Elecciones en Estados Unidos 2020 (2 Visitantes)

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Defina gerontocracia: todos los candidatos a la presidencia de Estados Unidos tienen más de 70 años

Defina gerontocracia: todos los candidatos a la presidencia de Estados Unidos tienen más de 70 años



A las puertas del Supermartes, la jornada electoral más importante de las primarias demócratas, dos candidatos han anunciado el fin de su carrera hacia la presidencia de los Estados Unidos: Pete Buttigieg y Amy Klobuchar. El primero tiene 38 años y la segunda, 60. Eran los dos últimos políticos que aspiraban a la Casa Blanca y acreditaban menos de 70 años.

Estados Unidos se parece mucho a una gerontocracia.

Edades. El próximo presidente del país más poderoso del mundo surgirá de la siguiente terna de septuagenarios: Bernie Sanders (78), Michael Bloomberg (78), Joe Biden (77), Donald Trump (73) y Elizabeth Warren (70), la única mujer que aún tiene posibilidades. Gane quien gane, se convertirá en el jefe de estado más viejo de su historia.
¿El récord anterior? Oh, uno familiar: lo estableció el propio Donald Trump en 2016 cuando tenía 70 años. Warren llegará a noviembre con 71.

Anécdotas. La concurrencia de tanto anciano nos ha regalado algunas estadísticas alucinantes. Por ejemplo: si Bill Clinton, presidente entre 1992 y el año 2000, decidiera presentarse a las primarias se convertiría en el candidato varón más joven de la terna (73 años). O por ejemplo: si Pete Buttigieg lo vuelve a intentar en 2048, seguirá siendo más joven que los cinco candidatos restantes. Dentro de 28 años.

Salud. Electos, Sanders y Bloomberg cerrarán su presidencia con 82 años, por encima de la esperanza de vida del estadounidense medio. Sanders tuvo un ataque al corazón en plena campaña; Trump está obeso y recurrentes problemas cardíacos, negados por su equipo; Biden hizo público un informe sobre su "vigorosa" salud para acallar rumores; y Bloomberg ha hecho lo propio para atacar a Sanders.
Son señores mayores, muy literalmente.

Tendencia. Entre 1900 y 1958, ningún candidato presidencial, demócrata o republicano, superaba la edad de jubilación. El techo lo rompió Eisenhower en su segundo mandato (68 años). Desde entonces, hasta nueve candidatos, incluidos los dos de 2016, acreditaban más de 65 años en la inauguración. Es una tendencia especialmente evidente entre los republicanos. Los dos últimos presidentes demócratas fueron jóvenes (46 y 47 años).

¿Problema? Depende a quién preguntes. En el caso demócrata, parece fruto de la transición en la que anda sumergida el partido. Las últimas elecciones al Congreso insuflaron un inusitado soplo de aire fresco, aunque el partido siga en manos de la vieja guardia. Sus presidentes tienden a ser más jóvenes, y la generación de Biden y Sanders no llegará a 2022.

Pero, pero. Pero las presidencias evidencian una tendencia: el poder lo siguen ostentando hombres blancos y mayores. La edad media de los congresistas estadounidenses, demócratas y republicanos, ha pasado de los 50 años en 1980 a los 60 en 2010. Un tercio de los senadores en 2017 tenía más de 70 años. No sólo es una cuestión de salud, que también, sino una cuestión de representatividad y sintonía con los nuevos tiempos.
Politico lo definía así el año pasado: cuando Brezhnev murió, la edad media del Politburó soviético era 71 años. Una élite vieja para un sistema viejo y en demolición. La media de los candidatos presidenciales es ahora de... 75 años.

Imagen: David J. Phillip/AP

 

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Las elecciones presidenciales de 2020


2016
Bandera de Estados Unidos
2024
Elecciones presidenciales de Estados Unidos de 2020
538 miembros del Colegio Electoral
270 votos electorales necesarios para ganar
Martes 3 de noviembre de 2020
TipoPresidencial


Fecha: 3 de noviembre de 2020
serán las núemro 59 elecciones presidenciales
Los votantes eligen a los compromisarios que a su vez deberán escoger al nuevo presidente y vicepresidente a través del Colegio Electoral.
El límite establecido por la Vigésimo segunda Enmienda constitucional permite al presidente en ejercicio, Donald Trump, ser reelecto para un segundo periodo de gobierno.
Es probable que las elecciones primarias presidenciales y asambleas electorales se celebren durante los primeros seis meses de 2020.
Este proceso electoral es también una elección indirecta: los votantes emiten sus votos por una lista de delegados para una convención de nominación de un partido político, quienes luego eligen al nominado presidencial de su partido.
Además, se eligen 34 senadores y la totalidad de la Cámara de Representantes.

Demografía electoral
Población325 719 178
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Votantes
 
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Resultados del Colegio Electoral

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Resultados de las elecciones para el Senado

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Demócrata que busca reelección
Republicano que busca reelección
Demócrata retirándose
Republicano retirándose
Sin elecciones


Resultados de las elecciones para la cámara de representantes

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Demócrata que busca reelección

Republicano que busca reelección
Demócrata retirándose
Republicano retirándose
Sin representante (por determinar)




 
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$270 millones y cero debates: el plan de Michael Bloomberg para "comprar" la presidencia de Estados Unidos

$270 millones y cero debates: el plan de Michael Bloomberg para comprar la presidencia de Estados Unidos



Un hombre acapara la atención del Partido Demócrata a escasos días de las primarias de Iowa, punto de partida para la carrera electoral hacia la Casa Blanca: Michael Bloomberg. Ex-alcalde de Nueva York y una de las personas más ricas del planeta, Bloomberg ha decidido acceder a la presidencia de los Estados Unidos por la vía más corta. Gastando cantidades ingentes de dinero. Una estrategia que amenaza con desequilibrar al resto de candidatos.
$270 millones. Es la astronómica cantidad invertida por Bloomberg en sus primeros meses de campaña. La mayor parte del dinero se ha transformado en anuncios televisivos, emitidos a todas horas en más de 27 estados. Ningún otro candidato se le acerca. Biden, principal favorito, ha gastado $11 millones. Sanders, $27. Warren, $21. Ni siquiera otro multimillonario en la carrera, Steyer, se le compara: $139.
Sólo en su anuncio para la SuperBowl, a emitirse este domingo, invertirá $10 millones.

