Encuentran el cadáver de una niña de 5 años en un hotel de Logroño


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Habla el padre de la presunta homicida de Logroño: "Mi hija no mató a mi nieta"
Ramón es el marido de Olga, la mujer que se suicidó tirándose al río Ebro. Y además es el abuelo de Carolina, la pequeña de cinco años que apareció muerta en un hotel en Logroño
Foto: Ramón frente a la iglesia Virgen de la Vega, en Haro, donde este viernes se ha celebrado el funeral por la abuela que se suicidó tirándose al Ebro
Ramón frente a la iglesia Virgen de la Vega, en Haro, donde este viernes se ha celebrado el funeral por la abuela que se suicidó tirándose al Ebro
NACHO ABAD
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TIEMPO DE LECTURA4 min
08/02/2020 05:00 - ACTUALIZADO: 08/02/2020 05:07
A Ramón la vida le ha sorprendido con un quiebro inesperado y dramático, de esos que te resquebrajan la mente y el corazón y pueden hacerte deslizar en la locura. De momento aguanta, aunque hay obviedades que niega a aceptar. Quizá para ir bebiendo la tragedia a sorbos y no atragantarse. Él es el marido de Olga, la mujer de Logroño que se suicidó tirándose al río Ebro. También es el abuelo de Carolina, la pequeña de cinco años que la policía encontró muerta, tapada con una manta en la habitación 404 de un hotel de la misma ciudad. Y para rematarlo, es el padre de Adriana, la madre de Carol, que está en prisión provisional acusada de haber acabado con su vida.
"Es un tema difícil", reconoce. Tiene los hombros encogidos, las manos agarradas en la espalda y baja la cabeza, como si llevara un enorme peso tras de sí. "Estoy en 'shock' y no sé muy bien como afrontar lo que me ha sucedido". Él niega con vehemencia que su hija sea una asesina y prefiere creer que fue una casualidad o una muerte súbita el fallecimiento de su nieta. "No veo capaz a mi hija de asesinar a Carol, de verdad que no. No sé qué ocurriría ni qué le pasaría a ella por la cabeza, pero estoy seguro de que no la asesinó. Adriana vivía para su hija, te diría que en exclusiva, la quería muchísimo.

Por oro lado, Carolina tenía problemas de enfermedades diagnosticadas. "Padecía de deficiencia de glóbulos blancos, sus defensas no eran las de una persona normal y hasta una gripe la podía matar". Ramón rechaza el sorbo de la culpabilidad de su hija, ese no lo quiere tragar todavía. Le leo las líneas de una carta que le dejó a él: "Lo siento mucho papá, pero ahora que tengo a Carolina a mi lado, en este instante, sé que hago lo correcto. Ella hoy decía: 'Mami, no quiero volver, solo estar contigo'. Estoy tranquila, así que solo te pido perdón por todo".

Las cartas de la madre y la abuela de la niña de Logroño: "Perdón, pero no puedo más"
NACHO ABAD
La Policía Nacional dispone de las cartas de Olga y de su hija Adriana en las que verbalizan cuáles son sus problemas y, en contra de lo que se ha dicho, aclaran en gran parte el misterio




Ramón escucha lo acabo de leerle y menea la cabeza. Se niega a interpretar que eso signifique una confesión. "En la habitación no sé lo que pasó. Todavía no he ido a ver a mi hija a la cárcel. Adriana quiere que acuda a visitarla, lo haré esta semana, pero a sus hermanos les ha jurado que ella no asesinó a la pequeña Carolina. Si en la carta me pide perdón es porque yo le di ejemplo de lucha. Le enseñé que había que batallar hasta el final, siempre, y ella se rindió. Esa frase concreta que escribió para mí no sé lo que significa. Quiero pensar que ella no le hizo daño, que no quiso hacérselo".

Ramón frente a la iglesia de Haro
Ramón frente a la iglesia de Haro


Poco después de que la policía localizara muerta a su nieta y detuviera a su hija, fue hallado el cuerpo de su mujer en el río Ebro. Se suicidó. En una carta que dejó explicaba que había conocido a un tal James en la Puerta del Sol, un inglés que le dijo que era ingeniero naval y que trabajaba para la ONU en un barco en las costas de Turquía. Se enviaron mensajes con frecuencia y con el tiempo él le explicó que tenía a un hijo enfermo y consiguió sacarle 100.000 euros.
Ramón niega con vehemencia que Olga se hubiera enamorado de James, ese sorbo quizá le rasca demasiado la garganta y lo deja para más adelante: "Mi mujer y yo éramos un matrimonio normal, lo que pasa es que nos veíamos poco porque ella vivía en Haro y yo vivo en Madrid por trabajo y había muchos fines de semana que no subía porque perdía muchas horas. Además, hay veces que paso largas temporadas fuera de España, pero no estábamos divorciados ni nada. Como he dicho éramos un matrimonio normal. Del tema del inglés al que le entregó 100.000 euros no sabía nada. Jamás me he preocupado de las cuentas. Ella se encargaba de todo, de pagar la luz, el agua. Manejaba como quería el dinero y las cuentas y yo le dejaba hacer. Se ha dicho que se enamoró en la Puerta del Sol del inglés, pero eso es falso. Ella no estaba enamorada. Si le dio el dinero es porque pensó que se lo devolvería y porque tiene buen corazón. El otro la engañó. Creo que mi mujer se suicidó por su culpa, porque le quitaron todos nuestros ahorros". Antes de despedirse y a regañadientes, sí acepta beber algo de su tragedia: "Es verdad que mi mujer me engañó, porque me lo ocultó todo y me ha dejado prácticamente sin un duro".
Este es el ejemplo de un texto alternativo
 
