Encuentran el cadáver de una niña de 5 años en un hotel de Logroño

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Escritos que Olga recibe supuestamente de la ONU y del FMI.

Escritos que Olga recibe supuestamente de la ONU y del FMI.E.M.

  • ANA MARÍA ORTIZ
    Madrid
Domingo, 16 febrero 2020 - 22:40
Ver 2 comentarios
El pasado 21 de enero Olga Febles se dirigió a una veintena de medios de comunicación y a los principales partidos políticos pidiendo ayuda. El mensaje, escrito por su hija Daniela y localizado ahora en la cuenta de Facebook de EL MUNDO, decía así: "Buenas tardes, necesitamos su ayuda, mi madre ha recibido amenazas de muerte por parte de la ONU ya que posee información crucial de la organización, de cómo funcionan y cómo estafan a la gente sus propios miembros".
Lo que sucedió cinco días después -domingo 26 de enero- tuvo tal impacto mediático que será de sobra conocido por el lector: Olga, de 57 años, se alojó en el hotel Los Bracos de Logroño con su otra hija Adriana, de 36 años, y su nieta Carolina, de cinco.
Unas horas más tarde, abandonó el establecimiento y se suicidó arrojándose al río Ebro. A la mañana siguiente, la Policíaencontró a su hija Adriana en el alféizar de la ventana de la habitación del hotel en actitud suicida y a su nieta Carolina fallecida en la cama. Adriana fue detenida por la muerte de la niña y se encuentra en prisión provisional acusada de un delito de homicidio. El cadáver de Olga no fue entregado hasta el pasado jueves a su familia.
Aún está por esclarecer qué sucedió exactamente en la habitación 404 del hotel Los Bracos y también la trama oculta tras la estafa económica que Olga aseguró haber sufrido y que la habría empujado a quitarse la vida, según dejó escrito en una carta de despedida.
La tragedia de Logroño la habría desencadenado por tanto un engaño. "Llevo seis meses luchando y sufriendo con esto y no puedo más. Mi vida es un infierno", escribió de su puño y letra a su hijo en la nota de suicidio, divulgada por el periodista Nacho Abad.

Había sido embaucada a través de las redes sociales, explicó, por un don Juan que tras meses de cortejo le robó, en julio del año pasado, 100.000 euros. Descubrió el timo, pero siguió creyendo el trasfondo de la historia que James Raymond -así le dijo que se llamaba- le había contado.
Eso al menos se desprende de lo que contó en el escrito que envió a los medios de comunicación y que fechó en el 4 de enero: "James Raymond, ingeniero naval de nacionalidad inglesa que trabaja para la ONU en aguas internacionales de Turquía, y lo más cerca que tiene es Turquía. James tiene dos hijos y es viudo. Hace unos meses uno de sus hijos enfermó y él se encontraba trabajando en aguas internacionales de Turquía. James me escribió para pedirme ayuda para él poder salir de allí, ya que la ONU le exigía un permiso para salir de su puesto de trabajo porque no le correspondía su periodo vacacional, es decir que me convertí de puente entre James y la ONU. Así que yo le tramité el permiso vacacional de la ONU, para ello tuve que realizar varias transferencias a EEUU y a Turquía hasta conseguir la documentación necesaria para que pudiese ir a Londres a ver a su hijo...", decía.
Olga no sólo estaba convencida de que el hombre que la había estafado era un empleado de la ONU en apuros sino también de que la trama salpicaba a la cúpula de esta organización -el secretario general, Antònio Guterres, incluido- y a las más altas instancias del FMI.
La historia de lo sucedido cronológicamente, reconstruida a través del testimonio de su hija Daniela y de la documentación del caso que ésta conserva, es la siguiente. Olga le contó a su hija que había conocido a James en una cafetería en la Puerta del Sol, durante uno de los viajes que ella y su hija Adriana realizaban a Madrid con la pequeña Carolina, que sufría una enfermedad llamada neutropenia y tenía que someterse a continuos controles en el Hospital de la Paz. Olga le dio su tarjeta y James la contactó por Instagram.
A la izquierda, imagen del estafador, supuesto trabajador de la ONU. A la derecha, Olga y su hija Daniela.
A la izquierda, imagen del estafador, supuesto trabajador de la ONU. A la derecha, Olga y su hija Daniela.E.M.
Daniela no tiene la certeza de que el encuentro realmente se produjera, es decir, no sabe si su madre llegó a ver alguna vez en persona a James Raymond. Cabe la posibilidad de que a Olga le diera vergüenza reconocer que había entablado una relación a través de las redes sociales. De haber sido así, es probable que ni el nombre de James Raymond ni las fotografías de su Instagram correspondan realmente al estafador. En este tipo de timos es habitual el uso de una identidad falsa.
En el Instagram a nombre de James Raymond se ve a un hombre en la cincuentena, pelo corto y canoso, gafas de sol. Está sentado en una terraza tomando lo que parece un té. «Trabajando como ingeniero naval senior en Turquía», se presenta en un texto escrito inglés. Olga se comunicaba con él en castellano y él le respondía usando un traductor.