¿Por qué importa? Porque en Estados Unidos el dinero gana elecciones. Un estudio elaborado por Open Secrets ofrece algunas cifras: en las elecciones de 2018, el 88% de los vencedores había gastado más que sus rivales. En las de 2016, el 95%. En los últimos veinte años el porcentaje raramente baja del 90%. Más dinero es más exposición, más capacidad de sostener una carrera a largo plazo y más influencia mediática.
Bloomberg, dueño de una fortuna de $59.000 millones, es consciente de ello.

Atípico. Su camino hacia al Casa Blanca está siendo inusual. Bloomberg presentó su candidatura tarde, por lo que no participará ni en las primarias de Iowa ni en las de New Hampshire ni en las de Nevada, las tres primeras. Fía gran parte de su suerte al "Super Martes", próximo 3 de marzo, jornada en la que quince estados están llamados a las urnas y donde lleva semanas emitiendo anuncios.
Tampoco ha aceptado donaciones privadas, lo que le impide participar en los debates demócratas y confrontar sus ideas, aún endebles, frente al resto de candidatos, en la picota desde hace meses.

¿Qué dicen las encuestas? De momento no son entusiastas. Bloomberg ha superado a todos los candidatos menores durante las últimas semanas, pero no aglutinaría más del 8% de los apoyos. Lejos del 15% de Elizabeth Warren, del 23% de Bernie Sanders y del 28% de Joe Biden. Porcentajes que le impiden obtener suficientes delegados en estados clave, como los del Super Martes, y que le dejarían automáticamente fuera de la carrera.

Posibilidades. Ahora bien, sus cifras no han dejado de crecer desde que anunciara su candidatura. Está optando por el largo plazo. Tiene dinero suficiente para resistir los primeros envites. Bloomberg podría gastar hasta $1.000 millones de su bolsillo, cifras sin precedentes en la historia política de Estados Unidos, y no perder ni el 2% de su fortuna. Sus rivales le acusan, no sin razón, de querer "comprar" la presidencia.
Lo cierto es que Bloomberg está jugando su propio juego. Es un experimento. Uno que ya ha puesto nerviosos al resto de candidatos, aunque sólo sea porque ha encarecido el precio de los anuncios televisivos. Su candidatura, si bien excéntrica, es peligrosa, especialmente con el precedente de 2016 en mente.

Trump. ¿Y si no obtiene la nominación? Bloomberg ha prometido redirigir sus esfuerzos económicos al candidato demócrata que surja de las primarias. Quien sea. Sus anuncios, de hecho, se han centrado más en atacar a Trump en un puñado de estados clave que en erosionar a sus rivales, algo que ya ha provocado la eviscerada reacción del presidente.
¿Suficiente para derrocarle? Tener mucho dinero no sirve para remontar un escenario adverso, pero sí para decantar la balanza en unas elecciones presidenciales igualadas. Ahí Bloomberg, moderado, reconocido, con mucho dinero, podría convertirse en el mejor candidato contra Trump. Algunos demócratas del Congreso así lo creen. El único problema: Hillary Clinton ya era ese perfil, y ya gastó más que Trump en 2016.

Imagen: Michael Bloomberg/Flickr

 

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Día de elecciones primarias en Estados Unidos: qué dicen las encuestas y cómo podría verse afectado por el coronavirus
Joe Biden y Bernie Sanders, los dos precandidatos demócratas con posibilidades, vuelven enfrentarse cara a cara hoy en seis estados que combinados otorgan el 9 por ciento de los delegados totales


Por Soledad Cedro
10 de marzo de 2020

Desde Miami, Florida, Estados Unidos






Un votante ejerce su derecho en un centro de votación de los EEUU (REUTERS/Lucas Jackson)

Michigan es el Estado que más delegados aporta de la jornada (125 para ser específicos) y el que mayor valor simbólico representa ya que ganarlo indicaría que el candidato tiene la capacidad de convencer al votante blanco que vive en los suburbios, un grupo clave a la hora de ganar una elección general.

Según las encuestas, el ex Vice-Presidente Joe Biden llevaría las de ganar. En Missouri, Biden lideraría por 30 puntos para quedarse con la mayor parte de los 68 delegados en juego. En Idaho, con 20 delegados, la victoria sería de Biden, quien en las encuestas tiene un 51 por ciento de intención de voto. Mississippi, con sólo 36 delegados, otorga una ventaja de 55 puntos a Biden. Dakota del Norte, que aporta 14 delegados y Washington con 89 delegados también irían para Biden según el resumen de encuestas de Real Clear Politics.

Elecciones pasadas Elecciones futuras Próximas elecciones

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Super martes: 1.357 delegados
Pre Super martes: 155 delegados
Post Super martes: 2.467 delegados

Flourish logoA Flourish map

Pero el plato fuerte se lo llevará quien conquiste a los votantes de Michigan. Según una encuesta llevada adelante por el periódico Detroit Free Press durante la semana pasada, Joe Biden le sacaría 24 puntos de ventaja a Bernie Sanders con una intención de voto de 51 contra 27 por ciento. Un sondeo similar realizado por Mitchell Research and Communications otorga una ventaja de 21 puntos al ex Vice-Presidente. La Universidad Monmouth concuerda en que Biden tiene una intención de voto en el Estado de 51 por ciento, contra 36 por ciento para Bernie Sanders.



Según estas encuestas, Sanders sigue siendo muy fuerte entre los votantes jóvenes. Cuando se trata de personas menores de 50 años, encuestas como la de la Universidad de Monmouth aseguran que el social-demócrata tiene una ventaja de 11 puntos sobre Joe Biden (49 por ciento contra 38). Algo que hemos visto materializarse en elecciones primarias anteriores. Pero cuando se trata de votantes entre 50 y 64 años –que suelen ser quienes más se acercan a las urnas-, la situación se vuelve favorable para Biden con una ventaja de 32 puntos.



