una vez se puso un tope de ocho cigarrillos diarios, “que unas veces cumplo y otras no, según me encuentre”.

A Menchu la acompaña la soledad pero es feliz porque no está sola. “Mi hijo está pendiente de mí”, aunque ella sigue defendiendo su independencia a capa y espada. Mañana cumplirá 92 y no espera recibir sorpresas: “Será un día normal. Ya me han felicitado todos y me han hecho todos los regalos en Madrid, donde pasamos la Nochebuena y la Nochevieja. Creo que mañana vendrán mis dos ahijadas a casa, en realidad, son madre e hija, la que es mi ahijada es la madre, que es una hija de un doble primo hermano mío. No espero más visitas”. Y, por si acaso, esta tarde cumplirá el mismo rito de todos los años. “Encargaré por teléfono mi tarta de chocolate en la panadería. Sabes que soy golosa, y además es muy cómodo porque llamaré esta tarde y mañana me la traerán a casa. Soplaré solo 11 velas, que son la suma de los años que cumplo, 92”. Menchu es afortunada y lo sabe: “Es precioso cumplir esa cantidad de años y más en buenas condiciones. Es cierto que he perdido algo de movilidad y, a veces, por falta de uso, pierdo agilidad con las palabras y tengo que buscar algunas porque las olvido, pero enseguida encuentro una que también sirve. Hay días en los que apenas hablo, tan solo con mi hijo, que me llama a diario. Quizá esa falta de conversación hace que se me pierdan las palabras”.

Lo que no se le pierden son sus deseos de cumpleañera. “Que toda mi familia sea feliz, que mis hijos, nietos y cuatro bisnietas encuentren el camino que quieran encontrar. Yo soy vieja y ya tengo mi vida hecha, tengo de todo y no necesito nada. Qué puedo pedir para mí. Solo quiero la felicidad de los míos. Es mejor estar rodeado de felicidad, se contagia”. Y añade que “mi familia está muy pendiente de mí, demasiado diría yo, porque soy muy independiente. Siempre lo he sido y aún puedo seguir siéndolo”.

Muestra de ello es que varios días a la semana se sube a su pequeño Renault Clio y pone rumbo a Ribadesella para hacer sus compras o para participar en la tertulia “El Garabato”, formada por un grupo de amigas de entre 31 y 92 años, que se juntan para charlar o escuchar las cuitas de sus invitados. La próxima será el día 22 y hablarán precisamente de la España vaciada, que Menchu conoce bien. Si no fuera por el repetidor de internet que se instaló hace unos años en casa, estaría más desconectada del mundo. Lo del viejo Clio me sorprende y se lo digo: “Mientras pasemos la ITV el coche y yo, para qué quiero cosas nuevas, si soy vieja. Y los coches no me llaman la atención, el que tengo cumple su función y me va bien”.

A estas alturas, Menchu es más de desprenderse que de acumular, y sí, claro que puede agradecer que su hija Henar le haya regalado alguno de los cuadros que pinta. «Nosotros somos, en opinión de Henar Ortiz, muy dados a personalizar los regalos. Por ejemplo, los pequeños hacen un dibujo y los mayores una composición de fotos. Yo le he regalado varios de los cuadros que pinto». Menchu se define como “la abuelina de mis bisnetas”, y prefiere como regalo “un beso de cada una de ellas. Qué más puedo pedir. Creo que no hay nada mejor que ser abuelina. Es muy bonito”. Además de los besos de las cuatro bisnietas, dos de Doña Letizia, uno de Telma y otro de Érika, le encantan las flores, el chocolate negro, los arándanos, conectarse a la tablet, fumarse sus cigarrillos griegos y sentarse en el mirador de su casa, que dista tres kilómetros del mar Cantábrico, a ver su mejor cuadro: el paisaje del valle en el que vive, porque la abuela de la Reina Letizia es más asturiana que la sidra y las fabes. Nació en Cantabria, de donde salió con seis años, rumbo a León. Allí vivió la guerra y, según cumplía 15, su familia se instalaba en Asturias, donde se convirtió en una celebridad mucho antes de recibir el título popular de “abuela de la Reina”. Su programa "Coser y cantar” en la radio asturiana “nos dio popularidad. Antes había talleres de costura y nos escuchaban mucho. Ahora, la gente no cose, a mi casi se me ha olvidado”. Ahí, en ese trocito de la España vaciada, ante un plato casero de fabes con almejas y con un culín de sidra en la mano, el Rey Felipe entendió el “Puxa Asturies” que lleva su familia política grabado a fuego y que ahora él repite cuando le brindan la ocasión. Antes de despedirme de Menchu, me ruega: “No escribas un texto cursi”.