James pronto le pidió que se pasara a Hangouts -un sistema de mensajería instantánea como Whatsapp pero vinculado a un email en lugar de a un número de teléfono- aduciendo que sólo podía usar Instagram para asuntos profesionales.
A lo largo de cientos y cientos de mensajes fue enamorándola y calibrando su poder adquisitivo. Olga tenía una tienda de ropa en Miranda de Ebro y casa propia en la localidad cercana de Haro (Logroño), donde vivía.
James le brindó una historia conmovedora: había perdido trágicamente a su mujer, pasaba la mayor parte del tiempo trabajando en un barco cerca de la costa de Turquía y echaba mucho de menos a sus dos hijos de 14 y 11 años que estaban en un internado en Londres.
"Hasta que un día le dijo que su hijo pequeño estaba muy enfermo, que necesitaba un visado para salir del barco para ir a verlo y que la ONU les tenía bloqueadas las cuentas hasta que salieran de aguas internacionales. Mi madre decidió ayudarlo", cuenta Daniela.
Olga siguió las indicaciones de James. Escribió a la dirección de email que él le indicó -una supuesta cuenta de la ONU- y se hizo pasar por su esposa para solicitar un "certificado de vacaciones". Le respondieron mencionándole una Ley de Vacaciones del Personal Diplomático de Naciones Unidasadoptada en 1996 por la asamblea y detallándole la lista de países donde podía abonar la cantidad necesaria para la tramitación. James le había dicho que le devolvería el dinero en cuanto liberaran sus cuentas.
Para realizar los pagos, pidió ayuda a su hija mayor -la detenida Adriana- y también a la propia Daniela, que solicitó un préstamo por valor de 48.000 euros. A día de hoy, está pagando una letra de 600 euros mensuales para cubrirlo, asegura. Daniela cifra la cantidad total que entregaron para gestionar el salvoconducto en 100.000 euros. "Le ayudé con todo lo que tenía. Mi familia y yo tuvimos una calidad humana de la cual carece la ONU", decía Olga en el escrito enviado a los medios.
Realizaron las transferencias y recibieron una especie de diploma con la leyenda "vacation approval certificate" (certificado de aprobación de vacaciones). Arriba, con letras grandes y mayúsculas, estaban impresas las palabras "United Nations" y justo debajo "China Ocean Shipping Company".
"Él [James] viajó a Turquía-Francia-España pero en su llegada al aeropuerto de Francia fue arrestado", detallaba Olga cómo continuó la envolvente en el email que dirigió a los medios. "Las autoridades francesas se pusieron en contacto con la ONU y me lo hicieron saber. Al mismo tiempo, se puso en contacto conmigo un agente francés que me quiso extorsionar, pidiéndome 70.000 euros para la 'fianza' de James. James fue retornado a Turquía y la ONU lo arrestó", continuaba Olga, concluyéndose de sus palabras que cayó de lleno en la red de mentiras que le habían tejido.
"Comencé a sospechar cuando nos escribió el policía desde Francia", dice ahora su hija Daniela. "Yo le preguntaba a mi mamá si de verdad confiaba en James. 'Mamá, ¿estás segura de que no es un estafador?'. 'No, no. Lo conozco hace tiempo, va a cumplir su palabra'".
El mensaje del falso António Guterres.
El mensaje del falso António Guterres.E.M.
James tardó un mes en dar señales de vida. Estaba de vuelta en el barco; devolvería el dinero en cuanto lo dejaran salir y pudiera viajar a España; si les urgía mucho tenían que abrir una cuenta en Londres con 1.700 euros y él lo ingresaría allí... Su hijo enfermo, por cierto, había fallecido.
En septiembre de 2019, Olga y sus dos hijas, Adriana y Daniela, entraron en la comisaría de la Policía Nacional de Miranda de Ebro y denunciaron el caso.
La maquinaria estafadora sin embargo siguió su curso. El 15 de octubre de 2019, Olga recibió un email. El comunicante decía pertenecer nada menos que al FMI. Le escribían en concreto de "la Unidad de Compensación de las Naciones Unidas con los Fondos Monetarios Internacionales (FMI)" para informarle de que tenía derecho a una indemnización de 700.000 dólares como víctima de estafa en relación a la "transacción que tuvo con James Raymond".
"Fue arrestado por la Comisión de Delitos Económicos y Financieros e hizo confesiones que hicieron que el FMI coloque su nombre para esta compensación, felicidades", le anunciaban.
Para acceder al pago, sólo había un requisito: depositar un 1% de la cantidad que le correspondía -es decir, 7.000 euros- en una cuenta domiciliada en Indonesia. Olga, ayudada por sus hijas, falsificó un formulario de transferencia bancaria y lo envió como prueba de que había pagado, según cuenta Daniela. No sirvió de nada.
Poco después entró en escena quien se hacía pasar por Antònio Guterres. Daniela no sabe cómo iniciaron su madre y su hermana el contacto. Sí que fue a través de una cuenta de Facebook abierta con el nombre y la fotografía del secretario general de Naciones Unidas sin el verificador que tienen las cuentas oficiales pero que ellas creyeron cierta. El falso Guterres se prestó solícito a compensarlas por los agravios causados por su empleado devolviéndoles el dinero estafado.
-Yo le presté 100.000 euros pero 50.000 son de mis nietos (niños inmaduros extremos, nacieron con 26 semanas de gestación), -le explicaba Olga al falso Guterres mencionándole a los hijos de Daniela.
-Le doy dos opciones. O viene a verme a Nueva York o paga el billete de avión. -respondía él.
-Sólo le estoy pidiendo, rogando, que me devuelva mi dinero y yo lo voy a ver. Tiene los comprobantes bancarios. Yo no le estoy mintiendo.
-Entiendo. Una vez que pague los 1.500 euros, el agente irá con su dinero.
-Usted no necesita mandar a nadie puesto que usted está en Madrid en este momento, -le insistía Olga el pasado 11 de diciembre.
-Vine específicamente por la acción climática y no por su problema. Por eso le pedí que reservara un billete a EEUU -contestaba el impostor simulando que era António Guterres, quien asistía aquellos días a la Cumbre Climática.