El senador Bernie Sanders y el ex vicepresidente Joe Biden, durante uno de los debates de las primarias demócratas (REUTERS/Jonathan Ernst)

Si consideramos el demográfico de mayores de 65 años, el favoritismo de Biden es aún mayor, con una ventaja de 46 puntos. En otros demográficos analizados por el mismo estudio, Joe Biden también tendría una ventaja importante. Ante votantes no blancos (mayoritariamente afro-americanos, latinos y asiáticos), Biden presenta 17 puntos a favor. Entre las mujeres saca una ventaja de 20 puntos que disminuye sólo a 10 cuando se analiza la intención de voto entre los hombres.

Pero sabemos que las encuestas muchas veces se equivocan y desde las filas de candidato socialista aseguran que hoy podemos estar ante una jornada histórica como la que tuvieron en 2016. Cuando Bernie Sanders enfrentaba a la poderosa Hillary Clinton en las primarias cuatro años atrás, el promedio de encuestas realizado por Real Clear Politics antes de la contienda de Michigan le daba 21 puntos a favor a Clinton. La realidad terminó siendo otra. Bernie Sanders se quedó con la victoria en Michigan, por una mínima diferencia pero que dejó muy mal paradas a las encuestadoras en un caso que hasta hoy sigue siendo citado como uno de los grandes “papelones” en la política moderna.



Un hombre con mascarilla camina por Penn Station en New York (REUTERS/Eduardo Munoz)

¿Quién saldrá a votar?

En Estados Unidos, donde ir a votar no es obligatorio, en gran medida las contiendas terminan definiéndose dependiendo de quienes salgan a votar. Teniendo en cuenta que en elecciones primarias en promedio es un 24 por ciento del padrón electoral quien se acerca a las urnas, son en general los mayores de 50 años quienes concurren más frecuentemente. Las excepciones se dan cuando hay un tema, o un candidato, que motive particularmente a algún grupo. Tal como ocurrió en 2008 con los jóvenes y Barack Obama.

Pero en este ciclo electoral hay un factor más que puede jugar un rol determinante: el coronavirus. De los seis Estados que tienen elección primaria hoy sin dudas Washington ha sido el más afectado. Allí se espera que por primera vez sea más la gente que vote por correo que la que se acerque a los centros de votación. Los otros cinco Estados están en crisis menores, pero con cerca de 700 casos de coronavirus confirmados en todo el país y 26 muertes, hay un estado de nerviosismo importante en la población ante lo que la OMS ya considera una posible pandemia.

Dado que la última semana ha sido la más dramática para el coronavirus en Estados Unidos es probable que la elección de hoy sea la primera verdaderamente afectada por el miedo de la gente a asistir a lugares públicos.

 
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Coronavirus: un enemigo inesperado e imprevisible en la contienda por la Casa Blanca
La epidemia es el tema que preocupa a los estadounidenses hoy y todo se lee a través de ese prisma. Con más de 500 infectados confirmados el fin de semana y la certeza de que el número irá creciendo, la carrera presidencial está atravesada por el COVID-19


Por Soledad Cedro
9 de marzo de 2020

Desde Miami, Florida, Estados Unidos





El presidente Donald Trump habla rodeado del secretario de Salud Alex Azar, el director del CDC, Dr. Robert Redfield y el directpor asociado del Laboratorio de Ciencias y Seguridad Steve Monroe en el Centro de Control de Enfermedades (REUTERS/Tom Brenner)

Esta semana que comienza los votantes de seis Estados se acercarán a las urnas para elegir a su favorito en la primaria. En las pasadas contiendas hubo número récord de personas yendo a votar, siendo California el caso más extremo en el que dado a la gran cantidad de gente interesada en votar en la primaria en algunos centros electorales hubo colas de hasta tres horas. Hoy, con centenares de casos confirmados en Estados Unidos, las autoridades están aconsejando evitar la acumulación de personas en un mismo lugar y esto pudiera impactar el interés en la votación.

El Centro para el Control de Enfermedades (CDC por sus siglas en inglés), indica que el contagio del virus se da cuando las personas están en contacto próximo, es decir, a menos de dos metros unos de otros, o por las micro-gotas emitidas por personas enfermas al estornudar o toser. Si bien indican que el nivel de contagio es mínimo cuando una persona toca una superficie que previamente fue tocada por alguien enfermo, el riesgo también existe allí. Según reportes de canales de noticias locales de los Estados que tienen primarias el martes, este último modo de contagio es el que más preocupa a los electores que estarán manipulando las máquinas de votación.

Otra consecuencia que muchos temen ver este martes es la falta de voluntarios en los centros electorales. El pasado Supermartes California y Texas reportaron un alto número de voluntarios registrados que no se acercaron a colaborar alegando temor al virus. Con el aumento de la preocupación en todo el país por el alto número de contagiados conocido en los últimos días, la tendencia pudiera ir en alza.

¿Cómo es la situación en los Estados que votan este martes?

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Super martes: 1.357 delegados
Pre Super martes: 155 delegados
Post Super martes: 2.467 delegados

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Washington

El Estado del noroeste de los Estados Unidos ha sido el más afectado por el coronavirus hasta ahora. Cuenta con más de 100 casos confirmados y 16 muertes registradas, según la base de datos de la Universidad Johns Hopkins.

Este Estado tiene votación por correo. Las autoridades están pidiéndole a sus ciudadanos que eviten las sitios en los que mucha gente pueda estar reunida a la vez, como un centro de votación. Por lo tanto se espera que la mayor parte de los electores envíen sus boletas por correo. Todo voto con una estampilla marcada con fecha hasta el martes 10 de marzo será aceptado.