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Habla el padre de la presunta homicida de Logroño: "Mi hija no mató a mi nieta"
Ramón es el marido de Olga, la mujer que se suicidó tirándose al río Ebro. Y además es el abuelo de Carolina, la pequeña de cinco años que apareció muerta en un hotel en Logroño
Foto: Ramón frente a la iglesia Virgen de la Vega, en Haro, donde este viernes se ha celebrado el funeral por la abuela que se suicidó tirándose al Ebro
Ramón frente a la iglesia Virgen de la Vega, en Haro, donde este viernes se ha celebrado el funeral por la abuela que se suicidó tirándose al Ebro
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A Ramón la vida le ha sorprendido con un quiebro inesperado y dramático, de esos que te resquebrajan la mente y el corazón y pueden hacerte deslizar en la locura. De momento aguanta, aunque hay obviedades que niega a aceptar. Quizá para ir bebiendo la tragedia a sorbos y no atragantarse. Él es el marido de Olga, la mujer de Logroño que se suicidó tirándose al río Ebro. También es el abuelo de Carolina, la pequeña de cinco años que la policía encontró muerta, tapada con una manta en la habitación 404 de un hotel de la misma ciudad. Y para rematarlo, es el padre de Adriana, la madre de Carol, que está en prisión provisional acusada de haber acabado con su vida.
"Es un tema difícil", reconoce. Tiene los hombros encogidos, las manos agarradas en la espalda y baja la cabeza, como si llevara un enorme peso tras de sí. "Estoy en 'shock' y no sé muy bien como afrontar lo que me ha sucedido". Él niega con vehemencia que su hija sea una asesina y prefiere creer que fue una casualidad o una muerte súbita el fallecimiento de su nieta. "No veo capaz a mi hija de asesinar a Carol, de verdad que no. No sé qué ocurriría ni qué le pasaría a ella por la cabeza, pero estoy seguro de que no la asesinó. Adriana vivía para su hija, te diría que en exclusiva, la quería muchísimo.

Por oro lado, Carolina tenía problemas de enfermedades diagnosticadas. "Padecía de deficiencia de glóbulos blancos, sus defensas no eran las de una persona normal y hasta una gripe la podía matar". Ramón rechaza el sorbo de la culpabilidad de su hija, ese no lo quiere tragar todavía. Le leo las líneas de una carta que le dejó a él: "Lo siento mucho papá, pero ahora que tengo a Carolina a mi lado, en este instante, sé que hago lo correcto. Ella hoy decía: 'Mami, no quiero volver, solo estar contigo'. Estoy tranquila, así que solo te pido perdón por todo".

Las cartas de la madre y la abuela de la niña de Logroño: "Perdón, pero no puedo más"
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La Policía Nacional dispone de las cartas de Olga y de su hija Adriana en las que verbalizan cuáles son sus problemas y, en contra de lo que se ha dicho, aclaran en gran parte el misterio




Ramón escucha lo acabo de leerle y menea la cabeza. Se niega a interpretar que eso signifique una confesión. "En la habitación no sé lo que pasó. Todavía no he ido a ver a mi hija a la cárcel. Adriana quiere que acuda a visitarla, lo haré esta semana, pero a sus hermanos les ha jurado que ella no asesinó a la pequeña Carolina. Si en la carta me pide perdón es porque yo le di ejemplo de lucha. Le enseñé que había que batallar hasta el final, siempre, y ella se rindió. Esa frase concreta que escribió para mí no sé lo que significa. Quiero pensar que ella no le hizo daño, que no quiso hacérselo".