Olga abonó los 1.500 euros y siguió sin recuperar su dinero. La cuenta del falso Guterres fue cerrada. Se abrió otra. El nuevo e igualmente falso Guterres le facilitó el número móvil de un alto cargo del FMI que le solucionaría el problema y que se llamaba Kristalina, como la actual directora gerente, Kristalina Georgieva. Éste le pidió 4.000 dólares por la gestión.
En un acto de desesperación, días antes de su suicidio, inventaron que Olga había muerto. "Se le ocurrió la idea a mi hermana [Adriana, actualmente en prisión] simplemente por meter presión para ver si nos daba el dinero", dice Daniela. "Cogimos una foto de mi madre en la tienda, le pusimos 'descanse en paz' y se la enviamos a James. Le dije que mi madre había fallecido y se lo tomó a risa". También le comunicaron al falso Guterres el falso fallecimiento, que se convirtió en real el pasado domingo 26 de enero.
"Adri se viene conmigo", le escribía Olga a la pequeño de sus tres hijos en la carta que le dejó. "Ella así como está no puede ofrecerle nada a la niña y no quiere verla sufrir, ya sufrió bastante desde pequeña...".
Le pedía también que siguiera luchando por recuperar el dinero: "Según el FMI (Fondo Monetario Internacional), James es un estafador y me compensaban con 700.000 euros pero ellos también pidieron dinero y no se los di. Lucha por ese dinero, habla con Dani porque si son unos estafadores que mi muerte sirva para descubrirlos y si es la ONU que te indemnicen a ti y a Dani porque tu padre no va a hacer nada".
CRONOLOGÍA DEL CASO
El descubrimiento. La mañana del lunes 27 de enero la Policía entra en la habitación 404 del hotel Los Bracos, en Logroño, alertada por un vecino que ha visto a una mujer en actitud suicida en una de las ventanas. Cuando los agentes entran, la mujer, Adriana Ugueto, de 36 años, sigue en el alféizar. Tiene varios cortes en los brazos. En la cama está su hija, Carolina, de cinco años, fallecida.
La abuela. La Policía comprueba que ambas residen en Haro y que se registraron en el hotel el día antes, el domingo 26, con la abuela de la niña, Olga, quien está desaparecida. Se inicia su búsqueda para que aclare lo ocurrido. El martes 28 su cadáver aparece en el margen del río Ebro a su paso por Logroño. Paralelamente, la madre de la niña es detenida por un presunto delito de homicidio.
Las cartas. Horas antes del hallazgo del cuerpo de Olga, su hijo pequeño encuentra en su casa en Haro una carta de despedida de ella y otra de su hermana Adriana. Olga relata su desesperación tras haber sido víctima de una estafa. «Mi vida es un infierno», dice.
La denuncia. Unos meses antes había acudido a la comisaría de Miranda de Ebro para poner una denuncia. Un ingeniero naval, inglés, empleado de la ONU, contó, la había cortejado por las redes sociales y estafado 100.000 euros. «Me rogó y suplicó que lo ayudara porque su hijo estaba muy enfermo».
 

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Primero cae como idiota y luego aun se cree que este embaucador tenia algo que ver con la ONU. Yo estoy segura que jamas lo conocio en persona y que la foto en ese perfil no es de el. Comprendo que es muy fastidiado, ver como te cojen de tonta, te engañan, pero esta mujer se trago tonteria tras tonteria, a ver que trabajo te cobra por darte vacaciones, por Dior! En fin estos timadores son profesionales, buscan este perfil, mujer u hombre debil, desbalanceado, que desconfia del sistema y cree que se las sabe todas..en unos entran con promesas de dinero facil , loterias amañadas, a otros los camelan con promesas de amor...
Dieron con esta loca y ahora hay dos muertos y jamas los localizaran y ya habran enganchado a tres mas. Pobre niña nacer en este entorno.
Una amiga mia y sus hermanos tuvieron que luchar contra embaucadores asi , que atraparon a la madre en los ultimos dos años de vida. En este caso el gancho eran loterias, y esta pobre mujer ya con la cabeza medio mal, pues enviaba dinero a espuertas.
Mi amiga tuvo que mover cielos y tierras para cortar cuentas, cerrar el flujo del dinero, le cambiaron los numeros de telefono y le pusieron una asistente que no le quitaba el ojo de encima, que si no era correr a Wester Union. de alucine.
Mi amiga le decia a la madre, vete de viaje, disfruta, pero es que no soportaba ver como la timaban, y era luego el bajon de "no gane, pero la proxima si me lo tienen asegurado".
 

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Escritos que Olga recibe supuestamente de la ONU y del FMI.

Escritos que Olga recibe supuestamente de la ONU y del FMI.E.M.

  • ANA MARÍA ORTIZ
    Madrid
Domingo, 16 febrero 2020 - 22:40
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El pasado 21 de enero Olga Febles se dirigió a una veintena de medios de comunicación y a los principales partidos políticos pidiendo ayuda. El mensaje, escrito por su hija Daniela y localizado ahora en la cuenta de Facebook de EL MUNDO, decía así: "Buenas tardes, necesitamos su ayuda, mi madre ha recibido amenazas de muerte por parte de la ONU ya que posee información crucial de la organización, de cómo funcionan y cómo estafan a la gente sus propios miembros".
Lo que sucedió cinco días después -domingo 26 de enero- tuvo tal impacto mediático que será de sobra conocido por el lector: Olga, de 57 años, se alojó en el hotel Los Bracos de Logroño con su otra hija Adriana, de 36 años, y su nieta Carolina, de cinco.
Unas horas más tarde, abandonó el establecimiento y se suicidó arrojándose al río Ebro. A la mañana siguiente, la Policíaencontró a su hija Adriana en el alféizar de la ventana de la habitación del hotel en actitud suicida y a su nieta Carolina fallecida en la cama. Adriana fue detenida por la muerte de la niña y se encuentra en prisión provisional acusada de un delito de homicidio. El cadáver de Olga no fue entregado hasta el pasado jueves a su familia.
Aún está por esclarecer qué sucedió exactamente en la habitación 404 del hotel Los Bracos y también la trama oculta tras la estafa económica que Olga aseguró haber sufrido y que la habría empujado a quitarse la vida, según dejó escrito en una carta de despedida.
La tragedia de Logroño la habría desencadenado por tanto un engaño. "Llevo seis meses luchando y sufriendo con esto y no puedo más. Mi vida es un infierno", escribió de su puño y letra a su hijo en la nota de suicidio, divulgada por el periodista Nacho Abad.