La Secretaria de Estado de Washington, Kim Wyman, inclusive lanzó una campaña para evitar riesgos a través de los sobres. Bajo el lema “Sano o contagiado, por favor sin saliva” (Wether healthy or sick, please don’t lick”), le está pidiendo a los residentes del Estado de Washington que por favor no cierren los sobres de votación que enviarán por correo utilizando su saliva. La funcionaria indicó que aún no se sabe cuánto tiempo puede vivir el virus sobre el papel, por lo tanto es más seguro cerrar los sobres con pegamento. De todas formas, ya se han encargado guantes para aquellos que realicen el conteo de votos.

Ayer, el gobernador de Washington, Jay Inslee, le dijo a un programa matinal de noticias que dada la gravedad de la situación en su Estado, estaban tomando medidas severas para reducir el número de actividades sociales. No indicó que tuvieran ningún tipo de medida especial para el martes electoral.



Lori Spencer habla por teléfono con su madre Judie Shape, de 81 años, a quien le diagnosticaron coronavirus en Kirkland, Washington (REUTERS/David Ryder)

Idaho

El Departamento de Salud de este Estado indicó que por el momento no se registran infectados allí y que, por ende, el riesgo es muy bajo.

Michigan

Según el Departamento de Salud de este Estado hay 19 casos confirmados, 10 resultados que están aún pendientes y 97 personas bajo observación por el coronavirus. Las autoridades electorales han elaborado allí una “Guía de Higiene Electoral” destinada a quienes van a estar trabajando en los centros de votación. Allí se les indica que deben desinfectar periódicamente las máquinas de votación, los lápices, anotadores y mesas que se encuentran dentro de las estaciones electorales. Además se aconsaja sugerirle a quienes estén esperando para votar que formen filas con una considerable distancia entre unos y otros.

Mississippi

No hay casos confirmados en este Estado. El riesgo allí es muy bajo.

Missouri

Por el momento hay un sólo caso confirmado en este Estado. Se trata de una mujer que recientemente viajó a Italia. Las autoridades sanitarias están procesando una veintena de casos más aún sin confirmación.

Dakota del Norte

Ningún caso confirmado allí aunque hay 4 personas bajo observación por tener síntomas que concuerdan con el COVID-19.



Donald Trump habla durante un anuncio sobre coronavirus mientras los agentes operan en la bolsa de Nueva York (REUTERS/Andrew Kelly)

El impacto del coronavirus sobre la gestión Trump

Las críticas al Presidente Donald Trump acerca de cómo está manejando la crisis del coronavirus no han tardado el llegar. Pero el Presidente parece no estar dispuesto a oír a quienes lo critican. Ayer se confirmó que hay infectados en el área de Washington y que inclusive un hombre que ha dado positivo en el test de coronavirus asistió a la conferencia CPAC (la convención conservadora más grande de los Estados Unidos), donde hablaron el Presidente Trump y el Vice-Presidente Mike Pence a finales de febrero.

A su arribo a Mar-a-Lago en Florida, el resort en el que funcionan las oficinas centrales de la campaña de reelección del Presidente, Trump dijo a la prensa que “no está preocupado en lo más mínimo” por la llegada del coronavirus a los alrededores de la Casa Blanca. Aseguró además que su administración está haciendo un “gran trabajo con esta crisis” y que seguirá realizando eventos masivos entre quienes apoyan su reelección.

 
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$270 millones y cero debates: el plan de Michael Bloomberg para "comprar" la presidencia de Estados Unidos

$270 millones y cero debates: el plan de Michael Bloomberg para comprar la presidencia de Estados Unidos



Un hombre acapara la atención del Partido Demócrata a escasos días de las primarias de Iowa, punto de partida para la carrera electoral hacia la Casa Blanca: Michael Bloomberg. Ex-alcalde de Nueva York y una de las personas más ricas del planeta, Bloomberg ha decidido acceder a la presidencia de los Estados Unidos por la vía más corta. Gastando cantidades ingentes de dinero. Una estrategia que amenaza con desequilibrar al resto de candidatos.
$270 millones. Es la astronómica cantidad invertida por Bloomberg en sus primeros meses de campaña. La mayor parte del dinero se ha transformado en anuncios televisivos, emitidos a todas horas en más de 27 estados. Ningún otro candidato se le acerca. Biden, principal favorito, ha gastado $11 millones. Sanders, $27. Warren, $21. Ni siquiera otro multimillonario en la carrera, Steyer, se le compara: $139.
Sólo en su anuncio para la SuperBowl, a emitirse este domingo, invertirá $10 millones.

¿Por qué importa? Porque en Estados Unidos el dinero gana elecciones. Un estudio elaborado por Open Secrets ofrece algunas cifras: en las elecciones de 2018, el 88% de los vencedores había gastado más que sus rivales. En las de 2016, el 95%. En los últimos veinte años el porcentaje raramente baja del 90%. Más dinero es más exposición, más capacidad de sostener una carrera a largo plazo y más influencia mediática.
Bloomberg, dueño de una fortuna de $59.000 millones, es consciente de ello.

Atípico. Su camino hacia al Casa Blanca está siendo inusual. Bloomberg presentó su candidatura tarde, por lo que no participará ni en las primarias de Iowa ni en las de New Hampshire ni en las de Nevada, las tres primeras. Fía gran parte de su suerte al "Super Martes", próximo 3 de marzo, jornada en la que quince estados están llamados a las urnas y donde lleva semanas emitiendo anuncios.
Tampoco ha aceptado donaciones privadas, lo que le impide participar en los debates demócratas y confrontar sus ideas, aún endebles, frente al resto de candidatos, en la picota desde hace meses.

¿Qué dicen las encuestas? De momento no son entusiastas. Bloomberg ha superado a todos los candidatos menores durante las últimas semanas, pero no aglutinaría más del 8% de los apoyos. Lejos del 15% de Elizabeth Warren, del 23% de Bernie Sanders y del 28% de Joe Biden. Porcentajes que le impiden obtener suficientes delegados en estados clave, como los del Super Martes, y que le dejarían automáticamente fuera de la carrera.