Ramón frente a la iglesia de Haro
Ramón frente a la iglesia de Haro


Poco después de que la policía localizara muerta a su nieta y detuviera a su hija, fue hallado el cuerpo de su mujer en el río Ebro. Se suicidó. En una carta que dejó explicaba que había conocido a un tal James en la Puerta del Sol, un inglés que le dijo que era ingeniero naval y que trabajaba para la ONU en un barco en las costas de Turquía. Se enviaron mensajes con frecuencia y con el tiempo él le explicó que tenía a un hijo enfermo y consiguió sacarle 100.000 euros.
Ramón niega con vehemencia que Olga se hubiera enamorado de James, ese sorbo quizá le rasca demasiado la garganta y lo deja para más adelante: "Mi mujer y yo éramos un matrimonio normal, lo que pasa es que nos veíamos poco porque ella vivía en Haro y yo vivo en Madrid por trabajo y había muchos fines de semana que no subía porque perdía muchas horas. Además, hay veces que paso largas temporadas fuera de España, pero no estábamos divorciados ni nada. Como he dicho éramos un matrimonio normal. Del tema del inglés al que le entregó 100.000 euros no sabía nada. Jamás me he preocupado de las cuentas. Ella se encargaba de todo, de pagar la luz, el agua. Manejaba como quería el dinero y las cuentas y yo le dejaba hacer. Se ha dicho que se enamoró en la Puerta del Sol del inglés, pero eso es falso. Ella no estaba enamorada. Si le dio el dinero es porque pensó que se lo devolvería y porque tiene buen corazón. El otro la engañó. Creo que mi mujer se suicidó por su culpa, porque le quitaron todos nuestros ahorros". Antes de despedirse y a regañadientes, sí acepta beber algo de su tragedia: "Es verdad que mi mujer me engañó, porque me lo ocultó todo y me ha dejado prácticamente sin un duro".
Este es el ejemplo de un texto alternativo
A cada nueva info o declaración que hacen lo tengo más claro.

TODOS LOCOS, de remate. Enfermos.

Vamos... es que flipo con el apoyo que muestran a la asesina. La pequeña nieta muerta y todos yendo a ver a la madre y haciendo piña con ella.
No me entra en la cabeza.
Me da igual que sea su padre, su hermano o su hermana. Estamos hablando de que ha matado a su nieta y a su sobrina.

Lo mismo en mi familia somos los raros pero ya os digo yo que con lo que se desviven mis padres por mi hija (además soy madre soltera e hija única) si le llego a hacer algo a mi pequeña... Vienen a verme a la cárcel pero para estrangularme con sus propias manos. Me repudiarían de por vida, no habría excusa posible para algo así.
Es que es indignante!
 

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Habla el padre de la presunta homicida de Logroño: "Mi hija no mató a mi nieta"
Ramón es el marido de Olga, la mujer que se suicidó tirándose al río Ebro. Y además es el abuelo de Carolina, la pequeña de cinco años que apareció muerta en un hotel en Logroño
Foto: Ramón frente a la iglesia Virgen de la Vega, en Haro, donde este viernes se ha celebrado el funeral por la abuela que se suicidó tirándose al Ebro
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A Ramón la vida le ha sorprendido con un quiebro inesperado y dramático, de esos que te resquebrajan la mente y el corazón y pueden hacerte deslizar en la locura. De momento aguanta, aunque hay obviedades que niega a aceptar. Quizá para ir bebiendo la tragedia a sorbos y no atragantarse. Él es el marido de Olga, la mujer de Logroño que se suicidó tirándose al río Ebro. También es el abuelo de Carolina, la pequeña de cinco años que la policía encontró muerta, tapada con una manta en la habitación 404 de un hotel de la misma ciudad. Y para rematarlo, es el padre de Adriana, la madre de Carol, que está en prisión provisional acusada de haber acabado con su vida.
"Es un tema difícil", reconoce. Tiene los hombros encogidos, las manos agarradas en la espalda y baja la cabeza, como si llevara un enorme peso tras de sí. "Estoy en 'shock' y no sé muy bien como afrontar lo que me ha sucedido". Él niega con vehemencia que su hija sea una asesina y prefiere creer que fue una casualidad o una muerte súbita el fallecimiento de su nieta. "No veo capaz a mi hija de asesinar a Carol, de verdad que no. No sé qué ocurriría ni qué le pasaría a ella por la cabeza, pero estoy seguro de que no la asesinó. Adriana vivía para su hija, te diría que en exclusiva, la quería muchísimo.

Por oro lado, Carolina tenía problemas de enfermedades diagnosticadas. "Padecía de deficiencia de glóbulos blancos, sus defensas no eran las de una persona normal y hasta una gripe la podía matar". Ramón rechaza el sorbo de la culpabilidad de su hija, ese no lo quiere tragar todavía. Le leo las líneas de una carta que le dejó a él: "Lo siento mucho papá, pero ahora que tengo a Carolina a mi lado, en este instante, sé que hago lo correcto. Ella hoy decía: 'Mami, no quiero volver, solo estar contigo'. Estoy tranquila, así que solo te pido perdón por todo".

Las cartas de la madre y la abuela de la niña de Logroño: "Perdón, pero no puedo más"
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La Policía Nacional dispone de las cartas de Olga y de su hija Adriana en las que verbalizan cuáles son sus problemas y, en contra de lo que se ha dicho, aclaran en gran parte el misterio




Ramón escucha lo acabo de leerle y menea la cabeza. Se niega a interpretar que eso signifique una confesión. "En la habitación no sé lo que pasó. Todavía no he ido a ver a mi hija a la cárcel. Adriana quiere que acuda a visitarla, lo haré esta semana, pero a sus hermanos les ha jurado que ella no asesinó a la pequeña Carolina. Si en la carta me pide perdón es porque yo le di ejemplo de lucha. Le enseñé que había que batallar hasta el final, siempre, y ella se rindió. Esa frase concreta que escribió para mí no sé lo que significa. Quiero pensar que ella no le hizo daño, que no quiso hacérselo".