Había sido embaucada a través de las redes sociales, explicó, por un don Juan que tras meses de cortejo le robó, en julio del año pasado, 100.000 euros. Descubrió el timo, pero siguió creyendo el trasfondo de la historia que James Raymond -así le dijo que se llamaba- le había contado.
Eso al menos se desprende de lo que contó en el escrito que envió a los medios de comunicación y que fechó en el 4 de enero: "James Raymond, ingeniero naval de nacionalidad inglesa que trabaja para la ONU en aguas internacionales de Turquía, y lo más cerca que tiene es Turquía. James tiene dos hijos y es viudo. Hace unos meses uno de sus hijos enfermó y él se encontraba trabajando en aguas internacionales de Turquía. James me escribió para pedirme ayuda para él poder salir de allí, ya que la ONU le exigía un permiso para salir de su puesto de trabajo porque no le correspondía su periodo vacacional, es decir que me convertí de puente entre James y la ONU. Así que yo le tramité el permiso vacacional de la ONU, para ello tuve que realizar varias transferencias a EEUU y a Turquía hasta conseguir la documentación necesaria para que pudiese ir a Londres a ver a su hijo...", decía.
Olga no sólo estaba convencida de que el hombre que la había estafado era un empleado de la ONU en apuros sino también de que la trama salpicaba a la cúpula de esta organización -el secretario general, Antònio Guterres, incluido- y a las más altas instancias del FMI.
La historia de lo sucedido cronológicamente, reconstruida a través del testimonio de su hija Daniela y de la documentación del caso que ésta conserva, es la siguiente. Olga le contó a su hija que había conocido a James en una cafetería en la Puerta del Sol, durante uno de los viajes que ella y su hija Adriana realizaban a Madrid con la pequeña Carolina, que sufría una enfermedad llamada neutropenia y tenía que someterse a continuos controles en el Hospital de la Paz. Olga le dio su tarjeta y James la contactó por Instagram.
A la izquierda, imagen del estafador, supuesto trabajador de la ONU. A la derecha, Olga y su hija Daniela.
A la izquierda, imagen del estafador, supuesto trabajador de la ONU. A la derecha, Olga y su hija Daniela.E.M.
Daniela no tiene la certeza de que el encuentro realmente se produjera, es decir, no sabe si su madre llegó a ver alguna vez en persona a James Raymond. Cabe la posibilidad de que a Olga le diera vergüenza reconocer que había entablado una relación a través de las redes sociales. De haber sido así, es probable que ni el nombre de James Raymond ni las fotografías de su Instagram correspondan realmente al estafador. En este tipo de timos es habitual el uso de una identidad falsa.
En el Instagram a nombre de James Raymond se ve a un hombre en la cincuentena, pelo corto y canoso, gafas de sol. Está sentado en una terraza tomando lo que parece un té. «Trabajando como ingeniero naval senior en Turquía», se presenta en un texto escrito inglés. Olga se comunicaba con él en castellano y él le respondía usando un traductor.

James pronto le pidió que se pasara a Hangouts -un sistema de mensajería instantánea como Whatsapp pero vinculado a un email en lugar de a un número de teléfono- aduciendo que sólo podía usar Instagram para asuntos profesionales.
A lo largo de cientos y cientos de mensajes fue enamorándola y calibrando su poder adquisitivo. Olga tenía una tienda de ropa en Miranda de Ebro y casa propia en la localidad cercana de Haro (Logroño), donde vivía.
James le brindó una historia conmovedora: había perdido trágicamente a su mujer, pasaba la mayor parte del tiempo trabajando en un barco cerca de la costa de Turquía y echaba mucho de menos a sus dos hijos de 14 y 11 años que estaban en un internado en Londres.
"Hasta que un día le dijo que su hijo pequeño estaba muy enfermo, que necesitaba un visado para salir del barco para ir a verlo y que la ONU les tenía bloqueadas las cuentas hasta que salieran de aguas internacionales. Mi madre decidió ayudarlo", cuenta Daniela.
Olga siguió las indicaciones de James. Escribió a la dirección de email que él le indicó -una supuesta cuenta de la ONU- y se hizo pasar por su esposa para solicitar un "certificado de vacaciones". Le respondieron mencionándole una Ley de Vacaciones del Personal Diplomático de Naciones Unidasadoptada en 1996 por la asamblea y detallándole la lista de países donde podía abonar la cantidad necesaria para la tramitación. James le había dicho que le devolvería el dinero en cuanto liberaran sus cuentas.
Para realizar los pagos, pidió ayuda a su hija mayor -la detenida Adriana- y también a la propia Daniela, que solicitó un préstamo por valor de 48.000 euros. A día de hoy, está pagando una letra de 600 euros mensuales para cubrirlo, asegura. Daniela cifra la cantidad total que entregaron para gestionar el salvoconducto en 100.000 euros. "Le ayudé con todo lo que tenía. Mi familia y yo tuvimos una calidad humana de la cual carece la ONU", decía Olga en el escrito enviado a los medios.
Realizaron las transferencias y recibieron una especie de diploma con la leyenda "vacation approval certificate" (certificado de aprobación de vacaciones). Arriba, con letras grandes y mayúsculas, estaban impresas las palabras "United Nations" y justo debajo "China Ocean Shipping Company".
"Él [James] viajó a Turquía-Francia-España pero en su llegada al aeropuerto de Francia fue arrestado", detallaba Olga cómo continuó la envolvente en el email que dirigió a los medios. "Las autoridades francesas se pusieron en contacto con la ONU y me lo hicieron saber. Al mismo tiempo, se puso en contacto conmigo un agente francés que me quiso extorsionar, pidiéndome 70.000 euros para la 'fianza' de James. James fue retornado a Turquía y la ONU lo arrestó", continuaba Olga, concluyéndose de sus palabras que cayó de lleno en la red de mentiras que le habían tejido.
"Comencé a sospechar cuando nos escribió el policía desde Francia", dice ahora su hija Daniela. "Yo le preguntaba a mi mamá si de verdad confiaba en James. 'Mamá, ¿estás segura de que no es un estafador?'. 'No, no. Lo conozco hace tiempo, va a cumplir su palabra'".
El mensaje del falso António Guterres.
El mensaje del falso António Guterres.E.M.
James tardó un mes en dar señales de vida. Estaba de vuelta en el barco; devolvería el dinero en cuanto lo dejaran salir y pudiera viajar a España; si les urgía mucho tenían que abrir una cuenta en Londres con 1.700 euros y él lo ingresaría allí... Su hijo enfermo, por cierto, había fallecido.
En septiembre de 2019, Olga y sus dos hijas, Adriana y Daniela, entraron en la comisaría de la Policía Nacional de Miranda de Ebro y denunciaron el caso.
La maquinaria estafadora sin embargo siguió su curso. El 15 de octubre de 2019, Olga recibió un email. El comunicante decía pertenecer nada menos que al FMI. Le escribían en concreto de "la Unidad de Compensación de las Naciones Unidas con los Fondos Monetarios Internacionales (FMI)" para informarle de que tenía derecho a una indemnización de 700.000 dólares como víctima de estafa en relación a la "transacción que tuvo con James Raymond".
"Fue arrestado por la Comisión de Delitos Económicos y Financieros e hizo confesiones que hicieron que el FMI coloque su nombre para esta compensación, felicidades", le anunciaban.
Para acceder al pago, sólo había un requisito: depositar un 1% de la cantidad que le correspondía -es decir, 7.000 euros- en una cuenta domiciliada en Indonesia. Olga, ayudada por sus hijas, falsificó un formulario de transferencia bancaria y lo envió como prueba de que había pagado, según cuenta Daniela. No sirvió de nada.
Poco después entró en escena quien se hacía pasar por Antònio Guterres. Daniela no sabe cómo iniciaron su madre y su hermana el contacto. Sí que fue a través de una cuenta de Facebook abierta con el nombre y la fotografía del secretario general de Naciones Unidas sin el verificador que tienen las cuentas oficiales pero que ellas creyeron cierta. El falso Guterres se prestó solícito a compensarlas por los agravios causados por su empleado devolviéndoles el dinero estafado.
-Yo le presté 100.000 euros pero 50.000 son de mis nietos (niños inmaduros extremos, nacieron con 26 semanas de gestación), -le explicaba Olga al falso Guterres mencionándole a los hijos de Daniela.
-Le doy dos opciones. O viene a verme a Nueva York o paga el billete de avión. -respondía él.
-Sólo le estoy pidiendo, rogando, que me devuelva mi dinero y yo lo voy a ver. Tiene los comprobantes bancarios. Yo no le estoy mintiendo.
-Entiendo. Una vez que pague los 1.500 euros, el agente irá con su dinero.
-Usted no necesita mandar a nadie puesto que usted está en Madrid en este momento, -le insistía Olga el pasado 11 de diciembre.
-Vine específicamente por la acción climática y no por su problema. Por eso le pedí que reservara un billete a EEUU -contestaba el impostor simulando que era António Guterres, quien asistía aquellos días a la Cumbre Climática.