Posibilidades. Ahora bien, sus cifras no han dejado de crecer desde que anunciara su candidatura. Está optando por el largo plazo. Tiene dinero suficiente para resistir los primeros envites. Bloomberg podría gastar hasta $1.000 millones de su bolsillo, cifras sin precedentes en la historia política de Estados Unidos, y no perder ni el 2% de su fortuna. Sus rivales le acusan, no sin razón, de querer "comprar" la presidencia.
Lo cierto es que Bloomberg está jugando su propio juego. Es un experimento. Uno que ya ha puesto nerviosos al resto de candidatos, aunque sólo sea porque ha encarecido el precio de los anuncios televisivos. Su candidatura, si bien excéntrica, es peligrosa, especialmente con el precedente de 2016 en mente.

Trump. ¿Y si no obtiene la nominación? Bloomberg ha prometido redirigir sus esfuerzos económicos al candidato demócrata que surja de las primarias. Quien sea. Sus anuncios, de hecho, se han centrado más en atacar a Trump en un puñado de estados clave que en erosionar a sus rivales, algo que ya ha provocado la eviscerada reacción del presidente.
¿Suficiente para derrocarle? Tener mucho dinero no sirve para remontar un escenario adverso, pero sí para decantar la balanza en unas elecciones presidenciales igualadas. Ahí Bloomberg, moderado, reconocido, con mucho dinero, podría convertirse en el mejor candidato contra Trump. Algunos demócratas del Congreso así lo creen. El único problema: Hillary Clinton ya era ese perfil, y ya gastó más que Trump en 2016.

Imagen: Michael Bloomberg/Flickr

El batacazo de Bloomberg ha sido épico. Para hacer campaña política el dinero es muy importante pero en este caso no le ha servido de nada.
 
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Biden asesta un duro golpe a Sanders al imponerse en las primarias demócratas de Michigan
El exvicepresidente va camino de ganar también en Misuri y Misisipi, en una jornada que corona la espectacular tendencia ascendente del candidato centrista

Pablo Guimón
Washington - 10 Mar 2020 - 22:31ART
El candidato demócrata Joe Biden, en una imagen de archivo.

El candidato demócrata Joe Biden, en una imagen de archivo.MARIO TAMA / AFP

El exvicepresidente Joe Biden se ha impuesto este martes al senador Bernie Sanders en Michigan, según ha adelantado Associated Press en base a la contundencia de los resultados de su propio sondeo a pie de urna y de los primeros datos del recuento. El candidato centrista, convertido ya en claro favorito a hacerse con la nominación, asesta así un golpe crítico a las aspiraciones de su rival izquierdista. También ha ganado Biden, según Associated Press, en Misuri y Misisispi, otros dos de los seis Estados que han votado en este martes. Se trataba de la jornada más importante desde el Supermartes, que dio la vuelta la semana pasada a este proceso en el que los demócratas eligen al candidato que se enfrentará a Trump en las presidenciales de noviembre.

El foco de ambos estaba puesto este martes en Michigan, no solo porque era el Estado que más delegados repartía en la jornada (125), sino por el valor simbólico que encierra: la victoria de Sanders en Michigan en 2016 supuso una inyección de credibilidad a su campaña insurgente y fue un duro golpe para Hillary Clinton, aunque esta acabó haciéndose con la nominación. Además, en las presidenciales de hace cuatro años, Donald Trump se impuso en este Estado por un margen tan ajustado (apenas 10.000 votos) que los demócratas desean una exhibición de fuerza que indique que pueden hacerse con él en noviembre. Sanders partía como favorito en Michigan, pero el renovado vigor de Biden le ha arrebatado una victoria que hubiera sido crucial para que el senador pudiera revertir la tendencia en una carrera por la nominación que se le escapa.

La victoria de Biden en Misisipi (36 delegados), un Estado con una alta población afroamericana, entre la que el exvicepresidente está demostrando mucha fuerza, se daba prácticamente por descontada. Misuri (68), con una población afroamericana destacada pero menor, y áreas urbanas con muchos trabajadores sindicados que podrían favorecer a Sanders, era menos claro a priori. También se ha votado en Idaho (20 delegados), Dakota del Norte (14) y el Estado de Washington. En este último Estado, muy progresista y que reparte 89 delegados, Sanders parte como favorito.

Este martes es la primera vez que se ha votado con la carrera reducida de facto a dos candidatos. Aunque también concurre la congresista por Hawái Tulsi Gabbard, su presencia es poco menos que anecdótica. No ha pasado del 2% de apoyo en ninguna encuesta y solo ha conseguido un delegado (en Samoa Americana), pero sigue en la carrera mientras otros candidatos mucho más fuertes han abandonado. Tras un arranque my pobre, los buenos resultados de Biden en Carolina del Sur y, después, en el Supermartes le han convertido en el favorito de la carrera, y su vigor se ha reforzado al recibir el apoyo de la mayoría de los candidatos que han abandonado. Esta misma noche, en la CNN, cadena en la que ejerce de comentarista desde su retirada de la carrera, el excandidato Andrew Yang también ha apoyado a Biden.

También es la primera vez que se ha votado en medio de la incertidumbre provocada por el coronavirus. Tanto Sanders como Biden han cancelado sendos mitines en Ohio previstos para esta noche, y las autoridades de algunos Estados han señalado que el temor al contagio ha mermado la participación.

 
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La contracampaña electoral de Donald Trump
El presidente de Estados Unidos cuestiona que Joe Biden sea apto para la presidencia

Yolanda Monge
Washington - 10 Mar 2020 - 18:28ART
Trump, este martes en la Casa Blanca.

Trump, este martes en la Casa Blanca.Polaris (Europa Press)

Primero el objetivo fue Bernie Sanders, ya que sus buenos resultados en Iowa, New Hampshire y Nevada parecían convertirle en el candidato a batir. Por entonces, Donald Trump tildaba al senador de Vermont de “loco” y “socialista” (sí, el término es peyorativo en la política norteamericana), entre otros muchos adjetivos calificativos. Pero con la resurrección de Joe Biden tras las primarias de Carolina del Sur y su gran resultado en el supermartes, tanto el presidente como su campaña de reelección han girado el foco de sus ataques hacia el antiguo vicepresidente de Barack Obama.