Ramón frente a la iglesia de Haro
Ramón frente a la iglesia de Haro


Poco después de que la policía localizara muerta a su nieta y detuviera a su hija, fue hallado el cuerpo de su mujer en el río Ebro. Se suicidó. En una carta que dejó explicaba que había conocido a un tal James en la Puerta del Sol, un inglés que le dijo que era ingeniero naval y que trabajaba para la ONU en un barco en las costas de Turquía. Se enviaron mensajes con frecuencia y con el tiempo él le explicó que tenía a un hijo enfermo y consiguió sacarle 100.000 euros.
Ramón niega con vehemencia que Olga se hubiera enamorado de James, ese sorbo quizá le rasca demasiado la garganta y lo deja para más adelante: "Mi mujer y yo éramos un matrimonio normal, lo que pasa es que nos veíamos poco porque ella vivía en Haro y yo vivo en Madrid por trabajo y había muchos fines de semana que no subía porque perdía muchas horas. Además, hay veces que paso largas temporadas fuera de España, pero no estábamos divorciados ni nada. Como he dicho éramos un matrimonio normal. Del tema del inglés al que le entregó 100.000 euros no sabía nada. Jamás me he preocupado de las cuentas. Ella se encargaba de todo, de pagar la luz, el agua. Manejaba como quería el dinero y las cuentas y yo le dejaba hacer. Se ha dicho que se enamoró en la Puerta del Sol del inglés, pero eso es falso. Ella no estaba enamorada. Si le dio el dinero es porque pensó que se lo devolvería y porque tiene buen corazón. El otro la engañó. Creo que mi mujer se suicidó por su culpa, porque le quitaron todos nuestros ahorros". Antes de despedirse y a regañadientes, sí acepta beber algo de su tragedia: "Es verdad que mi mujer me engañó, porque me lo ocultó todo y me ha dejado prácticamente sin un duro".
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No decían que el padre era Ingeniero????
 
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Habla el padre de la presunta homicida de Logroño: "Mi hija no mató a mi nieta"
Ramón es el marido de Olga, la mujer que se suicidó tirándose al río Ebro. Y además es el abuelo de Carolina, la pequeña de cinco años que apareció muerta en un hotel en Logroño
Foto: Ramón frente a la iglesia Virgen de la Vega, en Haro, donde este viernes se ha celebrado el funeral por la abuela que se suicidó tirándose al Ebro
Ramón frente a la iglesia Virgen de la Vega, en Haro, donde este viernes se ha celebrado el funeral por la abuela que se suicidó tirándose al Ebro
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A Ramón la vida le ha sorprendido con un quiebro inesperado y dramático, de esos que te resquebrajan la mente y el corazón y pueden hacerte deslizar en la locura. De momento aguanta, aunque hay obviedades que niega a aceptar. Quizá para ir bebiendo la tragedia a sorbos y no atragantarse. Él es el marido de Olga, la mujer de Logroño que se suicidó tirándose al río Ebro. También es el abuelo de Carolina, la pequeña de cinco años que la policía encontró muerta, tapada con una manta en la habitación 404 de un hotel de la misma ciudad. Y para rematarlo, es el padre de Adriana, la madre de Carol, que está en prisión provisional acusada de haber acabado con su vida.
"Es un tema difícil", reconoce. Tiene los hombros encogidos, las manos agarradas en la espalda y baja la cabeza, como si llevara un enorme peso tras de sí. "Estoy en 'shock' y no sé muy bien como afrontar lo que me ha sucedido". Él niega con vehemencia que su hija sea una asesina y prefiere creer que fue una casualidad o una muerte súbita el fallecimiento de su nieta. "No veo capaz a mi hija de asesinar a Carol, de verdad que no. No sé qué ocurriría ni qué le pasaría a ella por la cabeza, pero estoy seguro de que no la asesinó. Adriana vivía para su hija, te diría que en exclusiva, la quería muchísimo.

Por oro lado, Carolina tenía problemas de enfermedades diagnosticadas. "Padecía de deficiencia de glóbulos blancos, sus defensas no eran las de una persona normal y hasta una gripe la podía matar". Ramón rechaza el sorbo de la culpabilidad de su hija, ese no lo quiere tragar todavía. Le leo las líneas de una carta que le dejó a él: "Lo siento mucho papá, pero ahora que tengo a Carolina a mi lado, en este instante, sé que hago lo correcto. Ella hoy decía: 'Mami, no quiero volver, solo estar contigo'. Estoy tranquila, así que solo te pido perdón por todo".