Olga abonó los 1.500 euros y siguió sin recuperar su dinero. La cuenta del falso Guterres fue cerrada. Se abrió otra. El nuevo e igualmente falso Guterres le facilitó el número móvil de un alto cargo del FMI que le solucionaría el problema y que se llamaba Kristalina, como la actual directora gerente, Kristalina Georgieva. Éste le pidió 4.000 dólares por la gestión.
En un acto de desesperación, días antes de su suicidio, inventaron que Olga había muerto. "Se le ocurrió la idea a mi hermana [Adriana, actualmente en prisión] simplemente por meter presión para ver si nos daba el dinero", dice Daniela. "Cogimos una foto de mi madre en la tienda, le pusimos 'descanse en paz' y se la enviamos a James. Le dije que mi madre había fallecido y se lo tomó a risa". También le comunicaron al falso Guterres el falso fallecimiento, que se convirtió en real el pasado domingo 26 de enero.
"Adri se viene conmigo", le escribía Olga a la pequeño de sus tres hijos en la carta que le dejó. "Ella así como está no puede ofrecerle nada a la niña y no quiere verla sufrir, ya sufrió bastante desde pequeña...".
Le pedía también que siguiera luchando por recuperar el dinero: "Según el FMI (Fondo Monetario Internacional), James es un estafador y me compensaban con 700.000 euros pero ellos también pidieron dinero y no se los di. Lucha por ese dinero, habla con Dani porque si son unos estafadores que mi muerte sirva para descubrirlos y si es la ONU que te indemnicen a ti y a Dani porque tu padre no va a hacer nada".
CRONOLOGÍA DEL CASO
El descubrimiento. La mañana del lunes 27 de enero la Policía entra en la habitación 404 del hotel Los Bracos, en Logroño, alertada por un vecino que ha visto a una mujer en actitud suicida en una de las ventanas. Cuando los agentes entran, la mujer, Adriana Ugueto, de 36 años, sigue en el alféizar. Tiene varios cortes en los brazos. En la cama está su hija, Carolina, de cinco años, fallecida.
La abuela. La Policía comprueba que ambas residen en Haro y que se registraron en el hotel el día antes, el domingo 26, con la abuela de la niña, Olga, quien está desaparecida. Se inicia su búsqueda para que aclare lo ocurrido. El martes 28 su cadáver aparece en el margen del río Ebro a su paso por Logroño. Paralelamente, la madre de la niña es detenida por un presunto delito de homicidio.
Las cartas. Horas antes del hallazgo del cuerpo de Olga, su hijo pequeño encuentra en su casa en Haro una carta de despedida de ella y otra de su hermana Adriana. Olga relata su desesperación tras haber sido víctima de una estafa. «Mi vida es un infierno», dice.
La denuncia. Unos meses antes había acudido a la comisaría de Miranda de Ebro para poner una denuncia. Un ingeniero naval, inglés, empleado de la ONU, contó, la había cortejado por las redes sociales y estafado 100.000 euros. «Me rogó y suplicó que lo ayudara porque su hijo estaba muy enfermo».
Que asco me dan..
O sea que la petarda seguía creyendo que la había estafado un miembro de la ONU..
Y por eso te llevas a tu nieta por delante??
Pues tírate al Ebro sí no te has podido tirar otra cosa y deja al resto vivir...
 