Tiene una ahijada hija de un doble primo hermano suyo, o sea que allí también hay bodas entre parientes, ole
 
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Interesante ... zzzz....solo quiere "la felicidad de los míos", a quien le importa el resto del mundo...zzzz.
 

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MENCHU, LA ABUELA DE LETIZIA, TIENE ALGO EN COMÚN CON ISABEL II.

En vísperas de su 92º cumpleaños, Menchu Álvarez del Valle ha revelado que aún conduce su Renault Clio.

POR ESTEFANÍA GUZMÁN
15 DE ENERO DE 2020





La reina con su abuela Menchu Álvarez del Valle y la infanta Sofía, en la comunión de la niña.




La relación entre la reina Letizia y su abuela paterna Menchu Álvarez del Valle es mucho más que familiar. Ambas comparten su pasión por la comunicación. Fue quizás de ella, locutora de radio aún en activo, de quien heredó su vena periodística.

En vísperas de la celebración de su 92 cumpleaños, Menchu ha concedido una entrevista a La Razón en la que ha revelado, entre otras cosas, que sigue fumando, conduciendo y que no pierde sus tradiciones. La abuela de doña Letizia comparte mucho más que la cercanía de edad con Isabel II. Ambas, ya pasados los 90 años de edad (la monarca británica tiene 93), prefieren prescindir de chófer y se mantienen al volante. “Los coches no me llaman la atención, el que tengo cumple su función y me va bien”, relata la asturiana. El Renault Clío que conduce le permite transportarse hacia sus tertulias en Ribadesella y hacia Madrid, donde a veces visita a su nieta en La Zarzuela. En la entrevista también ha revelado que pese a las regañinas de su hijo Jesús Ortiz, padre de doña Letizia, no ha podido ni querido dejar de fumar, aunque intenta no superar su tope de 8 cigarrillos diarios.

Este año, la celebración de cumpleaños ha comenzado con bastante antelación. Recibió las felicitaciones y los regalos en Madrid, en las fiestas de Nochebuena y Nochevieja. Este jueves, encargará una tarta de chocolate a la panadería y soplará junto a su ahijada 11 velas, que para ella representan sus 92 años.

Una de sus últimos encuentros públicos con las infantas y doña Letizia fue precisamente durante el discurso ofrecido por la princesa Leonor en la entrega del Premio Princesa de Asturias. La relación de doña Letizia con su abuela es muy cercana y se ha conocido que ella jugó un rol fundamental en los inicios de la relación entre la experiodista y el entonces príncipe de Asturias. En aquella época, doña Letizia y don Felipe la visitaron en varias ocasiones en su casa en Ribadesella.

 
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Nunca entenderé pq dejan conducir a esas edades, hasta los 75 y no mas, son un peligro.
Espero no llegar a esa edad y depender de la gente. Es antinatura esas edades, total, para qué?, Si la ley de dependencia es vergonzosa, ancianos con demencia metidos en casa, en muchos casos AMBOS y solos.

Una pena todo.
 
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Fumenchu debe su actual felicidad a Felipe.
Igual que Eva la Salmona.

Si tiene el confort que tiene, es por Felipe. Como la salmona. Igual.

Fumenchu de no ser por Felipe, tendría problemas para pagar la calefacción.

Bien por sus 92.
Felicidades.

Fumenchu sería tan anónima como el más insignificante de los ciudadanos. Felipe le ha dado fama.


Y esta se cree la reina Isabel. Como mínimo.
 
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Me resulta muy desagradable la Abu Menchu, es pretenciosa, indiscreta y ridícula. Un piojo resucitado, locutora de provincias que se cree Oriana Fallaci. Que conduce y fuma, ooohhh maravilla!, Deberian quitarle el carnet, no son edades para ir por ahi, un peligro público. Físicamente siempre me ha producido un poco de asquete,, no ahora porque esté tan mayor, es desde que salió en los medios, es algo que no puedo remediar, me da grima.
 
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Vaya aires que se da la hija de "La Patatina" y de padre desconocido.
Y como el de ella, hay algún que otro caso más en la familia.
Su propio hijo Jesús Ortiz, adoptado por su difunto esposo.
 
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Tiene una ahijada hija de un doble primo hermano suyo, o sea que allí también hay bodas entre parientes, ole
No es que allí tambien hay bodas entre parientes. Ellos, los ortizios roc, pertenecen al Gotha. Ahora, merced al braguetazo, se les da el lugar que por origen les corresponde.
 
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Que afán de notoriedad y de aparecer en los medios. Me aburre toda esta familia. Incapaces de matenerse en en anonimato.