Las cartas de la madre y la abuela de la niña de Logroño: "Perdón, pero no puedo más"
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La Policía Nacional dispone de las cartas de Olga y de su hija Adriana en las que verbalizan cuáles son sus problemas y, en contra de lo que se ha dicho, aclaran en gran parte el misterio




Ramón escucha lo acabo de leerle y menea la cabeza. Se niega a interpretar que eso signifique una confesión. "En la habitación no sé lo que pasó. Todavía no he ido a ver a mi hija a la cárcel. Adriana quiere que acuda a visitarla, lo haré esta semana, pero a sus hermanos les ha jurado que ella no asesinó a la pequeña Carolina. Si en la carta me pide perdón es porque yo le di ejemplo de lucha. Le enseñé que había que batallar hasta el final, siempre, y ella se rindió. Esa frase concreta que escribió para mí no sé lo que significa. Quiero pensar que ella no le hizo daño, que no quiso hacérselo".

Ramón frente a la iglesia de Haro
Ramón frente a la iglesia de Haro


Poco después de que la policía localizara muerta a su nieta y detuviera a su hija, fue hallado el cuerpo de su mujer en el río Ebro. Se suicidó. En una carta que dejó explicaba que había conocido a un tal James en la Puerta del Sol, un inglés que le dijo que era ingeniero naval y que trabajaba para la ONU en un barco en las costas de Turquía. Se enviaron mensajes con frecuencia y con el tiempo él le explicó que tenía a un hijo enfermo y consiguió sacarle 100.000 euros.
Ramón niega con vehemencia que Olga se hubiera enamorado de James, ese sorbo quizá le rasca demasiado la garganta y lo deja para más adelante: "Mi mujer y yo éramos un matrimonio normal, lo que pasa es que nos veíamos poco porque ella vivía en Haro y yo vivo en Madrid por trabajo y había muchos fines de semana que no subía porque perdía muchas horas. Además, hay veces que paso largas temporadas fuera de España, pero no estábamos divorciados ni nada. Como he dicho éramos un matrimonio normal. Del tema del inglés al que le entregó 100.000 euros no sabía nada. Jamás me he preocupado de las cuentas. Ella se encargaba de todo, de pagar la luz, el agua. Manejaba como quería el dinero y las cuentas y yo le dejaba hacer. Se ha dicho que se enamoró en la Puerta del Sol del inglés, pero eso es falso. Ella no estaba enamorada. Si le dio el dinero es porque pensó que se lo devolvería y porque tiene buen corazón. El otro la engañó. Creo que mi mujer se suicidó por su culpa, porque le quitaron todos nuestros ahorros". Antes de despedirse y a regañadientes, sí acepta beber algo de su tragedia: "Es verdad que mi mujer me engañó, porque me lo ocultó todo y me ha dejado prácticamente sin un duro".
Este es el ejemplo de un texto alternativo
Pobre hombre...
Normal que no pueda reaccionar. Ha perdido a su mujer (además ahora se entera de tanto engaño)..
A su nieta...y su hija pues..en fin..
Sólo el párrafo que le dedica a él, ya excluye cualquier muerte por accidente de la niña. Además le pide perdón..
Es que más incriminatorio no puede ser...
Pero es normal que no pueda reaccionar ni pensar con claridad..
 

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Pobre hombre...
Normal que no pueda reaccionar. Ha perdido a su mujer (además ahora se entera de tanto engaño)..
A su nieta...y su hija pues..en fin..
Sólo el párrafo que le dedica a él, ya excluye cualquier muerte por accidente de la niña. Además le pide perdón..
Es que más incriminatorio no puede ser...
Pero es normal que no pueda reaccionar ni pensar con claridad..
Los noto a los tíos y ahora al abuelo como que la niña ni fu ni fa... Una pena
 
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Los noto a los tíos y ahora al abuelo como que la niña ni fu ni fa... Una pena
No es eso, están sin capacidad de reacción respecto a las muertas y la viva es su hija..., es la unica que queda, la única a la que se puede proteger y es du hija. Es un clásico el tema de la madre del asesino, y por extensión también le ocurre al padre, no quieren ver lo que hacen sus hijos aunque lo tengas delante de sus narices.
 
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Eso si que es verdad...es que es raro que la más inocente no sea la que les rompa el corazón..

Es verdad, a mí me llama tanto la atención esto. Es como que la pobre criatura y lo que terrible que ha pasado estuviera en una especie de limbo, se pasa de puntillas por eso.
Es muy raro, o quizás es el tremendo schock que indudablemente tienen
Es todo muy raro
 
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Es verdad, a mí me llama tanto la atención esto. Es como que la pobre criatura y lo que terrible que ha pasado estuviera en una especie de limbo, se pasa de puntillas por eso.
Es muy raro, o quizás es el tremendo schock que indudablemente tienen
Es todo muy raro
El dolor de la familia materna es raro, pq la hermana bien que lloraba por su hermanisima, pero de su sobrina más fría que el hielo
 
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Aquí la pequeña Carolina ha sido, para su familia materna, un visto y no visto. Qué penita yo si he rezado por ella, aunque los niños cuando nos dejan, enseguida se ganan sus alitas de ángeles, siento mucho que haya llegado condenada a este mundo por su propia familia. Nadie la lamenta, nadie la llora, nadie dice: me han quitado lo que más quería, algo normal, ostras es que no lo entiendo. A mi sobri le pasa algo y yo es que me muero.