La contracampaña electoral de Trump se basa en desarrollar una total operación de descrédito que cale entre los votantes y que ya fue utilizada contra Hillary Clinton en 2016, cuando se puso en duda la salud física de la aspirante demócrata a la Casa Blanca. Antiguos asesores de la ex secretaria de Estado ya han advertido al equipo de Biden que necesitan tomarse el asunto con la máxima seriedad. “Biden no está respondiendo a las agresiones verbales y necesita hacerlo porque estos chismes calan en la opinión pública”, explica Philippe Reines, principal consejero de Clinton en 2016.

El mandatario ha cuestionado de forma continuada la capacidad de Biden, de 77 años, hasta el punto de declarar en sus mítines que, de ser elegido, el demócrata acabará por gobernar el país desde un asilo de ancianos. En esos ataques también se incluyen referencias a las meteduras de pata del exsenador. “No quiero ser demasiado crítico”, explicaba con ironía Trump la pasada semana durante una entrevista en Fox News. “Pero para ser sincero, nunca he visto una cosa igual”, declaraba el magnate sobre el exvicepresidente. Ese mismo argumento se repite como un eco por asesores, amigos y familiares del presidente: Biden está gagá.

Las insinuaciones, de mayor o menor calado, se elevaron al límite el pasado fin de semana cuando, según informa Politico, el presidente cuestionó en su residencia de descanso de Florida ante más de 500 mecenas del Partido Republicano la capacidad mental de Joe Biden. De repente, ya no solo se trataba del famoso calificativo con el que desde hace mucho tiempo Trump califica al exvicepresidente, Sleepy Joe (adormilado, aletargado). Trump iba un paso mucho más allá y polemizaba también en Twitter al escribir que Biden no sabía ni dónde estaba ni en qué día vivía o lo que estaba haciendo. “Francamente, ni siquiera creo que sepa por qué cargo está compitiendo”.
Trump ponía ejemplos que, en su opinión, probaban la incapacidad de Biden para enfrentarse a los rigores de una campaña electoral y por supuesto para acceder a la presidencia. Citaba el presidente el error que cometió el candidato demócrata cuando durante el último debate en Columbia (Carolina del Sur) dijo que desde 2007 habían muerto por armas de fuego más de 150 millones de norteamericanos. También entró en la lista de equivocaciones mencionadas por el mandatario cuando Biden confundió en el escenario de su victoria del supermartes a su mujer con su hermana al presentarlas.

Y, por supuesto: Ucrania. Cuando el tres veces candidato a la nominación demócrata vive sus días de gloria, Trump se ha marcado en su agenda de contracampaña utilizar “todo el tiempo” y convertir en “un asunto principal” la desacreditación de Hunter, hijo de Biden, por su papel en una empresa gasística de Ucrania. Los republicanos a su vez han insistido en que redoblarán sus investigaciones sobre los Biden y Burisma, la antes citada empresa. Lo que no menciona ni el mandatario ni los republicanos es que Trump fue sometido a un impeachment por intentar forzar que un Gobierno extranjero investigara a su rival político.

En uno de sus últimos tuits, lanzado ya de lleno a la hipérbole, Trump ha calificado la Administración de Barack Obama y Joe Biden como “la más corrupta de la historia”. Para Jennifer Palmieri, directora de comunicación de la campaña de Clinton en 2016, citada por Politico, los ataques que lleva lanzando Trump desde hace meses tendrán resultados muy cuestionables entre los votantes demócratas e independientes. “El equipo de campaña de Trump ha estado golpeando duro a Biden y su familia durante más de un año y no parece que haya hecho mella en los votantes”, explica Palmieri, que añade que si acaso ha sucedido lo contrario.

Por el momento, los insultos continúan, y no solo a Biden. Desde Sanders hasta los candidatos que ya se han retirado -como Mike Bloomberg, de quien el presidente dijo que lo único que se llevaba de la campaña era el mote que él mismo le había puesto: mini Mike- forman parte del epicentro de las agresiones de Trump. Lo que sí ha variado es el cese de grandes mítines en las ciudades donde se celebran primarias. Ya sea como consecuencia de querer evitar grandes aglomeraciones debido a la epidemia de coronavirus o como estrategia, por primera vez en muchos meses no habrá ningún mitin de Donald Trump en los Estados de Michigan, Idaho, Dakota del Norte, Misuri, Misisipi y Washington, donde se celebran las primarias este martes. En todos los anteriores caucus, Trump se empleó a fondo en el Estado que designaba ganador a la nominación.

 
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Primarias demócratas: el ‘establishment’ eres tú
La resurrección electoral de Joe Biden se apoya en el salvamento de la vieja guardia demócrata, pero refrendada con entusiasmo por los votantes

Amanda Mars
Washington - 14 mar 2020 - 16:49ART
Joe Biden, el pasado jueves en Wilmington, Delaware.

Joe Biden, el pasado jueves en Wilmington, Delaware.TRACIE VAN AUKEN / EFE (EL PAÍS)

Si la sacudida global del coronavirus no altera el calendario, Joe Biden avanza en las primarias demócratas como firme favorito para ganar la nominación y retar a Donald Trump en las presidenciales de noviembre. El Supermartes del 3 de marzo lo colocó en cabeza, las votaciones del pasado 10 lo reforzaron y este martes Arizona, Florida, Illinois y Ohio pueden dejar la carrera vista para sentencia. Su resurrección ante el rival izquierdista Bernie Sanders ha marcado uno de los giros electorales más agudos de la política moderna estadounidense, solo posible después de una alineación de astros ―y, sobre todo, de políticos― refrendada con entusiasmo por millones de votantes.