M

Mamut

Guest
Es que hay algo raro que ya nos enteraremos. Que fueran 100.000 euros lo dudo, de veras. Si ella no trabajaba serían ahorros familiares. El marido ingeniero . trabajando en proyectos fuera y con veteranía ganaría bastante bien.
El lío que se ha montado la ONU es indescriptble, o todavía no se ha dado cuenta del entramado o se lo ha inventado. Hay muchas estafas parecidas ahora mismo, tanto de hombres como de mujeres. Casi todas en África.
Por cierto , uno de los agentes que les vendía ropa afirma que la voz cantante y las decisiones las tomaa la madre aunque el negocio estuviera a nombre de la hija.
Son ahorros o pides un préstamo o los sacas del colchón para algo , viviendo con tu familia, manteniéndola, y no dices una palabra de nada de eso? Tipo "chicos estoy pensando en comprar un coche de segunda mano, de ahorros , del colchón" esperando una respuesta PARA COMENTAR EN FAMILIA UNIDA que eran 😒. O tienes un tío por internet que te pide 50 euros (ya no 70000) y accedes sin comentar a nadie pese a que sois una familia unida 😒.

Esa mujer era una madre tarada, controladora me atrevería a decir, manipuladora, que se hace lo que ella dice, que comió la cabeza a toda su familia. Hace bien en estar muerta, la pena es la niña que nunca debió verlas (qué extraño que la custodia fuera para el padre visto lo visto 😒 eran una familia unida y sana mentalmente 😒)
 
M

Mamut

Guest
Escritos que Olga recibe supuestamente de la ONU y del FMI.

Escritos que Olga recibe supuestamente de la ONU y del FMI.E.M.

  • ANA MARÍA ORTIZ
    Madrid
Domingo, 16 febrero 2020 - 22:40
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El pasado 21 de enero Olga Febles se dirigió a una veintena de medios de comunicación y a los principales partidos políticos pidiendo ayuda. El mensaje, escrito por su hija Daniela y localizado ahora en la cuenta de Facebook de EL MUNDO, decía así: "Buenas tardes, necesitamos su ayuda, mi madre ha recibido amenazas de muerte por parte de la ONU ya que posee información crucial de la organización, de cómo funcionan y cómo estafan a la gente sus propios miembros".
Lo que sucedió cinco días después -domingo 26 de enero- tuvo tal impacto mediático que será de sobra conocido por el lector: Olga, de 57 años, se alojó en el hotel Los Bracos de Logroño con su otra hija Adriana, de 36 años, y su nieta Carolina, de cinco.
Unas horas más tarde, abandonó el establecimiento y se suicidó arrojándose al río Ebro. A la mañana siguiente, la Policíaencontró a su hija Adriana en el alféizar de la ventana de la habitación del hotel en actitud suicida y a su nieta Carolina fallecida en la cama. Adriana fue detenida por la muerte de la niña y se encuentra en prisión provisional acusada de un delito de homicidio. El cadáver de Olga no fue entregado hasta el pasado jueves a su familia.
Aún está por esclarecer qué sucedió exactamente en la habitación 404 del hotel Los Bracos y también la trama oculta tras la estafa económica que Olga aseguró haber sufrido y que la habría empujado a quitarse la vida, según dejó escrito en una carta de despedida.
La tragedia de Logroño la habría desencadenado por tanto un engaño. "Llevo seis meses luchando y sufriendo con esto y no puedo más. Mi vida es un infierno", escribió de su puño y letra a su hijo en la nota de suicidio, divulgada por el periodista Nacho Abad.

Había sido embaucada a través de las redes sociales, explicó, por un don Juan que tras meses de cortejo le robó, en julio del año pasado, 100.000 euros. Descubrió el timo, pero siguió creyendo el trasfondo de la historia que James Raymond -así le dijo que se llamaba- le había contado.
Eso al menos se desprende de lo que contó en el escrito que envió a los medios de comunicación y que fechó en el 4 de enero: "James Raymond, ingeniero naval de nacionalidad inglesa que trabaja para la ONU en aguas internacionales de Turquía, y lo más cerca que tiene es Turquía. James tiene dos hijos y es viudo. Hace unos meses uno de sus hijos enfermó y él se encontraba trabajando en aguas internacionales de Turquía. James me escribió para pedirme ayuda para él poder salir de allí, ya que la ONU le exigía un permiso para salir de su puesto de trabajo porque no le correspondía su periodo vacacional, es decir que me convertí de puente entre James y la ONU. Así que yo le tramité el permiso vacacional de la ONU, para ello tuve que realizar varias transferencias a EEUU y a Turquía hasta conseguir la documentación necesaria para que pudiese ir a Londres a ver a su hijo...", decía.
Olga no sólo estaba convencida de que el hombre que la había estafado era un empleado de la ONU en apuros sino también de que la trama salpicaba a la cúpula de esta organización -el secretario general, Antònio Guterres, incluido- y a las más altas instancias del FMI.
La historia de lo sucedido cronológicamente, reconstruida a través del testimonio de su hija Daniela y de la documentación del caso que ésta conserva, es la siguiente. Olga le contó a su hija que había conocido a James en una cafetería en la Puerta del Sol, durante uno de los viajes que ella y su hija Adriana realizaban a Madrid con la pequeña Carolina, que sufría una enfermedad llamada neutropenia y tenía que someterse a continuos controles en el Hospital de la Paz. Olga le dio su tarjeta y James la contactó por Instagram.
A la izquierda, imagen del estafador, supuesto trabajador de la ONU. A la derecha, Olga y su hija Daniela.
A la izquierda, imagen del estafador, supuesto trabajador de la ONU. A la derecha, Olga y su hija Daniela.E.M.
Daniela no tiene la certeza de que el encuentro realmente se produjera, es decir, no sabe si su madre llegó a ver alguna vez en persona a James Raymond. Cabe la posibilidad de que a Olga le diera vergüenza reconocer que había entablado una relación a través de las redes sociales. De haber sido así, es probable que ni el nombre de James Raymond ni las fotografías de su Instagram correspondan realmente al estafador. En este tipo de timos es habitual el uso de una identidad falsa.
En el Instagram a nombre de James Raymond se ve a un hombre en la cincuentena, pelo corto y canoso, gafas de sol. Está sentado en una terraza tomando lo que parece un té. «Trabajando como ingeniero naval senior en Turquía», se presenta en un texto escrito inglés. Olga se comunicaba con él en castellano y él le respondía usando un traductor.