Hasta el abuelo hablando de dinero, que le dejaron sin un duro... se le ve que ha trabajado duro, con sólo sino mirarle y que más bien es sencillo en su vestir... cosa que los hijos y la "abuela" no, ellas presumiendo en sus redes sociales; claro, con el dinero de este hombre que les giraba sin más con tal de no aguantárseles... no hace falta ser adivino para ver la situación de ésta "familia". Cualquiera que trabaje en Madrid va a tener ganas de subir a casa para encontrarse a estas tres locas del co... esas y el hijo memo.

Yo en sus zapatos, ni al funeral voy.
 
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Escritos que Olga recibe supuestamente de la ONU y del FMI.

Escritos que Olga recibe supuestamente de la ONU y del FMI.E.M.

  • ANA MARÍA ORTIZ
    Madrid
Domingo, 16 febrero 2020 - 22:40
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El pasado 21 de enero Olga Febles se dirigió a una veintena de medios de comunicación y a los principales partidos políticos pidiendo ayuda. El mensaje, escrito por su hija Daniela y localizado ahora en la cuenta de Facebook de EL MUNDO, decía así: "Buenas tardes, necesitamos su ayuda, mi madre ha recibido amenazas de muerte por parte de la ONU ya que posee información crucial de la organización, de cómo funcionan y cómo estafan a la gente sus propios miembros".
Lo que sucedió cinco días después -domingo 26 de enero- tuvo tal impacto mediático que será de sobra conocido por el lector: Olga, de 57 años, se alojó en el hotel Los Bracos de Logroño con su otra hija Adriana, de 36 años, y su nieta Carolina, de cinco.
Unas horas más tarde, abandonó el establecimiento y se suicidó arrojándose al río Ebro. A la mañana siguiente, la Policíaencontró a su hija Adriana en el alféizar de la ventana de la habitación del hotel en actitud suicida y a su nieta Carolina fallecida en la cama. Adriana fue detenida por la muerte de la niña y se encuentra en prisión provisional acusada de un delito de homicidio. El cadáver de Olga no fue entregado hasta el pasado jueves a su familia.
Aún está por esclarecer qué sucedió exactamente en la habitación 404 del hotel Los Bracos y también la trama oculta tras la estafa económica que Olga aseguró haber sufrido y que la habría empujado a quitarse la vida, según dejó escrito en una carta de despedida.
La tragedia de Logroño la habría desencadenado por tanto un engaño. "Llevo seis meses luchando y sufriendo con esto y no puedo más. Mi vida es un infierno", escribió de su puño y letra a su hijo en la nota de suicidio, divulgada por el periodista Nacho Abad.