La operación del salvamento de Biden comienza el 26 de febrero con un apoyo importante, el del congresista de Carolina del Sur, Jim Clyburn, uno de los políticos afroamericanos más influyentes de Estados Unidos y jefe de la bancada de los demócratas en la Cámara de Representantes. Dos días después, el exvicepresidente arrasa en ese Estado con 30 puntos de diferencia. El empresario Tom Steyer deja la campaña esa noche. El joven exalcalde Pete Buttigieg le sigue el domingo. Amy Klobuchar, el lunes. Y ambos piden el voto para Biden. Buttigieg, lo hace tras hablar con Barack Obama. Este, igual que Nancy Pelosi y otras voces relevantes de la vieja guardia demócrata, lleva meses alertando contra mensajes demasiado revolucionarios en las urnas mientras la candidatura de Sanders no deja de crecer. Hasta Carolina del Sur. La posterior eliminación del rivales en el sector moderado surte efecto: el vicepresidente de la era Obama pasa de cadáver político a líder de la campaña.

Sanders se expresó con amargura. “El establishment ha presionado mucho a Pete Buttigieg y a Amy Klobuchar. Conozco a ambos y han trabajado muy, muy duro. Pero, de repente, justo antes del Supermartes, anunciaron su retirada”, dijo en una entrevista televisiva, “si no se hubiesen retirado, que fue sorprendente para muchos, hubiésemos ganado Minnesota, Maine, Massachusetts. El resultado habría sido diferente”.

Los aludidos replicaron. “Lo que fue bonito de anoche”, dijo Klobuchar en la cadena CBS, en referencia al mitin de Dallas en el que respaldaron a Biden, “es que tenías al alcalde Pete, y a Beto O’Rourke, que ha electrizado Texas en la campaña del Senado, [perdió por poco ante Ted Cruz, algo reseñable en un feudo conservador], y me tenías a mí”. “Yo simplemente no creo que seamos la cara del establishment”, recalcó la senadora de Minnesota, “yo creo que somos caras nuevas en nuestro partido”. “Yo no tengo la experiencia del establishment de Washington, pero creo que hace falta algo diferente para derrotar a Trump”, solía decir Buttigieg en campaña.

El establishment siempre está en otra parte. La partida de nacimiento del término en el sentido moderno de la política no está clara, aunque se le atribuye al periodista británico Henry Fairlie, en los cincuenta. El rasgo más común a la hora de definirlo lo dio otro reportero, Richard Rovere, en un ensayo de 1961 (The American Establishment): “Una característica de la mayoría de pensadores y escritores que se han dedicado a este tema es que lo definen de tal manera que ellos se colocan fuera de él e incluso se sitúan como víctimas”.

Un veterano de la política del Congreso de Washington como Bernie Sanders se considera adversario del establishment. Donald Trump, un magnate de Manhattan, hijo de millonario, llegó a la Casa Blanca a lomos de un discurso antiestablishment. Buttigieg, un alumno de Harvard, exconsultor de McKinsey y cercano a las estructuras de poder del Partido Demócrata desde joven, tampoco se considera miembro del club. Ni en 2008, cuando retó ―y venció― a Hillary Clinton en las primarias, era Barack Obama el supuesto elegido del establishment.
Las urnas bendijeron el apoyo a Biden en la primera cita electoral tras la eliminación de moderados, el Supermartes del 3 de marzo. El exvicepresidente ganó 10 de los 14 estados, algunos muy significativos. Por ejemplo, arrasó en Virginia, un eEstado al que las encuestas habían estado dando como perdedor, por 30 puntos porcentuales, la misma diferencia que en Carolina del Sur. No solo se impuso a Sanders, sino también a un candidato moderado como Mike Bloomberg, que había gastado 12 millones de dólares en anuncios en ese territorio (frente a los 200.000 del exvicepresidente). Y además, ocurrió con el mayor nivel de participación de la historia, otro elemento clave ante un rival como el senador de Vermont, que precisamente abona buena parte de su éxito a la movilización.

Resulta que sí la ha habido, pero no se ha traducido en un aluvión de jóvenes sanderistas, sino entre los moderados. La participación juvenil se ha mantenido estable o bajado respecto a 2016 en la mayor parte de Estados que han votado hasta ahora, según las encuestas a pie de urna analizadas por el director de sondeos de Real Clear Politics.

Bloomberg, el magnate y exalcalde de Nueva York, decidió también suspender su campaña al día siguiente y pidió el voto para Biden. Dos días después del Supermartes, se retiró Elizabeth Warren, la senadora de Massachusetts conocida por su discurso izquierdista y crítico con Wall Street, rival de Sanders en ese flanco ideológico del electorado. Su retirada, sin embargo, tampoco rescató al político de Vermont en las siguientes primarias, con la importante derrota de Michigan. El establishment eran todos.


La vieja guardia republicana de 2016

El resurgimiento de Joe Biden en las urnas ante el tirón de un outsider como Bernie Sanders se ha comparado estos días en muchos análisis y tertulias con las primarias republicanas de 2016, cuando el establishment de ese partido, también preocupado por el ascenso de Donald Trump, resultó incapaz de unirse en torno a una candidatura.

Pero hay diferencias entre esta y aquella contienda electoral. El rival de Sanders mejor situado, pese a las flaquezas de su candidatura (las frecuentes meteduras de pata en público, la limitada retórica, el escaso atractivo entre los jóvenes), es de perfil ideológico centrista o moderado y goza de buena popularidad entre los votantes. Cerca del 80% de los demócratas tiene buena opinión del exvicepresidente, según Gallup.

En 2016, sin embargo, el único rival que tosía a Trump a estas alturas era el senador texano Ted Cruz, que no podía ejercer de alternativa centrista porque se hallaba mucho más escorado a la derecha que Trump, con lo que no podía erigirse en opción aglutinadora, aunque sus modales políticos se movieran en la ortodoxia de Washington. Además, resultaba mucho menos popular que Trump. En mayo de 2016, el 59% de los republicanos tenía opinión favorable del hoy presidente, frente al 45% del senador Cruz.