James pronto le pidió que se pasara a Hangouts -un sistema de mensajería instantánea como Whatsapp pero vinculado a un email en lugar de a un número de teléfono- aduciendo que sólo podía usar Instagram para asuntos profesionales.
A lo largo de cientos y cientos de mensajes fue enamorándola y calibrando su poder adquisitivo. Olga tenía una tienda de ropa en Miranda de Ebro y casa propia en la localidad cercana de Haro (Logroño), donde vivía.
James le brindó una historia conmovedora: había perdido trágicamente a su mujer, pasaba la mayor parte del tiempo trabajando en un barco cerca de la costa de Turquía y echaba mucho de menos a sus dos hijos de 14 y 11 años que estaban en un internado en Londres.
"Hasta que un día le dijo que su hijo pequeño estaba muy enfermo, que necesitaba un visado para salir del barco para ir a verlo y que la ONU les tenía bloqueadas las cuentas hasta que salieran de aguas internacionales. Mi madre decidió ayudarlo", cuenta Daniela.
Olga siguió las indicaciones de James. Escribió a la dirección de email que él le indicó -una supuesta cuenta de la ONU- y se hizo pasar por su esposa para solicitar un "certificado de vacaciones". Le respondieron mencionándole una Ley de Vacaciones del Personal Diplomático de Naciones Unidasadoptada en 1996 por la asamblea y detallándole la lista de países donde podía abonar la cantidad necesaria para la tramitación. James le había dicho que le devolvería el dinero en cuanto liberaran sus cuentas.
Para realizar los pagos, pidió ayuda a su hija mayor -la detenida Adriana- y también a la propia Daniela, que solicitó un préstamo por valor de 48.000 euros. A día de hoy, está pagando una letra de 600 euros mensuales para cubrirlo, asegura. Daniela cifra la cantidad total que entregaron para gestionar el salvoconducto en 100.000 euros. "Le ayudé con todo lo que tenía. Mi familia y yo tuvimos una calidad humana de la cual carece la ONU", decía Olga en el escrito enviado a los medios.
Realizaron las transferencias y recibieron una especie de diploma con la leyenda "vacation approval certificate" (certificado de aprobación de vacaciones). Arriba, con letras grandes y mayúsculas, estaban impresas las palabras "United Nations" y justo debajo "China Ocean Shipping Company".
"Él [James] viajó a Turquía-Francia-España pero en su llegada al aeropuerto de Francia fue arrestado", detallaba Olga cómo continuó la envolvente en el email que dirigió a los medios. "Las autoridades francesas se pusieron en contacto con la ONU y me lo hicieron saber. Al mismo tiempo, se puso en contacto conmigo un agente francés que me quiso extorsionar, pidiéndome 70.000 euros para la 'fianza' de James. James fue retornado a Turquía y la ONU lo arrestó", continuaba Olga, concluyéndose de sus palabras que cayó de lleno en la red de mentiras que le habían tejido.
"Comencé a sospechar cuando nos escribió el policía desde Francia", dice ahora su hija Daniela. "Yo le preguntaba a mi mamá si de verdad confiaba en James. 'Mamá, ¿estás segura de que no es un estafador?'. 'No, no. Lo conozco hace tiempo, va a cumplir su palabra'".
El mensaje del falso António Guterres.
El mensaje del falso António Guterres.E.M.
James tardó un mes en dar señales de vida. Estaba de vuelta en el barco; devolvería el dinero en cuanto lo dejaran salir y pudiera viajar a España; si les urgía mucho tenían que abrir una cuenta en Londres con 1.700 euros y él lo ingresaría allí... Su hijo enfermo, por cierto, había fallecido.
En septiembre de 2019, Olga y sus dos hijas, Adriana y Daniela, entraron en la comisaría de la Policía Nacional de Miranda de Ebro y denunciaron el caso.
La maquinaria estafadora sin embargo siguió su curso. El 15 de octubre de 2019, Olga recibió un email. El comunicante decía pertenecer nada menos que al FMI. Le escribían en concreto de "la Unidad de Compensación de las Naciones Unidas con los Fondos Monetarios Internacionales (FMI)" para informarle de que tenía derecho a una indemnización de 700.000 dólares como víctima de estafa en relación a la "transacción que tuvo con James Raymond".
"Fue arrestado por la Comisión de Delitos Económicos y Financieros e hizo confesiones que hicieron que el FMI coloque su nombre para esta compensación, felicidades", le anunciaban.
Para acceder al pago, sólo había un requisito: depositar un 1% de la cantidad que le correspondía -es decir, 7.000 euros- en una cuenta domiciliada en Indonesia. Olga, ayudada por sus hijas, falsificó un formulario de transferencia bancaria y lo envió como prueba de que había pagado, según cuenta Daniela. No sirvió de nada.
Poco después entró en escena quien se hacía pasar por Antònio Guterres. Daniela no sabe cómo iniciaron su madre y su hermana el contacto. Sí que fue a través de una cuenta de Facebook abierta con el nombre y la fotografía del secretario general de Naciones Unidas sin el verificador que tienen las cuentas oficiales pero que ellas creyeron cierta. El falso Guterres se prestó solícito a compensarlas por los agravios causados por su empleado devolviéndoles el dinero estafado.
-Yo le presté 100.000 euros pero 50.000 son de mis nietos (niños inmaduros extremos, nacieron con 26 semanas de gestación), -le explicaba Olga al falso Guterres mencionándole a los hijos de Daniela.
-Le doy dos opciones. O viene a verme a Nueva York o paga el billete de avión. -respondía él.
-Sólo le estoy pidiendo, rogando, que me devuelva mi dinero y yo lo voy a ver. Tiene los comprobantes bancarios. Yo no le estoy mintiendo.
-Entiendo. Una vez que pague los 1.500 euros, el agente irá con su dinero.
-Usted no necesita mandar a nadie puesto que usted está en Madrid en este momento, -le insistía Olga el pasado 11 de diciembre.
-Vine específicamente por la acción climática y no por su problema. Por eso le pedí que reservara un billete a EEUU -contestaba el impostor simulando que era António Guterres, quien asistía aquellos días a la Cumbre Climática.