Había sido embaucada a través de las redes sociales, explicó, por un don Juan que tras meses de cortejo le robó, en julio del año pasado, 100.000 euros. Descubrió el timo, pero siguió creyendo el trasfondo de la historia que James Raymond -así le dijo que se llamaba- le había contado.
Eso al menos se desprende de lo que contó en el escrito que envió a los medios de comunicación y que fechó en el 4 de enero: "James Raymond, ingeniero naval de nacionalidad inglesa que trabaja para la ONU en aguas internacionales de Turquía, y lo más cerca que tiene es Turquía. James tiene dos hijos y es viudo. Hace unos meses uno de sus hijos enfermó y él se encontraba trabajando en aguas internacionales de Turquía. James me escribió para pedirme ayuda para él poder salir de allí, ya que la ONU le exigía un permiso para salir de su puesto de trabajo porque no le correspondía su periodo vacacional, es decir que me convertí de puente entre James y la ONU. Así que yo le tramité el permiso vacacional de la ONU, para ello tuve que realizar varias transferencias a EEUU y a Turquía hasta conseguir la documentación necesaria para que pudiese ir a Londres a ver a su hijo...", decía.
Olga no sólo estaba convencida de que el hombre que la había estafado era un empleado de la ONU en apuros sino también de que la trama salpicaba a la cúpula de esta organización -el secretario general, Antònio Guterres, incluido- y a las más altas instancias del FMI.
La historia de lo sucedido cronológicamente, reconstruida a través del testimonio de su hija Daniela y de la documentación del caso que ésta conserva, es la siguiente. Olga le contó a su hija que había conocido a James en una cafetería en la Puerta del Sol, durante uno de los viajes que ella y su hija Adriana realizaban a Madrid con la pequeña Carolina, que sufría una enfermedad llamada neutropenia y tenía que someterse a continuos controles en el Hospital de la Paz. Olga le dio su tarjeta y James la contactó por Instagram.
A la izquierda, imagen del estafador, supuesto trabajador de la ONU. A la derecha, Olga y su hija Daniela.
A la izquierda, imagen del estafador, supuesto trabajador de la ONU. A la derecha, Olga y su hija Daniela.E.M.
Daniela no tiene la certeza de que el encuentro realmente se produjera, es decir, no sabe si su madre llegó a ver alguna vez en persona a James Raymond. Cabe la posibilidad de que a Olga le diera vergüenza reconocer que había entablado una relación a través de las redes sociales. De haber sido así, es probable que ni el nombre de James Raymond ni las fotografías de su Instagram correspondan realmente al estafador. En este tipo de timos es habitual el uso de una identidad falsa.
En el Instagram a nombre de James Raymond se ve a un hombre en la cincuentena, pelo corto y canoso, gafas de sol. Está sentado en una terraza tomando lo que parece un té. «Trabajando como ingeniero naval senior en Turquía», se presenta en un texto escrito inglés. Olga se comunicaba con él en castellano y él le respondía usando un traductor.
El origen del engaño fue un 'don Juan' que a través de internet le sacó 100.000 euros
James pronto le pidió que se pasara a Hangouts -un sistema de mensajería instantánea como Whatsapp pero vinculado a un email en lugar de a un número de teléfono- aduciendo que sólo podía usar Instagram para asuntos profesionales.
A lo largo de cientos y cientos de mensajes fue enamorándola y calibrando su poder adquisitivo. Olga tenía una tienda de ropa en Miranda de Ebro y casa propia en la localidad cercana de Haro (Logroño), donde vivía.
James le brindó una historia conmovedora: había perdido trágicamente a su mujer, pasaba la mayor parte del tiempo trabajando en un barco cerca de la costa de Turquía y echaba mucho de menos a sus dos hijos de 14 y 11 años que estaban en un internado en Londres.
"Hasta que un día le dijo que su hijo pequeño estaba muy enfermo, que necesitaba un visado para salir del barco para ir a verlo y que la ONU les tenía bloqueadas las cuentas hasta que salieran de aguas internacionales. Mi madre decidió ayudarlo", cuenta Daniela.
Olga siguió las indicaciones de James. Escribió a la dirección de email que él le indicó -una supuesta cuenta de la ONU- y se hizo pasar por su esposa para solicitar un "certificado de vacaciones". Le respondieron mencionándole una Ley de Vacaciones del Personal Diplomático de Naciones Unidasadoptada en 1996 por la asamblea y detallándole la lista de países donde podía abonar la cantidad necesaria para la tramitación. James le había dicho que le devolvería el dinero en cuanto liberaran sus cuentas.
Para realizar los pagos, pidió ayuda a su hija mayor -la detenida Adriana- y también a la propia Daniela, que solicitó un préstamo por valor de 48.000 euros. A día de hoy, está pagando una letra de 600 euros mensuales para cubrirlo, asegura. Daniela cifra la cantidad total que entregaron para gestionar el salvoconducto en 100.000 euros. "Le ayudé con todo lo que tenía. Mi familia y yo tuvimos una calidad humana de la cual carece la ONU", decía Olga en el escrito enviado a los medios.
Realizaron las transferencias y recibieron una especie de diploma con la leyenda "vacation approval certificate" (certificado de aprobación de vacaciones). Arriba, con letras grandes y mayúsculas, estaban impresas las palabras "United Nations" y justo debajo "China Ocean Shipping Company".
"Él [James] viajó a Turquía-Francia-España pero en su llegada al aeropuerto de Francia fue arrestado", detallaba Olga cómo continuó la envolvente en el email que dirigió a los medios. "Las autoridades francesas se pusieron en contacto con la ONU y me lo hicieron saber. Al mismo tiempo, se puso en contacto conmigo un agente francés que me quiso extorsionar, pidiéndome 70.000 euros para la 'fianza' de James. James fue retornado a Turquía y la ONU lo arrestó", continuaba Olga, concluyéndose de sus palabras que cayó de lleno en la red de mentiras que le habían tejido.