 
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El coronavirus pone la campaña electoral en modo virtual en Estados Unidos
Luisiana aplaza las primarias por el brote, mientras los candidatos se ven obligados a conectar con sus votantes por teléfono e Internet y evitar el cuerpo a cuerpo

Antonia Laborde
Washington - 14 mar 2020 - 09:52ART
Los candidatos demócratas Bernie Sanders y Joe Biden en el debate en Charleston, Carolina del Sur.

Los candidatos demócratas Bernie Sanders y Joe Biden en el debate en Charleston, Carolina del Sur.Jonathan Ernst / REUTERS

Las campañas electorales en Estados Unidos se caracterizan por humanizar al máximo a los candidatos. A la gente le gusta verles comer con las manos una hamburguesa en su pueblo, que tomen a un bebé en brazos, que se dejen fotografiar y que, con suerte, llamen a su puerta. A ocho meses de las elecciones presidenciales, y con una intensa batalla por la nominación en el Partido Demócrata, el coronavirus ha alterado —por encima de todas las cosas— la esencia misma de la campaña, poniendo fin a la fase de estrechar manos. De momento, el coronavirus ha convertido la campaña en algo telemático. Los aspirantes a la Casa Blanca han decidido suspender los mítines por precaución, forzándoles a llevar a cabo una candidatura virtual: actos sin público transmitidos en línea, voluntarios llamando desde casa a posibles donantes y las redes sociales como punta de lanza. Luisiana anunció que postergará las primarias en el Estado previstas para el 4 de abril a junio para evitar la propagación del brote.


Joe Biden, de 77 años, líder en la contienda demócrata, tenía copada su agenda para este viernes, con dos actos de recaudación de fondos y un encuentro con sus seguidores en Chicago (Illinois). El Estado celebra las primarias el próximo martes junto con Arizona, Florida y Ohio. Esa cita puede otorgar al exvicepresidente una ventaja de delegados suficiente como para que su nombramiento sea prácticamente indiscutible frente a Bernie Sanders, de 78 años, senador por Vermont. Al final, Biden canceló su agenda y su equipo de campaña decidió montar un acto virtual en Illinois, para que fuera seguido por Internet y con preguntas de sus seguidores a través de mensajes de texto. Sanders, por su parte, suspendió todos los actos. Ambos enviaron al personal de campaña a trabajar desde sus casas y cerraron las oficinas.

La pandemia, que en Estados Unidos ha provocado 41 muertes y más de 1.600 contagios, ya había trastocado los planes de los candidatos el jueves. Biden, en vez de celebrar un encuentro multitudinario en Tampa (Florida) decidió dar un discurso sobre su propuesta para contener el brote en tono solemne —o presidencial, para muchos— desde su ciudad natal, Wilmington (Delaware). El vicepresidente de Barack Obama lamentó que el virus dejara al descubierto “las graves deficiencias de la Administración actual”, sostuvo. “Los temores de la gente se ven agravados por la omnipresente falta de confianza en este presidente”, continuó.

El debate demócrata, que enfrentará en solitario a Biden y a Sanders sin más competidores —llegaron a ser más de 20—, se realizará este domingo sin público. Estaba previsto en Phoenix (Arizona) pero el Comité Nacional Demócrata anunció su traslado a Washington DC para evitar los desplazamientos de los candidatos y su equipo. Sanders, después de los decepcionantes resultados que ha obtenido en las dos últimas grandes citas electorales —en las que Biden ganó en la mayoría de los Estados—, ha advertido de que apretará a su contrincante en lo relacionado con su plan de salud. Con 29 millones de ciudadanos sin seguro médico y una pandemia en expansión, ese será sin duda el tema de la noche.

Entre las medidas para atajar la crisis sanitaria, Biden ha propuesto aumentar el número de camas en los hospitales, hacer pruebas gratuitas y de fácil acceso para detectar la enfermedad y realizar cambios “radicales” en los comportamientos sociales.

Algo que el propio presidente Donald Trump, también en campaña, no ha querido acatar. En una visita a Orlando a principios de semana el republicano saludó a todos sus seguidores con un apretón de manos, a pesar de que los expertos ya recomendaban evitar el contacto físico. Este jueves se supo que el jefe de comunicación del presidente brasileño, Jair Bolsonaro, que estuvo hace unos días en la residencia de Trump en Mar-a-Lago (Florida), dio positivo al coronavirus. “No estoy preocupado”, respondió el mandatario al ser preguntado por el tema. Trump se había negado a cancelar sus actos multitudinarios, pero finalmente este jueves suspendió los siguientes encuentros previstos.

La crisis del coronavirus ha servido a Bernie Sanders para defender su propuesta estrella en un ambiente claramente más propicio. El veterano socialista plantea crear un seguro de salud universal y público porque “la salud es un derecho humano”. El candidato calificó la emergencia como una “crisis económica global” que tiene consecuencias potenciales, tanto a nivel humano y económico, como “una guerra importante”. El panorama de excepcionalidad hace recordar al estallido de la crisis financiera en el último tramo de la campaña presidencial de 2008. Los entonces candidatos, el demócrata Barack Obama y el republicano John McCain, se vieron obligados a responder qué harían ellos si fuesen presidentes.


Luisiana, el primer Estado en aplazar las primarias

Luisiana anunció este viernes que pospondrá la celebración de las primarias previstas para el 4 de abril por precaución ante la propagación del coronavirus. El secretario de Estado, Kyle Ardoin, sostuvo que la decisión de aplazarlas a junio se basa en no querer exponer a los trabajadores electorales a un posible contagio. Otros tres Estados tienen su cita electoral fijada para el 4 de abril: Alaska, Hawai, Wyoming, pero aún no se han referido a un posible cambio en el calendario.
A pesar de que ya han votado los territorios más poblados del país, aún falta que casi la mitad de los Estados acuda a las urnas. Este sábado está previsto que las Islas Marina del Norte celebren sus primarias y el martes será el turno de Arizona, Florida, Illinois y Ohio.

 

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