Olga abonó los 1.500 euros y siguió sin recuperar su dinero. La cuenta del falso Guterres fue cerrada. Se abrió otra. El nuevo e igualmente falso Guterres le facilitó el número móvil de un alto cargo del FMI que le solucionaría el problema y que se llamaba Kristalina, como la actual directora gerente, Kristalina Georgieva. Éste le pidió 4.000 dólares por la gestión.
En un acto de desesperación, días antes de su suicidio, inventaron que Olga había muerto. "Se le ocurrió la idea a mi hermana [Adriana, actualmente en prisión] simplemente por meter presión para ver si nos daba el dinero", dice Daniela. "Cogimos una foto de mi madre en la tienda, le pusimos 'descanse en paz' y se la enviamos a James. Le dije que mi madre había fallecido y se lo tomó a risa". También le comunicaron al falso Guterres el falso fallecimiento, que se convirtió en real el pasado domingo 26 de enero.
"Adri se viene conmigo", le escribía Olga a la pequeño de sus tres hijos en la carta que le dejó. "Ella así como está no puede ofrecerle nada a la niña y no quiere verla sufrir, ya sufrió bastante desde pequeña...".
Le pedía también que siguiera luchando por recuperar el dinero: "Según el FMI (Fondo Monetario Internacional), James es un estafador y me compensaban con 700.000 euros pero ellos también pidieron dinero y no se los di. Lucha por ese dinero, habla con Dani porque si son unos estafadores que mi muerte sirva para descubrirlos y si es la ONU que te indemnicen a ti y a Dani porque tu padre no va a hacer nada".
CRONOLOGÍA DEL CASO
El descubrimiento. La mañana del lunes 27 de enero la Policía entra en la habitación 404 del hotel Los Bracos, en Logroño, alertada por un vecino que ha visto a una mujer en actitud suicida en una de las ventanas. Cuando los agentes entran, la mujer, Adriana Ugueto, de 36 años, sigue en el alféizar. Tiene varios cortes en los brazos. En la cama está su hija, Carolina, de cinco años, fallecida.
La abuela. La Policía comprueba que ambas residen en Haro y que se registraron en el hotel el día antes, el domingo 26, con la abuela de la niña, Olga, quien está desaparecida. Se inicia su búsqueda para que aclare lo ocurrido. El martes 28 su cadáver aparece en el margen del río Ebro a su paso por Logroño. Paralelamente, la madre de la niña es detenida por un presunto delito de homicidio.
Las cartas. Horas antes del hallazgo del cuerpo de Olga, su hijo pequeño encuentra en su casa en Haro una carta de despedida de ella y otra de su hermana Adriana. Olga relata su desesperación tras haber sido víctima de una estafa. «Mi vida es un infierno», dice.
La denuncia. Unos meses antes había acudido a la comisaría de Miranda de Ebro para poner una denuncia. Un ingeniero naval, inglés, empleado de la ONU, contó, la había cortejado por las redes sociales y estafado 100.000 euros. «Me rogó y suplicó que lo ayudara porque su hijo estaba muy enfermo».
Viendo esto parece evidente que después de mantener su idílico amor y verse estafada , ridiculizada y metiendo en problemas a su hija por esos 600 eurazos mensuales , se sentía una m3ierda y comió la cabeza a su hija (aún más).
Qué familia de chalados!

Que por otro lado, la asesina no quiere mantener a dos vagos (quiénes son? Su ex marido? Sus hermanos?) pero ellas chupan la sangre de su ex marido, del crédito de la hermana (para los hijos del novio James que su madre conoció en Madrid 😒) y ahora de la ONU, de los pufos quedaron a deber al cerrar la tienda...

Qué cruz la familia del padre teniendo que luchar con tremendas chaladas. Tanto la madre como la hija no tendrían eximentes , ni siquiera atenuantes, porque ambas (se ve en las cartas) sabían lo que iban a hacer y lo querían hacer. Los eximentes se darían únicamente si no están en la "onda" de la realidad, si por su estado pudiera entenderse que no conocían la ilicitud del acto (pero con "ahora viendo a Carol lo tengo más claro" se retracta sola, con "he aguantado y no quiero mantener a vagos" se retracta sola; y la madre igual: "reclama tu dinero, pídelo a la ONU, yo estoy agotada de esos seis meses, me voy a suicidar").
 
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Yo estoy convencida de que la niña les importaba un huevo..
En esos cerebros podridos, la debían ver como la culpable de todos los malos rollos.
Encima, si tenía la custodia el padre, no habia paguita por ella..
O sea que su reacción lo dice todo..
Y la de los que quedan..que prácticamente ni la nombran...
 
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Yo no puedo dejar de pensar en el padre. Y en los abuelos paternos.

Esto te destroza la vida. Para mi no hay manera de superarlo. Que panda de brujas,
 
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Acabo de ver este caso en el programa de Iker Jiménez. Alucinada me hallo.

Tal como han contado el caso en el programa, yo creo que la abuela suministró el somnífero a la nieta. Probablemente las dos mujeres adultas pensaron en un suicidio ampliado. Pero veo a la abuela cómo la parte más dominante de las dos. La hija estaba emocionalmente mal por su divorcio, pero realmente la arrastró su madre, aunque al final no lograra suicidarse.

Lo de la estafa es tremendo. Es el típico timo de la estampita de antaño. Aunque nosotras desde aquí lo vemos todo muy claro y nos sorprenda, siempre hay alguien que muerde el anzuelo. Lo que el estado de paranoia de la abuela era tal, que creyeron realmente que estaban siendo estafadas por la ONU o el FMI. Conforme iba perdiendo dinero, iba perdiendo también cordura. Todo es surrealista al máximo.

Y en medio de este caos, una criatura a la que han arrebatado la vida. Pobre niña😢 DEP