"Comencé a sospechar cuando nos escribió el policía desde Francia", dice ahora su hija Daniela. "Yo le preguntaba a mi mamá si de verdad confiaba en James. 'Mamá, ¿estás segura de que no es un estafador?'. 'No, no. Lo conozco hace tiempo, va a cumplir su palabra'".
El mensaje del falso António Guterres.
El mensaje del falso António Guterres.E.M.
James tardó un mes en dar señales de vida. Estaba de vuelta en el barco; devolvería el dinero en cuanto lo dejaran salir y pudiera viajar a España; si les urgía mucho tenían que abrir una cuenta en Londres con 1.700 euros y él lo ingresaría allí... Su hijo enfermo, por cierto, había fallecido.
En septiembre de 2019, Olga y sus dos hijas, Adriana y Daniela, entraron en la comisaría de la Policía Nacional de Miranda de Ebro y denunciaron el caso.
La maquinaria estafadora sin embargo siguió su curso. El 15 de octubre de 2019, Olga recibió un email. El comunicante decía pertenecer nada menos que al FMI. Le escribían en concreto de "la Unidad de Compensación de las Naciones Unidas con los Fondos Monetarios Internacionales (FMI)" para informarle de que tenía derecho a una indemnización de 700.000 dólares como víctima de estafa en relación a la "transacción que tuvo con James Raymond".
"Fue arrestado por la Comisión de Delitos Económicos y Financieros e hizo confesiones que hicieron que el FMI coloque su nombre para esta compensación, felicidades", le anunciaban.
Para acceder al pago, sólo había un requisito: depositar un 1% de la cantidad que le correspondía -es decir, 7.000 euros- en una cuenta domiciliada en Indonesia. Olga, ayudada por sus hijas, falsificó un formulario de transferencia bancaria y lo envió como prueba de que había pagado, según cuenta Daniela. No sirvió de nada.
Poco después entró en escena quien se hacía pasar por Antònio Guterres. Daniela no sabe cómo iniciaron su madre y su hermana el contacto. Sí que fue a través de una cuenta de Facebook abierta con el nombre y la fotografía del secretario general de Naciones Unidas sin el verificador que tienen las cuentas oficiales pero que ellas creyeron cierta. El falso Guterres se prestó solícito a compensarlas por los agravios causados por su empleado devolviéndoles el dinero estafado.
-Yo le presté 100.000 euros pero 50.000 son de mis nietos (niños inmaduros extremos, nacieron con 26 semanas de gestación), -le explicaba Olga al falso Guterres mencionándole a los hijos de Daniela.
-Le doy dos opciones. O viene a verme a Nueva York o paga el billete de avión. -respondía él.
-Sólo le estoy pidiendo, rogando, que me devuelva mi dinero y yo lo voy a ver. Tiene los comprobantes bancarios. Yo no le estoy mintiendo.
-Entiendo. Una vez que pague los 1.500 euros, el agente irá con su dinero.
-Usted no necesita mandar a nadie puesto que usted está en Madrid en este momento, -le insistía Olga el pasado 11 de diciembre.
-Vine específicamente por la acción climática y no por su problema. Por eso le pedí que reservara un billete a EEUU -contestaba el impostor simulando que era António Guterres, quien asistía aquellos días a la Cumbre Climática.
Olga denunció el caso antes de que ella y su nieta de cinco años aparecieran muertas
Olga abonó los 1.500 euros y siguió sin recuperar su dinero. La cuenta del falso Guterres fue cerrada. Se abrió otra. El nuevo e igualmente falso Guterres le facilitó el número móvil de un alto cargo del FMI que le solucionaría el problema y que se llamaba Kristalina, como la actual directora gerente, Kristalina Georgieva. Éste le pidió 4.000 dólares por la gestión.
En un acto de desesperación, días antes de su suicidio, inventaron que Olga había muerto. "Se le ocurrió la idea a mi hermana [Adriana, actualmente en prisión] simplemente por meter presión para ver si nos daba el dinero", dice Daniela. "Cogimos una foto de mi madre en la tienda, le pusimos 'descanse en paz' y se la enviamos a James. Le dije que mi madre había fallecido y se lo tomó a risa". También le comunicaron al falso Guterres el falso fallecimiento, que se convirtió en real el pasado domingo 26 de enero.
"Adri se viene conmigo", le escribía Olga a la pequeño de sus tres hijos en la carta que le dejó. "Ella así como está no puede ofrecerle nada a la niña y no quiere verla sufrir, ya sufrió bastante desde pequeña...".
Le pedía también que siguiera luchando por recuperar el dinero: "Según el FMI (Fondo Monetario Internacional), James es un estafador y me compensaban con 700.000 euros pero ellos también pidieron dinero y no se los di. Lucha por ese dinero, habla con Dani porque si son unos estafadores que mi muerte sirva para descubrirlos y si es la ONU que te indemnicen a ti y a Dani porque tu padre no va a hacer nada".
CRONOLOGÍA DEL CASO
El descubrimiento. La mañana del lunes 27 de enero la Policía entra en la habitación 404 del hotel Los Bracos, en Logroño, alertada por un vecino que ha visto a una mujer en actitud suicida en una de las ventanas. Cuando los agentes entran, la mujer, Adriana Ugueto, de 36 años, sigue en el alféizar. Tiene varios cortes en los brazos. En la cama está su hija, Carolina, de cinco años, fallecida.
La abuela. La Policía comprueba que ambas residen en Haro y que se registraron en el hotel el día antes, el domingo 26, con la abuela de la niña, Olga, quien está desaparecida. Se inicia su búsqueda para que aclare lo ocurrido. El martes 28 su cadáver aparece en el margen del río Ebro a su paso por Logroño. Paralelamente, la madre de la niña es detenida por un presunto delito de homicidio.
Las cartas. Horas antes del hallazgo del cuerpo de Olga, su hijo pequeño encuentra en su casa en Haro una carta de despedida de ella y otra de su hermana Adriana. Olga relata su desesperación tras haber sido víctima de una estafa. «Mi vida es un infierno», dice.
La denuncia. Unos meses antes había acudido a la comisaría de Miranda de Ebro para poner una denuncia. Un ingeniero naval, inglés, empleado de la ONU, contó, la había cortejado por las redes sociales y estafado 100.000 euros. «Me rogó y suplicó que lo ayudara porque su hijo estaba muy enfermo».